lunes, 23 de mayo de 2022

TURISMO EN TIGRE


Curiosidades del Tigre. Dos imponentes casonas de estilo europeo
Una está inspirada en la arquitectura de Antoni Gaudí, con una fachada y esculturas admirables, y la otra fue un antiguo convento franciscano; ambas reciben visitantes
Nieves Guerrero
En medio del insondable paisaje isleño del Tigre se distinguen dos antiguas y atípicas edificaciones, construidas con estilos, materiales y muebles traídos de Europa a fines del siglo XIX, que con los años fueron abandonadas y luego recuperadas: una fue el hogar de descanso de una pujante familia catalana, y la otra un convento destinado a la orden franciscana. En cada una de ellas hay ahora una mujer emprendedora que le abre sus puertas al turismo para contarles sus curiosas historias.
Sarmiento, que vivió casi 30 años en una casa construida en el Delta –hoy museo– afirmaba que por su suelo húmedo y las crecidas del río, las viviendas debían ser de madera apoyadas sobre pilotes. Sin embargo, la arquitectura europea logró filtrarse en el Delta en los primeros años del siglo XX. Fue cuando se construyó la casa de Pablo Masllorens, que había dejado el municipio catalán de Olot, para instalarse en la Argentina. Su actual propietaria, María Mercedes López, relata cómo se concretó esta singular morada que ha sido declara da de valor patrimonial arquitectónico por la municipalidad local.
También el arquitecto Eduardo Masllorens, nieto de Pablo, que suele acompañar a María cuando recibe visitantes repasa la historia. La fábrica textil que abrió su abuelo en el país le permitió “tener una casa de fin de semana que lo hiciera sentirse en su Cataluña natal; por eso se la encargó a su compatriota, el escultor Josep Llimona”, seguidor de Antoni Gaudí, en cuyas construcciones prevalecen las fachadas.
“Uno cree que va a entrar en una mansión y no; es una impresionante fachada con una buena caso na, grande, pero estándar ”, a clara Eduardo, al reafirmar que “sin dudas ésta es una casa gaudiana” y que a sus ascendientes “no les importó romper con los códigos arquitectónicos de la época ni del Delta”.
“No hay quien pase por aquí y no se detenga impactado por esta fachada”, asegura María. En ella prevalece un inmenso vitral semicircular que representa una telaraña gigante y colorida, por el cual se accede a la vivienda. Y no es todo: la entrada luce una fuente de agua con sus gárgolas, la estatua de un perro, dos imponentes columnas y un enorme jaulón.
El interior de la casa es sobrio pero amplio, con once dependencias, baños y una cocina abierta al parque trasero. En medio de la frondosa vegetación que rodea la propiedad se accede a una capilla románica, aparecen estatuas de mármol blanco y una mesa con azulejos que describen la historia del Quijote.
Después que Pablo y su mujer fallecieron, la familia vendió la casa a un sindicato que la usó como lugar de recreo, pero “dejó que se viniera abajo”, lamenta María. Ella pasó por ahí a mediados de 1990 y le atrajo tanto que “malvendió” todo lo que tenía y la compró. “Nunca imaginé que eran seis hectáreas y a machete limpio descubrí esculturas que estaban cubiertas por el monte y un lago artificial que limpié”, resalta.
El predio se convirtió en El Paraíso de María, adonde instaló una hostería con cabañas y pileta. “Pero como yo no entendía nada de temas inmobiliarios, diez años después el mismo sindicato puso reparos a la venta y perdí la casa; solo me llevé unas palmeras para cuidarlas”, recuerda. Se mudó entonces con su hijo a una isla cercana y cada tanto pasaba a ver su paraíso desde el Luján. Cinco años después, pudo recuperar “la casa de mis sueños –reseña– y el día que volví traje las palmeras de vuelta y restauré todo por segunda vez”.

Además de ofrecer el Paraíso para eventos privados, recibe contingentes que llegan con empresas de miniturismo y con guías del municipio.
“Todos quedan fascinados por las joyas arquitectónicas, pero sobre todo por la paz que se respira aquí”.
El convento de la felicidad
A diez minutos de la estación fluvial de Tigre, sobre el arroyo Gallo Fiambre y a 200 metros del río Carapachay, sobresale entre los bosques otro edificio imponente: el Convento de San Francisco, construido en 1910 por el arquitecto italiano Virgilio Cestari, en un terreno de 4 hectáreas. Los sacerdotes lo ocuparon hasta 1946, cuando una terrible inundación destruyó todo y los pobladores tuvieron que abandonar el Delta.
Antes de aquella sudestada prevalecía la producción de frutas que habían introducido los franciscanos. “Por eso la marca de sidra La Real abrió su fábrica cerca del Convento; pero después de aquel desastre se mudaron a Río Negro y dejaron el establecimiento abandonado”, cuenta Silvina de Prado, anfitriona.
“Unos pocos religiosos continuaron durante un tiempo en la capilla del Convento, pero como el edificio es muy grande para mantenerlo, en 1995 se fueron y dejaron un casero que lo descuidó”, comenta.
Después de años de abandono el santuario fue vendido en 2011 a un matrimonio que buscaba una linda casa de fin de semana, y lo restauraron respetando su estilo “para que todo quedara tal cual era, como la capilla con sus santos”, destaca Silvina que, junto con su pareja, anexaron al Convento su posada vecina, creando el Complejo Senador Dupont, que ofrece una variedad de opciones.
El Convento se distingue por la elegancia de su exterior, inspirado en el realismo italiano característico de Cestari. Está construido sobre una estructura palafítica y en la planta baja tiene una extensa galería con acceso directo a los jardines y bosques. En el primer piso se encuentra la capilla, junto a importantes salones; y en un segundo nivel hay seis habitaciones con las comodidades necesarias para hospedar turistas. Desde allí se accede a dos terrazas que permiten apreciar la exuberante vegetación que lo rodea y las aves que proliferan.
Como María en el Paraíso, Silvina pone en relieve la magia de estos lugares en los que, por sobre todas las cosas, reina la naturaleza.

Datos Útiles

◗ El Paraíso de María. Desde Estación fluvial de Tigre: Líneas Delta, 15 minutos hasta la puerta. E-mail: elparaisodemaria10@gmail.com.

◗ Complejo Senador Dupont-convento de San Francisco. Desde Estación fluvial de Tigre: Líneas El Jilguero, 10 minutos hasta parada La Real. E-mail: demian.delta@gmail.com. Tel: 1132091818 y 1168769666.

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