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lunes, 5 de octubre de 2020

MITOS Y LEYENDAS DE LA ARGENTINA


Señas de identidad
Plasmado en dos libros (de edición local y española) y galardonado con el premio Lente Latina, el ensayo fotográfico La vaca atada, de Santiago Hafford, indaga en la imaginería popular argentina y en las múltiples representaciones donde confluyen tradiciones culturales, mestizaje, historia y paisaje social.

El campo. Una visitante de Expoagro 2015 se detiene frente a la figura suspendida de una vaca, emblema si los hay de la historia, hábitos culinarios y trayectoria económica de nuestro país.

Un vigía. Lejos de los modestos altares que se diseminan por las rutas del país, la figura del Gauchito Gil emerge tras el muro de una casa en Bernal Oeste, provincia de Buenos Aires.

Devociones de a pie. Manos anónimas pintaron la silueta de un frontispicio griego sobre la entrada a este santuario popular levantado en un solitario paraje de San Luis.

Lo sagrado y lo profano. En este rincón de Cutralcó, en Neuquén, las estatuas de Ceferino Namuncurá y San Expedito conviven con restos de barriles de nafta, figuras aborígenes y esculturas de hierro.

viernes, 2 de octubre de 2020

MITOS Y LEYENDAS DE LA ARGENTINA


Historias increíbles de seres que habitan en el imaginario porteño



Cecilia Martínez


De los duendes de La Boca al fantasma del Obelisco, raras criaturas protagonizan este decálogo de creencias extraordinarias que circula en la letra impresa de los libros y la folletería de Buenos Aires

Las leyendas dicen que un enano vampiro merodea el Bajo Flores, un gigante custodia Once, un dragón se esconde en Villa Crespo y dos gemelos albinos borran recuerdos ajenos en Caballito. También que Gardel anda aún por el Abasto y que la misteriosa gata Felipa es parte de la Casa Rosada. Seres extraños, poderes sobrenaturales o maldiciones habitan, dentro del imaginario colectivo, lugares emblemáticos de Buenos Aires. Como el edificio neogótico de la Facultad de Ingeniería, en la avenida Las Heras, en Recoleta, que el propio Gobierno de la Ciudad incluye entre sus historias por las misteriosas razones por las cuales su obra se detuvo a través de los años.


Mitos urbanos perviven y mutan en la tradición oral y escrita anclados a los más variados parajes de la ciudad: un híbrido rata-perro acecha a sus presas en Costanera Sur, los pasajeros del colectivo 93 sufren en sus conciencias saltos temporales ante la presencia de hombres de negro y un taxi tiene en Chacarita un único destino. Narraciones que invitan a imaginarse otra Buenos Aires mediante elementos fantásticos aportan moralejas y referencias históricas, revelan signos de pertenencia y canalizan respuestas a dilemas de la existencia. Esta clase de relatos se materializa a través de quienes los escuchan, proporcionan conocimiento e interpretaciones de la realidad y sus significados se reproducen en relación con otros, postulaba el antropólogo Lévi-Strauss.
Historiadores, sociólogos y especialistas estudian estas manifestaciones del lenguaje y hoy, en tiempos de cuarentena, surgen asimismo nuevas versiones: ¿quién es el hombre que aparece en ciertas conversaciones por Zoom o aquel que entrega el delivery en tu domicilio? Sobre estos últimos ejemplos reflexiona el escritor Víctor Coviello, coautor con Guillermo Barrantes del libro Buenos Aires es leyenda(Planeta). Como una suerte de Hermanos Grimm porteños, juntos investigaron exhaustivamente testimonios personales, archivos históricos y crónicas periodísticas. El decálogo que se lee a continuación es una selección de las leyendas recopiladas por los autores, algunas de las cuales también son difundidas por el área de Turismo de la Ciudad en base a distintas fuentes.


Los duendes de La Boca. En la avenida Almirante Brown, un pintoresco edificio es conocido como "la torre del fantasma". A principios del siglo XX, una muchacha compró el terreno y construyó el inmueble, que fue alquilado por artistas, como Clementina, que ocupaba el último piso y que un día decidió mostrar sus obras a una periodista, que sacó fotos. Al revelarlas, descubrió que había duendes en sus impresiones. Días después, Clementina murió cuando cayó de la torre y la dueña del edificio dijo que la artista no saltó sino que fue empujada por aquellos seres habitantes del lugar.
Almas en pena en los subtes A y B. Entre 1910 y 1913, se dice que cuando se construyó la línea A del subte (pionera en Latinoamérica) dos obreros italianos fallecieron por la caída de una viga en una estación intermedia entre las actuales Pasco y Alberti. La estación nunca se construyó y muchos pasajeros relatan que por las noches las luces de las formaciones se apagan en ese tramo y es posible ver los cuerpos sin vida de los trabajadores. Las almas en pena también vagan por la línea B. La estación Lacroze fue levantada sobre los terrenos del antiguo cementerio y en su construcción varias tumbas fueron desplazadas. A veces los monitores de las cámaras de control recogen figuras humanas translúcidas que esperan el subte.
Reservito, el monstruo de la Reserva Ecológica. Diferentes historias aluden a una misteriosa criatura que vive en este gigantesco espacio verde. Hablan de un perro con rasgos de rata o coipo, animal similar a la nutria. Dicen que se alimenta de carne humana y que persigue a quienes caminan tranquilamente. Grupos de jóvenes se han organizado sin éxito para enfrentarlo. Inaugurada en 1986, la Reserva fue hecha con relleno de tierra y enseres tóxicos en desuso. Estos elementos contaminantes habrían engendrado al agresivo animal.
Gótico. Imponente e inconcluso, el edificio de la Facultad de Ingeniería , en la avenida Las Heras, está poblado de supersticiones 
El enano vampiro del Bajo Flores. El Circo de los Zares llegó a la ciudad en la época de la dictadura militar y se ubicó en la zona del Nuevo Gasómetro del Bajo Flores. Entre su troupe, figuraba el enano vampiro, de nombre Belek y oriundo de la región de los Cárpatos (al igual que Drácula), de donde había sido desterrado. El circo se fue y él se quedó en la zona. Desaparecieron mascotas y se registraron ataques a personas, que usaban botas altas como forma de prevenir los ataques en sus piernas. Dicen que aún vive, muy debilitado, en ataúdes del cementerio.


El pasaje estelar del Palacio Barolo. Posicionado en su momento como el edificio más alto de Argentina, el icónico palacio de la Avenida de Mayo, que alberga un pasaje de doble salida y combina estilos arquitectónicos, se construyó con referencias al Infierno, el Purgatorio y el Paraíso de la Divina Comedia de Dante Alighieri. Se dice que un hombre murió entre esas paredes y que durante la alineación de la Cruz del Sur, en los primeros días de junio, un portal accionado por una maquinaria desconocida dentro del edificio se abre para dar paso a los cielos.
El Hombre Gato de Agronomía. De aspecto humanoide, este ser sumamente ágil habría sembrado el terror con más insistencia en los 80, siendo parte de experimentos genéticos dentro del predio de la Facultad de Agronomía en los años de la dictadura. Se cree que aún está en la ciudad.
El taxi de la muerte. Se cuenta que existe un taxi, modelo antiguo y con patente terminada en 666 que solo recoge a personas solitarias en la puerta del cementerio de Chacarita. Durante el viaje, el pasajero descubrirá que el conductor tiene un aspecto cadavérico, pero ya será demasiado tarde: el taxi frenará y el chofer le dirá que han llegado a su destino. El pasajero bajará convertido en alma en pena y se dará cuenta de que está nuevamente a las puertas del camposanto para elegir su lugar en el mundo de los muertos.
El tesoro del Obelisco. No, no siempre estuvo allí donde hoy se ubica el monumento emblema de Buenos Aires. Antes se hallaba la iglesia San Nicolás de Bari. La leyenda cuenta que en ella se guardaba un misterioso tesoro (las versiones más osadas hablan del Santo Grial) y que cuando el templo se demolió, el tesoro habría sido trasladado al Obelisco y escondido entre las paredes de su cúspide. También se afirma que el fantasma del último sacerdote de la antigua iglesia es su guardián.



El laberinto sin salida de Parque Chas. Si alguien se anima a dar la vuelta a la manzana de las calles Berna, Marsella, La Haya y Ginebra, aparecerá en cualquier otro lugar del barrio Parque Chas menos en el que debería, se cuenta. La historia indica que en 1957 un grupo de exploradores franceses aceptaron el desafío y aparecieron en Villa Urquiza y que unos urbanistas catalanes formaron dos equipos y caminaron en dirección opuesta con la idea de encontrarse a mitad del recorrido. Pero minutos después uno de los grupos apareció caminando detrás del otro en este barrio de difícil trazado de calles circulares.
La embajada infernal. Donde se juntan los barrios de Palermo y Belgrano parece que también se unen mundos diferentes. Se cuenta que caminando por la avenida Luis María Campos, entre Olleros y Gorostiaga, se ven extrañas sombras y se escuchan voces siniestras y risas provenientes de los jardines de la embajada de Alemania. Se cree que son los demonios liberados en los exorcismos practicados en los años 30 en la iglesia de San Benito, situada frente al edificio.

jueves, 1 de octubre de 2020

MITOS Y LEYENDAS DE LA ARGENTINA


La historia y algunos relatos que se apartaron de la pura y dura realidad



Luciana Sabina
Ciertos sucesos evocados por canciones patrias y viejos libros de texto no se ajustan con precisión a lo que en realidad aconteció en nuestro pasado
Nuestro pasado encierra una serie de creencias edificadas sobre bases poco sólidas e incluso erróneas, así como deformaciones históricas que construyeron algunas generaciones y legaron a otras. Muchos de estos ejemplos rondan sobre Mayo, comenzando por la afirmación de que se buscó abiertamente la libertad, algo así como un grito inequívoco emancipatorio. La realidad distó bastante de eso.
Si viajamos a 1810, vemos que tras la Batalla de Tolosa España cayó bajo el total dominio francés, quedando focos reducidos de resistencia. Esta noticia llegó a Buenos Aires el jueves 17 de mayo y al día siguiente la "banda revolucionaria" -formada entre otros por Rodríguez Peña, Vieytes, Castelli, Belgrano, Paso y Beruti- acudió a Cornelio Saavedra para asegurarse el apoyo de las tropas criollas que comandaba. Cinco días más tarde lograron concretar un Cabildo Abierto.
Gauchos y caudillos. Se les suele adjudicar un origen humilde, pero los caudillos fueron, en su mayoría, miembros de la élite
Durante el debate Castelli planteó la idea más relevante, ganando su lugar en la historia. Señaló que estas tierras habían jurado fidelidad y obediencia al monarca, no a España. Los americanos no le debían sumisión a nadie más que a él. Sin monarca -pues estaba en manos de Napoleón y había abdicado-, el poder volvía al pueblo y por lo tanto aquí también se debían elegir nuevas autoridades. En verdad, el planteo no era nada revolucionario y resultaba conocido para todos: se enmarcaba dentro del Derecho español e inspiraba en ideas del filósofo Francisco Suárez, que habían dado base a las Juntas españolas contra Bonaparte.
De lo épico a lo prosaico
Pronto los partidarios de no realizar cambios señalaron que el poder no volvía solamente a Buenos Aires, sino al total de las regiones que integraban el virreinato y para conformar un nuevo gobierno legítimo estas debían ser consultadas. Juan José Paso retrucó que aún así se necesitaba con mucha urgencia ponerse a cubierto, dado que también podríamos terminar siendo invadidos por los franceses. Para ello, una de las primeras medidas debía ser la inmediata formación de una junta provisoria de gobierno a nombre del rey, y que desde la misma se invitara al resto de las poblaciones a enviar representantes. Efectivamente, así ocurrió y aunque nos referimos al primer gobierno patrio como Primera Junta, su nombre real fue "Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata a nombre del Señor Don Fernando VII".
A esto debemos sumar que durante dicha semana los revolucionarios llevaron el retrato del rey español Fernando VII en el sombrero, junto a una cinta blanca. Esta última -señal de la unión entre americanos y españoles- fue el distintivo repartido por French y Beruti. Las cintas celestes y blancas llegarían tiempo más tarde.
Mayo estuvo lejos de ser la gesta popular nacionalista presente en las aulas de la escuela primaria
Es importante aclarar que muchos de estos hombres aspiraron a la separación desde un principio -incluso antes de 1810, como por ejemplo Pueyrredón-, pero no era aún una ambición multitudinaria. Mayo estuvo lejos de ser la gesta popular nacionalista presente en las aulas de la escuela primaria. Fue más bien la obra de un grupo burgués que contó con el apoyo de las milicias y la beneficiosa indiferencia del pueblo en general.
Sin abandonar esta época, existe un mito bastante popular que nos hace relacionar a aquel glorioso 25 con gente agolpada en la actual Plaza de Mayo, luciendo paraguas mientras esperaba resultados. La realidad es que el grupo no pasó de 600 personas y dichos elementos -aunque ya existían- no eran para nada comunes. Probablemente debido a que las crónicas de entonces señalan que fue un día lluvioso e inestable, décadas más tarde los artistas incluyeron el paraguas en sus pinturas patrias. Entre ellos destacó Ceferino Carnacini, cuya obra sobre la Revolución ilustró los billetes argentinos que fueron utilizados por varias generaciones. Las canciones infantiles hicieron el resto.
Otra historia actualmente muy cuestionada ronda sobre la confección de la Bandera de los Andes. Según la leyenda, fue fruto del trabajo arduo de un grupo de jóvenes conocidas como "Patricias Mendocinas", cuasi adolescentes damas de la élite local que se involucraron junto a sus familias en la preparación del cruce y fueron amigas de Remedios de Escalada. Una supuesta carta de Laureana Ferrari a su marido, el coronel Manuel Olazábal, fechada en noviembre de 1856, dio base a la creencia. Dicha misiva fue adquirida en mayo de 1929 por el Museo Histórico Nacional y utilizada por cientos de historiadores desde entonces, entre ellos Ricardo Rojas en su famoso libro El santo de la espada, de 1940. Los especialistas Adolfo Mario Golman y Francisco Gregoric indagan al respecto en su obra La Bandera del Ejército de Los Andes, Reflexiones sobre la carta que explica su confección, dudando sobre la autenticidad y veracidad del documento supuestamente escrito por Ferrari. En 1966, el primero en discutir con esta versión fue el historiador mendocino Esteban Fontana, quien aportó datos que apuntan a que las autoras de dicha confección serían las religiosas del Monasterio de la Buena Enseñanza. Algo que suena sumamente lógico, pues estas hermanas eran vecinas de San Martín en Mendoza y se dedicaban a esas labores de manera profesional. La perfección con la que fue bordada la bandera coincide más con sus manos expertas que con las de un grupo de muchachitas.
Aquella jornada lluviosa. A contramano de tanta viñeta escolar, en el 25 de Mayo no hubo paraguas ni escarapelas... y no todos pensaban en una revolución
Dando un salto hacia adelante en el tiempo, hallamos a los caudillos, cuyas figuras han sido verdaderamente romantizadas. La creencia de que eran de origen humilde responde a dicho análisis erróneo. En los años setenta del siglo pasado el historiador Rubén H. Zorrilla dio por tierra semejante consideración, realizando un minucioso estudio sobre el linaje de estos personajes. Concluyó que en su mayoría fueron exponentes del "populismo oligárquico". Es decir, miembros de la élite que lograron imponerse a sus pares utilizando a los gauchos. Pongamos la lupa, por ejemplo, sobre Francisco Ramírez. Este entrerriano aguerrido fue pariente del marqués de Salinas y descendiente del conquistador español Juan Ramírez de Velasco por línea paterna. Además, uno de sus bisabuelos maternos fue hermano del virrey Juan José de Vértiz. Si hablamos de caudillos, es ineludible mencionar a Facundo, quien, aunque muchos no lo imaginen, era unitario. En 1945 el benemérito historiador Enrique Barba publicó en Correspondencia de Rosas y Quiroga en torno a la organización nacional la siguiente carta del Tigre de Los Llanos: "Ud. sabe -le señaló al Restaurador-porque se lo he dicho muchas veces, que no soy federal, soy unitario por convencimiento; pero sí con la diferencia de que mi opinión es muy humilde y yo respeto demasiado la voluntad de los pueblos, constantemente pronunciada por el sistema de Gobierno Federal, por cuya causa he combatido con constancia (...)".
Inevitablemente, Facundo nos lleva a evocar a Sarmiento y viceversa. Alrededor del sanjuanino se han tejido una gran cantidad de posiciones contrapuestas, fruto de las contradicciones que él mismo protagonizó en vida. Sin embargo, hay un mito particular que suele pasar desapercibido, y tiene que ver con su estatura. Dado que en los años cuarenta del siglo pasado Sarmiento fue interpretado en el cine por un actor de baja estatura y robusto (Enrique Muiño), el concepto general que se tuvo sobre su físico fue aquél. Pero don Domingo Faustino medía casi un metro noventa; de hecho, la enorme longitud de sus piernas puede apreciarse en algunos registros fotográficos.

La autora es historiadora.

martes, 29 de septiembre de 2020

MITOS Y LEYENDAS DE LA ARGENTINA


MITOS Y LEYENDAS DE LA ARGENTINA
De norte a sur, por las rutas de la mitología argentina




Andrea Ventura

Historias sobre santos populares a los que se venera con devoción, hechos sobrenaturales y relatos de criaturas mágicas que se transmiten de generación en generación y que contribuyen a nuestra identidad nacional
Cada terruño, cada pueblo, cada rincón de la Argentina atesora una historia para compartir. Algunas que cuentan del pasado, de sus habitantes, de sus costumbres y tradiciones, pero muchas otras que hacen equilibrio sobre la delgada línea de lo real, quizá las más jugosas, las que no se olvidan. Las que colaboran para descubrir el país de una manera diferente, más humana, más cercana a su gente. Hay leyendas y mitos arraigados de La Quiaca a Ushuaia, desde hace siglos y también surgieron nuevos, más actuales, pero nadie se cuestiona si son verdaderos, porque eso deja de ser relevante. Lo importante, lo que les da valor, es que muchos crean profundamente en ellos.
"Cuando algo es falso, ficticio, fantasioso, no verdadero, se dice que es un mito. Pero el mito está lejos de ser una ficción y no solo por el hecho de que los pueblos que lo experimentan lo sienten un relato verdadero, distinto al cuento, en el que reconocen, sí, una ficción. El mito es verdadero sobre todo porque expresa o representa una realidad profunda, que más que a los fenómenos descritos hace a sus significados ocultos. En este sentido puede decirse que el mito constituye una parte sustancial tanto de la cultura popular como de toda forma de cultura, por lo que es necesario aprender a contar con él sin avergonzarse", escribe el antropólogo tucumano Adolfo Colombres en el libro Nuevo Manual del Promotor Cultural I.
Existen mitos de los más variados. Algunos llegaron de los pueblos originarios que habitaban nuestra patria, de la época de la conquista española; otros son historias de tierra adentro, y hasta los hay urbanos, desparramados de generación en generación, que forman parte del imaginario popular y que construyen la identidad argentina, un patrimonio simbólico de lo más valioso. Historias que muy lejos del Olimpo griego conviven a la vuelta de la esquina.
Enumerar todos los mitos y leyendas argentinos sería aventurarse en un camino sin fin. En Seres mitológicos argentinos, Colombres cataloga de forma exhaustiva más de 500 criaturas sobrenaturales que habitan en el país, como el Pomberito, la Luz Mala, al Chancho con Cadenas, la Pachamama, la Mula Anima y el Lobisón.
Tampoco se podrá buscar una versión oficial, definitiva, porque los mitos tienen la virtud de cambiar, de transformarse, sin por eso perder su esencia. No hay una voz más autorizada que otra para relatarlos. Claude Lévi-Strauss en su Antropología estructural dice que existen muchas versiones de un solo mito pero que sigue siendo el mismo mientas se lo perciba como tal. También aporta que los mitos se reproducen con los mismos caracteres y a menudo con los mismos detalles en diversas regiones del mundo. Un buen ejemplo es el de La Llorona, una mujer que ahogó a sus hijos, luego se suicidó y, arrepentida, deambula en busca de sus niños por las calles de México y también por nuestras pampas.
Buscando a Nahuelito. Relatos anteriores a la llegada de los españoles dan cuenta de un ser que vive en las profundidades del Nahuel Huapi, en Bariloche
Algunos cruzaron las fronteras del lugar donde se originaron y se extendieron aquí y allá y otros se mantienen cautivos en su tierra natal. Por medio de estas historias populares también se recorre el país. En muchas ocasiones son los guías los encargados de contarlas durante una visita turística y que se reciben como el mejor suvenir. También se va en busca de ellos, porque muchos viajan con la única razón de acercarse a ese mito, de vivirlo, de seguirlo y adorarlo.
Quién no escuchó hablar de la Luz Mala, que desde la época de los gauchos despierta temores por diferentes provincias. Un fuego, un rayo de luz, que se ve a la distancia, generalmente de noche y que representa un ánima en pena, el alma de personas que murieron injustamente. Que vuelven para pedir justicia, pero que pueden agredir a quienes las vean. El consejo para evitar algo malo, que viene de aquel entonces, es morder la vaina del cuchillo...
En Bariloche, al navegar por el imponente Nahuel Huapi hasta el más incrédulo intenta descubrir en las profundidades al ya famoso Nahuelito o al menos alguna explicación posible de estas apariciones extrañas, que, según se dice, continúan produciéndose desde los tiempos anteriores a la conquista española. Incluso hace pocos meses, en enero, se viralizaron videos con movimientos extraños en el agua, donde parecería que un animal emergía y se sumergía en el lago, que siguen avivando, como el alcohol en el fuego, el mito.
Tampoco se podrá buscar una versión oficial, porque los mitos tienen la virtud de cambiar, de transformarse, sin por eso perder su esencia. No hay una voz más autorizada que otra para relatarlos
Las conjeturas sobre esta criatura acuática, que los pueblos originarios llamaban "el cuero", son variadas.
Para muchos es un sobreviviente de la época de los dinosaurios, probablemente un plesiosauro, para otros, una mutación de algún animal local o hasta un submarino de origen desconocido. También se habla de mantarrayas, aunque nunca pudo confirmarse la presencia de estos peces. En ocasiones se lo describió como una criatura que medía entre 5 y 7 metros de largo.
A Capilla del Monte, en el norte cordobés, se la conoce más por las historias de ovnis que la sobrevuelan que por sus paisajes de sierras y quebradas. Las apariciones extraterrestres en la zona siguen siendo el centro de atracción y el cerro Uritorco, el faro que, por alguna razón, las atrae. Todo comenzó en enero de 1986 cuando una noche se vio una luz que sobrevoló el terreno y a la mañana siguiente apareció una gran marca ovalada de pasto quemado de 122 metros de largo por 64 de ancho en el cerro El Pajarillo. Nuevediario con José de Zer al micrófono se encargó de la divulgación nacional y de sembrar definitivamente las semillas del turismo esotérico y de un campo energético en el Uritorco. Miles de viajeros comenzaron a llegan en busca de esas luces de otro mundo, que muchos aseguran ver con asiduidad y que se aprecian en fotografías y videos. Los ufólogos Fabio Zerpa primero y luego el peruano Ricardo González, contribuyeron con testimonios, estudios y abundante bibliografía. Hasta la NASA, según publicó el New York Times, tendría informes sobre avistamientos de vehículos aéreos inexplicables en el Uritorco.
OVNI en Córdoba. La entraña mancha de pasto quemado que dio inicio a las historias de extraterrestres en el Uritorco 
Al Bosque Energético de Miramar, que se extiende a lo largo de dos hectáreas sobre un tramo de la ruta 11, es otro de los lugares donde se llega en busca de algo, aunque no se sepa muy bien de qué. Hace años que está asociado con fuerzas sobrenaturales, energías que desafían las leyes magnéticas y la gravedad, como la prueba habitual que realizan los guías que muestra como una ramita puesta sobre otra en forma T se queda sin caerse, haciendo equilibrio. Este campo magnético especial se lo atribuyen a la caída de un meteorito hace más de 3,5 millones de años en la zona. El mito siguió creciendo: algunos residentes aseguran haber visto luces de colores sobrevolando el bosque de noche, que se pierden en el mar y otros, afirman que entes invisibles aparecen en fotos.
Milagros y devoción
No pertenecen al santoral de la iglesia católica ni de ninguna congregación religiosa, pero se los venera como a un santo, se les rinde tributo, se podría decir que tuvieron su canonización popular. Tienen sus altares, santuarios y estampitas y se viaja especialmente para verlos, porque según se cree, hacen milagros. Y les dedicaron libros que cuentan sobre su devoción, como Santos ruteros. Difunta Correa al Gauchito Gil, de Gabriela Saidon o el reciente Gauchito Gil, un libro fotográfico de Dagurke, que da cuenta del fenómeno.
La Difunta Correa, desde San Juan, conmovió con su historia muy conocida de muerte y vida. Deodelina fue en busca junto con su bebe, de su marido, que había sido capturado. En el camino murió deshidratada, pero el hijo sobrevivió porque siguió manando su leche, el primer milagro que se le atribuye. Unos arrieros la encontraron y rescataron al bebe. En el segundo milagro, muchos años más tarde, se dice que reunió el ganado perdido de otro arriero. Y así comenzó la historia de devoción y peregrinación constante a Vallecito, a 64 km de la capital sanjuanina, lugar de su muerte, donde se levanta el santuario en su honor.
El Gauchito Gil. El santo popular correntino protagoniza esta obra de Marcos López, presentada como altar con las velas coloradas que siempre lo acompañan 
El Gauchito Gil, que era devoto de San La Muerte, otro santo popular, tiene su santuario principal sobre la ruta nacional 123, cerca de la ciudad correntina de Mercedes y muchas sucursales desparramadas por el país, incluso altares al costado de las rutas, adornados con cintas rojas. Hay muchas versiones sobre su vida: que era un ladrón de ganado y ayudaba a los pobres, que era un matón autonomista, que era un desertor de guerra. Un 8 de enero de hace casi 150 años, a Antonio Mamerto Gil Núñez, tal su nombre completo, lo mataron colgándolo de un algarrobo. Según cuentan, le dijo a su verdugo que cuando regrese a su casa encontraría a su hijo muy enfermo, que lo invoque, que él lo curaría. Y así fue, el niño se recuperó y el Gauchito Gil con los años se transformó en el santo pagano más importante del país.
Quizás menos conocida es la historia del Angelito Milagroso, de Villa Unión, en La Rioja, un bebé que murió hace más de 50 años, su cuerpo se mantiene prácticamente intacto, como una momia (no se sabe por qué se conserva de esa manera) y que aseguran, hace milagros. Miguel Ángel Gaitán nació el 9 de julio de 1966 y cuando estaba por cumplir su primer año murió de meningitis. Lo sepultaron en el cementerio de Villa Unión, donde tiene su mausoleo y recibe visitantes que llegan especialmente para pedirle y agradecerle.
La historia de milagros comenzó siete años después de su muerte: luego de una fuerte tormenta, se encontró el mausoleo donde descansaba destruido. Se volvió a construir. Al poco tiempo, otra vez se volvió a destruir, pero sin ninguna explicación y luego dos veces más. "Mi mamá y papá contaban que el nicho se derrumbaba y el cajoncito quedaba sobre los ladrillos hechos polvo. Lo volvían a construir y pasaba lo mismo. Una vez que fuimos al cementerio la tapa del ataúd estaba corrida y pudimos ver la cara del bebé, intacto", recuerda Cristina Gaitán, hermana de Miguel Ángel, desde Villa Unión. Noche tras noche la tapa del ataúd aparecía corrida: "Mi hermano no quería que lo tapen, quería ser visto. La historia se desparramó por el pueblo y empezamos a encontrar cartas y pedidos", agrega.
Leyendas de los pueblos originarios
Las leyendas que provienen de los pueblos originarios aportan una cuota mágica para explicar accidentes geográficos, flora y hasta fauna, como la de la creación de la Cataratas. Entre los imponentes saltos de Iguazú y la exuberancia de la selva misionera se esconde una leyenda guaraní que da cuenta que una malvada serpiente, furiosa detuvo la huida de una pareja de enamorados partiendo el curso del río. Convirtió al muchacho en árboles, y la chica fue transformada en las potentes caídas de agua.
Leyenda guaraní. Boi, una malvada serpiente, enfurecida, quebró el río Iguazú y originó las imponentes Cataratas
En El Calafate se cuenta la leyenda tehuelche sobre el origen del fruto azul y pequeño habitualmente utilizado en mermeladas, que le da nombre al pueblo que custodia los imponentes glaciares de Santa Cruz. Según la historia, una vieja hechicera se quedó sola durante el invierno, mientras todos fueron en busca de comida, que escaseaba. Cuando regresaron, en la primavera, se había convertido en una planta de calafate, una hermosa mata espinosa de flores amarillas que más avanzado el verano da lugar a frutas moradas de abundantes semillas. Todos comieron esos frutos y nunca más faltó la comida, por eso se dice que el que come calafates, vuelve.
Los fotogénicos cardones del Norte también tienen su origen mágico. Cuenta la leyenda que los cardones que hay en los valles son indios que aún vigilan el lugar y velan por la felicidad de sus habitantes. En épocas de la conquista española, el inca, envió emisarios para organizar las tropas y dar un golpe mortal al invasor. Los guerreros se apostaron en puntos clave por donde pasarían los conquistadores, esperando la orden de atacarlos por sorpresa, pero esta orden nunca llegó: los chasquis enviados fueron capturados y el inca asesinado. La Pachamama fue haciendo parte de ella a los indios y los cubrió de espinas para evitar que los dañaran.
Estos son solo algunos relatos, porque el acervo de la Argentina es inagotable.