Milei y el desafío de cambiar un modelo agotado
Néstor O. Scibona nestorscibona@gmail.com
Si Axel Kicillof describió a fin de 2019 como “tierra arrasada” la herencia económica de Mauricio Macri, seguramente Javier Milei utilizará adjetivos aún más dramáticos para calificar el legado del gobierno del Frente de Todos cuando dentro de ocho días asuma la presidencia de la Nación.
Tres días después el Indec difundirá el índice de precios de noviembre que, según las estimaciones privadas, tiene un piso de 12% y con otro repunte en diciembre cerrará 2023 con una suba cercana al 200%. Así, la gestión de Alberto Fernández-martín Guzmán-sergio Massa -Miguel Pesce quedará en la historia con una inflación acumulada de cuatro dígitos, en torno de 1000%.
Por lo pronto, el presidente electo ya abrió anticipadamente el paraguas para advertir que no hay soluciones mágicas y vienen tiempos difíciles, porque la estanflación formará parte del cuadro económico del año entrante mientras se corrigen groseros desbarajustes macroeconómicos y eliminan innumerables regulaciones microeconómicas. Aunque Cristina Kirchner alertó en su insólito video ambulante sobre una “catástrofe social”, se trata del fenómeno que viene padeciendo la Argentina con el PBI por habitante estancado desde hace más de una década, la actual inflación récord en 32 años, caída del salario real y casi nula creación neta de empleo privado formal.
“Los más de diez años de estanflación constituyen una prueba irrefutable del agotamiento del ‘modelo’(...) de expansión del gasto público como vector de ‘crecimiento’ que, enfrentado a la imposibilidad de financiamiento, ha derivado en múltiples y nocivos ‘efectos colaterales’”; desde los cepos cambiarios y al comercio exterior hasta la emisión de pesos cada vez más descontrolada. El balotaje del 19 de noviembre certificó que este modelo no solo se había agotado en términos económicos, sino también en su dimensión política”, diagnostica el economista Jorge Vasconcelos en un artículo publicado por el Ieral, de la Fundación Mediterránea.
También sostiene que, lejos de una “escribanía”, ahora el Congreso será un archipiélago de bancadas y la dinámica de estos días muestra que la búsqueda de gobernabilidad está reseteando algunas de las ideas fuerza del presidente electo (dolarización). Y como la Argentina ha ingresado a un escenario no lineal, en que “un poco más” de déficit fiscal lleva a “mucha más” inflación, para quebrar esta dinámica se necesita un presupuesto equilibrado para 2024, no tan sencillo de ejecutar. “El incentivo del lado de la política está en que sólo bajo ese escenario será posible esperar para la segunda parte del año un descenso nítido de la tasa de inflación y un rebote del nivel de actividad”, añade.
Esta tarea resulta decididamente desafiante. No solo se prevén podas en el gasto público (no social), subsidios tarifarios, exenciones tributarias, transferencias discrecionales a provincias, y una reforma del Estado, sino un salto del tipo de cambio oficial y probable desdoblamiento cambiario. Pero puede ser quijotesca en función de la crítica herencia macroeconómica a recibir.
En una reciente charla privada, el economista Miguel Ángel Broda precisó que nunca en la historia argentina hubo un déficit del sector público consolidado y un déficit en cuenta corriente como los 17 puntos del PBI que se registran este año. Los récords anteriores en “déficits gemelos” habían sido de 15,5% en el “mal llamado Rodrigazo” de 1975 (herencia de las políticas de Gelbard y Gómez Morales) y de 16,2% en la hiperinflación de Raúl Alfonsín.
Hay reservas brutas por US$21.600 millones en el Banco Central con el swap de China, pero las “no mangadas” son de US$10.800 millones. “No tenemos a nadie que nos preste y esto no se arregla con artimañas financieras. Si se computan el déficit fiscal; el déficit cuasifiscal (BCRA); los intereses de la deuda doméstica y de la deuda externa con sus respectivos vencimientos, nunca tuvimos nada parecido en ningún momento de las tres grandes crisis”, agregó.
El sistema financiero es, básicamente, un intermediario entre el depositante y el Estado. Del activo de los bancos, excluyendo inmuebles, casi 80% está en títulos del Tesoro y del BCRA. “En Latinoamérica -agregó-, el promedio de crédito al sector privado es de 53/55% y en la Argentina, de 7%”.
En un contexto de atraso de precios relativos hay inflación reprimida. “El tipo de cambio real multilateral se ubica 26% por debajo del promedio histórico; o sea queen $360, el peso está apreciado en 36 %. Tenemos casi el tipo de cambio real de enero de 1999, cuando devaluó Brasil, que equivalía a $352 en pesos de hoy. Con relación a diciembre de 2015 la apreciación es de 48%”.
En tarifas, 70% de la población paga el 10% del costo de la energía y menos del 10% del costo de transporte en la CABA. Muchos costos están dolarizados y, obviamente, habrá una devaluación. Pero, además, hay una serie de precios dentro de cada canasta (Precios Justos, Cuidados, etc.) que van a converger hacia la tasa de inflación.
De hecho, este proceso se aceleró después de las PASO tras el aislado salto cambiario de 22%. El ticket de compra de la canasta fija de 30 productos que monitorea esta columna en la misma sucursal de una cadena de supermercados, tuvo un incremento de 67%, al pasar de $38.900 a $65.000 entre fines de julio y de noviembre. En los últimos 11 meses la suba acumulada fue de 189% con aumentos muy superiores en 20 rubros. Entre ellos, una gaseosa de primera marca (382% y 414%); azúcar (425%); fideos guiseros (382%); yerba mate (272%); detergente cremoso (325%); lomo premium (232%); jamón cocido (234%); zapallitos (422%); pimientos rojos (567%); papas (233%) y berenjenas (472%).
Como consecuencia, el fallido intento de Massa de disimular los efectos de la aceleración inflacionaria con el “plan platita 3” acentuó el deterioro real de ingresos que venía de arrastre. Según la Fundación Capital, desde 2017 el salario registrado cayó 29,5% y, el informal, 45% en términos reales. La AUH tuvo un retroceso de 35,2% real en su poder de compra, en tanto que para los beneficiarios de la Tarjeta Alimentar, la baja fue de 28,3% desde su creación en 2020. A su vez, los ingresos reales de los jubilados acumulan en seis años una contracción de 30,6%, acotada a 16% en los haberes mínimos por los bonos de suma fija otorgados desde septiembre de 2022.
Desde el punto de vista estructural, un informe de Idesa sostiene que el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) no es tal, sino un régimen general, porque en su interior hay regímenes especiales con beneficios superiores y regímenes diferenciales con menor edad de retiro. En paralelo, y con escasa articulación, operan 13 cajas provinciales, 29 cajas municipales, 82 cajas de profesionales, 2 cajas de bancos públicos y cajas complementarias. La suma da como resultado cerca de 240 regímenes que pagan unos 10 millones de jubilaciones y pensiones. Para la entidad, el sistema no necesita ajuste sino un reordenamiento, ya que si se mantienen las actuales reglas el gasto previsional pasará de 7,2% del PBI en 2023, a 7,5% en 2035 y a 8,5% en 2045. Su propuesta es respetar los derechos adquiridos, mejorar la Pensión Universal para el Adulto Mayor (Puam) en vez de ampliar moratorias; revisar el régimen de pensiones para convivientes; un mecanismo gradual para que regímenes especiales converjan a reglas generales y contemplar la actualización automática y periódica de los parámetros del sistema a la dinámica demográfica. Nada fácil en una sociedad donde todos están de acuerdo con los cambios, mientras no le toquen a cada uno.
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Los dólares libres saltaron hasta $70, pero en la semana acumularon caídas
El blue subió $50 y se vendió a $955, tendencia alcista que se replicó tanto en el MEP como en el contado con liquidación
Melisa Reinhold
Diciembre arrancó con una nueva suba de los dólares libres. Se trata de un rebote luego de que durante los días previos alcanzaran los valores más bajos desde octubre, ante la expectativa de que la dolarización de la economía que prometía Javier Milei en la campaña haya quedado archivada, y por las mayores liquidaciones que hubo por el dólar exportador. Tras tocar “pisos”, tanto el blue como los financieros se dispararon hasta $70.
En la última rueda de la semana, el tipo de cambio paralelo se consiguió a $955 en las calles de la City porteña, un avance de $50 frente al cierre anterior (+5,5%). No obstante, al analizar el recorrido que hizo durante la semana siguió $40 más abajo (-4%).
Lo mismo se pudo observar en el dólar MEP, la herramienta que encontraron los argentinos para dolarizarse legalmente pese al cepo. Si la operación se concretó con bonos AL30, uno de los más populares, ayer cotizó a $935,63. Fueron $63,47 más que el jueves (+7,3%), pero en los últimos cinco días acumuló una caída de $32 (-3,5%).
El dólar contado con liquidación (CCL) “libre” apareció en las pantallas del mercado de capitales a $904,83. Si bien presentó una fuerte alza diaria de $70,4 (+8,4%), terminó la semana con una baja acumulada de $19,4 (-2,15%).
“La explicación detrás de esta dinámica bajista en la semana tiene un componente importante de expectativas que se vio reforzado por las novedades de los últimos días, pero hay algunos factores técnicos que no se pueden ignorar y que podrían ser transitorios. Precisamente, la renovación del dólar 50/50 y la limitación diaria para dolarizarse dejan una demanda del CCL que está prácticamente truncada. La breve aparición de las Lediv como mecanismo de cobertura (finalmente el jueves se suspendió la operatoria y derogaron las comunicaciones que la regían) refuerzan esta visión”, dijeron desde Consultatio Plus.
El dólar exportador generó una distorsión en el mercado, ya que permite que quienes vendan fuera del país liquiden un 50% al CCL y 50% al oficial. Aunque el contado con liqui suele ser la referencia más alta, debido a que es la herramienta que usan las empresas para girar divisas a una cuenta bancaria fuera de la Argentina, en las últimas semanas la relación se invirtió por la mayor oferta que recibió de parte de los exportadores. Así, pese a la suba, sigue siendo el valor más barato entre las cotizaciones libres.
El tipo de cambio oficial mayorista avanzó $0,6 y cotizó a $361,10 (+0,2%). Frente al blue, la brecha cambiaria entre ambas cotizaciones es del 164%, niveles históricamente altos.
Bonos y acciones
Las acciones argentinas siguieron con la racha positiva. Luego de haber cerrado noviembre con la mayor suba mensual en dólares en 20 años, el S&P Merval operó en las 870.169 unidades, un alza del 7% frente al día anterior. Al ajustar por el contado con liqui, se posicionó en los 961 dólares, valores que no se observaban desde el “crash” de las PASO de 2019. “En términos históricos, se trata de un nivel elevado para el Merval. El índice solo ha superado su precio actual el 13% de las veces en los últimos 20 años y el 26% en los últimos 10. Y dichas veces corresponden al período comprendido entre 2016 y 2018. El precio actual se ubica un 45% arriba del promedio de 20 años, 369% sobre el mínimo y -47% por debajo del máximo de enero de 2018. Creemos que el índice podría seguir subiendo en la medida en que los flujos de la región acompañen y las promesas del presidente electo se vayan materializando, pero los niveles de precios actuales requieren ser selectivos”, auguró la sociedad de Bolsa Delphos Investment.
En el panel principal, conformado por las compañías más grandes del país, la rueda fue liderada por las acciones de Cablevisión Holding (+11,7%), Ternium (+11,1%), Aluar (+10,2%), Transportadora de Gas del Norte (+9,1%) y Edenor (+9,1%).
En cambio, los bonos del último canje de deuda operaron con variaciones mixtas. Mientras que los Bonares (ley local) se hundieron un 0,85% (AL35D), los Globales (ley extranjera) se destacaron con subas del 2,44% (GD38D). El riesgo país terminó la semana estable en los 1982 puntos básicos
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En noviembre cayó un 41% la liquidación de divisas del agro con relación a 2022
Fue por US$1003,9 millones, según informaron los exportadores; la baja fue del 50% en lo que va del año
Belkis Martínez
Durante noviembre pasado, la liquidación de divisas del agro fue de US$1003,9 millones, lo que representó una baja del 41% con relación a la del mismo periodo de 2022. Pero, la cifra se transformó en una mejora de 35% con relación a la de octubre pasado, según informó la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC). En lo que va de 2023, el sector cerealero oleaginoso aportó US$18.496,2 millones.
Las entidad es, que representan el 48% de las exportaciones argentinas, señalaron que el sector cereal ero oleaginoso perdió valores de ventas al exterior por US$18.200 millones. Es decir, que se registró casi un 50% de ingresos menos de divisas a las arcas del Banco Central (BCRA), comparado con los once meses del año pasado. La caída estuvo motivada principalmente por los efectos de la sequía.
Gustavo Idígoras, presidente de Ciara-cec, estimó que “el programa del decreto 549/23, del actual Gobierno en el comercio de granos está teniendo muy bajo nivel de movimientos, dado que quedan muy pocos granos en el mercado. Pero, además, la oferta de granos a la exportación está muy condicionada frente a una expectativa de devaluación mayor a la del tipo de cambio 50% y 50% [que rige hoy]”.
La mejora del 35% que se presentó el mes pasado, explicó, se debe al cierre del Programa de Incremento Exportador [PIE] anterior que tenía un mecanismo de liquidación del 70% [MULC] 30% [CCL], pero también a que se retomó un flujo que hubo al inicio de la campaña de maíz y se sumó el trigo de la actual campaña. “Igualmente, sigue extremadamente bajo si se compara con un mes normal de noviembre”, justificó.
Las expectativas que mantienen en la agroindustria es con el próximo Gobierno se elimine todo tipo de restricciones. Entre ellas, “los pagos de importaciones y las licencias en los pagos de importaciones temporarias”, dijo Idígoras y pidió “un esquema de rápida liberación y tipo de cambio unificado para todo tipo de comercio exterior en la Argentina”.
Según mencionó Ciaracec en el comunicado, el ingreso de divisas del mes de noviembre versus igual mes del año pasado fue el resultado de la sequía, que ha generado pérdidas de stock disponible de granos, así como de un proceso electoral que siempre condiciona el mercado de granos.
“El remanente de granos de la cosecha gruesa y la fuerte caída de la previsión de trigo siguió limitando las operaciones de las terminales portuarias y de la industria de la molienda de soja que están trabajando con niveles de capacidad ociosa superiores al 70%”, señalaron.
En octubre pasado, las empresas del sector liquidaron US$743,5 millones, que habían representado una retracción del 63% contra septiembre último, cuando ingresaron US$2045 millones. Actualmente, el sector opera con un tipo de cambio diferencial, denominado dólar exportador, que permite una liquidación al 50% por el CCL y un 50% por el MULC, como se mencionó.
Ciara-cec explicó que el ingreso mensual de divisas, transformadas en pesos, es el mecanismo que permite seguir comprando granos a los productores agropecuarios al mejor precio posible.
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El BCRA vendió US$200 millones en solo dos días
RESERVAS. el banco central hizo ayer la mayor venta de reservas desde la semana previa a las últimas elecciones presidenciales: aportó unos US$107 millones al mercado, en una rueda en la que apenas se operaron de contado US$187,8 millones, lo que devela que 57% de las divisas transadas salieron de sus arcas.
El saldo, que debilita aún más una posición de reservas que –medida en términos netos– se mantiene desde hace semanas negativa en US$10.500 millones, fue justificado desde esa entidad, aclarando que debió atender pagos de deuda.
Loinquietanteesque,sumadoalaventadeus$92millones de anteayer, muestra que el BCRA perdió solo por esta vía unos US$200 millones en las últimas 48 horas.
El resultado no sorprende, aunque el saldo negativo inquieta. Es que el BCRA perdió en una sola rueda el 27% de los US$391 millones dificultosamente acumulados por compras en noviembre. En el mercado creen que los saldos negativos pueden repetirse la semana que viene: “No hay incentivos para liquidar”, dicen.
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