En qué aconsejan invertir los especialistas para no depender en el futuro solo de la jubilación
Frente a las expectativas que genera el sistema previsional y a la inestabilidad de la economía local, algunos activos financieros del exterior son vistos como una alternativa
por Melisa Reinhold
Un jubilado que cobra el haber mínimo recibe $73.665 este mes, en bruto y con un bono de refuerzo incluido. Si bien no todos quienes están en esa etapa perciben ese monto, lo cierto es que para no depender solo de un ingreso como el previsional, que en los últimos tiempos va perdiendo la carrera contra la inflación, los analistas financieros apuntan a implementar, siempre que se tengan los recursos, estrategias de inversión para capitalizarse y prever una renta futura que evite perder calidad de vida.
“Hoy se habla del boom de inversiones de quienes están en el rango de 35 a 45 años. La razón es que en ese momento uno comienza a pensar en lo que tal vez no hizo o no pudo hacer en relación con las finanzas personales. Con 40 años ya se tiene en la cabeza la posibilidad de jubilarse y, tal vez, uno se pone a estudiar alternativas privadas”, dice Maximiliano Donzelli, head of Research de IOL invertironline.
Según el economista, algo clave es conocer, en primer lugar, cuál es el nivel de vida que se tiene y cuánto ahorro se necesitará para mantenerlo. Además, se debe entender que la inflación impacta incluso en Estados Unidos, aunque a niveles del 2% anual (promedio histórico). “En 50 años no se podrá comprar lo mismo con el mismo capital”, dice.
Al planificar un ingreso para dentro de 20 años, una opción puede ser invertir el dinero en el índice S&P500 (es posible hacerlo a través de un ETF de Cedear). Se trata del índice accionario más importante de Estados Unidos, conformado por 500 empresas, que tiene un rendimiento de 8,27% anual promedio, según los datos hasta el momento.
Un ejemplo. Un argentino que destina US$1000 para vivir (unos $396.000, si se considera el valor del dólar MEP) y cuenta con un ahorro de US$200.000, si pone ese dinero en el índice S&P500, podría vivir con la rentabilidad de ese ahorro –si continúa siendo similar a la de los últimos años– ya jubilado, según el rendimiento real esperado (es decir, la rentabilidad descontada la inflación promedio estimada).
“Ahora bien, ¿cómo llegar a los US$200.000 en la Argentina? Es muy difícil tener esa capacidad de ahorro, pero no imposible si se proyecta a largo plazo. Cada peso que se ahorra, se puede invertir en el índice S&P500, sin tocarlos hasta llegar a los US$200.000”, afirma.
En estos escenarios, el interés compuesto es el principal aliado. Porque implica que no solo se genera rendimiento por la plata invertida, sino también por los intereses que se generan en el tiempo. Y año tras año, el capital va creciendo. Otro ejemplo que da Donzelli: si se tienen US$63.000 y se lo deja quietos en el S&P500, al cabo de 20 años habría US$200.000. “La misma lógica sucede si tenés US$10.000, ya que ahorrando US$380 por mes, también llegás a US$200.000”, dice.
Claro que esa no es la única opción. Para el equipo de la firma Adcap Grupo Financiero, al pensar a largo plazo, una alternativa es posicionarse en la parte corta de la curva de bonos del Tesoro estadounidense. Las tasas de interés están altas y eso favorece a estas inversiones.
“Si bien parece difícil hablar de largo plazo en Argentina, ya que domina siempre el cortoplacismo, se puede pensar en invertir con un horizonte temporal largo con la vista puesta en un retiro. Consideramos que parte de las inversiones tendría que ser conservadora”, dicen.
Este último punto es para evitar la volatilidad típica de los activos de renta variable. Hoy mismo los mercados del mundo atraviesan un contexto “muy delicado”, con una inflación que no termina de ceder, amenazas de recesión y una crisis bancaria que sacudió a Estados Unidos y Europa. En febrero, la inflación de Estados Unidos fue de 6% interanual. Y en 2022, el S&P500 cayó 19,4%; fue su peor año desde 2008. Si bien son números atípicos, con activos de renta fija se pueden evitar.
Además de los bonos del Tesoro americano, desde Adcap señalan que una cartera de largo plazo puede incluir Obligaciones Negociables en dólares. Son los bonos que emiten las compañías, y se sabe de antemano qué intereses pagarán.
En la actualidad podrían ser bonos de YPF con vencimiento entre 2024 y 2026, que pagan un cupón del 9% en moneda dura y garantizan regalías de YPF Agro. Otra opción es el bono Pampar 2027, ya que el rendimiento es de 10% y da margen para subas de capital.
“Si bien la Argentina está desacoplada del resto del mundo y tiene su dinámica propia, el sector energético tiene mucho potencial alcista. Esta industria es clave para la normalización de la macroeconomía local, al margen de que es casi el único tema en el que parecen coincidir oficialismo y oposición. Por eso recomendamos acciones y bonos corporativos del rubro”, dicen.
Quien esté dispuesto a tomar un poco más de riesgo, puede completar la cartera con acciones. Si bien las tecnológicas (como Tesla, Meta o Amazon) pasan por un período de alta volatilidad, están a precios “interesantes” . Otra porción podría ir a acciones de empresas conocidas como “blue chip”, que ofrecen una renta a sus accionistas con el pago de dividendos. Algunas son IBM, Procter & Gamble y Chevron.
“El mercado financiero es muy dinámico. La idea es manejarse con expertos que sepan evaluar el riesgo y la rentabilidad posible”, concluyen en la sociedad de bolsa.
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