Mostrando las entradas con la etiqueta EDUARDO FALÚ. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta EDUARDO FALÚ. Mostrar todas las entradas

sábado, 10 de agosto de 2024

Eduardo Falú, figura esencial de la música popular argentina


Eduardo Falú, figura esencial de la música popular argentina



A 101 años de su nacimiento, repasamos la vida del célebre guitarrista, compositor y cantante argentino.
Eduardo Yamil Falú nació un 7 de julio de 1923 en El Galpón, una pequeña localidad del departamento salteño de Metán. Sus padres, que eran de origen sirio, Juan Falú y Fada Falú -ambos con el mismo apellido pero sin parentesco entre sí-, tenían un almacén de ramos generales. A los 11 años Eduardo comenzó a tocar la guitarra de manera autodidacta, mostrando un talento precoz que lo llevaría a convertirse en uno de los más grandes exponentes de la música folklórica argentina.
Se mudó a la ciudad de Salta cuando tenía 14 años para estudiar y allí, con una presentación en Radio LV9 como parte del grupo Los troperos , dio inicio a su carrera artística.
En la década de 1940 se trasladó a Buenos Aires, donde comenzó a ganar reconocimiento en el circuito musical de la capital. Durante los años 50 y 60, su carrera despegó gracias a sus colaboraciones con poetas y escritores como Jaime Dávalos, con quién compuso algunas de sus obras más emblemáticas. Canciones como La canción del jangadero, Trago de sombra y Zamba de la Candelaria se convirtieron en clásicos del repertorio folklórico argentino.

Eduardo Falú y Ernesto Sábato en Romance de la muerte de Juan Lavalle
Cómo músico, intérprete y compositor, desarrolló un estilo único que combinaba la tradición musical del noroeste argentino con elementos de la música clásica, tendiendo un puente entre el mundo del folclore y lo académico. Esto le permitió innovar dentro del género y elevar la guitarra a nuevos niveles de expresión artística.

Eduardo Falú.
A lo largo de toda su carrera realizó numerosas giras internacionales, llevando su talento a países de América Latina, Europa, Asia y Estados Unidos. La habilidad de Falú para transmitir la esencia de la vida y la cultura argentina a través de su música generó admiración en el mundo entero y lo hizo merecedor de múltiples reconocimientos y premios.
Su obra como compositor, además de su labor como intérprete, es parte fundamental del cancionero argentino. Sus composiciones abarcan desde canciones y piezas para guitarra solista hasta obras más complejas como Romance de la muerte de Juan Lavalle y La Misa Criolla. Su trabajo, que ha sido interpretado por numerosos artistas, sigue siendo una fuente de inspiración para músicos de todo el mundo.

Eduardo Falú interpreta La huarmillita en vivo en el Real Alcázar de Sevilla (1984)
Además de músico, compositor e intérprete, fue un destacado educador que vivió comprometido con la transmisión de la tradición musical argentina a las nuevas generaciones. A lo largo de su vida, impartió clases y talleres, y su influencia perdura hoy en la formación de muchos guitarristas y músicos jóvenes.

Eduardo Falu. en Córdoba, cuando tenía 90 años. Su música exquisita, caracterizada por una profunda conexión con las raíces de su tierra y una constante búsqueda de belleza y perfección técnica, sigue siendo celebrada y recordada con admiración y respeto, en todo el mundo.
Obras
Primera Suite Argentina: Carnavalito - Misa Chico - Bailecito - Zamba - Estilo - Malambo.
Segunda Suite Argentina: Chamamé - Chacarera - Zamba - Vidala Chayera.
Romance de la Muerte de Juan Lavalle, libreto de Ernesto Sabato.

Filmografía parcial Intérprete

Mire que es lindo mi país (1981)
El canto cuenta su historia (1976)
Argentinísima II (1973)
Argentinísima (1972) dir. Fernando Ayala y Enrique Olivera
El cantor enamorado (1969) dir. Juan Antonio Serna
Cosquín, amor y folklore (1965) dir. Delfor María BeccagliaBanda musicalEl hombre olvidado Inédita (1981)
Los golpes bajos (1974)
Bajo el signo de la patria (1971)
¿Ni vencedores ni vencidos? (1970)
Cerro Guanaco (1959)

Temas musicales
Perón, sinfonía del sentimiento (1999)
Cerro Guanaco (1959)Intérprete de la músicaPerón, sinfonía del sentimiento (1999)
Canto al paisaje soñado (2007)

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

martes, 20 de diciembre de 2016

LAS ZAMBAS DE EDUARDO FALÚ Y JAIME DÁVALOS


Cuántas veces alguien se habrá emocionado con zambas como aquella que dice: "Mojada de luz/ en mi guitarra nochera,/ ciñendo voy tu cintura/ encendida por las estrellas". Salteño, bohemio, gran poeta, Jaime Dávalos fue autor de muchas de las mejores letras de nuestro folklore. La mayoría con música de Eduardo Falú, su inseparable amigo y extraordinario intérprete.
Contaba Jaime que en la vieja finca La Candelaria, en el Valle de Lerma, por los años 50, Poncho Marrupe auspiciaba guitarreadas "sostenidas hasta el canto del gallo y más allá".



En una de esas cacharpayas, Eduardo Falú y otros amigos llegaron amanecidos hasta su habitación en la casa, lo zamarrearon y lo despertaron. Esa madrugada borroneó los primeros versos de la "Zamba de La Candelaria", a la que Eduardo le puso música. La canción corrió por guitarreadas, hasta que un día a Jaime le llegó un telegrama de Falú pidiéndole que corrigiera una estrofa que decía: "En lo de Poncho Marrupe/ meta tomar y obligar/ se nos va alegrando el vino/ cantando la zamba La Candelariá", porque Marrupe se quejaba de que le estaban haciendo fama de "fiestero".


Ante el silencio de Jaime, Falú quitó la estrofa y él mismo escribió aquello de: "La acunaron esos ríos/ que murmuran al pasar/ y el viento de los inviernos/ le dio la tristeza que la hace llorar." Así se completó la zamba. Y Marrupe se perdió de figurar en las antologías del folklore.
En los Valles Calchaquíes, Dávalos trabajaba una finquita de vides y hasta allí se llegaban muchos amigos a visitarlo. Un día cayeron Ernesto Cabeza, aquel fundador de Los Chalchaleros y otro bohemio, y se quedaron por un tiempo. Cabeza temaba con una zamba a la que ya un cuñado suyo le había puesto letra, pero a él no lo convencía y le pidió a Jaime que le "pisara la gallinita con su gallo". Cuenta que entonces la noche se les hizo día buscándole la vuelta y de ese modo nació "La nochera". Encendida por las estrellas e inmortal, según Dávalos nadie la cantó nunca mejor que Falú "porque le puso el alma de esas noches de los valles".
Contaba también que cuando chico, en Quijano, en verano al ponerse el sol, las lajas de la vereda conservaban un calorcito de resolana "que nos demoraba el atardecer jugando hasta olvidar el tiempo". Y por eso mucho después, cuando alguna vez se fue de su casa llevado por su carácter bohemio, escribió para su mujer aquella "Resolana", en la que le dice: "Despedirse es tan cruel,/ que te quede de mí la ternura/ como resolana debajo la piel."


Una mañana húmeda en los años sesenta los dos amigos caminaban por calles de Buenos Aires y Falú, con nostalgias de Salta, empezó a silbar un tema de zamba que se le iba ocurriendo. En la Avenida de Mayo se sentaron en un bar, en la vereda, y pidieron un jerez. Sobre esa música Jaime se puso a garabatear en un papelito que le dio el mozo y allí nació "La nostalgiosa", esa que dice: "El recuerdo de mi tierra por la sombra me subirá" y que después define tan bien lo que sentimos los que amamos las montañas cuando volvemos a nuestras ciudades llanas: "Busco al fondo de la calle un cerro/ pero encuentro el cielo y nada más".
Así, como al pasar, los amigos crearon esas bellezas y otras obras no menos hermosas como la "Canción del Jangadero", "La sanlorenceña", "Tonada del Viejo Amor", "Vamos a la Zafra", "Las Golondrinas", "Tragos de sombra", "Río de Tigres", y tantas más.
Un día el poeta se fue definitivamente, pero nos dejó "como resolana debajo la piel" la calidez de esas canciones que son inolvidables.