Pese a que el PBI cayó 1,9% en el último trimestre de 2023, el empleo no bajó
La actividad sufrió por la sequía; la desocupación se mantuvo en 5,7%, con menos trabajo asalariado y más cuentapropistas
Carlos Manzoni
La sequía tuvo gran impacto en la actividad, lo que se reflejó en una caída del agro de 20,2%
En un contexto recesivo y de incertidumbre electoral, el cuarto trimestre del año pasado cerró con una caída en el nivel de actividad de 1,9%, respecto del trimestre anterior, y de 1,4% en la comparación interanual. A pesar de ese endeble panorama económico, el desempleo no aumentó, sino que se mantuvo en 5,7%, la misma cifra que había arrojado la medición anterior.
El año completo cerró con 1,6% de caída del producto bruto interno (PBI), pero si se pone la lupa en el aspecto sectorial se puede ver el fuerte impacto que tuvo la sequía, puesto que el agro –el mayor afectado por el clima– cayó 20,2%, mientras que la industria retrocedió 2,1%; el comercio, 0,5%, y el transporte y almacenamiento, 0,9%.
El economista Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, comentó que lo interesante del comunicado trimestral es que muestra el lado de la demanda, lo que se llama “gasto” –que no exhibe el Estimador Mensual de la Actividad Económica–, donde aparecen consumo, inversión, exportaciones e importaciones. “Sobre todo son muy ilustrativos los datos des estacional izados, que muestran una caída de 1,9% del PBI, con todos los componentes de demanda interna en baja”, agregó el economista.
En efecto, según publicó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y detalló Tiscornia, en el cuarto trimestre, la inversión descendió 10,8%; el consumo privado, 1,5%, y el consumo público, 4,7% (para encontrar una caída mayor hay que remontarse al segundo trimestre de 2020, en plena pandemia, y exceptuando eso hay que ir hasta 1993). “Habrá que ver qué sucede con el nuevo gobierno, al que, por ahora, con los datos de diciembre, solo lo podemos juzgar por 20 días de ese mes. Hay que esperar los datos completos del primer trimestre de 2024 para tener una idea más clara”, concluyó.
Para el economista Lorenzo Sigaut Gravina, de la consultora Equilibra, el dato del nivel de actividad está en línea con lo que ya anticipaba en su informe correspondiente a diciembre el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), que también publica el Indec. Ahí se proyectaba una caída importante para el cuarto trimestre de 2023. “En ese sentido, la recesión se agravó en diciembre y dejó un arrastre estadístico negativo de un punto, si se toma el cuarto trimestre, y aún mayor si se toma diciembre”, afirmó.
En lo que respecta al año completo, Sigaut Gravina señaló que no solo cayó el PBI, sino que también lo hicieron la inversión (1,9%) y las exportaciones (6,7%). “En contraste, lo positivo es que crecieron las importaciones (2,2%), el consumo privado (1,1%) y el consumo público (1,2%), algo que muestra que a pesar de los menores volúmenes exportados y la menor inversión, como en todo año electoral el Gobierno apostó a seguir importando e incentivando el consumo para tratar de ganar las elecciones, algo que finalmente no logró”, explicó el economista.
El economista Claudio Caprarulo, director de la consultora Analytica, dijo que los indicadores adelantados ya mostraban la contracción del último trimestre del año, pero que, igualmente, no deja de ser relevante el desplome de la inversión de casi 11% anual en la serie desestacionalizada. “Si analizamos por sector, la foto es un buen balizamiento de lo que será 2024, con caídas en comercio, industria y construcción, y crecimiento de sectores primarios como agricultura, y minas y canteras”, remarcó.
Con un análisis más ampliado en el tiempo, Lautaro Moschet, economista de la fundación Libertad y Progreso, comentó que la actividad económica en el país se encuentra estancada desde hace más de una década, debido al ahogamiento del sector privado. “Esto se ejemplifica mediante los altos impuestos distorsivos, los controles de capitales y las cambiantes reglas de juego”, destacó.
En consecuencia, según opinó Moschet, la inversión, que es el motor del crecimiento, se diluyó y provocó no solo el estancamiento del PBI, sino también su caída.
“Con el cambio de gobierno, el inédito ajuste fiscal y el sinceramiento de precios que habían estado reprimidosdurantemuchísimotiempogeneraron una fuerte caída en el consumo en los primeros meses del año, provocando que comencemos el 2024 también en caída”, analizó el economista.
Para Moschet, el piso del nivel de actividad que dejó la anterior gestión es tan bajo que hace poco probable plantear un escenario en el cual la Argentina pueda crecer este año. “Sin embargo, si se logra salir del cepo en los próximos meses, el rebote tomará fuerza y para 2025 el país volverá a un sendero de crecimiento con una macroeconomía mucho más ordenada”, estimó.
El desempleo sigue igual
Al mismo tiempo que dio a conocer el nivel de actividad, el Indec publicó su informe sobre el mercado de trabajo. Al cruzar ambos datos se puede observar que, pese a la caída del PBI, el desempleo no aumentó. Para Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social, de la Universidad Católica Argentina, esto tiene una sola explicación. “Baja el nivel de trabajo asalariado y sube el trabajo por cuenta propia”, sintetizó.
Asimismo, Salvia puso el foco sobre otra cuestión sensible: dentro de esa lógica de menor empleo asalariado, baja también la sobreocupación, es decir que se reducen las horas extras. “En un cuarto trimestre que ya había empezado a ser recesivo, estos factores se reflejaron en menor demanda de mano de obra, pero no se tradujeron en despidos y suspensiones”, enfatizó el especialista.
Esa tendencia, puntualizó Salvia, se mantuvo en enero y febrero de este año, donde se vieron algunas suspensiones, licencias y adelantos de vacaciones, pero, aunque se vio también una reducción de las horas extras, no se observó un escenario de caída importante del nivel de empleo.
En lo que respecta a la comparación del cuatro trimestre de 2023 con igual período de 2022, Salvia dijo que se advierte un aumento del empleo, explicado por el hecho de que los sectores informales crearon más trabajo. “Las familias pobres aumentaron su capacidad de generar ingresos a través de empleos autónomos informales. Esto siguió ocurriendo en los tres últimos meses del año pasado, reduciendo el porcentaje de trabajadores asalariados y aumentando el de cuentapropistas no registrados”, subrayó.
En un contexto recesivo y de incertidumbre electoral, el cuarto trimestre del año pasado cerró con una caída en el nivel de actividad de 1,9%, respecto del trimestre anterior, y de 1,4% en la comparación interanual. A pesar de ese endeble panorama económico, el desempleo no aumentó, sino que se mantuvo en 5,7%, la misma cifra que había arrojado la medición anterior.
El año completo cerró con 1,6% de caída del producto bruto interno (PBI), pero si se pone la lupa en el aspecto sectorial se puede ver el fuerte impacto que tuvo la sequía, puesto que el agro –el mayor afectado por el clima– cayó 20,2%, mientras que la industria retrocedió 2,1%; el comercio, 0,5%, y el transporte y almacenamiento, 0,9%.
El economista Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, comentó que lo interesante del comunicado trimestral es que muestra el lado de la demanda, lo que se llama “gasto” –que no exhibe el Estimador Mensual de la Actividad Económica–, donde aparecen consumo, inversión, exportaciones e importaciones. “Sobre todo son muy ilustrativos los datos des estacional izados, que muestran una caída de 1,9% del PBI, con todos los componentes de demanda interna en baja”, agregó el economista.
En efecto, según publicó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y detalló Tiscornia, en el cuarto trimestre, la inversión descendió 10,8%; el consumo privado, 1,5%, y el consumo público, 4,7% (para encontrar una caída mayor hay que remontarse al segundo trimestre de 2020, en plena pandemia, y exceptuando eso hay que ir hasta 1993). “Habrá que ver qué sucede con el nuevo gobierno, al que, por ahora, con los datos de diciembre, solo lo podemos juzgar por 20 días de ese mes. Hay que esperar los datos completos del primer trimestre de 2024 para tener una idea más clara”, concluyó.
Para el economista Lorenzo Sigaut Gravina, de la consultora Equilibra, el dato del nivel de actividad está en línea con lo que ya anticipaba en su informe correspondiente a diciembre el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), que también publica el Indec. Ahí se proyectaba una caída importante para el cuarto trimestre de 2023. “En ese sentido, la recesión se agravó en diciembre y dejó un arrastre estadístico negativo de un punto, si se toma el cuarto trimestre, y aún mayor si se toma diciembre”, afirmó.
En lo que respecta al año completo, Sigaut Gravina señaló que no solo cayó el PBI, sino que también lo hicieron la inversión (1,9%) y las exportaciones (6,7%). “En contraste, lo positivo es que crecieron las importaciones (2,2%), el consumo privado (1,1%) y el consumo público (1,2%), algo que muestra que a pesar de los menores volúmenes exportados y la menor inversión, como en todo año electoral el Gobierno apostó a seguir importando e incentivando el consumo para tratar de ganar las elecciones, algo que finalmente no logró”, explicó el economista.
El economista Claudio Caprarulo, director de la consultora Analytica, dijo que los indicadores adelantados ya mostraban la contracción del último trimestre del año, pero que, igualmente, no deja de ser relevante el desplome de la inversión de casi 11% anual en la serie desestacionalizada. “Si analizamos por sector, la foto es un buen balizamiento de lo que será 2024, con caídas en comercio, industria y construcción, y crecimiento de sectores primarios como agricultura, y minas y canteras”, remarcó.
Con un análisis más ampliado en el tiempo, Lautaro Moschet, economista de la fundación Libertad y Progreso, comentó que la actividad económica en el país se encuentra estancada desde hace más de una década, debido al ahogamiento del sector privado. “Esto se ejemplifica mediante los altos impuestos distorsivos, los controles de capitales y las cambiantes reglas de juego”, destacó.
En consecuencia, según opinó Moschet, la inversión, que es el motor del crecimiento, se diluyó y provocó no solo el estancamiento del PBI, sino también su caída.
“Con el cambio de gobierno, el inédito ajuste fiscal y el sinceramiento de precios que habían estado reprimidosdurantemuchísimotiempogeneraron una fuerte caída en el consumo en los primeros meses del año, provocando que comencemos el 2024 también en caída”, analizó el economista.
Para Moschet, el piso del nivel de actividad que dejó la anterior gestión es tan bajo que hace poco probable plantear un escenario en el cual la Argentina pueda crecer este año. “Sin embargo, si se logra salir del cepo en los próximos meses, el rebote tomará fuerza y para 2025 el país volverá a un sendero de crecimiento con una macroeconomía mucho más ordenada”, estimó.
El desempleo sigue igual
Al mismo tiempo que dio a conocer el nivel de actividad, el Indec publicó su informe sobre el mercado de trabajo. Al cruzar ambos datos se puede observar que, pese a la caída del PBI, el desempleo no aumentó. Para Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social, de la Universidad Católica Argentina, esto tiene una sola explicación. “Baja el nivel de trabajo asalariado y sube el trabajo por cuenta propia”, sintetizó.
Asimismo, Salvia puso el foco sobre otra cuestión sensible: dentro de esa lógica de menor empleo asalariado, baja también la sobreocupación, es decir que se reducen las horas extras. “En un cuarto trimestre que ya había empezado a ser recesivo, estos factores se reflejaron en menor demanda de mano de obra, pero no se tradujeron en despidos y suspensiones”, enfatizó el especialista.
Esa tendencia, puntualizó Salvia, se mantuvo en enero y febrero de este año, donde se vieron algunas suspensiones, licencias y adelantos de vacaciones, pero, aunque se vio también una reducción de las horas extras, no se observó un escenario de caída importante del nivel de empleo.
En lo que respecta a la comparación del cuatro trimestre de 2023 con igual período de 2022, Salvia dijo que se advierte un aumento del empleo, explicado por el hecho de que los sectores informales crearon más trabajo. “Las familias pobres aumentaron su capacidad de generar ingresos a través de empleos autónomos informales. Esto siguió ocurriendo en los tres últimos meses del año pasado, reduciendo el porcentaje de trabajadores asalariados y aumentando el de cuentapropistas no registrados”, subrayó.
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
Economía da el primer paso para rearmar una curva de tasas
En la primera licitación poscanje que realiza para refinanciar la deuda en pesos, ofrecerá una letra capitalizable por colocar a tasa fija
Javier Blanco
El Gobierno entregó en las últimas horas una nueva muestra de su decisión de hacer todo lo que esté a su alcance para cerrar su primer año de gestión sin ningún tipo de déficit: ni fiscal ni financiero.
Lo hizo al presentar la Secretaría de Finanzas el menú de opciones con que saldrá a buscar hoy en el mercado local unos $540.000 millones para enfrentar el pago el próximo lunes de lo que queda del bono CER TX24.
En ese sentido, volverá a ofrecer bonos cupón cero (que no pagan intereses) y que vencerán durante el año que viene y resucitará también a las letras de capitalización (Lecap), un instrumento que existía años atrás pero no se emitía desde antes del “reperfilamiento” realizado por la gestión Macri en agosto de 2019. La característica de estas letras es que no se licitan por precio sino por la tasa de interés que irán sumando mes a mes a su capital para abonar todo a su vencimiento.
“Es una oferta consecuente con la actitud del Gobierno de evitar el pago de intereses (en base caja) en 2024 y facilitar el cumplimiento de la meta de superávit fiscal vía menor gasto base caja en intereses”, observaron los analistas de la consultora Quartier.
“Va en línea con lo que vienen intentando y lograron por caso con el megacanje de la semana pasada. Bajaron fuerte el monto de pagos pendientes, aunque los que quedaron ahora están prácticamente en su totalidad en manos privadas, lo que hace que sean compromisos manejables. En ese contexto profundizan el intento por emitir con cupón cero y se lanzan a testear al mercado con la vuelta de los instrumentos a tasa fija, tras su ausencia desde la LEDE que se ofreció en diciembre”, coincidieron desde Portfolio Personal Inversiones (PPI).
Para los analistas de mercado, la apuesta oficial por comenzar a regenerar una curva de tasas en pesos fijas es oportuna si se considera que una parte del sector privado que no entró al canje de la semana pasada no lo hizo por necesidades de liquidez de corto plazo.
Además, porque ahora que el mercado se muestra cada vez más convencido de que se transita un sendero de desinflación “hay muchos jugadores que preferirían obtener un flujo cierto para los próximos meses: de allí esta Lecap a 312 días”, dicen desde PPI antes de aclarar que la imaginan saliendo con una tasa efectiva levemente por encima del 7% mensual.
Testeando al mercado
Para Juan Manuel Franco, economista jefe del Grupo SBS, es evidente que el Tesoro buscará con la Lecap “testear qué nivel de tasa fija podrá convalidar para un título a varios meses, en un contexto de muy alta inflación”. Por esta razón “opta por ir reintroduciendo este instrumento, dejando a un costado el objetivo de seguir alargando duration”, indica.
Después de todo, recuerda el analista, tras el canje, las cargas de vencimientos se redujeron bastante “por lo que podría elegir qué tanto adjudicar sin tener que convalidar una tasa muy alta. En especial, porque todavía no hubo anuncios sobre si hay o no puts del BCRA a los bancos, factor que podría impulsar un poquito más la demanda”.
Del otro lado, Franco estima que los inversores también prestarán atención “al nivel de tasas con relación a la inflación esperada” para ver qué nuevas opciones de inversión en pesos se abren, en un mercado cercado por el cepo y tasas fuertemente negativas.
Los otros dos títulos que forman parte del menú que quedará hoy a consideración de los inversores son reaperturas del ya recientemente licitado bono TZX25 (vencimiento: 30 de junio de 2025) y el no tan conocido bono TG25 (vence 23 de julio de 2025), de menos exposición, ya que está diseñado a “medida” para los bancos que los usan para constituir encajes. Por esta misma razón, no tienen una cotización líquida.
Lo hizo al presentar la Secretaría de Finanzas el menú de opciones con que saldrá a buscar hoy en el mercado local unos $540.000 millones para enfrentar el pago el próximo lunes de lo que queda del bono CER TX24.
En ese sentido, volverá a ofrecer bonos cupón cero (que no pagan intereses) y que vencerán durante el año que viene y resucitará también a las letras de capitalización (Lecap), un instrumento que existía años atrás pero no se emitía desde antes del “reperfilamiento” realizado por la gestión Macri en agosto de 2019. La característica de estas letras es que no se licitan por precio sino por la tasa de interés que irán sumando mes a mes a su capital para abonar todo a su vencimiento.
“Es una oferta consecuente con la actitud del Gobierno de evitar el pago de intereses (en base caja) en 2024 y facilitar el cumplimiento de la meta de superávit fiscal vía menor gasto base caja en intereses”, observaron los analistas de la consultora Quartier.
“Va en línea con lo que vienen intentando y lograron por caso con el megacanje de la semana pasada. Bajaron fuerte el monto de pagos pendientes, aunque los que quedaron ahora están prácticamente en su totalidad en manos privadas, lo que hace que sean compromisos manejables. En ese contexto profundizan el intento por emitir con cupón cero y se lanzan a testear al mercado con la vuelta de los instrumentos a tasa fija, tras su ausencia desde la LEDE que se ofreció en diciembre”, coincidieron desde Portfolio Personal Inversiones (PPI).
Para los analistas de mercado, la apuesta oficial por comenzar a regenerar una curva de tasas en pesos fijas es oportuna si se considera que una parte del sector privado que no entró al canje de la semana pasada no lo hizo por necesidades de liquidez de corto plazo.
Además, porque ahora que el mercado se muestra cada vez más convencido de que se transita un sendero de desinflación “hay muchos jugadores que preferirían obtener un flujo cierto para los próximos meses: de allí esta Lecap a 312 días”, dicen desde PPI antes de aclarar que la imaginan saliendo con una tasa efectiva levemente por encima del 7% mensual.
Testeando al mercado
Para Juan Manuel Franco, economista jefe del Grupo SBS, es evidente que el Tesoro buscará con la Lecap “testear qué nivel de tasa fija podrá convalidar para un título a varios meses, en un contexto de muy alta inflación”. Por esta razón “opta por ir reintroduciendo este instrumento, dejando a un costado el objetivo de seguir alargando duration”, indica.
Después de todo, recuerda el analista, tras el canje, las cargas de vencimientos se redujeron bastante “por lo que podría elegir qué tanto adjudicar sin tener que convalidar una tasa muy alta. En especial, porque todavía no hubo anuncios sobre si hay o no puts del BCRA a los bancos, factor que podría impulsar un poquito más la demanda”.
Del otro lado, Franco estima que los inversores también prestarán atención “al nivel de tasas con relación a la inflación esperada” para ver qué nuevas opciones de inversión en pesos se abren, en un mercado cercado por el cepo y tasas fuertemente negativas.
Los otros dos títulos que forman parte del menú que quedará hoy a consideración de los inversores son reaperturas del ya recientemente licitado bono TZX25 (vencimiento: 30 de junio de 2025) y el no tan conocido bono TG25 (vence 23 de julio de 2025), de menos exposición, ya que está diseñado a “medida” para los bancos que los usan para constituir encajes. Por esta misma razón, no tienen una cotización líquida.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.