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martes, 2 de enero de 2024

FINANZAS PERSONALES




Cómo les fue a quienes invirtieron en cedears durante el año que termina
Las compañías tecnológicas y las relacionadas con criptomonedas fueron las que más ganancias tuvieron en los últimos doce meses; en qué consiste esta alternativa para los ahorros, que permitió obtener resultados por arriba de la inflación
Por Melisa ReinholdPoder comprar en pesos y vender en dólares es una de las ventajas que ofrecen los cedears
El año que hoy termina fue un gran período para los certificados de depósitos argentinos, más conocidos como cedears. En los últimos 12 meses, la gran mayoría de las compañías generó ganancias y se movió por encima de la inflación de nuestro país. Incluso, en un contexto en el cual la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) dejó de subir las tasa de interés desde julio y en el que hay un boom de la inteligencia artificial, algunos activos cierran 2023 con escaladas de hasta cuatro cifras.
Los cedears cobraron relevancia en la Argentina en los últimos cuatro años. Son instrumentos que permiten comprar una acción de las empresas que cotizan en Estados Unidos, como Disney, Apple o Coca Cola. Así, es una alternativa que permite esquivar el riesgo local.
Su precio depende de dos factores. Por un lado, si bien se compra en pesos, está atado a las variaciones del dólar contado con liquidación (CCL). Es decir, una dolarización indirecta, por la cual desde el inicio del año y hasta los últimos días de diciembre acumuló un recorrido ascendente del 173,7%. Por el otro lado, influyen los movimientos que registra la acción en sí misma, dependiendo de cómo van los negocios de la compañía.
“Entre sus ventajas, permite invertir en las empresas más importantes del mundo sin necesidad de tener una cuenta en Estados Unidos. Se necesitan bajos montos para comprar cedears, lo que hace posible la conformación de una cartera diversificada. Los cedears se pueden comprar y vender tanto en pesos como en dólares; podrían comprarse en pesos y venderse en dólares. Y se adquieren los mismos derechos (dividendos, suscripción de nuevas acciones por ampliación de capital, votos, entre otros) que tiene un inversor que compra la acción original en el respectivo mercado internacional”, explica Maximiliano Donzelli, Head of Research en IOL invertironline.
Si se consideran los 24 cedears más negociados en el mercado argentino, según el monitor diario de BYMA, el papel que más subió fue el de Coinbase Global. Desde que arrancó el año y hasta el inicio de la semana última, acumuló una escalada de 1274,38%. Solo en tres semanas de diciembre, un mes marcado por la recuperación del Bitcoin, trepó un 63,20%.
La tendencia también se vio reflejada en otras compañías atadas a las criptomonedas, aunque tienen menor volumen de negociaciones. Por caso, Bitfarm se disparó un 1868,17% hasta antes de la Navidad. Mientras que Microstrategy pegó un salto de 1102,27% en igual período.
“Bitfarm es una empresa que se dedica a minar criptos. Mientras que Microstrategy es la compañía con mayor tenencia de Bitcoin, que cotiza en Bolsa, perteneciente a Michael Saylor. Son activos que se consideran high beta, es decir, de alto riesgo, que en algún punto lo que hacen es replicar los movimientos del mercado, pero amplificados. De hecho, eso también sucede veces con el sector tecnológico”, señalan desde Banza.
Justamente, las siete magníficas, las empresas tecnológicas que se ganaron ese apodo por sus grandes rendimientos, le hicieron honor a su nombre. Este grupo está conformado por Nvidia (subió 821,58% en el año), Meta (707,03%), Tesla (464,03%), Amazon (403,02%), Alphabet –su principal filial es Google– (339,52%), Microsoft (332,56%) y Apple (312,72%).
“El impulso que experimentaron provino también del cambio adoptado en la política monetaria, donde la tasa de referencia no sufre subas desde su último aumento en julio del 2023. Además, el boom de la inteligencia artificial genera muchas expectativas, por la demanda tan concentrada en ciertas empresas como Nvidia, y el impacto positivo que tendría en empresas como Microsoft, Google o Apple”, agrega Donzelli.
En igual sentido, desde Banza señalan que el mercado venía de una primera mitad del año marcada por la suba de las tasas de interés en Estados Unidos. Fue una estrategia de la Reserva Federal para ponerle un freno a la inflación, que en 2022 había alcanzado valores históricamente altos, incluso a pesar de que este movimiento impactó en la actividad económica debido al encarecimiento del crédito. Sin embargo, en el último tramo de 2023 los inversores empezaron a incorporar a los precios un recorte de tasas.
“Ahí había distintos escenarios: uno era el recorte de tasas dado por una recesión; otro era el recorte de tasas porque se había frenado la inflación de una buena forma, sin pegarle a la economía. Hoy el escenario es el segundo, por lo que se comenzó a apreciar una baja de tasas. De hecho, se espera un recorte para la reunión de marzo. En ese punto, cuando el mercado se pone optimista y se está posicionado en empresas consideradas high beta, estas compañías tienden a amplificar todos los movimientos del mercado”, afirma Banza.
Las siete magníficas, las firmas tecnológicas que se ganaron ese apodo por sus rendimientos, le hicieron honor a su nombre en 2023

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lunes, 19 de diciembre de 2022

FINANZAS PERSONALES


El colapso de FTX. El infierno tan temido de las criptomonedas está aquí
Pero la tecnología y la cultura cripto no tienen que ver; lo que falló es algo más elemental, y a los argentinos nos sobra experencia en eso
Ariel TorresSam Bankman-fried fue arrestado el martes en Bahamas
De la estrepitosa caída de FTX, que llegó a ser la segunda casa de cambio de criptomonedas más grande del mundo y que hoy pasa por ser uno de los mayores desastres corporativos de todos los tiempos, los argentinos sabemos mucho. Lo que ocurrió con FTX, en tan solo ocho días y con un Sam Bankman-fried, el supuesto genio detrás de esta casa de cambio, en bancarrota y arrestado, no fue otra cosa que una corrida bancaria.
El catastrófico colapso, que dejó a medio mundo preguntándose cómo puede ser que este mismo sujeto que ahora esta preso haya sido tapa de Forbes y que Fortune lo comparara con Warren Buffet, no tiene que ver con la tecnología cripto. Tiene que ver con la confianza.
Al boceto que dibujaré enseguida le faltan algunos detalles financieros –que no hacen al corazón del asunto– y técnicos –que no vienen al caso–; pero es lo de menos. El gigante fantasmal pergeñado por Bankmanfried se habría desplomado con cualquier moneda.
Relaciones carnales
Cierto es también que la mística cripto ayudó. La cuestión es cómo. La tecnología detrás de las criptomonedas tiene muchas cosas objetables –desde el consumo de energía hasta el hecho de que las implementaciones de software pueden tener fallas–, pero es consistente y funciona. El efecto cripto aquí fue mucho más sutil. Ya llegaré a eso.
FTX era (o es, porque en los hechos sigue existiendo) una casa de cambio de criptomonedas. En la jerga, un exchange. Ahí podías cambiar tus criptomonedas por billetes, para decirlo toscamente. Llegó a estar valuada en 32.000 millones de dólares. Solo había un problema, uno que en el mundo del dinero centralizado no se habría dado; no, al menos, en esta escala. FTX estaba asociada a otra compañía, esta vez un trader (u operador, en español). Se llamaba Alameda Research y compraba y vendía activos digitales. Lo hacía, claro, para revenderlos y obtener ganancias. Más allá de que es muy turbio que una casa de cambio esté en las mismas manos que un operador, lo que ocurrió fue que en septiembre Bloomberg publicó la noticia de esta relación carnal entre FTX y Alameda Research, y esa fue la primera alerta. Pero estaban pasando otras cosas en el mercado cripto, que este año vio derrumbarse el castillo de naipes que se había erigido durante años, y la noticia de Bloomberg no tuvo mayores consecuencias para FTX.
Entonces, el 2 de noviembre, se filtraron documentos que daban cuenta de un escenario escalofriante: Alameda no era solvente. Debido a esto, cuatro días después, la mayor casa de cambios cripto del mundo, Binance, decidió vender su participación en FTX. Como pasó en la Argentina y en otros países muchas veces, si Binance se salía, los clientes de FTX decidieron hacer lo mismo y retiraron sus depósitos. En masa.
Esta corrida bancaria fue desastrosa y dos días después FTX hizo otra cosa que conocemos bien: suspendió las extracciones. Ese mismo día, el 8 de noviembre, el CEO de Binance (se llama Changpeng Zhao, y había estado peleándose con Bankman-fried por Twitter, lo que no ayudó para nada) anunció que tenía intenciones de comprar FTX “para proteger a los clientes”. Al día siguiente (acá viene el tiro de gracia), Changpeng Zhao se echó para atrás argumentando que FTX había administrado mal (hoy sabemos que horrorosamente mal) los fondos de sus clientes y que el gobierno estadounidense estaba iniciando investigaciones legales al respecto. En un negocio donde la confianza lo es todo (siempre fue así, desde que existe la humanidad), FTX implosionó, y el 11 de noviembre Bankman-fried renunció como CEO y acudió al capítulo 11; es decir, la bancarrota.
Cripto o no, da lo mismo
Como se ve, lo que falló fue la falta de regulación. Alameda y FTX no podían tener esa relación (más otras cuestiones, más finas, como una criptomoneda muy inflada por esta misma relación espuria, llamada FTT).
Pero si a Bankman-fried lo endiosaron fue básicamente por ignorancia; muchos hablaron de cripto sin saber nada de cripto. Cuando no sabés, lo que te queda es creer en la magia. Las criptomonedas tienen sus ventajas y sus desventajas. Objetivas y concretas. Pero el pensamiento mágico se originó en la misma idea que llevó al colapso de la burbuja punto com, en 2002. Es decir, que es posible hacer fortunas fácil y rápidamente y que ciertas palabras mágicas (web, en 2002; cripto, veinte años después) pueden sortear las leyes más elementales del capital