¿Por qué a las sociedades les es tan difícil aprender y la cultura no es un freno a la violencia. Berlín tenemos un problema
La kipá como símbolo para luchar contra el antisemitismo. Miles de manifestantes respondieron a una convocatoria de la comunidad judía de Alemania, consternada tras un reciente ataque a un joven con kipá, que ha despertado la indignación en el país.
La preocupación es tal, que Josef Schuster, presidente del Consejo Central de Judíos en Alemania, desaconsejo “mostrar abiertamente el uso de la kipá en grandes ciudades en Alemania” a diario. Porque por asombroso que parezca, el antisemitismo persiste en Alemania, 70 años después de la Shoah.
La cita de Berlín se repetía en otras ciudades alemanas, mientras políticos y medios de comunicación se movilizaron para mostrar su apoyo. El ministro de Exteriores, Heiko Maas, colgó una foto suya en tuiter con una kipá en la cabeza y con un texto en el que asegura que las agresiones a judíos en Alemania son “un ataque a todos los alemanes".
La primera página del diario izquierdista Tageszeitung mostro una kipá recortable, con la que animaban a sus lectores a acudir a la marcha. Stefan Trieweiler, de 69 años, creció en la posguerra y “hijo de padres nazis”. No es judío, pero se movilizo con unos amigos a la concentración “para mostrar solidaridad" y porque como alemanes, tienen una "responsabilidad especial".
“La situación en Alemania no es mucho peor que en otros países. Hay una corriente antisemita en toda Europa”.
El ataque a Adam Armoush, un joven árabe-israelí de 21 años que paseaba por un barrio acomodado de Berlín con una kipá en la cabeza la semana pasada, ha sido el último de una serie de episodios que han puesto en alerta a la comunidad judía y a las autoridades germanas.

La Canciller Merkel, habló este fin de semana de la emergencia de “un nuevo tipo de antisemitismo” procedente de Alemania, pero también de refugiados de origen árabe, ha prometido “reaccionar”. El vídeo del ataque a Armoush en seguida se viralizó, y en él puede verse cómo un joven saca un cinturón y le golpea al grito de “judío”. Armoush, que no es judío, explicó después a la prensa que quería demostrarle a un amigo que no era peligroso caminar con una kipá por Berlín y que se equivocó. El agresor, un refugiado sirio de 19 años acabó entregándose a la policía. “Se trata de un incidente en un barrio acomodado, de moda. Esto representa una nueva dimensión”, ha dicho Schuster, del Consejo Central de Judíos, que sugirió sustituir la kipá por gorras de béisbol, para pasar desapercibido. Cuando una autoridad “considera necesario recomendar a los judíos que disimulen su identidad, es evidente que las autoridades alemanas han fracasado a la hora de proteger a sus ciudadanos”. Unos 200.000 judíos viven ahora en Alemania, la mitad de ellos en Berlín.
El ataque al joven en la calle sucedió en medio de una intensa polémica por la decisión de premiar a dos raperos, Kollegah y Farid Bang con el Echo, el gran premio de la música alemana. En la letra de una de sus canciones, los artistas dicen que “mi cuerpo está más marcado que el de los prisioneros de Auschwitz”. El prestigioso director de orquesta Daniel Baremboin al frente de la ópera Estatal de Berlín, anuncio que devolvía su premio Echo en protesta por el galardón a los raperos, con letras “claramente antisemitas, misóginas y homófobas”. Después de actitud tomado por Baremboim, el violinista francés Renaud Capucon también ha anunciado que devolverá sus premios en señal de protesta y a los 3 días la organización de los Echo optó por suprimir el prestigioso premio.

¿Que pasa en Alemania? El debate sobre el recrudecimiento del antisemitismo en Alemania estalló el en diciembre del 2017, cuando durante una manifestación contra el traslado de la embajada de EE UU a Jerusalén se quemaron banderas israelíes en pleno centro de Berlín, desde entonces, la intensidad del debate acerca de las causas de los ataques antisemitas y el papel de los refugiados en las agresiones no dejaron de crecer, en gran parte fogoneado intensamente por la extrema derecha.
El tema alcanzo al Parlamento alemán y su Comisión sobre el Antisemitismo, acordó en base a estudios específicos realizados que han detectado que “utilizar la palabra judío como insulto se ha popularizado en las secuelas. No es que ahora haya más ataques, es sobre todo que se ha roto el tabú, que ya no hay miedo a decir ciertas cosas en público”; es un problema que afecta “a todos los entornos educativos y culturales. Lo observamos también en centros de educación superior donde no hay inmigrantes”. El antisemitismo es aun hoy en la Alemania actual con toda su historia y su "civilizada sociedad", un problema latente.
La policía alemana registró 1.453 incidentes antisemitas en Alemania durante el 2017, donde 32 de ellos fueron con violencia, de acuerdo a los datos que se desprenden de una respuesta del Gobierno a una reciente pregunta del Parlamento alemán, aunque se trata de una cifra muy similar a la del 2016; la mayor parte (1.377) corresponden a ataques procedentes de entornos neonazis, de acuerdo con el recuento oficial, pero las organizaciones judías sostienen con alguna razón que está infra representado lo que en Alemania llaman “antisemitismo importado”, es decir, el que traen de sus países de origen los inmigrantes y refugiados; pero las esas estadísticas explican poco, porque responden en buena medida a la utilización de simbología nazi, prohibida por ley, al margen de quién la haya utilizado y que en cualquier caso, sus estudios indican que "la mayoría de las agresiones no se denuncian", por tanto no son parte de las estadisticas
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.