Del circuito de Jakob al genoma humano
Roberto Caccuri y Alejandra Molina
Christofredo Jakob (18661956), médico alemán que se elevará como el primer neurocientífico argentino, en 1899 es contratado por nuestro país en la necesidad de despuntar una enseñanza sistemática y meticulosa del sistema nervioso. En los primeros años del siglo XX descubre el centro visceral de los mamíferos, con las implicancias fisiológicas que representa: síntomas viscerales en procesos emocionales. Erróneamente adjudicado a Papez (1937), el “circuito de Jakob” sentó las bases para una metódica investigación de la emocionalidad. También realizó la primera cuantificación neuronal, primero de la corteza (1909) y posteriormente de casi todas las estructuras del sistema nervioso.
Asimismo, demostró la doble función sensomotriz de la corteza cerebral (1912), hecho de envergadura fisiopatológica como estudio precursor para las neuronas espejo. Publicó Elementos de neurobiología (1923), y destacaron, además, sus estudios sobre la fisiología de la memoria (1933), a la par de los detalles y explicaciones que esbozó sobre la trasmisión nerviosa a través de procesos físico-químicos. La vanguardia en investigaciones y rigurosidad científica de Christofredo era rotunda y la lista sigue, como los aportes que realizó en el campo de la genética.
Jakob, desde sus inicios en el país, impulsaba la investigación de la embriología, ya que consideraba que la única manera de saber cómo está estructurado y funcionando un órgano era analizando minuciosamente su desarrollo. Sabía de la urgencia de incorporar la embriología en los estudios curriculares de Medicina y, en 1919, designado titular de Anatomía Descriptiva en la UBA, presentó su programa de estudios. Los ecos de la Reforma Universitaria que acababa de suceder, aunque bien recibida por Jakob, pusieron en jaque su plan.
Los estudiantes pidieron su renuncia por considerar riguroso y extenso su programa. Jakob desistió del cargo y pidió a la Facultad el permiso para dar el curso libre. Por la siguiente década, entusiasmados, los oyentes llenaron los auditorios universitarios por la claridad y el nivel de sus clases magistrales.
A finales del 30, Jakob inicia el armado de una de sus obras más trascendentes: El embrión humano (1942-1945), por el que gana el Premio Holmberg 1942. Con el Folleto II, donde por primera vez consigue documentar la fase del nudo embrionario humano (décimo día), como también el primer aspecto del sistema cardioneural (día 21), publica un estudio revolucionario y predictivo para la época: “La cigota, según estas cifras, contendría alrededor de 24.000 genes”. Con estas palabras hace referencia al resultado de un minucioso análisis de los cromosomas de diferentes especies vegetales y animales, concluyendo con un número sorprendente de genes en el humano que, solo varias décadas posteriores, fue confirmado. Es loable que, con los métodos de estudio histológico de aquellos años, haya logrado tal exactitud.
Los conocimientos de Jakob en química orgánica le permitieron modificar y mejorar las técnicas de tinción celular y nuclear habituales, alcanzando éxitos en sus estudios pocas veces vistos. Por este y otros motivos, lo que allí analiza y su técnica son hechos históricos. La Fundación Azara publicará una biografía: Mikrokosmos, Christofredo Jakob y el inicio de la neurociencia argentina. En el Día del Neurocientífico argentino, honramos nuevamente tanta labor de bien
Caccuri es médico neurólogo, neurocirujano, psiquiatra y neuropatólogo; Molina, biógrafa de Christofredo Jakob
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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