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jueves, 7 de diciembre de 2017

CELULARES Y NIÑOS...UNA MALA JUNTA...APRENDÉ A DECIR ¡NO!


Dilema digital: hijos con celular, padres estresados
Los adultos sienten que no pueden controlar lo que hacenlos chicos; recomiendan establecer pautas de conducta claras
"Me quedo afuera de todo. No me entero de nada. Soy la única que no tengo". Tanto insistió Guadalupe, de 12 años, con este argumento, que al final su madre, Paola, le compró un celular. "Era cierto, se quedaba afuera de todo, incluso de las cosas del colegio: todo pasaba por los grupos de WhatsApp. Pero ahora se convirtió en una adicción. Pasa horas, se le va el día, no hace nada y no se da cuenta. Además, me preocupa cómo habla con las amigas: mandan muchas cadenas y con un lenguaje que no entiendo. Entonces le pedimos que nos diera la clave y se lo reviso o se lo secuestro para que haga otras cosas", cuenta , que forma parte de la generación de madres estresadas por el abrupto desembarco de su hija en el mundo digital.
Algo similar ocurrió en la casa de los Ramírez, este año, cuando empezaron las clases. Los padres de Sol, de 10 años, volvieron a escuchar el reclamo de su hija: no había nada en el mundo que deseara más que un celular. Fernando y María le dijeron que no antes de los 12 años. Entonces llegó un argumento que los desarmó: ella, que luchaba por ser parte del grupo, había quedado afuera. Los Ramirez se replantearon la decisión y le dieron un equipo en desuso que tenían en casa. "Entendimos que para estar integrada tenía que tener un celular", dice María.
Esa es la forma en la que la mayoría de los chicos argentinos acceden a un celular hoy, según relatan los padres y confirman los especialistas: cerca de los diez años y, en muchos casos, por el temor a ser excluidos de sus amigos. Según un estudio de Unicef el año pasado, seis de cada diez chicos argentinos se comunica usando un celular. "La edad a la que se accede al primer dispositivo sigue bajando, y ya está cercana a los nueve años", explica Marcela Czarny, de la ONG Chicos.net, que se dedica a investigar y a concientizar sobre la dimensión de la vida virtual de los chicos.
Desde ese día en que le dieron su primer celular, también llegaron los conflictos. "Estamos estresados. Porque la vemos todo el día pendiente, y por más que ponemos reglas claras, es una lucha constante. Se zambulló muy rápido en ese mundo y como padres perdimos un poco el control sobre ella. Cuando leo lo que escribe me parece que es otra persona. No me gusta revisarle los mensajes, siento que invado su privacidad, pero también creo que como madre lo tengo que hacer para cuidarla y enseñarle", dice María.
¿Cómo deberían los padres preparar a sus hijos para este mundo? ¿Cómo deben manejar la vida de sus hijos en las redes? ¿Sirve prohibirles el acceso? ¿Y espiarles las cuentas y revisarles el celular?
A pesar de que en Facebook sólo se admiten usuarios de más de 13 años, en la práctica chicos de menor edad acceden a una cuenta. "Siete de cada diez de entre 10 y 12 años tiene perfil en una red social", afirma Roxana Morduchowicz, doctora en comunicación de la Universidad de París y autora del libro Los chicos y las pantallas.
"¿Por qué será? Hoy la vida social de los chicos pasa por las redes. Así como nosotros nos encontrábamos a jugar en una plaza, en la actualidad, los hijos se reúnen en la Red. No es bueno ni malo. Es como es", dice. Y agrega: "Es el primer espacio en el que los chicos se sienten libres, en un mundo sin adultos. No es necesario convertirse en un espía, ni hackear la cuenta de tus hijos para sentirte seguro. Antes, hay muchas cosas que se pueden hacer, como establecer pautas claras según las edades".
Los especialistas coinciden en que los chicos no deberían tener una celular antes de su ingreso a la escuela secundaria. Antes de los tres años, dice Morduchowicz, nada de pantallas. Hasta los seis, la televisión y siempre en espacios compartidos. Desde los seis a los nueve, la computadora y la tableta familiar, sin acceso a Internet. De los 9 a los 12, con Internet y con la mirada de los padres cerca. "Cuando los chicos acceden a un celular antes de los 12 años, todavía no desarrollaron el criterio para manejarlo, más allá del conocimiento técnico", señala la especialista.
Marinay su marido decidieron regalarle un celular a su hija Elena, el día de su cumpleaños número nueve. "Varias de sus compañeras ya tenían aparato, WhatsApp e incluso un par canales de Youtube. Nuestro trato fue que podía usar WhatsApp, pero no tener cuenta en Youtube ni tampoco Facebook. Le dimos la charla: las redes sociales son peligrosas, no contestes a extraños, avisame si te escribe un adulto. Pero de pronto empezó a tener problemas. Y los problemas escolares típicos de la edad (me miró raro, me dijo presumida, no me contestó, se burló de mí, ya no quiere ser mi amiga) se potenciaron en WhatsApp. Básicamente porque quedaba escrito. Y eso significaba una "prueba" de cualquier mala palabra dicha. Se le fue de las manos y a nosotros también porque aunque monitoreamos sus conversaciones, no podés hacerlo todo el tiempo", cuenta Marina.
"Tuvo una gran pelea con una compañera y la chica le sacó fotos a los diálogos. Los padres de la chica me reclamaron el exabrupto escrito. Pedimos disculpas y tomamos la decisión de retirar WhatsApp del teléfono hasta nuevo aviso. Hasta que ella aprenda a calibrar la comunicación por esta vía, y eso sólo pasará con la madurez", cuenta la madre.
"Nosotros solemos decir: las pautas de autocuidado las damos hasta los 11 años. Después tenemos que rezar. Hoy, como se han acelerado los procesos de autonomía, antes de los 11 años tenemos que haberles dado a nuestros hijos las herramientas de reflexión y pensamiento crítico para dudar de lo que se les ofrece. Si a los 12 le espiás el perfil y te encontrás con sorpresas, significa que no hubo una conversación antes", dice Czarny.
Espiar las cuentas de los hijos es una práctica que adoptan muchos padres aunque no parece la mejor opción. "Darles un celular es como darles las llaves de un auto o de la casa y decirles salí y tené cuidado. Nada más. No lo haríamos. Tampoco es buena idea darles el celular sin prepararlos para eso. No desde lo técnico. Eso lo saben. Los tenemos que preparar para hacer un uso inteligente, responsable y positivo del celular", agrega.
"Los padres, muchas veces, con o sin intención, buscan excusas para no comprometerse con el cuidado. Pensar que los chicos saben más que uno es un error. Ellos sólo tienen el conocimiento instrumental, pero muchas veces no dimensionan el peligro. Sería muy necesario que nos acostumbremos a preguntarles, tal como hablamos de otras cosas, qué hiciste hoy en Internet, qué viste, con quién hablaste. No como un control policial, sino como un tema de conversación. Una forma de cuidado. A los chicos les hace bien sentir que estamos presentes, que nos pueden contar qué hicieron y con quién hablaron", dice Morduchowicz.
E. H. 
Chicos con celular: consejos útiles para padres
Como padres hacemos malabares a la hora de educar a nuestros hijos. Hoy no sólo nos tenemos que ocupar de su mundo escolar, social, deportivo, extracurricular, sino que en los últimos tiempos se sumó a nuestra agenda otro ámbito totalmente desconocido para quienes nos precedieron: el mundo digital.
Los chicos pasan mucho tiempo con sus dispositivos y ya es momento de conectarnos como padres. A veces nos cuesta o minimizamos la importancia de cuidar a nuestros chicos en estos temas porque ellos son los nativos digitales. Pero más que nunca necesitan de nuestra guía para crecer en todos los aspectos. No los abandonemos con computadoras o tabletas niñeras.
Acá, una serie de consejos para poner en práctica, que suelo denominar como "paternidad digital responsable":
Enseñarles a configurar su privacidad en las redes sociales. Lleva poco tiempo y hace la diferencia entre cuidarse o no. Una buena decisión es elegir la opción de cuenta privada.
La seguridad ante todo El antivirus instalado y actualizado en todos los dispositivos de la casa conectados a Internet (celular, tablet, Ipod, smartTV, computadora). Es importante saber que en cada actualización, las aplicaciones actualizan sus vulnerabilidades.
La contraseña es personal y única. Subrayarles que no es aconsejable compartirla con sus amigos porque es la llave a toda la información personal y, por ende, a su valiosa identidad digital.
En el caso de WhatsApp u otra plataforma de chat online, siempre transmitirles una idea fundamental que ayuda a combatir el cyberbullying: si no lo dirías en persona, no lo digas en Internet. Los padres acumulamos muchos años de experiencia en los vínculos offline y no podemos pretender que los chicos sepan cómo vincularse a los 9 años de edad en el mundo digital, cuando aún no saben tratarse cara a cara. Necesitan nuestro apoyo incondicional.
A la hora de descargar aplicaciones, tener en cuenta los permisos que se solicitan. Sin darnos cuenta, en muchos casos, le brindamos pleno acceso de todo nuestro contenido a terceros (mensajes, contactos, imágenes y más) con tan sólo un click. Los chicos bajan aplicaciones todo el tiempo, por eso es importante prevenirlos e informarlos de antemano.
Tanto Google como YouTube ofrecen filtros para restringir contenido. Se pueden activar de forma muy sencilla en cada uno de los dispositivos. En el caso de Google, buscar "filtro safe search" y, en YouTube, activar el "modo restringido".
Hablar, hablar y hablar con nuestros hijos. Interesarnos por su vida en el mundo físico (cómo le fue en la escuela, en un programa con amigos) y en el mundo digital (qué aplicaciones utiliza, cuáles son sus intereses, qué tipo de series o películas mira).
Sacar a los chicos de un mundo digital "resuelto", donde los juegos vienen armados y ellos son consumidores pasivos, para invitarlos a crear y a usar la tecnología desde un rol más activo y protagónico.
PILAR PIRSON
La autora es directora de Digital Steps Argentina


martes, 7 de noviembre de 2017

TECNOLOGÍA; VULNERABILIDAD


¿Preocupado por tu Wi-Fi? Hay cosas peores


Además de Krack, tenemos ROCA. Ambas son vulnerabilidades muy graves. Pero no está todo perdido es el único año que quedará en la historia de la informática como particularmente oscuro. En 2000, por ejemplo, tuvimos el virus más destructivo de todos. En 2011 hackearon la compañía mejor blindada del mundo, RSA. Y sigue la lista: el Sasser (en 2000), el Melissa (en 1999), el Code Red (en 2001), la brecha de datos de Adobe y eBay (un total de casi 300 millones de afectados, en 2013 y 2014, respectivamente).
Pero el actual va siendo no sólo un año con cifras escalofriantes, sino también de una variedad que no recuerdo haber visto antes. En mayo nos cayó encima el WannaCry. Catastrófico, pero originado en una noticia todavía más nefasta: la filtración, por parte de un grupo llamado Shadow Brokers, de armas de software creadas por la National Secutiry Agency de Estados Unidos. En septiembre, Equifax reveló que les habían robado los registros completos de 145,5 millones de ciudadanos estadounidenses. En esos días Verizon dio a conocer los resultados de una auditoría que hizo sobre Yahoo!; supimos así que los piratas se habían quedado con los registros de todos los usuarios del célebre portal, unos 3000 millones.
Ahora, en octubre, un antiguo protocolo de cifrado que usan todas las redes Wi-Fi mostró que tenía una hilacha suelta. Un equipo de investigadores belga la denominó Krack, siglas en inglés de Ataque de Reinstalación de Clave. Luego de 14 años en funciones, WPA2 (siglas de Acceso Inalámbrico Protegido) llegó a los titulares, se habló de crisis global y muy pronto nos olvidamos del asunto. Lógico, como muchas otras, esta vulnerabilidad es demasiado opaca.
Poco antes del Krack se había conocido, más que nada en el ambiente de la seguridad y en el corporativo, otro desliz monumental que tiene (además) 5 años de antigüedad. Uno de los chips de cifrado de la compañía alemana Infineon, presente en numerosos productos de uso cotidiano, usaba una biblioteca de software que no hacía bien los deberes. ¿El resultado? A partir de una clave pública es posible deducir su correspondiente clave privada. Peor imposible, digamos. Aunque, del mismo modo que con Krack, el ataque no es tan sencillo como suena. Como me explicaba el investigador en seguridad informática Nicolás Waisman, "quien realice este ataque tiene capturar una clave pública y crackearla con algún hardware potente (de 40 a 80 dólares para una de 1024 bits y de 20.000 a 40.000 dólares para una de 2048), con lo que es posible que si vemos algo así sea en en ataques dirigidos y no tanto en ataques a mansalva."
En todo caso, reíte del Krack. La nueva falla, denominada ROCA (por Return of Coppersmith's Attack), es potencialmente más devastadora y afecta a productos de Google (las Chromebooks, por ejemplo) y Microsoft (el Bitlocker, su sistema de encriptación de discos), así como a equipos de HP y Lenovo. Para empezar. Quienes quieran ahondar en los detalles, pueden ir a este link de la propia compañía afectada.
OK, está todo bien, pero levanten la mano los que no sienten que de pronto pasé del español al jónico de Halicarnaso. Exacto. Otro rasgo característico de 2017 es que algunos de los mega casos de inseguridad informática son 99% herméticos. De allí la aclaración, más que oportuna, de Waisman. Porque una forma de explotar estas fallas sin gastar un centavo es por medio de actualizaciones espurias y maliciosas, phishing, mensajes en las redes y cosas por el estilo. es decir, explotando el miedo.
Por eso, y como decía el otro día en LN+, primero que nada hay que calmarse. Luego, admitir que lo que podemos hacer los particulares ante el ROCA es poco, y con el Krack, un poco más que poco, pero tampoco mucho. Es importante tener claro lo que podemos hacer, pero en este caso es también importante saber lo que nopodemos hacer.
Krack
Esta falla afecta a todo dispositivo que use Wi-Fi. O sea, prácticamente todo. ¿Es el fin del mundo? No todavía. Calma. Es serio, es grave, es horrible, pero no lo vamos a arreglar con pánico. Ahí van algunas pistas y algunas contramedidas.
Primero: un atacante debería tener acceso a tus dispositivos para ejecutar la intervención. Como Wi-Fi tiene un alcance bastante escaso, tiene que estar físicamente cerca.
Segundo: ya hay parches para Windows 7 y 10, así como para Mac y iOS. Google prometió para noviembre parchar Android, que es vulnerable desde la versión 6 y, al igual que Linux, es de los más afectados. Noviembre está muy lejos, dada la gravedad de la situación, debo decir. Ubuntu, por su parte, ya corrigió la vulnerabilidad. En rigor, todas las distribuciones basadas en Debian ya parcharon este desastre.
Tercero: si usás sitios cuyas direcciones empiezan con HTTPS (banca online, comercio electrónico, Facebook, Twitter, WhatsApp, Netflix, Gmail, Outlook), estás protegido. Tan es así, que Chrome empezó a marcar todo sitio HTTP como inseguro.
Cuarto: por lo dicho antes, otra solución es emplear una red privada virtual (VPN, por sus siglas en inglés). Una opción confiable es ProtonVPN (sí, los mismos de ProtonMail). Una red privada virtual es, en pocas palabras, un túnel por donde todo tu tráfico de datos circula encriptado. ProtonVPN ofrece un servicio gratis y varios planes muy accesibles.
Los verdaderos problemas aquí son tres, al menos desde la óptica de los particulares.
Uno: el router propiamente dicho. En general, actualizar su sistema operativo (llamado firmware) es un poco más complicado que con Android, Linux, Mac o Windows. ¿Qué hacer? Leer la documentación o pedirle a un técnico de confianza que haga esa actualización. Si existe.
Dos: la Internet de las Cosas. Tu smart TV también usa Wi-Fi, lo mismo que cámaras de seguridad, altavoces inteligentes y hasta las cafeteras geek. Actualizar todo eso va a ser una pesadilla. ¿Soluciones? Si es posible y no afecta su función (raro), desactivar Wi-Fi. Si no, reclamarle al fabricante.
Tres: los Wi-Fi públicos. Antes eran inseguros los que no tenían contraseña. Ahora, gracias a Krack, cualquier router Wi-Fi que no esté emparchado es potencialmente peligroso. Y además estás en un lugar rodeado de personas cuyas identidades no conocés (al revés que, digamos, tus vecinos del edificio). ¿Solución? Es preferible usar 4G. En caso de que no te quede más remedio que usar Wi-Fi, entonces que sea con sitios que usan HTTPS o mediante una VPN.
ROCA
Tus opciones con ROCA son todavía más limitadas. Este es un defecto de fabricación de chips que se usan para muchísimas transacciones cifradas. Pero aunque las opciones son escasas, nos da pie para aclarar un asunto sobre el que, aunque parezca mentira, sigue habiendo una cantidad enorme de mitos y verdades a medias.

Casi la única defensa que tiene un usuario particular contra ROCA es actualizar sus equipos, cuando tales enmiendas estén disponibles. Fujitsu, Google, HP, Lenovo y Microsoft han publicado parches para corregir esta vulnerabilidad. Hay que instalarlas, por supuesto, pero aquí se nos cruzan dos obstáculos.
Por un lado, la idea, instalada por técnicos no del todo honestos, de que no hay que instalar las actualizaciones "porque pueden volver más vulnerable al sistema". Esto es 100% falso. Las actualizaciones deben instalarse siempre, especialmente las críticas (como las que corregirán Krack y ROCA). Los que no aplicaron las actualizaciones que corregían el defecto de Windows que permitía el ataque de WannaCry todavía se están lamentando, y más de uno se quedó sin trabajo.
Si un técnico te dice que no instales las actualizaciones, entonces cambiá de técnico, porque significa que puso en tu máquina un Windows pirateado. Si lo hizo en tu notebook, es doblemente absurdo, porque las notebooks y las desktop de marca vienen invariablemente con una licencia original de Windows.
El segundo obstáculo es el phishing. Las actualizaciones para Windows provienen de Microsoft. No llegan como un link por Facebook o por mail. No te las pasan por mensaje directo o por WhatsApp.
Con Linux ocurre lo mismo. Cuando hay actualizaciones, el sistema te lo hace saber. No te llega un mensaje directo por Twitter o por Telegram. Punto. Cualquier cosa que no sea un mensaje del sistema, dentro del sistema, es una trampa. (Favor de no citar esta última frase fuera de contexto.)
¿Y con Android? Depende. Si está liberado te va a llegar de parte del fabricante. Si se lo compraste a una operadora de telefonía, va a llegarte de parte de esa operadora. En cualquier caso -de nuevo- es siempre un aviso del sistema que puede revisarse, ponerse en marcha e incluso cancelarse desde Ajustes> Actualizaciones. Ninguna actualización de Android va a aparecer en la tienda de Google, en la Web, en Facebook, Twitter o WhatsApp. Nunca.

A. T.