martes, 2 de enero de 2018

ENTRÁ EN ALTERNATIVA TEATRAL


Proyecto Archivo va al rescate de la historia del teatro
Impulsan la conservación y organización digital de datos de la actividad
http://www.alternativateatral.com.ar/
Alternativa Teatral es una página web fundamental tanto para público como para periodistas, investigadores y gente vinculada a la actividad escénica. Nació en 2000 como base de datos sobre la cartelera porteña (inicialmente, la escena independiente). Su creador es Javier Acuña. En ese momento decidió no parar de cargar información y, sin reflexionar demasiado, decidió otra cosa: no borrar los datos de los espectáculos aunque ya no estuvieran en cartel.
Alternativa Teatral fue creciendo. Incorporó ventas de entradas, datos estadísticos, videos, reportajes y se transformó en el más completo buscador del movimiento teatral en la ciudad y en el país. En ese proceso expansivo sumó otra línea de acción: Proyecto Archivo, un trabajo de conservación, organización y clasificación de las artes escénicas de la ciudad de Buenos Aires, que está a cargo de los investigadores Mónica Berman, Claudia Mac Auliffe y Martín Seijo.
Si la naturaleza de la actividad escénica está definida por lo efímero, "Proyecto Archivo es de vital importancia en la búsqueda, clasificación y digitalización de material fotográfico y fílmico que luego pasa a formar parte del contenido de las fichas técnicas de los espectáculos que han sido relevados", cuentan.
El aporte que hace Alternativa Teatral a la preservación del patrimonio de las artes escénicas parece ir a contramano de las políticas públicas. De hecho, en las páginas oficiales del Complejo Teatral de Buenos Aires, el Teatro Colón y los centros culturales Recoleta, San Martín y CCK sólo figura la programación actual, pero no la histórica. En la página del Festival Internacional de Buenos Aires ya no hay registro de las ediciones anteriores y el Centro de Documentación de Teatro y Danza del Complejo Teatral está en etapa de mudanza y, hasta el momento, no cuenta con un sitio mediante el cual se pueda acceder a su rico material. La excepción a esta especie de regla no escrita es el Teatro Cervantes, que desde hace años carga a su página toda su producción anual.
En este contexto, Proyecto Archivo, iniciativa privada sin fines de lucro, es la contracara de esta falta de memoria generalizada. "Desde hace más de dos años estamos reconstruyendo la actividad teatral de Buenos Aires previa a 2000, cuando se creó Alternativa. Hasta el momento, a la base de datos compuesta por unas 49.000 obras ya le sumamos 6000", cuenta Javier Acuña. Se amplió tanto el marco histórico que, en la actualidad, la primera obra registrada en esta base de datos, a la que todos tienen acceso, remite a tiempos del virreinato: el 16 de agosto de 1792, en el Teatro Ranchería, se estrenó Siripo, de Manuel de Lavardén, inspirada en la leyenda de una cautiva española apresada por los indios que destruyen el fuerte Sancti Spiritu.
Para la recopilación de datos se dirigieron a entidades como Argentores y el archivo del Teatro Payró, pasando por la información del Cervantes, revistas teatrales, los archivos del Instituto Nacional de Estudios de Teatro (INET), programas de mano y los anuarios del Teatro San Martín y del Complejo Teatral de Buenos. "Como tenemos escasos recursos, vamos de a poco. Lo que quisiéramos hacer es abrir a que los mismos artistas vayan cargando los datos de su actividad, que luego serán validados por nosotros -agrega-. De hecho, Rubén Szuchmacher nos pasó los datos de toda su actividad, que, por elevación, permiten consignar a todos aquellos que trabajaron con él". Szuchmacher es la cara visible de ElKafka, sala emblema del circuito alternativo que acaba de cerrar. Sin embargo, mantendrá su página como otra señal más de respeto a su mismo recorrido.

Proyecto Archivo cuenta con ayuda de Mecenazgo Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Proteatro y el Ministerio de Cultura de la Nación. "Más allá de estas ayudas puntuales percibo que no hay un gran interés por la información histórica. Hay poco material sistematizado y no hay una idea clara de lo que significa la preservación. De hecho, varias veces los mismos artistas nos piden, por los motivos que sean, que demos de baja de tal o cual obra. Y en la escena comercial es difícil acceder la ficha completa de una obra", apunta Javier Acuña.
Curiosidades del pasado
En 1928, en plena función, ardió el telón de seguridad del Teatro Maipo.
En 1940 se creó la Compañía del Extra Cinematográfico, que hacía obras sin cobrar entrada, en un sótano. Como estrategia de promoción solían invitar a actores faosos.
En 1945 se estrenó El tango en París, que incluía la canción "Adiós, pampa mía". En la noche del ensayo general hubo una discusión muy fuerte entre Mariano Mores y Francisco Canaro, responsables de la música, porque no se ponían de acuerdo en si debían incluir o no el tema. El productor fue tajante: le dijo a Ivo Pelay, el director, que si no estaba "Adiós, pampa mía", no había estreno. Así fue como se dio a conocer el famoso tango.
En 1951 se estrenó la obra Petit café, en el Grand Splendid. Fue la primera obra de teatro en ser televisada.
En 1953 se estrenó, en el Teatro Nacional Cervantes, Locos de verano. La escenografía fue de Landrú.
En 1981, Julio Chávez compartió elenco con Cris Morena, en el Payró, en una obra de Eduardo Rovner.

A. C.

LECTURA RECOMENDADA PARA CHICOS Y JÓVENES


 Nueve libros ilustrados para chicos en vacaciones
Esta semana seleccionamos nueve títulos para disfrutar en las vacaciones: todos con bellísimas ilustraciones y de géneros variados. Hay cuentos, novelas cortas, ciencia divertida, poesía y novela gráfica sin palabras



Pedro y los lobos.


Pedro y los lobos, de Mario Méndez (Loqueleo). Todo marchaba de lo más normal ese verano en Mar del Plata hasta que un día desaparecen los famosos lobos marinos de la rambla. ¿Y ahora con qué fondo se van a sacar fotos los turistas de vacaciones? Un gran misterio que sorprende a los habitantes de la ciudad. Pedro, que tiene diez años y trabaja de canillita cuando no tiene clases en la escuela, está dispuesto a resolver el caso. Para eso, investiga, hace preguntas y no se conforma con las teorías fantásticas que escucha por ahí. Recomendado para: disfrutar de un tirón una noche de verano.

Saltando por el bosque, de Adela Basch (Edelvives). Un cuento para primeros lectores ilustrado por Cecilia Varela. En un enorme campo verde viven conejos de todos colores que no conocen otro lugar más allá de ahí. En un campo cercano muy florido viven muchísimas mariposas de distintas formas y tamaños que tampoco han conocido otro lugar. Un día, una mariposa colorada voló y voló y, sin darse cuenta, fue a parar al prado de los conejos. Y todo se complicó, pero al final no fue para tanto. Recomendado para: entender de manera divertida diferencias y costumbres entre vecinos.
¿Por qué se derritió el helado?, de Ariela Kreimer (¡Achís!).
A partir de las preguntas de Sarah, una nena inquieta y curiosa, la autora cuenta a los lectores cuestiones complicadas de manera muy sencilla: cómo pasa la materia de sólido a líquido con un sabroso helado o un hielo como ejemplos. También, por qué otras cosas, como sus juguetes, no se derriten. Para comprobarlo, Sarah hace algunos experimentos caseros. De la colección Ciencias para niños, con ilustraciones de Paula Socolovsky. Recomendado para: aprender jugando.
¡A la playa!, de Hunter Reid y Stephanie Hinton (El Ateneo).
Un librito encantador para los más chiquitos. De formato cuadrado, tapa dura y colores flúo, invita a jugar con la arena, el agua y objetos de playa como baldes y palitas. Es un día de sol espectacular, ideal para descubrir jugando animales marinos como la estrella el mar, el hipocampo, la langosta y los corales. Recomendado para: pequeños exploradores.
Para los más grandes
Mira adentro.
Mira adentro, de Istvansch (Ediciones del Eclipse). El nuevo libro del autor e ilustrador invita a mirar hacia adentro. Adentro de recipientes como una azucarera y objetos como un zapato y adentro de cada uno. Con un texto que apela al discurso de la televenta ("¡Llame ya! Si compra dentro de los próximos cinco minutos se lleva, gratis, un estuche"), cada entrada está ilustrada por una foto. Ese recurso vuelve novedoso al álbum, ya que Istvansch suele trabajar con collages y dibujos. Recomendado para: divertirse sin parar con un libro original y delirante.
Los tres manzanos, de Gerhard Oberländer (Niño Editor). Tres manzanos de colores distintos (rojo, verde y amarillo) dan sus frutos a pesar de algunos contratiempos. Una fábula sin metáforas sobre el paso del tiempo y el ciclo de la vida en la naturaleza. El texto original fue publicado por primera vez en Frankfurt en 1958. Esta edición, rescatada del olvido por los editores de Niño, fue traducida del alemán por el dramaturgo Rafael Spregelburd. Recomendado para: almas sensibles y poéticas.
La cosa perdida, de Shaun Tan (Calibroscopio). Un chico encuentra una "cosa" tirada en una playa. Aunque no sabe qué es (el lector tampoco) enseguida establece un vínculo cercano y afectivo con esa "cosa" rara. Australiano descendiente de chinos, el autor e ilustrador Shaun Tan ganó en 2011 el premio de literatura infantil Astrid Lindgren. Este precioso álbum ilustrado es ideal para los que se disfrutan de las historias con humor y pocas palabras. Bonus track: otro gran libro del autor es Emigrantes (también editado en el país por Calibroscopio), una novela gráfica muda sobre la emigración.
El fantasma de Canterville, de Oscar Wilde (unaLuna).
Una versión del cuento de Wilde, ilustrada por Barbara Brun. El álbum, de formato gigante y tapa dura, tiene ilustraciones a toda página. Además, incluye los "archivos Canterville": bocetos y estudios de los personajes realizados por la ilustradora. Una visita al laboratorio creativo del libro que se remata con un retrato del autor irlandés. Recomendado para: conocer un gran texto presentado en forma súper atractiva.
Las palabras, de Nicolás Bianco-Levrin y Julie Rembauville (Pípala). Un álbum del autor y diseñador francés que narra una historia con imágenes. Las únicas palabras que aparecen son indescifrables. Pero no importa. Son palabras prohibidas por un rey pero que, un día, alguien comienza a utilizarlas. El relato se completa, cuadro a cuadro, siguiendo los pasos de unos personajes inquietantes presentados como siluetas negras. Recomendado para: los que pueden leer entre líneas, más allá de los textos.
N. B. 

BASTA DE TIRANÍAS....PONETE LO QUE GUSTES


La libertad está de moda
De chica me enseñaron que “el rojo y el rosa no pegan”, que “jamás las rayas combinan con flores” y que “las zapatillas no van con vestidos”. Hoy, estas máximas quedaron obsoletas.
En parte, porque la moda cambia todo el tiempo y lo que no se usaba en una época a la siguiente puede ser furor, pero también –y principalmente– porque hoy puede rebatirse con autoridad cualquier mandato inflexible que refiera a la moda.
La principal tendencia 2017 fue la no-tendencia. Así de capciosa es la cuestión.
El movimiento de la democratización fashion vino a plantear la supremacía de la diversidad de estilos, y cada vez más –cuando se apela a la identidad al vestir, cuando se pondera la osadía para conjugar de una manera personal las prendas y expresar la propia voz en el lenguaje de la vestimenta– la sentencia del dictado de la moda empieza a sonar, justamente, a algo pasado de moda.

¿Quiere decir entonces que ya no hay reglas? En absoluto, las reglas existen, sólo que son múltiples, contradictorias y de aplicación más laxa. Y claro que también hay restricciones de contexto, la industria de la moda, por su naturaleza, tiende a unificar lineamientos generales para hacer un frente común -basta con echar un vistazo a los perfiles de las influencers más famosas del momento para tener más o menos claro cuáles son las tendencias que mejor rankean-. Eso no cambió.
Sin embargo, lo que resulta poco cool es establecer premisas por la negativa. Ya no hay colores que definitivamente no pegan, ni estampas que sería imposible conjugar, ni calzado prohibido para determinados equipos. La democratización de la moda vino a habilitar, a ensanchar el margen de acción y borrar del vocabulario protocolar el “no se usa”.

Entonces, ¿qué nos impuso el 2017? La posibilidad de regirnos sin prohibiciones.
Y la onda expansiva pasa de la indumentaria a los cuerpos que la llevan. Queda un largo camino por recorrer en la apertura de los estereotipos estéticos, pero la senda está marcada y son muchos -cada vez más- los que se están sumando al impulso de vivir la moda de una forma más libre, desprejuiciada y a la medida de intereses personalizados.

C. B.

LECTURA RECOMENDADA


El idioma de la fragilidad, de Carlos María Domínguez
Una historia camaleónica



La ficción es el terreno en el que la máscara, es decir, el diálogo más o menos distante con lo real, adquiere infinidad de formas. El uruguayo adoptivo -nacido en Buenos Aires en 1955- Carlos María Domínguez propone en su última novela, a propósito de ese desplazamiento, una suerte de mamushka, una narración en capas que en más de un sentido pareciera infinita a partir del tenor camaleónico o esquivo que predomina en todo el texto.
Contador de historias por naturaleza, cultor de la anécdota que va desanudándose y que se resuelve sin estridencias, Domínguez elige en El idioma de la fragilidad un escenario en el que se despliega todo un abanico de ambigüedades. En principio, una primera persona casi fantasmal: Carlos Brauer es alguien que recibe un manuscrito con la historia algo distorsionada del mítico Arturo Despouey (1909-1982), cronista teatral y fundador de la crítica cinematográfica uruguaya, maestro -entre muchos otros- de otra leyenda como Homero Alsina Thevenet y más tarde corresponsal de guerra.

Guy Delatour, seudónimo que apenas disimula el "Juan de Castilla" que Despouey adoptó en Europa, se sube a un barco con destino al Viejo Continente, en plena Segunda Guerra -es septiembre de 1942-, con el objetivo de estudiar literatura en Londres pero, en verdad, con el deseo mucho más profundo de encontrar otro rumbo para su vida. El barco reúne a un contingente de voluntarios, en su mayoría argentinos, y la larga travesía los introduce de lleno, acaso mucho antes de lo pensado, en las tribulaciones de la guerra, en sus conspiraciones, sus identidades cambiadas, todo ello bajo la amenaza constante de los submarinos alemanes cuya invencibilidad llega como un rumor cada vez más inquietante. Eso, sin embargo, no impide a sus huéspedes saborear delicadas pociones alcohólicas o entreverarse con otros cuerpos.
Esa especie de doble travestismo por el que transita la novela a través de una multiplicidad de personajes sospechosos y el enigma que rodea el eje Delatour-Despouey-Brauer es sin duda su aspecto más notable, aun cuando el argumento por momentos se empantana o se diluye en tímidos pasos de comedia.
Con todo, la figura de Delatour, que entre otras particularidades ha luchado contra las limitaciones de su tartamudez hasta hacer de la palabra su principal arma, conserva durante todo el relato un aura que encuentra, en sus devaneos y búsquedas internas, un poderosísimo aliado. Como suele ocurrir, en la intimidad es donde se juegan las cartas fundamentales de la literatura, y en ese doble entramado de revelaciones y oscuridades es donde Carlos María Domínguez obtiene los frutos que mejor le reditúan.

EL IDIOMA DE LA FRAGILIDAD
Por Carlos María Domínguez
Tusquets. 259 págs., $319

J. M. B. 

HABÍA UNA VEZ; EL DINERO


Monedas antiguas: dinero que habla de la sociedad
Muestra. Costumbres de la vieja Grecia se reflejaban en las piezas acuñadas para el comercio; un viaje al tiempo en el que todo dependía de algo tangible
ATENAS (The Economist).- "La palabra griega que significa dinero, chrema, tiene un significado que su traducción no puede transmitir plenamente. "Significa «necesitar» y «usar» al mismo tiempo", explicó Nicholas Stampolidis, director del Museo de Arte Cicládico (MAC) en una reciente visita a la última muestra del museo: "Dinero: símbolos tangibles en la antigua Grecia".
El dinero de hoy puede parecer invisible. Los pagos se depositan directamente en cuentas bancarias online. La gente puede pasar semanas sin intercambiar billetes o monedas de metal. Incluso las transacciones más básicas están relegadas a tarjetas plásticas, transferencias y quizá bitcoins. En ambos sentidos de chrema, la gente necesita y usa el dinero más que nunca; es difícil imaginarse intercambiar una fanega de trigo o un jarro de aceite de oliva por un par de zapatillas o un servicio de telefonía celular. Pero es difícil encontrar pruebas tangibles de esas transacciones. Explorar la tangibilidad de la moneda es lo que hace de "Dinero..." una muestra tan fascinante.
El museo ateniense se presentó por primera vez en asociación con la Colección Numismática del Banco Alpha, una muestra impactante de 85 monedas antiguas de la cuenca mediterránea, Asia Menor y Asia Central. Las monedas, las más antiguas de las cuales datan del siglo VII a.C., están acompañadas por 159 artefactos tales como jarrones, joyas, botellas de perfume y estatuillas, a préstamo de 32 colecciones arqueológicas diferentes de Europa.
El problema de los curadores es cómo lograr relacionar al público con monedas que son, en última instancia, pequeños discos metálicos, con inscripciones y grabados aún más diminutos.
Organizar a las monedas por tipo de metal aburriría a los espectadores. Presentarlas en una simple cronología destacaría sus cambios con el tiempo, pero distraería de su aporte a la civilización y a la cultura. En cambio, Stampolidis decidió destacar la naturaleza holística del dinero estructurando la muestra en torno de ocho unidades: transacciones, comercio, arte, historia, circulación de ideas, propaganda, sociedad y bancos. Así, al conectar los artefactos con las monedas, la muestra permite al visitante explorar el vínculo entre el dinero y la gente que la usó.

Estas monedas antiguas, a menudo diseñadas por artistas y escultores, actúan como pequeñas piezas de arte que traen mensajes del mundo antiguo. La primera moneda griega, producida en la isla Aegina, está estampada con una tortuga de mar, elegida porque era el animal de más larga vida que conocían los isleños. Una inscripción lineal de un cuadrado estampado dividido en cinco secciones decora la parte trasera de la moneda. La misma inscripción es hoy el logo del Banco Alpha, el mayor de Grecia. También está representada la enología, una parte integral de la antigua sociedad griega: una pila negra de uvas carbonizadas del siglo VIII a.C. excavada en Creta está junto a un dracma de plata estampada con una parva cargada de uvas. Se ve el mismo ícono impreso en las manijas de varias vasijas de vino.
A lo largo de los siglos, los gobernantes produjeron sus propios símbolos únicos en las monedas para dar una imagen positiva (riqueza agropecuaria, monumentos arquitectónicos) o ideas que favorecían (fortuna, victoria). Lo que se omitía era igual de simbólico. Durante el reinado de Alejandro Magno, su perfil estuvo ausente notoriamente de las monedas. Pupilo de Aristóteles, que alertaba contra la presunción, Alejandro puso en cambio a los antiguos dioses en sus monedas. Sus sucesores, por el contrario, estaban ansiosos por establecer paralelos entre su propio reinado y el gran emperador. La cabeza de Alejandro fue debidamente estampada junto a los nombres de una sucesión de emperadores en zonas tan alejadas como Bactria, en lo que es hoy el norte de Afganistán.
El viejo adagio que indica que "el dinero no compra la felicidad" parece salir arrojado por la ventana en la unidad de la muestra donde el ítem es "Sociedad". En el primer siglo a.C., el pueblo portuario de Delos fue un paraíso fiscal que atraía a comerciantes que se aventuraban al mar. Una excavación realizada en el año 1991 en una taberna local revela secretos hedonistas antiguos: en medio de la muestra de jarros de vinos rotos hay una pila de monedas con marcas de docenas de distintas sociedades: eran los ahorros de prostitutas luego de atender a clientes de todo el mundo.

Al comienzo de la parte titulada "Dinero", se ofrece una pequeña introducción de los precursores del antiguo dinero griego: el comercio por trueque, cabezas de ganado y pequeños pedazos de metal, que eventualmente cedieron su lugar a varas de un metro de largo llamadas obeloi. La mano masculina promedio podía sostener media docena de obeloi; la unidad de seis se llamaba drattomai. La palabra evolucionó a dracma, el nombre de la moneda griega antes del euro.
Algunos podrían sentirse tentados a hacer comparaciones con los problemas financieros de la Grecia moderna.
Pero el dinero de hoy ha cambiado hasta hacerse irreconocible: el Banco Central Europeo "emite" dinero -en realidad lo crea sin imprimirlo físicamente- para comprar bonos. Millones de dólares se "comercian" en mercados financieros en una centésima de segundo.
Estas y otras maquinaciones monetarias son tan distantes y abstractas que parecen entrar en contradicción con aquello del mundo antiguo, en el cual el dinero era tranquilizadoramente tangible.
El oro, incluso derretido, seguía siendo oro, cualidad que hacía creer a muchos que era mágico. Eso, por cierto, no evitó la inflación y los pánicos financieros que los antiguos griegos padecieron. Pero estas monedas hermosas y sus detalles humanos -atletas que se flexionan y también laureles- recuerdan un tiempo en el que el dinero, al menos, era algo que la gente consideraba que entendía.

lunes, 1 de enero de 2018

CADA LIBRO UNA VIDA MÁS.......IDEAS MAGNÍFICAS


Campañas de lectura: la lucha por la difusión del libro se reinventa
Editoriales e instituciones impulsan diversas estrategias, algunas con premios y otras ingeniosas, para sumar nuevos lectores
Se acercan las Fiestas y las vacaciones y, en un año difícil para el sector editorial, varios organismos públicos y privados impulsan, en primer lugar, la lectura y, además, la compra de libros. Como siempre, la Fundación El Libro desarrolla campañas de promoción del libro argentino. "A mí regalame un libro" es un concurso que se mantendrá abierto hasta el 15 de diciembre. Los participantes deben contar mediante una foto o un video por qué les gusta que les regalen libros. El ganador se llevará una pequeña fortuna para gastar en librerías: diez mil pesos en "chequelibros". Al mismo tiempo, la fundación se alista para el lanzamiento de una campaña de difusión nacional con apoyo de radios en todo el país. "La idea es posicionar el libro como el mejor regalo para estas Fiestas", comentan las autoridades. La fundación convocó a 185 radios de todas las provincias, que recibirán cajas con libros para organizar concursos con los oyentes.
Cada ejemplar lleva un sticker que indica que el libro es para uso público


Al subte con libros
En la semana, el grupo que conforma Chicas Guapas TV sorprendió a pasajeros de las líneas de subterráneo con Libros en el Subte, la versión local de Books on the Move. Esa iniciativa ya se hace en 25 ciudades del mundo en 16 países y fue creada en 2012 por Hollie Fraser en Londres. Fraser, fundadora de una red digital para promover la lectura, quería compartir sus libros amados con otros londinenses. Los empezó a dejar en los vagones, señalados con un sticker, para que otras personas pudieran leerlos mientras viajaban y luego devolverlos. Cuando se mudó a Nueva York, repitió el proyecto en el subway. Allí, Books on the Subway cobró un relieve fenomenal porque en 2016 la actriz Emma Watson se sumó a repartir libros por distintos puntos de Manhattan. Hoy, Watson es una de las madrinas del movimiento.
El grupo editorial Penguin Random House no dudó en asociarse a la propuesta de Chicas Guapas y facilitó parte de su catálogo para la experiencia en Buenos Aires. Libros firmados por Claudia Piñeiro, Eduardo Sacheri y Sergio Olguín, entre otros autores, se pueden encontrar y leer en los vagones del subte. "Me encanta la propuesta", dijo una usuaria de la línea D. Los libros están distribuidos en los vagones y la meta es que la gente se sume y comience a dejar sus propios libros, "para que sea una movida continua". Los libros llevan un sticker que explica que cada ejemplar es para disfrutar durante el recorrido y no para sumar a la biblioteca personal.
En la cuenta @librosenelsubteba de Instagram se pueden leer reseñas de los libros distribuidos, así como también en las notas de la sección sobre la iniciativa en Chicas Guapas TV (www.chicasguapas.tv). Como aún no hay subtes en otras ciudades del país, la propuesta sólo se puede apreciar en Buenos Aires.
El valor real
Por su parte, el Grupo Planeta iniciará en diciembre la campaña nacional "Un libro vale mucho y cuesta poco". Esta llegará acompañada de un manifiesto, que establece equivalencias entre la lectura de libros y otras prácticas cotidianas, como ir al gimnasio, alimentarse saludablemente o embellecerse. La campaña, dicen desde Planeta, trasciende la promoción de libros de esa editorial. "Es una campaña en la que apelamos al libro, no sólo a los títulos de Planeta -dice Ignacio Iraola, director editorial-. Buscamos que la gente se acerque a los libros".
La campaña tendrá tres ejes destacados. Redes sociales de la editorial, librerías y la imagen de los propios autores para alentar la lectura. "De parte de la gente que no consume libros hay una percepción de que el libro es caro -indica Iraola-. El precio promedio de un libro es de 400 pesos; en contraposición con eso, un jean puede costar dos mil pesos; una remera, mil; ir a comer afuera con tu pareja, 1500. Entonces, lo que queremos aclarar con nuestra campaña es que el libro no es caro y que, además, brinda beneficios que no te dan otros consumos".

¿Qué hace el Estado?
El Ministerio de Cultura de la Nación informó sobre algunos programas de promoción de la lectura que se mantienen vigentes. Uno de ellos es Libros y Casas, que desarrolla la Dirección Nacional de Formación Cultural. Se equipa con bibliotecas a familias beneficiarias de los planes federales de vivienda. Hasta ahora, ya se facilitaron más de cien mil bibliotecas y se entregaron un millón ochocientos mil libros.
Los Bibliomóviles promueven la llegada de libros a lugares en los que, por razones sociales, geográficas o económicas, no se puede acceder a bibliotecas populares. El bibliomóvil es un vehículo equipado como biblioteca circulante y también un centro cultural ambulante, que cuenta con material bibliográfico y multimedial para niños, adolescentes y adultos. De julio a diciembre recorren diferentes ciudades y pueblos desde Jujuy hasta Tierra del Fuego. De diciembre a marzo visita los destinos turísticos donde se concentra la mayor cantidad de turistas, incluyendo la "bibliolancha" que navega entre las islas del delta del río Paraná en la provincia de Buenos Aires. Este programa forma parte de la red de estrategias de la Conabip, institución clave para que todos los argentinos disfruten de las glorias del libro.

Costumbres argentinas

A lo largo de 2016, se vendieron en el país 39,2 millones de libros

El promedio de libros que lee un argentino es de tres por año

Estas cifras corresponden a 2016
Acciones simultáneas

Fundación El Libro

Promueve concursos por la Web y en radios de todo el país

Ministerio de Cultura de la Nación

Apunta estrategias para la formación de lectores

Chicas Guapas TV & Penguin Random House

Leer en movimiento y en comunidad

Grupo Planeta

El valor real del libro supera el valor percibido por los consumidores

D. G.

LA MEJOR VIDA PARA TODOS