El Moderno les abre sus salas al cosmos y a todos sus misterios
La muestra A 18 minutos del Sol reúne obras de 100 artistas curadas por Javier Villa, para pensar los problemas del cielo y de la Tierra.
Daniel Gigena Para agendar Toda la programación e inscripciones en www.festivalborges.com.ar/yen www.youtube.com/@FestivalBorges
El menú literario de esta semana tiene como plato principal, otra vez, al gran escritor (y comensal frugal, según reconocidos compañeros de mesa y sobremesa) que fue Jorge Luis Borges. Hasta el viernes se realiza una nueva edición del Festival Borges, con charlas virtuales y presenciales en la Biblioteca Casa de la Lectura en Villa Crespo (Lavalleja 924). Organizado por la editora y gestora cultural Marisol Alonso y la escritora Vivian Dragna, cuenta con el apoyo del Ministerio de Cultura porteño y la Fundación Itaú.
Destacados disertantes, como el académico galés Richard Gwyn, el profesor Walter Romero y el autor Andrés Barba –que develará claves del “arte de plagiar”–, brindarán nuevas perspectivas sobre el universo borgeano. Participan, entre otros, el español Eloy Tizón; el investigador norteamericano, especialista en los manuscritos de Borges Daniel Balderston; las escritoras Claudia Piñeiro y Clara Obligado (alumna de Borges), y los profesores Gonzalo Aguilar (que abordará la pasión cinéfila del escritor), Julio Schvartzman y Carlos Battilana. Hoy, en modo virtual, se podrá escuchar a Annick Louis, que profundizará en el concepto de autor nacional (a las 16); las conferencias de Sylvia, Saítta (a las 18, Borges y los medios) y la periodista Hinde Pomeraniec (a las 20).
“Vamos a tener dos actividades presenciales en la Biblioteca Casa de la Lectura en Villa Crespo –dice Marisol Alonso
Es una oportunidad para reencontrarnos con la comunidad de lectores y para poder compartir preguntas y conversar con los autores”. El Festival Borges, que intenta acercar una mirada “nueva y diversificada” sobre el escritor, contó desde el inicio con el apoyo de María Kodama. “Programamos charlas que nos den ganas de leer a Borges, de quitarle el polvo y sentir que su literatura está muy viva –agrega–. Borges siempre tuvo, en su literatura, un espíritu muy libre que experimentó con las formas, los géneros, el concepto de verosímil. Muchos mundos en un solo escritor con la inteligencia, la disciplina, la sensibilidad y la maestría para poder expresarlos”.
Mañana, a las 18, el poeta, narrador y traductor Richard Gwyn, dará la charla virtual “Reflexiones sobre Borges, la recursividad y la hipótesis de los mundos paralelos”, en referencia a dos cuentos claves. Primero, “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, que “marcó un punto de inflexión en la evolución de Borges como escritor”. Luego, “El jardín de senderos que se bifurcan”. Dice el galés: “La idea de que nuestro mundo es uno de muchos mundos paralelos que se bifurcan, momento a momento, sin cruzarse ni comunicarse, con el resultado de que cada permutación de cada evento tiene el potencial de ocurrir en alguna parte, es a la vez atractiva y aterradora”.
También mañana, a las 20, el profesor, ensayista y milonguero Walter Romero tocará el tema del tango en Borges, en especial en Evaristo Carriego y en las cuatro conferencias reunidas en El tango. Para Romero, el tango que Borges escuchó y supo conocer “es un tango en sus inicios ligado al mundo del hampa, de la hombría, de la poética del coraje, que son marcas de su obra”.
“Esa contemporaneidad o cercanía con el tango guarango, el tango sin letra o con letras cortas hechas sobre música, con instrumentaciones que todavía no dependen del bandoneón, en zonas de Buenos Aires donde el tango como baile se muestra en relación con lo prostibulario es un tango que Borges reivindica y que lamenta en parte haya desaparecido –destaca–. Borges reclama ese tango que exalta el cuchillo y los duelos criollos y que todavía no se ha contaminado por el toque italiano que ha vuelto esa ‘mitología menor de Buenos Aires’ en un compendio de tangos llorones o quejosos, muy alejados del tango que él conoció”. Romero también hablará del “Borges milonguero”, que evocó a figuras como Juan Muraña y Jacinto Chiclana.
A Carlos Battilana, el jueves, a las 18, le tocará hablar sobre el primer poemario de Borges, Fervor de Buenos Aires, publicado hace un siglo, en el invierno de 1923. “La fabricación literaria de las orillas y del arrabal le sirve a Borges para postular una zona para la literatura argentina que tiene consecuencias aún –dice Battilana–. Inventó el suburbio, que hoy podemos ver transfigurado. Por otra parte, las sucesivas ediciones del libro propugnan la idea borgeana de oponerse a los ‘excesos barrocos’ que también tendrá gravitaciones en la historia de nuestra poesía”. El fervor por Borges se acrecienta año a año.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA