Los chicos no necesitan “árbitros”, sino adultos que escuchen
Maritchu Seitún
¿ Las cosas son exactamente como los chicos las relatan? Ellos vienen a contarnos lo que les pasa: “es mi turno para la tele”, “me sacó la remera sin pedirme permiso”, “es mala”, “yo no le hice nada”, “yo canté primero”, etcétera, esperando que nosotros resolvamos esas dificultades. El problema es que cada uno cuenta la historia desde su punto de vista convencido de que tiene toda la razón y que el otro está equivocado… Y ahí estamos, seamos padres, docentes, abuelos u otros adultos, intentando entender lo que de verdad pasa y quién tiene razón.
A veces nos ubicamos desde el comienzo en el lugar de jueces e intentamos saber “la verdad”, aunque al hacerlo seguramente nos alejemos de ella. O buscamos lo que sea que logre que los chicos paren de pelear o de sufrir; otras veces aprovechamos la oportunidad para dar las “lecciones de vida”. No es sencillo el camino, todos vemos las cosas desde un ángulo subjetivo.
Veámoslo en un ejemplo de la vida diaria: nos enojamos con nuestro hijo mayor y lo retamos por contestarle de mal modo a su hermanita –quien vino corriendo a contarnos lo que le hizo su hermano– sin haber presenciado (nosotros) el largo rato de paciencia que él tuvo con ella antes, explicándole por qué no podía prestarle su lapicera. Solo la escuchamos a ella y decidimos hacer justicia con su parte de la información. La realidad objetiva es a menudo difícil de descubrir y podemos ser injustos si nos apuramos. Además, desperdiciamos la oportunidad de ayudarlos a pensar y alcanzar una mirada más amplia de la situación. Por otro lado, cuando hacemos un careo entre ellos para dirimir quién tiene razón y quién se equivoca los invitamos, sin darnos cuenta, a que cada uno refuerce su propio punto de vista, lo que los lleva a distanciarse cada vez más. Propongo en cambio dejar de lado al comienzo la realidad objetiva y acompañar la realidad subjetiva de los chicos con empatía, sin saltar a defender ni a atacar, haciendo preguntas que ayuden a revisar lo ocurrido y nos ayuden a entender: “¿dónde estaban?”, “¿qué querías?”, “¿para qué lo querías?”, “¿qué te dijo tu hermano?”, “¿por qué te parece que te dijo que no?”, “¿qué estaba pasando antes?”.
De este modo, ampliaremos su capacidad de ver la situación desde un poco más lejos que la punta de su nariz.
A veces nos ubicamos desde el comienzo en el lugar de jueces e intentamos saber “la verdad”, aunque al hacerlo seguramente nos alejemos de ella. O buscamos lo que sea que logre que los chicos paren de pelear o de sufrir; otras veces aprovechamos la oportunidad para dar las “lecciones de vida”. No es sencillo el camino, todos vemos las cosas desde un ángulo subjetivo.
Veámoslo en un ejemplo de la vida diaria: nos enojamos con nuestro hijo mayor y lo retamos por contestarle de mal modo a su hermanita –quien vino corriendo a contarnos lo que le hizo su hermano– sin haber presenciado (nosotros) el largo rato de paciencia que él tuvo con ella antes, explicándole por qué no podía prestarle su lapicera. Solo la escuchamos a ella y decidimos hacer justicia con su parte de la información. La realidad objetiva es a menudo difícil de descubrir y podemos ser injustos si nos apuramos. Además, desperdiciamos la oportunidad de ayudarlos a pensar y alcanzar una mirada más amplia de la situación. Por otro lado, cuando hacemos un careo entre ellos para dirimir quién tiene razón y quién se equivoca los invitamos, sin darnos cuenta, a que cada uno refuerce su propio punto de vista, lo que los lleva a distanciarse cada vez más. Propongo en cambio dejar de lado al comienzo la realidad objetiva y acompañar la realidad subjetiva de los chicos con empatía, sin saltar a defender ni a atacar, haciendo preguntas que ayuden a revisar lo ocurrido y nos ayuden a entender: “¿dónde estaban?”, “¿qué querías?”, “¿para qué lo querías?”, “¿qué te dijo tu hermano?”, “¿por qué te parece que te dijo que no?”, “¿qué estaba pasando antes?”.
De este modo, ampliaremos su capacidad de ver la situación desde un poco más lejos que la punta de su nariz.
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