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lunes, 30 de octubre de 2017

PERSONAJE....LITTO NEBBIA

Litto Nebbia: una infancia de música y cine
Creció en una casa donde el arte era lo primero, y conserva de aquellos años de formación dos discos de los que sigue aprendiendo
Después de ver A la hora señalada, inolvidable western de Fred Zinnemann con Gary Cooper y Grace Kelly, su padre lo desafió a que tarareara el tema central del film. Litto tenía unos 5 años, pero esa tarde de principos de los años 50, mientras andaban por las calles de Rosario, fue capaz de entonar con fidelidad esa melodía que acababa de escuchar en el cine. "Muy bien", aprobó Félix, y enseguida le planteó un nuevo desafío: "¿Por qué no le hacés algunos adornos, como si fueran arreglos de una orquesta?".
Ahí estaban, en la misma escena, esas dos formas de arte que moldearían desde muy temprano a Litto Nebbia: la música y el cine. Venían, ambas, directo de sus padres, dos jóvenes que habían escapado de sus respectivas casas, donde sus inquietudes artísticas eran resistidas. En la de Félix, elegir el canto era sinónimo de optar por la vagancia. En la de Martha, no entendían que aquella concertista de piano y profesora de música se inclinara por el tango y el folclore. Luego de salir juntos un tiempo, Martha quedó embarazada. Una madrugada dejó su casa por la ventana y se encontró con Félix. Fueron en el taxi de un amigo hasta la pensión de una pareja de rusos en la calle Moreno 38. Allí, en un hogar donde a veces se comía salteado pero nunca faltaba la música, predestinado por los astros, nació Litto.
"Mis viejos eran muy bohemios. En casa no había un peso, pero se vivía arte. Y desde muy chico, yo compartía esa pasión con ellos", cuenta. De esos años de formación, donde templó tanto el carácter como su oído, Nebbia guarda dos joyas que marcaron su aprendizaje: un disco del quinteto del baterista Chico Hamilton, Gongs East! (1958); y otro con la banda de sonido de la película El halcón y la flecha (1950, dirigida por Jacques Tourneur y protagonizada por Burt Lancaster), compuesta por Max Steiner.
Al disco de Hamilton lo dejó en su casa un amigo de su padre. Como los Nebbia no tenían tocadiscos, Litto, entonces de 12 años, lo escuchaba en el Winco de un amigo. Lo deslumbraban el saxo alto, el clarinete bajo y la flauta de Eric Dolphy (en una de sus primeras grabaciones), el chelo de Nathan Gershman y la guitarra de Dennis Budimir. Aquel sofisticado jazz de cámara le abrió un mundo. "¿Por qué rescato este disco y no uno de los Beatles? Por entonces yo empezaba a hacer canciones, y los temas de los Beatles estarían dentro de un territorio que ya estaba pisando. Esto era distinto. Me deslumbró el timbre de los instrumentos, los matices, los arreglos bellos pero nunca pretenciosos. Eran un equipo. Yo no me iba a dedicar al jazz, pero con ese disco entendí el concepto de la composición y los arreglos, y eso me acompañaría siempre."
Félix era un personaje querido en el ambiente artístico rosarino y la familia entraba gratis a casi todas las salas de la ciudad. Vieron El halcón y la flecha por primera vez en el cine Cairo, cuando Litto tenía 5 años. Además de las bandas sonoras que trataba de retener y en las que detectaba secuencias y modulaciones, el cine le daba historias y un sentido moral del que se alimentaba sin advertirlo. "Nos gustaban los westerns, en los que el protagonista, pese a todo, suele mantener un compromiso de lealtad con sus amigos y con la misión que le ha tocado en suerte", dice Nebbia, que podría pasar horas conversando sobre John Ford o Howard Hawks.
El disco de Chico Hamilton es una edición nacional de Reprise, sello en el que los Gatos Salvajes grabarían su primer LP. Es asombroso que llegara a las manos de un chico precoz en la Rosario de 1960. Sin embargo, más admirable es que Nebbia siga aprendiendo de él: "Nunca olvidé esta sonoridad. Siempre vuelvo a este disco. Es como si hubiera leído a Nietzsche a los 19 y lo releyera a los 30 y los 40 y después. Siempre encontrás cosas nuevas.
H. M. G.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

ÚNICO, IRREPETIBLE....TAN QUERIDO...DON LUIS LANDRISCINA

Luis Landriscina: con madera de la buena
Un martillo de juguete que recibió una mañana de Reyes, a los 9 años, encierra para el cuentista la memoria del matrimonio de españoles que lo crió
De chico, Luis Landriscina quería ser carpintero. Y esperó durante años el regalo que su padre un día le prometió: un juego de herramientas. Sin embargo, la promesa caería en el olvido a medida que la figura de aquel ex combatiente de la Gran Guerra se esfumaba hasta perderse, luego de que su esposa muriera en un parto. Este hecho, ocurrido cuando Luis no había cumplido aún dos años, marcó la disgregación de la familia. Séptimo de ocho hermanos, Luis dejó entonces Colonia Baranda, Chaco, para irse a vivir con dos hermanas suyas a un pequeño pueblo de Santa Fe, hoy conocido como Pedro Gómez Cello. Allí los recibieron sus padrinos, Santiago Toribio Rodríguez y su mujer Margarita, dos españoles de León que los criaron como hijos propios. "Ellos preservaron mi inocencia y me inculcaron los valores que tengo", dice Landriscina, mientras muestra el fondo de pantalla de su celular: una imagen de él a los cinco años, junto a sus hermanas y sus padres adoptivos.



Cuando supo que la promesa de su padre jamás se cumpliría, Luis pidió de nuevo el regalo pendiente, que finalmente llegó una mañana de verano, el día de Reyes. Con 9 años, deslumbrado, abrió una caja de madera que contenía un serrucho, una tenaza, un formón y un martillo. "No te los trajo un rey mago, sino una reina maga", deslizó Margarita, acaso para abrirle los ojos con delicadeza y sin dolor a aquel niño que aún creía en un mundo de fantasía.

Esas herramientas se perdieron con los años, menos el martillo. Por alguna razón, el niño lo reforzó con la ayuda del herrero del pueblo, que cambió el mango de madera original por un cabo de hierro. Así se hizo fuerte, tal como se iba haciendo fuerte sin advertirlo ese chico al que le encantaba acompañar a su padrino en sus recorridas por el obraje maderero que manejaba. Allí aprendía a distinguir los sonidos de los hachazos sobre quebrachos enormes, que debían ser volteados "en yunta". Un hacha golpeaba hacia arriba, la otra hacia abajo, y cuando el árbol se rendía los dos hacheros lanzaban un sapucai que repicaba en todo el obraje.



"Me gustaba hacer las cosas que hacían los grandes -cuenta Luis-. Por entonces no había superhéroes, y el héroe a imitar era tu viejo. En mi caso, mi padrino. Yo no conocí otra ternura que la de ellos. Además de quererlo, a mi padrino lo admiraba. 'Este es mi hijo', me presentaba a los hacheros. 'Tiene otro apellido, pero es mi hijo'. Yo nunca me fui a dormir sin un beso en la frente."

Landriscina se reencontraría con su padre biológico en los años 70. Una tarde recibió una carta suya en Canal 13, donde grababa un programa con libro de Gius. Se vieron en Resistencia, Chaco. "Fue un encuentro raro. Me alegró, pero abracé a un extraño. Nos había dejado con los padrinos para que tuviéramos una buena educación, dijo. Le organicé una fiesta con mis hermanos para que muriera tranquilo, sin cargo de conciencia."
Luis tuvo una educación. Cuando terminó el secundario, su padrino le dio un dinero que había estado ahorrando. "Menos cura y abogado, lo que quieras", fue su consejo, aunque en secreto quería que Luis se hiciera contador. Luis le dio el gusto. Sólo que en lugar de números se puso a contar historias, un arte que empezó a despuntar en el secundario, con el estímulo de sus maestras, y en el que descollaría. "El cuento es un viaje. Si el viaje no es entretenido, el pueblo a donde vas queda lejos. Lo mío es pintar en el aire con palabras."
Landriscina toma el martillo con mango de hierro. Habla de la bondad y la nobleza de Santiago y Margarita y de pronto queda en silencio. Todo recuerdo es presente, escribió el poeta Novalis. Me digo que la entrevista ha terminado, pero Luis agrega: "La patria es la infancia, que es el lugar adonde uno quiere volver, esté donde esté".

H. M. G.

viernes, 18 de agosto de 2017

DAMA Y PERSONAJE; ORIANA FALLACI

Genial, arbitraria, aguerrida, irritante; dura hasta la crueldad ("soy tan despiadada conmigo misma que no veo por qué debería ser dulce con los demás"), leal a un puñado de afectos fuertes y, sobre todo, feroz enemiga de la dictadura de lo políticamente correcto. Ésa es la Oriana Fallaci que emerge del estupendo libro que reúne su correspondencia: El miedo es un pecado.


¿A quiénes escribe la gran periodista italiana? A su familia, sus editores, sus amigos (Pasolini, Ingrid Bergman, Isabella Rossellini, Anthony Quinn, Shirley MacLaine -juntas las detuvieron por exceso de velocidad en Texas, juntas acosaron sin éxito al mismo hombre en Nueva York-), sus enemigos (Henry Kissinger -"hace años que escribo o digo lo que pienso de usted: es decir, todo lo malo posible"-, Fidel Castro -"nadie me había dicho que para entrevistar a Fidel Castro fuera necesario creer que los países socialistas son el paraíso terrenal"-); a su amor, el poeta y activista griego Alekos Panagulis.
Consagrada al periodismo desde los dieciséis años, Oriana siempre se sintió escritora. Penélope en la guerra (1962) es el primero de sus muchos libros (Carta a un niño que no nació, Un hombre y La rabia y el orgullo, entre ellos) siempre exitosos y polémicos.
En 1963 se instaló en Nueva York para cubrir la actualidad estadounidense. En Houston trabó amistad con el astronauta Charles Conrad Jr. y su esposa, Jane. A ella envió en 1967 una carta hilarante sobre la fama de yeta de la familia real española, en especial de la abuela de Juan Carlos. Fallaci enumera hechos: Juan Carlos se rompió un brazo cuando le avisaron que su abuela estaba llegando para el casamiento, cuatro personas que le dirigieron la palabra a la dama cayeron fulminadas por un infarto, la sola mención de su nombre en el cortejo enloqueció a los caballos de la carroza nupcial, causando una nueva fractura al futuro rey y una estampida seguida de muerte entre los súbditos.

 Y lo más doloroso: "No quería ir a la recepción después de la boda, pero tenía que ir porque tenía que escribir. Me puse todas las joyas. Collar, pulsera, aros de esmeraldas. Me los puse y fui, tratando de evitar la mirada de la abuela. Pero la abuela me miró. Lo hizo. Por un segundo, pero lo hizo. Desde ese momento me resigné. Sabía qué sucedería. Y nadie podía hacer nada. Nadie en el mundo. Al día siguiente me robaron las joyas".
Entre las grandes pasiones de Oriana se cuentan el periodista François Pelou (la relación duró de 1967 a 1973, cuando Fallaci, harta, le envió a su mujer todas las cartas de amor que él le había escrito) y el atormentado Panagulis, muerto en 1976. Sobre él confesó a Jules Dassin: "En diciembre de 1973 su único amigo verdadero [de Panagulis] [al que hirió hasta el punto de inducirlo a dejar Grecia y volver solamente para los funerales] me dijo: «Te destruirá. Eres fuerte, pero él es más fuerte». Me destruyó. No hay ninguna duda al respecto".
Atea, Oriana admiró a dos papas: Juan Pablo II ("Lo respeto inmensamente también cuando no estoy de acuerdo con él") y a Benedicto XVI ("Es un hombre con pelotas. El único que tomó en el Vaticano una postura clara contra los curas pedófilos de los Estados Unidos. Y el único que defiende a Occidente").



Fallaci murió en 2006, cinco años después de que, con las Torres Gemelas, cayó también el mundo que ella conocía. Había crecido combatiendo el fascismo de la Segunda Guerra Mundial cuando era una púber y vivido la polarización de la Guerra Fría, saltando entre polvorines como corresponsal: Medio Oriente, Vietnam, la masacre de Tlatelolco, donde la balearon y arrumbaron en una morgue hasta que despertó entre cadáveres, gritando insultos en italiano. ¿Qué habría hecho en el leve mundo de la posverdad? Seguramente seguir dando batalla con las armas letales de su intelecto.
V. CH.

jueves, 17 de agosto de 2017

STEPHEN KING; ESCRITOR Y PERSONAJE


Stephen King: el maestro del terror está de vuelta en el ojo de la tormenta
Por sus nuevas obras o adaptaciones de ellas, sus récords de ventas o su polémica con Donald Trump, ocupa el centro de la escena, y un argentino lo sabe todo sobre el rey del género


King confesó que planea seguir escribiendo toda su vida.
El escritor estadounidense Stephen King , el rey del terror, no deja de ser, a sus casi 70, una voz inquieta, atractivamente incómoda. Sus obras, con eternos seguidores, se reeditan y adaptan a otros formatos, como el cine, las series, los videojuegos o la narrativa gráfica, y el escritor alza su pluma también en la actualidad con reflexiones a través de las redes sociales. El propio Donald Trump decidió bloquearlo en Twitter tras meses de enfrentamientos por las duras críticas lanzadas por el novelista. King lo calificó de "hiriente, déspota, infantil", y llegó a decir que Trump superaría en atributos negativos a cualquiera de sus terroríficos personajes de ficción.


El autor de El resplandor (1977), It (1986) y Misery (1987), entre otros éxitos, ironizó con la posibilidad de quitarse la vida "ahora que el presidente me ha bloqueado", pero lo cierto es que el fenómeno King, que sólo en la Argentina vendió más de un millón de ejemplares de obras en la última década, está lejos de desaparecer y este año suma novedades editoriales, estrenos de cine y nuevas series.
La torre oscura, saga compuesta de ocho novelas de fantasía, terror y western, se reeditó en la Argentina en una adaptación gráfica recién salida de imprenta en Penguin Random House. El mismo sello publicó también en abril El bazar de los malos sueños, colección de 20 relatos, y el libro-enciclopedia Todo sobre Stephen King (Plaza&Janés), un vasto viaje por la vida y obra del rey del terror escrito por Ariel Bosi, fanático argentino experto en la obra de King. Del libro, autorizado por el propio escritor y disponible en tapa dura y en e-book, ya se vendieron tres mil ejemplares desde su lanzamiento, en marzo.
Este último volumen aborda temas como la infancia del escritor en una caravana, el abandono de su padre, su personalidad introvertida, el accidente que casi le cuesta la vida, el rechazo inicial de las editoriales y el reconocimiento cuando su mujer rescata de la basura parte de un manuscrito que él había desechado: Carrie, su primera publicación (1974).

 Analiza sus obras, las conexiones entre ellas, las adaptaciones de los textos a otros formatos y, entre otras cosas, sus creaciones inéditas. Ariel Bosi cuenta que, a pesar de haber escrito más de setenta obras de ficción, "King tiene inéditos más de cincuenta textos, entre cuentos, novelas y guiones, y en una entrevista en TV mencionó que escribió entre 500 y 600 poemas, algo que deja sorprendido a más de un fan, ya que sólo han trascendido unos veinte".
En septiembre, por otro lado, también llegará a los cines una nueva adaptación de It, escrita y dirigida en Hollywood por el argentino Andy Muschietti. En este caso, el actor sueco Bill Skarsgard protagonizará al diabólico payaso Pennywise. Para Ariel Bosi, éste será "el evento del año". "Adapta uno de los mejores libros de King con una producción que, por lo que vimos, ha tratado de respetar la obra original, pero con un presupuesto acorde con una película y no una serie de TV. Y acá tenemos el plus de que tanto el director como la productora son argentinos (Andrés y Bárbara Muschietti), por lo que es posible que en agosto y septiembre veamos muchos globos rojos por todos lados. El hecho de que el tráiler haya sido el más visto de la historia en las primeras horas de su estreno (se reprodujo más de 197 millones de veces en las primeras 24 horas) deja claras las expectativas del público." En series, está proyectada una adaptación de Castle Rock, de Stephen King y J. J. Abrams para el servicio de streaming Hulu, y con Melanie Lynskey, Sissy Spacek y André Holland como protagonistas.




El autor de Todo sobre Stephen King considera que, después del mal trago (constante) del autor con las elecciones presidenciales en EE.UU. y en medio de sus reiteradas críticas a Trump y su incredulidad sobre cómo llegó a la presidencia, dos de sus mejores obras hayan sido adaptadas y estrenadas este año, junto con las series y la próxima publicación de Sleeping Beauties (novela que coescribió junto a su hijo menor, Owen), habla de que Stephen King está pasando un gran momento. "Lo único que nos tiene intranquilos a los fans es que no haya anunciado ninguna obra nueva luego de Sleeping Beauties, pero es una preocupación irracional: él mismo confesó que le quedan historias por contar y que planea seguir escribiendo toda su vida. Su miedo es, justamente, que pase algo que lo prevenga de hacerlo."
Un cofre de curiosidades
Stephen King repitió de grado debido a numerosas faltas por enfermedades e infecciones
Su mujer rescató del tacho de basura las primeras páginas de un cuento, le dijo que tenía futuro, y esa historia terminó siendo Carrie, su primera novela vendida
Su primer trabajo fue en una estación de servicio
Cobró un dólar como anticipo de Christine para que la editorial pudiese usar el dinero destinado a su adelanto en otros autores
Ganó su primer dólar por la escritura a los seis años: su madre le pagaba 25 centavos por cada historia y le escribió cuatro

C. M. 

martes, 25 de julio de 2017

¿TE ACORDÁS, HERMANO? ....PERSONAJE DE BUENOS AIRES


Peralta Ramos. El pensador de La Biela
Referentes de distintas disciplinas encuentran inspiración en frases de este defensor de la desmaterialización del arte, protagonista de una muestra
Criatura anómala del patriciado porteño, Federico Manuel Peralta Ramos (1939-1992) fue uno de los más conspicuos ejecutores de la desmaterialización del arte y, al mismo tiempo, un intruso de la vanguardia en los medios masivos. Para quienes no lo vieron en acción en sus performances (nadie lo pensó así entonces) en boîtes, bares y discotecas de Buenos Aires, quedan las fotos y los videos de YouTube de su paso por el cabaret político de Tato Bores. Federico Manuel era una aparición extraña en un show que acaparaba el rating del domingo a la noche y una consecuencia de la diáspora de la Manzana Loca en los años 70 y 80. Se lo veía entonces como un gigante gentil, un hombre de traje atrapado en la alucinación desbordada de un cuento para niños.
Mostrar la obra de Peralta Ramos es siempre un contrasentido. ¿Cómo se llevan al espacio sus caminatas y conversaciones, sus absurdas canciones? En la galería Del Infinito, las paredes están ocupadas en estos días por sus poemas, frases y aforismos (algunos convertidos en grafitis en los años 80) sobre soportes que van desde la tela hasta la servilleta y que no están a la venta.
Nadie captó mejor su mirada que Eduardo Grossman, en 1981.
El centro de la sala lo ocupa un bar imaginario. Es una instalación melancólica. Las mesas y las sillas acaso esperan por el regreso de aquel tipo grandote cuya mirada extraviada fue captada por la cámara de Eduardo Grossman en una foto para la revista Humor. Pero lo que vuelve, siempre, es el pensamiento: juegos de palabras con los que Peralta Ramos iba y venía de la filosofía al arte y que lo revelan tan contemporáneo.
A pedido , cinco referentes de distintas disciplinas leyeron cinco frases de Peralta Ramos y pensaron en voz alta su significado. A re-leerlo(s) entonces.
"Para no ser un recuerdo? hay que ser un re-loco" (s/f)
"Inquietud, rebeldía, imperfección. Todo saldo favorable a la sociedad anula cualquier esfuerzo renovador. Moraleja: no enriquezcas con tu experiencia, artista, ni al siervo manso ni al panzurro angurriento."
Alfredo Prior, pintor y escritor, 1952
"Tengo un algo adentro que se llama el coso" (1968)
"Tengo un algo adentro que se llama el coso. Se mueve y mientras lo hace, me arrastra. Yo no tengo poder sobre el coso, es autónomo. El coso podría ser un alien, un musgo o una masa poderosa en constante movimiento. Posee una sustancialidad que me domina. Para poder convivir con el coso y que el coso no me coma, tengo que tomar medidas: supe de varios casos en que los cosos han engullido a la persona, dejando tras de sí una mera baba. Por eso, me paro y con los brazos en alto y el pecho exaltado, declamo a viva voz:
¡Ojo con el coso!
¡A veces es riesgoso, hay que saber cuidarlo!
Es responsabilidad propia, es un compromiso con la vida.
Al coso se lo respeta y se lo alimenta. Y ojo con engordarlo, porque eso no siempre es alimentarlo."
Zoe Di Rienzo, artista, 1974
En 1970 grabó un disco editado por el sello Columbia. 

"Serás lo que te tocó ser y dejate de joder" (1977)
"Estamos frente a un optimismo ; ?Uno podría ser lo que debe ser'. Hay ?deber'? y hay ?ser' y hay posibilidad de obturar la queja paralizante en una fuga hacia la actividad, ?dejándose de joder'. Sabemos por otros textos de Peralta Ramos que para ?ser' no se habrá de ser niño o perro; primeras competencias desleales. ¿Para quién? Para el que depende de un combo de paciencia extendida y recepción sutil ligada a un afecto; el artistejo de a pie, con sus misiones incomprensibles para la ?gente ubicada', los sicarios de su propio ?vacío' estabilizados por mascotas en primer término. Pero el ?vacío' no existe ni en la China; esa gente se ?ubica' porque otra le señala, de distintas maneras, su lugar en la ?grilla'. Un antropoide sin aplicación búmeran es colonizado por otro, tarde o temprano. Evitar la colonización cefálica y dejar testimonio es el príncipe azul de la tarea. Los reflejos de la luna en el agua los ve cualquiera, traer piedras desde algo que no es más que un reflejo sin nave especial y sin permiso alguno del acomodador es la tarea del artistejo. Con permisos tramitados de antemano ya no hay ?arte'.
La negativa a tramitar permisos es lo que hace artista al artistejo. Cuando renunciamos a nuestra misión individual, ya está. Ya estamos para cualquier cosa, nos volvemos inimputables. Serás lo que debas ser, o sicario de un torvo poder."
Lux Lindner, artista, 1966
Su afición por los bares porteños inspiró el que se recrea para la muestra en la sala principal de Del Infinito.
"El país a medida que fue perdiendo tela fue de Guido Di Tella a Minguito Tinguitella" (1981)


"La obra oral de Federico Peralta Ramos está basada casi completamente en juegos de palabras. Es decir, Federico tomaba las palabras en serio. En esta frase-obra-idea-concepto usa tres veces la cadena de fonemas ?tela' y con la reiteración genera diferencia. El primer uso que hace es metafórico (tela por dinero); la segunda vez que aparece es encomiástica (forma parte del apellido del gran mecenas de los años 60) y el tercer uso sugiere brutalmente la decadencia, a través de una crítica políticamente incorrecta, de las pasiones masivas (transforma al popular personaje televisivo Minguito Tinguitella -ícono, además, del hombre "bueno, pobre y tonto"- en el emblema de la degradación).

Entendió, como pocos, que sólo hay mundo en el lenguaje. Y que del choque de las significaciones surgen las galaxias poéticas, esas iluminaciones que nos permiten soportar el absurdo de haber nacido."
Daniel Molina, crítico y escritor, 1953
"Soy un pedazo de atmósfera" (1968)
"La gran pregunta fue, es y siempre será ?qué es esto que somos': una arruga en el traje del universo, una anomalía azarosa, un designio de la naturaleza. Mientras que para Shakespeare somos el material de que están hechos los sueños, hace ya décadas Carl Sagan nos fascinó al explicar que somos polvo de estrellas (y recientemente se comprobó que sí, que el 87% de nuestro cuerpo tiene material proveniente de ahí arriba).
Esto nos hace maravillosamente especiales pero, también, nos baja de un hondazo de los laureles que supimos construir como especie: somos sólo polvo cósmico, una organización particular de los elementos, un pedazo de atmósfera que, cual David Bowie, bajó a la Tierra para quedarse. Al menos por un tiempo, hasta que volemos de nuevo."

Diego Golombek, investigador CONICET y escritor, 1964