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martes, 15 de agosto de 2017

TODO ROBERTO ARLT.....


Una ciudad que late con Arlt: la geografía de los aguafuertes
Una caminata por San Telmo, una muestra de fotos, un ciclo de conferen
cias y de cine, y tres obras de teatro recuerdan los 75 años de la muerte del autor



"Comienzo por declarar que creo que para vagabundear se necesitan excepcionales condiciones de soñador. Ya lo dijo el ilustre Macedonio Fernández: «No toda es vigilia la de los ojos abiertos»." Así comienza el aguafuerte "El placer de vagabundear", de Roberto Alrt, y así también comienza el recorrido "Di-vagando entre adoquines", una caminata guiada por las calles de San Telmo inspirada en el relato de Arlt.
A 75 años de la muerte del autor de El juguete rabioso, Buenos Aires es el escenario de diversas actividades que rinden homenaje al escritor: además de la experiencia performática urbana creada por una artista y una arquitecta, por estos días coinciden una muestra de fotos de Eduardo Grossman en la biblioteca Ricardo Güiraldes, un ciclo de conferencias sobre sus libros y otro de cine y obras de teatro, dos de ellas en salas oficiales.
Escritor fracasado, de Arlt, adaptada por Marilú Marini y Diego Velázquez, se estrenará el sábado próximo en la Sala Luisa Vehil del Teatro Cervantes. La farsa de los ausenteses una versión de El desierto entra en la ciudad, obra que Arlt estaba escribiendo en 1942 cuando murió, a los 42 años. Fue publicada en 1952. Con dirección de Pompeyo Audivert y las actuaciones de Roberto Carnaghi y Daniel Fanego, entre otros, se presenta en la Sala Martín Coronado del Teatro San Martín. Por su parte, el grupo Ojcuro interpreta una adaptación de La isla desierta en una sala a oscuras. Como un radioteatro, el espectáculo se percibe con todos los sentidos, menos con la vista: hay sonidos, olores, sensaciones táctiles.

También con recursos del radioteatro, "Di-vagando entre adoquines" fusiona literatura, urbanismo, música e historia. Creada por la actriz y dramaturga Lola Pérez y la arquitecta Belén Pérez Chada, tiene música de Nicolás Diab.
Una caminata literaria
"Ante todo, para vagabundear hay que estar por completo despojado de prejuicios, y luego ser un poquitín escéptico...", dice Arlt en su aguafuerte. Los participantes de la caminata deben ponerse auriculares para escuchar el texto leído por un locutor y seguir la historia que se cuenta durante el recorrido. El punto de encuentro queda "debajo de una grúa amarilla" en el dique 1 de Puerto Madero (atención porque hay más de una grúa amarilla frente al río). El momento de poner play es clave: todos deben comenzar a oír la grabación al mismo tiempo. Una vez sincronizado el sonido, el grupo avanza junto detrás de la guía, pero cada uno está en su mundo.
...¡Qué grandes, qué llenas de novedades están las calles de la ciudad para un soñador irónico y un poco despierto! ¡Cuántos dramas escondidos en las siniestras casas de departamentos! ¡Cuántas historias crueles en los semblantes de ciertas mujeres que pasan! ¡Cuánta canallada en otras caras!...
Al caminar desde Puerto Madero hacia Paseo Colón se escuchan sonidos del ambiente: agua del río, bocinas, pájaros, el paso de un tren sobre una vía, el aviso de la barrera. Una mujer pregunta para qué lado queda la avenida 9 de julio. De fondo, resuenan bombos.
En la calle Balcarce, a metros de Carlos Calvo, la guía hace la primera parada. El locutor, desde los auriculares, invita a entrar en una casa antigua con el frente pintado de rosa. Es la casa de Castagnino. Allí vivió el pintor Juan Carlos Castagnino en la década de 1960. Adentro, en un patio con plantas, el locutor comienza a contar una historia que transcurre en Buenos Aires en los años 30. Se escucha el diálogo entre una madre y una hija. La chica tiene un encargo: tiene que ir a la lechería a comprar un litro de leche y al correo a despachar una carta.
Más tarde, la guía contará que tuvimos suerte: no siempre es posible ingresar a la vivienda, que es propiedad privada. Esa tarde estaba el encargado, que abrió la enorme puerta de madera.
Los extraordinarios encuentros de la calle. Las cosas que se ven. Las palabras que se escuchan. Las tragedias que se llegan a conocer. Y de pronto, la calle, la calle lisa y que parecía destinada a ser una arteria de tráfico con veredas para los hombres y calzada para las bestias y los carros, se convierte en un escaparate, mejor dicho, en un escenario grotesco y espantoso donde, como en los cartones de Goya, los endemoniados, los ahorcados, los embrujados, los enloquecidos, danzan su zarabanda infernal...
Cerca de la casa de Castagnino hay un local cerrado. La persiana baja no permite ver el interior, pero allí se vende ropa antigua. Dicen que antes fue un almacén y antes de eso, una lechería. Ahora se llama AlmaZenArte. Es el lugar donde la protagonista de la historia compra el litro de leche que le encargó la madre. Todavía le falta enviar la carta.
La caminata continúa por Balcarce. La gente que pasa se sorprende al ver un grupo caminando en fila india con auriculares. Hay miradas de curiosidad y de intriga. Frente a un mural pintado sobre una pared blanca, el locutor indica cruzar la calle. El que quiera está invitado a pintarse los labios con rouge colorado y estampar un beso a la chica retratada por un artista anónimo. Parece que muchos aceptaron la propuesta porque en la pared se ven muchos besos rojos.
Caminando por Defensa hacia Chile se impone un desvío por el pasaje San Lorenzo. Hay puestos en la calle que ofrecen comida casera. Adentro de una vivienda funciona una verdulería. En este punto del recorrido se funden ficción y realidad: alguien toma una manzana sin pagar, la muerde, se la lleva. El grupo duda: ¿la fruta está incluida en la performance o fue un arrebato de la guía? Ya pasó casi una hora desde el inicio y falta poco para concluir el tour sobre adoquines.
No vamos a revelar el final, claro. Eso no se hace en cine, en teatro ni en literatura. Y esta experiencia urbana tiene un poco de cada disciplina. Sólo diremos que "El placer de vagabundear" es la excusa perfecta para dejarse llevar por las calles empedradas de San Telmo siguiendo las pistas de un aguafuerte porteña.
La ciudad desaparece. Parece mentira, pero la ciudad desaparece para convertirse en un emporio infernal. Las tiendas, los letreros luminosos, las casas quintas, todas esas apariencias bonitas y regaladoras de los sentidos, se desvanecen para dejar flotando en el aire agriado las nervaduras del dolor universal. Y del espectador se ahuyenta el afán de viajar. Más aún: he llegado a la conclusión de que aquel que no encuentra todo el universo encerrado en las calles de su ciudad, no encontrará una calle original en ninguna de las ciudades del mundo...
Cinco paradas del circuito porteño
Caminata urbana
Se realiza los miércoles y sábados a las 17, con inscripción previa. Informes y reservas por Facebook: Divagando entre Adoquines. Costo: $ 250 por persona.
Fotografías
La muestra Sueños rabiosos, de Eduardo Grossman, está inspirada en textos de Arlt. Se puede visitar hasta el 14 de septiembre en la biblioteca Ricardo Güiraldes, Talcahuano 1261, de lunes a viernes de 9 a 19. Gratis.
Conferencias
El juguete rabioso: una aproximación crítica a la primera novela de Artl, por Sylvia Saitta. Miércoles 16 a las 19, en Talcahuano 1261. El miércoles 23, a las 19, Damián Tabarovsky realizará un análisis sobre Los siete locos. Gratis.

Cine para lectores
Todos los jueves a las 18 hay un ciclo de cine dedicado a Arlt. El próximo jueves se proyectará El juguete rabioso, de Aníbal Disalvo y José María Paolantonio. En Talcahuano 1261. Gratis.

Teatro
La isla desierta, del grupo Ojcuro, se presenta en el Konex (Sarmiento 3131). Entrada: desde $ 230.

miércoles, 30 de marzo de 2016

LA MENTE SINGULAR DE ROBERTO ARLT


Desfiles y aguafuertes porteños de un escritor que supo ser inventor



Querida Mirtita, aquí te mando un pedazo de media, se puede lavar con agua caliente y durará un año, si le ponés un papel verás que se puede leer a través de ella", garabateó Roberto Arlt, el inventor y escritor en una carta dirigida a su hija. La misiva fechada en 1942 ilustró una de sus obsesiones alrededor de la moda: la búsqueda de una fórmula para crear unas medias cuya trama resistiera el paso del tiempo sin rasgarse.



Luego de bocetarlas desde cuartos de pensiones, logró construir un tallercito experimental en Lanús y las herramientas para semejante creación consistieron en un barómetro, una pierna de aluminio y otra de madera: la colección de medias de Arlt fue patentada el 17 de octubre de 1934 y respondió a la denominación Sistema de Galvanización de Medias. Sus creaciones fueron asociadas con la textura de la piel del pescado y comparadas con otro elemento acuático, los trajes de neoprene que acostumbran usar los buzos; sin duda, los prototipos de medias Arna se anticiparon un siglo al furor de los leggings.



Las medias y la ropa interior no fueron ajenas a la prosa arltiana: Silvio Astier, protagonista de El juguete rabioso, no calló su conmoción al vislumbrar "los escaparates de las casas de moda con sus piernas calzadas de finas medias y suspendidas de brazos niquelados". La sinfonía de inventos con la etiqueta Arlt bocetó una posible tintorería para perros y un proyecto para metalizar los puños de las camisas.

Vestido con una corbata azul, planchada y enmendada por su madre, y en el transcurso de una entrevista laboral, Silvio A. enumeró sus creaciones:

 "Un señalador automático de estrellas fugaces y una máquina de escribir con caracteres de imprenta lo que se dicta porque si medimos con un galvanómetro de tangente la intensidad eléctrica producida por cada vocal y consonante, podemos calcular el número de amperios vuelta". El método de galvanoplastia que Arlt predicó como si se tratase del corte al bies ideado por Madeleine Vionnet tomó prestado artilugios de los procesos electroquímicos ideados circa 1740 por el médico y físico italiano Luigi Galvani, como resultado de descargas eléctricas sobre las patitas de difuntas ranas; las fórmulas irrumpen en el vasto inventario de actividades de sus personajes.


En el desfile de estilos porteños avistados por Arlt las prendas están representadas con gestos histriónicos dignos de una campaña de moda costumbrista; hace foco en el usuario de un cuello negro o palomita y alpargatas negras al tono que lleva el mozo de un bar, así como acentúa los cambios indumentarios de El Rengo -del paso de un foulard rojo y las alpargatas con flores al cuello de tela y un flamante par de botines, su armadura indumentaria en el intento del fallido y delatado robo en El Juguete rabioso.
Mientras que en Los siete Locos, el astrólogo porta un guardapolvo amarillo similar a los ropajes de algún sacerdote budista, y la camisa y el saco de seda de Rufián Meláncolico ilustran su disfraz de proxeneta. En las Aguafuertes porteñas ahondó en los abrigos cual mantos: "han venido días tibios. No sé si se han fijado en el fenómeno pero todos aquellos que tienen un pantalón calafateado, emparchado o taponado que, según las averías del traje se puede definir el género de compostura, remiendo, parche o zurcido; todos aquellos que tienen un traje averiado sobre las asentaderas, meditan con semblante compungido en la brevedad del imperio del sobretodo.

 Porque no se puede negar, el sobretodo, por rasposo que sea, presta su servicio. Es cómplice y encubridor. Si siempre hiciera frío la gente podría prescindir de los sastres y hacerse un traje o cada cinco años".
V. L.