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domingo, 20 de agosto de 2017

ALIKA KINAN,ARGENTINA PREMIADA POR SU ENORME LABOR CONTRA LA TRATA

 

Hace pocos días, el Departamento de Estado de los Estados Unidos distinguió a la argentina Alika Kinan con el premio Héroe, otorgado en mérito a su lucha contra la trata de personas. Esta distinción es el máximo reconocimiento del gobierno de ese país a las personalidades que se han destacado en el mundo por su lucha sin claudicaciones contra ese delito.
La alta distinción se fundó en el coraje que demostró para que se hiciera justicia con quienes fueron sus captores y prevenir la reiteración de hechos similares a los que ella sufrió.
Alika Kinan, incansable luchadora contra la trata de personas
Kinan se ha convertido en un ejemplo en el país por haber ganado un juicio fundado en los daños sufridos por la explotación sexual. Su lucha mereció el mayor reconocimiento, que quedó cristalizado con la captura y sanción de los culpables. Asimismo, ha merecido una justa compensación económica.
Desde su rescate, en 2012, ha venido bregando por los derechos de la mujer y ha colaborado con las autoridades del país a fin de que se encuentre una respuesta de mayor eficacia ante el tipo de delitos que ella sufrió. Su actividad procura, también, que quienes hayan padecido este tipo de delitos puedan disponer de servicios esenciales de carácter médico, contar con vivienda, capacitación educativa y laboral.

 No se agotan ahí sus méritos, pues hay que agregar su colaboración frecuente con ONG, universidades, la Procuración General de la Nación, la Defensoría General y el Ministerio de Justicia, organismos que intervienen en la lucha contra la trata de personas. Kinan ha pedido la sanción de una ley que establezca la reparación económica de las víctimas de delitos de explotación sexual. Su testimonio mereció apoyo unánime en el Senado nacional.

Merece señalarse la distinción del Departamento de Estado norteamericano a una persona que se sobrepuso y lucha por una causa justa, a fin de abrir la posibilidad de otros destinos a quienes están sometidas a una degradante explotación.

viernes, 9 de diciembre de 2016

EN REALIDAD MARTA ARGERICH FUE PREMIADA POR DIOS


Argerich fue premiada por el Kennedy Center
Fue distinguida por su aporte a la cultura; asistió Obama
Marta Argerich.
WASHINGTON La pianista argentina Martha Argerich fue galardonada por el Kennedy Center, en Nueva York, con el mayor galardón que entrega ese país a los artistas que hayan contribuido a la cultura.
Además de Argerich, este año recibieron esa prestigiosa medalla el actor Al Pacino, la banda de rock Eagles, la cantante de góspel Mavis Staples y el cantautor James Taylor.
El Centro Kennedy entrega las medallas desde 1978. Desde entonces, seis presidentes participaron de las ceremonias y saludaron a los premiados. Este año la celebración tuvo para algunos un sabor agridulce, porque fue la última a la que asistió el presidente Barack Obama.


Una leyenda
La presencia de la pianista argentina entre los premiados fue destacada por la prensa estadounidense. "Martha Argerich es una leyenda de la música clásica mundial. Pero no actúa como tal", tituló The Washington Post un artículo publicado el viernes en el que se describe el bajo perfil de la pianista. Al explicar por qué aceptó participar de la entrega de la distinción, Argerich dijo: "Mi hija me insistió mucho. Después [el violinista] Itzhak Perlman me llamó y me dijo que iba a ser muy divertido. Entonces me fijé en algunas de las personas que habían recibido ese premio y entonces, por supuesto, me sentí muy honrada".


La presidenta del Centro Kennedy, Deborah Rutter, dijo que Argerich "se entrega por completo a la potencia de la música". The New York Times, por su parte, la describió como "una artista brillante, cuyo juego combina la técnica prodigiosa con una musicalidad extraña".

jueves, 24 de noviembre de 2016

MARTA MINUJÍN SUPERPREMIADA


El Velázquez premia a Marta Minujín, maestra argentina del arte efímero
La larga trayectoria de la artista, aún muy activa, incluye un simbólico pago de la deuda externa con mazorcas de maíz que hizo con Andy Warhol
La artista Marta Minujín, hoy en su estudio de Buenos Aires.

Marta Minujín, la más conocida y popular artista argentina contemporánea, está en plena forma. A sus 73 años, sigue hiperactiva con varios proyectos a la vez, pero recibe eufórica la noticia de que el ministerio de Cultura español le ha concedido el premio Velázquez de las Artes Plásticas de 2016. “Estoy feliz, han premiado la rebeldía, y eso no es fácil”, cuenta. Minujín lleva toda una vida concentrada en el arte efímero, en los happenings y grandes montajes pensados para romper esquemas. Desde uno que hizo en 1985 con Andy Warhol, al que le pagaba simbólicamente la deuda externa argentina con mazorcas de maíz, al último que está preparando en Alemania con 100.000 libros prohibidos por algún régimen con los que construirá un Partenón casi a tamaño natural. 

Es imposible moverse en el mundo artístico de Buenos Aires, una ciudad adicta a la cultura en todas sus formas, sin cruzarse con Marta Minujín. La prolífica artista siempre está en todas partes. Y destaca con su sonrisa eterna y sus inconfundibles trajes de varios colores o sus gafas exóticas. Tiene una legión de fans y casi cada cosa que hace arrastra multitudes. Pero no siempre fue así. Minujín recuerda ahora que en su larga trayectoria hubo momentos muy difíciles: “Todo el mundo decía que estaba loca. 

Cuando hice el Obelisco de pan dulce o el Gardel de fuego, me dijeron de todo. Siempre rompía, pero es que eso es el arte para mí. Empecé a los 10 años y siempre hice cosas diferentes, por eso es tan importante este premio. No lo puedo creer, es fantástico, nunca pensé que llegaría. Es difícil premiar lo insólito, lo que no sigue los cánones. Además, son 100.000 euros, eso ayuda mucho a seguir haciendo arte, yo pasé las mil antes de llegar acá”, señala.
El obelisco de pan dulce que ahora recuerda es una obra colosal de Minujín que instaló por primera vez en 1978. El obelisco es el gran símbolo de Buenos Aires, el lugar donde se celebra todo, incluidas las victorias de la selección argentina. Está en el corazón de la ciudad, en la Avenida 9 de julio. La artista hizo una réplica de 36 metros de altura (el original mide 68) con 10.000 paquetes de pan dulce, similar al panettone italiano. Al terminar la exposición, los dulces se distribuían entre el público, algo habitual en toda su obra.


El Carlos Gardel de fuego del que habla también fue muy polémico. En 1981, en la bienal de Medellín, la artista plantó una estructura de hierro de 17 metros de alto recubierta de algodón que representaba al cantante de tango. Después le prendió fuego.
La artista vivió muchos años a caballo entre Buenos Aires y Nueva York, donde llegó en 1966 tras ganar una beca Guggenheim. Allí fue un personaje reconocido y amiga de Warhol. A su regreso formó parte la movida del Instituto Di Tella, cuna de grandes artistas argentinos de vanguardia. Ahora está instalada en su ciudad, donde sigue con su estudio de siempre en el barrio de San Cristóbal, muy cerca del centro histórico de la capital. “Warhol era genial, divino. Fue fantástico lo que hicimos con él”, recuerda. “Yo le llevé a The Factory mil choclos que había pintado de naranja. Nos pusimos sobre unas sillas y yo le entregaba los choclos como pago de la deuda externa argentina. Dimos vueltas sobre unas sillas y nos hicieron 12 fotos, aunque solo se conservan seis, las otras se perdieron. Yo creo que la deuda externa debería estar pagada hasta el día de hoy porque le dimos de comer al mundo, fuimos su granero”, cuenta la artista. 


La idea sigue tan vigente que ahora va a reinventarla pero para Grecia. “El 8 de abril en Atenas voy a hacer un pago de la deuda externa griega con aceitunas. Lo voy a hacer con alguien muy conocido que todavía no puedo contar. También en el 96 hice un pago a una doble de Thatcher por las Malvinas porque ella no quiso”. Ahora trabaja a tope para el Partenón con libros prohibidos en Kassel, versión de uno que hizo en Buenos Aires en 1983, tras la recuperación de la democracia, con textos vetados por la dictadura. En la Friedrichsplatz de Kassel, donde se instalará la obra, el 19 de mayo de 1933, en una acción llamada “Aktion wider den undeutschen Geist” (Campaña en contra del espíritu no-germano), los Nazis quemaron unos 2.000 libros. Al desmontar la obra, los libros son regalados al público. 


El arte argentino, que tiene en Minujin a uno de sus mayores exponentes y en el Malba a su gran referente (, es el gran protagonista de la edición de este año de Arco. El presidente argentino, Mauricio Macri, tiene previsto viajar a España para esta exposición.
Minujín cuenta con un público fiel en Argentina. En el cierre de la I Bienal de Performance de Buenos Aires, celebrada a mitad de 2015, reunió a centenares de personas en el Puente de la Mujer para que encontraran a su alma gemela con una aplicación telefónica creada para la ocasión. Los asistentes, vestidos de blanco y con un espejo, buscaron a su igual mientras la artista hacía llover pétalos sobre ellos desde un helicóptero.


La artista plástica se distingue también por sus frecuentes intervenciones en la vía pública con obras de grandes dimensiones. En 2011 inauguró una Torre de Babel en una plaza de Buenos Aires con 30.000 libros procedentes de todo el mundo y dos años después usó el mismo material para construir una Ágora de la Paz en el barrio porteño de Palermo. Como siempre, los libros se regalaron al público. “Yo vivo en arte, nunca estudié nada, esta es mi vida. Y voy a seguir rompiendo hasta el final. Mi muerte también va a ser una obra de arte, ya lo tengo pensado”, avanza. De momento sigue hiperactiva como siempre y ahora celebrando premios inesperados. 

E de D.

lunes, 28 de marzo de 2016

NUESTRO ORGULLO, LA DRA ANDREA GAMARNIK


Premian los avances sobre el virus de una científica argentina
Andrea Gamarnik recibirá en París el galardón internacional L'Oréal-Unesco
PARÍS.- Más allá del horror que esta vez golpeó a una capital vecina, al viajero que esta semana llega a la Ciudad Luz lo reciben en el aeropuerto y las calles pósters con los rostros sonrientes de cinco científicas brillantes que investigan en las fronteras de la ciencia mundial.Ellas recibirán el Premio Internacional L'Oréal-Unesco para Mujeres en la Ciencia, una distinción que desde hace 18 años otorga 100.000 euros a una investigadora por continente elegida entre cientos de postulaciones de la región geográfica en la que vive y trabaja.
Hacer ciencia en el país tiene sus desafíos, dice.Foto:L'Oréal-Unesco
Dentro de este exclusivo "seleccionado de las estrellas" está la argentina Andrea Gamarnik, elegida este año por América latina y el Caribe, y jefa del Laboratorio de Virología Molecular del Instituto Leloir, donde estudia el virus del dengue, cómo hace para infectar una célula de mosquito o humana, para multiplicarse dentro de ella y para pasar de una especie a otra.
"Por medio de la investigación básica, intentamos encontrar estrategias antivirales, identificar partes del virus que uno puede atenuar o modificar para el desarrollo de nuevas vacunas, y blancos fundamentales para evitar su multiplicación", cuenta Gamarnik, un nombre de referencia internacional en el tema que actualmente ocupa el primer plano de las preocupaciones regionales por una epidemia que ya supera la de 2009, año en que Gamarnik recibió la versión nacional del mismo premio.
Criada en Lanús y primera integrante de su familia que estudió una carrera universitaria, Gamarnik se doctoró en Bioquímica en la Universidad de Buenos Aires y se posdoctoró en la de California en San Francisco. Volvió al país cuando se iba Fernando de la Rúa, para hacerse cargo del laboratorio que hoy dirige, puesto que obtuvo por concurso internacional.
En los últimos 15 años, desentrañó varias de las claves de la naturaleza de este virus que afecta a 390 millones de personas por año. Junto con su equipo, logró visualizar su conformación circular y definir qué es esencial para que se multiplique dentro de la célula, describió cómo se amplifica su material genético por mecanismos diferentes del que usan otros virus, y determinó que hay otros, como el que causa la fiebre amarilla, que emplean un modus operandisimilar. También identificó una estructura en el ácido ribonucleico (ARN) viral que es la que le permite singulares mecanismos de adaptación.
"El dengue pertenece a una gran familia conocida como «flavivirus», que son en su mayoría transmitidos por insectos -explica-. El zika es muy parecido y por eso uno de nuestros objetivos es compararlos y ver si podemos extrapolar parte del trabajo que hicimos durante estos 15 años para diseñar herramientas específicas. Una de las cosas que necesitamos es desarrollar métodos de diagnóstico que nos permitan diferenciarlos con precisión."
Para la investigadora, es urgente que la comunidad científica invierta energía en definir cuáles son las formas de transmisión del zika (surgieron evidencias de que podría ser por vía sexual, o entre la madre y el bebe en gestación), que se aclare su patogénesis y que se acelere el desarrollo de inmunizaciones. "La que se está probando para dengue va a tener utilidad, pero hay que mejorarla", afirma. Entre otros interrogantes todavía sin respuesta está dilucidar qué sucede si una persona se infecta primero con dengue y después con zika, algo teóricamente probable porque ambos microorganismos circulan en las mismas regiones. "En el caso del dengue, cuando uno se infecta con un serotipo distinto corre más riesgo de tener síntomas graves -dice Gamarnik-. ¿Ocurre lo mismo entre el dengue y el zika? Todavía no lo sabemos y tenemos que proponer respuestas basadas en datos objetivos."
Acerca de los problemas de género en la ciencia, la investigadora considera que no están perimidos y siguen mereciendo un debate. "Las mujeres tienen más dificultades para ser exitosas o llegar a cargos de liderazgo -explica-. Si uno mira los números del Conicet, podría considerar que hay paridad porque las mujeres somos aproximadamente el 50%, pero esto se da en las primeras categorías de la carrera. Cuando uno se fija en los niveles superiores, la proporción desciende a un 20 o 30%. En mi laboratorio tuvimos 14 bebes en 15 años, pero no es fácil, porque a veces la licencia por maternidad impacta en la producción. Hay que encontrar cómo allanar esas dificultades, para las mujeres y también para los hombres. Este premio es un estímulo muy grande, nos invita a pensar cuáles son las trabas que enfrentamos y a trabajar para eliminarlas."
Y enseguida concluye: "Hacer ciencia en la Argentina tiene sus desafíos, pero es posible. En estos diez años se avanzó muchísimo, se desarrolló investigación de calidad y se crearon muchos grupos. Personalmente, veo el futuro con preocupación. Los subsidios que tenemos perdieron un 50 o 60% de su valor, porque nuestros insumos son todos importados. Sería importante tener señales de la continuidad de los proyectos que se han iniciado y que valen la pena".
N. B