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martes, 28 de marzo de 2023

INTELIGENTES, ÚNICOS E IRREPETIBLES...LOS VAMOS A EXTRAÑAR...LES LUTHIERS


Les Luthiers y la emotiva despedida del público porteño
¿Es cierto que no volverán a Buenos Aires?; la gira de despedida continúa por varias provincias de la Argentina y ciudades del exterior, con el espectáculo Más tropiezos de Mastropiero
Mauro Apicella
Carlos López Puccio., Roberto Antier, Tato Turano, Tomás Mayer-Wolf, Jorge Maronna y O'Connor: Les Luthiers
“¡Gracias! Los vamos a extrañar”. El grito sale desde el pullman, atraviesa la platea y llega hasta el escenario. Se escuchan más gritos y aplausos que no dejan de crecer. Está terminando la última función de Les Luthiers en el Teatro Opera. La última de su nuevo espectáculo Mas tropiezos de Mastropiero y la última en Buenos Aires. Es la primera despedida de un teatro al que no volverán, antes de continuar su gira con la que el grupo se retira de los escenarios.
Que no se plantee al estilo Chalchaleros (un tour que duró varios años) no significa que Les Luthiers tiren la toalla a tres meses de haber anunciado su retiro definitivo. La función que culminó hace apenas unas horas fue la última programada en el Teatro Opera, con un espectáculo nuevo, y en medio de una gira que tiene, todavía, al menos 36 funciones en distintos países de América Latina y España, hasta julio, y un segundo semestre que los tendrá de paseo por el Noroeste argentino. Los números no dan. Los pedidos de distintas salas teatrales argentinas y del exterior no permiten que se pueda dar un cierre definitivo en 2023. Se requiere de más tiempo. Pero si bien la maquinaria de producción del grupo es, desde hace más de medio siglo, un mecanismo de relojería que funciona a la perfección, hay una decisión emotiva que es la que indicará, en definitiva, cuál será el último concierto: las voces de Carlos López Puccio y Jorge Maronna.
“Quizá se pueda extender un poco más allá de 2023, pero no mucho más. No es la idea. Ese es el acuerdo que hicimos con Jorge. No queremos mentirnos ni hacer la despedida de Chalchaleros”, decía Carlos López Puccio , un rato antes de esta última función en el Opera. En el subsuelo de este teatro los camarines de López Puccio y Maronna (miembros fundadores de Les Luthiers que continúan llevando adelante el grupo) están interconectados. Y es en esa trastienda de la trastienda donde se toman las decisiones. Del mismo modo que en la víspera del fin de año de 2022, con un espectáculo apenas estrenado en Rosario, un mes atrás, decidieron que era el momento de emprender la retirada y de hacerlo con la seriedad y honestidad que siempre los caracterizó.
Tomás Mayer-Wolf, Carlos López Puccio y Jorge Maronna, en una escena de Más tropiezos de Mastropiero
¿Hubo alguna sensación especial en esta primera noche de despedida? ¿Algún tipo de desconcierto al pensar que ya por ese escenario no se volverá a pasar?
López Puccio: -No solo éste. Muchos otros escenarios a los que no vamos a volver nos van a causar cierta nostalgia. La sensación de que ésta es la última, está, pero trato de no darme mucha manija para tratar de hacer una función razonablemente bien. Por ahora me consuela decir que queda todavía una gira larga, hasta fin de año.
Maronna: -Hoy estoy triste y melancólico. Se me suma cierta tensión porque estamos grabando el video del espectáculo. Eso no me ayuda. A mi me resulta raro pensar que esta rutina de hacer teatro en largas temporadas, los fines de semana, ya no va a estar. La única ventaja será coincidir con el resto de la humanidad. Con esos amigos que un sábado a la noche te invitan un asado.
Lopez Puccio que escuchaba atentamente a su compañero de tantas décadas, bromeaba con la idea de que las últimas funciones deberían ser suspendidas: “Y decimos simplemente que la última ya pasó”.
La despedida de anoche del público porteño quedará, en tiempo, demasiado lejos de otros escenarios que visitarán más adelanta. Suena raro pensarlo así. ¿Ocurrirá lo mismo que en Rosario, ciudad en la que, a estas alturas más por cábala que por cuestiones estratégicas, Les Luthiers presenta cada nuevo espectáculo?Maronna dice que un regreso implicaría decir: “Ahora sí, esta es la despedida definitiva. No, nosotros somos gente sería, deberíamos evitar eso. Nos daría un poquito de vergüenza. Sabemos que la gente no quiere que nos vayamos. Cuando salimos del teatro saludamos a los que nos esperan afuera. Están agradecidos, felices con el espectáculo, pero tristes”.
Les Luthiers en acción
-¿Tenían algo para demostrarse como grupo con el nuevo espectáculo?
López Puccio: -Jorge y yo sí teníamos algo que demostrarnos. Cuando Marcos [Mundstock] se enfermó y dejó de actuar, súbitamente, fue reemplazado por Roberto Antier, que ya venía como reemplazante hace tiempo y así quedó conformado el actual elenco. Fue entonces que con Jorge dijimos: “¿Escribimos algo nuevo?” Veníamos de nueve años de antologías. Teníamos la carga de que los espectáculos siempre se firmaban entre cinco, o incluso entre seis. Esta vez lo teníamos que hacer nosotros dos, con la carga de la tradición de Les Luthiers. Hubo quienes opinaron que sin Marcos ni Daniel [Rabinovich] era imposible un espectáculo nuevo, que estuviera a la altura de los anteriores. Y eso fue para Jorge y para mi una cosa interna, muy necesaria. Nos teníamos que demostrar que podíamos hacerlo y probarlo.
Maronna: -Lo comprobamos en Rosario y eso fue un gran alivio.
-¿Vuelven a Rosario o a Buenos Aires, quizás en una circunstancia diferente de la de una sala de la avenida Corrientes?
Maronna: -¿Una vuelta al Di Tella, donde comenzó Les Luthiers? No sé como estará ahora. Hasta hace unos años, la sala estaba intacta.
Más tropiezos de Mastropiero es una pieza absolutamente genuina para quien conozca el ADN creativo de Les Luthiers, con el agregado de una temática que incluye diversas cuestiones, como la igualdad de género y el uso de neologismos que son muy de esta época. En la versatilidad de Horacio “Tato” Turano y Tomás Mayer-Wolf, en el carisma de Martín O’Connor para encarar el personaje fetiche del grupo, Mastropiero, y en la labor absolutamente sobresaliente de Roberto Antier se termina de consolidar ese mecanismo de relojería que se lleva los mejores aplausos.
Hasta que nadie firme lo contrario (es decir, un nuevo contrato), Les Luthiers no volverá a presentarse en Buenos Aires. Las tropelías de Mastropiero continuarán, pero en otras latitudes. México, Colombia, Ecuador y España, donde hay público que siempre fue muy receptivo de un humor que, prácticamente (durante más de cinco décadas) ha construido su propio molde. Porque más allá de la existencia de otras agrupaciones que se dedican al humorismo y toman a la música como base, Les Luthiers es un formato en sí mismo, que representa un lenguaje y una estética que se ha preservado del paso del tiempo y de las modas durante más de medio siglo. Y quizás sea ese el motivo por el cual los dos miembros fundadores que quedan todavía sobre el escenario (Carlos López Puccio y Jorge Maronna) hayan decidido ponerle fin al grupo sin apelar a convertirlo en una especie de franquicia.
El humorismo de Les Luthiers ha sido tan único en su especie que mientras que para algunos quizá pudiera sonar, por ciertos códigos, un poco anacrónico, goza del privilegio de ser absolutamente inoxidable y vigente. ¿Por qué? Porque sigue haciendo reír, que es su finalidad. Su primer gesto y el último. Y la efectividad sigue intacta. Porque si el guión de un espectáculo de Les Luthiers marca una pausa que puede ser más prolongada que las anteriores es debido a que se sabe de antemano que la risa o el aplauso del público será más prolongado. El humorismo sigue intacto. Sabe más el sabio por viejo que por sabio. Y ha sido por viejo o por sabio que el grupo (en realidad, los fundadores que lo integran) ha decidido, a fines de 2022, ponerle fecha al comienzo de su retiro definitivo a cuarteles de invierno.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

jueves, 7 de diciembre de 2017

TECNOLOGÍA; ¿ CHAU CHAU A LOS TELÉFONOS INTELIGENTES?


Los teléfonos inteligentes ya tocan su techo y los expertos analizan qué dispositivo reinará en la próxima era de conexión
Las imágenes se convirtieron en un lugar común del paisaje urbano contemporáneo: familias enteras, grupos de amigos, gente en el subte, colectivo o tren, compartiendo un espacio, pero cada uno absorto en su teléfono celular, con el cuello inclinado, ajeno al contexto, con la cara algo iluminada por el brillo de la pantalla. Para algunos especialistas en un futuro cercano es probable que veamos estas fotos y percibamos este ensimismamiento con el smartphone como algo lejano, propio de una época anterior, de una "era paleodigital".
Las visiones que postulan el fin del reinado de los smartphones se multiplicaron en el último mes y medio, luego del lanzamiento del iPhone X, que desilusionó a muchos especialistas en tecnología que ven el actual patrón evolutivo de estos aparatos muy lejos del salto disruptivo que provocó el lanzamiento del primer iPhone diez años atrás. Hay varias justificaciones y pronósticos interesantes en este campo.
El más extendido es que el ciclo de innovación tecnológica de los smartphones llegó a una meseta, con mejoras pero sin novedades que vuelvan imperativo tener el último modelo. Algo parecido a lo que sucedió con las computadoras personales en 2004: una vez que Intel entró al mercado con su procesador de doble núcleo ya no era tan necesario cambiar de dispositivo todos los años.

Algunos análisis sobre la decadencia de la era de los teléfonos inteligentes preceden al lanzamiento del último iPhone. En marzo de este año, Benedict Evans, graduado de Cambridge y uno de los tecnólogos más escuchados en la actualidad, escribió un ensayo titulado "El fin de la innovación en smartphones". "Cualquier nueva tecnología recorre un camino en S: al principio la innovación va lento porque se deben definir los parámetros y conceptos fundamentales, luego empieza un rally de cambio acelerado y luego, a medida que los «espacios en blanco» (en este caso funcionalidades del celular) se van llenando, la dinámica entra en una meseta. Las PC hogareñas hace años que están en esta curva achatada y los celulares empiezan a estarlo", dice Evans.
Esta trayectoria no es ninguna novedad para los grandes gigantes de la tecnología (Google, Facebook, Apple, Samsung, Microsoft) que están encarando distintos proyectos tendientes a definir cuál será el dispositivo que reinará en nuestra próxima era de conexión.
Una de las explicaciones de este fenómeno tiene que ver con la mayor competencia de otros dispositivos conectados que se están volviendo masivos en el mercado. "Hoy, las funcionalidades del smartphone se están extendiendo a otros dispositivos", cuenta Santiago Greco, especialista en innovación y estrategia digital. "Si no tenés el teléfono encima podes responder por WhatsApp de escritorio; o probablemente tengas múltiples conversaciones con la misma persona en el desktop web usando Facebook messenger, WhatsApp de escritorio o los mensajes directos de Twitter".
Para Greco, así como hace un par de años usábamos el ejemplo de que el teléfono inteligente reemplazó a veinte dispositivos (televisión, radio, calculadora, billetera, reproductor música, correo, juegos, cuaderno, linterna) en un mediano plazo el smartphone volverá a tener menos usos ya que estaremos hiperconectados.
Un final (no tan) cercano
Consultados para esta nota, otros expertos en innovación y tecnología, Gustavo Buchbinder y Alan Daitch, se mostraron más escépticos con la posibilidad del fin del reinado de los celulares inteligentes.
"No creo que desaparezca ese dispositivo, de ese tamaño, que entra más o menos en un bolsillo y que utilizamos para chatear, usar videojuegos, leer, escuchar música y ver videos. De hecho, creo que su uso va a aumentar, sobre todo al utilizar el dispositivo como medio de pago universal", explica Buchbinder, socio y fundador de Webar Interactive.
Según Buchbinder, "es probable que algunas funcionalidades sean reemplazadas por otros objetos contactados: con el smartwatch probablemente hagamos alguna que otra llamada, o con otros dispositivos conectados en las casas (como el Amazon Echo) podremos escuchar música o saber el pronóstico, pero en esto siempre la practicidad gana: ¿para qué tener cinco dispositivos cuando en uno puedo tener todo?".
Daitch, fundador de Digodat, especialista en big data y colaborador de Google, cree que esta predicción -la del fin del reinado smartphone- es real en un sentido muy amplio (nada es para siempre). "Sin embargo, no existen indicios de que este final se encuentre cerca", sostiene.
Los desafíos para lograr terminar con los smartphones son dos, sigue Daitch: por un lado, la cuestión tecnológica (¿qué hace falta para inventar algo superador?). "En segundo lugar, el tema de la usabilidad: es decir, de animarnos a imaginar algo que cubra las mismas necesidades que nuestro celular, pero de una manera más conveniente".

¿Cómo serán los caminos futuros de este tipo de tecnologías? Hay varios aspectos en discusión.
Están los tecnólogos que creen que los algoritmos de reconocimiento de voz llegarán más pronto de lo que se cree a la perfección -gracias a la inteligencia artificial-, con lo cual habrá dispositivos en todos lados -en la calle, los aeropuertos- que reconocerán nuestra voz. Las opciones más de "ciencia ficción" incluyen los proyectos como Neuralink, de Elon Musk, una firma de "neurotecnología" que promoverá el implante de interfaces en el cerebro para comunicarse con las máquinas.
Si de imaginar se trata, Buchbinder apuesta a que en un futuro el factor sorpresa en los teléfonos inteligentes vendrá por el lado del diseño. "Cuando uno mira hacia dónde va el arte, puede intuir un camino: alcanza con seguir al mayor escultor moderno, a Jeff Koons, con sus objetos pulidos, sin bordes ni contornos, de colores brillantes (¿se acuerdan de la Ballerina del Malba?)", dice el director de Webar. "O quizás estos objetos van a ser como el Terminator T 1000, de metal líquido, que de acuerdo con las necesidades se adaptaban en tamaño y forma. ¿Por qué no?".

S. C.

lunes, 23 de octubre de 2017

INTELIGENCIA Y HUMOR

Todos los años desde 1991, a principios de octubre, se entregan en el Sanders Theatre de la Universidad de Harvard los premios Ig Nobel (un juego de palabras entre Nobel e ignoble, en castellano: innoble, bajo o mezquino). Distinguen diez trabajos que "primero hacen reír y después, pensar", según su fundador, Marc Abrahams, también creador y editor de la revista de humor científico Annals of Improbable Research, experimentos aparentemente grotescos, como preguntarse dónde hace más calor, si en el paraíso o en el infierno (según las pistas que da la Biblia, ¡en el paraíso!). Es una ceremonia desopilante, en la que en ocasiones intervienen como presentadores auténticos premios Nobel. Los nominados acuden disfrazados, hacen monerías en el escenario, vuelan globos y papelitos y todo el mundo se divierte en grande. Pero tras el supuesto despropósito las investigaciones a veces ocultan estudios rigurosos y el premio pretende honrar la creatividad y "estimular el interés por la ciencia".


"Queremos promover la curiosidad y cuestionar cómo se decide qué es importante y qué no, qué es real y qué no, en la ciencia y en todas las esferas de la vida", explican Abrahams y sus socios.


Bastan unos instantes para comprender que el objetivo no es nada banal. De hecho, quienes reciben la distinción se sienten orgullosos. Como nuestro célebre divulgador científico y reciente ganador del premio internacional Unesco-Kalinga por su tarea periodística y literaria como editor de la colección Ciencia que Ladra y en la TV, Diego Golombek, que lo obtuvo por su investigación en hámsteres sobre los efectos del Viagra (sildenafil) en el jet lag. Fue en 2007 y ese mismo año se premiaron trabajos que exploraron cómo se arrugan las sábanas, o cuáles son los efectos secundarios de tragar sables, entre otras insólitas propuestas.


Lo cierto es que, en pos del conocimiento, científicos de todo el mundo alumbran cada año investigaciones disparatadas. Pierre Barthélémy, periodista francés y creador del suplemento Planète, de Le Monde, reunió varias de ellas en el delicioso Crónicas de ciencia improbable (editado en 2014 por Blackie Books). Al correr de sus páginas, uno se entera de que un artículo publicado en Current Zoology se preguntó si era contagioso el bostezo en las tortugas (y, después de varios meses de intentos, constató que... no); otro en el European Journal of Physics demostró que el universo no está en contra de nosotros y que la culpa de que las tostadas con mermelada siempre aterricen del lado "malo" la tienen las leyes de la física, y que, en ciertas condiciones, sortear los cargos para diputados, como se mostró en la revista de prepublicaciones científicas ArXiv, puede mejorar la tarea legislativa.
En 2011, por ejemplo, un equipo de psicólogos de los Países Bajos se propuso confirmar si "las mujeres vuelven locos a los hombres" partiendo de que ciertas pruebas cognitivas mostraban que los caballeros heterosexuales obtenían peores resultados después de haber discutido con una dama y que lo inverso no era cierto. Aparentemente, según los biólogos, esto ocurre porque los señores tienen más capacidad para sexualizar o sobreinterpretar señales que envían las personas del otro género en la vida cotidiana. Pero esto tiene un costo: ellos consumen sus recursos cognitivos "evaluando sin cesar a su compañera para determinar su valor como reproductora", controlando sus emociones y concentrándose en la imagen que desean ofrecer. El experimento, que se publicó en Archives of Sexual Behavior, consistió en una prueba lingüística y confirmó la hipótesis: aunque el ejercicio estaba automatizado, los que creyeron que la evaluadora era mujer obtuvieron peores puntajes.
Ya lo decía Isaac Asimov: "La frase más emocionante que uno puede escuchar en ciencia, la que precede nuevos hallazgos, no es «¡eureka!», sino «¡qué gracioso!»".
N. B. 

sábado, 9 de septiembre de 2017

TECNOLOGÍA; COCHES INTELIGENTES

El auto fantástico y el relato de la innovación
A principios de los cincuenta, el sociólogo estadounidense Robert Merton (padre del Nobel de Economía homónimo) acuñó el concepto de "profecía autocumplida" para referiste a aquellas dinámicas en las que se parte de una definición falsa o dudosa, pero sobre la cual su simple enunciación hace que se modifiquen comportamientos que generan que ese pronóstico se revele verdadero con el paso del tiempo.
Hay cientos de ejemplos en economía (corridas bancarias, devaluaciones, conductas en manada), y cada vez más en las avenidas de la innovación. En la medida en que muchas de estas discusiones dejan de estar encapsuladas y pasan a formar parte del mainstream de debate entre gobernantes, economistas y otros protagonistas de la esfera pública, el futuro que a priori parece de ciencia ficción aumenta sus probabilidades de ocurrencia simplemente porque una mayoría cree ahora que va a suceder, y actúa en consecuencia.
Los avances con vehículos sin chofer son un caso de libro de profecía autocumplida. Años atrás, Sergei Brin, uno de los fundadores de Google, contaba que en los años 80 él era fanático de la serie El auto fantástico, y que no podía entender cómo las automotrices no avanzaban para crear un coche inteligente que circulara sin conductor. Y que la inmovilidad de las terminales tradicionales lo llevaron a impulsar el selfdrivingcar de Google, en paralelo con los esfuerzos de Tesla, Apple y otras compañías de tecnología. En 2016, todas las grandes marcas de autos "setearon" este futuro de vehículos sin chofer en sus estrategias de inversión, a la par que gobiernos ya fijan guías para el desarrollo de esta tecnología (con la administración de Barack Obama como pionera). Este relato, sin embargo, está lleno de mitos y falsos conceptos. Un trabajo de Alexander Harris, experto en tecnología, releva un top 10 de debilidades frecuentes en este tipo de futurología. Una de sus primeras recomendaciones es sacarnos a Kit de la cabeza: los primeros vehículos sin chofer no estarán destinados al mercado de consumo masivo, sino a flotas de taxis y a transporte urbano en ciudades sin clima extremo. Esto es así porque si cualquiera de nosotros compra un auto autónomo espera poder circular en cualquier lugar del país, y los mapeos y sensores para condiciones duras de clima (nieve, lluvias torrenciales) aún tardarán unos años en desarrollarse, con lo cual los recorridos urbanos, predeterminados y a velocidades bajas serán la punta de lanza de esta tecnología.


Harris también explica que el cambio no será gradual. Aquí habrá un salto discreto, y es falso que las primeras versiones involucrarán algoritmos supervisados por humanos, porque las personas no tenemos capacidad de atención intensa durante períodos largos (un viaje de una hora, supongamos), y los riesgos de este manejo mixto son muy altos. El experto también piensa que los vehículos sin chofer se masificarán antes de lo que pensamos (porque los ahorros asociados son fabulosos, en términos de tiempo de los conductores) y porque los modelos de negocios de este campo tienen lo que en economía se llaman "externalidades de red": hay mucho incentivo a la concentración y el premio para el que llega primero es enorme. La profecía autocumplida con el motor (seguramente eléctrico, en este caso) acelerando al máximo.

S. C.

sábado, 17 de septiembre de 2016

TECNOLOGÍA "CASA INTELIGENTES"



El enchufe Wi-Fi de Solidmation permite controlar de forma remota varios equipos y luminarias con el smartphone mediante Internet
La casa inteligente es uno de los temas recurrentes en tecnología de consumo desde hace más de 20 años. El concepto es por demás interesante, pero, a menudo, hay que lidiar con dispositivos caros, falta de estándares para conectar equipos de diferentes marcas y hasta la complicación al sumar dicha tecnología en hogares ya construidos.
Una idea simple para empezar a automatizar el hogar. Ahora empiezan a aparecer soluciones más simples. Una es el enchufe interruptor Wi-Fi de Solidmation (www.solidmation.com). Se trata de un producto que permite convertir cualquier dispositivo en uno inteligente sumándole conectividad. Claro que se tienen que dar algunas condiciones especiales, como el hecho de que puede controlar electrodomésticos que no superen los diez amperes y recibir buena señal del router.


El accesorio es fácil de instalar. Se debe conectar a la corriente y luego enchufar en él un electrodoméstico, lámpara o velador. Hecho esto, hay que instalar la app MyHabeetat en el smartphone, lo que nos permitirá configurar y controlar el equipo.
El primer paso es sincronizar el enchufe desde el celular. Seguidamente, se deberá seleccionar el router que le dará acceso a Internet, incluyendo la contraseña, si hubiese una establecida. Para terminar la configuración podremos añadir un nombre para identificar el enchufe (la app permite administrar varios a la vez); por ejemplo, Velador. También se deberá indicar el ambiente de la casa donde está ubicado. Si todo resultó bien, la luz intermitente verde que se mostraba al comenzar la configuración quedará apagada y ya podrá encender y apagar el accesorio desde el celular mediante la conexión a Internet y, debido a esto, desde cualquier lugar del mundo.
Otra interesante característica es la posibilidad de programar rutinas. Para ello se seleccionará el enchufe desde la app y se le indicará a qué hora se quiere encender o apagar el dispositivo, una característica ideal para simular presencia en el hogar. Las escenas también pueden definirse por geolocalización, por ejemplo, que se dispare al salir el smartphone de la zona del hogar.
En conclusión
El enchufe Wi-Fi de Solidmation es una interesante opción que sirve como puerta de entrada a la casa inteligente por un precio tentador.
El dispositivo cuesta unos $ 1400 y permite controlar varios dispositivos -no de forma simultánea, lógicamente- según la necesidad. En tal sentido, hay que decir que no pierde la configuración al desenchufarse.
En cuanto a su instalación se advierten algunas dificultades de conexión a Internet cuando hay repetidores para extender la señal del router (o cuando hay routers que ofician como tales) conectados al router principal. En nuestras pruebas tuvimos que desconectarlos para poder concretar la instalación.
Por lo demás se trata de una solución simple que permite escalonar el armado de una casa inteligente, incluso con otros productos de la firma.

F. R.