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lunes, 26 de agosto de 2024

ECONOMÍA Y EL ESCENARIO ECONÓMICO




Alarma entre los exportadores por el costo del peaje de la principal vía comercial del país
El Gobierno busca elevar la tarifa de la Hidrovía para hacer frente a una deuda del Estado con la empresa de dragado, de casi US$95 millones en total; fuertes presiones
Paula UrienEl mantenimiento de la Hidrovía se ha transformado en un tema crucial para la economía 
El posible aumento de más del 60% del peaje de la Hidrovía, la “autopista” fluvial por la que sale del país el 80% de las exportaciones argentinas, puso en alerta al sector privado. La tarifa que se paga para pasar por allí hoy equivale a US$3,06 TNR (tonelada transportable), pero en un informe, la Administración General de Puertos (AGP), después de analizar los costos de mantenimiento de la Hidrovía, llegó a la conclusión de que “bajo las condiciones actuales se necesitaría una tarifa adicional para el tramo Santa Fe-Océano de US$1,92/TRN”. Con estos números, agregar un costo de esa magnitud representaría una proporción considerable. Esto desató una tormenta de preocupación entre los usuarios. Es decir, empresas de gran volumen nucleadas en importantes organizaciones del sector privado.
La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la Cámara Argentina del Acero, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina, la Unión Industrial Argentina, el Puerto de La Plata; la Cámara de Exportadores de la República Argentina y la Cámara de Puertos Privados Comerciales, entre otras entidades, enviaron por escrito sus razones para afirmar que esta medida no es conveniente. Fue en el marco del plazo de participación ciudadana, ya concluido, que había convocado el Gobierno para la revisión tarifaria del peaje en el tramo Puerto de Santa Fe-Océano de la Vía Navegable Troncal (VNT), más conocido como “Hidrovía” (desde el kilómetro 1238 del río Paraná, llamado Confluencia, hasta la zona de aguas profundas naturales en el Río de la Plata).

Esta vía navegable es una de las grandes ventajas competitivas que tiene el país. Por allí se moviliza el 82% de los despachos de exportación argentinos de granos, harinas y aceites, el 91% de la carga de contenedores y el 99% de la carga automotriz. Por lo tanto, también funciona como la puerta de entrada de las tan necesarias divisas.
“Todas las entidades nos hemos manifestado en contra del aumento de la tarifa, que llega al 66%”, dice a Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara Argentina de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales (CiaraCEC). “Sin embargo, el Gobierno, mientras nosotros mandábamos las notas, ya les manifestó a las agencias marítimas que va a subir la tarifa. La verdad es que esto es sorpresivo y dañino porque implica una pérdida de competitividad, pero además [el aumento] se va a trasladar a precios y va a repercutir en el mercado interno y en los productores”, asegura.
Según fuentes oficiales vinculadas a la Administración General de Puertos (AGP), el organismo que gestiona la VNT, “falta todo el proceso interno de la AGP, junto con Transporte, que depende del Ministerio de Economía, y esto va a llevar unos días más. La AGP va a realizar un informe y se publicará una resolución. Recién ahí se va a definir el nuevo cuadro tarifario”.
Durante el proceso de consulta, la empresa de dragado que está operando la Hidrovía a través de una contratación directa desde septiembre de 2021, la belga Jan De Nul (en la Argentina, Compañía Sud Americana de Dragados), fue a lo concreto y preguntó por lo que el Estado le debe. Dentro del esquema de participación ciudadana, comunicó: “Entendemos que la propuesta de la AGP sería incrementar la tarifa básica hasta US$4,98 TNR para el transporte internacional (durante los primeros tres años) y hasta $824,8 para el transporte doméstico”.
La empresa pidió confirmar la fecha estimada a partir de la cual regiría la nueva tarifa y definir si aumentará en etapas. Además, puso por escrito que “del incremento propuesto por la AGP para el transporte internacional, US$0,48/TRN estaría asociado al repago de deudas y previsiones pendientes de pago”, y agregó que quiere saber si esa porción del ajuste se va a destinar a la cancelación de deudas de manera automática o si la “AGP seguirá repagando esas deudas y previsiones en base a la disponibilidad de caja que se genera en la VNT”.
Esta deuda heredada por el gobierno de Javier Milei se generó en parte por la sequía del año pasado, por la cual disminuyó el movimiento de buques graneleros y se recaudó menos dinero en concepto del peaje, aunque el dragado se debe hacer de todas maneras. Fuentes cercanas a la empresa belga afirman que se le deben alrededor de US$80 millones y que “el Gobierno está pagando”.
Según un informe de la AGP, la facturación por la operación de la Hidrovía fue de US$212 millones en 2022, “superando el ingreso anual que históricamente la VNT percibía (en promedio, el ingreso es inferior a los US$200 millones). Esto impactó positivamente en la recaudación. La bajante histórica del río hizo que se necesitaran más embarcaciones para una carga similar. Sin embargo, el ente estatal observó que, “durante el año 2023, el efecto de la sequía impactó negativamente en el tráfico de graneleros, resultando en una baja mayor al 40% comparada contra el año 2022. Se espera una recuperación para el año 2024”.
La entidad gubernamental admitió que el resultado total de las deudas y los créditos asciende finalmente a US$94,8 millones. A la deuda contraída con la empresa de dragado, sumó otras razones a las causas del desequilibrio financiero, como la diferencia cambiaria. De acuerdo con el análisis oficial, la tarifa acumula diez años sin actualizarse y, en consecuencia, está atrasada.
A partir de estos números, desde el Centro de Navegación dijeron en su escrito que “hasta 2022, la AGP contaba con un resultado de ejercicio superavitario, con la misma estructura contractual y tarifaria que la actual, lo cual permite, a priori, establecer como definición que “no cabe castigar la película por una mala foto”.
Durante más de dos décadas en las que estuvo en marcha la licitación de las obras, estas fueron a riesgo empresario, por lo que no hubo deudas, pero el 30 de abril de 2021 finalizó la concesión a manos de Hidrovía SA –para el dragado y balizamiento de la VNT– y el gobierno de Alberto Fernández no llamó a una compulsa a riesgo empresario. Ese proceso todavía está pendiente. En el sector lo califican como urgente y creen que la operación debería licitarse por lo menos por 15 años. Calculan que este sistema ya podría estar vigente a fines de 2025, pero afirman que “hoy el problema es el corto plazo”.
Un no rotundo
Antes de que haya una definición oficial sobre la tarifa, la Unión Industrial Argentina (UIA), por su parte, consideró que el incremento tarifario tendría “un efecto directo en los costos de flete, que afectan la competitividad de las exportaciones argentinas y los costos de los insumos importados necesarios para la operación de las cadenas de valor. Los aumentos en el peaje de la Vía Navegable Troncal podrían incrementarse entre el 46% y el 63%”, alertó la entidad liderada por Daniel Funes de Rioja. Incluso, desde la UIA hablaron de un atentado contra la competitividad y de que “la tarifa propuesta por la AGP podría incrementar todos los costos de importación y exportación de graneles en más de un dólar por tonelada y los costos de los contenedores de importación y exportación en valores que oscilarán entre los 60 y 85 dólares extras”.
Consideran que el concesionario debería “absorber sus pérdidas”. Según la UIA, “mover un contenedor de 40 pies en Argentina llega a ser hasta 3 veces más caro para las exportaciones en comparación a otros puertos de la región y hasta 7 veces más caro para el caso de las importaciones”. La cámara que nuclea a los industriales aduce que, con el incremento, “el movimiento de cada contenedor podría elevarse entre US$60 y U$S70 adicionales”.
Las propuestas de los industriales incluyen que se realice una pronta licitación, que se limiten las tareas de dragado solo a las zonas mandatorias, que no se carguen sobre este contrato costos anexos de la AGP y que no se pase a los usuarios futuros la deuda pasada generada por temas de gestión y administración.
La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), al igual que otras cámaras empresarias, manifestó a la AGP durante el proceso de consulta que “según el numeral 2.5 del Contrato de Concesión vigente entre el Concedente (Estado nacional) y el Concesionario (Administración General de Puertos SE), la Concesión es a exclusivo riesgo del Concesionario”.
Otras opciones Según la propuesta de la Cámara Argentina del Acero, “el análisis de los costos actuales de dragado y balizamiento revela que existen ofertas en el mercado que podrían realizar estas tareas a un costo significativamente menor al que se está pagando actualmente”.
En el ínterin, DEME, otra empresa de dragado que también es belga, envió una carta al Gobierno con fecha 12 de agosto para proponer “que en lugar de incrementarse la tarifa del peaje de la VNT se opte por reducir los costos del mantenimiento de su dragado, convocando a los interesados en prestar esos servicios a un proceso competitivo de selección de contratistas”. En la carta, la firma belga agregó que “DEME Group se encuentra en condiciones de prestar los servicios de dragado ofrecidos en términos competitivos, por precios inferiores a los acordados bajo el contrato vigente para dichos servicios, y con la posibilidad de comenzar a ejecutar y financiar las tareas pertinentes en el plazo de 30 días a partir de la obtención del tratamiento de bandera nacional”.
El corto plazo, es decir, esos meses hasta que el resultado de la licitación larga esté definida, también está en juego. Se lanza así nuevamente una competencia feroz por el trabajo de mantenimiento de la VNT. Mientras, el sector privado se mantiene expectante.
Por la hidrovía se movilizan el 82% de los despachos de exportación argentinos de granos, harina y aceites, el 91% de la carga de contenedores y el 99% de la carga automotriz. Por lo tanto, también funciona como la puerta de entrada de divisas

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Un grito de guerra libertario
La sanción de la ley jubilatoria se interpretó como una afrenta para destruir el pilar del plan económico; las nuevas medidas que analizaron en la cumbre con su equipo
José Del RioMilei con su equipo económico, en una semana muy intensa x
“H e vetado esta ley de quiebra que ayer sancionó el Parlamento porque tengo mucha responsabilidad. Son 40 millones de personas que dependen de las cosas que hagamos quienes tenemos responsabilidad en el Estado. Basta de estafar al Estado… Esto de ‘bueno, no importa, después vemos cómo se financia’ me suena demasiado ingenuo”. La frase corresponde, paradójicamente, a Cristina Kirchner, quien el 14 de octubre de 2010 vetó la ley que había sido aprobada por el Congreso y que establecía una jubilación mínima que representaba el 82% del salario mínimo, vital y móvil.
Catorce años después la historia vuelve a repetirse, aunque con una diferencia sustancial. En ese entonces el proyecto se había aprobado por una mayoría muy finita y ahora los números de la ley que recompone un 8,1% las jubilaciones están en alza tras los reproches e internas tanto del oficialismo como de la oposición.
La respuesta del Gobierno terminó de gestarse el jueves poco después de las 19.45, en un encuentro que se llevó adelante en la sala de la Jefatura de Gabinete de la quinta de Olivos. Allí el presidente Javier Milei estaba sentado a la cabeza de una larga mesa de 18 invitados. A su izquierda, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger; a la derecha, Luis Toto Caputo, ministro de Economía, e inmediatamente al lado, el diputado José Luis Espert, su apuesta en la provincia de Buenos Aires para la batalla electoral de 2025. La ubicación de ellos no fue casual. El propio Presidente les pidió que se pusieran a su lado.
También estaban Maximiliano Fariña (secretario de Transformación del Estado), Pablo Quirno (secretario de Finanzas), Vladimir Werning (vicepresidente del Banco Central), Demian Reidel, Miguel Ángel Boggiano, Federico Furiase y Lucas Llach, entre otros economistas con roles muy disímiles en el Gobierno.
El 70 por ciento del tiempo se dedicó a analizar punto por punto el Pacto de Mayo, que se firmó en julio, y el 30 por ciento, para la respuesta formal a la que definieron como “la madre de todas las batallas”. En ningún momento se minimizó la sensibilidad que implica el tema de las jubilaciones en la Argentina, pero interpretaron la jugada política como una decisión de destruirles el plan económico. O al menos lo que suponen su pilar central: el superávit.
Sin eufemismos, fue el propio Presidente quien confirmó en el inicio de su discurso en la Bolsa de Comercio de Rosario que vetará el proyecto y volvió a llamar “degenerados fiscales” a los miembros del Congreso. “Votaron un disparate que implica un 62% del PBI de toma de deuda, que les cuesta a los argentinos US$370.000 millones, arruinándoles la vida a generaciones futuras”, agregó.
Desde la oposición, en tanto, tomaron el guante y uno de los más duros fue el senador nacional por la Unión Cívica Radical Martín Lousteau, a través de la red social X: “Decían que no había plata y que el ajuste lo iba a pagar la casta. Pero hay plata para aviones de guerra. Hay plata para bajarles los impuestos a los ricos. Hay plata para los viajes privados del Presidente. Hay plata para el blanqueo de los evasores seriales. Hay plata para darle 100.000 millones a la SIDE. ¿Irresponsabilidad fiscal o prioridades diferentes?”, disparó el flamante presidente de la Comisión Bicameral de Inteligencia.
Fue el propio Guillermo Francos, jefe de Gabinete, quien salió a responderle: “El senador Lousteau hizo un comentario cuando se trató la ley sobre que había plata para la SIDE y no para los jubilados. Me parece que el comentario del senador, que se ha convertido al kirchnerismo más rancio, es bastante ridículo. Es como comparar manzanas con bananas, son cosas absolutamente diferentes”, sentenció Francos.
Tras una primera fase de dos horas, el encuentro del Presidente con sus espadas económicas continuó en el quincho, donde la parrilla estaba lista. Chorizo, vacío y ensalada rusa fueron los elegidos principales. “Casta, vení a tocarnos el superávit”, postearon luego en la red social de Elon Musk, a modo de grito de guerra. “Los jubilados cobran miseria porque el sistema está quebrado por el populismo”, resumió Espert.
El veto presidencial tiene una arista compleja en términos de agenda futura. Las encuestas de opinión pública plantean el tema jubilaciones como un punto muy empático por parte de la sociedad y muy antipático desde la política. Es decir que a un gobierno que mira muy de cerca los niveles de aceptación esta agenda le es muy compleja.
“Es en esos puntos en los que los grandes números importan poco a la sociedad, que lo vuelca a la realidad de cada uno de los jubilados de su familia. Es un mundo difícil de construir para un gobierno que tiene como fortaleza la comunicación. El riesgo es que se convierta en un conflicto similar al de las universidades, porque si hay algo que no son los jubilados es casta. Hay algunos ejes en los que la sociedad no compra el no hay plata y este es uno de ellos”, graficó en off the record uno de los analistas que mejor posicionamiento le dan a Milei en la aceptación pública.
Y agregó: “El peronismo y los anti-Milei encontraron aquí un talón de Aquiles difícil de rebatir. La gente mira su metro cuadrado y es muy difícil de defender la medida con los valores reales que ganan hoy las personas que no están en actividad”, cerró.
El exministro de Economía y extitular del Banco Central Alfonso Prat-Gay tiene una mirada definitiva respecto del debate actual. “El kirchnerismo, que siempre saqueó a los jubilados, con Cristina Kirchner y Alberto Fernández, ahora los usa para intentar un rédito político”.
En ese sentido, Unión por la Patria emitió un comunicado con el título: “Motosierra para los más débiles. Con el veto, Milei les cae con toda la crueldad a las y los jubilados”. El kirchnerismo se mostró unido en este campo tras el tsunami de las denuncias de agresión de Fabiola Yañez y la investigación judicial abierta por el caso de los seguros que mantuvo a sus referentes con los grupos de WhatsApp al rojo vivo.
Prat-Gay cree también que “el gobierno actual oculta que a los jubilados, no a la casta, se les sacó cinco veces más que el 0,4% del PBI que anunció al inicio del año. Y miente cuando dice que peligra el déficit cero porque el superávit acumulado hasta agosto es mayor que el impacto fiscal de la ley”.
Los referentes libertarios tienen una mirada definitiva sobre el contexto. “Es una movida política para romper el superávit. Es el principio. Nos están midiendo y es increíble que todos los que estuvieron mudos entre diciembre de 2022 y noviembre de 2023, en que cayeron 30 por ciento las jubilaciones, estén preocupados. Esto va por el kirchnerismo y también por sus socios, como Lousteau. Da muchísima bronca. Imaginate que el ajuste que hicieron ellos a los jubilados era encima con un ‘plan platita’ donde la expansión no tenía ningún respaldo y ahora vienen con populismo barato. Caraduras”, se enojaron en el quinto piso del Ministerio de Economía.
La cuenta que allí hacen es que este proyecto cuesta 1,2 por ciento del producto bruto interno y que no tiene absolutamente ninguna contrapartida para financiarlo. Para explicarlo en términos simples, si considera el flujo de gasto que impone la nueva ley, representa en valor presente una deuda que se le carga al Estado de 24% del PBI, según los cálculos oficiales. Sin embargo, un estudio de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) estimó que el costo fiscal de la medida es menor. De acuerdo con ese trabajo, el impacto fiscal adicional para 2024 de la nueva fórmula sería de 0,44% del PBI.
“Es el ejemplo más característico de por qué no se puede ceder. La propia Cristina en su momento vetó un proyecto de movilidad y Alberto Fernández los licuó desde el día uno. A Macri por una reforma superadora el peronismo le tiró 14 toneladas de piedras. Pero así funciona la política que nos llevó adonde hoy estamos y que siempre busca atajos”, graficó una de las personas de mayor confianza del presidente de la Nación.
En el Ministerio de Economía están convencidos de una jugada destructiva en ciernes. “Son los mismos protagonistas que generaron déficit en 113 de los últimos 123 años. Éramos el peor alumno de la clase y ahora somos los más tragas. No hay país que tenga el equilibrio monetario y la ortodoxia que estamos imponiendo. Tienen miedo de que nos vaya bien. Sabemos que la inflación bajará y la economía empezará a recuperarse, pero no por casualidad, sino por causalidad, y esto les molesta. Por eso lo vivimos como un grito de guerra y vamos a morir con las botas puestas”, agregaron en Economía, donde preparan para los próximos días varias medidas que tienen varios ejes.
La complejidad de esta agenda legislativa la miran también los inversores. De raíz, cuando el veto se produzca eso hará que el proyecto regrese al Congreso y es muy probable que los dos tercios en el Senado estén garantizados y que, incluso, en Diputados el número para aprobarlo crezca por encima de los 160 legisladores iniciales después de las idas y venidas del propio Milei con sus aliados políticos de Pro.
Las urgencias de corto plazo
Mientras sigue el debate por las jubilaciones, hay otras medidas que llegan. En Economía consideran que el primer pago relevante de deuda es en enero de 2026, porque para el año próximo ya tienen los dólares para los intereses y buscarán los fondos necesarios para conseguir cubrir el capital y no hacer rollover (mantener una posición abierta más allá de su vencimiento). La negociación formal con el Fondo Monetario Internacional comenzará en la segunda quincena de septiembre y descuentan que el dólar seguirá estable. Seguirán absorbiendo un billón de pesos por mes. “Ese cambio es sustancial. Por eso el superávit no se negocia”, admiten cerca de las huestes de Caputo.
A su vez, la titular de la Administradora Federal de Ingresos Públicos, Florencia Misrahi, se reunió con su par del Internal Revenue Service (IRS) de Estados Unidos, Daniel Werfel, para avanzar en los detalles sobre el primer intercambio automático de información entre ambos organismos, que brindará datos vinculados a cuentas financieras. El blanqueo tendrá esta novedad que corre desde septiembre y los contribuyentes podrán declarar sus ahorros sin costo, pero luego no podrán ingresar a ninguna otra iniciativa de este tipo hasta 2038.
Además, hay un punto adicional que surgió del encuentro de Milei con su equipo económico. Allí se definió que la agenda de desregulación tendrá una medida por día para que –según su visión– la inflación continúe bajando y el camino sea irreversible. Se conversó también sobre el sistema de coparticipación en el que coincidieron que hay que hacer cambios, pero que ese frente quedará abierto para después de las legislativas. Lo mismo con la reforma laboral de fondo.
Ahora habrá que avanzar con el sistema de multas, el período de cese y de prueba incluido en la Ley Bases, para luego ir por la cuestión más estructural que es lo que definen como la batalla contra la casta sindical. Eso implica acotar la duración de los mandatos de los secretarios generales de los sindicatos al mismo plazo que un presidente, terminar con el unicato y avanzar con lo que llaman la democracia sindical. Además, habrá novedades en la Secretaría de Comercio. Esta semana se realizarán anuncios de bajas arancelarias y paraarancelarias para tratar de disminuir lo que denominan el costo argentino.
La micro también tendrá novedades. Después de poner la mira en el pan lactal, que, según el Gobierno, “sigue caro”, habrá un seguimiento para los valores de la leche, a la que también tienen como objetivo. En alimentos y bebidas hay una estrategia caso por caso que estará más vinculada con desregular que con sumar controles. Además, la baja de diez puntos del impuesto PAIS se convertirá en realidad en los próximos días en los que la política ya cantó jaque y los economistas sueñan con decir mate. ●
Las encuestas plantean que las jubilaciones son un tema muy empático

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lunes, 8 de enero de 2024

ECONOMÍA Y EL ESCENARIO ECONÓMICO


Enero arrancó con los precios en aumento, pero creen que se desacelerarán hacia fin de mes
Las consultoras estiman que la inflación se va a morigerar, lo que derivaría en una cifra del 20%
Carlos Manzoni
Luego del pico de inflación en diciembre, que ya se descuenta que estará más cerca del 30% que del 20% (el próximo jueves el Indec publicará la cifra oficial), los analistas estiman que enero arrancaría con parte de ese impulso, pero que los precios se empezarían a desacelerar hacia fin de mes.
Si bien advierten que no habrá nada para festejar, proyectan que, de avanzar las medidas impulsadas por el Gobierno, una leve estabilización permitiría acercarse a una inflación del 20%. El argumento para esta proyección se apoya en el hecho de que se observa cierta desaceleración en el rubro alimentos y bebidas, sobre todo por lo que ocurrió con la carne, que tuvo una disparada y después bajó.
El economista Santiago Manoukian, de la consultora Ecolatina, estimó que en el primer mes del año habrá una inflación inferior a la de diciembre. “Estamos todavía analizando la primera semana y sabemos que se parte de un arranque negativo por lo que fue la aceleración de diciembre. Además, empiezan los ajustes de algunos precios, como el de combustibles o transporte. De todos modos, es muy temprano para calibrar con precisión nuestra estimación”, señaló el especialista.
Otro de los que proyectan una baja de la inflación este mes es Aldo Abram, director de la Fundación Libertad & Progreso, quien cree que puede ser incluso inferior a 20%, aunque pone algunos condicionantes. Según su análisis, se produjo una tregua en el proceso hiperinflacionario que atraviesa el país. “En primer lugar, porque el actual gobierno ha dejado de financiarse a través del Banco Central mediante la emisión, lo que contribuyó a que el pico de inflación se diera en diciembre. En segundo lugar, la gente decidió confiar en esta nueva gestión y dejó de deshacerse de los pesos como lo venía haciendo. Si esta tendencia continúa, es claro que la inflación de enero debería situarse por debajo del 20% y, cuanto mayor sea la percepción de que así será, más baja será la tasa”, opinó el especialista.
Ahora bien, según Abram, la gran preocupación es que ya hubo ciertos reparos respecto del cambio de rumbo económico, sobre todo por parte de la Justicia. “Estas dudas tienden a provocar que la gente vuelva a huir tanto del peso como de los activos argentinos, generando una fuga de capitales. Y si la demanda de pesos disminuye, lamentablemente, el peso perderá nuevamente su poder adquisitivo, lo que resultará en más inflación en el futuro. Por lo tanto, nos encontramos en un momento clave en ese sentido. Si prevalece el rechazo al cambio, mis pronósticos son muy pesimistas; pero si se logra sortear esta situación y confirmar que hay un nuevo rumbo en la Argentina, la inflación debería ser decreciente, no creciente, especialmente a partir del segundo trimestre, en términos mensuales”, concluyó el economista.
Por su parte, el economista Camilo Tiscornia, de C&T Asesores Económicos, coincide en que enero apunta a una inflación cercana al 20%. “Incluso, yendo más allá, si uno piensa que en febrero ya no estará el efecto estacional del turismo, y los rubros que se moderaron mantienen esa tendencia, solo quedará como impulsor alguna adecuación de tarifas de servicios, pero se podrá ver un freno más interesante que el de enero en los precios”, afirmó.
En un análisis más fino, Tiscornia comentó que en el relevamiento que hace su consultora se verificó un cambio de comportamiento importante en lo que se refiere a los motores de la inflación, entre diciembre y enero. “La dinámica en diciembre fue muy clara en el sentido de que hubo un pico muy fuerte en la tercera semana, después de la devaluación, con un aumento considerable en todos los rubros. Después de eso, se produjo una moderación en estos mismos rubros, es más, en algunos, como artículos electrónicos, se vieron leves bajas, con lo cual esa dinámica condiciona mucho enero”, indicó el economista.
En ese análisis también se observa que en la primera semana de enero sigue la moderación de muchos de los rubros que se habían contenido en la cuarta semana de diciembre. Por caso, alimentos y bebidas, que siempre es una categoría muy relevante, avanzó muy poco, en torno de 1,5%, semana contra semana. Y esto mismo se ve en sectores que fueron los que más aumentaron cuando subió el tipo de cambio y que ahora están mucho más calmos.
Pero la contracara de eso es que en enero empieza a tallar el pico del rubro turismo, que es un dato estacional de todos los años, pero que ahora está potenciado por la devaluación. Se suman, además, el incremento de 50% del transporte público, el de 40% en las prepagas y el de 27% de los combustibles. “Entonces, lo que ocurrió es que cambiaron los motores de la inflación, porque en diciembre aumentaron más todos los rubros ligados al tipo de cambio, como alimentos, indumentaria, electrónicos, medicamentos, entre otros, y ahora empezaron a impactar aquellos que estaban más regulados”, dijo Tiscornia.
En tanto, un informe de la consultora LCG enfocado en alimentos y bebidas mostró que la primera semana de este mes cerró con una inflación de 4,6% en esta categoría, lo que implicó una desaceleración de 2,6 puntos porcentuales respecto de la semana anterior. Asimismo, se precisó: “El porcentaje de productos con aumentos semanales disminuyó por segunda semana consecutiva, alcanzando el 35%. Sin embargo, el promedio de las últimas 4 semanas se ubica en el 41%”.
En el interior de esta categoría, panificados fue la que mayor incidencia tuvo en el nivel general, ya que junto con la de carnes explicaron 62% del índice, según el estudio de LCG. Además, se concluyó: “La inflación promedio continúa acelerándose: +3,7 puntos porcentuales en la semana, sobrepasando el 30% mensual promedio. Sin embargo, la inflación acumulada en las últimas 4 semanas desaceleró, alcanzando un 32,5%”.
En la consultora Empiria, en tanto, aunque también pronostican una desaceleración de los precios hacia fin de mes, no creen que el dato de enero sea inferior al de diciembre. Con la salvedad de que solo van 4 días hábiles del mes, su economista Guadalupe Birón señaló: “Luego de la devaluación hubo un rápido traslado a precios, los productos alimenticios aumentaron entre un 20 y 25% en las góndolas, dejando una inflación en diciembre que rondará el 25%, con grandes aumentos en el precio de la carne (división con mucho peso sobre el nivel general)”.
Como consecuencia de estos aumentos, según Birón, el arrastre –inflación inercial– para enero, solo en alimentos, se ubica en 11%, dejando un piso de inicio sumamente alto; sumado a esto, se produjeron rondas de aumentos de los servicios llamados regulados (naftas, prepagas, etc.) de un 40% promedio, lo cual impactará también en la inflación de enero.
Birón subrayó que, por el momento, lo que observa es una situación similar a la de agosto de 2023 (posdevaluación), mes en el que la inflación fue de 12,4%, a la que le siguió en septiembre una cifra de 12,7%. “Considero que ahora sucederá algo similar, con unos puntos adicionales por suba de regulados, pero en esa línea”, dijo. Y agregó: “Por eso, estimo un 25% para diciembre y un número por encima de eso para enero, pero no superior a 30%”.
En contraste con lo que proyectan algunos analistas sobre una posible desaceleración hacia fines de mes, Lorenzo Sigaut Gravina, economista de la consultora Equilibra, comentó que su relevamiento arroja un índice de precios mensual similar al 26% que ya estimó para diciembre. “Esto significa una inflación acumulada en el bimestre diciembre-enero de entre 55% y 60%”, añadió.
Según el análisis de Equilibra, la inflación de la primera semana de enero fue alta, de +7,4% respecto de la semana anterior, y de +30,2% respecto de la primera semana de diciembre. “Los precios regulados treparon 20% semanal por subas de naftas, transporte público y servicios de telecomunicaciones”, indicó el informe.
No obstante, en coincidencia con otras consultoras, en el informe de Equilibra se observó, tras el shock posdevaluación, una desaceleración por segunda semana consecutiva en alimentos y bebidas no alcohólicas no estacionales (treparon 4,5% en la última semana), destacándose la estabilidad de precios de las carnes y sus derivados. “En el resto del IPC núcleo (treparon 6,1% en la última semana) la desaceleración fue menor por la liberalización de algunos rubros, como prepagas y alquileres”, se agregó.
La pregunta del millón, planteó Sigaut Gravina, es “si después de semejante fogonazo inflacionario el ritmo de incremento de los precios podrá descender significativamente”.

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La orden para ir en quinta a fondo hacia el centro del huracán
El Gobierno marcó el mes de abril con un círculo en el calendario, porque podría ser un punto de inflexión; no habrá tregua para el reacomodamiento de precios
Pablo Fernández BlancoPosse, Caputo y Marc Stanley, en la visita a EEUU
Doris Capurro entró un día envalentonada a la quinta de Olivos. Buscaba hablar con Néstor Kirchner mientras agitaba una factura de Edenor que había recibido en su domicilio. La consultora política estaba indignada: quería pagar más por la luz y el gas, dos servicios claves en el andamiaje de la economía, que venían artificialmente bajos por los subsidios que pagaba el Estado. Creía que la clase media argentina toleraría el aumento a favor de un futuro de estabilidad.
Kirchner la desafío un día de 2010. Le pidió que hiciera una encuesta –la especialidad de Capurro en aquellos años– en Barrio Parque que demostrara que ella tenía razón. La consultora hizo el trabajo, pero el resultado le resultó sorprendente y apabullante: ocho de cada 10 personas creían que el Estado gastaba mucho, pero rechazaban, al mismo tiempo, que les aumentaran la luz y el gas.
Pese a su derrota, Capurro siguió intentando convencer a Kirchner, que nunca más le dio espacio a la propuesta tarifaria. Más aún: el kirchnerismo hizo del congelamiento de las tarifas de los servicios públicos y de los combustibles una de sus principales políticas de ingresos artificiales para ganarse el voto de una parte de la población.
Javier Milei destrozó por completo en menos de un mes el libro rojo del kirchnerismo, que incluso tuvo una supervivencia no deseada en los meses más confusos del macrismo. Su orden es avanzar a toda máquina hacia el centro del huracán.
El planteo, uno de los más prolíficos en política al momento de cosechar rechazos y antipatías, como mostró el estudio encargado por Kirchner, no tiene nada de irracional: el objetivo del Gobierno es superar su epicentro a más tardar en marzo. La fecha no es ingenua.
El gobierno de Milei tuvo una producción generosa de ejemplos esta semana. El más importante: la petrolera bajo control estatal YPF se convirtió en la abanderada del capitalismo argentino. Es la definición propia de una paradoja, ya que la empresa fue utilizada históricamente para contener la suba de los combustibles, incluso en la gestión de Mauricio Macri, por recomendación de su jefe de Gabinete, Marcos Peña. YPF aumentó la nafta 152% desde el balotaje hasta la semana pasada. Solo en el último mes, la suba rondó el 80%, de manera que el precio del litro se acerca al dólar, valor de referencia histórico para ese producto. Los barones del petróleo no recuerdan una recomposición tan veloz en el pasado cercano.
La explosión de los surtidores se escuchó en los yacimientos de crudo. El formato de barril criollo, un viejo artilugio para vender en el país por debajo del precio internacional, está en vías prácticas de extinción. Celebraron esta semana por eso los gobernadores Rolando Figueroa (Neuquén), Ignacio Torres (Chubut) y Claudio Vidal (Santa Cruz). Es que cobran regalías sobre el precio de venta, que tiende a aumentar.
El ajuste en los combustibles es el espejo que adelanta lo que ocurrirá con los servicios públicos. La semana próxima se harán las audiencias del gas y, a fines de enero, las de la electricidad. Son cruciales en el plan de Luis Caputo para reducir los subsidios.
Estarán llenas de novedades. En primer lugar, el ajuste tarifario será denominado de transición. El partido definitivo se jugará hacia fin de año, cuando se realicen las revisiones tarifarias integrales que fijen la pauta para los próximos cinco años. Y después del primer ajuste, se harán actualizaciones mensuales para no perderle pisada a la inflación. En el sector le atribuyen una parte de esta idea a un viejo conocido del sector, Alejandro Macfarlane.
Macfarlane fue presidente de Edenor, ahora es accionista de la distribuidora de gas Camuzzi y desde siempre tuvo llegada a los presidentes. La idea de una actualización mensual de tarifas se la contó a Néstor Kirchner, a Cristina Kirchner, a su amigo Mauricio Macri y a Nicolás Posse, jefe de Gabinete de Javier Milei, entre otros funcionarios actuales. Solo germinó en la última ocasión.
La doctrina Macfarlane es simple. El modelo de ajuste cada seis meses fue creado por Carlos Bastos en los años 90, cuando la energía era barata, el tipo de cambio, fijo, y no había inflación. Nada de eso ocurre hoy.
Nadie mejor para reinterpretar el presente que los herederos del modelo menemista. Bastos fue secretario de Energía de Domingo Cavallo en la presidencia de Carlos Menem. Hoy sobrevive en algunos lugares marginales de la administración pública, como el directorio de YPF, pero mucho más aún en los conceptos. Por caso, Darío Arrué, interventor del ente que regula la electricidad, llegó a ese lugar por invitación directa de Eduardo Rodríguez Chirillo, a quien conoció por medio del propio Bastos.
Arrué tiene una carta de presentación inmejorable para el sector privado. Este funcionario de carrera extensísima, que comenzó en 1975, trabajó para Alberto Kohan en la Secretaría General de la Presidencia y tuvo diálogos cara a cara con Menem. En 2021 fue freezado por Federico Basualdo en el ENRE. Ahora, maneja el organismo.
Basualdo, a su vez, es el funcionario que lideró la resistencia kirchnerista en el gobierno anterior contra el aumento de tarifas que quería el ministro de Economía, Martín Guzmán. La pelea les costó a ambos la salida del Gobierno. Rodríguez Chirillo hizo volver a Arrué de su jubilación para que agarre “la papa caliente” del ente regulador.
Rodríguez Chirillo, Arrué, Carlos Casares (interventor del organismo que regula al gas) y Jorge Garavaglia (es el gerente general de Cammesa, la compañía que administra el mercado eléctrico) mantienen conversaciones periódicas sobre la manera de volver a un esquema que haga sustentables los servicios públicos. Eso implica un aumento importante de lo que pagan los usuarios, pero también una reducción visible de los subsidios.
Una cuenta gruesa indica que uno de cada dos argentinos no está en condiciones de pagar el precio total de lo que consume. Sobrevuelan diversas ideas para ellos. Por ejemplo, reducir el volumen total de gas o de electricidad por el que algunos sectores pagan menos debido a los aportes del Estado.
El hecho de acumular aumentos antipáticos ahora es parte del plan. Desde el punto de vista de la economía, el Gobierno tiene una fecha marcada en el calendario: el bimestre marzo-abril.
A partir del cuarto mes del año debe comenzar la liquidación de una cosecha que luce prometedora. Es un ingreso de dólares que marcará el cambio de la ecuación en el gobierno de Milei. Para que eso ocurra, la inflación debe tender a bajar, porque de lo contrario el tipo de cambio se atrasará, la brecha se ensanchará y nadie querrá liquidar el fruto de sus exportaciones. Es decir, Caputo se enfrentaría al problema que condenó a Sergio Massa.
La reducción de la inflación, a la vez, está casi en su totalidad atada a la reducción del gasto. Lo saben los gobernadores propios y ajenos, que esperan un 2024 muy trabajoso para sacarle cada peso al Tesoro. Ese clima se apropió del chat que los reúne a todos.
Conviven desde Axel Kicillof hasta Jorge Macri en un ambiente donde la ideología le cedió el paso a la discusión mancomunada por los fondos que resignaron de coparticipación. La seriedad se rompe solo de a ratos. Como cuando le cambiaron el nombre al grupo de Whatsapp. Antes se llamaba “24 gobernadores”, pero ahora el nombre es “23 gobernadores y un intendente”, por Macri. Habrá que buscar entre los administradores.
Si la inflación no baja para marzo, la única manera de convencer a los exportadores de que dejen sus dólares en el Banco Central sería con otra devaluación. Es un temor que conduce a otro número en el calendario, más anticipado: el del posible vencimiento de la paciencia de la clase media con los efectos no deseados de la política de estabilización de Milei.
Parte del equipo de Massa habla de esas cosas ignominiosas. Su mesa chica, oportunamente conformada por Gabriel Rubinstein, Guillermo Michel y Lisandro Cleri, entre otros, cree que la población soportó hasta ahora los aumentos porque acompañaron el aguinaldo y el sostenimiento de la eliminación del impuesto a las ganancias.
En febrero se diluirán esos efectos, al menos parcialmente, y una parte importante de la clase media se verá ante la disyuntiva de hacer un esfuerzo económico superlativo o darles de baja a la educación y a la salud privadas. Será una prueba de fuego para medir la lealtad de la clase media argentina con Milei.
En el mercado ya le pusieron nombre a la fórmula del peligro. La llaman “21030”. Dos, por la devaluación mensual del peso; 10, por la tasa de interés del plazo fijo, que apenas supera el 9%, y 30, por la inflación pronosticada para los primeros meses del año. Creen que es inviable que los tres términos se mantengan sin cambios por mucho tiempo y el plan original de Caputo siga en pie.
En el Gobierno comenzó a emerger una inquietud moderada. Se nota en algunos despachos, como el de la Secretaría General de la Presidencia. En un rol novedoso para empresarios y funcionarios, Karina Milei llama por teléfono a gente importante, pide puntos de vista distintos para temas que ya están en cabeza de los ministros y recibe informes que luego circula.
Es una práctica extendida entre algunas funcionarias que rodean al Presidente. La había inaugurado la vicepresidenta Victoria Villarruel, cuando todavía era diputada. Acostumbraba a hablar con Domingo Cavallo para influir positivamente en Milei.
No hay nerviosismo, sin embargo, en el despacho del ministro de Economía, Luis Caputo, cuyas ideas hasta ahora están ocurriendo como se las imaginaba, salvo por la marcha del Bopreal, el denominado bono para cubrir la deuda en dólares de los importadores que se generó en la gestión de Sergio Massa.
El Bopreal tiene un récord perfecto: dos licitaciones, dos fracasos. Es una pequeña mancha que podría ensancharse si no logra cambiar la baja adhesión que tuvo hasta ahora. Se trata de una posición levemente incómoda para Caputo, a quien le atribuyen capacidades casi sobrenaturales para colocar deuda.
Economía apuntó el frente del barco a rescatar su bala de plata. A tal punto que el ministro, Pablo Quirno (Finanzas) y el secretario de Comercio, Pablo Lavigne, se pusieron a la cabeza de la prédica del Bopreal. Cada uno por su parte mantiene reuniones con empresas para convencerlas de la conveniencia de aceptar la invitación.
Los funcionarios les repiten a las automotrices, los laboratorios y los fabricantes de herbicidas, por ejemplo, el mismo discurso. El bono es la única alternativa concreta para calendarizar la deuda. Lo contrario implica ir al contado con liquidación y perder acceso al dólar oficial a través del MULC. El mensaje de Caputo se podría poner en estos términos: acepten el bono ahora para acceder al superávit comercial futuro. Los próximos días serán de muchas definiciones.
Es probable, además, que Economía pueda avanzar en las próximas horas en una actualización del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Al Gobierno le gustaría recibir de Washington un apoyo adicional al comprometido, pero es un trámite que debería pasar por el Congreso, donde las cosas ya están trabadas por el rechazo al mega-dnu y a la ley ómnibus.
Caputo puede conformarse con un premio consuelo. El FMI, que está de paso por la Argentina, tiene un saldo a favor del país por US$3280 millones correspondientes a la séptima revisión del acuerdo, que nunca se hizo. Por aquellos días, Massa estaba únicamente interesado en poner plata en la calle para mejorar su performance electoral en oposición directa a los consejos del Fondo. No debería resultarle muy complicado al ministro mostrar que está reconduciendo al país hacia el camino recomendado.

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lunes, 25 de diciembre de 2023

¡¡BRAVO MILEI !!, ECONOMÍA Y EL ESCENARIO ECONÓMICO


Milei dice que declarará a Hamas agrupación terrorista
Lo confirmó al contestarle a la diputada de Juntos por el Cambio Sabrina Ajmechet a través de las redes sociales
El presidente Javier Milei confirmó ayer que el gobierno nacional “está trabajando” para declarar a Hamas como organización terrorista en la Argentina.
El mandatario le contestó a la diputada nacional de Juntos por el Cambio (JXC) Sabrina Ajmechet, quien había pedido que la organización que atacó a Israel en octubre ocupe un lugar en la lista.
“Estamos trabajando en eso”, escribió el Presidente a través de la red social X.
La legisladora, que es una de las fundadoras del Foro Argentino Contra el Antisemitismo, escribió en X pidiendo que se incluya a Hamas en la lista de organizaciones terroristas en la Argentina.
“Que a los judíos argentinos se nos permita un deseo de Navidad:
Hamas tiene que ser incluida en la lista de organizaciones terroristas. Estamos esperando que el Gobierno lo haga”, publicó.
Tras ello, el Presidente le respondió: “Estamos trabajando en eso”.
Milei fue de los primeros del arco político que se expresaron para condenar el ataque de Hamas a Israel el 7 de octubre.
Antes del balotaje contra el exministro de Economía Sergio Massa, el libertario, junto a otros diputados de Pro, le solicitó al gobierno de Alberto Fernández que declare a Hamas organización terrorista.
Los legisladores de La Libertad Avanza y de Pro recordaron que el conflicto se desató el 7 de octubre pasado, cuando combatientes de Hamas, de manera sorpresiva, ingresaron a territorio israelí, atacaron a la población civil y al Ejército, y dejaron 250 muertos.
Y remarcaron que el grupo islamista retuvo rehenes, entre los cuales hay ciudadanos de nacionalidad argentina.
Hamas no está en el listado de las 1100 organizaciones terroristas, a diferencia de la libanesa Hezbollah, ya que la Argentina se basó en un listado de la Organización de Naciones Unidas (ONU) de 2019 que no incluye al grupo gazatí debido a que China lo vetó en el Consejo de Seguridad.
El vínculo de Milei con Israel
El Presidente no esconde su simpatía por el judaísmo, religión a la que buscaría convertirse.
Sus allegados aseguran que el libertario es un fanático del Estado de Israel y ha encontrado en el judaísmo “un tesoro de sabiduría de vida”.
Milei ha recorrido localidades ondeando banderas de Israel, en especial tras el brutal ataque del grupo terrorista Hamas.
También manifestó tener intenciones de trasladar la embajada argentina de Tel Aviv a Jerusalén, una decisión que entraña una definición estratégica: Jerusalén también es considerada una ciudad santa por los palestinos.
Además, antes de ser elegido presidente, aseguró en reiteradas ocasiones que su gobierno estará “alineado con Estados Unidos, Israel y el mundo libre”.
Tras ganar las elecciones, el embajador de Israel en la Argentina felicitó al presidente electo y a “todo el pueblo argentino en esta nueva jornada electoral. Seguiremos trabajando en pos de continuar fortaleciendo nuestros lazos de amistad”, escribió en X.
“Lo invito a visitar pronto Israel, para continuar nuestro diálogo e inaugurar la embajada de Argentina en Jerusalén, capital de Israel”, agregó el embajador.
En otra medida que demuestra su cercanía con Israel, el Presidente resolvió enviar al rabino Axel Wahnish, quien es su consejero espiritual, como futuro embajador ante ese país.
Desde hace más de un año la Argentina no tiene embajador allí después de que el exgobernador de Entre Ríos Sergio Urribarri fuera condenado por corrupción y renunció al puesto, en abril de 2022.•


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Los primeros 15 días de Milei: licuación, ajuste y dolarización en duda
El Gobierno logró reducir la brecha cambiaria de más de 150% a menos de 25% y liberó los mercados para hacer un ajuste de precios relativos; días claves para la viabilidad del programa fisca
Sofía DiamanteLuis Caputo tiene el frente más complejo del Gobierno
No hay magia ni plan de estabilización, todavía, pero los analistas económicos aprobaron los primeros 15 días de gestión económica del gobierno de Javier Milei. El ministro de Economía, Luis Caputo, le dio un giro radical al programa que se perfilaba durante la campaña presidencial y tomó medidas pragmáticas para evitar la temida hiperinflación. Anunció una fuerte baja del déficit fiscal consolidado (5% del PBI) apelando no solo a la baja del gasto, sino también a una suba de impuestos, con el fin de lograr el equilibrio de las cuentas públicas en apenas un año, y devaluó el tipo de cambio hasta llevarlo de $366 a $800. Mientras tanto, comenzó a licuar los pesos excedentes con una baja de las tasas de interés y no le cerró la puerta a una futura dolarización de la economía.
Como resultado, la brecha cambiaria (la diferencia entre el oficial y los paralelos) se redujo de más de 150% a menos de 25%, y el Banco Central comenzó lentamente a comprar reservas. En los últimos 15 días acumuló más de US$1900 millones.
La contrapartida de la liberalización de precios fue la esperada aceleración de la inflación. Las consultoras privadas prevén que el índice de precios (IPC) de diciembre sea de entre 25% y 30%. Esto tendrá un efecto directo en la población con menores ingresos.
“El Gobierno debe estabilizar la economía, aplicar reformas y mantener la gobernabilidad. El primer paso lo hizo con el shock controlado, que permitió devaluar y achicar la brecha cambiaria. Creo que todavía faltan políticas de ingresos porque el shock es muy fuerte y hay muchas personas de la clase media que podrían pasar a vivir en la pobreza. Eso podría hacerle ruido a la gobernabilidad. Y con respecto a las reformas, se necesitaba un esquema de desregulación como planteó el Gobierno con el decreto de necesidad y urgencia (DNU), aunque en la manera en que se hizo tiene un vicio de origen y además se puede dar vuelta muy fácilmente”, opinó la economista Marina Dal Poggetto, directora de Ecogo.
En los días por delante, el equipo económico enfrenta varios desafíos. En primer lugar, los importadores volverán al mercado de cambio oficial en busca de divisas para pagarles a sus proveedores del exterior. Esta demanda actualmente se mantiene reducida, debido a que la nueva conducción del Banco Central habilitó la venta de dólares recién a partir de los 30 días.
Por el lado de los exportadores, los incentivos a liquidar divisas disminuyen cada día, con una inflación mensual superior al 25% y un movimiento del dólar oficial (crawling peg) de 2% mensual. Es decir, cada día que pasa se pueden comprar menos bienes y servicios con los dólares que se venden al tipo de cambio oficial.
Esto significa que, en los próximos días, el Banco Central enfrentará una mayor demanda de importadores y deberá ajustar los incentivos para no perder la oferta de los exportadores. ¿Habrá otra brusca devaluación o acelerará el ritmo de actualización diaria del tipo de cambio oficial?
Con relación al programa fiscal, a partir de enero se espera conocer el detalle de al menos tres de las promesas que hizo el ministro en su primera presentación: ¿cómo será el aumento de tarifas de luz, gas y transporte? ¿Se mandará al Congreso el proyecto de ley para subir retenciones a las exportaciones y el impuesto PAIS a las importaciones? ¿Se avanzará con la reversión de Ganancias? ¿Se logrará suspender la fórmula de movilidad de los jubilados y pensionados, y cómo serán los nuevos aumentos por decreto? A medida que se conozcan las respuestas de estas preguntas, se tendrá más precisión sobre la viabilidad para reducir el déficit del Estado.
“Tenemos un plan de consolidación del resultado fiscal y de ir licuando stock en pesos [crece menos que la inflación]. No hay todavía un programa para normalizar el balance del Banco Central, sino que también se va a licuar, y por eso tienen que sostener el cepo cambiario. La mejora del Central se irá produciendo marginalmente a medida que pueda comprar dólares. Hubiera preferido un plan de estabilización, pero, dado que no hay, lo que valoro es que están intentando no romper contratos. Tal vez es la previa de un plan”, dijo Gabriel Caamaño, economista jefe de la consultora Ledesma.
El analista se refirió también a otra pata fundamental de la herencia recibida: la deuda de más de US$30.000 millones de los importadores con el exterior. “El Gobierno les prometió un bono (Bopreal) que permitirá además pagar impuestos. Eso tiene un poco de ruido, porque si bien lo hace más atractivo, el Tesoro va a recaudar un bono cuando tiene déficit y tiene que pagar cosas. Si paga con el bono y comienza a hacerlo circular, es como haber emitido una cuasimoneda convertible. Si no paga con el bono y se lo queda, le quedó un agujero fiscal que tiene que ver cómo lo financia. Eso también está haciendo ruido y hay que ver cómo termina”, explicó Caamaño.
El economista Fausto Spotorno se refirió a las “tres patas” del programa económico visto hasta ahora: la fiscal, monetaria y el DNU. “Milei está operando en el sentido correcto, empezando por un ajuste fiscal importantísimo. Obviamente que me gustaría también más baja de impuestos, pero me parece que es correcto el razonamiento de Milei. Con una inflación que va a terminar 2023 cerca de 200% y que en 2024 tiende a ser 300%, el objetivo principal tiene que ser bajar el déficit fiscal de manera de acabar con la emisión monetaria para financiar el fisco”, dijo el director de OJF & Asociados.
Por el lado monetario, dijo que si bien hay un programa de contracción, eso se irá compensando con la compra de reservas (se emiten pesos para comprar dólares). “Es algo que necesita hacer el Banco Central porque está con reservas bajísimas. Y ahí se le suma la normalización del tipo de cambio. Todavía no se salió del cepo, pero ya la brecha cambiaria quedó muy apretada y eso da espacio para salir del cepo en algún momento del año próximo”, proyectó.
Con relación al DNU, ambos analistas coincidieron en que la desregulación de la economía genera productividad y provocará un crecimiento económico. “Con un programa de contracción fiscal y de ordenamiento monetario, la expansividad de la economía tiene que venir por el camino de la desregulación”, dijo Spotorno.
Caamaño coincidió, pero advirtió que por DNU no es la forma de hacer los cambios profundos. “Sienta un precedente de que se pueden hacer estas cosas por DNU: si vamos a empezar a cambiar las reglas yendo y viniendo por decreto, ¿qué estabilidad tienen las reglas de juego y cómo afecta eso a la previsibilidad? Además, al poner todo junto en un DNU, en vez de dividir a los grupos de interés que se busca debilitar, los unifica y hace que sea más fácil voltearlo”, opinó.
En el mercado financiero, además, todavía se preguntan si un programa de dolarización es el paso siguiente. “Es tal la persistente obsesión por reducir el stock de pasivos remunerados del BCRA que se renuevan pensamientos de que el objetivo último de estas medidas estrictamente contables sería facilitar una dolarización de la economía mediante el ‘canje’ de activos”, dijo la consultora LCG.
Finalmente, Ramiro Castiñeira, director de Econométrica, dijo que Milei se dedicó a “apagar incendios” en los primeros días de gestión. “Primero necesitó restablecer las señales de precios para volver a una economía de mercado: salir de los precios políticos que se comen las reservas y volver a los precios de mercado que permiten acumularlas. Sinceró buena parte del precio real del dólar, bajó la brecha 20% y comenzó a sobrellevar el ‘massazo’; es decir, el fogonazo inflacionario desatado tras pisar todos los precios de la economía haciendo demagogia”, dijo.
“En simultáneo, buscó encontrar una solución a las Leliq y evitar una híper. También otorgó la señal de déficit cero mostrando una hoja de ruta. La segunda semana se destaca por el decreto desregulador y el plan antipiquetes. Todo en el marco de un nuevo alineamiento de la Argentina en el exterior, volviendo al capitalismo y a Occidente. Lo contrario al peronismo, que durante 16 años se mostró muy cómodo, coqueteando con el socialismo del siglo XXI y apoyando las dictaduras de la región”, concluyó.•

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Una crisis para las vacaciones y el fin de la creación más polémica de Massa
El martes se conocerá una resolución que modificará el manejo del comercio exterior; preparan cambios en las transferencias con divisas extranjeras para todos los ahorristas
Pablo Fernández BlancoSantiago Bausili tiene un frente de tormenta por los billetes
La amenaza de una crisis acuciante acecha al presidente del Banco Central, Santiago Bausili. Se preparó para pelear contra las corridas cambiarias, las reservas y las Leliq, pero este enemigo es aún más peligroso porque viene de un universo menos conocido: la producción industrial de billetes, que podrían faltar en la Argentina en enero próximo, de acuerdo con información reservada que está en poder del directorio de la entidad.
Son cosas importantes que se esconden debajo de las urgencias financieras. Alberto Fernández y Cristina Kirchner dejaron el país con varias cuentas impagas. Es una paradoja perfecta: la Argentina no tiene plata ni para pagar la plata que importa. Por eso, nadie quiere venderle.
El Estado es dueño de Casa de Moneda, una imprenta que en tiempos normales puede producir todos los billetes que requiere el país. Pero la combinación entre una alta inflación y la negativa del kirchnerismo a hacer papeles de mayor denominación la obligaron a importarlos.
La Casa de Moneda necesita pagarles US$11,18 millones a su par brasileña, más de 12 millones de euros a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre de España y casi US$7 millones a China Banknote Printing and Minting Corporation para normalizar de forma precaria la provisión de billetes e insumos.
El caso chino es el más urgente. Allí hay un cargamento de 400 millones de billetes de $2000 listos para exportar a la Argentina. El traslado por barco demora más de 40 días, por lo que tendrían que venir en avión. Para que vengan, alguien tiene que estar habilitado para firmar el cheque.
La urgencia se podría resolver con un pago y un poco de gestión, pero hay un problema: el expresidente de Casa de Moneda Ángel Mario Elettore presentó la renuncia y Alberto Fernández la aceptó rápidamente.
El gobierno de Milei aún no nombró a nadie para reemplazarlo. Los trabajadores de la imprenta del Estado solo hablaron días atrás con Augusto Ardiles, exdirector de la imprenta estatal y el encargado de la transición en una empresa clave que aún no tiene conductor formal designado. Quizá por eso Bausili definió esta semana que Daniel Rubén Méndez sea el próximo presidente. El decreto con su designación, que sorprendió a casi todos, está esperando en la Secretaría Legal y Técnica para que lo firme Javier Milei.
La crisis de los billetes es mucho más grande. En una reunión cerrada, Bausili admitió que no le molestaría dar una pirueta numismática: agregarle un cero al papel de $500, para convertirlo en $5000. Un entuerto técnico lo deja con escasas alternativas adicionales.
Muchos billetes en la Argentina tienen el electrotipo (la marca que aparece al lado del hilo de seguridad) con la denominación. Por ejemplo, el billete de $1000 del hornero, cuando se lo ve a trasluz, muestra el número. Sería ridículo un papel de $10.000, por caso, cuyo electrotipo dijera 1000.
El billete de $500 de Manuel Belgrano y Remedios del Valle, en cambio, lleva sus iniciales. Tendría sentido agregarle un cero. Dado que el hilo de seguridad y el electrotipo vienen con el papel, las modificaciones podrían ser más rápidas y en el momento de ponerle la tinta obtener un billete de mayor denominación.
Las dificultades de los libertarios como reclutadores habilitan el repliegue perezoso de los sobrevivientes kirchneristas en la función pública.
Miércoles 13 de diciembre. La Comisión Nacional de Valores, que regula la actividad en la Bolsa, simplifica las operaciones con dólares financieros. La disposición fue implementada por Sebastián Negri, que en la gestión de Sergio Massa colaboró con la ingeniería para hacer exactamente lo contrario.
Mediante una gestión de Pablo Quirno, ahora secretario de Finanzas, el tándem Luis Caputosantiago Bausili había acordado la continuidad de Negri junto a sus vocales para evitar la designación de un nuevo puesto de inmediato. Sin embargo, un llamado del instituto Patria desmanteló esos planes.
El kirchnerismo no quería que sus hombres fueran colaboracionistas del desmantelamiento parcial del cepo cambiario. De manera que la aversión de Cristina Kirchner a facilitar la compra de dólares aceleró la llegada a ese sillón de Roberto Silva, que reemplazó a Negri esta semana.
Bausili convive con otros sobrevivientes kirchneristas en lugares delicados. Germán Feldman continuaba siendo el economista jefe del Banco Central a principios de la semana. Es el encargado de revisar las variables a partir de las cuales se justifican decisiones importantes.
Feldman fue director del banco en la última gestión de Cristina Kirchner, pero dejó la institución recién en septiembre de 2016, con el gobierno de Mauricio Macri ya avanzado. Su permanencia fue la moneda de cambio para que Federico Sturzenegger asumiera en el Banco Central, desplazando a Alejandro Vanoli, que tenía la aprobación del Congreso para estar allí. Hay más sobrevivientes de la era Pesce, como María Daniela Bossio, hermana de Diego, que sigue como subgerenta general de Normas. Tanto a Feldman como a Bossio ya se les pidió la renuncia.
El presidente del Banco Central, en cambio, se hizo rápidamente del manejo de la mesa de dinero, a cargo de Esteban Klein, persona de su total confianza.
Las incomodidades entre despachos no alcanzan a quitarles brillo a los resultados que el equipo económico de Milei tuvo en los primeros días al mando de la crisis del dólar.
Desde su llegada, y apalancado por la devaluación, solo ha mostrado números positivos en materia de 
recuperación de reservas. Es algo que le interesa en particular a Luis Cubeddu, uno de los funcionarios del Fondo Monetario internacional (FMI) más atentos a la situación argentina. En los últimos días, estuvo haciendo consultas en el establishment que se podrían resumir en dos preguntas: cuánto y cuándo piensa pagar el país, que tiene un vencimiento de US$1900 millones con el Fondo en enero y hoy no cuenta con la plata para pagarlo.
La Argentina hoy no tiene plata ni para pagar la plata que importa

Adiós al kirchnerismo
El Gobierno enterrará esta semana algunos fantasmas heredados de Sergio Massa. El martes por la madrugada se publicará en el Boletín oficial una decisión conjunta de la AFIP (Florencia Misrahi) y Economía para eliminar formalmente las SIRA, el sistema de administración de las importaciones con el que el exministro bloqueó el acceso al dólar para casi todos los importadohacer res, generándoles a estos una deuda monumental con sus proveedores del exterior.
Será un momento importante en la gestión de Luis Caputo. Junto con la extinción de las SIRA, se creará un nuevo sistema sin discrecionalidad en la administración del comercio.
La misma norma dispondrá nuevos mecanismos para facilitar el pago de compras al exterior atrasadas con dinero que las propias empresas tengan afuera. Ahora es razonable pagar con eso porque la devaluación redujo la brecha entre las distintas cotizaciones del dólar. El gran objetivo es que se normalice la distribución de productos importados en el país.
Ya hubo contactos entre Economía y algunas compañías multinacionales. Será una especie de blanqueo del pago de importaciones. Comercio, la AFIP y la Aduana les darán “el cumplido”, como se dice entre empresarios, sin hacer preguntas. A cambio, espera quitarles de presión a las reservas del Banco Central.
El Presidente terminó de completar esta semana la metamorfosis que había iniciado después de las elecciones generales que lo condujeron al balotaje. La mejor muestra de eso es el ascenso de Federico Sturzenegger al centro de la escena libertaria, sin siquiera tener un ministerio y con una papeleta que había preparado para Patricia Bullrich presidenta. Toda una muestra del destino cambiado de Milei, que tomó de su exrival el trabajo que lo condujo a la decisión de mayor impacto en lo que va de su gestión.
La centralidad de Sturzenegger tras el megadecreto de Milei implica un loteo del manejo de la economía. La conducción de las tareas relacionadas con Hacienda, Finanzas y el Banco Central quedan en la órbita del ministro Luis Caputo. Pero la modernización es territorio de Sturzenegger, el asesor más influyente de la historia reciente argentina, a la altura de un ministro.
Sturzenegger y Caputo tejen historias de encuentros y desencuentros desde la gestión de Mauricio Macri. El último reemplazó al primero en la presidencia del Banco Central en 2018, algo que dañó la relación.
Algunos informes anticipan una revancha. Un trabajo de la consultora Bull Market (del libertario Ramiro Marra) que se filtró días antes del cambio de mando sugería que el actual ministro podría dejarle el cargo a Sturzenegger tras unos meses de desgaste. Falta tiempo para saber si fue especulación o premonición.
En la práctica, Sturzenegger tendrá mucho trabajo por delante, aunque le falte cartera. No solo porque deberá hablar con todos los ministros para avanzar en la implementación de su decreto, sino debido a que jugará un papel fundamental en las leyes que esta semana el Gobierno enviará al Congreso. Su repercusión promete ser incluso mayor que la del decreto 70/23.
La coordinación de todas las áreas del Estado en el medio del tsunami de desregulación liberal trae complicaciones. Esta semana se dará a conocer el proyecto de blanqueo de capitales que quiere Caputo. Eso obliga a Bausili a avanzar en el desarme relativo del cepo cambiario más rápido de lo que quisiera.
Los banqueros Javier Bolzico (Adeba) y Claudio Cesario (ABA) intercambian periódicamente mensajes con el presidente del Banco Central para puntualizar las normativas que construyen el cepo. Hay más canales abiertos.
El gradualismo que eligió la entidad monetaria se verá acelerado por las mismas normas que propicia el Gobierno. Por caso, hoy es muy difícil hacer más de una transferencia por mes en dólares a una cuenta propia. A la segunda, el banco tiende a rechazarla o a pedir información que hace imposible completar el trámite. Es algo incompatible con el blanqueo que deberá cambiar en las próximas semanas.
Otra norma dispone que quien compre contado con liquidación no puede hacerse de dólares en el mercado oficial. Es otra de las próximas restricciones que caerán o se modificarán.
La exégesis liberal de Milei les arranca algunas muecas a sus funcionarios. Martes 19 de diciembre, por la mañana, en la Casa Rosada. El gobernador de Chubut, ignacio Torres, le plantea al Presidente en el marco de una reunión más amplia que YPF, bajo control estatal, debía cederles a las provincias el manejo de las áreas petroleras en las que no invierte. Torres le dio voz a un pedido que también levantan Claudio Vidal (Santa Cruz) y Rolando Figueroa (Neuquén).
El Presidente se mostró casi desconcertado ante el reclamo. “Yo soy liberal”, le respondió. Torres creyó entender que, para Milei, no tenía sentido tener activos petroleros sin funcionar.
Al día siguiente, Horacio Marín, presidente de YPF, se comunicó con los gobernadores para prometerles que iban a encontrar una solución. Avanzarán en la línea de hacer subconcesiones a empresas más chicas, pese a que a la petrolera estatal no le guste desprenderse de sus áreas hidrocarburíferas relegadas.

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