Desde que asumió Milei se dejaron de financiar más de 2100 obras públicas
La cantidad de proyectos en ejecución con fondos nacionales cayó un 87%, según datos oficiales
Ignacio Grimaldi
El freno en la obra pública es elocuente si se lo observa desde los números de la contabilidad estatal. Entre fines de 2023 y el último dato disponible, en febrero pasado, quedaron en el camino 2117 proyectos que dejaron de ser financiados con fondos nacionales.
A fines de 2023, había 2417 obras en ejecución con recursos nacionales. En febrero pasado, esa cifra bajó a 300 proyectos. Es una caída del 87,6%, según figura en el Banco de Proyectos de Inversión Pública.
El recorte del gasto en obra pública, traducido como transferencias de capital, alcanzó el 82,3% en términos reales hasta febrero pasado, según un informe de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP). Esta reducción fue una de las claves del gobierno de Javier Milei para obtener superávit financiero en los primeros dos meses del año.
Los números citados analizan el desarrollo de obras de alta y pequeña envergadura, así como también compra de equipamiento.
“Se prioriza terminar con obras estratégicas que tengan que ver con seguridad vial, cárceles, control de inundaciones y que a su vez sean de envergadura e importancia nacional”, describió una fuente de la Secretaría de Obras Públicas.
Según detalló el Ministerio de Economía, en febrero los gastos de capital ascendieron a $80.579,1 millones. En enero, a $77.104,7 millones. Por lo tanto, en lo que va del año estas erogaciones sumaron $157.683,8 millones. Es decir, un 34,8% menos en términos nominales comparado con el mismo período de 2023. En términos reales, la caída supera el 80%.
Esta situación refleja la crónica de un ajuste anunciado. Antes de su llegada al poder, el por entonces candidato Javier Milei anticipaba que en su gestión no iba a haber obra pública. De hecho, catalogaba a la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) como “Cámara Argentina de la Corrupción”.
Una vez instalado en la Casa Rosada, fue el ministro de Economía,
Luis Caputo, el que anunció que “no hay plata para pagar más obra pública”. Dos meses después, el Gobierno oficializó la eliminación del Ministerio de Infraestructura tras la salida de Guillermo Ferraro, y la Secretaría de Obras Públicas quedó a cargo de quien dijo que no hay más fondos para ellas: Caputo.
El pasado 4 de marzo, las autoridades de la CAC se reunieron con el Presidente. En un comunicado oficial, la entidad empresaria celebró esa instancia de diálogo luego de haber declarado el “estado de emergencia” del sector el 1º de febrero. En ese entonces, habían pasado tan solo 52 días del nuevo gobierno. En aquella oportunidad, la CAC alertó sobre “una crisis extrema” que podría derivar en “la destrucción del entramado productivo y en más de 200.000 despidos”.
Eliminar el déficit fiscal fue catalogado por el Presidente como “la madre de todas las batallas”. Incluso, la versión original de la “Ley de bases” estipulaba facultar al Poder Ejecutivo para disponer “por razones de emergencia la renegociación o, en su caso, rescisión de los contratos de cualquier tipo que generen obligaciones a cargo del Estado, celebrados con anterioridad al 10 de diciembre de 2023 por cualquier órgano o ente descentralizado de la Administración Pública Nacional”.
Sin “ley ómnibus”, pero con superávit financiero, el recorte en la obra pública funcionó como una tijera efectiva sobre las cuentas del Estado.
El superávit financiero del primer bimestre llegó acompañado por una caída de las transferencias a las provincias, que explican buena parte de la reducción del 82,3% del gasto de capital. En términos reales, el ajuste en este segmento alcanzó el 92,4%, según analizó ASAP. Es otro capítulo del ajuste en la obra pública.
A su vez, el estudio aludido califica de “significativa” la contracción en jubilaciones y pensiones, cuyas partidas disminuyeron 34,8% en términos reales en los primeros dos meses del año
Pese al freno en la obra pública, la semana pasada la empresa estatal Energía Argentina (Enarsa) abrió los sobres para licitar el último tramo de la reversión del Gasoducto del Norte, el proyecto de infraestructura más importante del año. Cumpliría la función de cambiar el flujo del gas y reemplazar las importaciones de Bolivia por la producción en Vaca Muerta, motivo que el Gobierno consideró lo suficientemente “estratégico” para que el avance del pliego no se detenga.
La ampliación del Gasoducto Néstor Kirchner es otra de las obras públicas importantes. La última información oficial al respecto es de octubre del año pasado, cuando la Secretaría de Energía anunció que aprobaba la licitación para la compra de caños del tramo II, que conecta la ciudad de Salliqueló, en el sur de la provincia de Buenos Aires, con la de San Jerónimo, en Santa Fe.
Casi cinco meses después de aquella aprobación, consultó a la actual gestión al frente de la Secretaría de Energía para conocer detalles sobre el avance de esta obra, pero no obtuvo respuesta.
A propósito de la revisión del gasto público, Enarsa, que es la compañía estatal que encabeza las licitaciones vinculadas al Gasoducto Néstor Kirchner, no recibió fondos en concepto de transferencias de capital en febrero, consigna ASAP.
En paralelo al ajuste del gasto en ese rubro, las transferencias corrientes también sufrieron el efecto de la “motosierra”. Cayeron 19,9% en términos reales durante los dos primeros meses del año. En este sentido, el Potenciar Trabajo representó la fuente de mayor recorte porcentual con 69,8% en términos reales. Al mismo tiempo, los subsidios energéticos y al transporte cayeron 60,1% y 42,1% respectivamente en términos reales.
Esto último impactó en los aumentos de las tarifas. En el caso de la luz, el incremento trepó hasta el 165% en febrero; en el del transporte, el boleto mínimo del colectivo pasó de $52,96 a $270.
Las empresas estatales no fueron ajenas al concepto presidencial de que “no hay plata”. Un ejemplo de esto es el caso de AySA, que en lo que va del año tampoco recibió dinero de parte del Gobierno.
De esta manera, el Gobierno obtuvo superávit financiero.
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El fuerte temporal causó daños en el campo bonaerense
En Nueve de Julio provocó pérdidas en 35.000 hectáreas de cultivos y pasturas ganaderas; se demora la cosecha de maíz
El freno en la obra pública es elocuente si se lo observa desde los números de la contabilidad estatal. Entre fines de 2023 y el último dato disponible, en febrero pasado, quedaron en el camino 2117 proyectos que dejaron de ser financiados con fondos nacionales.
A fines de 2023, había 2417 obras en ejecución con recursos nacionales. En febrero pasado, esa cifra bajó a 300 proyectos. Es una caída del 87,6%, según figura en el Banco de Proyectos de Inversión Pública.
El recorte del gasto en obra pública, traducido como transferencias de capital, alcanzó el 82,3% en términos reales hasta febrero pasado, según un informe de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP). Esta reducción fue una de las claves del gobierno de Javier Milei para obtener superávit financiero en los primeros dos meses del año.
Los números citados analizan el desarrollo de obras de alta y pequeña envergadura, así como también compra de equipamiento.
“Se prioriza terminar con obras estratégicas que tengan que ver con seguridad vial, cárceles, control de inundaciones y que a su vez sean de envergadura e importancia nacional”, describió una fuente de la Secretaría de Obras Públicas.
Según detalló el Ministerio de Economía, en febrero los gastos de capital ascendieron a $80.579,1 millones. En enero, a $77.104,7 millones. Por lo tanto, en lo que va del año estas erogaciones sumaron $157.683,8 millones. Es decir, un 34,8% menos en términos nominales comparado con el mismo período de 2023. En términos reales, la caída supera el 80%.
Esta situación refleja la crónica de un ajuste anunciado. Antes de su llegada al poder, el por entonces candidato Javier Milei anticipaba que en su gestión no iba a haber obra pública. De hecho, catalogaba a la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) como “Cámara Argentina de la Corrupción”.
Una vez instalado en la Casa Rosada, fue el ministro de Economía,
Luis Caputo, el que anunció que “no hay plata para pagar más obra pública”. Dos meses después, el Gobierno oficializó la eliminación del Ministerio de Infraestructura tras la salida de Guillermo Ferraro, y la Secretaría de Obras Públicas quedó a cargo de quien dijo que no hay más fondos para ellas: Caputo.
El pasado 4 de marzo, las autoridades de la CAC se reunieron con el Presidente. En un comunicado oficial, la entidad empresaria celebró esa instancia de diálogo luego de haber declarado el “estado de emergencia” del sector el 1º de febrero. En ese entonces, habían pasado tan solo 52 días del nuevo gobierno. En aquella oportunidad, la CAC alertó sobre “una crisis extrema” que podría derivar en “la destrucción del entramado productivo y en más de 200.000 despidos”.
Eliminar el déficit fiscal fue catalogado por el Presidente como “la madre de todas las batallas”. Incluso, la versión original de la “Ley de bases” estipulaba facultar al Poder Ejecutivo para disponer “por razones de emergencia la renegociación o, en su caso, rescisión de los contratos de cualquier tipo que generen obligaciones a cargo del Estado, celebrados con anterioridad al 10 de diciembre de 2023 por cualquier órgano o ente descentralizado de la Administración Pública Nacional”.
Sin “ley ómnibus”, pero con superávit financiero, el recorte en la obra pública funcionó como una tijera efectiva sobre las cuentas del Estado.
El superávit financiero del primer bimestre llegó acompañado por una caída de las transferencias a las provincias, que explican buena parte de la reducción del 82,3% del gasto de capital. En términos reales, el ajuste en este segmento alcanzó el 92,4%, según analizó ASAP. Es otro capítulo del ajuste en la obra pública.
A su vez, el estudio aludido califica de “significativa” la contracción en jubilaciones y pensiones, cuyas partidas disminuyeron 34,8% en términos reales en los primeros dos meses del año
Pese al freno en la obra pública, la semana pasada la empresa estatal Energía Argentina (Enarsa) abrió los sobres para licitar el último tramo de la reversión del Gasoducto del Norte, el proyecto de infraestructura más importante del año. Cumpliría la función de cambiar el flujo del gas y reemplazar las importaciones de Bolivia por la producción en Vaca Muerta, motivo que el Gobierno consideró lo suficientemente “estratégico” para que el avance del pliego no se detenga.
La ampliación del Gasoducto Néstor Kirchner es otra de las obras públicas importantes. La última información oficial al respecto es de octubre del año pasado, cuando la Secretaría de Energía anunció que aprobaba la licitación para la compra de caños del tramo II, que conecta la ciudad de Salliqueló, en el sur de la provincia de Buenos Aires, con la de San Jerónimo, en Santa Fe.
Casi cinco meses después de aquella aprobación, consultó a la actual gestión al frente de la Secretaría de Energía para conocer detalles sobre el avance de esta obra, pero no obtuvo respuesta.
A propósito de la revisión del gasto público, Enarsa, que es la compañía estatal que encabeza las licitaciones vinculadas al Gasoducto Néstor Kirchner, no recibió fondos en concepto de transferencias de capital en febrero, consigna ASAP.
En paralelo al ajuste del gasto en ese rubro, las transferencias corrientes también sufrieron el efecto de la “motosierra”. Cayeron 19,9% en términos reales durante los dos primeros meses del año. En este sentido, el Potenciar Trabajo representó la fuente de mayor recorte porcentual con 69,8% en términos reales. Al mismo tiempo, los subsidios energéticos y al transporte cayeron 60,1% y 42,1% respectivamente en términos reales.
Esto último impactó en los aumentos de las tarifas. En el caso de la luz, el incremento trepó hasta el 165% en febrero; en el del transporte, el boleto mínimo del colectivo pasó de $52,96 a $270.
Las empresas estatales no fueron ajenas al concepto presidencial de que “no hay plata”. Un ejemplo de esto es el caso de AySA, que en lo que va del año tampoco recibió dinero de parte del Gobierno.
De esta manera, el Gobierno obtuvo superávit financiero.
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El fuerte temporal causó daños en el campo bonaerense
En Nueve de Julio provocó pérdidas en 35.000 hectáreas de cultivos y pasturas ganaderas; se demora la cosecha de maíz
Pilar Vazquez
Maíces tumbados por las ráfagas de viento en Nueve de Julio
“No quedó cereal, no quedó planta de silo, no quedaron galpones ni tinglados. No quedó nada”. Con estas palabras, Walter Espierres expresó la desolación y la magnitud del desastre provocado por el temporal en el partido bonaerense de Nueve de Julio. Encargado de un establecimiento agropecuario, dijo que allí no saben por dónde empezar con la reconstrucción de “semejante desastre”.
El martes, en este partido, la combinación de vientos de más de 150 kilómetros por hora, lluvias y granizo causó importantes daños materiales y en los cultivos, con una estimación de unas 35.000 hectáreas arrasadas, entre agricultura y pasturas para ganadería. Además, se reportó la muerte de animales. Este fenómeno meteorológico no solo golpeó a Nueve de Julio, sino que también ocasionó graves daños en Bragado y en sectores de la provincia de La Pampa.
Fernando Mato, presidente de la Sociedad Rural de la localidad bonaerense de Nueve de Julio, detalló que el daño en los cultivos agrícolas, estimado sobre unas 20.000 hectáreas, varía del 50% al 100%, aunque aún no han distinguido si son de maíz o de soja. En esta campaña se sembraron aproximadamente 220.000 hectáreas de soja y 40.000 de maíz. En el partido hay alrededor de 1300 productores y la tormenta impactó en unos 80 productores. Además de los destrozos materiales en tinglados, casas, galpones, silos e incluso, como se mencionó, la pérdida de animales.
“Nos está llegando la información porque recién hoy [por ayer] la gente está pudiendo ir al campo”, aclaró el dirigente rural. Relató que el temporal afectó la parte norte de la ciudad y se extendió unos 10 kilómetros hacia el campo.
Espierres, en tanto, recordó que ayer por la tarde, cuando retomaron las tareas junto con sus compañeros de trabajo, comenzaron las fuertes ráfagas de viento. “Afortunadamente nos logramos refugiar en una vieja estación que fue lo único que, junto con un puesto, quedó en pie”, dijo. Remarcó que en 35 años que se dedica a la actividad nunca vivió una cosa así. “Fue terrible: decirlo es una cosa y ver lo que quedó es otra. Es un horror el desastre que hizo”, comentó.
En ese sentido detalló que el temporal rompió al menos siete silos del establecimiento, volcó una tolva y una monotolva, los galpones, un tinglado y, además, hizo importantes daños en los 700 hectáreas que tienen sembradas con soja y maíz. “A los lotes todavía no los hemos podido salir a recorrer bien porque no nos dio el tiempo. No sabemos por dónde empezar”, subrayó.
Una situación similar se vivió en Bragado, donde el presidente de la Sociedad Rural local, Pedro Fernández Llorente, expresó que también hubo árboles caídos, tinglados y galpones destrozados, autos atrapados bajo árboles, y cultivos bajo el agua. Según detalló, impactó principalmente en la localidad de Olascoaga, pero también tuvo efectos en otras como Comodoro Py y la zona de Asamblea.
“En cuanto a la cosecha, necesitamos esperar para ver cómo se recuperan [los cultivos], pero hay muchos dañados”, remarcó. Acotó que la tormenta se originó en Nueve de Julio y registró picos de intensidad en Bragado. El dirigente contó que el partido vivió también, la semana pasada, otro temporal que azotó la zona de Saladillo, vecina a Bragado, dejando afectadas también hectáreas en este partido.
En tanto, el equipo de GEA (Guía Estratégica para el Agro) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) hizo un análisis de las últimas precipitaciones sobre la región núcleo, con localidades que superaron los 300 milímetros en lo que va de marzo.
“Aún es temprano para determinar el alcance del daño que estas lluvias podrían haber causado en los cultivos. Sin embargo, es evidente que los anegamientos presentan un desafío adicional, especialmente cuando el agua comience a retirarse y sea posible evaluar con mayor precisión las pérdidas”, indicó.
Agregó: “Un aspecto preocupante es el atraso en la cosecha de los maíces, ya que la alta humedad y la inestabilidad climática retrasan la disminución de la humedad en los granos. Este contratiempo afecta no solo el calendario de cosecha, sino también la calidad y la eficiencia de la recolección”.
De acuerdo al reporte, para la soja de primera, dado que los granos ya están en la última fase de su ciclo, “el beneficio de estas precipitaciones es limitado, a excepción de algunos lotes que podrían estar ligeramente más retrasados en su desarrollo”.
“No obstante, hay una esperanza para las sojas de segunda y los maíces tardíos, cuyo llenado de granos podría verse favorecido por las lluvias, siempre y cuando no sufran por exceso de humedad. Este detalle es crucial para mantener la esperanza de recuperar parte del potencial productivo”, indicó.
Por último, remarcó que tras las lluvias habrá al menos cinco días de clima mejorado, con sol y sin precipitaciones. “Este breve período sin lluvias será clave para evaluar la posibilidad de avanzar con la cosecha de maíz, dependiendo de si los lotes están en condiciones de ser trabajados”, expresó.
“No quedó cereal, no quedó planta de silo, no quedaron galpones ni tinglados. No quedó nada”. Con estas palabras, Walter Espierres expresó la desolación y la magnitud del desastre provocado por el temporal en el partido bonaerense de Nueve de Julio. Encargado de un establecimiento agropecuario, dijo que allí no saben por dónde empezar con la reconstrucción de “semejante desastre”.
El martes, en este partido, la combinación de vientos de más de 150 kilómetros por hora, lluvias y granizo causó importantes daños materiales y en los cultivos, con una estimación de unas 35.000 hectáreas arrasadas, entre agricultura y pasturas para ganadería. Además, se reportó la muerte de animales. Este fenómeno meteorológico no solo golpeó a Nueve de Julio, sino que también ocasionó graves daños en Bragado y en sectores de la provincia de La Pampa.
Fernando Mato, presidente de la Sociedad Rural de la localidad bonaerense de Nueve de Julio, detalló que el daño en los cultivos agrícolas, estimado sobre unas 20.000 hectáreas, varía del 50% al 100%, aunque aún no han distinguido si son de maíz o de soja. En esta campaña se sembraron aproximadamente 220.000 hectáreas de soja y 40.000 de maíz. En el partido hay alrededor de 1300 productores y la tormenta impactó en unos 80 productores. Además de los destrozos materiales en tinglados, casas, galpones, silos e incluso, como se mencionó, la pérdida de animales.
“Nos está llegando la información porque recién hoy [por ayer] la gente está pudiendo ir al campo”, aclaró el dirigente rural. Relató que el temporal afectó la parte norte de la ciudad y se extendió unos 10 kilómetros hacia el campo.
Espierres, en tanto, recordó que ayer por la tarde, cuando retomaron las tareas junto con sus compañeros de trabajo, comenzaron las fuertes ráfagas de viento. “Afortunadamente nos logramos refugiar en una vieja estación que fue lo único que, junto con un puesto, quedó en pie”, dijo. Remarcó que en 35 años que se dedica a la actividad nunca vivió una cosa así. “Fue terrible: decirlo es una cosa y ver lo que quedó es otra. Es un horror el desastre que hizo”, comentó.
En ese sentido detalló que el temporal rompió al menos siete silos del establecimiento, volcó una tolva y una monotolva, los galpones, un tinglado y, además, hizo importantes daños en los 700 hectáreas que tienen sembradas con soja y maíz. “A los lotes todavía no los hemos podido salir a recorrer bien porque no nos dio el tiempo. No sabemos por dónde empezar”, subrayó.
Una situación similar se vivió en Bragado, donde el presidente de la Sociedad Rural local, Pedro Fernández Llorente, expresó que también hubo árboles caídos, tinglados y galpones destrozados, autos atrapados bajo árboles, y cultivos bajo el agua. Según detalló, impactó principalmente en la localidad de Olascoaga, pero también tuvo efectos en otras como Comodoro Py y la zona de Asamblea.
“En cuanto a la cosecha, necesitamos esperar para ver cómo se recuperan [los cultivos], pero hay muchos dañados”, remarcó. Acotó que la tormenta se originó en Nueve de Julio y registró picos de intensidad en Bragado. El dirigente contó que el partido vivió también, la semana pasada, otro temporal que azotó la zona de Saladillo, vecina a Bragado, dejando afectadas también hectáreas en este partido.
En tanto, el equipo de GEA (Guía Estratégica para el Agro) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) hizo un análisis de las últimas precipitaciones sobre la región núcleo, con localidades que superaron los 300 milímetros en lo que va de marzo.
“Aún es temprano para determinar el alcance del daño que estas lluvias podrían haber causado en los cultivos. Sin embargo, es evidente que los anegamientos presentan un desafío adicional, especialmente cuando el agua comience a retirarse y sea posible evaluar con mayor precisión las pérdidas”, indicó.
Agregó: “Un aspecto preocupante es el atraso en la cosecha de los maíces, ya que la alta humedad y la inestabilidad climática retrasan la disminución de la humedad en los granos. Este contratiempo afecta no solo el calendario de cosecha, sino también la calidad y la eficiencia de la recolección”.
De acuerdo al reporte, para la soja de primera, dado que los granos ya están en la última fase de su ciclo, “el beneficio de estas precipitaciones es limitado, a excepción de algunos lotes que podrían estar ligeramente más retrasados en su desarrollo”.
“No obstante, hay una esperanza para las sojas de segunda y los maíces tardíos, cuyo llenado de granos podría verse favorecido por las lluvias, siempre y cuando no sufran por exceso de humedad. Este detalle es crucial para mantener la esperanza de recuperar parte del potencial productivo”, indicó.
Por último, remarcó que tras las lluvias habrá al menos cinco días de clima mejorado, con sol y sin precipitaciones. “Este breve período sin lluvias será clave para evaluar la posibilidad de avanzar con la cosecha de maíz, dependiendo de si los lotes están en condiciones de ser trabajados”, expresó.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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