Marginalidad organizada, el nuevo peronismo
La Argentina se vio forzada a dar institucionalidad a lo que en otras latitudes es solo emergencia; la tensión entre el ámbito del trabajo y el de exclusión se agravó con las últimas crisis y el Covid
F. O.
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Sergio Palazzo, líder de La Bancaria, se enteró de que iría como candidato a diputado del Frente de Todos el mismo sábado del cierre de listas, por la mañana. Lo llamó Eduardo de Pedro para avisarle: “Tenés que ir a firmar”, le dijo el ministro del Interior. Él y su familia acababan de recuperarse de Covid. Hasta ese momento nada lo había hecho sospechar el ofrecimiento del cargo, ni siquiera dos llamados de Máximo Kirchner y Alberto Fernández para consultarle cómo estaba viendo el panorama electoral.
El kirchnerismo volvió a hacer sentir su poder en ese armado, que casi no incluyó concesiones ni gestos hacia ningún sector. “Eligieron a los que realmente querían ellos”, resumió a este diario un dirigente gremial. Hasta los Moyano quedaron molestos.
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Sergio Palazzo, líder de La Bancaria, se enteró de que iría como candidato a diputado del Frente de Todos el mismo sábado del cierre de listas, por la mañana. Lo llamó Eduardo de Pedro para avisarle: “Tenés que ir a firmar”, le dijo el ministro del Interior. Él y su familia acababan de recuperarse de Covid. Hasta ese momento nada lo había hecho sospechar el ofrecimiento del cargo, ni siquiera dos llamados de Máximo Kirchner y Alberto Fernández para consultarle cómo estaba viendo el panorama electoral.
El kirchnerismo volvió a hacer sentir su poder en ese armado, que casi no incluyó concesiones ni gestos hacia ningún sector. “Eligieron a los que realmente querían ellos”, resumió a este diario un dirigente gremial. Hasta los Moyano quedaron molestos.

En la CGT interpretaron las pocas candidaturas sindicales solo como una confirmación de las afinidades del Instituto Patria y La Cámpora: además de Palazzo, en la nómina bonaerense estarán Vanesa Siley, adversaria de Julio Piumato en judiciales; Hugo Yaski, representante de los docentes, y Walter Correa, de los curtidores. Nadie duda de quién armó la boleta. Esa misma tarde, en un tuit, Palazzo retribuyó enumerando en orden de prioridades: “Quiero agradecer a @CFKArgentina y a Máximo Kirchner por la convocatoria a integrar la lista de diputados nacionales de la provincia de Buenos Aires. Mi agradecimiento al presidente @alferdez y al gobernador @Kicillofok por la confianza que me expresaron para ocupar tan honorable cargo”.



Ese paso institucional, que la UTEP venía reclamando desde hacía años y no tiene precedente en América Latina, fue celebrado horas después por los líderes sociales en un seminario en la Universidad de San Isidro. “Durante los 90 nos llamaban desocupados. Nosotros, desde la ruta, decíamos que éramos trabajadores desocupados”, distinguió Marina Joski, dirigente del Movimiento Popular la Dignidad y la Corriente Villera Independiente. Hay un viejo concepto con que los analistas suelen definir a aquellos sectores de la economía que, por no tener recursos ni subsidios de desempleo como en los países desarrollados, se las rebuscan de un modo precario que les impide, al mismo tiempo, ser registrados como desempleados en las estadísticas oficiales: “Los pobres no se pueden dar el lujo de no trabajar”. Es la razón por la que el tercer mundo no tiene cifras de desocupación tan distantes de las potencias: la diferencia está en la calidad del mercado laboral. El mismo despedido que en Europa pide un seguro de desempleo saldría en América del Sur a limpiar parabrisas en los semáforos o a reciclar cartones. “Nosotros construimos riqueza allí donde otros ven despojo. Donde otros ven basura, nosotros vemos riqueza”, se explayó Joski.
La Argentina se ha visto forzada a darle institucionalidad a lo que en otras latitudes es solo emergencia. Esta dialéctica entre el ámbito del trabajo y el de la marginalidad se agravó con las últimas crisis y el Covid. En las organizaciones sociales estiman que antes de la pandemia eran alrededor de 5,5 millones, casi un millón y medio menos que ahora. Aunque al Gobierno seguramente no se le escape que el empleo formal depende principalmente de la inversión privada, parece a veces querer desalentarla. O al menos en determinadas áreas. Anteayer, Gonzalo Pérez Corral, gerente general de Jetsmart, compañía low cost que acaba de venderle una parte de su capital a American Airlines, se quejó de que se le hacía muy difícil invertir en un nuevo avión, el quinto de su flota y con el que pretende empezar a volar desde Buenos Aires a San Salvador de Jujuy y Comodoro Rivadavia, porque no le habilitaban en Aeroparque el lugar y el horario (slot) que tenía LAN Argentina antes de irse del país. Lo espera un arduo trabajo de lobbying: esa decisión depende del Orsna, el ente regulador de aeropuertos, y el slot ya pertenece a Aerolíneas Argentinas.
La Argentina se ha visto forzada a darle institucionalidad a lo que en otras latitudes es solo emergencia. Esta dialéctica entre el ámbito del trabajo y el de la marginalidad se agravó con las últimas crisis y el Covid. En las organizaciones sociales estiman que antes de la pandemia eran alrededor de 5,5 millones, casi un millón y medio menos que ahora. Aunque al Gobierno seguramente no se le escape que el empleo formal depende principalmente de la inversión privada, parece a veces querer desalentarla. O al menos en determinadas áreas. Anteayer, Gonzalo Pérez Corral, gerente general de Jetsmart, compañía low cost que acaba de venderle una parte de su capital a American Airlines, se quejó de que se le hacía muy difícil invertir en un nuevo avión, el quinto de su flota y con el que pretende empezar a volar desde Buenos Aires a San Salvador de Jujuy y Comodoro Rivadavia, porque no le habilitaban en Aeroparque el lugar y el horario (slot) que tenía LAN Argentina antes de irse del país. Lo espera un arduo trabajo de lobbying: esa decisión depende del Orsna, el ente regulador de aeropuertos, y el slot ya pertenece a Aerolíneas Argentinas.

Para el Gobierno tampoco resultará tan simple. Es improbable, por ejemplo, que acuse de “anticuarentena” a quienes marchen hoy. Porque aspira a recuperar votantes en esos sectores y porque ya no parece estar en condiciones de integridad para juzgar ni las salidas ni las entradas de nadie a ningún lugar. Deberá además convivir con esta situación de emergencia permanente después de la salida de la epidemia y, si es posible, evitar desbordes. Marginalidad organizada. El objetivo, por ahora inmune al malestar de organizaciones sociales que también soñaban con más candidaturas, será posible si no se extinguen dos atributos que desde la Casa Rosada siempre se ven idénticos: poder y caja.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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