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lunes, 18 de noviembre de 2024

AMÉRICA LATINA




América Latina El impacto económico de la delincuencia alcanza el 3,4% del PBI en la región
El FMI y el BID publicaron dos investigaciones sobre los costos del crimen en los países latinoamericanos, donde se concentra un tercio de los homicidios del mundo
Antonia LabordeBajar los homicidios al promedio mundial aumentaría 0,5% el PBI regional
América Latina y el Caribe, con sólo el 8% de la población mundial, representan un tercio de los homicidios que se cometen en el mundo, según un informe publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI). La violencia y la inseguridad, la principal preocupación de los habitantes de la región, no sólo provocan pérdidas de vida; también merman la economía ya que impacta la inversión, la productividad y el crecimiento, al tiempo que deteriora la confianza en las instituciones. Los costos directos de la delincuencia alcanzan el 3,4% del PBI de Latinoamérica, lo que equivale al 78% del presupuesto público para educación, al doble de lo destinado a asistencia social y a 12 veces del gasto en investigación y desarrollo, arroja un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Cada acto de violencia genera un efecto dominó que impacta más allá de las víctimas, trastocando la vida de comunidades enteras, desde la actividad turística o la migración, hasta la productividad empresarial. Ocho de los diez países más violentos del mundo son de América Latina, aunque las cifras de violencia son heterogéneas. En 2023, las tasas de homicidios superaron los 30 por 100.000 habitantes en varios países del Caribe, pero fueron inferiores a 10 por 100.000 en Chile y Perú, por ejemplo. Brasil, Colombia y México, donde vive alrededor del 60% de la población de la región, concentran el 70% de los homicidios.
El estudio del BID titulado Los costos del crimen y la violencia: ampliación y actualización de estimaciones para América Latina y el Caribe arroja que el gasto público para responder y prevenir el crimen promediaron entre 3 y 3,5% del PBI en 17 países de la región en 2014. El cálculo del costo directo considera tres áreas: pérdida de capital humano (tiempo productivo perdido por delitos no letales, homicidios y encarcelamientos), equivalente al 22%; el gasto de las empresas privadas en mitigación, un 47%; y el gasto en prevención del crimen y justicia penal, que representa un 31%.
Las dinámicas emergentes, como el cibercrimen, y las más complejas, como el crimen organizado, plantean desafíos que “están evolucionando de manera preocupante”, advierte el informe del BID. Los grupos criminales organizados, que cometen la mitad de los homicidios en las Américas, están aumentando su presencia e influencia, especialmente en las ciudades y territorios cercanos a puertos y rutas comerciales.
El 30% identifica el crimen y la inseguridad como el principal desafío que enfrentan sus países, por debajo de los niveles máximos registrados en la década de 2010, pero la preocupación está al alza desde la pandemia, según el informe del FMI. El aumento de la inflación por encima del 10%, ejemplifica el estudio, está vinculado con un incremento del 10% en los homicidios al año siguiente. A nivel municipal, un aumento del 10% en los homicidios reduce la actividad económica alrededor de un 4%. Esto implica que reducir a la mitad las tasas de homicidio podría impulsar la actividad a nivel local en un 30%.
El gasto en orden y seguridad públicas en la región promedian alrededor del 1,9% del PBI, lo que es significativo, aunque tiende a no reaccionar ante los cambios en la delincuencia, señala el informe. Mientras El Salvador ha mostrado mejoras significativas, la tasa de homicidios en Ecuador aumentó de 5,7 por 100.000 personas en 2018 a 45,1 en 2023, convirtiéndolo en el país más violento de América del Sur. La expansión de la migración y las pandillas también están impactando a los vecinos. Las que se propagan desde Venezuela, por ejemplo, se han relacionado con un aumento de los secuestros y homicidios en Chile. Los migrantes también impulsaron el aumento del crimen en Colombia.
El FMI investigó que reducir la tasa de homicidios en América Latina al promedio mundial (disminuir un 60%) aumentaría el crecimiento anual en un 0,5%, lo que implicaría ganancias del 5% del PBI en 10 años. El análisis sugiere que disminuirlos solo aumentando el gasto en orden público y seguridad probablemente resulte costoso, por lo que se requiere un enfoque más integrado, que mejore la eficacia de los fondos e incluya inversiones sociales para abordar problemas de larga data, como el acceso al trabajo.
Las tasas de asesinato son más altas donde hay una mayor proporción de habitantes que no ha completado la escuela, donde hay más jóvenes, y en áreas urbanas. El estudio revela la importancia de oportunidades económicas para los jóvenes, mejorando el acceso a la educación y servicios en zonas desatendidas. Las políticas económicas también pueden mitigar el costo, mejorando la coordinación en todos los niveles de gobierno. Se debe “considerar seriamente” una plataforma regional para apoyar la recopilación, el intercambio y el análisis de datos, concluye el estudio, así como la difusión de mejores prácticas sobre respuestas efectivas de políticas económicas y de seguridad. 


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martes, 2 de enero de 2024

AMÉRICA LATINA


Con amplias diferencias según el país, la economía de la región se expandió, en promedio, 2% este año
El avance de la actividad no alcanza para reducir la pobreza; para la Argentina se estima una caída de 2,5%r 
Isabella Cota EL PaísLa sequía dejó fuertes efectos negativos
MÉXICO.– El crecimiento económico de América Latina será este año algo superior a 2%. Pero, como suele ocurrir con todo promedio, la cifra borra las diferencias entre los países. 2023 será recordado por el fenómeno de El Niño que trajo la peor sequía desde 1944, así como por la incapacidad de algunos países por contener la inflación y el impacto de un descontento social prolongado que golpea a la región.
El crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) regional fue, según las estimaciones, mayor que el esperado. Pero eso tiene que ver con que las expectativas eran muy bajas. El Banco Mundial expuso, en un reporte reciente, que la región supo librar choques externos mejor de lo previsto. Pero el impulso sigue siendo anémico y la región será la de menor crecimiento en el mundo. Para un territorio que sumó casi cinco millones de personas a su población este año, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el avance de la actividad es insuficiente para reducir la pobreza y crear empleos suficientes.
Los países que se destacan por sus altas tasas de crecimiento estimadas para este año son Panamá (6%), Paraguay (4,5%) y Costa Rica (4,4%), según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI). Pero, por su tamaño, estas pequeñas economías tienen bajo peso en el promedio regional. El crecimiento de Brasil y México, estimado en un 3,1% y 3,2%, respectivamente, explica que el promedio sea de 2%. Del otro lado del espectro están la Argentina, con una contracción esperada de -2,5% y Chile, con -0,5%. Estos países, así como partes de Brasil, Bolivia y Uruguay, sufrieron la peor sequía desde 1944, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Los datos del tercer trimestre del año apuntan, incluso, a una desaceleración. El crecimiento interanual del PBI cayó al 1,8% en el tercer trimestre, partiendo del 1,9% en el segundo trimestre. Hubo un crecimiento más débil en Brasil y contracciones en Colombia y Perú, según destacaron analistas de Focuseconomics. “La economía de la Argentina se contrajo, aunque más levemente que en el segundo trimestre, a medida que los efectos de una sequía devastadora disminuyeron, y Chile creció, con un sector minero fuerte”, apuntó la firma.
La sequía de 2023 provocó que países del Cono Sur que dependen de exportaciones de productos agrícolas tuvieran fuertes pérdidas. En un acuerdo entre el FMI y la Argentina se consideró, de hecho, el factor de la sequía, dada la manera en que afecta la capacidad de pago de intereses. “En política, la reciente victoria electoral de Javier Milei en la Argentina presagia un cambio hacia políticas más favorables al mercado, aunque la gobernabilidad podría ser un desafío”, señala el informe de Focuseconomics, que estima para la economía del país una contracción de 1,4%, en 2024 y un repunte de 2,7% en 2025.
En Colombia, país para el cual el FMI prevé una contracción este año de -1,4%, la inflación fue un problema, con una suba del costo de vida de 10,5%. “El crecimiento de la demanda interna se desaceleró”, señala el reporte. Este año el país vio reflejado en el precio de sus bonos soberanos el riesgo de que el presidente, Gustavo Petro, implementara ambiciosas reformas al sistema de pensiones. Según el FMI, Colombia crecerá 2% en 2024.
El descontento social prolongado en Perú, país que ha caído en crisis políticas intermitentes desde 2019, probablemente llevó aunare cesión, según analistas de la firma de riesgo crediticio Fitch. La presidenta Dina Boluarte y el Congreso carecen de apoyo y se vieron protestas sociales que llegaron a paralizar las vías. “La inestabilidad pesa sobre el crecimiento; esperamos que sea de 0,3% en 2023”, agrega el documento.
“En 2024, la expansión de América Latina se mantendrá muy por debajo del promedio mundial, por la persistente incertidumbre política y una falta general de competitividad frente a otros mercados emergentes”, estima FocusEconomics.

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martes, 18 de julio de 2023

AMÉRICA LATINA


Nos quieren muertos, una novela sobre la tragedia venezolana
américa latina. Basta leer el libro de Javier Moro para saber que un gobierno puede acabar con un país en relativamente poco tiempo
Mario Vargas Llosa


Javier Moro ha publicado una novela “venezolana” y su libro está muy bien escrito, aunque se le escapen algunos pronombres que no se utilizan en el lenguaje latinoamericano de la manera en que él lo hace. Nadie dice en América Latina, por ejemplo, “vosotros vais”. Pero su novela, Nos quieren muertos, es amena y narra la trágica vida de un “hombre, la lucha de una familia y la conciencia de un país”. El personaje en cuestión es Leopoldo López, que dirigió un gran partido político de oposición a Chávez y Maduro, que fue un exitoso alcalde de Chacao y acabó siendo acusado por la dictadura de haber propiciado algunas muertes durante manifestaciones antigubernamentales. Lo extraordinario es que Leopoldo López se entregó en 2014 y, por supuesto, Maduro lo tuvo sometido a ferocidades conocidas en la prisión militar de Ramo Verde. Estuvo allí varios años, que soportó con gran coraje, antes de concedérsele la “casa por cárcel”, pero perdió la popularidad de que gozaba y que le hubiera permitido competir con Maduro en todas las elecciones que este propició y amañó.
Al mismo tiempo, su mujer, Lilian Tintori, que había sido una joven un tanto apartada de la política, se fue convirtiendo en la auténtica representante de la oposición a Maduro y recorrió el planeta, siendo recibida por los jefes de Estado y por el Papa, y realizando, forzada por las circunstancias y a la par que sus suegros, una espléndida carrera política. Pero el gran partido que ambos habían formado se fue desaguando en estos años, a la vez que las tropelías de Maduro prosperaban y la compra de militares, a los que por lo visto les encargó el negocio del narcotráfico, daba lugar al surgimiento de nuevas fortunas. Al mismo tiempo, el país más rico de América se empobrecía y casi siete millones de venezolanos se repartían por los suelos de América y Europa en busca de trabajo. Cerca de un millón y medio llegaron al Perú, que, dicho sea de paso, al igual que Colombia, se portó magníficamente con esa avalancha de refugiados, a los que dio de inmediato permiso de trabajo y, mal que mal, entre protestas de algunos nacionalistas, asimiló difícilmente.
Un país que había sido, gracias al petróleo, el refugio de América y un imán para inmigrantes de muchos otros lugares, prácticamente desapareció y una Venezuela irreconocible vivió a tres dobles y un repique.
Mientras tanto, los heroicos Leopoldo y Lilian, marginados, pese a todo, continuaron su obra espléndida, pero perdieron mucha de su vigencia, en tanto que el antiguo boletero de autobuses que era Maduro se fortalecía en el poder. Cuba y sus agentes habían tomado el control de la seguridad y así han ido sucediendo las cosas año a año, como un ejemplo de lo que no debiera de ocurrir en América Latina. Una sociedad moderna y trabajadora se convertía en una dictadura feroz en la que solo se admitía la adhesión al régimen y se perseguía a todo lo que pasaba por independiente u opositor. A la vez que nacían fortunas encubiertas y Venezuela se convertía en una dictadura minúscula y comunista, aunque en ella practicaran un capitalismo mafioso sus dirigentes. Naturalmente, Rusia la acogió entre sus redes y estrechó lazos con ella de inmediato, como lo hicieron Irán y otras dictaduras. Desde entonces, el régimen ha ido sometiendo sistemáticamente a todos los disidentes y activistas, matándolos si era preciso, o sometiéndolos a torturas, para vergüenza de Occidente.
¿Fue oportuno el sacrificio de Leopoldo López? Yo no sabría decirlo, y, probablemente, será la voz exclusiva de los venezolanos la que dé su veredicto al respecto. Pero lo cierto es que tanto Leopoldo como Lilian han llevado a cabo, todos estos años, una admirable tarea de resistencia, ayudando y trabajando por el mayor número de venezolanos, sin ceder nunca a las tentaciones de Maduro, que, por supuesto, ha multiplicado las ofertas de rendición. Finalmente, Leopoldo se asiló en la embajada española y, luego de varios meses, debió huir, en una pintoresca excursión que está narrada con lujo de detalles en la novela de Moro. Leopoldo estaba decidido a arrojarse a las aguas del río cuando la guarnición de Maduro se rindió al encanto de los dólares y permitió la fuga. Desde entonces, Leopoldo y Lilian, residentes en España, han multiplicado las ayudas a sus compatriotas. Pero es María Corina Machado quien lidera hoy a la oposición, según las encuestas que pronostican su victoria en las primarias programadas para octubre y las presidenciales del próximo año. Todo indica que ella podría ganar de punta a punta, aunque, por supuesto, hombre precavido, Maduro la ha puesto fuera de la ley, inhabilitándola para presentarse en estas elecciones. Ella ha anunciado que seguirá en carrera hasta el final.
El libro de Moro describe con lujo de detalles todo lo relacionado con la oposición a Maduro y la manera como los venezolanos han levantado la cabeza una y otra vez, manifestándose en contra del régimen, al mismo tiempo que los gobiernos democráticos del mundo apoyaban a Juan Guaidó, designado en su día presidente interino por la Asamblea Nacional, siguiendo lo dispuesto por la constitución de la propia dictadura. Era una figura que no tenía el arrastre popular de Leopoldo López y que, sin embargo, ha dado muchas muestras de valentía en la oposición a Maduro (hoy está exiliado en Estados Unidos). Es verdaderamente triste ver el estado en que se encuentra Venezuela. Un país devorado por el comunismo, saqueado de todas las fuentes que hicieron su grandeza en el pasado, y condenado, como Cuba, a hundirse en el atraso, bajo la represión más feroz.
¿Hay alguna solución para este país? El heroísmo de los venezolanos no está en duda. Una y otra vez han demostrado su coraje y la convicción de que solo una democracia salvará a ese país al que han hundido en la ruina y en el despilfarro ese puñado de militares y demagogos. Pero no es nada fácil la solución. La verdad es que las dictaduras, ayudadas por Rusia, Irán y otros países autoritarios, son cada vez más difíciles de derribar porque han aprendido a sostenerse mediante el garrote y la corrupción (y en el caso de las latinoamericanas, por los sistemas de inteligencia cubanos). De manera que cada vez más se perpetúan, como América Latina lo demuestra, unos gobiernos que, a pesar de ser respaldados por una minoría ridícula, logran impedir que la sociedad tome sus riendas y se oponga exitosamente a los facciosos. Cada vez cuesta más liberarse de la tutela de esas pequeñas minorías que se atribuyen la representación de la masa y emplean toda la violencia que sea necesaria, sin importarles la condena internacional, como lo demuestra otro caso trágico, el de Nicaragua. Vaya destino el de América Latina. Cuando parecía enrumbarse por el buen camino, todo se ha perdido gracias a los arrebatos frenéticos de esas mafias políticas que se arrogan la representación del bien común, como en Venezuela, un país que producía tres millones y medio de barriles diarios y ahora ha llegado poco menos que a la mendicidad gracias al saqueo de sus dirigentes y de un sistema estatista y mafioso incompatible con la prosperidad.
Basta leer la novela de Javier Moro para saber que un gobierno puede acabar con un país en relativamente poco tiempo. La historia de Venezuela se escribirá algún día y nos quedaremos maravillados de que un puñado de “revolucionarios” pudieran haber acabado con un país que llegó a tener la renta per cápita más alta de la región. ¿Resucitará la Venezuela de antaño algún día? El futuro lo dirá, pero quienes quieren tener una aproximación de ese drama atroz harían bien en leer las páginas que, con notable esfuerzo, ha presentado Javier Moro. ©EDICIONES EL PAÍS, S.L.
Leopoldo y Lilian continuaron su obra espléndida, pero perdieron mucha vigencia, mientras el antiguo boletero de autobuses que era Maduro se fortalecía en el poder

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jueves, 24 de agosto de 2017

AMÉRICA LATINA.....JULIETA ROSTICA; ALGO HECHO Y MUCHO POR DELANTE


Proyectos en marcha: Julieta Rostica
Guatemala: estado débil y violencia política

Prácticamente ausente en la agenda mediática, durante años América Central fue vista como un territorio más bien homogéneo y difuso, simple "patio trasero" de Estados Unidos. El trabajo de la socióloga Julieta Rostica se centra, justamente, en romper con ese imaginario: "Hay que distinguir entre las historias de cada país, sus procesos políticos y sus diferentes vínculos con Estados Unidos", indica. La investigadora puso el foco en Guatemala, donde encontró un hecho que toca directamente la historia de nuestro país: la colaboración de la dictadura argentina con la represión militar guatemalteca.


"Unas doscientas mil muertes y un millón y medio de desplazados internos en un país que tiene el tamaño de una provincia nuestra", dice, como para precisar la dimensión de un horror que la ONU calificó de "genocidio", y que alcanzó su punto máximo entre fines de los años 70 y comienzos de los años 80. Al frente de un equipo de investigadores argentinos y centroamericanos (provenientes de la antropología, la sociología, la politología y la historia), Rostica considera que el acercamiento entre el gobierno militar argentino y quienes en Guatemala dirigían una represión "de escala inusitada y crueldad difícil de dimensionar" se produjo fundamentalmente durante el gobierno de Jimmy Carter y una política que, entre otras cosas, implicó el recorte del financiamiento norteamericano en Guatemala. "Hubo una especie de retraimiento de Estados Unidos -explica-, y ese lugar lo ocupó la Argentina."
A partir del intercambio con instituciones centroamericanas y el trabajo con archivos de las Cancillerías, Ministerios de Relaciones Exteriores y ejércitos de la Argentina y Guatemala, la investigadora está reconstruyendo una trama de asistencia económica y de asesoramiento en cuanto a inteligencia militar y metodología represiva. "Esta faceta de las relaciones exteriores no está muy investigada -comenta-. Durante el gobierno de Carter había un discurso antinorteamericano por parte de las Fuerzas Armadas y la ultraderecha anticomunista."
Asimismo, considera que en la matriz del genocidio guatemalteco hay una específica conjunción de factores: racismo, doctrina de la seguridad nacional y un neopentecostalismo que se hizo ideología de Estado a principios de los años 80. Esto se conjuga con un Estado débil (un aspecto al que Rostica presta especial atención) que, en la actualidad, aparece fuertemente ligado al narcotráfico.
Julieta Rostica. Perfil: doctora en Ciencias Sociales (UNQ), investigadora adjunta del Conicet; coordinadora del Grupo de Estudios sobre Centroamérica de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.Su tema: sociología histórica; estudios centroamericanos