sábado, 4 de mayo de 2024

Martín Llaryora y Juan Schiaretti, actualmente las primeras figuras del "cordobesismo"




Juan Schiaretti y Martín Llaryora, estrategia compartida y tensiones de los socios principales del “cordobesismo”
Martín Llaryora y Juan Schiaretti, actualmente las primeras figuras del "cordobesismo"Gobierno de Córdoba
No es casual que el exgobernador casi no apareció en público después de dejar el cargo en diciembre; piensa retomar su agenda luego del Pacto de Mayo; su sucesor le pide que sea candidato y vaya al Congreso en 2025
Gabriela Origlia
CÓRDOBA.- Hace cinco meses Juan Schiaretti dejó la gobernación de Córdoba en manos de Martín Llaryora. Se fue con una alta imagen positiva en la provincia (alrededor del 75%) y una mejora en el conocimiento a nivel nacional con una buena opinión general (rondaba 49%). Desde entonces, se dejó ver solo una vez en la capital cordobesa y otra en un panel académico en Estados Unidos. Están los que especulan con que ese perfil bajo es para “evitar criticar” a su sucesor, con quien tendría “muchas diferencias”. Otros aseguran que lo hace para “permitirle que se construya”. Pero no hay extremos en ese vínculo, según pudo reconstruir 
Los allegados a los dos coinciden en que la relación es “correcta, buena y afectuosa”, aunque -admiten- también hay tensiones. Esas diferencias se dieron, fundamentalmente, en los primeros meses del año, cuando Llaryora saltó abruptamente al escenario nacional por el enfrentamiento con el presidente Javier Milei. Para el exgobernador ese protagonismo fue precipitado, en especial por el nivel de aceptación del libertario. Y porque su actitud pudo haber derivado en el despido del cordobés Osvaldo Giordano de la Anses.
El gobernador Martín Llaryora, una de las veces que fue convocado a la Casa Rosada
Febrero fue un mes complejo para el gobernador. Después del fracaso del primer proyecto de la ley ómnibus, Milei lo puso en la mira. El plus de dificultad lo da que el libertario hizo la mejor elección del país, sin contar la Antártida, en Córdoba en el balotaje. La estrategia de “defender” la provincia no es igual ahora que teniendo al frente al kirchnerismo. Para Schiaretti, ese cambio de paradigma era lo que había que sopesar mejor.
“Quienes creen que hay una pelea se equivocan -dice un referente del schiarettismo-. Lo principal para ‘el Gringo’ es preservar Córdoba y en función de ese objetivo actúa. Claro que hay diferencias, y que probablemente él no haría determinadas cosas que hace Llaryora, pero no hay nada importante ni de envergadura. Ambos coinciden en la metamayor, que es sostener el cordobesismo a nivel local y expandirlo”.

Adriana Nazario, junto al fallecido exgobernador José Manuel De la SotaPrensa de la Sota
Otro factor de fricción se vincula con las elecciones municipales de Río Cuarto. La segunda ciudad de Córdoba y capital alterna inaugura el calendario electoral el 23 de junio próximo y el peronismo no logró ir unido. Adriana Nazario, expareja de José Manuel de la Sota, rompió e irá con lista propia. Para Schiaretti se debería haber hecho “mucho más” para que hubiera fórmula única.
Los cercanos a Llaryora lucen menos preocupados. Confían en que Guillermo de Rivas es un buen candidato (es actual funcionario municipal) y que tiene chances de imponerse y retener la ciudad. “Si lo logra, Martín se convierte en un ‘hacedor de intendentes’”, se envalentonan. De todos modos, el gobernador ha estado en el sur de la provincia, en una visita de gestión, e insistió en un llamado a la unidad. El 6 de mayo vence el plazo para la presentación de listas.
Contactos y equipo
Aunque no aparece en público, Schiaretti mantiene reuniones con su excompañero de fórmula Florencio Randazzo y con Miguel Ángel Pichetto. Ha mantenido algunos almuerzos con ellos en la ciudad de Buenos Aires. Además, está dando las puntadas finales a la fundación de estudios que presentará en sociedad después de que se firme el Pacto de Mayo. Esa es la fecha bisagra para que empiece a vérselo más seguido y opine sobre temas de la agenda nacional.
La fórmula Schiaretti-Randazzo, que puso al cordobés en el escenario de la política nacional
No será Córdoba el eje de sus actividades, según comenta su círculo chico constituido por exfuncionarios y varios legisladores nacionales. De esa manera, intentará no tener que referirse a la gestión de Llaryora y, a la vez, buscará tener más presencia en otros distritos.
Desde El Panal (la casa de Gobierno de Córdoba) cuentan que para los temas “macro” siempre hay conversaciones entre su actual ocupante y su antecesor: “Juan es un faro en esas cuestiones; no podemos dejar de consultarlo. En esos puntos no hay disidencias. En el día a día, por supuesto, no se lo está llamando”.
Así como desde el schiarettismo enfatizan que Llaryora debe “consolidarse” como gobernador y por eso conviene “no ser un jarrón chino”, los asesores en Comunicación del mandatario analizan cómo fue la “construcción” del perfil de Schiaretti en 2007. Están convencidos de que ese tiene que ser el punto de comparación, “no el del 2023, cuando estaba en su esplendor”.
Patricia Bullrich y Martín Llaryora reunidos
En 2007 Schiaretti le ganó por apenas 17.734 votos a Luis Juez; el año pasado Llaryora venció al mismo rival por 64.394. Ambas fueron victorias pírricas. “El Gringo” sucedió a De la Sota, una figura fuerte y al actual mandatario le tocó la misma suerte. En el 2008, con la crisis de la 125, Córdoba se encolumnó con el campo y la Nación le cortó los recursos; ahora impera el “no hay plata”.
Por esos puntos en común es que los estrategas de Llaryora analizan cómo logró “pararse” su antecesor. Creen que pueden aprender de algunos aspectos, más allá de que confían “absolutamente” en la capacidad del mandatario para gestionar en tiempos de crisis. Grafican -y él mismo lo menciona- que pasó esas pruebas tanto cuando fue intendente de San Francisco como de la ciudad de Córdoba.
¿Al Congreso?
“Veremos que decide el Gringo, pero nosotros lo queremos en el Congreso”, subraya un dirigente de Llaryora. La referencia, obviamente, es a Schiaretti. Desde el entorno del exgobernador señalan que no hay que apresurarse, que por ahora el interés está puesto en impulsar el “cordobesismo” en otras provincias. Para el actual mandatario, sería significativo contar con una suerte de embajador en el primer plano nacional, incluso si en el 2025 él mismo se anima a lanzarse como candidato a presidente.
Schiaretti en el debate de 2023, que le generó un impulso a su candidatura presidencial
La dinámica que proponen para el corto plazo se asemeja a la que tuvieron Schiaretti y De la Sota. El primero se ocupaba de la gestión y “el Gallego” jugaba a nivel nacional. “De la Sota tenía algunos ‘permitidos’ que él mismo se daba y se los respetábamos porque sabíamos que estábamos espalda con espalda”, se sincera un dirigente de Schiaretti, quien reconoce que Llaryora “no es un hijo político” del exmandatario, sino que hizo su propio camino.
“Trabajaron juntos, tienen capacidad para hacerlo y lo seguirán haciendo”, afirma y valora que Llaryora “a veces acelera demás, pero tiene capacidad de volver”. No lo aclara, pero es obvio que habla del arranque del año, cuando le plantearon que no quisiera saltar directo a la carrera presidencial, porque primero debía correr la de gobernador

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