lunes, 10 de enero de 2022

TODOS CONTRA TODOS....EN PEDACITOS


La negociación con el Fondo, entre divisiones reales y acuerdos incumplibles

Sergio Suppo

El ministro de economía, Martín Guzmán, y el presidente Alberto Fernández en el encuentro por la deuda, el martes

La Argentina siempre puede estar más dividida. Los discursos sobre la necesidad de cerrar la grieta son eso, palabras sin sentido, en un universo de cuentapropistas y especuladores del poder.
Las partes inconexas chocan dentro del Gobierno y le impiden definir un rumbo, si es que alguna vez intentó tenerlo. Pero también los fragmentos de la oposición impactan entre sí en una sucesión peligrosamente destructiva.
Los reagrupamientos políticos impuestos cada dos años por los electores tienden a resquebrajarse cuando la administración de esos conglomerados queda librada a los desatinos de sus dirigentes. El peronismo se reunió para derrotar a Mauricio Macri con la misma fuerza con que Juntos se rearmó para vencer a Cristina Kirchner y Alberto Fernández más por la voluntad de sus votantes que por el genio de los conductores.
"No se entiende bien el esfuerzo para una puesta en escena en la que nadie cree"
Ni la necesidad de reconstruir el poder herido del peronismo ni la expectativa de alcanzarlo de Juntos detienen un proceso que parece haberse acelerado. Después de las elecciones de noviembre y una vez que ambos conglomerados empezaron a digerir los resultados, las divisiones se han multiplicado.
Basta un ejemplo, el que flota en estas horas. El montaje del país político unido para garantizar la aceptación de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional incluye una bizarra improvisación solo comparable con algunas de las propuestas teatrales veraniegas. “Unidísimos al Fondo”, una obra muy reidera.
No se entiende bien el esfuerzo para una puesta en escena en la que nadie cree. El viejo recurso de arrear a los gobernadores para sacarse una foto en la Casa Rosada apareció en estos días como un reflejo de los días felices de Cristina Kirchner en los que con un mensaje de texto todos los mandatarios llegaban para asistir a un acto cuyo contenido desconocían. Aplaudían, agradecían no sabían qué y se volvían a sus provincias. Y así todas las semanas.


Los cuatro gobernadores de Juntos se resistieron esta vez en principio a la foto de familia en un juego de formalidades y apariencias que requiere de la complicidad de los espectadores. En un punto intermedio quedó el peronista cordobés Juan Schiaretti, que mandó al presidente de la Legislatura, Oscar González, para no quedar personalmente pegado con sus viejos compañeros. Otro tanto hicieron los mandatarios radicales, que sin embargo se reservaron para otra reunión, prometida para el lunes por el Presidente a Gerardo Morales, el nuevo interlocutor privilegiado de Juntos de la Casa Rosada.

Los opositores plenos amagaron con no ir, pero luego difirieron la visita. Una foto general, no; una para ellos solos, sí, terminó por negociar Morales, con el doble compromiso de actuar como gobernador, pero también como nuevo presidente del radicalismo. “Lo menos que podemos hacer es ir”, argumentó, luego de una negociación telefónica con Alberto Fernández. De paso, sin perder la oportunidad de plantar al radicalismo como la variante progresista de la coalición, recordó que la deuda con el Fondo la contrajo el gobierno de Mauricio Macri y se diferencia de la dureza inicial de Horacio Rodríguez Larreta, a quien percibe como su principal rival interno en una precipitada carrera presidencial.
La obra, ahora en dos actos, incluye la actuación del ministro Martín Guzmán explicando el plan argentino para obtener una renegociación del endeudamiento.
Un juego de complicidades es ineludible para aceptar que sobre ese escenario están ocurriendo cosas que deben ser asumidas por increíbles que resulten. Ahí donde debería existir una conversación seria sobre cómo afrontar un compromiso, apenas hay una representación gestual de dirigentes que ponen cara de circunstancia sin saber realmente qué se puede negociar y cuáles serán las medidas que el Estado tendrá que tomar para poder cumplir.
"Cristina Kirchner habilita posiciones frenéticas en contra de un acuerdo con el Fondo, mientras ella guarda un silencio oportunista"
Un infinito intercambio de chicanas reemplaza cualquier vínculo entre oficialistas y opositores. Es más, las partes que integran ambos agrupamientos juegan de diferente forma según la conveniencia particular. Por caso, Cristina Kirchner habilita posiciones frenéticas en contra de un acuerdo con el Fondo, mientras ella guarda un silencio oportunista que le permitirá subirse al éxito de un acuerdo o celebrar un rompimiento. Lo que convenga según el momento.
El peronismo de los gobernadores es, en cambio, un coro mudo que no tiene ni siquiera entre sus posibilidades las especulaciones de la vicepresidenta. Atados a los gobiernos centrales, aprueban todo, sea de Cristina, de Macri o de Fernández.
Hay algo todavía más grave. Toda la representación sobre el apoyo general a un acuerdo con el Fondo oculta a duras penas una creencia extendida y rotunda. Nadie en el país político y económico cree que pueda cumplirse lo que vaya a firmar el ministro Guzmán.
No es otra maniobra solo argentina. También los funcionarios del Fondo saben que a cada crédito que piden los argentinos le sigue una renegociación que también será revisada y así, hasta el infinito.
El drama de un país que se presta a la comedia de enredos siempre ofrece una nueva versión.
En medio de una crisis inflacionaria que empobrece minuto a minuto a cada vez más argentinos, el oficialismo sigue jugando a sus internas, dispara operaciones con la reelección del presidente, anuda acuerdos para eternizar a los intendentes que colaboraron con el hundimiento económico y social de la provincia de Buenos Aires y presiona en busca del restablecimiento pleno de la impunidad para los protagonistas de los primeros tres gobiernos de la era kirchnerista.
Mientras Cristina impulsa a facciones ultras que corren por izquierda a su propio gobierno, en Juntos debaten si tienen que abrirles la puerta a los libertarios, como si ese grupo deseara subirse a un barco al que disfrutan correr por derecha, desde un anarquismo conservador muy al estilo de un Donald Trump del subdesarrollo.
Con todos estos elementos, es cada vez más sencillo explicar los motivos de la nueva y acelerada etapa de la decadencia del país.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.