Mostrando las entradas con la etiqueta La mente detrás de la primera escuela argentina en ganar el World’s Best School. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta La mente detrás de la primera escuela argentina en ganar el World’s Best School. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de diciembre de 2024

La mente detrás de la primera escuela argentina en ganar el World’s Best School Prize..MARÍA PAZ Mendizábal


La mente detrás de la primera escuela argentina en ganar el World’s Best School Prize
MARÍA PAZMendizábal
por Lucila Marín


FUNDÓ EL COLEGIO MARÍA DE GUADALUPE, EN TIGRE, DISTINGUIDO POR SU COLABORACIÓN CON LA COMUNIDAD
Siempre supo que quería trabajar en educación y en un contexto de vulnerabilidad social. “Me parecía que si yo apostaba a la educación, podía hacer las grandes transformaciones. Me parecía que ahí era donde había que apostar. Para mí siempre la educación es lo más esperanzador”, describe. María Paz Mendizábal estudió Trabajo Social en la Universidad del Salvador y desde las primeras prácticas empezó a desarrollarse en el mundo educativo. Su primer trabajo fue en un jardín de infantes en Palermo, que también se llamaba Nuestra Señora de Guadalupe. Pasó por varias instituciones hasta llegar como Directora Ejecutiva al Centro de Apoyo Familiar (CAF) Santa Clotilde, una institución de Cáritas que cuenta con maternal, jardín de infantes y apoyo escolar. Fue ahí donde empezó a soñar con fundar un colegio. Ese sueño fue el Colegio María de Guadalupe, una escuela de gestión privada en Tigre, que este año se convirtió en la primera escuela argentina en ganar el World’s Best School Prize, un premio que reconoce con 10.000 dólares a las mejores instituciones educativas del mundo en cinco categorías. En el caso de este colegio, el premio fue en la categoría de colaboración con la comunidad. “Era muy duro ver que los chicos de siete, ocho y hasta 14 años no podían agarrar un texto, leerlo y entender lo que estaban leyendo y chocaba mucho con lo que veía con mis hijos”, cuenta. Para ese momento, María Paz ya tenía 32 años y acababa de nacer su cuarto hijo. Su hija mayor tenía ocho años, la misma edad de los chicos que asistían al apoyo escolar. “Había que hacer un colegio y un colegio que demuestre que con una muy buena propuesta educativa podemos realmente hacer una diferencia en este contexto de vulnerabilidad social”, explica.“Es un sueño hecho realidad, es como mi sexto hijo, en el que puse todo lo que lo que pensaba que tenía que ser la educación en este contexto””
En 2010 empezó a comentar su idea. Durante el 2011 hubo que avanzar con “todo en simultáneo” desde buscar fondos, hasta desarrollar la propuesta educativa o conseguir un terreno. En ese camino conoció al cofundador Roby Souviron, fundador de Despegar. Fue con él con quien fue a ver el basural en donde apenas unos pocos meses después lograrían construir el colegio. María Paz sabía que el lugar tenía que ser en el barrio Las Tunas para ayudar a los chicos con los que ella todavía trabajaba todos los días. Y lo encontró a unas diez cuadras. Para fin de año le pedía por favor a las madres que confiaran en ella y en su propuesta. Necesitaba tener el listado de dos grupos de chicos por sala para poder lanzar el colegio en marzo del siguiente año. “No llegamos a terminar todo. Los primeros 20 días empezaron en las aulas del apoyo escolar. Después, nos mudamos para acá. Los primeros días ponían las mesas en el patio mientras terminaban detalles de las aulas”, recuerda. Apertura progresiva Abrieron sus puertas en 2012 para los primeros tres grados de primaria. Cuatro años más tarde inauguraron el secundario. El edificio propio llegó recién en 2018 y, en 2019, egresó la primera camada. En 2023, inauguraron el jardín de infantes, el único de los niveles que hoy no cuenta con subvención estatal. Y este año inauguraron su segunda institución, el Colegio Rosario Vera Peñaloza, en Garín, que ya cuenta con 225 alumnos. En un contexto en donde apenas 16 de 100 estudiantes en la Argentina termina el secundario a tiempo y con los saberes esperados, y solamente tres pertenecen al tercil más bajo –según datos del Observatorio Argentinos por la Educación–, el Colegio María de Guadalupe tiene un 99% de tasa de promoción y el 44% de los graduados continúa estudios superiores, un número que en los jóvenes argentinos del decil más bajo de ingresos es apenas de 17,5%. La demanda es alta: por cada chico que entra, hay seis que quedan afuera. Todos resaltan la importancia del vínculo con las familias y el acompañamiento personalizado para el que cuentan con un equipo de orientación escolar integrado por psicólogos, psicopedagogos y asistencia social. Fue reconocido por sus Programas de Orientación Vocacional, Mentoría e Inclusión Laboral a través de los cuales buscan, con educación de calidad, cambiar la realidad de los chicos del barrio Las Tunas. En esta zona del conurbano bonaerense, el 73% de los jefes de familias no terminaron el secundario, el 62% vive en situación de precariedad habitacional y el 47% está en condición de hacinamiento, según datos del colegio en base a encuestas socioambientales hechas en 2022.
En Las Tunas, un barrio del partido de Tigre, el 73% de los jefes de familia no terminaron el secundario, el 62% vive en situación de precariedad habitacional y el 47% está en condición de hacinamiento
El programa -apoyados por alianzas con empresas locales, universidades, ONG, voluntarios y familias- está destinado a jóvenes de hasta 25 años que hayan terminado el secundario. Son talleres de tres meses en los que buscan desarrollar habilidades para la inclusión laboral, cuentan con capacitaciones en habilidades digitales (armar un currículum, usar LinkedIn), sociolaborales y técnicas, como en logística. Después sigue la intermediación laboral. En esta etapa los acompañan durante por lo menos otros tres meses, muchas veces en contacto con las empresas en donde están trabajando. A la vez, dos veces al año hacen un relevamiento para seguir la trayectoria de los egresados. Hoy, el 40% de los que finalizan o se capacitan dentro del programa de Inclusión Laboral está consiguiendo un primer empleo formal. Esto llevó a una disminución del 21% al 13% en los estudiantes que, luego de egresar, no estudian ni trabajan. “Es un sueño hecho realidad, es como mi sexto hijo, en el que puse todo lo que lo que pensaba que tenía que ser la educación en este contexto”, describe María Paz. Piensa que ahora, además, necesitan sistematizar de alguna manera el modelo educativo del colegio para quienes lo quieran replicar. “Desde el segundo año de funcionamiento ya empezaba a venir gente a preguntar cómo hiciste y siempre los recibí.”, recuerda. Es, además, el espíritu que comparten los directivos del colegio que creen que el premio y la difusión que recibieron, viajaron a hacerles notas desde España o desde la BBC, puede servir para esta otra misión: que el modelo se expanda. Hace ya siete años que dejó la dirección ejecutiva y la gestión diaria del colegio y pasó a integrar el consejo de la Fundación que creó la institución. “Mi rol creo que es velar un poco por la mirada social”, cuenta. Hoy, también está trabajando para integrar aún más a los padres al colegio. “Que las puertas del colegio no se cierren y dejen afuera a los padres, que es muy típico en lo escolar, sino que estén abiertas para que los padres entren y que cuando pedís colaboración de ellos no sea para limpiar la institución. La idea es ir generando proyectos en donde los padres también puedan mostrar sus riquezas”, marca. Es por eso por lo que está dirigiendo un taller de tejido para las mamás. También están asistiendo para leerles a los chicos de primer ciclo del primario. En esos años, además, hizo la carrera de Bellas Artes. “Así como te digo que tenía muy claro el proyecto en ese momento, hoy todavía no tengo claro hacia dónde voy a ir. Tengo ganas de juntar lo artístico y lo social porque para mí vibro acá, pero lo artístico me parece que un costado creativo que puede ser alucinante”, aventura.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA