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sábado, 25 de junio de 2022

NOVEDADES LITERARIAS


A. F. Steadman: Cómo se construye a la nueva J. K. Rowling
La británica, de 30 años, tiene la misma edad que la autora de Harry Potter cuando escribió “La piedra filosofal”; dicen que firmó el contrato más caro para un debut editorial y que con su trilogía fantástica será un boom
Laura Ventura
Annabel Steadman, autora de la saga Skandar...Random House
MADRID.– Nace un nuevo héroe, Skandar, un chico de 13 años, amable y valiente. Nace un nuevo mundo habitado por unicornios feroces. Nace también un nuevo fenómeno editorial llamado Annabel Steadman. Las comparaciones son odiosas, pero esta autora británica es señalada como la nueva J. K. Rowling.
Skandar y el ladrón del unicornio (editado en la Argentina por Salamandra) es la primera entrega de la trilogía de fantasía de esta escritora que batió un récord con la firma del contrato más suculento en su especie para un debut literario y es ya best seller en los Estados Unidos y en el Reino Unido. La primera entrega de la saga fue traducida a 38 idiomas y Sony compró los derechos para llevar al cine este universo de jinetes y criaturas mitológicas.
Steadman tiene 30 años, la misma edad que Rowling cuando terminó el primer manuscrito de Harry Potter y la piedra filosofal, en 1995. Sin embargo, la idea de esta mujer criada en los bosques de Kent maceró durante años, desde 2013, cuando apareció en su imaginación la posibilidad de que los unicornios no fuesen criaturas cándidas ni edulcoradas. En la portada de sus libros no aparece su nombre completo, sino que firma como A. F. Steadman, pero, a diferencia de J. K. Rowling, este lanzamiento literario está acompañado por una fuerte campaña de promoción.
Los jóvenes lectores le han dado pronto la bienvenida en los Estados Unidos, donde ya se ubica en el podio en su categoría, según The New York Times. En Gran Bretaña –donde salió primero en inglés, el 1° de mayo–, es el más vendido según The Sunday Times. The Guardian, a su vez, comparó el estilo de Steadman y su novela de aprendizaje con la misma saga de Rowling, así como también con la obra de Ursula K. Le Guin y de K. M. Peyton.
Steadman admite la presión de ser comparada con Rowling.....Lola García Garrido - Random House
Simon & Schuster le pagó una cifra que no trascendió, con siete dígitos, y que aparentemente bien lo vale por el romance súbito entre la autora y el mercado. “Soy parte de la generación que creció con Harry Potter, que esperó en vano nuestras cartas de Hogwarts e hizo cola para recibir cada nuevo libro de la serie. Si la historia de Skandar puede inspirar aunque sea un poco de esa emoción en los lectores, entonces seré un autora muy feliz”, responde la escritora y admite la presión que ejerce y lo abrumadora que puede resultar esta comparación. “Después de todo, Skandar y yo apenas estamos comenzando nuestras aventuras juntos, mientras que Harry Potter es una franquicia establecida que existe desde hace mucho tiempo”, admite.
Steadman es cautelosa y humilde, pero otra de las grandes diferencias entre ella y Rowling es que pasaron cinco años desde que se publicó la primera novela de la serie de Harry Potter hasta su debut en el cine, donde la autora fue muy exigente con el guion. En cambio, en el caso de Steadman, a poco menos de un mes del lanzamiento de la saga de Skandar Smith Sony compró los derechos para realizar una película y ya tiene listo el guion para rodarla.

Paso a paso
La primera novela que escribió esta abogada graduada en la Universidad de Oxford era una ficción para adultos, pero fue rechazada. Durante años, atesoró en su cabeza la idea de un joven jinete llamado Skandar en un mundo de unicornios muy diferentes al que se representa en mochilas, cuadernos para pintar o remeras. “Vivimos en una sociedad en la que vemos miles de imágenes al día, en la televisión, en las redes sociales, y en la editorial estaban emocionados por encontrar un libro que los niños realmente pudieran «ver» mientras leían. Puede sonar extraño decirlo, pero también creo que lo compraron porque no es solo un libro sobre unicornios sedientos de sangre. Aborda la importancia de encontrar amigos que te acepten por lo que realmente eres, de amar a las personas incluso cuando es difícil, de hacer lo correcto incluso cuando da miedo. Y sobre todo se trata de amistad y trabajo en equipo, de cómo juntos siempre somos más fuertes”, ensaya Steadman su hipótesis.
Si en el primer borrador, de 2018, creó la mitología y las columnas del mundo que narra la trilogía, fue en 2020 que afinó el pincel en torno a la trama. El adolescente que se prepara para ser un gran jinete vive con su padre y su hermana Quena en Margate, muy cerca de donde se crió la autora, quien toma esta locación de existencia verdadera como inspiración. Su madre ha muerto. Así, durante el confinamiento por la pandemia, concluyó la novela. “Me sentí increíblemente afortunada de poder escapar al mundo de Skandar durante aquel tiempo, de estar rodeada de Skandar y sus amigos cuando las calles de Londres estaban vacías y tranquilas. Esto no quiere decir que debamos apartar la cara de las pandemias y la guerra, pero a veces, tanto para los adultos como para los niños, es necesario escapar a un mundo de fantasía para poder volver al real con energía renovada y resiliencia”.
Con la certeza de que una editorial la publicaría, comenzó una nueva y agitada instancia. “A través del proceso de edición me ayudaron a asegurar los cimientos de este mundo”, dice la escritora. “Una de las virtudes de Skandar es su valentía, no en el sentido tradicional: está asustado, inseguro de sí mismo y preocupado por más cosas de las que podría contar, pero a pesar de esto, supera sus miedos. Su otra virtud es su amabilidad tranquila y discreta que lo ayuda a darse cuenta cuando otros están sufriendo”, asegura la autora que crea además una isla secreta ubicada en el mar Irlandés.
Annabel Steadman admite que se pueden encontrar elementos autobiográficos en sus novelas
La saga tiene, en cierto modo, elementos autobiográficos, admite Steadman. “Él tiene que ocultar algo elemental. Ciertamente aproveché mi experiencia de crecer como una niña con diabetes tipo 1. Con esa condición, debía recibir inyecciones de insulina varias veces al día y debía estar al tanto de mi nivel de azúcar en la sangre. Me la diagnosticaron a los 4 años y eso te hace sentir diferente. Aprendí a medida que crecí que no tenía que ocultar mi condición a mis amigos. Si realmente me amaban, me aceptarían por lo que realmente soy”. Además, si bien Steadman estudió en excelentes colegios –estuvo becada gracias a su gran desempeñó en coros–, tuvo una infancia de gran austeridad económica, como su personaje. Fue su madre, Helen, la primera persona a la que le dedica en libro en el epílogo, quien hizo malabares para brindarle un porvenir a Annabel y a sus hermanos Alex y Hugo.
La fantasía como género literario aún genera ciertos prejuicios, pero la autora considera que estas historias pueden construir una gran empatía: “Espero que el libro en el futuro pueda ayudar a los lectores que experimentan dificultades similares a las de Skandar y sus amigos”.
La cabalgata de Steadman ha comenzado con una gran polvareda y a gran velocidad. La carrera promete vértigo y aventuras.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

domingo, 3 de marzo de 2019

NOVEDADES LITERARIAS


Nathan Hill, la nueva celebridad de la literatura de Estados Unidos
Hill, el escritor de 40 años que apadrina el gran John Irving se bajó de las redes sociales porque "los elogios pueden ser adictivos", dice. "Para escribir un buen libro hay que arriesgarse al fracaso"
Barcelona.- A juzgar por el resultado y por los hiperbólicos elogios de la crítica, la historia de Nathan Hill (1978) es casi un cuento de hadas sobre el eterno leitmotiv de cómo nace un escritor. Pero la humildad y el sentido del humor de aquel muchacho de Iowa que con su ópera prima ha hecho reflotar el viejo mito de "la gran novela americana" lo echa por tierra. Con El Nix (Salamandra) no solo ha ganado el premio Art Siedenbaum que entrega L. A. Times y el de la revista Lire al extranjero revelación 2017, entre otros, y ya ha sido traducido a más de 30 lenguas, sino que además lo han etiquetado como el nuevo Thomas Pinchon, Jonathan Franzen o John Irving. Y aunque Hill no se cree los elogios, tampoco es inmune ellos.
"Es un poco surrealista y exagerado, porque yo sólo escribí esta novela y ellos han publicado grandes novelas y llevan muchos años", matiza el escritor que se reconoce como fan de Franzen y, en especial, de Irving. "Es muy bonito porque Irving sí que fue una gran influencia para mí. Viví muchos años en Iowa, cómo él, y siempre me he sentido como uno de esos jóvenes que quieren ser escritores de los que hablan sus novelas", confiesa  Aún recuerda los nervios que sintió al conocer al maestro, en Oslo, donde comparten editor. Y la cosa no acabó allí, porque Irving luego lo invitó a Toronto a presentar su novela. "Me sentí intimidado, pero fue maravilloso", dice Hill. Y no es para menos porque el autor de El mundo según Garp soltó aquello de: "En mi opinión, Nathan es el mejor joven escritor de ficción en Estados Unidos. ¡El mejor!".
El problema con los elogios, "es que pueden ser adictivos", dice. "Me he dado de baja en FB y Twitter porque estaba enganchado", cuenta, temeroso de que esa droga pueda influir en su segunda novela, de la que lleva un centenar de páginas. "Para escribir un buen libro tienes que arriesgarte al fracaso", sentencia. Y Nathan Hill sabe de ambas cosas, de riesgos y adicciones.

La portada de la novela, premiada opera prima de Hill, de casi 700 páginas
Como el protagonista de El Nix, el frustrado profesor y escritor bloqueado Samuel Anderson, Hill también estuvo casi cuatro años enganchado a los videojuegos (en concreto, el World of Warcraft) hasta que lo dejó. "Pasaba por una mala época y la consola me servía para escapar", recuerda. Cuando se mudó a Nueva York en 2004 le robaron la notebook con la novela en la que trabajaba y todo lo que había escrito. Se sentía sólo y desgraciado, y entonces Hill se olvidó de agentes literarios y de las revistas a las que enviaba sus cuentos y se sumergió de cabeza toda una década en la historia con la que se había topado.
"No tenía nada cuando vi con mis propios ojos las protestas a la convención republicana de 2004. Los medios se preguntaban si serían tan violentas como los disturbios de Chicago de 1968 y comparar esos dos momentos históricos fue la primera idea para un relato que se me fue de las manos", explica.
El primitivo relato se convirtió en un vitriólico y desmesurado fresco de la historia americana desde los años del hipismo hasta el movimiento Occupy Wall Street de 2011, a través de un puñado de historias entrelazadas por la disfuncional relación del frustrado profesor Samuel y su madre Faye, activista de aquellas viejas revueltas que lo abandonó a los 11 años. La novela comienza con la reaparición, tras 20 años de ausencia, de aquella madre en la tele, como protagonista de un estrambótica intento de agresión a un ultraconservador gobernador republicano. Un execrable y un tanto psicótico personaje, retratado con ácido humor, que luego muchos identificarían a Donald Trump.
Resultado de imagen para Nathan Hill,
"Es muy curioso, porque escribí sobre el gobernador Parker más de ocho años antes de Trump. Ya se veía que las cosas podían avanzar en esa dirección, pero yo solo tomé las declaraciones de una serie de políticos conservadores y las reuní en un solo personaje", explica. "No hace falta tener mucha imaginación para la sátira, sólo hay que reflejar la realidad en otro contexto para que el lector perciba el absurdo", completa, en referencia a su premonitorio y ajustado retrato del actual presidente que define como una "casualidad".
Lo cierto es que el autor pasó varios años sumergido en el Museo de Historia de Chicago documentándose sobre las revueltas del 68. "Lo leí todo, panfletos, periódicos, carteles, con guantes porque allí conservan los documentos en frío", recuerda. Pero pronto se dio cuenta de que su novela, de carácter más político, iba virando por sí sola hacia territorios emocionales o psicológicos más vastos. De allí el título que remite a un ser mitológico de la tradición noruega con forma de caballo blanco que emerge del mar para llevarse a los niños incautos. "Aquello que más deseas, lo que más amas, puede destruirte", resume como meollo de ese espíritu del Nix o fantasma familiar que atraviesa la obra.
"Comencé a escribir la novela muy enojado por la reelección de Bush, pero seis años después todo ese material sonaba anticuado. Supe entonces que no tenía que juzgar a republicanos y demócratas, sino reflejar la extrañeza política de la época", explica. Rescribió centenares de páginas y la cosa no parecía tener fin. "Volvía para atrás y lo borraba todo. Me preocupaba que fuera una serpiente que se comiera la cola eternamente, pero de pronto comenzó a funcionar como un lento proceso de acumulación", recuerda. 
Resultado de imagen para Nathan Hill,
"Y a una historia se le añadía otra como esos percebes que se acumulan debajo del casco de un barco", añade.
De lo que no cabe duda es que la solidez de esa poderosa embarcación de casi 700 páginas a la que refiere Nathan Hill en buena medida depende de la diversidad de crustáceos incrustados. Vale decir, de la multiplicidad de registros y herramientas narrativas que despliega en una nave que, pese a sus dimensiones, parece volar sobre las aguas de la lectura. "Sabía que era una larga historia y que si me repetía sería mi ruina", confiesa el escritor que de joven tomó sus cursos de escritura creativa en la legendaria Universidad de Iowa y luego hizo un máster en la de Massachusetts. "Quería divertir, disfrutar y sorprender al lector, por eso aprovechaba cada oportunidad que me surgía para cambiar de registro o de voz narrativa, aunque fuera de forma tipográfica", confiesa.
El resultado está a la vista. Y puede que pronto en las pantallas, porque HBO prepara su adaptación en serie dirigida por John Logan.

M. N.