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domingo, 22 de diciembre de 2024

EL RAZONAMIENTO DE JORGE LIOTTI


Una sorpresa para el árbol de Navidad
Por primera vez hubo decisiones económicas inspiradas por Santiago Caputo, avaladas por Milei y compartidas por Hacienda; fue para mantener la calma de un fin de año atípico; el desafío de La Libertad Avanza de darle forma a su construcción 2025


Jorge Liotti
Santiago Caputo y Javier Milei
Caía la tarde del viernes y la Plaza de Mayo exhibía sus monumentos a los turistas errantes. Ya se habían retirado las agrupaciones de izquierda que con su marcha buscaban mantener vivo el recuerdo de la tragedia de 2001 ante la indiferencia del entorno. Una minoría movilizada e ideologizada frente a una mayoría desconectada que buscaba escapar del pasado. No había gremios ni movimientos sociales. El conurbano no daba señales de alerta. “¿Te das cuenta de que es 20 de diciembre y no está pasando nada? Otros años esto era una caldera”, contrastaba, relajado, un funcionario desde la Casa Rosada.
El Gobierno logró en el fin de año una pax social inusual para una administración no peronista, que además no siente ninguna empatía con las expresiones populares ni cuenta con grandes gestores de conflictos. Que la calle no sea hoy una amenaza para la estabilidad de una gestión explica mucho del cambio de época; habla de una sociedad lastimada, con pocas ganas de guerrear, que apenas cobija la expectativa de mejorar su situación económica. No quiere batallas épicas, sólo llegar a fin de mes.
Marcha del 20 de diciembreFrente de Izquierda
Tuvo un efecto muy importante la doble pinza que ejecutó la Casa Rosada sobre los movimientos sociales, por un lado con el protocolo antipiquetes y por el otro con la desintermediación de los planes. Fue decisivo el aumento constante de las partidas para la asistencia alimentaria. Influyó la fragmentación del peronismo que le restó capacidad de reacción. Pero el dato absolutamente determinante de este cierre de año es la reducción sostenida de la inflación.
Sólo de ese modo se pueden interpretar los datos del Indec que se conocieron esta semana, que dan cuenta de una baja de la pobreza de 52,9 % a 38,9 %, después de un ajuste equivalente a 5 puntos del PBI. Por su magnitud, todo indica que se trata de un fenómeno esencialmente estadístico, basado en el retroceso de los precios y en una gradual recuperación del poder salarial en los últimos meses.
Sandra Pettovello al salir da la reunión de gabinete en Casa Rosadat
Implica una mejora en la situación de quienes se habían caído debajo de la línea de pobreza desde el final caótico del gobierno de Alberto Fernández. Pero la gravedad del problema estructural sigue vigente en amplios sectores, porque como señala Agustín Salvia, del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, “tenemos menos pobres que hace seis meses, pero una cantidad igual que hace un año. Además, los actuales pobres son más pobres y más dependientes de los programas sociales. Hay un nuevo piso estructural de 33% de población en situación de pobreza que hasta ahora ningún gobierno ha podido perforar”. Esa roca sólo se va a poder romper con un crecimiento económico sostenido.
Pax cambiaria, pax social
Además de festejar los indicadores sociales que le permiten responder con estadísticas la principal crítica que recibe el modelo económico, el Gobierno movió los hilos en silencio para evitar cualquier indicio de alteración del clima navideño. Por eso apenas percibió que el dólar abandonaba su suave descenso de los últimos meses, dispuso una intervención en las cotizaciones financieras que, según los analistas, superó los US$200 millones.
Esta reacción introdujo una novedad muy significativa en el funcionamiento interno del Gobierno porque habría sido incentivada por Santiago Caputo, avalada por Milei y compartida por Economía. Es decir, se trató de una decisión de origen político destinada a evitar sobresaltos en el fin de año y a eludir la sensación de inestabilidad que siempre generan los movimientos cambiarios. Dólar calmo, inflación controlada, pax social, una trilogía imbatible en el imaginario colectivo. Para algunos observadores del mercado se trató de un dato muy relevante porque implicaría la primera señal concreta de que el asesor presidencial también empieza a tener alguna incidencia en cuestiones económicas de impacto social, un área inexplorada hasta ahora de su amplísimo radio de acción.
El ministro de Economía, Luis Caputo...Sociedad Rural Argentina
También identifican sus huellas en la decisión de Milei de anunciar una merma del ritmo de devaluación del dólar oficial al 1% si se mantiene la baja de los precios, otro gesto tendiente a anclar expectativas inflacionarias. En algunos sectores del ala económica no veían con desagrado la idea de mantener el actual crawling peg del 2% como un modo disimulado de neutralizar el efecto que está teniendo el fortalecimiento del dólar a nivel mundial y que determinó la devaluación de la moneda de varios países emergentes. Sería un gesto de reconocimiento para quienes sostienen que hay un atraso cambiario. Sin embargo influyó más la intención de demostrar que en el inicio del año electoral el peso mantiene su fortaleza y la inflación aparece derrotada. En todo caso los efectos de la revalorización monetaria sobre la competitividad de los sectores productivos se verán en un plazo más largo.
Las señales de advertencia más preocupantes vienen de Brasil, que atraviesa un proceso devaluatorio del real y muchas dudas sobre su plan fiscal. El ministro de Hacienda, Fernando Haddad, enfrenta un proceso de desconfianza de los mercados, que se agrava por el fin del mandato del titular del Banco Central, el liberal Roberto Campos Neto (durante su gestión la entidad dejó de ser un organismo dependiente del Estado para pasar a ser un ente autónomo) quien será reemplazado por un economista más heterodoxo como Gabriel Galípolo.
Fernando Haddad y Lula da Silva
Según algunos analistas financieros, la Argentina tiene algunos anticuerpos para evitar un arrastre de la devaluación de Brasil, como ocurrió en 1999 y que hirió mortalmente la convertibilidad. El primero es el equilibrio fiscal, un objetivo que Milei promete mantener a pesar del año electoral. El segundo es el cepo cambiario, que en este tipo de circunstancias le quita volatilidad al mercado. En tercer lugar, la posibilidad cierta de llegar a un acuerdo con el FMI en marzo, lo que implicaría un desembolso que podría estar entre los 10.000 y los 15.000 millones de dólares.
Las turbulencias en Brasil se suman a otros dos datos más que siguen muy atentamente en la Casa Rosada. Uno de ellos es el previsible freno en el ritmo de la baja de la tasa de interés en Estados Unidos como un intento por moderar la persistencia inflacionaria. El anuncio esta semana de la Reserva Federal de un recorte de un cuarto de punto, vino acompañada con la expectativa de que en 2025 habrá una reversión de la tendencia. Este giro tendría a revalorizar al dólar y a debilitar a las monedas de países emergentes. El otro dato global es la caída de los precios internacionales de commodities como la soja, que esta semana perforó el piso de los 350 dólares la tonelada. En un contexto de repunte de expectativas por la producción agropecuaria local ese valor actúa como un desincentivo y un anticipo de menores ingresos por exportaciones.
El presidente de la Fed, Jerome Powell, durante un evento de la Cámara Regional de Dallas en el Music Hall, en Fair Park el 14 de noviembre de 2024, en Dallas. 
Sin embargo, el entusiasmo del Gobierno por los pronósticos de recuperación económica es tan alto, que hay una tendencia a minimizar el impacto de las variables externas. Rige la convicción de que la disciplina fiscal es un antídoto eficaz frente a esos desafíos y que el margen de reactivación después de la recesión es tan promisorio que igual habrá un crecimiento sostenido en el camino hacia las urnas. De eso depende el futuro de Milei.
Batido, no mezclado
Ese camino a las urnas no sólo incide en algunas decisiones económicas, sino también clarifica definiciones políticas con impacto electoral. La más importante está determinada por la decisión inequívoca de mantener al oficialismo como una fuerza uniforme y autónoma, sin acuerdos partidarios ni aspiraciones de alianzas de gobierno. Milei representa el regreso a la lógica del verticalismo personalista, después de los fallidos intentos coalicionistas de Cambiemos y Unión por la Patria.
Los libertarios perciben que hay una identidad a preservar que es su razón de ser, y que puede ser impregnada por sociedades electorales que intoxiquen su espíritu o abran la puerta a futuras deslealtades. Mejor menos, pero propios, que muchos pero ajenos. Así se entiende la percepción generalizada de que un acuerdo estructural con Pro es cada vez menos probable. En todo caso habrá concesiones en las listas, pero bajo los términos de LLA.
Cristian Ritondo y Javier MileiI
En el laboratorio de la Casa Rosada despliegan los puentes hacia los aliados, cada vez con menos rigor en los estudios que determinan el nivel de “casta” en sangre. Después del cruce de Diego Kravetz, Milei corrió con astucia al encuentro de Cristian Ritondo, impactado por una investigación de sociedades off shore de su esposa. Ante el silencio absoluto de todo el Pro, el Presidente salió a defenderlo y a hablar de “operaciones” en su contra. El caso del jefe de los diputados tiene paralizado a su bloque y al partido, porque se trata de un caso testigo. Su resolución será clave en el ánimo de varios que se quieren dejar seducir por los cantos de sirena libertarios.
La decisión básica de mantenerse como una fuerza autónoma conduce a un desafío mayúsculo que implica dotar a La Libertad Avanza de un andamiaje y de una lógica de la que hasta ahora carecía. La construcción del año pasado fue aluvional, generada por la confluencia de sellos partidarios provinciales y dirigentes marginales que encontraron una oportunidad de ascenso acelerado. Lo único relevante era que Milei pudiera ser candidato.
Karina Milei cerró el acto partidario de LLA en la Capita....lPrensa La Libertad Avan
Para 2025 la arquitectura del partido va a requerir de otros cimientos. La cuestión formal está saldada por el trabajo de Karina Milei para lograr la personería como partido nacional. Ahora es la etapa de la definición de los contornos de esa fuerza, para ver si puede haber una estructura que sostenga más firmemente al Presidente y evite las escenas de insolvencia intelectual que se repitieron este año en el Congreso.
Hay un dato que entusiasma a los libertarios y es la instalación de la marca La Libertad Avanza. En el último trabajo de Poliarquía, el 48% dijo que votaría a los “candidatos que apoye Javier Milei”. Para testear esta progresión desde la Casa Rosada hicieron un sondeo en la provincia de Buenos Aires preguntando por la candidatura de un imaginario “Ricardo Pérez de LLA” y obtuvieron un 35% de apoyo (en los datos reales el que mejor mide allí es José Luis Espert). Es clave para una elección provincializada como las legislativas de medio término que haya una transferencia de votos de la marca a los candidatos, porque Milei no estará en las boletas.
Santiago Caputo, junto al "Gordo Dan", Romo, Juan Pablo Carreira y Tomás Jurado, en los camerinos del teatro
En ese camino se evidencian distintos recorridos, por ahora paralelos, que deberían converger en algún momento. Los símbolos son Sebastián Pareja y el Gordo Dan. El primero es el armador bonaerense, que articula desde una lógica de territorialidad más clásica y alberga a dirigentes de distintos pedigree. El segundo es el frontman de las Fuerzas del Cielo que reivindican la batalla cultural a través de las redes sociales. Unos vienen de un recorrido heterogéneo y se referencian en Karina Milei; los otros, son más puros ideológicamente y siguen la guía de Santiago Caputo. Unos vienen de hacer un acto cerrado a la prensa en el teatro Gran Rivadavia, donde la hermana dijo que estará “donde lo necesite” el Presidente. Los otros llenaron dos salas del Broadway con un espectáculo pago. Hay recelos entre ambos bandos porque se sienten diferentes entre sí, aunque saben que si se pelean públicamente estarán “afuera”.
Será una tarea para Milei amalgamar esas dos construcciones que hoy lucen disímiles. En definitiva, verificar si esas miradas pueden convivir o son inevitablemente dicotómicas. Es una prueba fundamental para que La Libertad Avanza tome un diseño más elaborado y deje de ser un sello de acompañamiento a su líder. Las disrupciones del Presidente sorprendieron este año y lo ayudaron a instalar nuevas lógicas políticas, pero la fórmula deberá ser renovada para continuar el camino de los próximos tres años. El truco de la novedad no funciona eternamente.
Patricia Bullrich inauguró una nueva cárcel federal en Santa Fe cerca de Coronda...Ministerio de Seguridad
Como una célula complementaria aparece Patricia Bullrich, que se apoya en un armado liberal conocido como Apertura Republicana, integrada por varios amarillos. Esta semana se reunieron en Capitán Sarmiento, donde hubo críticas a la frase de Mauricio Macri en la que habló de Pro como un “partido de la oposición”. Si bien la ministra articula con los otros dos espacios, hay algunos ruidos, en particular con Karina Milei, quien escuchó quejas de que en sus visitas oficiales Bullrich no prioriza a los libertarios como sí hace con los radicales. Su paso esta semana por Corrientes, donde estuvo con el gobernador Gustavo Valdés, generó resquemores internos y la secretaria General de la Presidencia hizo llegar sus quejas. Conclusión: cuando el viernes Bullrich visitó Santa Fe se aseguraron de que no participara el gobernador Maximiliano Pullaro, otro radical.
Durante su primer año de gestión, Milei se ofreció como el instrumento elegido por la sociedad para castigar a los dirigentes que gobernaron antes. Fue la respuesta a una demanda. Si logra mantenerse en ese rol durante 2025, tendrá un camino allanado porque el juego de las comparaciones sigue a su favor. Si por el contrario, el eje de debate cambia y se transforma en pregunta sobre su gestión, significará que el pasado dejó de ser una referencia y que su desempeño pasó a ser plebiscitado. Ese momento no parece haber llegado, como si todavía hubiera tiempo en los argentinos para que el Gobierno sea identificado como una respuesta frente a las frustraciones de las últimas décadas.

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domingo, 15 de diciembre de 2024

EL RAZONAMIENTO DE JORGE LIOTTI


La crisis opositora. Un peronismo atrapado en el laberinto del pasado
Fue una semana de extrema tensión interna entre el Congreso partidario de Moreno y la asunción de Cristina Kirchner en el PJ; acusaciones, gritos y un debate sobre el rumbo y el sentido de un partido fragmentado; el Pro también exhibió sus internas en un encuentro gélido


Jorge Liotti
Reunión del PJ Bonaerense. Máximo Kirchner, Sergio Massa, Cristina Kirchner; Axel Kicillof y Verónica Magario
Hace muchos años el peronismo no protagonizaba un encuentro partidario con el nivel de tensión que se vivió el lunes en Moreno. Quizás haya que retroceder al famoso Congreso del PJ que en 2004 enfrentó a Cristina Kirchner con Chiche Duhalde. Hubo acusaciones, cruces, gritos y una sensación compartida por todos: el partido está atrapado en un laberinto del que le cuesta mucho salir. Y no se trata sólo de una discusión por quién lidera el espacio o quién arma las listas el año próximo, el dilema mayor pasa hoy por el sentido y el propósito del peronismo cuando la sociedad viene de dar vuelta la página y votar por un cambio radical.
El intendente de Carmen de Areco, el camporista Iván Villagrán, planteó que desde el gobierno provincial lo discriminaban y le enviaban inspecciones furtivas a empresas de su municipio. Le saltaron a la yugular los ministros bonaerenses Andrés “Cuervo” Larroque y Walter Correa. “¿Quién te manda a decir esas boludeces?”, lo increparon. Se armó un revuelo momentáneo ante la mirada incómoda de Cristina Kirchner, Sergio Massa y Axel Kicillof.
Los gritos y cruces siguieron, hasta que Larroque lo interpeló directamente a Máximo Kirchner: “Poné orden, pelotudo, esto es un quilombo”, le dijo, en un involuntario homenaje a los 20 años del memorable discurso de Roberto Fontanarrosa en defensa de las malas palabras. Era la primera vez que los viejos amigos se hablaban en mucho tiempo. Todo se complicó más.
Andrés Larroque, ayer, en una conferencia de prensa del gobierno bonaerense...Gobierno de la Provincia de Buenos Aires
Cristina tomó el micrófono y recordó que ella había apoyado dos veces a Kicillof, cuando lo designó como ministro de Economía y al hacerlo gobernador. Larroque, que se expresó siempre en nombre del silencioso gobernador, volvió a la carga para reclamarle a la expresidenta que aclarara si aún sigue respaldándolo. Se trató de la ruptura de un código no escrito en el kirchnerismo que marca que a la jefa no se le pueden pedir explicaciones. Recibió abucheos y reprobaciones del camporismo, en un ambiente que ya se había desvirtuado por completo. Después vino la foto de la última cena en un vano intento por mostrar unidad. Desconectados hasta en lo postural, exhibieron que ni siquiera el mate podían compartir (en la imagen hay cuatro distintos para seis personas). Algunos hablan de que ese día hubo un diálogo apartado entre Cristina, Kicillof y Massa. Otros dan cuenta de alguna reunión previa entre Máximo, Carlos Bianco (ministro y mano derecha del gobernador) y el massista Sebastián Galmarini para fijar reglas de juego. En cualquier caso, gestos infructuosos.
El miércoles hubo un segundo acto, cuando Cristina asumió la presidencia del PJ nacional, el mismo cargo que en sus épocas doradas había desdeñado por considerarlo símbolo de un partidismo burocrático rancio. Tenía razón, y se notó ese día. En el escenario, ella y tres legisladores incondicionales, más un Ricardo Pignanelli siempre de soslayo. En las tres primeras filas del auditorio, viejas figuras del pasado glorioso. Después, sólo militancia. Detrás de esa imagen emergió la sombra de la ausencia en masa de los gobernadores, la raleada presencia de intendentes y el desplante de la CGT (con la excepción del ubicuo José Luis Lingeri). “Estamos rotos”, fue la frase lapidaria de uno de los presentes, que supo ocupar lugares de relieve en otros tiempos.
Cristina Kirchner asume como presidenta del PJ
En esa tarde en la que la marcha peronista fue reemplazada por “Fanático” de Lali Espósito no hubo ninguna señal de que la recuperación partidaria se hubiera activado. La modernización fue sólo musical. Así lo evidencian las redes sociales, un territorio ampliamente dominado por los libertarios, clave en la batalla cultural entre los jóvenes, para muchos de los cuales La Cámpora pasó a ser una agrupación conservadora. Según el informe de noviembre de Rating Streaming, el 85,45% de los posteos y videos en X, Instagram y YouTube correspondieron a cuentas oficialistas y sólo el 14,55% a las opositoras. Recién ahora incipientemente empiezan a emerger algunos Gordo Dan kirchneristas, que entienden mejor el secreto de las redes: dejaron de alabar a Cristina y empezaron a hablar mal de los libertarios. Una de las más exitosas es “Arrepentidos de Milei”. En el ecosistema digital rinden mucho mejor el enojo y la confrontación que la propaganda y la retórica persuasiva.
En busca del rumbo perdido
En esta secuencia que se agrupó en la semana que termina quedaron en evidencia dos niveles de discusión dentro de la principal fuerza opositora. La primera es de carácter estratégico y gira en torno del liderazgo interno y de las proyecciones electorales. El dato más contundente es la ruptura inocultable entre Cristina y Kicillof, un quiebre que no es meramente político, es también emocional. Es la separación de una madre de un hijo. Así lo vive el gobernador, quien siempre se reivindicó “cristinista” más que kirchnerista, y que ahora está forzado a un reseteo mental muy profundo. Siempre se autopercibió como su niño mimado, incluso por sobre Máximo, el hijo biológico de ella, que ahora también lo quiere tirar por el balcón.
El gobernador Axel Kicillof junto al intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi
Kicillof siente que Cristina no lo apoya más y que le manda a La Cámpora a arrinconarlo, y ella entiende que él la traicionó al no respaldarla en su camino hacia la conducción del PJ. En La Cámpora no toleran que se victimice sin enfrentarlos, que los rivalice a través de intermediarios y no blanquee su intención de romper. En el entorno del gobernador argumentan que las huestes de Máximo no buscan ampliar su representación sino complacer a Cristina.
Kicillof escucha de cerca las voces de decenas de intendentes que le reclaman un gesto de autodeterminación y lo incentivan a romper. La señal de guerra sería el desdoblamiento de la fecha electoral en la provincia (además de que ya es seguro que habrá dos sistemas de votación por la introducción de la Boleta Única a nivel nacional). La decisión depende mucho de si hay o no PASO; si se mantienen, será más difícil. Él cavila. Hay días en los que el impulso lo lleva a pensar en desafiar a Cristina y transformarse en el nuevo líder. Tiene un incentivo histórico: si bien ella perdió varias elecciones, nunca nadie pudo destronarla como jefa del peronismo. Terminar con esa hegemonía plantearía un cambio radical en el sistema político.
El Presidente Javier Milei se reunió anoche en la Quinta de Olivos con los Gobernadores de Salta, Gustavo Sáenz; de Catamarca, Raúl Jalil; de Tucumán, Osvaldo Jaldo; y de Misiones, Hugo Passalacqua. También estuvieron presentes la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, el Jefe de Gabinete, Guillermo Francos y el Vicejefe de Gabinete del Interior, Lisandro Catalán.Presidencia
Sin embargo, los más cautos le aconsejan no dar ese paso porque es muy difícil salir ileso en el Saigón conurbano. Entre ellos está Massa, quien en Moreno hizo una crítica implícita a los desdoblamientos electorales. Si bien Massa juega de mediador como en la época de las epístolas de Cristina a Alberto Fernández, en el ecosistema peronista todos lo ubican hoy más inclinado del lado del kirchnerismo. “Sergio hace de Celestino en un proceso que es de guerra”, relativiza un intendente. El exministro espera su momento de reivindicación tras la derrota del año pasado. Le pesa el recuerdo vigente del desorden económico y la inflación.
El resto del peronismo retoza silvestre por las praderas del interior del país desinteresado por completo del microclima bonaerense. Los gobernadores sólo piensan en sus distritos, evalúan cómo coexistir con los altos niveles de aprobación de Javier Milei en sus provincias, y no encuentran incentivos para viajar a Buenos Aires. “Que se organicen allá y que después nos llamen”, fue el mensaje de uno de los mandatarios a la distancia. Están cansados de los destratos del kirchnerismo duro, pero tampoco les genera pasiones Kicillof, a quien varios de sus colegas aún identifican con Cristina y al que algunos siguen calificando como “el comunista”. Apoyan una renovación sin líder. Así fracasaron muchas revoluciones en la historia.
El Partido Justicialista (PJ) Bonaerense realizará un encuentro con Máximo Kirchner como anfitrión. Se presentará un "informe del bloque legislativo" provincial y un "análisis de la situación política" actual a nivel nacional. Estarán presentes la ex presidenta de la Nación, Cristina Fernández, el referente del Frente Renovador, Sergio Massa y el gobernador bonaerense Axel Kicillof
Eso deriva en el segundo nivel de debate, mucho más profundo y medular, y que gira en torno de un interrogante: ¿cuál es la propuesta económica y política que tiene para ofrecer hoy el peronismo? Da la sensación de que hay un agotamiento de las doctrinas históricas después del fracaso del último gobierno. Qué valor tiene hablar de salario digno, si por primera vez una gestión peronista fue testigo de la caída de trabajadores formales debajo de la línea de pobreza. Cuánto pesa el Estado presente después de sobregirar un gasto público incapaz de generar crecimiento. Qué sentido cobija el lema de la justicia social con una marginalidad estructural que hoy tiene un piso del 40% de la población.
El intento manifiesto por eludir una autocrítica genuina también obtura la posibilidad de elaborar una nueva propuesta doctrinaria aggiornada a la época. Hay una tentación facilista de encontrar una respuesta en la mera confrontación con los libertarios y encarnar todo lo opuesto a Milei, en un ejercicio que parece minimizar lo que Milei simboliza, más allá de sus excentricidades y sus exabruptos. Es una representación por default inspirada en el principio del péndulo: siempre que perdimos, volvimos rápido. El riesgo es que puede tratarse de un marco de referencia caduco, que alcance para galvanizar al núcleo propio, pero que resulte insuficiente como respuesta frente a una sociedad que el año pasado hizo un movimiento histórico. La trampa es complicada, porque si la alternativa al ultraliberalismo de Milei no puede ser un keynesianismo de algún tenor, se complejiza la articulación de una narrativa.
Wado de Pedro y Máximo Kirchner en la asunción de Cristina Kirchner como presidenta del PJ
Cristina propuso en su última carta una serie de replanteos, aunque en tono de diagnóstico, no de iniciativas. En su entorno dicen que están armando equipos para que a partir de febrero o marzo aporten ideas programáticas. Kicillof, por su parte, había hablado el año pasado de las “nuevas melodías”, pero nunca le dio continuidad. Hoy se dedica a hacer exactamente todo lo contrario a Milei. Si el Gobierno quiere privatizar Aerolíneas Argentinas, él la quiere comprar; si la Casa Rosada dispone el recorte de los beneficios a los jubilados para comprar remedios, él crea una empresa de medicamentos bonaerense. Es una estrategia reactiva que apunta a seducir a los perjudicados por las políticas oficiales.
Puede encontrar un sentido si lee el último informe de la consultora Moiguer, que da cuenta de un clima social de mayor optimismo, mayoritariamente favorable al Gobierno, pero al mismo tiempo subraya una distinción entre los sectores altos y medios, respecto de los más bajos. Ante la afirmación “de a poco mi situación económica está mejorando”, los de mayor poder adquisitivo responden afirmativamente en un 56%, los intermedios en 41%, y los más bajos 32%. Esto lo atribuye sobre todo al impacto de la suba de tarifas de los servicios: mientras hace un año para los sectores de menores recursos representaba el 15% de sus gastos, hoy explica el 32%. Eso hace que el 54% haya admitido que redujo sus consumos cotidianos.
Para Moiguer, estas son señales de una “fragmentación en el consumo” que impacta con más fuerza en el nivel inferior de la pirámide social. Muchos de ellos votaron a Milei, y hoy algunos manifiestan desencanto. Pero no está claro que el peronismo tenga un mensaje convocante y renovado para volver a seducirlos. Este debate conceptual hoy no tiene ni un ámbito partidario, ni representantes dispuestos a encararlo. Las encuestas dan cuenta de esa acefalía, con los tres principales referentes del espacio con una imagen negativa muy alta. Según Opina Argentina, en el caso de Kicillof alcanza el 61%, en el de Cristina el 64% y en el de Massa el 69%.
El espejo de Pro
Mauricio Macri, durante su discurso en el Hotel Abasto
El viernes fue el turno del Pro. Casi un espejo. Problemas de identidad, un liderazgo desafiado y tribus dispersas; pero sin malas palabras. Para no quedarse atrás, también hubo una polémica, en este caso en torno de la intervención partidaria en Córdoba, para desconocer el rol de Oscar Agost Carreño, quien hace tiempo reporta en el bloque de Miguel Ángel Pichetto.
Mauricio Macri venía de una nueva desautorización de su tropa legislativa el día anterior, cuando un grupo de senadores encabezados por Luis Juez resolvió desoír el pronunciamiento partidario y votar por la expulsión del mochilero Edgardo Kuider (algunos recordaron el enojo del cordobés con Macri, porque la semana pasada le dijo que suspendiera una comida a la que lo había invitado Milei junto a otros legisladores). Ya había ocurrido antes dos veces en Diputados, la última cuando el expresidente quiso dar una señal de endurecimiento al Gobierno y votar contra el veto a la financiación universitaria, y su propia bancada le hizo llegar un mensaje de que acompañarían.
Durante la cumbre de Pro en el Hotel Abasto, Macri le pidió a su tropa que se aliste para competir
Así como el dilema peronista gira en torno de cómo renovar su narrativa, en el macrismo el mayor debate apunta al posicionamiento respecto de los libertarios, un vínculo con intereses compartidos y poco afecto. “Estamos en un proceso de descomposición fuerte. Veo muy mal al partido”, retrató un importante legislador que participó del encuentro del viernes.
La línea de fractura separa a los colaboracionistas, que entienden que hay que buscar una alianza con LLA, y los autonomistas, que plantean que deben reforzar un perfil propio para competir. Entre los primeros hay gobernadores tentados de acordar en sus distritos, como Rogelio Frigerio e Ignacio Torres. También los legisladores que hacen de nexo con Santiago Caputo, como Diego Santilli y Cristian Ritondo (golpeado esta semana por una denuncia sobre cuentas off shore de su esposa, que amenaza con tener efectos políticos internos).
En la otra vereda se posicionó Jorge Macri, quien a diferencia de sus pares ve amenazada su administración por las ofensivas libertarias. “Debemos prepararnos para competir”, fue su mensaje, preámbulo de una decisión que medita para hacer pública su disidencia frontal con el Gobierno y plantarse con fuerza en la interna. También prepara una batería de anuncios para recuperar iniciativa frente a indicadores de gestión adversos.
Jorge Macri habló sobre su discapacidad: “Casi toda mi vida me negué a contarla”gobierno de la ciudad
Esta semana presentará su propuesta de reforma constitucional, con el objetivo de achicar estructura del Estado. Aunque tiene pocas chances en la Legislatura, busca expresar sintonía con la demanda de la época. Después prevé oficializar el adelantamiento de la fecha de las elecciones porteñas, una manera de desprenderse de las discusiones nacionales. Y además planea cambios en su gabinete, que incluirían la escisión del área de transporte del Ministerio de Infraestructura para crear un nuevo Ministerio de Movilidad Urbana; el reemplazo de Roberto García Moritán en Desarrollo Económico (suena Valentín Díaz Gilligan), y el fin del “doble comando” en el Ministerio de Seguridad, con la posibilidad de un corrimiento de Diego Kravetz. Todo esto, sin fecha aún.
Mauricio Macri ya no oculta que su ánimo mutó y que cada vez siente menos obligación de acompañar a Milei. De hecho, al igual que en el peronismo, el día anterior a la cumbre del Pro hubo una reunión previa con él para acordar un mensaje que no sonará bélico. Estuvieron allí, entre otros, Torres, Frigerio, Jorge Macri, María Eugenia Vidal y Fernando De Andreis. En este caso tuvo algún efecto, porque el expresidente después se limitó a hablar en público de “destrato permanente”. En la intimidad fue más elocuente.
La destrucción del bicoalicionismo por capítulos también fue un dato a favor en el balance que hizo Milei de su primer año de gestión. Frente a liderazgos desgastados sin renovación, y con una fuerte fragmentación interna, el Presidente depende de su propia construcción para asegurar una victoria en 2025. Pero LLA también sabe tropezar y desaprovechar las oportunidades que le brindan los rivales. Sólo así se puede entender el nudo en el que quedó atrapada en el Senado por la expulsión de Kueider, la primera victoria nítida del kirchnerismo en 2024. Las negras también juegan.

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