Mostrando las entradas con la etiqueta OBESIDAD INFANTIL. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta OBESIDAD INFANTIL. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de abril de 2019

OBESIDAD INFANTIL


Unicef promueve cinco medidas claves contra la epidemia de obesidad infantil
Presentó un informe ante legisladores con recomendaciones sobre etiquetado y publicidad de alimentos, entre otras; el país ocupa el segundo lugar en la región en sobrepeso en menores de cinco años
Resultado de imagen para epidemia de obesidad infantil
Solo Paraguay supera a la Argentina en la región en la cantidad de menores de cinco años con obesidad. Y hace dos años la Sociedad Argentina de Pediatría y la oficina local de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) advirtieron que la obesidad es "muy grave" en el país. Ayer, Unicef Argentina recomendó a los legisladores nacionales una batería de medidas para revertir esta epidemia en chicos y adolescentes que incluye desde la regulación del etiquetado y la publicidad de los alimentos poco saludables hasta la protección de los entornos escolares y el subsidio de frutas y verduras.
"Si bien el derecho a la salud y a la alimentación son los más claramente afectados, la creciente prevalencia del sobrepeso compromete también el ejercicio de otros derechos, como a la educación, a la información, a la no discriminación, al juego, al esparcimiento y, más ampliamente, a la vida, a la supervivencia y al desarrollo pleno", define Unicef en su posicionamiento ante los miembros del Congreso.
Resultado de imagen para epidemia de obesidad infantil
La prevención de la obesidad, según agrega la entidad, es fundamental en la niñez y la adolescencia porque es "cuando los jóvenes son más vulnerables a la influencia de los mensajes del entorno y se construyen los hábitos de la edad adulta".
El informe se presentó durante una reunión de trabajo legislativo que convocaron en el edificio Alfredo Palacios del Congreso el Observatorio Parlamentario Agenda 2030 de la Cámara de Diputados y el Observatorio de Derechos Humanos del Senado de la Nación con Unicef Argentina. Con el encuentro, que los días previos generó inquietud en la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal), se intenta avanzar hacia normas centradas en salud pública. Ante esto, la Copal, que representa a las cámaras y las empresas del sector, impulsa la autorregulación.
"El mercado está muy atento y cambia sus estrategias con propuestas como las porciones más pequeñas o achicar los envases. Se necesita que el Estado y la legislación protejan con herramientas para que las familias puedan elegir con información adecuada. Las decisiones de compra se hacen en un segundo y depende de la exposición. La comida también es un analgésico, un tranquilizante y, socialmente, una excusa de reunión", dijo Fernando Zingman, especialista en salud de Unicef, que presentó las recomendaciones legislativas.
Cinco son esas principales medidas propuestas (ver aparte). Alcanzan el etiquetado de los alimentos y las bebidas para que sea "más amigable" con los consumidores al momento de comprarlos, la publicidad, la promoción y el patrocinio de productos con alto contenido de sodio, grasas, azúcares y calorías que pueden ser nocivos para la salud de los chicos.
Resultado de imagen para epidemia de obesidad infantil
"El etiquetado frontal es una herramienta especialmente valiosa para proteger a las personas más vulnerables y en mayor riesgo nutricional , ya que se comprobó que evalúan menos críticamente los productos y son los más influenciados por el etiquetado -aclara el informe-. En la Argentina, la Secretaría de Salud de la Nación también recomienda el sistema de advertencia al considerar que es el mejor a la hora de informar a los consumidores e influir en sus patrones de compra".
Las escuelas, de acuerdo con el informe, deben promover también la actividad física, sin promover ni vender productos perjudiciales para los chicos. "Las políticas escolares que eliminan la presencia de alimentos ricos en grasas, azúcares y sal ayudan a formar hábitos saludables y a prevenir la obesidad", precisa una de las recomendaciones. Ofrecer frutas y verduras "mejora la actitud positiva" de los alumnos hacia esos productos y aumentar su consumo en el tiempo.
Finalmente, se recomienda combinar impuestos a productos de bajo aporte nutricional con subsidios a alimentos naturales. La Organización Mundial de la Salud aconseja, por ejemplo, que el impuesto a las bebidas azucaradas aumente por lo menos un 20% el precio de venta para reorientar el consumo (en México, un 10% tuvo el efecto deseado en la población). El precio de las frutas y las verduras tendría que bajar por lo menos entre un 10 y 30% para atraer a los consumidores.
Los últimos estudios de Unicef y la OMS hallaron que la exposición de los preescolares a 30 segundos de publicidades en la TV influye en sus preferencias de consumo. Lo mismo ocurre con el uso de personajes, logos, diseños decorativos o deportistas en los envoltorios. Y los chicos de entre 4 y 6 años ya pueden diferenciar alimentos idénticos por su envase, a la vez que prefieren aquel con un personaje famoso.
Resultado de imagen para epidemia de obesidad infantil, ETIQUETADO FRONTAL
En un comunicado, a propósito de la reunión legislativa, la Copal expresó que "considera fundamental trabajar proactivamente en una agenda integral, promoviendo que la población alcance hábitos de vida que contemplen una alimentación variada y equilibrada, evitando caer en la simplificación de una mera demonización de los alimentos y bebidas sin base científica". Y agregó que presentó una propuesta de etiquetado frontal y "asumió un compromiso de autorregulación publicitaria dirigida a niños".
Unicef
"El etiquetado frontal es una herramienta especialmente valiosa para proteger a las personas más vulnerables y en mayor riesgo nutricional, ya que se comprobó que evalúan menos críticamente los productos"
Copal
"Es fundamental trabajar proactivamente en una agenda integral, promoviendo que la población alcance hábitos de vida que contemplen una alimentación variada y equilibrada, evitando caer en la simplificación de una mera demonización de los alimentos y bebidas sin base científica"
Imagen relacionada
Las recomendaciones
1. Prohibir la promoción, publicidad y patrocinio de alimentos y bebidas no saludables
2. Proteger adecuadamente escuelas y otros entornos frecuentados por niños y adolescentes garantizando que sean libres de promoción y/o venta de productos perjudiciales para la salud
3. Regular el etiquetado frontal de los alimentos y bebidas para identificar con claridad aquellos que sean altos en sodio, azúcares libres y grasas.


Unos de los modelos que tiene mayor aceptación
4. Establecer impuestos especiales para alimentos y bebidas de bajo valor nutricional, y subsidios para alimentos naturales, en especial frutas y verduras
5. Complementar todas las políticas con comunicación masiva y campañas de educación nutricional


F. C.

viernes, 1 de diciembre de 2017

OBESIDAD INFANTIL....CADA VEZ MÁS GRAVE


Advierten que la obesidad infantil es "muy grave" en el país
La Sociedad Argentina de Pediatría y la Organización Panamericana de la Salud piden adoptar medidas para revertirla
Advierten que la obesidad infantil es "muy grave" en el país. 
Regular la publicidad de los alimentos ricos en azúcar, grasas y sodio -que en muchos casos recurren a los personajes infantiles para atraer a los más chicos-; incorporar advertencias frontales en las etiquetas; aumentar el impuesto a las gaseosas, y promover ambientes escolares saludables a través de una oferta de mejor calidad nutricional en los quioscos y los comedores son los ingredientes de una receta infalible para revertir el aumento del sobrepeso y la obesidad infantiles en el país.
En un documento conjunto, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) y la oficina local de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) instan a proteger el derecho de los chicos a acceder a una alimentación que no les provoque enfermedades crónicas como la obesidad o la diabetes. Ni durante la niñez ni en la adolescencia ni en el futuro.
¿Cuándo empezó esta especie de epidemia de obesidad en la sociedad y especialmente en los niños?
Además de intentar ser un llamado de atención para que los padres participen activamente en la selección de los productos que consumen sus hijos, ambas entidades coinciden en que el aumento de la obesidad infantil en el país "es muy grave" e instan a tomar medidas para revertir la tendencia.
Pero esta batería de medidas que proponen la SAP y la OPS/OMS se anticipa aún más y recuerdan la importancia de la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad y la incorporación oportuna de la alimentación complementaria en la primera infancia para prevenir el sobrepeso y la obesidad.
Para ambas entidades, todo esto demanda atención "en momentos en los que la Argentina tiene una de las tasas más altas de sobrepeso infantil en América latina, lo que puede comprometer la salud de generaciones futuras".
"El problema es muy grave. Se están viendo en chicos con enfermedades típicas de los adultos, como la diabetes tipo 2, que es la forma que está asociada con la obesidad. Esto es un problema que está en ascenso. Una prioridad sanitaria", dice Sebastián Laspiur, consultor nacional de la OPS/OMS para enfermedades no transmisibles.
La presidenta de la SAP, Stella Maris Gil, explica: "Necesitamos que la población tome conciencia de la gravedad de este problema. No sólo está en juego la salud de los chicos ahora, sino también en la adolescencia y las futuras generaciones. Tenemos que actuar ya mismo, no esperar a que pasen los años".
Ya desde el embarazo, como señala la pediatra, comienzan a influir factores que predisponen a las enfermedades crónicas en el futuro. "Sabemos cómo tenemos que pararnos ante este flagelo -afirma-. Y hay que hacerlo muy firmemente, no sólo desde el sector de la salud, sino también con la población, los legisladores y las empresas que producen alimentos. La obesidad y sus complicaciones insumen costos enormes en salud pública y productividad. Con este documento estamos mirando al futuro".
Información clara

En esta línea, es fundamental acceder a información clara sobre el contenido de lo que se va a comer. "En la Argentina, por ejemplo, no hay obligación de las empresas de precisar la cantidad de azúcar agregada en el producto", dice Laspiur, que cita varios estudios sobre la percepción social para comentar que las advertencias frontales en los productos son, por ahora, la mejor medida. "Esto permite que los padres y los chicos sepan que están eligiendo un alimento con alto contenido de azúcar, grasas saturadas y sal. Y respeta el derecho de los consumidores de elegir lo que prefieren para sus hijos", añade.
Este año, en la revista New England Journal of Medicine, el consorcio internacional de más de 2000 investigadores de 195 países actualizó las cifras del exceso de peso en el mundo con el estudio "Carga global de la enfermedad". La Argentina, con un 6,3% de obesidad en los chicos y los adolescentes, supera el promedio mundial del 5%, según informó el Instituto para la Medición y la Evaluación de la Salud (IHME). También es algo mayor que el 6,1% del período 2012-2013 en el país.
La SAP y la OPS/OMS, que difundieron el documento por la Semana por los Derechos del Niño, aclaran que la Argentina tiene la segunda tasa entre las más altas de sobrepeso en menores de cinco años de América latina y el Caribe (9,9%).
Hace dos años, la Fundación Interamericana del Corazón (FIC) Argentina demostró que, luego de los juguetes, los alimentos de bajo valor nutricional y alto contenido de grasas, azúcar y sal son los productos que más se promocionan durante los programas infantiles de TV abierta y por cable. El equipo a cargo de Lorena Allemandi determinó que el 85% de los postres, los snacks, la comida rápida y algunos yogures que se publicitan superan los umbrales de grasas, sal y azúcar que recomienda la OMS.
"La restricción de la publicidad es una de las políticas recomendadas internacionalmente para prevenir la obesidad infantil y, con eso, las enfermedades crónicas no transmisibles asociadas", dijo entonces Allemandi 

Tres señales de alerta
Ultraprocesados
El consumo de alimentos ultraprocesados, con cantidades altas de sodio, grasas y azúcar agregados durante la producción, como los snacks y las bebidas azucaradas, contribuyen "de manera importante" con la epidemia de obesidad y el sobrepeso en América latina.
Riesgo
El exceso de peso eleva el riesgo de desarrollar enfermedad coronaria, diabetes, algunos cánceres (por ejemplo, endometrio, mama, colon, hígado y riñones), osteoartritis e hipertensión, entre otros problemas.
Publicidad
Regular el marketing de los productos con alto contenido de azúcar, grasas y sal, que se promocionan como saludables y con personajes infantiles para captar la preferencia de los chicos, favorece la prevención.

Educar, clave ante la falta de conocimiento y el choquede intereses
Lo plantea un estudio bioético de cinco académicos uruguayos
Hay por lo menos siete puntos con evidencia tan sólida en salud pública que difícilmente incitarían a reiniciar un debate, de acuerdo con una mirada del problema de la obesidad desde la bioética de cinco académicos uruguayos. Uno, por ejemplo, es que prevenir es mejor que tratar, al tener en cuenta los costos y la efectividad. Otro indica que hay que aplicarla desde la niñez.
Pero hay uno que enumera los principales factores que impiden avanzar en el control de la epidemia: "En la aplicación práctica de las normas y las recomendaciones sobre la dieta saludable, frecuentemente se encuentran problemas derivados del desconocimiento, las dificultades de acceso a los medios y el choque de intereses entre la población destinataria de las acciones y las poderosas empresas productoras de alimentos", escribe el académico Omar França Tarragó, miembro de número de la Academia Nacional de Medicina de Uruguay.

Coautor del artículo "El problema del sobrepeso y la obesidad en la niñez y adolescencia. Una mirada desde la bioética", publicado en Anales de la Facultad de Medicina, França Tarragó afirma que "estos conflictos plantean problemas jurídicos y éticos cuya solución no es fácil ni unívoca, pero que en gran parte pueden ser soslayados a través de una estrategia educativa que capacite a la población blanco, en especial a los chicos y los adolescentes, que son los adultos del futuro, a tomar en forma libre y responsable opciones correctas para una alimentación saludable".
Y concluye: "Es esperable que, junto con el estímulo de actividad física apropiada, esta estrategia se refleje en una disminución del sobrepeso y la obesidad en los años venideros, como se ha comprobado en países desarrollados".
Por su parte, el ministro de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein, anticipó tras asumir su cargo la semana pasada que su gestión estará orientada a revertir "la malnutrición y la obesidad infantil". Entre sus prioridades al frente de la cartera sanitaria, incluyó "acercar la salud a la gente a través de la cobertura universal de salud", además de "trabajar muy fuerte en la prevención". Según se informó a los medios, Rubinstein afirmó: "Nuestro foco va a ser la malnutrición y la obesidad infantil".

F. CZ.

martes, 24 de octubre de 2017

EL GRAVE PROBLEMA DE LA OBESIDAD INFANTIL


La Argentina encabeza el ranking regional de obesidad infantil
Los expertos indican que crece a un ritmo alarmante y enfatizan que cada vez es más precoz; inculcar buenos hábitos alimentarios, una de las claves para prevenir
El Panorama de Seguridad Alimentaria y Nutricional elaborado por la OPS/OMS y la FAO ubica a la Argentina primera en el ránking regional de obesidad.
Las mejillas redondas y los pliegues en las articulaciones que hacen recordar una publicidad de neumáticos, en suma, la imagen de querubín de Rembrandt que cautivaba a nuestras abuelas se está transformando en un dolor de cabeza para padres, pediatras y sanitaristas. Considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) "uno de los más serios problemas del siglo XXI", la obesidad infantil está creciendo en el país "a un ritmo alarmante" y anticipa un futuro complicado.



El Panorama de Seguridad Alimentaria y Nutricional elaborado por la OPS/OMS y la FAO ubica a la Argentina primera en el ranking regional de obesidad. Según ese informe, el 9,9% de los niños menores de cinco años padecen el problema. Para otros organismos, en cambio, figura segunda con un 7,3%. Continúa en la página
En el primer ranking, al país lo siguen Perú, con 9,8%, y Chile, con 9,5% . "En escuelas y en chicos de entre 11 y 12 años, llegamos a ver hasta un 48% de obesidad", dice Irina Kovalskys, coordinadora del comité de nutrición, obesidad y actividad física de Ilsi (Instituto Internacional de Ciencias de la Vida) y docente de la carrera de Nutrición de la Universidad Favaloro.
Aunque hasta hace algunos años el sobrepeso y la obesidad eran percibidos como un problema de los países desarrollados, en la actualidad la epidemia se extiende a una velocidad de vértigo a los países de bajos y medianos ingresos. Según la Federación Interamericana del Corazón, se estima que en América latina la prevalencia de sobrepeso y obesidad en chicos menores de 5 años es de más del 7%; en escolares hasta los 11, de entre el 18,9 y el 36,9%, y en adolescentes de 12 a 19 años es del 16,6 al 36,8%. Es decir, del total de niños y adolescentes de América latina entre el 20 y el 25% de la población tiene sobrepeso y obesidad.
"La obesidad es un fenómeno global que no parece ceder y que impacta con mayor intensidad en nuestros países -dice Esteban Carmuega, director del Centro de Estudios sobre Nutrición en la Infancia (Cesni)-. En adultos, la Argentina incrementó un 18% el exceso de peso en la última década, pero la obesidad un 45%. Según la Encuesta Mundial de Salud Escolar, hecha en 2007 y 2012, en los adolescentes, el incremento del sobrepeso fue un 16% y el de la obesidad un 34%. Hoy, uno de cada cuatro escolares tiene sobrepeso. Probablemente la mayor parte de ellos serán adultos obesos y el tratamiento es poco eficaz. En 30 años, nuestras guardias estarán colapsadas de diabetes e infarto temprano."
Este panorama no presenta grandes diferencias entre las distintas provincias, ni entre ciudades y medio ambiente rural.
Comer por placer
"El signo obesidad se está haciendo cada vez más precoz -coincide el doctor Julio Montero, ex presidente de la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimenticios (Saota)-. Esto permite prever que el futuro para estos chicos y para el conjunto de la población no es muy esperanzador."
Aunque la obesidad en la infancia se asocia menos con hipertensión o resistencia a la insulina, como sucede en los adultos, lo que sí se sabe es que precede y es un condicionante de la obesidad del adulto, de muy difícil tratamiento. "Una vez establecida, es menos curable que muchas formas de cáncer", dice Carmuega.
"El verdadero problema es que no sabemos cuáles son las causas de la obesidad infantil -explica el especialista-. Sí conocemos algunos mecanismos, sabemos que no hay una sola obesidad, sino muchas, y que su consecuencia final es el aumento de la masa lipídica."
"El exceso de peso muestra que hay una respuesta acelerada e inconveniente -subraya Montero-. No es inadecuada: por el contrario, es adecuada al entorno. Está vinculada con la aparición de patrones metabólicos que cuando persisten en forma crónica se acompañan del desarrollo de enfermedades."
Para el nutricionista chileno Ricardo Uauy, "la obesidad se debe en forma predominante a un desbalance entre lo que comemos (alimentos que nos aportan energía) y lo que gastamos (cuán activos somos en nuestros trabajos y en nuestro tiempo libre). Si comemos más de lo que gastamos, nos ponemos obesos. Esto suena muy simple, pero la realidad es que hoy en día no comemos para alimentarnos, sino por el placer de lo dulce y de lo salado; o por 10 o más razones que cada persona tiene. Por cierto, el marketing comercial nos invita a sobreconsumir una y mil veces, y en paralelo nos ponemos más sedentarios; de forma tal que la energía no gastada independientemente de su origen nos lleva a acumular grasa más allá de una reserva moderada para los tiempos de vacas flacas. En esto, las leyes de la conservación de la energía son muy claras.
Factores de riesgo
Según los especialistas, la obesidad en la niñez se debe a la combinación de varios factores. "En lo que más atención se pone es en el exceso de comida, pero esto no va desligado de la calidad -destaca Montero-. Hay comestibles que generan mayor necesidad de comer y condicionan nuestro metabolismo para que el exceso sea convertido en grasa de reserva. Otros fenómenos son secundarios: la actividad física es un «disimulante». Aquel que hace actividad física tendrá una amortiguación mayor de los procesos obesogénicos, pero es difícil que el nivel de actividad física sea suficiente para prevenir la obesidad. Lo mismo ocurre con el crecimiento: mientras estos chicos se alargan, la sobrealimentación queda disimulada, pero cuando se detiene el crecimiento, se da rienda suelta a las modificaciones corporales."
También para Carmuega, la obesidad no es sólo comida. "Eso lleva a pensar que sólo modificando el componente alimentario terminamos con el problema. Hay que cambiar la dieta, seguro, pero también hay que modificar otras cosas -destaca-. La malnutrición es resultado de una trama multifactorial que se instala a lo largo de todo el ciclo vital y es más compleja que exceso o déficit de calorías."
Por eso, la estrategia recomendada en el mundo es la prevención basada en intervenciones desde el embarazo hasta los años escolares.
Cada vez hay más evidencia de que el exceso de peso al iniciar el embarazo o el aumento a lo largo de la gestación aumenta el riesgo en el bebe. "El riesgo de obesidad en la progenie es 48% mayor en las madres que tuvieron una progresión superior a las recomendaciones", dice Carmuega.
Pero esto no afecta sólo a las mujeres. Hoy se sabe que los hijos de padre y madre obesos tienen el doble de riesgo de sobrepeso, y que éste se reduce a la mitad cuando sólo uno de los progenitores lo es. "El esperma de padres con exceso de peso también genera mayor riesgo de obesidad", puntualiza el especialista.
Otro aspecto por tener en cuenta es el sueño. "Cuando los chicos duermen menos, especialmente en los preescolares, hay tendencia a engordar -agrega el científico-. Y esto ocurre por el uso de las pantallas, la oferta de TV... El ocio se ha hecho más divertido. Los padres estamos más tiempo fuera de casa y mucha de la interacción se da en ese momento. También, las actividades paraescolares son cada vez más."
Montero, por su parte, recomienda tener bien en claro cuáles son los alimentos que deberían representar el 80 o 90% de la nutrición de un chico sano. "Son los que algunas vez han sido tejidos vivos -asegura-: carnes, huevos, plantas, frutas, frutas secas... Todos éstos se les pueden ofrecer sin temores, porque los van a comer de acuerdo con su necesidad. Cuando el chico se acostumbra a comer dentro de su casa, lo hace de determinada forma, y reserva lo demás sólo para momentos especiales, no hay problema. Los granos o cereales deben ser las semillas y no los subproductos. En cuanto a las grasas, mientras formen parte de un alimento natural, no deberían ser eliminadas. Lo que no deberíamos comer son las agregadas."
El impacto silencioso en los chicos
Desde los años 70, numerosos estudios mostraron la tendencia al arrastre de los factores de riesgo cardiovascular asociados con la obesidad. "Se vio que el aumento de la grasa corporal total y de la visceral están asociadas con insulinorresistencia e incremento de la incidencia de diabetes tipo II en la adolescencia", explica la doctora Carmen Mazza, ex jefa de la sección Nutrición y Diabetes del Hospital Garrahan, una de las pioneras en la investigación de la obesidad infantil y sus efectos metabólicos. Mazza subraya que si bien las cifras del país aún no son tan impresionantes como las de EE.UU. (donde el aumento de la prevalencia de diabetes tipo II en chicos a lo largo de los últimos 30 años pasó del 2% a entre el 16 y el 20%), estudios publicados por su grupo mostraron la presencia precoz de resistencia a la insulina y factores inflamatorios en chicos obesos. "En la población que estudiamos, entre el 8 y el 10% ya tenía alteraciones claras en el metabolismo de los hidratos de carbono y el 2% tenía diabetes tipo II. Una tercera parte mostró alguna alteración en los lípidos, y entre el 15 y el 20% tenía valores altos de presión arterial -destaca-. En el país, tres de cada 10 chicos tienen obesidad o sobrepeso, y el 50% de ellos ya presenta algún factor de riesgo cardiometabólico.

N. B.