Mostrando las entradas con la etiqueta EL LITIO. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta EL LITIO. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de agosto de 2023

EL LITIO



Aunque la demanda de litio crece, un especialista asegura que el “nuevo oro” no siempre reluce
“La industria de vehículos eléctricos y de baterías crece a un ritmo mucho más veloz que la extractiva”, dice Obaya
“Nunca existirá un país litífero en los mismos términos que existe un país petrolero”, dice el investigador del Conicet Martín Obaya, uno de los especialistas que más conoce el tema
Flavia Tomaello
El litio, hasta no hace mucho, estaba reservado a ciertos tratamientos médicos para la salud mental. Sin embargo, su condición de metal blando, el más liviano conocido, lo convirtió en el nuevo oro. De los más codiciados del planeta, es esencial para gran parte de los dispositivos tecnológicos de uso corriente, además de sumarse en productos tan comunes como las bicicletas y los automóviles.
Se localiza principalmente en salmueras naturales, pozos petrolíferos, agua de mar y campos geotermales. Ofrece excelentes propiedades para la conducción del calor y de la electricidad. Su uso más común es para la producción de baterías para celulares, notebooks, cámaras digitales y vehículos eléctricos. Sin embargo, con ciertas aleaciones aligera los artículos finales, como los chalecos antibalas, los trenes de alta velocidad o la industria aeronáutica.
Aunque Australia es el mayor productor mundial, aportando el 52% del litio necesario cada año, con reservas declaradas de 6,2 millones de toneladas métricas, Chile es el más grande reservorio, con 9,3 millones de toneladas métricas, según datos de portal de estadística Statista. La Argentina se ubica en el tercer puesto, con un estimado de 2,7 millones de toneladas métricas, y le siguen China, con dos, y los Estados Unidos, con uno. Se espera que la demanda de litio alcance los 1,5 millones de toneladas para 2025, y más de tres millones para 2030. Según los datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), se produjeron globalmente 540.000 toneladas durante 2021. Pero, de acuerdo con las proyecciones de demanda, la puesta a disposición de litio debe triplicarse para 2025, y aumentar casi seis veces para 2030.
Vista aérea del Salar de Atacama, en Chile
El análisis indica que aun cuando el suministro siga teniendo una trayectoria de crecimiento exponencial, pueden pasar entre seis y más de 15 años para que las nuevas explotaciones entren en funcionamiento, lo que implicaría un déficit importante del compuesto. La propia Cepal en su último informe asegura que América latina está desperdiciando su potencial. Mientras tanto, el jugador más fuerte del mercado, Australia, anunció que el precio del litio se desplomará para 2024. Gabriel Bóric, en Chile, se montó sobre este recurso y está revolucionando la minería del otro lado de la cordillera, alejándose por primera vez del cobre.
El litio se considera el oro que nos salvará en el corto plazo. Uno de los especialistas que más conoce el tema es Martín Obaya. Nativo de San Martín, Gran Buenos Aires, se recibió de economista, doctor en Ciencias Sociales de Monash University (Australia) y magister en Relaciones Internacionales de la Universidad de Bolonia (Italia). Es investigador del Conicet, con sede en el Centro de Investigaciones para la Transformación, de la Escuela de Economía y Negocios de la Universidad de San Martín.
"Es probable que les queden algunas décadas a las baterías de litio como la tecnología preferida por la industria"
“El primer proyecto vinculado al litio en el que trabajé fue por invitación. Conjugaba los procesos de aprendizaje tecnológico en la industria automotriz y el área de recursos naturales. Pasó a formar parte estable de mi agenda de investigación. El litio genera discusiones económicas, productivas, ambientales y sociales, e involucra una dimensión geopolítica. Este escenario es un laboratorio para estudiar cómo un país rico en recursos naturales define su modelo de desarrollo y de inserción internacional”.
Preparar la alcancía
El proceso de transición energética en marcha es intensivo en minerales. “Un vehículo eléctrico utiliza seis veces más minerales que uno tradicional –explica Obaya–. Su componente más importante es la batería de ion de lito, la tecnología dominante a escala comercial. Varios de los minerales considerados críticos, como el cobalto o el níquel, pueden ser reemplazados. Esto no es posible con el litio. Es probable que les queden algunas décadas a las baterías de litio como la tecnología preferida por la industria”.
La electromovilidad ha crecido a un ritmo intenso. En la región aún no se percibe, pero el año pasado se vendieron 10 millones de vehículos eléctricos en el mundo, que representa el 14% del total. En 2018, ese número era sólo de 2 millones. “Esto supone una creciente demanda de litio –afirma el especialista–. La industria de vehículos eléctricos y de baterías crece a un ritmo mucho más veloz que la extractiva. El acceso a las materias primas es el principal cuello de botella de la electrificación del transporte”.
El litio es un recurso abundante en términos geológicos y se encuentra en distintos tipos de depósitos. Sin embargo, en la mayoría de los casos no existen tecnologías para obtenerlo a costos rentables.
En términos de recursos disponibles, la Argentina es jugador primordial, con un 20% del total mundial, pero explota menos del 5% de la producción
Una de las ventajas de los salares sudamericanos es que el costo de producción es más bajo. El proceso productivo (método evaporítico) presenta otros problemas. “Es poco eficiente –explica–. Una proporción considerable del litio en la salmuera no se puede recuperar. No se explotan otros recursos que se encuentran junto al litio. Conlleva riesgos ambientales, que se manifiestan sobre la biodiversidad de los ecosistemas y las cuencas de los salares”.
Están en marcha desarrollos tecnológicos que buscan abordar los retos de este proceso. La actividad se realiza en territorios con baja densidad poblacional, habitados por comunidades, en su mayoría pueblos originarios, que desarrollan allí sus propias actividades productivas: turismo, agricultura, cosecha de sal, ganadería.
"¿Cómo se puede aspirar a desarrollar una industria especializada y exportadora si a cada empresa le ponemos como límite el mercado de una provincia?"
“La minería es una actividad disruptiva con gran impacto sobre las dinámicas económicas y sociales. Es necesario pensar de qué modo la convivencia entre estos mundos puede ser posible”. La cuestión económica es objeto de debate. ¿Cómo hacer que el litio contribuya al desarrollo económico de los países con una dotación abundante del recurso? “El elemento central es que, además de los ingresos directos que produce, sea una plataforma para generar nuevas capacidades productivas y tecnológicas que estén a disposición del resto del tejido productivo”.
El litio en la Argentina es, desde hace años, una promesa que no se termina de concretar. Es jugador primordial en términos de recursos disponibles, con un 20% del total mundial, pero explota menos del 5% de la producción. En 2017, el área de minería había estimado que en 2022 la capacidad de producción superaría las 145 mil toneladas anuales. Sin embargo, ese año fue la misma que cuando se había publicado el informe, en torno a las 32 mil. Este año comenzó a operar la tercera planta de producción. La anterior había sido puesta en marcha en 2015. Ocho años pasaron entre la inauguración de una y otra.
“Un problema específico del país es el tema de los precios –sigue Obaya–. Chile produce seis veces más que la Argentina, pero sus exportaciones son 11 veces mayores. Hay problema de valores por las prácticas de precios de transferencia que aplican las empresas que operan en la Argentina para reducir su carga impositiva”. La Argentina no escapa a los retos internacionales, aunque la capacidad para afrontarlos asume rasgos particulares en el país, fruto del esquema de gobernanza que existe para el litio.
“Un aspecto es distintivo: su naturaleza federal. La Constitución determina que el dominio de los recursos pertenece a las provincias. Teóricamente, cada una puede definir su estrategia en función a las preferencias de sus ciudadanos, lo que implica una serie de obstáculos al momento de diseñar una estrategia integral para los recursos naturales. Las burocracias provinciales tienen capacidades limitadas para lidiar con los desafíos más complejos de la actividad minera. Tienen que sentarse a negociar con multinacionales que quieren acceder a uno de los recursos más codiciados”.
Extracción de litio en Salinas Grandes, Jujuy, Argentina
Las provincias imponen, formal o informalmente, requisitos mínimos de contrataciones que deben hacerse a empresas registradas en cada jurisdicción. “Se trata de esquemas de ‘compre provincial’ –explica–. ¿Cómo se puede aspirar a desarrollar una industria especializada y exportadora si a cada empresa le ponemos como límite el mercado de una provincia?”. Todos los esquemas de gobernanza tienen claroscuros y responden a trayectorias propias. No es posible trasplantarlos.
“Hay que evitar esquemas que generen obstáculos para la colaboración entre actores. Los procesos de aprendizaje son más ricos con sistemas que faciliten la creación y la difusión de conocimiento. Los casos extremos han sufrido este problema: Bolivia, donde el estado concentra la mayor parte del poder, y la Argentina, cuyo régimen tiene escasa capacidad regulatoria y para generar vinculaciones.
Se utilizan metáforas como “oro blanco” o la “Arabia Saudita del litio”, que generan expectativas desmedidas. Para Obaya, la comparación con el petróleo es equivocada. “En el actual paradigma económico, el petróleo es la principal fuente de energía, además de ser materia prima de muchos otros derivados. Su consumo constante mantiene en funcionamiento a la economía mundial. El litio, en cambio, es un mineral de nicho, utilizado principalmente para producir baterías que acumulan energía. Representa alrededor del 7% de las baterías. Nunca existirá un país litífero en los mismos términos que existe un país petrolero. El litio nunca será determinante en la matriz productiva y exportadora de un país, como lo es el petróleo”
En la Argentina, las exportaciones de litio se triplicaron en 2022 respecto de 2021. Así y todo, representaron sólo el 0,8% de las exportaciones totales. Cada operación de litio emplea alrededor de 300 personas. “No deberíamos esperar que el sector solucione por sí solo los problemas estructurales de la economía. Ahora bien, el litio tiene un potencial para motorizar las economías provinciales donde se encuentra, que son de tamaño más pequeño y con indicadores de desarrollo económico relativamente más atrasados que el promedio del país”.
Así es procesado el litio en un estanque de salmuera en la mina SQM bajo el sol en el desierto de Atacama, Chile
El modelo chileno, el segundo productor a nivel mundial
Como señala el investigador Martín Obaya, el modelo chileno tiene rasgos que vale la pena observar. “Es el segundo productor a nivel mundial y ha logrado aumentar su producción en los últimos años. Además, ha establecido un esquema de regalías que varían en función del precio de exportación, que llegan hasta el 40%. En la Argentina, el tope es de 3%. Ese esquema móvil permite gravar la actividad cuando genera rentas extraordinarias, y no ahogarla en los tiempos de precios bajos”. Los contratos con las operadoras incluyen aportes de entre 12 y 19 millones de dólares anuales para financiar centros de investigación y desarrollo.
Desde lo ambiental y social, en Chile los sistemas de monitoreo son más transparentes y sofisticados, y las empresas deben aportan dinero a las comunidades. Una de ellas acordó aportes equivalentes al 3,5% de las ventas, y otra, más 14 millones de dólares para inversión y fomento de desarrollo sustentable de las comunidades.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

jueves, 16 de febrero de 2023

EL LITIO


Chris Berry. “La Argentina siempre operó el litio bajo la sombra de Chile; eso va a cambiar dramáticamente”
El analista norteamericano explica los desafíos de la industria y destaca al país como uno de los mejores lugares para invertir
María del Pilar CastilloUna de las piletas de litio en el norte argentino
Lo llaman el oro blanco del siglo XXI. Su ligereza y gran potencial electroquímico le han dado un papel clave en la fabricación de baterías recargables para teléfonos celulares, computadoras portátiles e incluso automóviles. Y su demanda no hará más que aumentar, asegura en diálogo con la nacion Chris Berry, presidente de House Mountain Partners, en relación con el futuro del litio.
Este analista independiente con quince años de experiencia en la industria afirma que el litio es “el elemento indispensable”. Su precio se multiplicó por diez en los últimos dos años –de 7000 dólares la tonelada a 70.000– y probablemente seguirá subiendo debido a la brecha estructural que existe entre oferta y demanda. En este contexto, Berry destaca la “envidiable posición de algunos países de América del Sur, pero particularmente de la Argentina”, gracias a sus vastos yacimientos de salmueras en los salares del noroeste del país.
“La Argentina siempre ha operado bajo la sombra de Chile, pero eso está a punto de cambiar, y lo hará dramáticamente”, asevera el experto norteamericano. En siete preguntas, Berry explica algunos de los principales interrogantes sobre este recurso, los obstáculos a los que se enfrenta la industria y cómo la concentración del metal en el llamado “triángulo del litio” de América del Sur le dará a la región una ventaja geopolítica, “si sabe aprovecharla”.
1–¿Por qué llama al litio el “elemento indispensable”?
–Muchas personas piensan que el litio es un metal raro porque se lo considera un recurso crítico y estratégico. Pero el litio no es raro. Se encuentra en la corteza terrestre, en yacimientos tradicionales de roca dura o en formaciones de salmuera en la superficie. Hay dos métodos para extraerlo: a través de la minería tradicional de roca dura, como ocurre en Australia Occidental, o a través de la evaporación tradicional de salmuera, que tiene lugar principalmente en Chile y la Argentina. Tal vez en el futuro se vea algo en Bolivia, pero parece poco probable en el corto plazo debido a los desafíos geopolíticos en ese país. En la actualidad, el 55% del litio que se extrae procede de formaciones de salmuera y el 45% restante, de formaciones de roca dura. El litio tiene varias aplicaciones. Se puede utilizar en productos farmacéuticos, en grasas, pero la verdadera historia detrás del crecimiento del litio está en el negocio de las baterías. Alrededor del 70% de la demanda proviene del negocio de las baterías.
2–¿Se espera que el litio reemplace al petróleo en el futuro próximo? Y en tal caso, ¿hay suficiente litio?
–El petróleo y el gas están demasiado arraigados en la economía mundial como para pensar que durante nuestras vidas, o incluso en las de nuestros hijos, el litio pueda sustituirlos completamente. Ahora, si el litio puede llegar a sustituir el petróleo y el gas en el transporte... quizá, pero, de nuevo, no será en las próximas décadas. Y no solo por la resistencia del sector. La demanda de litio está creciendo alrededor de 20% por año, lo que equivale a 140.000 toneladas de nuevo suministro. Ahora bien, una mina de litio tradicional produce probablemente unas 30.000 toneladas al año y se necesitan de 10 a 15 años para levantar una nueva mina, por lo que será muy difícil para la oferta mantener el ritmo de crecimiento de la demanda. Creo que vamos a ver un mercado del litio muy ajustado en el transcurso de esta década y podría incluso decirse que va a haber un déficit estructural durante la mayor parte de estos años. Eso significa que el precio del litio será probablemente un poco más alto, lo que resulta muy bueno para países como la Argentina. De nuevo, no se trata de que no sepamos dónde está el litio o de que creamos que no vamos a tener suficiente, sino de cuáles son los impedimentos para construir ciertas minas.
3–¿A qué regiones o países debemos prestar atención de cara a los próximos años?
–Las zonas que veo con mayor optimismo para los próximos siete u ocho años son Australia Occidental, América del Sur –la Argentina, Chile, Brasil y quizá Bolivia– y tal vez Canadá. Sin embargo, la cadena de suministro está hoy muy fragmentada. La mayor parte de ese material, cuando se extrae, acaba en China, porque concentra la mayor parte de la capacidad de conversión del litio. En otras palabras, Pekín toma ese mineral de litio en bruto y lo convierte luego en productos de mayor valor que se pueden utilizar en teléfonos celulares y automóviles. En los últimos años, los gobiernos se han dado cuenta del valor estratégico del litio y de que cuanto más pasos de la cadena de suministro puedan construir dentro de su propio país mejor, porque de esta forma se capturará más valor, se crearán más puestos de trabajo, aumentará el espacio fiscal. El aspecto más importante de todo el debate es lo que yo llamaría la seguridad del suministro. Se sea fabricante de autos o de baterías, si no se tiene asegurada la materia prima –litio, níquel, cobalto, grafito– durante tres, cinco o diez años, resultará muy difícil construir un negocio sostenible.
Es una de las razones por las que la Argentina en particular está en un lugar envidiable. Las empresas chinas como Ganfeng Lithium, Gotion High-Tech, TNG Limited y Zijin Mining se han dado cuenta de lo interesante o atractivo que es invertir en la Argentina.
4–¿Cómo logró China dominar el mercado?
–Hace unos quince o veinte años, China elaboró su propia estrategia industrial. Decidió construir una cadena de suministro para numerosas industrias críticas, incluida la de la movilidad. Los chinos dijeron: “Queremos convertirnos en líderes mundiales en tecnología, producción y venta de vehículos eléctricos”. Y se dieron cuenta de que uno de los aspectos claves para lograr el dominio en cualquier sector es poseer el suministro. Entonces fueron a Australia, a la Argentina, a África, a todo el mundo, y extendieron grandes cheques a las empresas y de esa manera terminaron siendo dueños de la materia prima. Luego de asegurarse el recurso construyeron el resto de la cadena de suministro. Así que yo diría que China, en términos de estrategia o desarrollo de su cadena de suministro de vehículos eléctricos, está al menos diez años adelantada al resto del mundo.
5–Menciona a América del Sur como un actor clave en el desarrollo de la industria, pero también es una región que presenta múltiples desafíos, como las constantes crisis económicas, la inestabilidad política, la corrupción y en algunos casos un fuerte discurso antiimperialista… ¿Cómo afecta esto las inversiones? ¿Y qué tan necesario es el capital extranjero para desarrollar la industria local? –Creo que la Argentina, Chile y Brasil están en una posición muy envidiable porque tienen litio de primera categoría. Pero si quieren mantener el ritmo de la demanda, estas minas de litio tendrán que producir mucho más y tendrán que crecer en tamaño. Es muy importante entonces que los gobiernos federales y provinciales se den cuenta de esto y trabajen juntamente con las empresas extranjeras para establecer una vía y un marco claros en materia de impuestos y cánones. Sé, por ejemplo, que el gobierno de Jujuy está muy implicado en el desarrollo de proyectos de litio, y eso es bueno. Pero, una vez más, cuando el nacionalismo de los recursos va demasiado lejos, no son solo las empresas las que pierden. También pierden el gobierno y los ciudadanos de ese país, porque la inversión y la producción disminuyen cuando, por la incertidumbre política, no son económicamente atractivas. Y la inversión privada es absolutamente necesaria. De hecho, yo diría que la mayor parte de la inversión procederá de fuentes privadas. Por ejemplo, Livent, uno de los mayores productores de litio del mundo, lleva años trabajando en la provincia de Catamarca. Lo ha hecho con éxito y tiene una gran relación de trabajo con todo el mundo, y por eso se está expandiendo. Lo hará predominantemente con capital privado. En otras palabras, no va a depender de la financiación del gobierno. Pero es necesario que el sector público y el sector privado trabajen muy estrechamente para asegurarse de que no solo se produce o construye un proyecto dentro del plazo y presupuesto estipulados, sino que se lo haga respetando los principios de gobernabilidad ambiental y social.
6–Muchas de las comunidades locales se han resistido a los proyectos mineros. Bolivia, como ya mencionó, es un claro ejemplo. ¿Cuál es el impacto medioambiental?, ¿y hacen bien en preocuparse?
–La producción de salmuera de litio es químicamente un proceso intensivo y tiene una huella muy grande debido a las piletas de salmuera, que pueden ser de un kilómetro cuadrado de tamaño. Pero se está investigando mucho para encontrar formas de minimizar el impacto medioambiental. La tecnología de extracción directa de litio (EDL) podría ser de gran ayuda, así como el reciclaje de baterías. No intento pasar por alto o restar importancia a las preocupaciones locales sobre el uso del agua, el ruido y el polvo. Son todas preocupaciones absolutamente válidas, pero creo que la clave para la empresa en cuestión, incluso antes de poner una pala en el suelo, es construir una relación muy fuerte y de colaboración con la población local. Hay que ser muy claro sobre cuáles son las intenciones, cuántos puestos de trabajo se pretenden crear, qué se va a necesitar para poder hacerlo. Si no se tiene a la población local de su lado y alineada con la propia visión para construir una mina, nunca se va a hacer, independientemente del precio del litio y de lo lucrativo que pueda ser para todos los implicados.
Yo diría que Bolivia siempre ha sido el chico problemático de América del Sur. Todos sabemos que hay amplias reservas de litio en Bolivia, posiblemente las mayores reservas del mundo de salmuera. Debido a los temores de expropiación de activos o al nacionalismo de recursos, sin embargo, a la mayoría de las empresas occidentales, incluso a las japonesas y alemanas que intentaron trabajar en Bolivia, les resultó demasiado difícil.
7–Elon Musk es una figura controvertida, incluso el expresidente boliviano Evo Morales lo acusó “de financiar” el golpe de Estado en su contra. ¿Qué tan perjudicial puede ser para la industria?
–Efectivamente, es una figura muy poderosa y polarizante. Si él tuvo algo que ver con el golpe de Estado en Bolivia y si el objetivo final era conseguir litio a un precio más bajo, sin embargo, fracasó rotundamente. Yo diría que Tesla hoy en día está pagando más o menos lo mismo que cualquier otra empresa automotriz por el litio de grado batería. Ahora, si él es bueno o malo para la industria... diría que es bueno porque demostró que es posible fabricar vehículos eléctricos y generar plata. Pero, de nuevo, algunas de las cosas que dice… También habló de producir su propio litio en Nevada. Eso fue hace tres años y no volvimos a escuchar nada al respecto. A Musk no se lo puede ignorar, pero no estoy seguro de algunas de las afirmaciones que hace.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA