jueves, 15 de junio de 2023

LITTLE MOSCÚ


Little Moscú en Buenos AiresLos inmigrantes rusos ya tienen restaurantes, almacenes y clubes de corredores
Texto de Josefina Gil Moreira @JoseGilMoreira
En un parque, en el hall de un edificio o en la góndola de un supermercado. Durante los últimos meses, muchos porteños han conocido o se han cruzado a rusos en la ciudad de Buenos Aires.Tal como sucedió en Brighton Beach, un barrio del sur de Nueva York conocido como “Little Odessa” por la gran cantidad de ruso hablantes que viven allí, Buenos Aires está viendo nacer a su propia “Little Moscú”. A principios de año, la directora nacional de Migraciones, Florencia Carignano, dijo que desde enero de 2022 hasta entonces habían ingresado 22.200 ciudadanos rusos, de los cuales 3000 solicitaron la radicación. Desde entonces, las familias rusas que llegaron a la Argentina comenzaron a organizarse y a armar su propia comunidad en Buenos Aires, principalmente en Palermo, Recoleta, Balvanera, Villa Crespo y alrededores. Desde Migraciones no pudieron proporcionar el número actualizado de rusos radicados en el país, pero la actividad de la comunidad en Telegram permite estimar una cifra: los canales más populares reúnen a cerca de 12.000 personas, un número que según algunos rusos, no sería descabellado. En estos barrios hoy funciona un supermercado donde se vende comida rusa, hay restaurantes que ofrecen platos y menúes en ruso, existen guarderías para chicos ruso hablantes y la posibilidad de escuchar un programa radial pensado para los inmigrantes. Además, existen más de 60 canales en Telegram, por donde se organiza toda la vida social de los rusos en Buenos Aires: clubes de running, jornadas de cine-debate ruso, encuentros para entretenerse con juegos o escuchar lecturas y muchos otros eventos. ¿Cómo es el universo propio dentro de la comunidad rusa en Buenos Aires? ¿Buscan integrarse y fundirse en la cultura local o armar redes de contención hasta poder volver a su país o emigrar a un lugar más próspero?
La inmigración rusa en Buenos Aires
En la esquina de Hipólito Yrigoyen y Sarandí, en el barrio de Balvanera, hay un almacén que, a primera vista, parece un supermercado porteño cualquiera. Sin embargo, llama la atención un cartel pegado en la puerta. Escrito con caracteres del alfabeto cirílico, dice авоська, que, en ruso, significa “bolsa de cuerda” y es el nombre del comercio. Debajo, en el mismo idioma, dice “estamos contentos de verle”. Sergio y Liubov Lebedeva, ambos de 61 años, son los dueños del almacén que desde hace dos semanas vende, además de los productos que se encuentran en cualquier supermercado argentino, comida rusa: hay varenikes, una pasta típica de Rusia rellena de papa, fiambres rusos, característicos por su fuerte sabor ahumado, lácteos que en la Argentina no se consumen, como el requesón, y dulces como zfir o lukum. El matrimonio, que llegó desde Rusia hace 23 años y apenas habla español, decidió comenzar a vender los platos característicos de su cultura natal ante la última y gran oleada de inmigración rusa que llegó a la Argentina a partir del estallido de la guerra contra Ucrania en febrero de 2022. “Vienen rusos todos los días a comprar. Es gente muy sacrificada, muy laburadora. Piden lácteos, fiambres, conservas”, dice Federico, encargado argentino del almacén. “Los productores que venden por Telegram o por Instagram ahora traen sus preparaciones las venden acá”, agrega. Liubov dice que sus compatriotas se ponen muy contentos cuando llegan al almacén y encuentran sus platos favoritos porque “falta mucha comida rusa en la Argentina”.
SUPERMERCADO АВОСЬКА. Los dueños del negocio viven en la Argentina desde hace 23 años, pero recién el mes pasado decidieron vender comida rusa ante la última gran oleada de inmigración


Cerca de las 17 es difícil transitar por Gurruchaga al 1700, pleno barrio de Palermo. Varios hombres y mujeres conversan en la vereda con cochecitos. Es la típica escena que se observa en la puerta de un jardín de infantes, con la diferencia de que aquí todos hablan en ruso. A finales del año pasado, Vasilii Eremeev, de 34 años, y su mujer Mariia, de 35, abrieron allí Kids Conexion, un espacio cultural pensado originalmente para que chicos de la comunidad ruso hablantes pudieran tomar distintos talleres y jugar con otros niños. Vasilii y Mariia, ambos oriundos de San Petersburgo, conocieron la Argentina por primera vez en 2017 y se instalaron de forma permanente en 2020 junto a sus dos hijos. En 2022, mientras veían llegar a cientos de compatriotas, observaron que había una necesidad que se repetía. “Todos necesitaban contratar a una niñera que hablara ruso para poder dejar a los chicos algunas horas, pero es algo muy difícil de encontrar aquí. Y así nació este espacio”, dice Vasilii. Mariia explica que diariamente reciben a cerca de 40 chicos que pueden tomar clases de danza, pintura, teatro, matemática y lógica, entre otros talleres. “Los padres los dejan durante, por ejemplo, dos horas, se van a tomar café o hacer algún trámite y vuelven. Tenemos profesoras que hablan ruso y español para que los niños se vayan integrando. Las familias agradecen mucho el tiempo libre y la integración que les permite a los chicos”, dice Mariia. Mariia, que en Rusia solía trabajar en una oficina gubernamental, y Vasilii, que era empleado en una empresa de logística, dicen estar contentos en la Argentina. “Queríamos ofrecer oportunidades a nuestros hijos, que conocieran el mundo y otras mentalidades”, dice Mariia. Vasilii pide referirse a la comunidad “ruso hablantes” porque asegura que muchas de las personas que han llegado no son siempre rusos. “Para el argentino cualquiera que hable ruso es ruso, pero hay gente de Armenia, de Kazajstán, de Azerbaiyán y otros lugares”, dice.
INICIATIVA. Kids Conexion es un espacio cultural pensado para que chicos de la comunidad ruso hablantes pudieran tomar distintos talleres y jugar con otros niños


Los sábados por la mañana son sagrados para Vitali Biriukov. Ese día, cada semana, un grupo de entre 15 y 25 personas se reúne a las 9 en el ingreso a la Reserva Ecológica de Puerto Madero para recorrer juntos un par de kilómetros al trote. Luego, se van a desayunar a algún café cercano y charlar sobre la semana. Vitali llegó a la Argentina en mayo de 2022 junto a su mujer, sus seis hijos y dos perros. Como es maratonista y triatleta, una de las primeras cosas que hizo al instalarse fue organizar un club de running. “Ya hace 47 semanas que lo hacemos. Corremos entre 5 y 7 kilómetros cada sábado. No es mucho porque no lo hacemos para entrenar fuerte sino por diversión, para hablar sobre nuestros problemas y cosas personales”, cuenta Vitali. Andrei Anastasiadi, que también solía correr en su tierra natal, forma parte del club de running desde que llegó. “No se trata de correr. Es un espacio para conocer gente, hablar de nuestras vidas y crear comunidad”, dice. Como este, la mayoría de los clubes y eventos que se organizan entre la comunidad nacen en Telegram, la aplicación estrella entre los rusos. Allí se pueden encontrar todo tipo de grupos: para correr, para jugar al voley, para hacer terapia grupal, para que los niños festejan cumpleaños, para facilitar trámites, para encontrar escuela, contratar servicios domésticos o encargar comida. Todo se organiza en Telegram y luego pasa al mundo real.
EJERCICIO. Un grupo de entre 15 y 25 personas se reúne los sábados a las 9 de la mañana en el ingreso a la Reserva Ecológica de Puerto Madero para recorrer juntos un par de kilómetros al trote


Mikhail Afanasyev, de 36 años, y Andrei Markhachov, de 27, crearon un canal de Telegram llamado Vista Argentina que cuenta con 1140 miembros. En realidad es más que un canal, es un proyecto con varios ejes. Por un lado, es una guía para los rusos que llegan a la Argentina en la que ordenan toda la información que circula. Y por otro lado, es una red en la que se organizan distintos eventos para fomentar la comunidad y la integración entre compatriotas, pero también entre los miembros y los argentinos. “La idea de la guía surgió como una forma de colaborar. Queríamos ayudar gratuitamente a quienes llegaban, especialmente a partir de octubre de 2022, cuando hubo una segunda ola importante. Y luego evolucionó en organizar eventos en nuestra casa en Villa Crespo para 30 o 40 personas. Hacemos noches de cine-debate, juegos de mafia, lecturas, conciertos. La idea es juntarnos con un objetivo, aprender algo nuevo”, dice Mikhail. Por su parte, Andrei dice: “Telegram es el canal N°1 para armar comunidad, leer noticias y charlar con amigos y el lugar de encuentro físico más habitual es en los departamentos particulares”. Sin embargo, a pesar del deseo de reunirse con compatriotas, Mikhail dice que no quieren que su comunidad se limite a personas rusas. “No queremos ser el nuevo Brighton Beach de Estados Unidos. Queremos vivir conectados con el país y que para los rusos no sea un lugar de paso hasta que se termine la guerra sino un lugar donde podamos desarrollarnos e intercambiar con los argentinos”, dice el joven.
RED. Vista Argentina es una red en la que se organizan distintos eventos para fomentar la comunidad y la integración entre compatriotas


Desde un café en Villa Crespo, Vitali y Andrei, junto a otras dos personas, emiten por YouTube un programa llamado Radio Argentina todos los miércoles a las 14. En ruso y para rusos, los cuatro emigrados hablan sobre distintos aspectos del país, el trabajo, la cultura y la vida en la Argentina. Andrei, de 41 años, llegó a la Argentina desde Moscú el 8 de mayo de 2022 junto a su novia, quien se convirtió en esposa en suelo argentino. “Este es un hermoso lugar. Antes de instalarnos aquí estuvimos en Pakistán y en Turquía, pero Buenos Aires fue amor desde el primer día”, dice Andrei, quien trabaja como productor audiovisual y, según cuenta, le encanta crear comunidad a donde quiera que vaya. Además del programa radial, tiene un canal de YouTube y un perfil en Instagram en donde comparte su vida en la Argentina. “Trato de mostrar cómo es mi vida aquí y romper con ciertos estereotipos, como que Argentina es un lugar pobre, inseguro o feo. Vivo aquí y aún no sé mucho sobre muchas cosas, entonces el programa trata de eso, de hablar sobre nuestras experiencias e invitar a gente que viva aquí y pueda contarnos las suyas”, dice. En el café, los empleados lo ven entrar y lo saludan amistosamente. Tanto a Andrei como al resto de quienes hacen la radio, ya los conocen y los esperan cada miércoles. Semana a semana, se fueron fusionando con el paisaje local y a pesar de que a la mayoría les cuesta comunicarse en español, su presencia se volvió parte no solo de la rutina de este café sino de la escena porteña actual.
AL AIRE. Desde un café en Villa Crespo, Vitali y Andrei, junto a otras dos personas, emiten por YouTube un programa llamado Radio Argentina todos los miércoles a las 14

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