jueves, 16 de noviembre de 2023

DETENIDA, REVÉS JUDICIAL, HOMICIDIOS


Una falsa kinesióloga habría facilitado el robo a una familia en San Isidro
DETENIDA. La mujer fue arrestada luego de que se determinó que había mantenido contactos con un celular usado por los ladrones
Gabriel Di NicolaPolicía bonaerense...Natalia Martínez fue imputada como partícipe necesaria de un robo calificado
Después de despedirse de su paciente, Natalia Martínez comenzó a caminar. A los pocos pasos se detuvo y miró para atrás. La secuencia se repitió otras dos veces. La mujer fue testigo de cómo desconocidos irrumpieron en la casa de Boulogne, en San Isidro, de donde ella acaba de salir. Pareció no preocuparse. Pocos segundos después, dentro del inmueble, iba a ocurrir un robo y las víctimas, un matrimonio y su hijo, terminarían maniatados. Los ladrones se hicieron de un botín de dinero en efectivo, joyas, relojes y 50 medallas de bronce. El asalto había sido facilitado por el conocimiento de los movimientos de la familia que vive en esa casa y, para la Justicia, el papel de entregadora lo cumplió Martínez, denominada la falsa kinesióloga.
Así lo informaron a la nacion fuentes judiciales y policiales. Martínez, de 48 años, fue detenida en las últimas horas por detectives de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de San Isidro de la policía bonaerense.
Las pruebas clave para apresar a la sospecha fueron comunicaciones que mantuvo con uno de los delincuentes que protagonizó el robo.
El asalto, investigado por la fiscal de Boulogne Paula Hertig, ocurrió el 25 de octubre pasado a la tarde en una casa situada en Cervantes al 1400, en cercanías del cementerio de Boulogne.
Según una filmación, al menos tres delincuentes llegaron a la zona en un automóvil Renault Sandero bordo a las 17.08 y estacionaron cerca de la casa de las víctimas para esperar que Martínez saliera de atender a Martín Gibson, de 76 años
Era la tercera vez que Martínez iba a la casa, según explicaron a fuentes de la investigación. nacion Cuando irrumpieron los ladrones, en el inmueble estaban Gibson, su esposa, Lorna Gallagher, de 80 años, y su hijo Brian, de 38.
La pista que puso la fiscal Hertig y a los detectives de la policía bonaerense a Martínez como sospechosa de haber entregado el robo fue el análisis de la filmación que registró su salida de la casa de las víctimas y la irrupción de los delincuentes.
“Las imágenes muestran cómo ella tres veces miró para atrás y observó cómo llegaban los delincuentes. Si bien cuando llega a una de las esquinas comenzó a acelerar el paso, nunca llamó al 911 para denunciar la irrupción de los sospechosos. En un primer momento, uno puede pensar que por el susto decidió seguir caminando. Pero después podría haber avisado a la policía”, explicó a una calificada la nacion fuente de la investigación.
Los efectivos de la DDI San Isidro analizaron las cámaras de seguridad de la cuadra y así lograron obtener imágenes de la banda estacionando en la esquina en un Renault Sandero bordó y el momento en el que los delincuentes irrumpieron a la propiedad cuando la kinesióloga salía. “En el video se observa que la mujer sale caminando con el paso apurado y voltea tres veces para ver cómo los ladrones se metían en la casa de su paciente”, dijo a Télam un investigador policial.
Tras las sospechas surgidas después de analizar la filmación, la fiscal Hertig analizó las llamadas entrantes y salientes de la línea de teléfono utilizada por Martínez y descubrió que antes de llegar a la casa de Gibson y mientras duró la sesión de masajes tuvo varias llamadas de una misma línea telefónica.
“A partir del análisis de las celdas de las antenas telefónicas, pudimos determinar que mientras Martínez estuvo en la casa de las víctimas, la línea que se comunicaba con la sospechosa se activaba a una distancia de 200”, explicó a una de las personas que la nacion participa de la pesquisa.
A las 48 horas del robo, mientras las víctimas intentaban dejar atrás el desorden que habían dejado los ladrones en la casa, encontraron un teléfono celular.
“Se determinó que la línea telefónica que correspondía a la tarjeta SIM colocada en el móvil que uno de los delincuentes dejó abandonado en la casa de las víctimas era la que se había comunicado con Martínez el día del robo. El círculo se terminaba de cerrar sobre la sospechosa”, agregaron fuentes de la investigación.
Otra pista que incriminó a Martínez fue que, después del robo, con diferentes excusas nunca más volvió a la casa de su paciente.
Los detectives judiciales y policiales identificaron al delincuente que habría utilizado la línea telefónica y lo fueron a detener anteayer en la localidad de José León Suárez, en partido de San Martín, pero el sospechoso logró escapar por los techos.
Martínez fue imputada como partícipe necesaria de robo calificado y privación ilegítima de libertad. La fiscal Hertig, según pudo saber la nacion, también la podría acusar por el ejercicio ilegal de la profesión, ya que no tiene título de kinesióloga.
“Se les tomará declaración a las víctimas para saber si se presentaba como kinesióloga o si solo decía hacer masajes”, dijeron fuentes judiciales. 
Los delincuentes ingresaron en la vivienda del paciente segundos después de la salida de la persona contratada para realizar masajes
Cámaras de seguridad mostraron que la sospechosa observó la entrada de la banda, en una maniobra que parecía coordinada

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Otro revés judicial para los asesinos de Báez Sosa

Máximo Thomsen condenado


Corte Suprema: el máximo tribunal del país rechazó una presentación realizada por los ocho jóvenes que cumplen penas por el crimen cometido en enero de 2020, en Villa Gesell
FALLO. La Corte Suprema de Justicia de la Nación rubricó un nuevo revés judicial contra los ocho jóvenes zarateños condenados por el asesinato de Fernando Báez Sosa. Lo hicieron al rechazar un planteo realizado en el marco del recurso de hecho interpuesto por la defensa de Máximo Thomsen, Enzo Comelli, Ayrton Viollaz, Ciro Pertossi, Lucas Pertossi, Matías Venicelli, Blas Cinalli y Luciano Pertossi, en la causa por el homicidio cometido el 18 de enero de 2020.
Se trata de un expediente que corría en paralelo a la de la sentencia por el crimen, que todavía está bajo estudio en la Casación provincial. La causa que resolvió el máximo tribunal del país comenzó cuando el Juzgado de Garantías de Dolores no hizo lugar a una nulidad planteada por la defensa de los acusados respecto del pedido de elevación a juicio formulado por el Ministerio Público Fiscal y por los damnificados, y del cese de la prisión preventiva. Ese pronunciamiento fue confirmado, primero, por la Sala I de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal del Departamento Judicial de Dolores, y luego, por la Sala II del Tribunal de Casación Penal provincial. Tras el rechazo del pedido de la defensa por parte de la Corte Suprema bonaerense, la queja llegó al máximo tribunal nacional.

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Tras un mes de tregua, los disparos narcos dejaron siete muertos en Rosario
En solo 48 horas se registraron casi tantos asesinatos como en todo octubre pasado; el resurgimiento de la violencia criminal se focalizó en el barrio Stella Maris
Germán de los SantosSicarios mataron a Alejandro Palial dentro de su camioneta
ROSARIO.– En todo el mes de octubre se cometieron ocho homicidios en Rosario, la cifra más baja de los últimos años. Sin embargo, ese llamativo y abrupto descenso de la violencia no duró mucho. En solo 48 horas mataron a siete personas, tres de ellas fueron asesinadas en el barrio Stella Maris, donde el centro de salud de la zona debió cerrar como consecuencia de los ataques a balazos.
El departamento judicial Rosario acumula en lo que va de este año 228 asesinatos. El año pasado, esta ciudad rompió el récord, con 288 crímenes. La violencia recrudeció durante 2022 en noviembre, cuando se cometieron 13 asesinatos, casi uno por día
El lunes a la noche dos sicarios ejecutaron a un hombre desde una moto en aquel barrio donde repentinamente la violencia se adueñó de la situación. El crimen ocurrió cuando estaba en el lugar el ministro de Seguridad de Santa Fe, Claudio Brilloni, que se movilizó al vecindario para tratar de calmar a los vecinos, que estaban consternados.
Fue a las 21, en Juan B. Justo al 8100, a siete cuadras del centro de salud Ceferino Namuncurá, que reabrió el lunes pasado, luego de que suspendiera la atención al público durante el fin de semana por los reiterados hechos de violencia en la zona, incluidos dos asesinatos.
La víctima fue identificada como Alejandro Marcelo Palial, de 58 años. Circulaba en una camioneta Ford Ranger por el barrio cuando fue abordado por dos sicarios que se desplazaban en una moto. Los vecinos aseguraron haber escuchado ocho disparos. La víctima murió en el acto, dentro del vehículo.
A siete cuadras de donde ocurrió el crimen estaba el ministro de Seguridad de Santa Fe. Su presencia no representó ningún tipo de disuasión para los asesinos. Brilloni, excomandante de Gendarmería, insistió con lo que desgrana desde hace tiempo a modo de defensa: “Si tuviéramos los recursos que necesitamos para afrontar tanta demanda seguramente estos hechos no ocurrirían”.
El titular de la cartera de Seguridad fue hasta ese lugar porque durante el fin de semana se produjeron hechos de extrema violencia que obligaron a que el mencionado centro de salud cerrara sus puertas durante72 horas.
El barrio Stella Maris es blanco de hechos sangrientos desde el fin de semana, cuando se rompió la paz aparente que parecía reinar en Rosario.
El lunes de la semana pasada mataron en la puerta de su casa a Sofía Archilasqui, de 29 años, en un ataque que fue ejecutado por sicarios. Dos días después, cerca de la medianoche, los vecinos escucharon varias balaceras en la zona. Dos hombres resultaron heridos de bala. El viernes se decidió el cierre del centro de salud ubicado en José Ingenieros 8590, que fue reabierto después del asesinato de Lorena Itatí Vega, de 42 años, baleada este domingo en Juan B. Justo al 8600 y fallecida en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA).
Vega fue asesinada frente a su hijo. La mujer, de 42 años, murió alcanzada por las balas que dos jóvenes dispararon contra su casa, en el barrio Stella Maris. Uno de los hijos de la víctima posteó en Facebook una despedida a su madre, a la que vio morir en la puerta de la vivienda: “Por qué a mi mamá, por qué? Dios, si a ella la conocía todo el mundo, todos la querían, no se metía con nadie; ¿por qué es tan injusto este mundo, por que a vos, viejita, que eras todo lo bueno de este mundo?”.
Álvaro, el hijo de la víctima, dejó en claro que el crimen no quedará ahí. “Esta no se la llevan de arriba. En este barrio no se mueve una piedra sin que yo me entere”, escribió el joven y abandonó en su texto toda melancolía hacia su mamá para expresar su sed de venganza. “Esto no va a quedar así”, amenazó desde las redes sociales.
La casa de Vega ya había sido baleada el 22 de julio pasado, cuando desde una moto dispararon seis tiros contra la propiedad, donde se sospecha que podría funcionar un búnker de venta de droga.
Brilloni consideró que en el barrio Stella Maris reaparecieron conflictos entre pequeños grupos dedicados al narcomenudeo. “Es un barrio de conflictividad y vulnerabilidad, un lugar donde confluyen muchos factores. Entre ellos, disputas entre bandas dedicadas al narcomenudeo que disputan el liderazgo territorial”, reconoció el gendarme retirado.
Walter, un trabajador del Centro Asistencial Ceferino Namuncurá, contó a Radio 2 que a raíz de los hechos violentos que golpean al barrio desde la última semana, trabajan con custodia policial. Dijo que abrieron el pasado lunes las puertas –que habían decidido cerrar el último viernes– porque se garantizó la presencia policial entre las 9 y las 17.
“Estamos en un momento difícil, la gente tiene mucho miedo”, dijo el trabajador, que agregó: “A la gente le está costando llegar al centro de salud; hay una merma en la atención con los turnos, estamos en una situación complicada”.
El reemplazo del clan Villalba
Una de los posibles detonantes de la violencia en el barrio Stella Maris es un reacomodamiento de grupos pequeños que se dedican al narcomenudeo y que pretenden ocupar un lugar vacante que dejó el clan Villalba, diezmado en los últimos años tanto por la muerte violenta de algunos de sus integrantes como también el arresto y encierro de otros miembros de ese grupo.
En septiembre de 2021 el ministro de Seguridad de Buenos Aires, Sergio Berni, irrumpió sin avisar a nadie en el gobierno santafesino con una tropa de élite en el barrio Gráfico para detener a gente de esa banda por tráfico de cocaína. La policía bonaerense secuestró 12 kilos de cocaína y fueron detenidos los hermanos Julio y Gonzalo Villalba. Como detalló el diario La Capital, después de ese golpe contra el clan fueron asesinados cuatro integrantes de esa familia narco: Martín Villalba, que tenía 35 años y se movía en silla de ruedas, ejecutado en marzo de 2022, en el barrio Gráfico; Marlén Villalba, de 15 años, y su madre Carmen, de 53, acribilladas en la misma zona en junio de ese año, y Jeremías Villalba, de 21 años, a quien mataron en febrero pasado también en la zona oeste.
Fuentes policiales señalaron que el remanente del clan Villalba decidió mudarse al barrio Stella Maris, donde ahora empezaron los problemas de violencia con tres crímenes en pocos días. Los Villalba tenían relación de parentesco con Sofía Archilasqui, que fue asesinada el fin de semana.
La hipótesis que maneja la policía es que la violencia contra este sector que se dedica al narcomenudeo podría haber surgido por una deuda con uno de los proveedores más importantes de Rosario, el expiloto Julio Rodríguez Granthon, de nacionalidad peruana, que está siendo juzgado por segunda vez en los tribunales federales de Rosario, imputado bajo la figura de tráfico de estupefacientes, en la modalidad de comercio agravado por haber sido cometido de manera organizada y con la participación de más de tres personas. Ese caso también gira alrededor del contacto entre cuevas financieras y el lavado narco.
El clan Villalba está en el negocio de la droga desde hace más de una década. Y desde hace diez años distintos miembros enfrentan causas en la Justicia Federal. Nunca abandonaron la producción y venta de drogas. Lo extraño es que nadie puede cortar ese brazo de una economía ilegal que irradia en esa zona. Este grupo narco, que tiene varias cabezas de conducción, entre ellas a Marcela Villalba, conocida como Colorada. Nunca puede ser desmantelado y es un ejemplo del llamado efecto hidra, como llaman los especialistas a la capacidad de sobrevivir. Si cortan de un lado, la enredadera crece por otro. Siempre se sospecha que esa banda se mueve con la complicidad de sectores de la policía.
En 2022 la justicia provincial ordenó más de 20 allanamientos contra personas vinculadas a ese clan. Y no pudieron secuestrar ni un gramo de droga, tampoco ni una sola arma. La sospecha que surgió en ese momento fue que la propia policía había “vendido” el operativo.
El crimen de Martín Villalba, que se movía en silla de ruedas, también es parte de uno de los mitos en el mundo narco. Dos jóvenes en moto le asestaron siete tiros. Una versión que manejan investigadores judiciales es que a este hombre lo mataron para robarle un bolso con más de US$100.000, y se sospecha que sectores de la policía participaron del plan criminal.
Uno de los crímenes ocurrió a solo siete cuadras del lugar donde estaba el ministro de Seguridad de Santa Fe, Claudio Brilloni, que intentaba llevar tranquilidad a vecinos

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