OPINIÓN. Es sumamente dañino que, según en qué lado de la grieta se esté, se piense que el ataque a la vicepresidenta fue un plan orquestado directamente por la oposición o una pantomima elaborada por el oficialismo. El fanatismo y la desconfianza se combinan para arribar a conclusiones peligrosas.
Desde el entorno de la vicepresidenta Cristina Kirchner exigen frenar el juicio Vialidad e impulsar leyes contra los medios, dos de los principales blancos del oficialismo.
El intento de asesinato contra Cristina Kirchner es, para el oficialismo, la prueba que faltaba de que sus enemigos “siembran odio”, así que el Gobierno y sus seguidores reaccionan con un odio justificado, que se tienen merecido. Pero no va a funcionar.
El Santo Padre se comunicó telefónicamente con la vicepresidenta Cristina Kirchner tras el ataque que sufrió el jueves en la puerta de su casa de Recoleta.
Representantes políticos del oficialismo y la oposición repudiaron el ataque contra la Vicepresidenta, pero la concordia duró poco. El Gobierno reforzó la idea de que “el odio y la violencia” de ciertos sectores empujaron al autor del hecho.