Hasta dónde avanza Milei sin la “casta” y por qué junio es clave
José Luis Brea
Mientras el Gobierno se prepara para celebrar esta semana que la inflación se sigue desacelerando, el gran objetivo de corto plazo, el plan con el que arrancó la gestión empieza a entrar en tiempo de definiciones. El acuerdo con los gobernadores, la demorada “Ley de bases”, la búsqueda de instrumentos más sustentables que la “licuadora permanente” son cuestiones que analistas, empresarios e inversores, tanto del país como del exterior, consideran centrales para ingresar en una segunda fase del programa que no se quede solo con la motosierra y permita salir de la fuerte recesión. Hay que sumar al FMI, con su pedido de mejorar la calidad del ajuste y sus permanentes alusiones a la necesaria viabilidad política y social de las medidas.
“Milei y los gobernadores se están desangrando; en algún momento te tenés que sentar y arreglar. La licuadora no resiste para siempre, y para eso hace falta el Congreso”, afirma Daniel Artana, economista jefe de FIEL, resumiendo la opinión de muchos en el establishment.
Es una visión compartida en el exterior. El banco de inversión JP Morgan, por ejemplo, señaló en un informe reciente que “a medida que la tendencia a la desinflación se consolide, el Gobierno debería cambiar la naturaleza del ajuste fiscal. Se necesita un acuerdo político que asegure ingresos adicionales y permita avanzar en reformas claves en materia previsional y laboral”.
Milei está ante una disyuntiva. Para lograr las reformas tendría que acordar con una clase política de la que desconfía profundamente, la “casta”, y contradecir el discurso disruptivo y agresivo que le permitió llegar al poder, siempre aconsejado por Santiago Caputo, a quien considera el principal responsable de semejante hazaña.
“De fuera del país te piden ‘saquen alguna ley, demuestren que pueden’ porque hasta ahora estás logrando el superávit en las cuentas públicas ajustando a los jubilados”, dice un excolaborador de Milei que lo acompañó en su llegada a la Casa Rosada. “Es necesario darles legitimidad a las reformas, pero, al mismo tiempo, si llegás a un acuerdo con la política, la lectura popular será: ‘Se pusieron de acuerdo todos para cagarnos’”. Un dilema para un gobierno que sigue las encuestas de imagen y aprobación presidencial día a día.
Es sobre esta base que los libertarios siguen desafiando los pronósticos de quienes creían que, en minoría en el Congreso y sin provincias propias, tendría que buscar consensos rápidamente para poder funcionar.
Javier Milei está muy al tanto de estos cálculos e inquietudes, pero les baja el precio. “El DNU 70 [de desregulación], la ‘Ley de bases’ y el Pacto de Mayo, salgan o no, no afectan la dinámica de corto plazo, que está dominada por el ajuste fiscal, la reforma financiera y el saneamiento del Banco Central para que la inflación baje y crezca la actividad”, afirmó el Presidente en una entrevista con la agencia Bloomberg. Y agregó: “En diciembre de 2025 voy a enviar las reformas que no me aprueben ahora y las 3000 que tengo pendientes”.
¿Habrá tanto tiempo? El economista Marcos Buscaglia cree que no es así. “Para mí, este tipo de declaración es más que nada una posición política”, analiza. “Imaginate si se cae la ‘Ley de bases’; deben mostrar algún músculo político, y la necesitan por temas fiscales y por la indexación de las jubilaciones; la ley vendría bien para evitar la judicialización”, agrega.
Milei se concentra en un puñado de temas, que sigue obsesivamente: la economía, la seguridad interior, el frente social. El resto lo deja en manos de otras figuras del Gobierno, como el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, o el propio Santiago Caputo. “Más que delegar, se desentiende”, describe el excolaborador, que conoce a la perfección el estilo del Presidente, a quien caracteriza como “alguien acostumbrado a trabajar solo y sin gente a cargo”. De allí que crea que al gobierno libertario le cuesta avanzar en varios frentes no solo por falta de apoyo político, sino también por fallas en la gestión.
Lo que pasa con las prepagas es acaso uno de esos ejemplos. El costo de la salud está creciendo en todo el mundo de la mano de los avances tecnológicos y farmacológicos, y de la mayor longevidad de la población. Su viabilidad financiera es un desafío incluso para los países más desarrollados, que buscaron equilibrar la ecuación con nuevos esquemas y organismos de control. Nada de eso sucedió aquí, donde además impactaron en los costos la inflación y la devaluación.
El kirchnerismo se limitó a reprimir los precios de las cuotas artificialmente hasta llevar el sistema a una crisis. El gobierno de Milei incluyó a la medicina privada en el decreto de des regulación como si fuera un sectoreconómico más, sin particularidades y sin idear un plan de transición. Ahora el ministro Luis Caputo acusa a las prepagas, por sus aumentos, de declararle la guerra a la clase media, señalamiento que con esa lógica podría recaer próximamente sobre las empresas de servicios públicos o los colegios privados. Un embate que les vendrá perfecto a los detractores del megadecreto, que ya tiene el rechazo del Senado y se ilusionan con tumbarlo en Diputados.
¿Atraso cambiario?
Milei también pide clausurar el debate económico sobre el ritmo de devaluación del peso, el famoso crawling peg del 2% mensual que, aun con la inflación frenando, amenaza con retrasar el tipo de cambio y borrar el efecto de la devaluación de diciembre. “¿Por qué tengo que hacer saltar el tipo de cambio si hoy el paralelo coincide con el oficial? ¿Qué estupidez es esa? No tiene ningún sentido”, sermoneó. Ayer volvió a disparar contra los economistas “que no la están viendo”.
La calma de los dólares libres es una situación que promete mantenerse por un tiempo ahora que empezaron a entrar las liquidaciones del agro. “Con el 2% de deslizamiento y una inflación promedio de 8% mensual, a fines de junio el tipo de cambio habrá vuelto al nivel de noviembre, previo a la devaluación [de fines de 2023]”, advierte Jorge Vasconcelos, economista del Ieral, de la Fundación Mediterránea. Imágenes como las de Semana Santa, con consumidores argentinos invadiendo los shoppings de Chile, podrían repetirse en cualquier otro feriado largo.
Por eso Buscaglia habla de la necesidad de una segunda etapa del plan con cambios de política monetaria y cambiaria. En otras palabras, un dólar más alto que haga innecesario un nuevo salto devaluatorio brusco cuando se salga del cepo.
En el país hay bienes y servicios caros en dólares. ¿Ya se puede hablar de atraso cambiario? Para Artana, aún no. “Todavía no estamos en los niveles de 2016, 2017; el apretón fiscal y el no endeudamiento externo lo hacen diferente de lo que sucedió durante el gobierno de Mauricio Macri”, explica. Pero no quiere decir que coincida con los dichos de Milei. “Decir que hoy tenemos una situación de equilibrio no me parece que se pueda sostener. En el mercado de cambios, ni el oficial ni los alternativos están libres de distorsiones. Primero, que un 20% de las exportaciones se venden al tipo de cambio alternativo y eso sabemos que va a desaparecer y te va a quitar oferta. Después tenés que no estás pagando todas las importaciones hoy al tipo de cambio oficial. Después tenés que cuando la economía se normalice van a subir las importaciones, porque no vas a tener este nivel de actividad para siempre; en algún momento la economía va a rebotar. Entonces, todavía tenés pagos reprimidos de importaciones, pagos reprimidos de dividendos, lo que te demande la mejora del nivel de actividad y además la necesidad de seguir acumulando reservas porque te lo pide el programa con el FMI”.
Desafíos por venir que se sumarán a los actuales, pero no preocupan a Milei: “El día que abramos el cepo, la economía vuela; va a haber una oleada de inversión aun cuando no hagas las reformas”.
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
La construcción se hundió 24,6% y la industria retrocedió 9,9% en febrero
Bajaron 2,6% y 0,7, respectivamente, en la medición intermensual; la retracción fue menor que en meses anteriores
Carlos Manzoni
La construcción se vio fuertemente afectada por la decisión de paralizar la obra pública
Golpeados por la recesión que atraviesa el país, dos importantes motores de la economía profundizaron la tendencia que acarrean desde el año pasado y mostraron abultados números en rojo. La construcción cayó en febrero 24,6%, respecto de igual mes de 2023, mientras que la industria retrocedió 9,9% en el mismo período. En la comparación intermensual desestacionalizada, las bajas fueron más moderadas que en las últimas mediciones, con 2,6% y 0,7%, respectivamente.
Ambos datos fueron publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) en sus habituales informes Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) e Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPIM). El organismo estadístico también señaló que en el primer bimestre las obras retrocedieron un 23,1%, respecto de igual período del año pasado, y las fábricas, un 11,1%.
En medio de tantas cifras negativas, quedó un resquicio para una mirada optimista. Camilo Tiscornia,director de C&T Asesores Económicos, dijo que tanto en construcción como en industria, la variación mensual desestacionalizada, si bien es una caída, es menor que la que se vio en los meses previos. “Si tomamos el caso del IPIM, en diciembre cayó 8,2% mensual; en enero, 1,3, y en febrero 0,7%; y si analizamos el ISAC, vemos que en esos meses bajó 9,7%, 10,1% y 2,6%, respectivamente. Esto hace pensar que en febrero empezó a moderarse la caída”.
A la hora de buscar las razones del mal momento de estas actividades, Tiscornia indicó que, en el caso de la industria, lo que se puede ver es que muchos sectores todavía esgrimen que faltan insumos importados, por problemas en la cadena de pagos, mientras que otros hablan de la caída en la demanda interna. “Son datos que obviamente marcan la recesión económica, pero da la sensación de que hay una moderación respecto de los meses anteriores”, concluyó el economista.
La economista Natacha Izquierdo, responsable de Práctica Sectorial de la consultora Abeceb, destacó que los rubros más afectados son los que están vinculados a la construcción y al sector automotor, con caídas de más de 20%. “Esto es producto de que aún está afectado el acceso a insumos importados y a que la demanda interna todavía no presenta signos de recuperación. Nuestra proyección es que esa recuperación recién se va a producir en el tercer trimestre”, explicó la especialista.
En el caso de la construcción, Izquierdo observó que se sigue intensificando la caída del sector, lo que se demuestra sobre todo en el freno de la obra pública. “Cuando vemos los números del asfalto, que caen más de 64% y alcanzan niveles mínimos históricos (exceptuando el de 2020, en pandemia), esto tiene que ver con el parate de los grandes proyectos de infraestructura”, dijo la economista. Y agregó: “Otro tanto pasa en la obra privada. Eso tiene que ver con que se está cerrando la brecha de oportunidad respecto del tipo de cambio y del aumento del costo de construcción en dólares de más de 170%”.
Por su parte, el economista Lorenzo Sigaut Gravina, de la consultora Equilibra, dijo que en principio la recesión sigue profundizándose. “En el caso de la construcción, la caída fue muy fuerte. En este contexto, es evidente que el sector está golpeado, con caída de empleo. Y en materia de industria también hubo una baja fuerte, que comenzó allá por octubre del año pasado y ahora continúa”, comentó.
Las proyecciones
En cuanto a lo que se puede esperar para el corto plazo, Sigaut Gravina estimó que la tendencia se mantendrá en mayo. “Indicadores como la venta de cemento y otros insumos de la construcción indican que la actividad seguirá muy golpeada. Y otro tanto se vislumbra en el caso de industria, donde los datos de producción de autos ya mostraron una caída”, afirmó el economista.
En efecto, los datos de insumos para la construcción no son alentadores. El Índice Construya (IC), que mide la evolución de los volúmenes vendidos al sector privado de los productos para la construcción que fabrican las empresas que lo conforman, registró una baja del 11,2% desestacionalizada mensual en marzo, y se mantuvo un 40% por debajo del nivel del mismo mes de 2023. De esta forma, el acumulado de enero a marzo cerró 31,6% por debajo del mismo período del año pasado. “En marzo continúa la caída en la demanda de insumos, debido a la reducción en la construcción de obra pública y a las expectativas sobre la evolución de nuestro mercado”, explicaron en Construya.
Por el lado de la industria, los datos sobre la producción automotriz fueron elocuentes. Según informó la Asociación de Fabricantes de Automotores (Adefa), en marzo, con
En el primer bimestre, las obras cayeron 23,1% y las fábricas, 11,1%
Muchos sectores todavía esgrimen que faltan insumos importados
La demanda interna todavía no presenta signos de recuperación 18 días hábiles de actividad –cuatro jornadas menos que en marzo de 2023–, la producción de vehículos (automóviles y vehículos comerciales) fue de 43.159 unidades, un 29,4% menos que en el mismo mes del año último, cuando se habían fabricado 61.104.
Con los datos completos de 2023, que difundió el Indec en enero pasado y que mostraron caídas de 3% en la construcción y de 1,8% en la industria, los economistas ya proyectaban que esa tendencia negativa podía continuarse en los primeros meses de este año. Así lo expresó en ese momento Gabriel Camaño, de la consultora Ledesma, en una nota publicada “Todo indica que es probable que durante el primer trimestre de 2024 se vean variaciones negativas respecto del trimestre anterior, dando pie a la definición más comúnmente aceptada de recesión”
Golpeados por la recesión que atraviesa el país, dos importantes motores de la economía profundizaron la tendencia que acarrean desde el año pasado y mostraron abultados números en rojo. La construcción cayó en febrero 24,6%, respecto de igual mes de 2023, mientras que la industria retrocedió 9,9% en el mismo período. En la comparación intermensual desestacionalizada, las bajas fueron más moderadas que en las últimas mediciones, con 2,6% y 0,7%, respectivamente.
Ambos datos fueron publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) en sus habituales informes Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) e Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPIM). El organismo estadístico también señaló que en el primer bimestre las obras retrocedieron un 23,1%, respecto de igual período del año pasado, y las fábricas, un 11,1%.
En medio de tantas cifras negativas, quedó un resquicio para una mirada optimista. Camilo Tiscornia,director de C&T Asesores Económicos, dijo que tanto en construcción como en industria, la variación mensual desestacionalizada, si bien es una caída, es menor que la que se vio en los meses previos. “Si tomamos el caso del IPIM, en diciembre cayó 8,2% mensual; en enero, 1,3, y en febrero 0,7%; y si analizamos el ISAC, vemos que en esos meses bajó 9,7%, 10,1% y 2,6%, respectivamente. Esto hace pensar que en febrero empezó a moderarse la caída”.
A la hora de buscar las razones del mal momento de estas actividades, Tiscornia indicó que, en el caso de la industria, lo que se puede ver es que muchos sectores todavía esgrimen que faltan insumos importados, por problemas en la cadena de pagos, mientras que otros hablan de la caída en la demanda interna. “Son datos que obviamente marcan la recesión económica, pero da la sensación de que hay una moderación respecto de los meses anteriores”, concluyó el economista.
La economista Natacha Izquierdo, responsable de Práctica Sectorial de la consultora Abeceb, destacó que los rubros más afectados son los que están vinculados a la construcción y al sector automotor, con caídas de más de 20%. “Esto es producto de que aún está afectado el acceso a insumos importados y a que la demanda interna todavía no presenta signos de recuperación. Nuestra proyección es que esa recuperación recién se va a producir en el tercer trimestre”, explicó la especialista.
En el caso de la construcción, Izquierdo observó que se sigue intensificando la caída del sector, lo que se demuestra sobre todo en el freno de la obra pública. “Cuando vemos los números del asfalto, que caen más de 64% y alcanzan niveles mínimos históricos (exceptuando el de 2020, en pandemia), esto tiene que ver con el parate de los grandes proyectos de infraestructura”, dijo la economista. Y agregó: “Otro tanto pasa en la obra privada. Eso tiene que ver con que se está cerrando la brecha de oportunidad respecto del tipo de cambio y del aumento del costo de construcción en dólares de más de 170%”.
Por su parte, el economista Lorenzo Sigaut Gravina, de la consultora Equilibra, dijo que en principio la recesión sigue profundizándose. “En el caso de la construcción, la caída fue muy fuerte. En este contexto, es evidente que el sector está golpeado, con caída de empleo. Y en materia de industria también hubo una baja fuerte, que comenzó allá por octubre del año pasado y ahora continúa”, comentó.
Las proyecciones
En cuanto a lo que se puede esperar para el corto plazo, Sigaut Gravina estimó que la tendencia se mantendrá en mayo. “Indicadores como la venta de cemento y otros insumos de la construcción indican que la actividad seguirá muy golpeada. Y otro tanto se vislumbra en el caso de industria, donde los datos de producción de autos ya mostraron una caída”, afirmó el economista.
En efecto, los datos de insumos para la construcción no son alentadores. El Índice Construya (IC), que mide la evolución de los volúmenes vendidos al sector privado de los productos para la construcción que fabrican las empresas que lo conforman, registró una baja del 11,2% desestacionalizada mensual en marzo, y se mantuvo un 40% por debajo del nivel del mismo mes de 2023. De esta forma, el acumulado de enero a marzo cerró 31,6% por debajo del mismo período del año pasado. “En marzo continúa la caída en la demanda de insumos, debido a la reducción en la construcción de obra pública y a las expectativas sobre la evolución de nuestro mercado”, explicaron en Construya.
Por el lado de la industria, los datos sobre la producción automotriz fueron elocuentes. Según informó la Asociación de Fabricantes de Automotores (Adefa), en marzo, con
En el primer bimestre, las obras cayeron 23,1% y las fábricas, 11,1%
Muchos sectores todavía esgrimen que faltan insumos importados
La demanda interna todavía no presenta signos de recuperación 18 días hábiles de actividad –cuatro jornadas menos que en marzo de 2023–, la producción de vehículos (automóviles y vehículos comerciales) fue de 43.159 unidades, un 29,4% menos que en el mismo mes del año último, cuando se habían fabricado 61.104.
Con los datos completos de 2023, que difundió el Indec en enero pasado y que mostraron caídas de 3% en la construcción y de 1,8% en la industria, los economistas ya proyectaban que esa tendencia negativa podía continuarse en los primeros meses de este año. Así lo expresó en ese momento Gabriel Camaño, de la consultora Ledesma, en una nota publicada “Todo indica que es probable que durante el primer trimestre de 2024 se vean variaciones negativas respecto del trimestre anterior, dando pie a la definición más comúnmente aceptada de recesión”
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.