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sábado, 26 de octubre de 2019

SANTIAGO BILINKIS,


Santiago Bilinkis: del amor al desencanto por el uso de la tecnología
José Del Rio junto a Santiago Bilinkis, emprendedor y tecnólogo
Para mejorar la relación con la innovación hay que entender más cómo funcionan los algoritmos, propone el especialista
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El último libro del emprendedor y tecnólogo Santiago Bilinkis nació a partir de un desencanto. José Del Rio, secretario general de Redacción del diario, fue quien lo invitó a hablar del detrás de escena del proceso de escritura de Guía pa
ra sobrevivir al presente, su última publicación.Resultado de imagen para santiago bilinkis libros
Bilinkis contó que en 2008 llegó por primera vez a Silicon Valley y en 2010 a Singularity University (una institución educativa en la meca tecnológica) y dijo que en ese momento se terminó de enamorar del ecosistema tecnológico, al que definió como "una nueva manera de entender el capitalismo y la integración de las empresas como sociedad".
"Los últimos años fueron un desencanto muy grande, porque me fui encontrando con que, apalancadas en las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial, surgen corporaciones que abusan de usuarios y consumidores a partir de la asimetría de la información que existe entre quienes diseñan las plataformas y quienes las usamos", describió, y dijo que, sin darse cuenta, los seres humanos hoy están expuestos a un mecanismo de manipulación de masas a través de las redes sociales.
Ante la pregunta de Del Rio sobre si "vale todo" al momento de aplicar las nuevas tecnologías, Bilinkis contó que, en su paso por Singularity University, la inteligencia artificial se imponía como la vanguardia tecnológica y el avance que iba a cambiarlo todo. "Pero, mirándolo ahora, casi diez años después, veo que estamos usando la tecnología más poderosa que existe, que es la inteligencia artificial, para que todo el mundo se pase todo el día pegado a una pantalla. No era eso lo que nos prometieron", admitió.
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En este punto, Bilinkis contó que la Comisión de Defensa de la Competencia de Estados Unidos (FTC, por sus siglas en inglés) le inició una demanda a la empresa de sitios y aplicaciones de citas Match.com, porque descubrieron que la plataforma estaba llena de "cuentas falsas": bots diseñados para que resulten atractivos a los usuarios y generarles la ilusión de haber encontrado una persona. Algunos bots hasta mantenían un mínimo chat. Esto se agravaba cuando el sitio, en algunos casos, obligaba a pagar el servicio premium para que los usuarios pudieran hablar con estos perfiles falsos.
Bilinkis contó que, durante el proceso de producción del libro mantuvo una conversación con Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre. "La charla me sirvió para entender que, por primera vez, entramos en una era de compañías en escala sobrehumana. Cuando tenés empresas que tienen miles de millones de usuarios interactuando con la plataforma de la manera que sea, si se quiere detectar contenido inapropiado, no hay seres humanos que alcancen para registrar todo", explicó, y dijo que por eso los procesos tienen que empezar a hacerse por algoritmos, porque llega un punto en el que hay "empresas que sin inteligencia artificial no son viables".
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"Lo único que pueden decidir los seres humanos que dirigen firmas como Facebook es cómo queremos tratar de entrenar a los algoritmos, que no es una decisión menor", continuó el emprendedor, y dijo que este proceso hace que se despegue a los directivos de la decisión moral. "Crear un algoritmo que maximiza el engagement no suena tan grave, pero lo cierto es que con eso lo podés estar arruinando la vida al usuario", siguió.
En el final de la entrevista, Bilinkis dio su definición de futuro, materia que viene investigando desde hace 15 años. "Para mí el futuro es un campo de batalla. Yo no creo en el destino, creo que el futuro no está escrito. No estamos condenados al éxito, ni tampoco al apocalipsis, pero tenemos que tomarnos más en serio qué futuro queremos. Si queremos hacer un mundo que no sea apocalíptico, tenemos que cambiar ciertas cosas. Claramente hay cosas que están equivocadas y en las que el rumbo no va para donde tiene que ir", cerró.

J. D. R.
L. L. 

viernes, 12 de mayo de 2017

SANTIAGO BILINKIS EN INNOVATION DAY 2017




Amigos de la Universidad de Tel Aviv
INNOVATION DAY 2017- SANTIAGO BILINKIS
Santiago Bilinkis, Emprendedor, tecnólogo y autor del libro Pasaje al futuro, será uno de los panelistas del INNOVATION DAY 2017.
Santiago es también socio fundador de Quasar Ventures, una generadora de empresas tecnológicas como Avenida.com, Restorando, Rodati, Trocafone, Handous, entre otros. Co-fundó y dirigió Officenet, la mayor compañía de insumos para oficina de Argentina y Brasil y participó activamente en la creación de empresas como Wanako Games, Otro Mundo y Senstand. Es autor del blog Riesgo y Recompensa, uno de los más leídos sobre emprendimiento en habla hispana.
Apasionado por la ciencia y la tecnología, fue seleccionado en 2010 para asistir a Singularity University en una sede de la NASA en Silicon Valley, donde tuvo la oportunidad de aprender de los más destacados científicos a nivel mundial sobre el estado del arte en disciplinas como Inteligencia Artificial, Robótica, Biotecnología, Neurociencia y Nanotecnología.
Es economista, graduado con Medalla de Oro en la Universidad de San Andrés. En los últimos años realizó presentaciones en numerosas universidades, incluyendo el MIT Sloan School of Management y Harvard Business School, así como también en diferentes empresas y organizaciones públicas. Recientemente lanzó el libro “Pasaje al futuro”, editado por Penguin Random House (Sudamericana).
Colabora también con varias organizaciones como la Fundación Endeavor Argentina, Fundación Inicia y Ashoka Emprendedores Sociales. Fue presidente del directorio de la Fundación Iniciativa.
Fue distinguido con el premio “Entrepreneur del Año” por la Fundación Endeavor.
Compartimos un interesante reportaje que le hizo la página web futurizable.com.
Conoce a Santiago Bilinkis autor del libro Pasaje al Futuro
El libro Pasaje al futuro del emprendedor argentino Santiago Bilinkis sirvió de inspiración para la puesta en marcha de Futurizable, con la perspectiva de que la innovación tecnológica se estaba acelerando y valía la pena darle a conocer para contribuir a su desarrollo. Es por esto que hemos decidido que una de las primeras entrevistas a personajes relevantes del ecosistema de innovación a nivel mundial se la teníamos que hacer a Santiago Bilinkis con el objetivo de que nos transmita su visión sobre el futuro.
¿Sabías que la primera persona capaz de vivir mil años probablemente ya nació? ¿Y que no está tan lejos la posibilidad de reemplazar un órgano
enfermo por uno artificial? Como ves, tu vida está a punto de cambiar. La aceleración del avance tecnológico nos ubica hoy en un punto bisagra de la historia de la humanidad; generando, en pocos años, una transformación mucho más profunda que la producida en los últimos cinco milenios.
¿Cómo surge tu interés por los temas científicos y la innovación tecnológica?
Mi interés por la ciencia es anterior a ser emprendedor, desde chico había querido ser inventor y científico. Por lo tanto desde un principio para mi era muy importante que la ciencia tuviese una aplicación en objetos concretos, que es lo que hace el inventor. Después la vida me fue llevando por diferentes caminos y tras estudiar economía quería fundar una compañía, más que buscar empleo o trabajar en un trabajo más tradicional de economista y ahí es donde terminé siendo emprendedor.
¿Tras tu etapa de emprendedor en negocios digitales cómo te estás dedicando ahora a la innovación tecnológica?
Después de querer ser inventor y científico me dediqué más de 20 años a ser emprendedor. Pero en el momento que decidí volver al mundo de la invención y la tecnología ya estaba un poco grande, por lo que saqué la conclusión de que ya era tarde para ser científico y lo que más podía hacer por una agenda de tecnología era más divulgación que ser yo mismo el que generara los avances. De esta forma hoy mi vida se divide en dos mitades: por un lado sigo siendo emprendedor y como emprendedor hago proyectos de tecnología y además soy tecnólogo que es la forma en la que desarrollo mi trabajo como divulgador, para eso escribí el libro Pasaje al Futuro, tengo una columna en el programa más popular de radio en Buenos Aires, escribo en uno de los diarios más importantes los domingos y lo que está en común entre las dos áreas de mi vida es la tecnología. Mientras que la mirada del tecnólogo es más de largo plazo y de pensar los procesos más profundos, por otro lado la mirada del emprendedor es mucho más oportunista y coyuntural, y ese es el punto de diferencia entre los dos aspectos de mi vida. Entonces en mis emprendimientos no estoy intentando cosas como utilizar drones para llegar a Marte sino cosas mucho más bajadas a tierra porque uno tiene que pasar todas las ideas por el filtro que le permite conseguir capital.
Además de emprendedor tienes también una función como inversor ¿En qué consiste ese trabajo?
Yo no me siento inversor, me considero emprendedor. Cuando dejé Officenet y decidí volver a emprendedor una de las cosas que consideré era crear un fondo de inversión. Pero mi corazón está con los emprendedores, no podría cambiarme de equipo, así que si bien hago alguna que otra inversión a nivel personal en proyectos como por ejemplo Satellogic, en la práctica desde mi empresa Quasar somos fundadores de empresas, no somos inversores. Somos un company builder, fundamos compañías desde cero, asociados con emprendedores. Aportamos un poco de capital pero no es lo más importante que ponemos en la empresa.
¿Cómo surge la idea de crear el company builder Quasar?
Después de crear Officenet lo primero que hice fue fundar una empresa que se llama Restorando, que te permite hacer reservas en restaurantes. Como no tenía ganas de volver a ser CEO se dio naturalmente que junto Andy Freire, que era mi socio en Officenet, nos asociamos con dos emprendedores jóvenes como éramos nosotros cuando fundamos Officenet hace 20 años y fundamos Restorando los cuatro juntos, siendo estos dos emprendedores más jóvenes los que se ocuparan de dirigir el emprendimiento. La fórmula funcionó muy bien, restorando creció muy rápido, pudo expandirse a varios países de América Latina, conseguimos buenos inversores. Así que después de ver cómo arrancó esto, pensamos que esta fórmula de juntar emprendedores experimentados, con track record para poder levantar capital, asociados con emprendedores brillantes, que tengan la energía y el hambre que teníamos nosotros hace 20 años, era una fórmula que tenía que funcionar. En ese momento, era 2011, no existía el concepto de company builder, y lo primero que pensamos fue repetir el modelo una vez más, pero posteriormente pensamos en que sería interesante crear una fábrica de empresas como Restorando y ahí es donde creamos Quasar el primero de enero de 2013. Justo un mes después salió en Techcrunch una nota llamada “The rise of the company builders” donde hablaba de su emergencia y descubrimos que lo que se nos había ocurrido a nosotros se le había ocurrido a más gente y alguien le había puesto un nombre, que nosotros adoptamos también.
¿Quasar está especializado en empresas de Internet o también os planteáis lanzar proyectos de hardware o de otras tecnologías?
No tenemos una definición muy tajante pero la realidad si miras lo que hacemos, siempre las ideas que terminamos desarrollando se concentran en las áreas donde tenemos más familiaridad, por eso al final todos los proyectos terminaron siendo muy vinculados a internet, sin hardware, y con un sesgo mayor al B2C, aunque tenemos un proyecto de B2B.
Desde tu visión como divulgador tecnológico ¿Crees que se podría replicar el éxito que han tenido las empresas de Internet en otros sectores como el del hardware?
Definitivamente se puede hacer pero es muy difícil hacerlo desde América Latina. Por eso nosotros mantenemos nuestros emprendimientos en un terreno más tradicional. Para la mayoría de los inversores invertir en América Latina es una salida importante de su zona de confort, si a esto además le añadimos tener que irse a proyectos más extraños y especulativos, parece bastante complicado, por eso la mayoría de este tipo de proyectos suelen surgir de Silicon Valley o ecosistemas más desarrollados, donde los riesgos están más mitigados. En todo caso hay ejemplos de que no es imposible desarrollar este tipo de proyectos desde América Latina y uno de ellos es Satellogic, la empresa en la que invertí en su fundación.
¿Puedes contarnos la historia de Satellogic y cómo entraste a formar parte de la empresa?
Se trata de un proyecto absurdamente ambicioso, increíblemente difícil, pero que está logrando un éxito fenomenal. Conocí su fundador, el argentino Emiliano Kargieman, cuando participé en el año 2010 en Singularity University. Emiliano es matemático y experto en seguridad informática. Cuando estuvimos en Singularity visitamos una fábrica de satélites que está en Silicon Valley y ahí Emiliano tuvo la idea de revolucionar por completo la industria de satélites a nivel mundial. En vez de hacer satélites que valgan 200 millones de dólares y duren 20 años, para poder amortizar semejante coste, hacer satélites infinitamente más baratos, que tengan una vida útil mucho más corta, para no necesitar tanto tiempo de amortización. Hablamos de satélites más pequeños y livianos, por lo cual el coste de lanzamiento se reduce mucho, de forma que en lugar de colocar unos pocos satélites muy grandes, poder utilizar cientos, armando una constelación de nanosatélites. Cuando surgió la idea Emiliano no sabía nada de satélites ni del espacio, pero como es un genio, aprendió cada día para después de un mes saber más del espacio que muchos ingenieros de la NASA. Apenas terminó su participación en Singularity fundó la compañía Satellogic y tiene en este momento los primeros 5 satélites orbitando. Ahora la idea es levantar una ronda de capital para lanzar 60 satélites y así empezar a tener un producto comercialmente viable. Hasta el momento los satélites son propiedad de las compañías que los utilizan, pero Satellogic tiene la idea de ofrecer satellites as a service, donde los satélites son una plataforma abierta que puede hacer cómputo desde el espacio y se pueden desarrollar aplicaciones para correr en los satélites. La idea es crear una plataforma como puede ser Amazon Web Services, pero aplicado a las imágenes satelitales, para poder desarrollar un millón de usos nuevos que hasta ahora ni siquiera eran pensables por el alto coste que nadie podía asumirlo.

¿Podrías explicarnos cómo se hace el lanzamiento de los satélites de Satellogic?
En realidad el lanzamiento de satélites es relativamente commodity. Hay varias compañías que hacen lanzamientos, en algunas ex repúblicas soviéticas, en China, en India. Lo que ocurre es que en los cohetes hay poco espacio por lo que hay que reservar con mucho tiempo, por lo tanto la mayor dificultad es el alto coste y la necesidad de reservar con mucha antelación, lo que obliga a tener un cronograma de trabajo muy bien planeado lo cual determina el desarrollo de los propios satélites. Además hay que tener en cuenta que como el espacio en los cohetes es muy escaso y los precios son muy elevados, las negociaciones son muy intensas.
¿Se está convirtiendo Singularity University en una cantera para la puesta en marcha de nuevos proyectos tecnológicos?
Así es, por ejemplo uno de mis compañeros de clase en Singularity es el científico español Miguel Luengo-Oroz que hizo el juego MalariaSpot, basado en crowdsourcing, en el que los participantes jugaban contando virus de la Malaria en fotos reales de análisis y gracias a ello bajó muchísimo el tiempo de procesamiento, para poder hacer análisis de Malaria de forma rápida al haberlo convertido en un juego.
¿Es Singularity University un buen lugar para encontrar cofundadores para proyectos? ¿Cómo solucionáis en Quasar el problema de encontrar emprendedores?
Para nosotros es un gran problema, sobre todo porque las escuelas de negocio, restan más de lo que suman. La mayoría de los estudiantes que salen de una escuela de negocios están confundidos sobre lo que es emprender, ya que se les enseña una teoría que no tiene nada que ver con lo que realmente sucede y para mi este es uno de los factores que lleva al fracaso de montones de emprendimientos. Por lo tanto muchas veces lo primero que tenemos que hacer es sacarle a los emprendedores de la cabeza montones de errores conceptuales que las escuelas de negocio les meten. Por nuestra parte somos muy científicos a la hora de detectar oportunidades, construir los prototipos, analizar los datos para ir aprendiendo e iterando en la construcción de empresas, pero la única parte que no tiene mucho de científica es buscar las personas ya que en realidad se parece más a un arte que una ciencia. En general buscamos gente que se analítica y a la vez tenga una visión comercial agresiva. También para nosotros es cada vez más importante encontrar gente que pueda escuchar, ya que nos encontramos todo el tiempo gente que no escucha. No buscamos gente que obedezca sino que pueda escuchar a otros y formar parte de un espacio colaborativo porque si no en Quasar no podemos ayudar. Lo que nos hemos dado cuenta en las veces que no han funcionado los proyectos es porque casi siempre ocurría con CEO’s que no escuchaban.
¿De todas las tecnologías que descubriste en Singularity cuáles son las que más te han impactado?
Hay dos áreas que son las que están produciendo en este momento una transformación radical y profunda de nuestro mundo. Una tiene que ver con el avance de la biología sintética, de la mano de avances como el método CRISPR para la edición de genomas, para poder intervenir sobre ellos y diseñar genomas desde cero, incluso eventualmente crear criaturas nuevas. La segunda área es la Inteligencia Artificial, específicamente lo que viene pasando en los dos últimos años con todo el tema de Deep Learning, a lo cual dediqué mi última columna de radio en 2016. Realmente lo que está pasando en este terreno es fascinante y un tanto preocupante también. Creo que va a tener un impacto enorme sobre nuestro mundo y que va a suceder muy rápido.
En vista de los problemas que podrían suponer este tipo de tecnologías para la humanidad ¿Te atreverías a formar parte de un comité que se encargase de regularlas?
Si que me atrevería porque soy muy atrevido para este tipo de cosas, pero realmente considero que se deberían buscar personas con un mayor conocimiento sobre este tipo de temas. Desconfío bastante de la capacidad de la regulación para alterar demasiado la realidad, me parece más interesante lo que hizo Google al crear un comité de ético externo a la compañía que se encarga de validar lo que la empresa hace. Además hay que tener en cuenta que como las leyes son específicas de cada país basta con cambiar de jurisdicción para evadir a la ley. En este sentido conviene más crear comités que monitorean de manera externa lo que las compañías hacen, que tratarlo desde la ley porque lo único que acaba pasando es que las compañías se van a otros país.
¿Qué tecnologías consideras que pueden resultar más atractivas para desarrollar negocios en el futuro?
Definitivamente las aplicaciones del Deep Learning. La cantidad de problemas que se pueden resolver aplicando este tipo de tecnología es muy muy amplia, y todavía es una tecnología que se encuentra en estado embrionario, de manera que hay mucho espacio para seguir desarrollando, de forma que tiene la capacidad de resolver todo tipo de problemas para los cuales aún no ha sido aplicada. Gracias a esta tecnología se puede hacer mejor todo lo que ya estamos haciendo con tecnologías menos eficientes. Se trata de generar marcos de aprendizaje para que las computadoras puedan aprender a hacer cosas mucho mejor que como nosotros podamos programarlas para que lo hagan, de manera que lentamente se va a ir metiendo en todas las actividades que hacemos y por lo tanto van a surgir montones de modelos de negocio que potenciar, además de los nuevos que puedan aparecer. Un ejemplo puede ser la coordinación del tránsito en las ciudades, puede ser enriquecida con data histórica y datos en tiempo real para en vez de armar secuencias predefinidas que tratan de minimizar la congestión a priori, pero sin tener en cuenta lo que está pasando en cada momento, es un método tremendamente ineficiente para ciudades que están cada vez más congestionadas. Con Deep Learning se puede resolver de una manera mucho más inteligente cómo organizar el tránsito en la ciudad, lo cual mejorará la vida de millones de personas en multitud de ciudades del mundo. Otro ejemplo es la aplicación a los mecanismos de traducción como los que son usados por Google, que han migrado recientemente su sistema a una metodología basada en Deep Learning, logrando una mejora muy significativa en la calidad de las traducciones.
Y para finalizar ¿Qué te sugiere la palabra Marte? ¿Qué opinas del objetivo de la humanidad de colonizar el espacio?
Somos una humanidad que curiosamente protege algunos de sus bienes como los archivos y focos de la computadora pero sin embargo no tenemos un backup de lo más importante que existe que es nuestra propia existencia, la vida en este planeta. Si tuviésemos la mala suerte de que sucediese algo parecido a lo que les sucedió a los dinosaurios, de tener cualquier tipo de evento catastrófico, se el impacto de un meteorito de grandes dimensiones, sea la explosión de uno de los megavolcanes que existen en la Tierra, como el de Yellowstone, que más o menos explota cada 650.000 años, y ya van 670.000 años, y la última vez que explotó generó un invierno que duró muchos años, lo cual extinguió gran parte de las especies que vivían en el planeta. Hay muchas cosas que pueden pasar y hoy no tenemos plan B. El único plan razonable es Marte. Por lo tanto hay que ir lo antes posible para tener una copia de resguardo que nos permita que si pasara algo en la Tierra volver a sembrar la vida. Hasta aquí hemos llegado con la entrevista a Santiago Bilinkis que sin duda es una de las personas que tiene una visión más completa sobre lo que nos va a deparar el futuro, especialmente aplicado al mundo de los negocios y en particular de lo que está sucediendo en América Latina.

jueves, 5 de mayo de 2016

MEMORIAS RECARGABLES POR SANTIAGO BILINKIS


A través de la historia, la humanidad fue acumulando conocimiento de manera gradual y lenta. El ritmo al que el saber perdía vigencia era también lento y eso nos llevó a diseñar nuestra vida con una etapa inicial de aprendizaje que incluye unos 10 a 20 años de educación formal e informal, para luego dedicar el tiempo que nos quede a aplicar el saber adquirido en nuestra tarea profesional adulta. En esa segunda etapa, la mayoría dedicamos mucho menos tiempo a seguir estudiando, a actualizar lo que aprendimos, que en aquellos años formativos iniciales.


La aceleración del cambio de las últimas décadas está poniendo en jaque esta manera de encarar la vida. ¿En qué medida puede, por ejemplo, un médico formado hace 30 o 40 años ejercer su actividad de manera efectiva hoy? ¿Cuánto tiempo debería dedicar a ponerse (y luego mantenerse) al día al ritmo que se genera nuevo conocimiento? ¿Y cómo es posible compatibilizar esa gran inversión de horas con la alta demanda que ya implica su trabajo diario actual? La idea de estudiar una carrera durante 4 o 5 años de joven para adquirir el saber de nuestra profesión y luego trabajar de ella por el resto de nuestra vida empieza a resultar insostenible. Samuel Arbesman, en su libro La vida útil de los datos, estima que en la mayoría de las áreas la "fecha de expiración" del conocimiento no llega hoy a los 10 años.


Esta reciente necesidad de seguir actualizando nuestro saber a lo largo de toda la vida ha puesto en foco la atención de muchos investigadores en la dificultad creciente de aprender en la edad adulta. Sin embargo, para mí esta manera de ver el tema pasa por alto el aspecto más problemático. El nuevo desafío más difícil que enfrentamos como adultos no es aprender. Es desaprender.

Todo conocimiento nuevo que adquirimos debe integrarse conceptualmente con nuestros saberes previos. Algunas novedades encajan fácilmente con lo que ya sabíamos y nos resulta rápido y sencillo incorporarlas, porque refuerzan nuestras creencias. Pero otras novedades chocan con algunas de las certezas que el estudio y la experiencia previa nos llevaron a adquirir y entran en conflicto con nuestra manera de ver el mundo. En algún sentido, como niños éramos un recipiente vacío, listo para ser llenado. Como adultos, estamos ya llenos de convicciones y prejuicios. Agregar contenido implica en ocasiones desprendernos de lo previo, renunciar a la comodidad que ofrece el terreno conocido.
Es importante entender que en este proceso nuestras tendencias mentales no nos ayudan. El brillante psicólogo israelí Daniel Kahneman mostró con sus experimentos que la "resistencia al cambio" y la "preferencia por el statu quo" son dos sesgos cognitivos que están profundamente arraigados en el funcionamiento de nuestra mente. Una vez que sabemos algo, nos cuesta muchísimo revisarlo.




Si nos dejamos llevar por nuestras tendencias naturales será fácil disfrazar la resistencia al cambio con racionalizaciones que nos eviten el problema de desaprender. Pero como seres culturales que somos, tenemos el exclusivo privilegio de poder pelear contra nuestra naturaleza. Sólo a partir del esfuerzo consciente por volver a poner un signo de pregunta a nuestras certezas podemos encontrar el camino a desaprender y reaprender como modo de vida.
El desafío es grande, pero el premio también: en el plano social, la oportunidad de ser protagonistas del mundo que viene. En el plano personal, seguir creciendo y ampliando nuestros horizontes, cualquiera sea la edad que tengamos.

El autor es emprendedor y tecnólogo, autor del libro Pasaje al futuro (Sudamericana)