Mostrando las entradas con la etiqueta .OPINA ROBERTO CACHANOSKY. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta .OPINA ROBERTO CACHANOSKY. Mostrar todas las entradas

sábado, 24 de agosto de 2019

.OPINA ROBERTO CACHANOSKY,


OPINIÓN
El Gobierno pagó el costo de castigar a la clase media para beneficiar a los que cobran planes socialesAumentó los impuestos a los trabajadores para poder elevar los subsidios sin afectar el déficit fiscal
Resultado de imagen para Roberto Cachanosky
Por Roberto Cachanosky
La economía nunca se recuperó desde la conferencia de prensa del 28 de diciembre de 2017
Si el Gobierno no hubiese de entrada dividido en 6 el Ministerio de Economía, generando una gran descordinación de la política económica; y dada la gravedad de la herencia recibida hubiese entendido que necesitaba un plan económico consistente, con un equipo económico con gente de trayectoria y prestigio que generaran confianza, con gente con horas de vuelo para evitar errores groseros que se cometieron de entrada, la historia del último domingo hubiese sido diferente.
¿Era previsible la corrida cambiaria que llevó a la crisis del 2018 a la derrota electoral del domingo? Definitivamente sí. Ya en noviembre de 2016 tuve un debate con otro economista en la ciudad de Rosario que decía que el modelo de las Lebac convergía al equilibrio porque la tasa de interés era menor a la inflación y defendía a muerte la política monetaria de Federico Sturzenegger. Era evidente que no tenía horas de vuelo en términos de haber vivido la economía argentina y tampoco hacía el análisis correcto.
Pensaba en términos de que se licuaba la deuda por la tasa de inflación y no veía, por grosero error de análisis y falta de experiencia, que la apuesta era tasa versus dólar. Fue 11 meses después cuando, cualquiera que hubiese analizado o vivido alguna de las tantas crisis anteriores, sabía que ese esquema de las Lebac era inviable.
Gracias al endeudamiento externo para financiar el gradualismo, esa política de, te doy tasa dame dólares, aguantó todo el 2017 y le dio un gran triunfo a Cambiemos en las elecciones de medio término. Cuando el 28 de diciembre de 2017 se anunció la baja de la tasa de interés, anticiparon lo que iba a ser inevitable: el cambio de cartera. Al bajar la tasa de interés el que apostaba a que la tasa le iba a ganar al dólar dudó y dolarizó su cartera.
Esa corrida junto con la sequía, generaron un gran impacto sobre el mercado de cambios que obligó al gobierno a salir corriendo a buscar el apoyo del FMI. Y no tuvieron mejor idea que subir la tasa y cambiar las Lebac por las Leliq que son otra bomba de tiempo. Pero pusieron la tasa de las Letras del Banco Central en niveles insólitos, acentuando la recesión.
Pusieron la tasa de las Letras del Banco Central en niveles insólitos, acentuando la recesión
El gradualismo terminó en lo que tenía que terminar: en una gran recesión, crisis cambiaria e inflación. La peor combinación posible para llegar bien parados a las elecciones.
El desgaste del gradualismo
Es más, por definición el gradualismo producían un gran desgaste en la población porque el gradualismo no es otra cosa que anunciar malas noticias todos los días. Hoy te aumento el gas, mañana la luz, pasado el transporte, etc. generando un desgaste fenomenal en la población, en particular en la clase media que, además de pagar el ajuste de las tarifas de los servicios públicos (como correspondía), no le bajaron los impuestos porque el Gobierno siguió manteniendo los planes sociales.
Es decir, castigó a la clase media que le dio el triunfo en 2015 y 2017 para poder beneficiar a los perceptores de planes sociales, quienes muchos además de no votarlos, le cortan la calle.

El tema ahora es, ¿qué hacer para revertir este escenario electoral? Si se acepta que en gran medida el Gobierno perdió por la economía, y también se acepta que fue buena parte de la clase media la que le soltó la mano, la lógica indica que el gobierno debería reconquistar rápidamente el apoyo de ese sector de la población.
El Gobierno perdió por la economía, y también se acepta que fue buena parte de la clase media la que le soltó la mano
¿Cómo? Anunciando una inmediata suba del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias a partir de septiembre. Esa reducción debe ir acompañada de una disminución en el costo de los planes sociales. La inmensa mayoría de los que reciben esos planes sociales no vota a Cambiemos ni lo va a votar.
Hay que recrear la cultura del trabajo
Si me dicen que le incendian el país les contesto: vean la respuesta del mercado financiero al resultado del domingo y elijan qué tipo de incendio quieren. ¿Acaso esta fiesta de reparto de planes sociales no ha generado un incendio económico que le hizo perder al gobierno las PASO por paliza?
Además de reestablecer los valores republicanos, que la clase media demanda, el Gobierno tiene que reestablecer la cultura del trabajo. Me dirán que la gente que vive de planes sociales se muere de hambre si no se los dan. Todos sabemos que no es así, salvo casos muy particulares.
Además de reestablecer los valores republicanos, que la clase media demanda, el Gobierno tiene que reestablecer la cultura del trabajo
Que los planes sociales se han convertido en un gran negocio político lo sabemos todos y que los dirigentes piqueteros extorsionan con los cortes para cobrar planes también los sabemos. Bien, la clase media, esa que puede darle el apoyo que necesita el gobierno, es la que está harta de pagar esos planes y no poder ahorrar, no llegar a fin de mes y no poder soñar con comprarse un departamento.
La sede del Banco Central, en la City porteña.
Si junto con eso se hace el canje de las Letras Intransferibles que tiene el BCRA por bonos de largo plazo para dominar mejor el mercado de acá a las elecciones, contaría con dólares y bonos para absorber la liquidez en la medida que no renueven los depósitos a plazo fijo, se puede llegar mejor a las elecciones y descomprimir a la clase media que está harta de sostener a una legión de gente que vive de su trabajo. Esa clase media es la que terminó dándole la espalda al gobierno.
De acá a octubre el Gobierno tiene que dar señales concretas de cambiar el rumbo económico, terminando con la cultura de la dádiva para volver a la cultura del trabajo. Si no se anima a hacer esa tarea, que le deje el lugar al peronismo, que la cultura de la dádiva la maneja mejor.
De acá a octubre el Gobierno tiene que dar señales concretas de cambiar el rumbo económico, terminando con la cultura de la dádiva para volver a la cultura del trabajo. Si no se anima a hacer esa tarea, que le deje el lugar al peronismo, que la cultura de la dádiva la maneja mejor
Me parece que Mauricio Macri debería tomar nota que tiene que cambiar su gabinete. Los que le hacían ganar las elecciones y gobernar pésimo ya ni le sirven para eso. Son los mariscales de la derrota económica y electoral.
Y, duplicaría la apuesta y anunciaría una dolarización de la economía para el segundo mandato porque Argentina no está en condiciones de tener moneda.
Pondría sobre la mesa temas desafiantes como empezar a terminar con los planes sociales, bajar la carga tributaria empezando por la clase media y una gran reforma monetaria que termine con la inflación que desde hace décadas destruye el salario de la gente. No hay espacio para las medias tintas de aquí a Octubre.

domingo, 3 de marzo de 2019

.OPINA ROBERTO CACHANOSKY,






SIEMPRE ALGÚN DESPISTADO DICE: "ANTES ESTÁBAMOS MEJOR".
SIMPLE EXPLICACIÓN DE POR QUÉ NO ES ASÍ.
Por Roberto Cachanosky
Veamos, durante 12 años el kirchnerismo utilizó, para estimular el consumo artificial, además del viento de cola, el stock de capital existente.
Nos confiscó nuestros ahorros en las AFJP y usó esos ahorros de largo plazo para financiar el consumo artificial.
Limitó las exportaciones de carne e hizo que la carne fuera artificialmente barata pero a costas de consumirnos 12 millones de cabezas de stock ganadero, por eso hoy cuesta una fortuna hacer un asado. Frenó los aumentos de tarifas de los servicios públicos dejando que se cayera el sistema energético. Lo que la gente dejaba de pagar por la cuenta de luz, lo destinaba a pagar la cuota del celular y los ejemplos al respecto pueden seguir.
Supongamos que vendo mi casa y el auto y me voy 1 año de viaje por Europa disfrutando de los mejores hoteles, restaurantes y comodidades. Cuando se me acaba la plata vuelvo a la Argentina y no tengo dónde ir a vivir, no tengo auto y encima me tengo que poner a trabajar. ¿Estaba mejor cuándo estaba en Europa? Obvio, lo que no cuento es cómo financié ese viaje y la ficción que fue vivir sin trabajar durante un año. Eso es lo que hizo el kircherismo.
Reventó el stock de capital acumulado, además de destruir impositivamente a un sector de la sociedad, para financiar una fiesta de consumo artificial. Entonces ahora puede ser que algún despistado diga que antes estábamos mejor, lo que no dice es que esa forma de consumir no era sostenible en el tiempo. Que recurrieron a una gran ficción y que si hubiese ganado las elecciones el kirchnerismo o Cristina Fernández hubiese seguido en el poder, estaríamos peor que ahora (ver el caso Venezuela con el chavismo) y camino a una sistema cada vez más autoritario. La Argentina hubiese sido un calco de lo que describe von Hayek en Camino de Servidumbre.
De manera que si bien es cierto que con el kirchnerismo Argentina era una fiesta, era una fiesta que no podía seguir eternamente. Me parece que esto es lo que le falta explicar a la gente de Cambiemos. Transmitir con sencillez porque la gente cree que antes se vivía mejor que ahora.

jueves, 13 de septiembre de 2018

KEYNES....OPINA ROBERTO CACHANOSKY


Resultado de imagen para Roberto Cachanosky
Roberto Cachanosky
Cuando cursé la carrera de economía en la UCA, en la década del 70, uno de mis grandes profesores fue Francisco Valsecchi que era titular de Microeconomía. Su asociado era el gran Luis Palma Cané (espero que Luis no se ofenda por botonearlo con la edad).
Valsecchi tenía una frase que me quedó grabada. Decía: "hay tres clases de profesores, los jóvenes, que enseñan más de lo que saben, los no tan jóvenes, que enseñan lo que saben y los viejos, que enseñan lo que hay que enseñar".
Tomo esta frase del profesor Valsecchi porque pretender dar cátedra sobre el pensamiento de Keynes es hablar más de lo que uno sabe. Y digo esto porque no solo la Teoría General es confusa, sino que, lo más importante, ni siquiera sabemos si la Teoría General era el verdadero pensamiento de Keynes. El economista inglés, que guste o no revolucionó el pensamiento económico en el siglo XX y hoy sigue influyendo, era muy cambiante en sus opiniones.
Resultado de imagen para Keynes
Al respecto voy a citar a su mayor opositor en el debate económico y gran amigo de Keynes, nada más y nada menos que Hayek. Ambos, a pesar de pensar diferente, se tenían aprecio mutuo y solían participar en largas charlas sobre teoría económica y de ese gran conocimiento personal es que Hayek sostiene que Keynes no era un hombre con demasiada formación teórica, pero que ya estaba influyendo el pensamiento económico incluso antes de la crisis del 30.
En Nuevos Ensayos, dice Hayek refiriéndose a las políticas inflacionarias de Keynes: "Y pocas son mis dudas de que debamos a la gran influencia de este keynesianismo demasiado simplificado la mayor parte de la inflación de posguerra. Tampoco creo que el mismo Keynes la hubiese aprobado. En realidad, estoy casi seguro de que si hubiese vivido en esa época, habría sido uno de los combatientes más firmes contra la inflación. Una de las últimas veces que lo vi, pocas semanas antes de su muerte, me dijo sencillamente más o menos algo parecido". Y agrega enseguida Hayek: "Yo le había preguntado si no se sentía alarmado ante el uso que algunos de sus discípulos estaban dando a sus teorías. Su respuesta fue que esas teorías habían sido muy necesarias en la década del '30, pero que si en algún momento se hubieran hecho perjudiciales, podía estar yo seguro de que él inmediatamente produciría un cambio en la opinión pública".
Es decir, por lo que cuenta Hayek, que compartió muchas horas de intercambio de ideas con Keynes, ni siquiera podemos decir que La Teoría General fue la última palabra del británico.
Otro párrafo de Hayek que muestra los continuos cambios de opinión de Keynes también lo extraigo de Nuevos Ensayos y hace referencia a fines de la década del 20. Dice Hayek: "Yo me había comprometido a revisar para Económica su Tratado Sobre la Moneda que había aparecido por entonces, y trabajé mucho con dos extensos artículos sobre el mismo libro. Al primero él le respondió con un contrataque a mi obra Precios y Producción. Sentí que en buena parte había demolido su esquema teórico, a pesar de que abrigaba honda admiración por tanto discernimiento profundo pero poco sistemático contenido en el Volumen II de su obra. Grande fue mi desilusión cuando todos mis esfuerzos parecieron vanos, porque tras la aparición de la segunda parte de mi artículo me dijo que en el ínterin había cambiado de opinión y ya no creía en lo que había expresado en su trabajo".
Lo primero que deseo concluir es que es demasiado vanidoso andar predicando tan categóricamente el pensamiento de Keynes, porque ni los que lo trataron estrechamente y fueron sus adversarios académicos, se animan a decir que sus escritos eran la última palabra del pensamiento de Keynes.
El segundo punto a resaltar es que durante la crisis del 30 ya no regía el patrón oro, como generalmente se cree, si no que regía el patrón de cambio oro. El patrón cambio oro hacía más flexible la oferta monetaria de los países, ya que autorizaba a los bancos centrales a mantener reservas en oro y en monedas convertibles a oro, y también los autorizaba a intervenir en el mercado para "moderar" las grandes fluctuaciones del precio del oro.
En efecto, en la conferencia de Génova de 1922 se reunieron varios expertos en temas monetarios y pusieron fin al patrón oro y dieron lugar al nacimiento del patrón de cambio oro. En esa época los economistas europeos que estaban a favor de políticas de estabilización eran Arthur C. Pigou, Ralph G. Hawtrey, Knut Wicksell, Gustav Cassel y John M. Keynes.
Incluso Keynes escribe en 1923 un Tratado Sobre Reforma Monetaria en 1923 y luego, en 1930 el mencionado Tratado sobre el dinero. Es decir, Keynes ya participaba de los debates económicos y monetarios antes de publicar la Teoría General, participó de las condiciones económicas que los aliados le impusieron a Alemania al terminar la Gran Guerra y se retiró por estar en desacuerdo con las exigencias que le imponían al país vencido.
Entiendo que estos datos muestran que es al menos imprudente afirmar categóricamente que Keynes no influyó en las políticas del New Deal en forma tangencial. Puesto en otras palabras, ningún economista serio podría afirmar categóricamente que no influyó o que influyó en el New Deal, aunque hay indicios históricos que muestran que sus teorías eran conocidas antes de publicar la Teoría General en 1936, e incluso la FED ya aplicaba políticas monetarias expansivas en EE.UU. que fueron las que crearon la burbuja bursátil que derivó en el famoso martes negro de octubre de 1929. Afirmar que porque publicó la Teoría General en 1936 su pensamiento no pudo influir en el New Deal que fue anterior es, como vulgarmente se dice, una verdadera burrada, porque el pensamiento y la influencia de Keynes ya existían antes de la crisis de 1929 aunque es cierto que tienen mayor fuerza luego de la Segunda Guerra.
Pero un punto que vale la pena resaltar es que el New Deal no fue solamente un aumento del gasto público financiando con emisión monetaria. Esa es una caricatura del New Deal, de la misma forma que es una caricatura afirmar que gracias a las políticas keynesianas se salió de la gran depresión.
El New Deal fue una mezcla de gasto público con regulaciones, prohibiciones y controles de todo tipo. Roosevelt ganó las elecciones en 1932 y a los dos días de asumir la presidencia declara un feriado bancario y el 5 de abril de 1932 Rooselvet declara ilegal "temporariamente" poseer monedas de oro en los Estados Unidos (ver La Crisis del 30 de Juan Carlos Cachanosky, en Libertas de mayo 1989). En mayo de 1939 se aprueba la Agricultural Adjustment Act por la cual los agricultores americanos cobraban un subsidio por reducir la producción. El objetivo era aumentar el precio de los granos.
En junio Roosevelt firmó la ley de Recuperación de la Industria Nacional (National Industrial Recovery Act) que da nacimiento al New Deal. Esta ley consistía en una gran cantidad de regulaciones y códigos para la industria. Se acortaban las horas de trabajo, se ponían salarios mínimos y se fijaban precios y condiciones de venta. Una especie de Moreno y Kicillof de 1930.
En enero de 1934 se sancionó la Gold Reserve Act. Esta ley le expropiaba el oro a los Bancos de la Reserva Federal y pasaba a ser propiedad del Tesoro de los Estados Unidos. Una especie de pesificación asimétrica.
Pero a principios de 1935 llegaron a la Corte Suprema de Justicia cuatro casos solicitando la inconstitucionalidad de la inconvertibilidad del dólar a oro y de las deudas que tanto el gobierno como los particulares tenían que pagar en oro, que Rooselvet había prohibido. La CSJ de EE.UU. decidió que el Estado tenía que pagar sus deudas en oro poniéndole un límite a Rooselvet.
En mayo de 1935, la Corte Suprema declara inconstitucional a la National Recovery Administration (NRA). Este organismo fue creado para controlar que las industrias cumplieran con los códigos y regulaciones de la National Industrial Recovery Act. La burocracia del NRA prácticamente legislaba, ya que podía cambiar las reglas, pero la la Corte consideró que el Congreso había delegado funciones que le correspondían a él, y por lo tanto declararon inconstitucional la NRA. O sea, el Congreso no podía delegar en el Ejecutivo la función de legislar.
En 1936 la CSJ declara inconstitucional la Agricultural Adjustment Act. Los sucesivos frenos que la CSJ le puso a las regulaciones del New Deal llevaron al presidente Rooselvet a enfrentar a la CSJ enviando un proyecto de ley al Congreso para modificar la cantidad de miembros de la Corte, algo que nosotros conocemos muy bien, pero con la diferencia que en EE.UU. causó indignación y Rooselvet no pudo avanzar sobre el poder Judicial. Al caerse parte de las regulaciones del New Deal, la economía americana tuvo más alivio y mostró cierto grado de recuperación.
Esta nota solo trata de mostrar que es de una tremenda superficialidad afirmar que el New Deal de la crisis del 30 estuvo basada en las teorías keynesianas, pero también es de una gran superficialidad afirmar categóricamente que Keynes no tuvo ninguna influencia en el New Deal, en particular en el aumento del gasto público y su financiamiento con emisión monetaria. No hay pruebas categóricas en uno u otro sentido que Keynes haya influido o no haya influido en el New Deal, aunque hay indicios que pudo influir marginalmente por sus trabajos de la década del 20 y su participación como funcionario público. Recordemos que Keynes fue funcionario del gobierno inglés antes de la crisis del 30 y que ya en la década del 20 publicaba ensayos y era editor del Economics Journal. En 1916 fue consejero del Ministerio de Hacienda británico y en 1919 fue parte de la delegación de Gran Bretaña en la Conferencia de Paz de París a la cual renunció por no estar de acuerdo con las exigencias que los aliados le imponían a Alemania por reparaciones de guerra. En ese momento Keynes tenía 36 años.
En síntesis, personalmente no comparto la teoría keynesiana, pero no puedo dejar de reconocer que Keynes tuvo una gran influencia en el pensamiento económico del siglo XX. Que si bien su amigo y oponente académico, Hayek, lo considera poco profundo en sus análisis económicos, no deja de reconocer que hizo grandes esfuerzos por su país, aun en el momentos en que estaba muy enfermo y que lo que hoy se conoce como la Teoría General perfectamente pudo no haber sido la última palabra de Keynes. No lo sabemos.
Específicamente, en lo que hace a su influencia en la crisis en el New Deal, no podemos ser categóricos, pero respuestas destempladas sobre este tema demuestran que muchos ni saben en qué consistió el New Deal, que como vimos, fue mucho más que aumentar el gasto público y financiarlo con emisión monetaria.
Recordando a mi profesor Valsecchi, hay algunos economistas que suelen enseñar más de lo que saben. Y si lo saben, con explicar estas líneas se contribuye a despejar mitos sobre Keynes y el New Deal.

R. C.