lunes, 1 de octubre de 2018

HISTORIAS DE HORROR Y DE MUERTE,


Tras los rastros de la Zwi Migdal: cómo funcionaba la red de prostitución de rufianes judíos“Tmeimm: los judíos impuros”, de José Luis Scarsi, reabre el caso de la organización de trata de personas que operó en Buenos Aires entre el siglo XIX y XX, a través de documentos inéditos. Cultura dialogó con el autor, quien reveló detalles desconocidos de aquella época
La Zwi Migdal operó entre en Buenos Aires entre el siglo XIX y XX
La historia de la prostitución en la Argentina reconoce un hito en 1930, cuando Raquel Liberman denunció a la Zwi Migdal, la asociación de rufianes que funcionaba como una sociedad de socorros mutuos.
Los mitos, la ficción y los prejuicios tuvieron desde entonces mayor difusión que los documentos, y consolidaron estereotipos tan arraigados como el de los proxenetas que viajaban a Europa y atraían a sus víctimas con promesas de casamiento. Tmeimm: los judíos impuros, un libro de José Luis Scarsi, reabre el caso a través de un conjunto de documentos inéditos y datos de expedientes judiciales y archivos policiales y periodísticos.
“Tmeiim, los judíos impuros” (Maipue), de José Luis Scarsi
Investigador de la Biblioteca Nacional y colaborador de la revista Todo es historia, Scarsi se introdujo en la historia a través del libro El sexo peligroso. La prostitución reglamentada en Buenos Aires 1875-1955 (1991), de la investigadora norteamericana Donna Guy. "Empecé a recorrer los archivos que ella había visitado y a descubrir que habían quedado mucha información que el libro no había explicitado", dice.
Entre 1875 y 1936 la prostitución fue una actividad tolerada en Buenos Aires y en otras ciudades del país, y regida por ordenanzas y reglamentos. Los polacos y rusos no fueron los grupos más numerosos ni los de mayor actividad en el rubro y trata de mujeres, pero sí los que dejaron mayores registros y los que se volvieron más visibles en el imaginario popular.
Llegada inmigrantes a Buenos Aires a fines del siglo XIX
"Mientras los rufianes italianos, franceses, españoles y criollos que operaban en la ciudad eran abarcados por el colectivo de la nacionalidad y, a la vez, integrados como sujetos activos", dice Scarsi en el libro, la colectividad judía "se esforzó por identificar y expulsar a los tratantes de mujeres", en particular a través de la Sociedad Israelita de Protección a Niñas y Mujeres, conocida como Ezras Noshim, que confeccionó prontuarios de proxenetas, denunció sus negocios y protegió a sus víctimas.
"Desarraigados, pero aún portadores de sus tradiciones y una fe sui generis, se dieron a la tarea de reproducir las instituciones, sociales y religiosas, de las que habían sido separados" y se constituyeron como sociedad de socorros mutuos. Su organización más conocida fue laSociedad de Socorros Mutuos Varsovia, que en 1929, después de una queja del ministro plenipotenciario de Polonia, Ladislao Mazurkiewicz, cambió su nombre por el de Zwi Migdal(Gran fuerza).
Cementerio Hebraico de Granadero Baigorria (Gustavo de los Ríos)
La Migdal tenía su sede en avenida Córdoba 3280, "una casa lujosa de 620 metros cuadrados cubiertos en dos plantas, con calefacción y todo el equipamiento moderno para la época", donde funcionaba un templo. Además la sociedad administraba un cementerio en Avellaneda, actualmente a cargo de Acilba, el organismo que nuclea a la colectividad judeo marroquí argentina. En la localidad santafesina de Granadero Baigorria hubo otra necrópolis destinada a rufianes, madamas y prostitutas, gestionada por una ficticia Unión Hebraica.
Scarsi incluye registros del fenómeno ya en 1862, cuando se producen desórdenes en burdeles donde son detenidos, entre otros, Bartolomé Mitre Vedia –hijo del presidente de la nación- y Dominguito, el hijo adoptivo de Sarmiento. En 1871, año de la epidemia de fiebre amarilla, la Policía de Buenos Aires registró 74 burdeles donde trabajaban 280 mujeres. En enero de 1875 entró en vigencia la primera ordenanza, que autorizaba incluso la explotación de menores de edad.
Dominguito Sarmiento y Bartolomé Mitre Vedia, dos detenidos ilustres
Las denuncias periodísticas acompañaron el desarrollo de las organizaciones de tratantes desde su aparición en Argentina. En la primera mitad de 1878, cuenta Scarsi, un periódico de aparición irregular se dedicó específicamente al tema: se llamaba El Puente de los Suspiros(como se conocía en la época a un puente ubicado en las actuales calles Viamonte y Carlos Pellegrini, entonces parte de la zona roja) y en realidad respondía a una interna entre los rufianes.
El Puente de los Suspiros fue un pasquín donde empezaron a generarse una serie de complicidades y de disputas entre los rufianes –señala Scarsi-. Supuestamente denunciaba la explotación de las mujeres y a los dueños de los prostíbulos, pero solo a algunos. Era una época de frecuentes peleas y discusiones, por ejemplo en 1896 una crónica del diario La Nación registra un tumulto en el que participan más de 50 personas en Corrientes y Talcahuano, donde funcionaba uno de los prostíbulos más importantes.
Ilustración en “El puente de los suspiros”, que identifica a los rufianes Carlos Rock y Adolfo Honig
El fenómeno tenía que ver con la ciudad que crecía y la afluencia de inmigrantes, y el reglamento para el funcionamiento de los burdeles estuvo impulsado por los propios rufianes, que llegaron unos años antes y eran los únicos en condiciones de cumplir con condiciones como el pago de 10 mil pesos para la habilitación. A diferencia de cualquier otro comercio o actividad industrial, además, para abrir un prostíbulo alcanzaba con que se presentara un empleado. El dueño quedaba en el anonimato.
Socorros mutuos y rufianismo
En 1893 la prensa registró la existencia del Club de los 40, que reunía "a los individuos que ejercen la compra y venta de esclavas en esta república con ramificaciones en Montevideo y algunos puntos del litoral", según una publicación de la época. Entre sus integrantes se encontraba parte del núcleo fundador de la Sociedad Varsovia, como Luis Migdal, Noé Trauman, Bernardo Gutvein y Libert Selender.
Noé Trauman
La bibliografía sobre la Zwi Migdal comienza con Trilogía de la trata de blancas (Rufianes, policía, municipalidad), donde el comisario Julio L. Alsogaray relató la investigación que condujo al proceso judicial de 1930. En enero del año siguiente la Cámara de Apelaciones en lo Criminal concluyó que no había prueba de que los acusados conformaran una asociación ilícita y ordenó su libertad.
En 1982, Gerardo Bra publicó La organización negra. La increíble historia de la Zwi Migdal, un libro que "carece por completo de bases documentales", afirma Scarsi, y que reconstruyó la figura de Raquel Liberman según el estereotipo de la joven víctima que llegaba de Europa engañada con promesas de casamiento y al llegar se encontraba con que debía prostituirse.
“Trilogía de la trata de blancas”, de Julio Alsogaray
La historia cuenta con aportes significativos en la producción reciente, como La polaca, de Myrtha Schalom, que reveló documentación desconocida sobre Raquel Liberman; Las rutas de Eros, de la historiadora uruguaya Yvette Trochon, sobre la trata de mujeres a principios del siglo XX en Argentina y Uruguay; La ciudad de las Venus impúdicas, de María Luisa Múgica, exhaustiva investigación sobre la prostitución en Rosario, y La mancha de la Migdal. Historia de la prostitución judía en la Argentina, de Larry Levy, volumen que incluye la nómina de los integrantes de las sociedades Varsovia y Asquenasum.
Tmeimm: los judíos impuros se incorpora a ese corpus con nuevos documentos, entre los que se destacan testimonios de Raquel Liberman y sus familiares en el proceso judicial de la época, fotografías inéditas y abundante información sobre personajes poco conocidos y diversas circunstancias, entre ellas la complicidad policial y el pago regular de coimas que la Varsovia hacía a través de su tesorero, Mauricio Caro.
Raquel Liberman en 1918
"La historia de Liberman que se conoció fue durante mucho tiempo la que ella contó al presentarse ante la Justicia: que había venido a la Argentina engañada, que la explotaban en un prostíbulo –dice Scarsi-. Años después Myrtha Schalom se encuentra con la nieta de Liberman y accede a cartas donde se conoce la historia de Raquel cuando ella vivía en Polonia y las circunstancias de su viaje a la Argentina, después que llegara su marido, Yaacob".
En ese sentido, "la verdadera historia de Liberman es peor y más dramática que la conocida. En sus cartas Raquel le pide al marido que la rescate del infierno que sufría en Polonia, en medio de la pobreza. En Buenos Aires empezó a trabajar en un prostíbulo de la calle Sarandí y cuando el marido vende un negocio de peluquería se van a Tapalqué y empiezan a explotar un prostíbulo en beneficio propio. Pero al poco tiempo Yaacob muere y ella se traslada a Buenos Aires, donde vuelve a la situación de prostitución".
-¿Cómo llega a denunciar a la Zwi Migdal?
-Raquel Liberman fue una heroína accidental. La Zwi Migdal se cae, pero no por la actuación judicial sino por la exposición mediática y por el momento histórico, el antisemitismo creciente de la Década Infame. La versión hasta ahora conocida contaba que cuando ella logra salir del prostíbulo y empieza a trabajar en un negocio de antigüedades de la calle Callao, otro rufián enviado por la organización, Salomón José Korn, la engaña, le roba todo su dinero y la obliga a prostituirse. Que le roba es verdad, Korn le saca 60 mil pesos y compra una casa en la calle Oro, en Palermo, donde instala un prostíbulo; el engaño es más discutible. Raquel empieza a reclamar, recorre las casas de los principales directivos de la organización, incluso habla con Simón Brutkievich, el presidente. Hace la denuncia contra Korn y contra Jaime Zingisser, el dueño del prostíbulo donde había trabajado. Declara que la trajeron engañada de Europa como una forma de cubrirse y no exponer a sus hijos. Ahí hay un problema ético-judicial. Si el juez hubiera investigado habría descubierto el ingreso de Liberman a la Argentina. El hecho es que ella reclama en principio por sus pertenencias, no contra la organización. Cuando se da cuenta que no obtiene ningún resultado, en marzo de 1930, denuncia a la Zwi Migdal. El comisario Alsogaray influyó en esa denuncia, porque hacía rato que investigaba a la organización.
Inmigrantes en 1912, puerto de Buenos Aires
-Alsogaray sostenía un enfrentamiento personal con Eduardo Santiago, el jefe de la División Investigaciones.
-Santiago estaba implicado en la corrupción a todo nivel. No había ningún negocio espurio en el que no tuviera participación, según Alsogaray: el juego clandestino, la prostitución, la venta de documentos falsos, la protección a criminales, los informes falsos. El informe que hace la División Investigaciones sobre Raquel Liberman afirma que ella se prostituía en Europa, una falsedad escandalosa.
-¿Cómo aparece el término tmeiim para designar a los proxenetas?
-Aparece a partir de la exclusión que la colectividad judía hace de las personas que consideraba elementos amorales. Cuando son expulsados de la colectividad, a principios del siglo XX, ellos tratan de reproducir lo que perdían, las mismas instituciones a las que querían pertenecer. Entonces tienen su sede social, su cementerio, un templo donde hacer sus ritos. Y eso es lo que los expone ante la opinión pública. De los franceses, que tenían la misma cantidad de mujeres, no se conoce prácticamente nada. Los polacos, para tener una personalidad jurídica que les permitiera administrar un cementerio, debían cumplir formalidades, por ejemplo hacer asambleas, redactar actas, llevar un libro de actividades. Fuera ficticio o no, los documentos, los libros, los monumentos del cementerio, todo eso quedó e hizo creer que eran los peores explotadores de mujeres. En una época en que se perseguía a los judíos, el proceso judicial hizo pensar que ellos manejaban todo el negocio de la prostitución en la Argentina, cuando en realidad solo controlaban una parte menor. Los archivos del Dispensario de Salubridad, donde las mujeres tenían que inscribirse y someterse a inspecciones, muestran que las polacas y rusas nunca sobrepasaron el 25% de las registradas.
–¿Qué se sabe de los rufianes de origen francés?
-Muy poco, lo que dicen Alsogaray en su libro y Albert Londres en El camino de Buenos Aires. La trata de blancas (1927). Estaban divididos en dos sociedades, los parisinos y los marselleses, y todos recolectaban para el grupo y a la vez giraban parte del dinero a Francia.
Diario Critica, luego del veredicto contra la Zwi Migdal, en 1930
–Además de la Sociedad Varsovia, a principios del siglo XX hubo otra organización, la Sociedad Israelita de Socorros Mutuos Askenazi de Barracas al Sud y Buenos Aires. ¿Qué relación tenían?
-Trabajaban en conjunto. Las dos fueron dueñas del cementerio de Avellaneda en condominio, a partir de 1907. La Askenazi representaba a los rusos, y cuando se disuelve sus bienes pasan a la Varsovia. En 1921 los rusos vuelven a institucionalizar su sociedad, la llaman Asquenasum, pero siguen trabajando en relación con los polacos. Muchos rufianes eran socios de las dos organizaciones. Cuando la policía allana la sede de la avenida Córdoba encuentra en el lugar las listas de socios de la Migdal y de la Asquenasum.
–La historia está muy distorsionada por la leyenda y los prejuicios. ¿Cómo te manejaste en ese aspecto?
-Hay que indagar en las fuentes. Si nos guiamos por internet, Noé Trauman, el presidente de la Migdal, fue un anarquista que luchaba contra el zarismo en Polonia, ponía bombas y quería financiar la revolución socialista. Es fantástico. Pero los documentos muestran que Trauman llegó a la Argentina en 1890, registra algunas denuncias en los archivos policiales y en 1894 se le hace un prontuario como rufián. Gerardo Bra le atribuye un atentado durante un desfile militar en Polonia, en 1905, donde murieron diez oficiales. No hay ningún documento que lo pruebe. A veces la historia tiene huecos donde se introduce la imaginación, y en la historia que se cuenta de Trauman hay mucho de ficción. También se dice que tenía charlas con Roberto Arlt en la confitería Las Violetas. Pero Trauman murió en 1912 –como acredita su acta de defunción en Buenos Aires-, cuando Arlt tenía 10 años. Nunca pudieron encontrarse.
Cementerio de Avellaneda, frente original
–Otro gran mito de la época es que se hacían remates públicos de mujeres. ¿Está documentado?
-En la prensa no aparece absolutamente nada. Y es obvio que documentos no va a haber. Los que hablan del tema son algunos contemporáneos de la época, según los cuales los remates de mujeres se hacían en un restaurante que hoy estaría en Libertador y Billinghurst y pertenecía a Mauricio Caro, el tesorero de la Varsovia. Lo que aparece en documentos policiales y en algunos textos de prensa es que los rufianes ponían a las mujeres como garantía cuando apostaban en el juego clandestino. Los polacos arreglaban los problemas entre sí y si quedaban diferencias intervenía un tribunal de disciplina, no usaban armas, como los cafishos criollos. Uno a veces lo ve desde la mirada actual. Pero en aquel momento la prostitución era un negocio permitido, había una ordenanza que lo toleraba y un reglamento que establecía cómo debía funcionar. Lo que era ilegal era la trata de personas.
–¿Cómo funcionaban internamente las asociaciones de rufianes?
-Cada uno de los asociados hacía sus negocios en forma independiente y según distintos niveles. En lo formal, la Varsovia se manejaba como una sociedad de socorros mutuos que daba la posibilidad de asistir a oficios religiosos, tener algún tipo de atención médica, recibir pensiones para viudas y disponer de servicios de sepelio. Era lo que se veía y lo que realmente sucedía. Pero la organización no traía mujeres de Europa; eso lo podía hacer, en todo caso, cada asociado por su cuenta. En todo caso, la Varsovia podía financiar un viaje o un negocio puntual. La organización tuvo entre 250 y 300 asociados, pero los integrantes de las sociedades directivas son básicamente los mismos en los distintos períodos, van rotando en los distintos cargos de la administración formal y son los que finalmente quedan más expuestos en la prensa y en el juicio.
Cementerio de Avellaneda
-¿Por qué el secreto todavía rodea algunos aspectos de esta historia? Por ejemplo lo que ocurre en el cementerio de Avellaneda, donde no se permiten visitas.
-Hay un libro de Larry Levy que se llama La mancha de la Migdal. Esa idea de la mácula, de lo impuro que nos golpea, todavía sigue presente. Los rufianes fueron excluidos porque contradecían la imagen de los inmigrantes que venían a trabajar y eso se ha ido transmitiendo, todavía está el sentimiento de rechazo y la indignación ante la historia. Pero es parte de la historia de la Argentina, no ya de la colectividad judía. Dentro de la colectividad hay gente a la que le interesa que esto no se pierda, que el cementerio se pueda revalorizar y visitar, pero también hay reticencia y el cementerio es propiedad privada. La sociedad perdió su personería jurídica en 1930 pero inhumaciones se hicieron, y muchas, hasta la década de 1950. En una memoria de 1926, el presidente Zacarías Zytnitzky dice que era muy loable la actuación de los socios ese año porque habían abierto una sede nueva, refiriéndose a la calle Córdoba, y aparte habían comprado lotes vecinos al cementerio de Avellaneda, y dice que era una actuación de socios y no socios que también habían recibido sepultura en el lugar, sastres, modistas, comerciantes. Entonces tenemos que ver quiénes están ahí, preservar el lugar y redescubrir su valor. La historia sigue interesando porque tiene que ver con el misterio, con los mitos, pero esa curiosidad necesita ser contrastada con los documentos.

EL NACIMIENTO DEL FÚTBOL

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Cuando el fútbol pudo ser rugby: historias del bar de Londres donde un lunes por la noche empezó todoHace 155 años nació, en una taberna del centro de la capital británica, el fútbol regulado por catorce normas básicas. Historias mínimas dentro del recuerdo de cuando se decidió que el fútbol no debía jugarse con las manos
Por Milton Del Moral

El equipo de Eton College en los terrenos de la universidad en 1965
Lo practican cientos de millones de personas en cada rincón del mundo. Lo crearon doce personas en la mesa de un bar un lunes por la noche. Del surgimiento de un juego desvariado y violento a la dimensión del deporte moderno, globalizado y multiplicado. La cuna, la raíz o el hogar espiritual del fútbol tiene su germen. En el barrio londinense de Covent Garden, en la calle Long Acre número 81-82, en un típico bar de espíritu victoriano y decoración clásica, en seis reuniones se tejió el marco regulatorio del fútbol.
The Freemasons Arms es un sitio histórico, patrimonio mundial del fútbol. Cuando el bar estaba ubicado sobre la calle Great Queen y se llamaba Freemasons' Tavern se estableció el encuentro fundacional del deporte. Un incendio en la década del treinta consumió la sede construida en 1775: se mudaron a un edificio adyacente y lo rebautizaron. Hacia 1863 albergó las reuniones de doce miembros interesados en contribuir a la legislación de un juego desatado, confuso.
Porque existía y se jugaba en las zonas rurales del Reino Unido con riesgo latente de violencia. El fútbol -cuando no era todavía fútbol- simulaba un caos: un juego físico que engendraba un tumulto de indisciplinas sin prohibiciones, sin regulaciones, sin límites. Pero su potencialidad era perceptible. A comienzos de siglo, fue popularizándose entre los colegios privados de la capital británica. En 1840, estudiantes de la Universidad de Cambridge ensayaron el primer esbozo por redactar, concebir y unificar reglas prolijas. En el boceto ancestral del reglamento aún se podía agarrar la pelota con las manos.
Una ilustración de época de la Freemasons’ Tavern, sobre la calle Great Queen, donde en octubre de 1963 comenzaron a establecerse las bases del fútbol
Pero el primer texto con normas definitivas se firmó el 8 de diciembre de 1863, 44 días después del primer encuentro entre los representantes de sociedades pioneras del fútbol celebrado el 26 de octubre. En un bar vinculado a la organización masónica de Londres, se congregaron miembros del Forest FC, No Names (posteriormente Kilburn), Blackheath Proprietary School, Surbiton FC, Kensington School, Barnes FC, Crusaders, Perceval House, War Office (después Civil Service FC), Crystal Palace (no tiene relación con el club homónimo que juega actualmente en la Premier League) y Blackheath. Todos, hasta el momento, jugaban distintas versiones del fútbol.

El manuscrito de Ebenezer Cobb Morley con las primeras reglas del fútbol de octubre de 1863
La legislación se constituyó alrededor de la figura de Ebenezer Cobb Morley, inquieto abogado victoriano, capitán y fundador del Barnes Football Club en 1862. Escribió a Bell's Life, un diario de época, con la sugerencia de que el fútbol debía tener un manual de reglas básicas, así como el cricket se había organizado bajo las directivas del Marylebone Cricket Club (MCC), club y posterior fundación que fijó las reglas del tradicional deporte. Su carta coordinó una cita histórica. Morley lideró la comisión que diagramó en seis convenciones la estructura legal del fútbol hasta 1866 en el cargo de secretario honorario. Al año siguiente su puesto viró a presidente de la fundada Football Association (FA), el órgano rector vigente del fútbol profesional en Inglaterra.
La comisión quería delimitar con leyes un juego irreverente. El fútbol era un desconcierto y había que domesticarlo. Hubo posiciones encontradas. Los referentes del código Cambridge proponían suprimir la violencia, proveer orden y abolir el uso de las manos. En la reunión estaban quienes pretendían que el fútbol fuese más parecido al rugby, cuando el rugby tampoco existía en concepto de deporte. Blackheath, uno de los clubes representados, abogaba por la legalidad de las patadas, las zancadillas y las manos. El espíritu de sus ideas contrastaba con la lógica del encuentro: sus miembros se desprendieron o los expulsaron, y ochos años más tarde, en 1871, crearon la Federación Inglesa de Rugby.
El primer partido de fútbol bajo el nuevo formato de reglas terminó 0 a 0
Otros siete clubes y asociaciones declinaron a presentarse a los seis encuentros organizados por Morley. En el proceso de construcción del reglamento participaron doce instituciones, ante la declinación de Blackheath, quedaron once. En la sexta cita se terminó de edificar el reglamento básico del fútbol. El libro The Victorian Football Miscellany, de Paul Brown, dice: "El 26 de octubre de 1863 se celebró una reunión en Freemasons' Tavern con el propósito de formar una asociación para establecer un código de reglas definitivo para la regulación del fútbol".
Adoptaron el código de Cambridge de 1848 como modelo donde sentar las bases del deporte. Se acordaron catorce reglas medulares que denominaron "the Laws of the Game". Así quedaron establecidas cuáles serían las medidas mínimas de la cancha, qué equipo empezaría el partido (el sorteo), cómo sería la reanudación del juego después de un gol, en un lateral y en un saque de fondo, cuáles serían las acciones ilícitas y cuáles las sanciones por infracción. Se fijó, a su vez, la ley del fuera de juego, el uso indebido de las manos y hasta cómo debían ser los botines: "no se permiten clavos salientes, placas de hierro o gutaperchas (refuerzo de goma) en las suelas o tacones".
Los futbolistas Steven Caulker, Alex Oxlade-Chamberlain y Jermain Defoe sostienen portarretratos de los padres del fútbol en una iniciativa del fútbol inglés por hallar familiares de los fundadores del deporte: Arthur Pember, Ebenezer Cobb Morley y Charles William Alcock
Ese 26 de octubre de 1863, un lunes por la noche, se fundó la Football Association en el primer congreso de capitanes, secretarios y representantes de clubes. Acordaron la suscripción anual de una guinea -moneda de oro británica, emitida desde 1663 hasta el final de las guerras napoleónicas-. A partir de la segunda reunión empezaron a formular sus reglas, con la discusión por la filosofía del juego y la objeción del Blackheath. Las catorce normas fueron publicadas por John Lillywhite de Seymour Street en un folleto que costaba un chelín y seis peniques.
El periodista Bryon Butler escribió en The Official Illustrated History of the FA Cup de 1991 la naturaleza del acuerdo. "La influencia temprana de la FA en el juego en general no fue dramática o generalizada. Su membresía era pequeña y su autoridad y leyes a menudo eran cuestionadas y algunas veces ignoradas. Pero sus motivos y ambiciones estaban tan honrosamente basadas ​​que, al igual que las ondas crecientes en un estanque inmóvil, su posición creció perceptiblemente. Fue un período de altos ideales y compromiso rápido".
La FA estaba ansiosa por ver en ejecución su nuevo formato. Del 8 al 19 de diciembre pasaron once días. El primer partido de fútbol moderno lo jugaron el Barnes FC de Morley contra el Richmond, un club que no había sido parte del proceso de fundación. Se disputó en el Limes Field del Barnes. Su resultado fue un enigmático 0 a 0. "'Se experimentó muy poca dificultad en cada equipo para jugar con las nuevas reglas, su simplicidad evitó que surgieran disputas', informó el Sporting Gazette. A pesar de este éxito, el partido fue aparentemente tan deslucido como podría sugerir el marcador", describió Brown en The Victorian Football Miscellany.
The Freemasons Arms no expone su condición histórico. En su fachada no hay ningún recuerdo que remita al hecho. Apenas en un pequeño cuadro en su interior, mezclado entre tantos otros, se vislumbra un botín antiguo, que percibe con nostalgia el lugar donde hace 155 años nacía el fútbol en calidad de deporte.
La reminiscencia vive en una pequeña placa ubicada sobre una columna en la calle Great Queen, donde se fundó el deporte y la organización y a una cuadra de la taberna actual. Ese humilde y simbólico cuadro aglutina el homenaje al nacimiento del fútbol. En letras doradas sobre un fondo negro y en celebración de los 150 años, el texto resume y reza: "La Football Association se formó tras una propuesta de Ebenezer Cobb Morley en Freemasons' Tavern, que se encontraba en este sitio. El juego moderno del fútbol nació en este día: 26 de octubre de 1863".

LA OPINIÓN DE FERNANDO IGLESIAS

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Fernando Iglesias
Cuando sufrimos un ataque o nos sentimos amenazados, nuestra reacción natural es concentrar toda nuestra atención en el problema, desechar toda consideración externa a este y hacer lo que sea para escapar a lo que percibimos como un peligro inminente. Cueste lo que cueste. Caiga quien caiga. Descartando toda consideración sobre los efectos a largo plazo de nuestros actos. Es parte de nuestra memoria atávica, la de unos animales constantemente amenazados por especies mucho más grandes y poderosas cuya capacidad para percibir los riesgos a costa de exagerarlos era la estrategia de supervivencia más racional. Por eso, la regla número uno de la comunicación en situaciones de emergencia dice: “No importa las buenas razones que tengas, nunca hables del largo plazo”. Cuando la gente siente que algo la amenaza, toda consideración sobre el largo plazo sonará irreal, mientras que quienes se concentren sobre el corto plazo serán vistos como realistassin que a nadie le importen las barbaridades que digan. Desde luego, en este país en emergencia permanente la situación es mucho peor. El largo plazo es utopía en el país de los argentinos, donde el cortoplacismo ha configurado el sentido común nacional.

Estoy hablando, claro, de lo que sucede hoy con la corrida cambiaria. Los ojos alucinados, fijos en la pizarra del dólar. La sensación de catástrofe inminente. Y, sobre todo, los fabricantes de soluciones fáciles acusando de incapacidad al Gobierno, y recomendando todo y lo contrario de todo, como si problemas complejos que arrastramos por décadas y se agudizaron enormemente en los últimos 12 años tuvieran un solución simple y rápida. “¡Hace tres años que gobiernan!”, claman los que votaron al peronismo durante un cuarto de siglo y al final de cinco mandatos casi consecutivos se quejaban de la pesada herencia de la dictadura militar.

Ahora bien, el instinto de conservación y su preferencia por el corto plazo son buenos tanto para salvarnos como para provocar una catástrofe. Basta que diez tipos griten “¡fuego!” en un teatro lleno en perfectas condiciones para que el desastre se transforme en profecía autocumplida. Los 71 muertos de la Puerta 12 del Monumental en 1968 son un buen ejemplo; pero si son muy chicos para recordarlo, googleen “2017+estampida+India+puente peatonal+22 muertos”, y verán. Lo más triste es que, la mayor parte de las veces, los motivos para el temor son falsos o intencionalmente exagerados por los interesados en fomentar el caos; lo que es doblemente cierto en el caso de los cortoplacismos políticos. En la Alemania anterior a la guerra, la de la desocupación galopante y la hiperinflación, debe haber parecido muy razonable en el corto plazo despreciar a la clase gobernante y apostar por un actor político antisistema. Visto en el largo plazo —en 1945, digamos— se comprende que lo que se hace para salvarse del desastre a menudo suele provocar un desastre mucho peor.

No es necesario viajar a Alemania, por supuesto. En diciembre de 2001, una clase media espantada por los malos resultados económicos de la Alianza salió a cacerolear. La pobreza era entonces del 37% y la desocupación, del 18%. Inaceptable. Había que hacer algo. Ya mismo. El resultado predecible fue que el peronismo tomara los cacerolazos como bandera de largada para los saqueos. Así fue como, al grito de “Piquete y cacerola, ¡la lucha es una sola!”, se cayó Fernando de la Rúa, asumió Adolfo Rodríguez Saá y luego, Eduardo Duhalde. En un año, la desocupación había subido al 21,5% y la pobreza, al 57,5%, récords históricos nacionales; la inflación les había quitado 35 puntos porcentuales a los salarios y 37 a las jubilaciones y el que había depositado dólares recibió Kirchners, ya que el bombero incendiario les regaló el país a quienes presentó como una “honesta parejita de abogados patagónicos”. ¿Valía la pena?

Nada nuevo. Ya en 1930 el mismísimo Juan D. Perón había sostenido que era necesario “defender a la Patria contra las acechanzas de otro año de gobierno de Yrigoyen” para justificar el golpe de Uriburu que inauguró la decadencia, habilitando medio siglo de destrucción institucional. Y algo parecido sucedió del otro lado en 1955, cuando en plena crisis del peronismo, algunos que soñaban con derrotarlo definitivamente juzgaron imposible esperar hasta las elecciones de 1958. O en 1966, cuando empujada por una impresionante campaña de prensa la clase media salió a la calle con carteles de “¡Illia tortuga!” y un Onganía ayudado por el plan de lucha de la CGT lo volteó, terminando con la última década decente de la Historia argentina y abriendo la caja de Pandora de las dictaduras, los Montoneros, el Cordobazo, los setenta y todo el desastre que vino después.

Lo de siempre: histerias de corto plazo que les sirven a los agitadores y pescadores de río revuelto para instaurar décadas de decadencia interminables. Lo mismo en política que con la economía, ya que el populismo económico no es otra cosa que priorizar al consumo sobre las inversiones; es decir: el corto plazo sobre el largo. Unos pocos años de gloria seguidos de otros tantos de estancamiento, primero, y de caída después. ¿Les suena? Fue la receta económica del populismo desde siempre. Perón, 1946-1949. Menem, 1989-1994. Kirchner, 2003-2007. Los mejores días, los de reventar la tarjeta, siempre fueron peronistas. La responsabilidad de levantar el muerto, de la oposición.

Lo raro, en este país de futboleros, es que nadie se acuerde del ABC del fútbol: más necesario es levantar la cabeza cuanto más difícil es la situación. Solo los malos jugadores se concentran en la pelota, mientras que la cabeza levantada es la característica distinguible del crack. Sin ambición ni material para tanto, les propongo que saquemos la vista de la cotización del dólar y nos preguntemos sobre lo que significa, no solo a corto plazo sino en términos históricos. Si lo prefieren, en términos del país que queremos dejarle a la próxima generación. En primer lugar, la Argentina de 2018 no es la de 2001, ni la de 1989, ni la de 1981, ni la de 1975. Aún más, si 2018 confirma los peores pronósticos (-1% del PBI y 37% de inflación), será el mejor año par desde 2010 y el menos inflacionario desde 2012. ¿Un resultado mediocre? Desde luego. Pero muy lejos de la catástrofe que anuncian los que se desgañitan hoy gritando “¡Fuego! ¡Fuego!” en el gran teatro nacional.Tampoco se avizora una debacle social, ni mucho menos. Meses duros, sí. Recesión por un semestre, sí. Pero nada que haga temer un estallido. El último dato de desocupación (9,1%) es el mejor dato estacional desde 1993, y el de pobreza (25,7%) marca un retroceso de 6,5 puntos en un año y medio. Probablemente ambos subirán en los trimestres recesivos que nos esperan, pero es improbable que lleguemos al récord (32,4% en 2014) que registró el gobierno de los que parecen haber desembarcado en Argentina la semana pasada, provenientes de un plato volador.

Sobre todo, las diferencias con 2001 son enormes. El cambio es libre, y como tal, trae los problemas de todo cambio flexible, pero evita el colapso que provocaron los diez años de cambio fijo de la convertibilidad. Tampoco hay atraso cambiario, sino más bien lo contrario. Además, los dólares están en los bancos porque provienen de gente que depositó dólares, no pesos, y las reservas del Central triplican las de 2001. Socialmente, el desempleo es menos de la mitad y la pobreza, 50% menor. La actividad caerá, pero después de siete trimestres de crecimiento, mientras que en 2001 se venía de tres años de caída interminables. Y las provincias, que en 2001 iniciaron el desbande con sus patacones y sus lecops, están en superávit por primera vez en décadas. Veinte de veinticuatro. Gracias al gobierno de los chetos de Capital. Lo único parecido al 2001 es el salvador de la patria Eduardo Duhalde proponiendo entregarle el poder al peronismo; el presidente del Pejota, Gioja, diciendo “Se tienen que ir” y operadores como Brancatelli, D’Elía y Albertito Fernández sembrando rumores e intentando asustar. ¿Otro parecido con el 2001? Un periodismo en el que demasiados se han hecho perionistas, renunciando al deber de informarse antes de informar y aceptando convertirse en antena repetidora de las operaciones del Club del Helicóptero. No todos, pero muchos. Mal.

Cierro con mis pronósticos de largo plazo, que para eso vine. Más temprano que tarde la especulación financiero-política se agotará, el dólar se detendrá en algún punto equidistante entre los dos males para el tipo de cambio: el del atraso cambiario (como el que el peronismo menemista impuso por diez años) y la devaluación violentamente empobrecedora (como la que impuso el peronismo duhaldista en 2002). Entonces empezará el día después. A corto plazo, la devaluación traerá problemas (la inflación, sobre todo) que el Gobierno se verá obligado a atender, como ha hecho hasta ahora. La pobreza y la desocupación subirán, lamentablemente, pero sin alcanzar los parámetros logrados por los sensibles sociales que ejecutaron los mayores ajustes de la Historia en 1975 y 2002 ni los que dejó el kirchnerismo después de 12 años de soja a 480 dólares promedio. Y a mediano plazo —digamos, en 2019— la economía habrá resuelto los tres déficits fundamentales que arrastra desde hace setenta años: el energético, gracias a la suba de tarifas y las inversiones en renovables y Vaca Muerta; el comercial, debido a la devaluación, y el fiscal, gracias a una política de reducción del gasto combinada con alguna medida de emergencia que, probablemente, se deberá tomar. A largo plazo, 2018 habrá gestado así las condiciones para un crecimiento sostenible. El Gobierno había intentado establecerlas gradualmente, como le permitía un mercado internacional que le prestaba al 4-5% anual. Ese mercado no existe ya, de manera que se recurrió al FMI y el gradualismo tendrá que acelerarse, pagando costos sociales no previstos ni deseados. Inversión antes que gasto. Producción antes que consumo. Satisfacción diferida. Difícil, en un país con tantos pobres, un gobierno en minoría en el Congreso y las provincias y la peor oposición del planeta. Pero, como dijo Fito Páez, las cosas son así.

El largo plazo es esa utopía nacional que los argentinos postergamos siempre en nombre de urgencias que, en perspectiva, resultaron ser menos importantes que lo que tiramos por la ventana intentado solucionarlas. En economía, como en todo lo demás. Porque una visión de largo plazo implica también mirar más allá de lo económico, donde están sucediendo cosas que nunca sucedieron y que sientan las bases para un futuro mejor. Nunca la elite empresarial se vio obligada a desfilar por Tribunales y a ir presa si no colabora con la Justicia. Nunca la elite política, incluidos un vicepresidente y un ministro plenipotenciario como Julio de Vido, terminó en prisión. Nunca estuvimos tan cerca de un país sin impunidad ni de un Nunca Más de la corrupción. Nunca se invirtió tanto en infraestructura. Nunca se combatió el narco y el crimen organizado como se combate hoy.

Entre la polvareda levantada por las pizarras financieras ya puede divisarse un país mejor. Un país sin privilegios elitistas ni persecuciones políticas, sin trenes que chocan, ciudades inundadas, fiscales asesinados, mafias de narcos copándolo todo, pactos de impunidad con terroristas y periodismo domesticado. Otro país. Dirán que es imposible los cínicos, que ayer nomás sostenían que en Argentina nadie iba preso y que había un pacto de impunidad con Cristina pergeñado por Durán Barba. Dirán que es utópico los fanáticos que en nombre de la utopía mancharon los pañuelos y convirtieron el Senado en un aguantadero. Pero está en nuestras manos consolidarlo y avanzar o tirar por la ventana estos años de esfuerzo, dándoles el gusto a los operadores mediáticos y financieros del Frente para la Gloria que trabajan sin descanso para que Cristina y sus cómplices le escapen al Código Penal.

El autor es diputado nacional.

BUENOS AIRES INFORMA

Te invitamos a las nuevas actividades de octubre del programa "Los barrios porteños abren sus puertas". Las mismas apuntan a que los vecinos y visitantes conozcan, identifiquen y valoren el Patrimonio Cultural de la Ciudad. Todos los meses encontrarás diferentes propuestas como recorridos guiados, visitas a Teatros y Museos, charlas de historia oral, proyecciones audiovisuales, talleres y/o actividades relacionadas con el Patrimonio tangible e intangible de los sitios patrimoniales de los barrios de Buenos Aires. Todas las actividades son gratuitas, con cupos limitados e inscripción online desde nuestra web El miércoles 31 de octubre a las 17 hs, se realizará la última Charla de Cafe y Patrimonio del año del Museo Monte de Piedad, con el objetivo de conocer las colecciones patrimoniales, los relatos orales y la historia del Banco Ciudad a través del acervo cultural que atesora el Museo Monte de Piedad. En esta ocasión el tema de la Charla es " Subastas relevantes e históricas del Banco Ciudad “Los Beatles, colección privada de Raúl Blisniuk”. Durante el 2010 y 2011 se realizaron las subastas “especiales” en el salón auditorio del Banco Ciudad de objetos de la colección privada de Raúl Blisniuk, el coleccionista que contaba con mas de tres mil objetos en su colección-Guinness Book of Record 1998. Todas las piezas que integraron la subasta formaban parte de la Colección Memorabilla Beatles y otros importantes músicos, en la cual participaron tasadores y martilleros del Banco Ciudad.
¡Anotate en esta visita y muchas más que tenemos para octubre!
consultapatrimonio@buenosaires.gob.ar

LECTURA RECOMENDADA, ,H


El arte de la ficción, de James Salter
Reflexiones tardías de un valiente idiota

James Salter (1925-2015) fue piloto y combatió en la Guerra de Corea. Cuando renunció a las fuerzas aéreas de su país con la idea de volverse escritor fue a contárselo a un antiguo teniente coronel al que apreciaba. Su exjefe lo sorprendió con una frase perfecta : "Valiente idiota", le dijo a modo de contradictorio aliento. Salter recuerda la anécdota que lo lanzó al páramo de la literatura en El arte de la ficción, que reúne tres conferencias que dio en una universidad hacia el final de su larga vida. Son palabras conversadas, casi una distraída charla TED sin caminatas ni estridencias.
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El gran narrador estadounidense -autor del ya clásico Juego y distracción (1967) y la exacta y tardía Todo lo que hay (2013)- comenta al pasar el lento armado de sus libros, pero se centra más en sus lecturas. El arte de la ficción podría llevar un subtítulo génerico, "Consejos a un joven novelista", si no fuera porque no hay más recomendación que prever que la aventura de escribir es un proceso algo árido, o que no hay que temer, al comienzo, mimetizarse con un estilo ajeno. El estilo ( "la voz", prefiere) es a su entender la clave de todo. A Salter se lo podría calibrar como mediador entre Hemingway y Flaubert. Del primero saca su talento elíptico; del segundo, la pasión porle mot juste. La mitad de los autores que cita son franceses (de Céline a Sartre), lo que lo vuelve un raro espécimen americano. El contrapunto lo marcan, entre otros, Isaak Babel, Borges (apenas) y algunos de sus connacionales: Theodore Dreiser, Saul Bellow y -en una anécdota in absentia- un tal Kerouac, que iba a su mismo colegio. Breve, brevísimo, pero imperdible

El arte de la ficción
Por James Salter
Salamandra. Trad.: Eugenia Vázquez Nacarino 112 págs./ $ 289

P.  B. R.

WILLIAM TURNER EN EL BELLAS ARTES A PARTIR DE SEPTIEMBRE

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"William Turner. Acuarelas", en el Museo Nacional de Bellas Artes
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El MNBA presenta una muestra del gran pintor inglés. Se exhibirán 85 acuarelas pertenecientes a la Galería Nacional de arte británico y arte moderno de Inglaterra; desde el 26 de septiembre al 19 de febrero de 2019
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Folkestone desde el mar, circa 1822 - 1824. Acuarela y gouache sobre papel
ARTE

CABA
¿Qué es?
Una exhibición de 85 acuarelas del pintor inglés William Turner, curada por David Blayney Brown, uno de los más destacados expertos en Turner a nivel mundial.
¿Por qué ir?
La exhibición revela la importancia de las acuarelas en la vida y obra de Turner y ofrece un panorama general de la producción del artista, a través de distintos núcleos que, al mismo tiempo, enmarcan las diferentes etapas de su trayectoria creativa: la obra temprana, los años en Inglaterra, su producción como artista viajero, las experimentaciones de luz y color, y la obra tardía.
¿Cuándo?
Desde el 26 de septiembre del 2018 al 19 de febrero de 2019.
¿Dónde?

Museo Nacional de Bellas Artes. Av. Del Libertador 1473, CABA.



La popular confusión entre genialidad y locura es más patente que nunca en la biografía de Joseph Mallord William Turner (1775-1851). Pintor académico en sus principios, Turner fue lenta pero imparablemente evolucionando hacia un estilo libre, atmosférico , en ocasiones esbozando incluso la abstracción, que fue incomprendido y rechazado por unos críticos que llevaban décadas admirándolo. El aparente caos que llenaba las últimas obras de Turner fue atacado por considerarse la obra de un demente. Se dice que la mismísima Reina Victoria se negó a concederle la orden de caballero -honor otorgado a muchos pintores de menor categoría- porque consideraba que Turner estaba sencillamente loco.
Joseph Mallord William Turner: "El muelle de Calais"
En cierto sentido, era bastante sencillo atribuir a Turner la etiqueta de demente, considerando su antecedente materno: su madre había pasado los últimos 4 años de su vida en un manicomio. El propio pintor alimentaba estas leyendas en sus últimos años, llevando una doble vida en el barrio de Chelsea, con una mujer llamada Sophia Boot, haciéndose pasar por un almirante retirado. Pero en realidad, este "caos demencial" presente en las pinturas de Turner responde a una compleja evolución artística en la que el pintor se adelanta varias décadas a cualquier otro artista de su generación. Por tanto, la incomprensión a la que Turner se vio sometido no es sorprendente.
Se cuenta que, durante una exposición, un pedazo de cielo de una obra de Turner cayó al suelo, a lo que el propio pintor quitó importancia argumentando que " lo único que importa es dar una impresión ". Es lógico pensar la sorpresa que causaría esta idea en la seria y pétrea Academia. También cuenta el escritor John Ruskin -íntimo amigo de William Turner- que un crítico recriminó a Turner que éste no pintara los ojos de buey de unos barcos en una de sus pinturas. 
Joseph Mallord William Turner: "Tormenta de nieve: Aníbal y su ejército cruzando los Alpes"
Turner explicó al crítico que, en el momento en el que él había pintado el cuadro, los barcos se encontraban a contraluz y, por tanto, los ojos de buey no eran visibles. Contrariado, el crítico argumentó: " de acuerdo, pero sabe usted bien que los barcos tienen ojos de buey" . Entonces Turner respondió: " Sí, pero yo me dedico a pintar lo que veo, no lo que sé" . En efecto, la visión directa de los objetos y de los fenómenos atmosféricos tenía una importancia pivotal en la creación de sus pinturas. Pero -como el propio Ruskin apunta al hablar de la estética Modern Painters - esta visión directa derivaba más hacia la impresión que los objetos o fenómenos causaban en la mente del pintor que en una representación exacta de lo observado. En este sentido, no es de extrañar que las pinturas de Turner causaran tan honda admiración entre los pintores impresionistas como Claude Monet o Alfred Sisley, varias décadas después.El Monte Tambora, en Indonesia
PRIMEROS AÑOS - DE LA ACADEMIA A CARTAGO
Pintor precoz y alumno brillante, Joseph Mallord William Turner inició sus estudios en la Royal Academy de Londres, recibiendo clases de artistas como Sir Josuah Reynolds o Paul Sandby. Desde el principio, sus pinturas y acuarelas son admiradas y reciben magníficas críticas. Por ello, Turner pronto se encuentra en una envidiable situación económica, lo que le permite realizar numerosos viajes por Inglaterra y Gales, tomando bocetos de lugares y monumentos, y pronto visitaría Francia y Suiza, al tiempo que aumentaba su universo pictórico observando las obras de grandes maestros como Rembrandt, Albert Cuyp, y sobre todo Claudio de Lorena. La huella de éste último es fácilmente identificable en obras de Turner de este periodo como sus escenas de " Las plagas de Egipto" (1800) y el posterior " Sol naciente entre la niebla" (1807, National Gallery de Londres)
Joseph Mallord William Turner: "Ulises se burla de Polifemo"
Cierta tarde, Turner se encontraba en la casa de su mecenas Walter Fawkes en Farnley Hall, Yorkshire, cuando una súbita tormenta interrumpió la jornada. Rápidamente, Turner comenzó a realizar bocetos de nubes y lluvia, y le comunicó a Fawkes: " En dos años verás estos bocetos transformados en una pintura llamada Aníbal cruzando los Alpes" . Y efectivamente, en 1812, Turner presentó en la Royal Academy su cuadro más ambicioso hasta la fecha, el épico " Aníbal cruzando los Alpes" (1812, Londres, Tate Gallery)
El éxito de esta pintura en la exposición de la Royal Academy llevó a Turner a pintar otras escenas históricas de temática similar, como el " Dido construye Cartago" (1815, Londres, National Gallery) o " El declive del imperio cartaginés" (1817, Londres, Tate Gallery)
Joseph Mallord William Turner: "Norham Castle: amanecer"
UN BRITÁNICO EN ROMA
La fama de Turner no cesaba de crecer. " Turner debería venir a Roma. Su genio encontraría aquí material nuevo y apropiado" , escribiría desde la capital italiana sir Thomas Lawrence en 1819. Dicho y hecho: en agosto de ese mismo año, Turner llegaba a tierras trasalpinas.
La mente abierta y perceptiva de Turner encontraría en Italia un nuevo mundo de colores, luces y atmósferas, que trasladaría al lienzo a su vuelta. Visita Turín, Milán, Venecia, Nápoles. y estudia las obras de grandes maestros como Tiziano, Tintoretto o Rafael. También establece contacto con artistas contemporáneos como Antonio Canova.
Turner regresó a Inglaterra en febrero de 1820. Las imágenes y recuerdos de Italia marcarían su producción pictórica de años los siguientes, como se puede ver en obras como " El Foro romano" (1826, Londres, Tate Gallery) o el personal homenaje a Rafael en " Roma, desde el Vaticano, Rafael con Fornarina prepara los cuadros para la decoración de las logias" , pintado el mismo año de su regreso a Inglaterra (Londres, Tate Gallery)
Joseph Mallord William Turner: "El incendio de la Cámara de los Lores"
LA MADUREZ - ULÍSES MOFÁNDOSE DE POLIFEMO
Turner volvió a viajar a Italia en 1828, realizando numerosos bocetos al aire libre, que tendrían su reflejo en un cuadro sensacional pintado a su regreso a Inglaterra al año siguiente: el Ulises mofándose de Polifemo - odisea de Homero (1829, Londres, Tate Gallery) fue descrito por Ruskin como "el cuadro central de la carrera de Turner", y -en cierto modo- la descripción puede resultar muy válida. En efecto, en el " Ulises" , el tema mitológico (según Homero, Ulises derrotó al Polifemo -un cíclope- arrancándole su único ojo gigante con un palo ardiente) resulta ser poco más que una excusa para representar la grandiosidad de la fuerza de la naturaleza. El cuadro sorprende por sus brillantes colores, y recibió críticas desiguales en la exposición de la Royal Academy de 1829.
Durante la década de 1830, el estilo de Turner se fue haciendo cada vez más libre, con el uso de una paleta predominantemente clara. La culminación de todo este proceso es el sublime " Norham Castle: amanecer" (c.1835-40, Londres, Tate Gallery), donde casi toda forma reconocible queda diluida por la omnipresente luz del amanecer. Con su perfección técnica y su paleta extraordinariamente clara, la pintura recuerda más a una acuarela que a un óleo.
Joseph Mallord William Turner: "Venecia"
El incendio ocurrido en la Cámara de los Lores y de los Comunes británicos en octubre de 1834 permitió a Turner realizar una serie de bocetos que derivarían en dos pinturas sobre el tema (actualmente en Cleveland y en Filadelfia) en las que Turner se muestra especialmente interesado por el reflejo de las llamas en el río Támesis, como un contraste entre fuego y agua. Las vistas impactaron a Monet cuando éste último visitó Londres décadas después, y tuvieron se reflejo en la serie que el impresionista dedicó a las Casas del Parlamento londinense.
Durante estos años, William Turner realizó tres viajes a Venecia, siendo el último de ellos -en 1840- probablemente el más prolífico de toda su carrera. En la ciudad italiana Turner pintó algunas de sus obras maestras, tanto al óleo como a la acuarela. En el "Venecia desde el pórtico de Santa María della Salute" (1835, Nueva York, Metropolitan Museum of Art) Turner varía ligeramente el paisaje original (añade a la composición un edificio inexistente) para reflejar con más grandiosidad la belleza veneciana.
En abril del año 2006, una de estas vistas venecianas realizadas por Turner, " Giudecca, La Donna Della Salute and San Giorgio" , un óleo realizado en su último viaje a Venecia, fue subastada en Christie's Nueva York por más de 35 millones de dólares.
Joseph Mallord William Turner: "El valiente Temeraire..."
VALIENTE TEMERARIO - TRIBUTOS EN LA MAR
Si bien William Turner fue más -mucho más- que un simple pintor de marinas, sería absurdo no reconocer que muchos de sus mayores logros los consiguió en la representación del mar y los elementos marinos. En este sentido, su obra maestra es sin duda " El valiente Teméraire remolcada desde el último punto de anclaje para ser destruida" (1839, Londres, National Gallery). Deliberadamente, y sin que esto suponga un paso atrás, Turner matiza el efecto de "disolución" de las formas mostrado en obras anteriores (como el ya mencionado " Norham Castle" ) para permitir una mejor comprensión de la narrativa de la pintura
Audaz y técnicamente perfecto, el cuadro de Turner es una visión insólita de los protagonistas del mar: en vez de mostrar un glorioso navío en su máximo esplendor y plenitud (como haría, por ejemplo, el americano Fitz Hugh Lane) Turner rinde homenaje al valiente Temerarie narrando su último capítulo, su viaje previo al desguace. El sol poniente y la luna creciente son elementos claramente simbólicos, marcando el fin de un era. A destacar que la pintura fue escogida como la mejor de Inglaterra en una encuesta llevada a cabo por la National Gallery de Londres en el año 2005. Ciertamente, pocas obras de Turner resisten comparación con ella. De las pocas que se podrían sugerir, destacamos la poética " Paz - exequias en el mar" (1842, Londres, Tate Gallery), dedicado a la memoria del pintor y rival de Turner Sir David Wilkie.
Joseph Mallord William Turner: "Paz - exequias en el mar"
LLUVIA, VAPOR Y VELOCIDAD
Si el " Ulises se burla de Polifemo " era el "cuadro central" de la carrera de Turner, la culminación lo es sin duda el " Lluvia, vapor y velocidad" (1844, Londres, National Gallery)
El cuadro es una sensacional conclusión a las investigaciones de Turner sobre la luz y la atmósfera, llevadas a cabo durante su época de profesor en la Royal Academy. Durante esta época, Turner tomó contacto con las teorías de la luz y el color de Newton y Goethe. En la pintura de la National Gallery , el auténtico protagonista, por encima incluso de la dinámica locomotora, es la cambiante atmósfera inglesa, acrecentada por el vapor que desprende la poderosa maquinaria. La crítica -y posteriormente los pintores impresionistas- quedaron impactados por esta veloz locomotora . Un crítico escribió, durante su exposición en 1844: " un tren se te echa encima, un tren que avanza realmente a 50 millas por hora y que el lector haría bien en ir a ver antes de que salga del cuadro"
Joseph Mallord William Turner: "Lluvia, vapor y velocidad"
VISIÓN Y ALUCINACIÓN - LOS ÚLTIMOS AÑOS
Ya se ha comentado que la disolución de formas presente en las últimas obras de Turner llevó a numerosos críticos a considerar que el pintor comenzaba a rayar la demencia. Hasta el propio Ruskin pareció desconcertado por las últimas obras de Turner, quién se vio obligado, en ocasiones, a colocar marcas en los marcos de las pinturas para indicar cual era la parte de arriba y cual la de abajo.
El " Amanecer con monstruos marinos" (1845, Londres, Tate Gallery) es uno de los mejores ejemplos de esta última etapa. Las formas de los monstruos marinos apenas son intuíbles en medio de la omnipresente atmósfera marina. La cualidad casi divina de la luz refleja las teorías de Turner de considerar el Sol como el centro de toda vida. Algo parecido ocurre en " Un yate acercándose a la costa" (c.1845-50, Londres, Tate Gallery)
Enfermo de gravedad, en octubre de 1851 tuvo que dejar de retocar las obras en las que estaba trabajando. El 19 de diciembre de 1851, Joseph Mallord William Turner falleció en su casa de Chelsea, Londres, y fue enterrado en la Catedral de San Pablo. El grueso de sus obras puede hoy admirarse el la Clore Gallery , un ala de la Tate Gallery añadido especialmente para las obras del mejor pintor inglés de todos los tiempos.

TEMA DE ANÁLISIS Y REFLEXIÓN


En América Latina, ritos y creencias se adaptan y mezclan
No solo los jóvenes. Un estudio hecho en la región confirma que el número de creyentes se mantiene, pero vive la religión de forma ecléctica y personal, en el intento de dar sentido a la vida cotidiana
En una época donde las ideologías son laxas y la Iglesia Católica pierde peso, el número de creyentes se mantiene. Sin embargo, surge una evidencia que no es privativa de las nuevas generaciones: cada vez más, las personas viven su religiosidad de manera ecléctica y personal, y la expresan en prácticas de lo más diversas que se originan en una tradición religiosa, pero son adaptadas, modificadas, recreadas o mezcladas con elementos de otras.
Estas son algunas de las conclusiones del trabajo cualitativo "Transformaciones de la religiosidad", realizado en América Latina por el Boston College de Estados Unidos, la Universidad Católica de Córdoba (UCC), la de Montevideo, la Pontificia de Lima, la de Bilbao y la Roma III, financiado por la fundación Templeton.
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Gustavo Morello, jesuita
y uno de los coordinadores de la investigación, basada en entrevistas a personas de diferentes ciudades, clases sociales y orientaciones religiosas, explica que el número de creyentes se mantiene: "La demografía no está del lado de los que no creen, ya que China ha tenido una política de control poblacional; en Europa occidental se tienen cada vez menos hijos, y en el resto del mundo los intelectuales de clase media tampoco tienen familias numerosas".
En Latinoamérica, por mediciones de Latinobarómetro y World Value Survey, se estima que desde los años 80 hasta hoy el catolicismo decreció un 15%. Una parte, entiende Morello, pasó a las iglesias pentecostales (que crecieron fuerte en los 80 pero después se estabilizaron) y otra pasó a engrosar las filas de quienes se identifican como "creyentes no afiliados", aquellos que "dicen creer pero no están en una institución".
Una de las conclusiones del estudio es que hay una carencia, dentro de las iglesias, de un espacio para comunicar libremente cómo se vive lo religioso. "No hay muchos lugares en los que podamos hablar de nuestra religiosidad y eso es una barrera para el diálogo -afirma Morello-. Muchas veces, si hay dudas, es difícil hacerlo con un ?agente religioso', sacerdote, pastor o monje. ?¿Cómo le voy a comentar lo que sé que no está bien?'. Por eso, se usa la institución pero desplazando la autoridad, que pasa a la persona".
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La gente decide
Así, cada uno decide en función de sus propias circunstancias y experiencias qué prácticas son las que dan sentido a su vida cotidiana.
Los investigadores subrayan que esa conducta no implica que las personas no se relacionen con tradiciones y organizaciones religiosas. Por eso prefieren hablar de "autonomía" y no de "independencia". Las instituciones y comunidades generan, aprueban y rechazan símbolos, prácticas y creencias, pero una vez establecidas, es la gente la que decide qué hacer con ellas.
Morello distingue entre vivir la religiosidad de manera personal que hacerlo de forma individual. "La primera forma permite conectar con otros, no hay aislamiento. La comunidad tiene un rol importante". En Latinoamérica, la dinámica del grupo es más fuerte que, por ejemplo, en Europa o Estados Unidos.
El informe insiste en que no hay arbitrariedad en la conducta de los creyentes. No hacen lo que se les ocurre, sino que articulan explicaciones para expresar de diferentes modos el sentido de sus acciones y convicciones religiosas, en medio de un mundo cada vez más complejo.
En la investigación se define la religiosidad como un estar en camino: los creyentes no alcanzaron necesariamente una certeza dogmática. "Ser creyente implica un work in progress", ilustra Morello, que admite que un factor que sorprendió es que la "búsqueda" no apunta a la salvación o la vida eterna. Para la mayoría, la vida después de la muerte no es un tema o un asunto clave ni en sus convicciones ni en sus prácticas cotidianas. En general creen en la vida eterna, pero no representa una preocupación central.
"Si el principal producto que las religiones ofrecen es la salvación, nuestros entrevistados no parecen interesados en él -agrega el jesuita-. Esto indicaría que la vida eterna no resulta un problema porque la divinidad está presente en todos los aspectos de la vida. Este mundo está habitado por lo divino y puede ser un signo de la divinidad".
Lo que sí aparece con frecuencia es el "sentir" el contacto con la divinidad, con una persona muerta o con alguien significativo. Esa experiencia del más allá atraviesa clases sociales, ciudades, confesiones, sexos y edades. "Lo interpretan como una guía, como un consuelo o acompañamiento", menciona Morello.
A diferencia de décadas atrás, apunta Morello, hoy hay mucho más contacto con el "otro" religioso, y aunque se percibe interés en conocer sobre otras creencias, visitar otros lugares sagrados e incluso participar en otras celebraciones, la mayoría maneja la diversidad sin hablar sobre el tema. Hay más contacto, no más diálogo.
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Cambio y tecnología
La pluralidad se da en la propia trayectoria de la persona. Muchos pasaron por diversas etapas: de la no afiliación a la práctica activa, de la confesión a la desafiliación, del catolicismo al pentecostalismo, del mormonismo al catolicismo, del budismo a las nuevas espiritualidades, de prácticas new age al judaísmo y al ateísmo.
En la información, el conocimiento y la práctica de la religiosidad hoy surge con fuerza el mundo digital.
La Web, las redes sociales y los teléfonos móviles son cada vez más usados para orar, meditar, recibir asesoramiento espiritual o participar de celebraciones. Otra muestra de que la religión no está limitada a un ámbito o a un espacio determinado. "En realidad, la tecnología es una constante en la historia de la humanidad; no existiría Martín Lutero sin la invención previa de la imprenta. Hoy se puede bajar la Biblia en el móvil, meditar o descubrir el hinduismo. La tecnología no transformó la práctica; la dio nuevos formatos".
Otras "curiosidades" aparecen a lo largo del trabajo. Mientras que en Lima el concepto de pecado aflora en la mayoría de las entrevistas, en Córdoba no se menciona; en la Argentina y Uruguay hay referencias al psicoanálisis considerándolo una práctica de religiosidad, y en un continente con presencia ínfima de hindúes y budistas, la creencia en la reencarnación es mencionada con insistencia.
Morello y sus compañeros de investigación advierten que los resultados plantean preguntas tanto a la sociología como a las instituciones religiosas. Por ejemplo, ¿que las personas gestionen el pluralismo religioso sin hablar del tema es apertura al otro, tolerancia o indiferencia? ¿Que el sujeto sea su propia autoridad religiosa en tensión con la institución tiene algún impacto en la vida política o en la relación con la autoridad?
Finalmente, la idea del buen creyente como aquel que hace el bien a los demás es algo enseñado, en América Latina, por la tradición judeocristiana. ¿Qué sucederá con esa regla si las enseñanzas institucionales pierden peso y el "yo" es la única autoridad?

G. O.

Jóvenes y religión. Creer más allá de las instituciones
En vastas regiones del mundo, los jóvenes tienden a ser menos religiosos que sus mayores. El fenómeno es detectable en tantos países que bien podría hablarse de una tendencia global. Según un reciente estudio del Pew Center Research, los niveles de afiliación a una religión determinada, de práctica diaria de la oración y de asistencia semanal a misa o a un culto religioso decrecen entre los 18 y los 39 años en buena parte del mundo, si se los compara con las cifras registradas en la generación precedente.
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"Aunque la brecha de edad en el compromiso religioso es más grande en algunos países que en otros, el fenómeno ocurre en contextos económicos y sociales diferentes: tanto en países en desarrollo como en economías industriales avanzadas, en países de mayoría musulmana y en Estados predominantemente cristianos, y tanto en sociedades que son, en general, sumamente religiosas, como en aquellas que son más bien seculares", señalan las conclusiones del informe, difundido el mes pasado.
Según el mencionado trabajo, en 14 de 19 países encuestados en América Latina y el Caribe, así como en Estados Unidos y Canadá, la población menor de 40 años es mucho menos propensa que sus mayores a decir que la religión es importante en su vida. Por otra parte, la brecha de edad es más común en algunos grupos religiosos que en otros, dándose más entre los cristianos que entre los musulmanes o los budistas.
"Nuestro informe ofrece una instantánea global de las diferencias de edad en el compromiso religioso. Si la contrastamos con los 80 años de datos sobre la asistencia a servicios religiosos recopilados por Gallup en Estados Unidos, vemos que en los años 40 y 50 no hay brechas de edad significativas. Sin embargo, a mediados de los 70, las diferencias de edad se parecen mucho a las que registran hoy; es decir, se han mantenido estables. Otros investigadores han encontrado brechas de edad similares en otros países occidentales, si bien han hallado que cada nueva generación tiende a ser un poco menos religiosa que la anterior", explica a la nacion Stephanie Kramer, investigadora asociada del Pew Center Research.
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Este menor interés de los jóvenes por la religión podría sugerir que nos encaminamos hacia un mundo menos religioso. Sin embargo, los estudiosos del tema consultados para esta nota sacan conclusiones menos lineales. Por ejemplo, el menor interés hacia prácticas propias de las religiones tradicionales (el acto de rezar o la asistencia semanal a misa), así como alguna renuencia a asumir de modo expreso un credo, pueden reflejar también que, entre los jóvenes, la espiritualidad se vive principalmente por fuera de las instituciones.
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En un marco en el que proliferan devociones no reconocidas por la Iglesia, como el Gauchito Gil, los jóvenes modelan sus propias creencias
"Los jóvenes tienden a distanciarse de las religiones institucionalizadas como el catolicismo y los grandes grupos cristianos evangélicos, pero, en contrapartida, tienden a asumir creencias sobre el mundo, el ambiente y la subjetividad que incluyen seres sobrenaturales, energías o principios no determinables por la razón y la ciencia. En esas búsquedas se reelabora la religión bajo la forma de lo que suele llamarse confusamente ?espiritualidad'", sostiene el sociólogo y antropólogo Pablo Semán. De acuerdo con el especialista, son los sujetos los que determinan con qué pautas estéticas, de comportamiento y principios morales combinan su religiosidad, y cómo compatibilizan orientaciones espirituales que para otros serían contradictorias.
"¿Se pueden conjugar Osho y el cristianismo? Para los jóvenes más autónomos esto es más posible que para los líderes religiosos tradicionales, para dar un ejemplo. Las iglesias tradicionales aciertan en querer acercarse a los jóvenes con herramientas, con retórica y con estéticas que forman parte del entorno corriente de los jóvenes, pero eso no alcanza: las religiones tradicionales intentan adaptarse a un mundo que cambia más rápidamente que su propia capacidad de adaptación", agrega Semán.
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Un asunto privado
El trabajo del Pew Center Research, que es resultado del análisis de diferentes encuestas que la institución ha venido realizando a lo largo de la última década, llega a pocos meses de la celebración de la XV Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que tendrá lugar en Roma del 3 al 28 de octubre próximo y que estará dedicado, justamente, a repensar el vínculo de la Iglesia Católica con los jóvenes. "Para muchos jóvenes, la fe se ha convertido en un asunto privado en vez de comunitario, y las experiencias negativas que algunos jóvenes han tenido con la Iglesia han contribuido a eso. Existen muchos jóvenes que se relacionan con Dios sólo a un nivel personal, aquellos que son ?espirituales pero no religiosos'", apunta el documento preparatorio, confeccionado en marzo último por unos trescientos jóvenes procedentes de diferentes partes del mundo.
Santiago Tognietti, coordinador nacional de Pastoral Juvenil de la Conferencia Episcopal Argentina, fue uno de ellos. "Desde mi experiencia, el joven es un ser puramente espiritual, porque está atravesado por preguntas que lo interpelan en lo más íntimo, relacionadas con sus sueños, sus deseos, sus metas o su vocación. Y son preguntas que quiere o tiene que responder en tiempos muy turbulentos. El joven trae novedad, y la Iglesia como institución tal vez tenga alguna dificultad para escucharlo. Llega a Dios por una experiencia, no por un rito. El desafío es encontrar las formas y lenguajes para compartir la vida. Con este sínodo quiere replantear su acompañamiento", reflexiona este joven de 27 años que, antes de comenzar a trabajar en la Pastoral de jóvenes, ha formado parte de instituciones como el Movimiento de los Focolares y la Acción Católica Argentina.
En el país existen grandes diferencias en términos de compromiso religioso de acuerdo a la edad, según el trabajo del Pew Center Research. "En Argentina, las personas más jóvenes son significativamente menos religiosas que sus mayores. Alrededor de la mitad de los argentinos mayores de 40 años dice que la religión es muy importante en sus vidas, en comparación con el 35% de los adultos más jóvenes; una brecha de 15 puntos. Y casi la mitad (48%) de los argentinos mayores de 40 informan que rezan todos los días, mientras que lo hace solo el 31% de los menores de 40", puntualiza Kramer, del Pew.
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Otras opiniones
Los especialistas también registran una correlación entre los niveles de compromiso religioso y la opinión respecto de ciertas normas sexuales y de género. "En una encuesta de opinión pública realizada por nuestra institución entre 2013 y 2014, las personas más jóvenes se manifestaron más a favor del matrimonio gay que sus mayores. La misma relación se dio al consultarles si la Iglesia Católica debía permitir el sacerdocio en las mujeres", dice la directora asociada de investigación religiosa del Pew, Neha Sahgal.
Esta brecha de edad entre los jóvenes argentinos fue registrada previamente por otro estudio local, la primera encuesta académica sobre creencias y actitudes religiosas realizada hace diez años por el Área Sociedad, Cultura y Religión del Centro de Estudios e Investigaciones Laborales (CEIL) del Conicet, cuya actualización está prevista para este año. De acuerdo con este trabajo, el 85,1% de los jóvenes de entre 18 y 29 años afirma creer en Dios, en tanto que un 71,8% se declara católico, el 17,2% indiferente, el 7,6% evangélico y el 3,3% pertenece a otras religiones.
"Si tuviéramos que diseñar un ranking de las creencias juveniles, los primeros puestos son para Jesucristo (88,3%), el Espíritu Santo (80,8%), la Virgen María (76%), los ángeles (75,1%) y los santos (70%), mientras que la Energía (61,2%), el diablo (43,6%) o la Pacha Mama (19,4%) también lo integran", señala Mariela Mosqueira, investigadora del Conicet y miembro del CEIL.
Respecto de las prácticas religiosas juveniles, las más elegidas son aquellas realizadas en el ámbito de lo privado: rezar en la casa (69,4%), consumir libros o programas de TV o radio con contenido religioso (52%) y leer la Biblia (36,2%).
Mosqueira considera que, para comprender los modos juveniles del creer en la Argentina, primero hay que deconstruir ciertos imaginarios. "Por un lado, se plantea que los jóvenes no creen en nada y, por otro, que aquellos jóvenes que profesan alguna fe lo hacen de una única manera, generalmente asociada a modos conservadores, institucionalistas y/o rígidos de religiosidad que incluso los alejaría de la propia experiencia juvenil".
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"A la luz de estos datos -continúa-, se configura en nuestro país una dinámica de religiosidad juvenil que, a contrapelo de todo imaginario, combina altísimos niveles de creencia con modos diferenciales de vinculación con las instituciones religiosas y con lo sagrado", asegura la especialista, quien grafica sus dichos con las siguientes cifras: 6 de cada 10 jóvenes afirmaron vincularse con lo trascendental por su propia cuenta, mientras que sólo un 16,8% se relaciona a través de una institución religiosa.
Esta manera de vincularse con el mundo espiritual, tan diversa como flexible, tiene matices según la institución religiosa que se analice. Entre los jóvenes evangélicos, la relación institucional con Dios asciende al 33,5%, el 48,3% afirma asistir semanalmente al culto (frente el 16,6% entre los católicos) y el 41,8 dice consultar frecuentemente a pastores (versus el 21,9% de los católicos).
"El mundo evangélico se abrió cultural y estéticamente. A nivel local reconfiguró las formas de vivir el evangelio habilitando modos de experimentar la fe en clave juvenil: comenzaron a gestarse circuitos de sociabilidad, consumo y entretenimiento destinados a los propios jóvenes cristianos que lograron fusionar cultura juvenil y cultura evangélica", agrega Mosqueira.
En este marco, entre 1980 y 2000 emergieron en el país el rock cristiano, los campamentos, pastores y líderes juveniles evangélicos como Dante Gebel, programas de radio y TV, películas, páginas web y una industria editorial colmada de títulos para jóvenes cristianos.
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Rescate, grupo de rock evangélico, con uno de sus hits, Quitamancha
Hagan lío
La Iglesia Católica, en tanto, también promueve iniciativas orientadas a la feligresía juvenil, como Pascua Joven o el reciente Encuentro de Juventud que tuvo lugar en mayo último en Rosario y al que, según los organizadores, asistieron 20.000 jóvenes. De todos, sin duda, se destaca la peregrinación a Luján. "Por lo general, a los encuentros de juventud va el núcleo duro mientras que la peregrinación a Luján es un evento más abierto, de perfil mayoritariamente juvenil, al que asisten tanto jóvenes de diferentes parroquias como otros que viven, en esa peregrinación, tal vez el único momento del año en el que entran en contacto con la fe", agrega Mosqueira, que ve en la encíclicaLaudato si y en el llamado del Papa a que los jóvenes "hagan lío" otros intentos por generar empatía con el segmento juvenil.
La encuesta local coincide con la del Pew Center Research en el sentido de que, a medida que se avanza en edad, aumenta el compromiso religioso, así como el apego a los modos más institucionalizados de vivir la fe.
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Así, por ejemplo, mientras que el 71,8% de los jóvenes argentinos se considera católico, la cifra asciende al 76,6% entre los adultos de entre 30 y 64 años y al 85,3% entre los adultos mayores. Y en lo que se refiere al vínculo con Dios a través de una institución religiosa, las cifras registradas ente adultos mayores, adultos y jóvenes es de 26,5%, 22,5% y 16,8% respectivamente. En contrapartida, el 17,2% de los jóvenes se declara creyente sin religión, mientras que el porcentaje desciende al 9,2 entre los adultos y al 7,1 entre los mayores.
En cualquier caso, no habría que olvidar que, tal como estas cifras demuestran, vivimos en un contexto marcado por la individuación de la fe, en el que cada uno da forma a su propia creencia. El modelo juvenil se nos presenta así dinámico y en permanente reconfiguración. Y, como una búsqueda propia de esa generación, escapa a todo encasillamiento.

L. O.