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sábado, 1 de junio de 2019
UNTREF...AGENDA JUNIO
HISTORIA DE AMOR SOLIDARIO,
Encuentran $20.000 en un saco que fue donado
Una ONG quiso devolver el dinero, pero el dueño lo rechazóSANTA FE.- Una verdadera "Sorpresa y media". Integrantes del ropero comunitario La Casita Popular, una organización no gubernamental de Casilda, departamento de Caseros, a 208 kilómetros al sur de esta capital, que acomodaban las prendas recibidas de donaciones encontraron $20.000 en un saco. Primó el sentido común: lo devolvieron. Pero su dueño rechazó que le restituyeran el dinero.
"Si el dinero llegó a ustedes fue por un guiño del destino. He tenido una discusión familiar por tomar esta decisión, pero no me arrepiento", afirman en la ONG La Casita, que les dijo el hombre que fue localizado ante tan importante donación.
Con ese dinero, los miembros de la ONG ya planean comprar un horno industrial para dar fuego al taller de panificación que utilizan para la elaboración de ese producto que entregan a los más necesitados.
El caso tomó por sorpresa a Irma, Agustín y Lulú, miembros de la agrupación Fuerza Popular Casildense, quienes estaban trabajando en el local del barrio de Nueva Roma de esa ciudad santafesina.
"Como todos los jueves [en alusión al de la semana pasada], los compañeros estaban ordenando las prendas donadas para el roperito comunitario. Sacaron los tablones afuera para poner la ropa y se encontraron ese dinero", sostuvo Emiliano uno de los referentes de la organización no gubernamental.
Irma , quien también participa de esa labor comunitaria, fue a buscar al propietario de la prenda en la que habían hallado el dinero junto a otras dos personas, ya que sabían que se trataba de un vecino que suele colaborar en diferentes iniciativas. Cuando consiguieron contactarse, el hombre reconoció la prenda en la que había dejado los $20.000, pero desistió de recuperarlos.
"Mejor utilidad"
"Si la plata apareció acá, es porque acá tiene que estar. Les agradezco la intención de devolver el dinero, pero quiero que la usen para las actividades que vienen desarrollando. Sé del trabajo que hacen y que le van a dar la mejor utilidad posible", fue la respuesta que recibieron del vecino de Casilda.
La Casita Popular está en Casilda desde fines de 2018. Allí se desarrollan talleres de teatro, malabares, huerta, panificación y apoyo escolar, entre otras actividades destinadas a la comunidad.
Próximamente, anticiparon los responsables de la entidad solidaria, también se habilitará en ese espacio un consultorio odontológico, que brindará servicios de odontología pediátrica y tratamientos de ortodoncia.
Esta entidad civil es un espacio autogestionado. Lo lleva adelante un grupo de 12 personas que busca promover, a través de distintas actividades comunitarias, un compromiso concreto con las niñas, niños y jóvenes del barrio, y así generar un lugar de contención y vinculación.
J. E. B.
LECTURA RECOMENDADA,
Jellyfish, de Carlos Godoy
La literatura política nunca neutraliza las inquietudes de su época, ni con las amenazas paralizantes del miedo ni con las fantasías improductivas del entusiasmo. En ese sentido, Jellyfish, de Carlos Godoy (Córdoba, 1983), anclada en la todavía irresuelta legalización del aborto en Argentina, es tan política como literaria, y avanza varios casilleros por encima de etiquetas comerciales instantáneas como la de "literatura feminista".

La novela es política porque su protagonista, Yakie Dorayaki, una chica de diecinueve años que narra los días desde que descubre su incipiente embarazo (su "jellyfish", su diminuta "medusa") hasta que lo "interrumpe" con una dosis del fármaco Misoprostol, discute las certezas aparentemente absolutas tanto de quienes están en contra del aborto como las de quienes están en favor. Pero también es literaria porque para que este mecanismo funcione, Godoy logra encender una voz femenina tan verosímil y estridente como despiadada. "La única clase a la que le importa el aborto es la clase media progre, que lo usa como bandera contra el Estado, contra la hegemonía de la derecha que ganó el sentido común", piensa Yakie.

En medio del proceso mental y físico a través del cual reconoce su voluntad, cuestiona su feminismo (y el de su madre) e investiga cómo abortar sin otra ayuda que una línea telefónica y la suerte, Yakie insiste en escribir "para hacer terapia conmigo misma". Y lo que se oye es lo mejor de Jellyfish: los alaridos caóticos del sexo puestos en una situación inminente de vida o muerte, mientras el Estado insiste en demorar la ley y el orden.
Jellyfish
Carlos Godoy
Tusquets
218 páginas
$ 669
N. M.
viernes, 31 de mayo de 2019
LA PÁGINA DE JORGE FERNÁNDEZ DÍAZ,
El peligroso presente griego de Cristina

Jorge Fernández Díaz
Vio el poderoso augur a la paloma, el halcón y la grieta. Perseguida intensamente por el ave de presa, en un vuelo veloz y luchando por su vida, la paloma se precipitó en una brecha abierta en la roca. El asesino merodeó la abertura sin conseguir capturar a su víctima, y entonces probó su montaraz astucia: simuló retirarse y permaneció escondido y al acecho. La paloma al principio fue cauta, pero al final concluyó que el cazador se había marchado; se confió y asomó la cabeza. El halcón salió entonces de las sombras y cayó sobre ella en un ataque fulminante y sangriento. El vidente Calcas o Calcante le narró esta fúnebre visión a Odiseo para explicarle que no debían seguir asaltando las invulnerables murallas de Troya: tenían que actuar como el halcón; utilizar una argucia para que los troyanos creyeran que se habían retirado y bajaran la guardia. Odiseo ideó el caballo de madera, y les dio la impresión a los sitiados de que sus enemigos finalmente habían desistido y que les dejaban un regalo en son paz o como aceptación de la derrota. Las "palomas" de Troya cayeron en la trampa, se entregaron a los festejos y libaciones, y cuando menos lo esperaban, los "halcones" que permanecían ocultos dentro del caballo emergieron con sus espadas y aceleraron desde adentro la caída de la ciudad indestructible. Entre las múltiples versiones míticas que dan los poetas épicos de la antigüedad, acaso la más interesante y literaria sea la que se inicia con la epifanía del adivino. La mediocre política argentina rebaja, con su analogía inevitable, este bello relato. Pero lo cierto es que crece la certeza de que la Pasionaria del Calafate nos ha dejado un presente griego: Alberto Fernández.
Se trata de un brillante argumentista en una época yerma de ideas y argumentos, y de la encarnación misma de un nuevo oxímoron: el kirchnerismo pacifista. Son imaginables los argumentos que se desplegarán para pausterizar el "proyecto": la verdadera bomba es la que nos deja ahora Mauricio Macri y puede llegar a explotarnos a nosotros mismos si ganamos las elecciones; al haberse consagrado a una táctica liberal que consistió en abrirse y endeudarse "irresponsablemente", nuestras reservas ya no son nuestras, sino de Trump: habrá que congraciarse con Washington sin perder nuestra dignidad, habrá que renegociar desde la seriedad de los cumplidores, habrá que demostrarle que no somos Maduro y habrá que olvidarse de nuestros viejos aliados: el eje regional ya no existe; Fidel, Chávez, Correa y Lula perdieron la vida, la libertad o el poder. Nos encontramos prácticamente solos y atados de pies y manos por la "política entreguista" de Cambiemos -dirán-. Y esto implica, por lógica, que no deberíamos avanzar sobre "los medios hegemónicos" ni montar Ministerios de la Venganza ni Secretarías de la Demolición, ni hacer locuras ni chavizarnos, sino retroceder a la "moderación" del nestorismo hasta que hagamos pie y escampe. Este razonamiento le permite a la arquitecta egipcia blandir el santoral del Primer Pingüino, facilitarles a algunos peronistas moderados que no querían subirse a su moto alocada que se acomoden sin despeinarse en el sidecar de Alberto, y convencer a empresarios, periodistas y votantes indecisos que debe cesar el miedo: celebren que el giro bolivariano no es posible ni económica ni geopolíticamente; no vamos a aniquilar la Constitución ni colonizaremos la Justicia, y solo cuestionaremos a los jueces que fallen sobre Cristina Kirchnery sus hijos (única "prueba de amor" innegociable para el elegido). Ahora somos, por imperio de las circunstancias históricas, lo que decíamos al principio: republicanos de centroizquierda. No temáis, pueblo de la nación; venid tranquilos.
Se ha puesto en marcha el truco de la mano de seda. Que esconde el puño de hierro. Y ya opera sobre el terreno el gran limador de garras, el hábil maquillador de fieras. Los soldados, munidos de aceros filosos, aguardan en el interior del caballo. Para ello, el cristinismo debe adoptar una vez más su disfraz de Jano, el dios romano de las puertas, los comienzos, las transiciones y los finales. El dios de las dos caras. Con un brazo debe picar sesos y atrapar incautos bajo la idea de que se retiró un populismo autoritario y antisistema, y regresa una socialdemocracia justicialista más o menos "razonable": así el antídoto fundamental contra el voto castigo (podemos estar todavía peor, podemos ser Venezuela) se diluye por el camino, y el electorado ingenuo se relaja y se fía. Pero con el otro brazo el kirchnerismo debe, al mismo tiempo, convencer a su tropa fanática de que la radicalización continúa, aunque resultaría conveniente mantenerla hoy silenciosa y agazapada. Muchos creyentes ya no oponen resistencia; algunos incluso se muestran eufóricos. El "Che" Fernández, antes considerado un lobista de las corporaciones y un apóstata y un desertor, ha sido indultado en un santiamén. Incluso desempolvaron, con ese único propósito y para la televisión militante, Elogio de la traición, de Denis Jeambar e Ives Roucarte. Y sus aforismos a la carta: "En todo político que quiere seguir siéndolo, duerme un traidor que se traiciona a sí mismo". O también: "La democracia no es sino un conjunto de técnicas para que los príncipes puedan traicionar". A la reivindicación de Judas, esos pensadores franceses añaden allí una frase atribuida a Edgar Faure, pero que bien podría haber pronunciado Perón en Puerta de Hierro: "No es la veleta que gira, sino el viento que cambia de dirección". Traicionar está bien visto en el movimiento que celebra el Día de la Lealtad: nadie podrá entonces recriminarle a Alberto que siga la onda verde. Queda para los sociólogos desentrañar qué le sucede a un país donde la corrupción, la traición y la mentira se han transformado no solo en pecados veniales, sino en cultura naturalizada, en praxis oficial. Pero esto no es sociología, sino política electoral argentina en estado puro.
Sería deshonesto no aclarar que este articulista, a lo largo de muchos años, frecuentó el intercambio intelectual con quien hoy es el candidato de Cristina. Con Alberto Fernández mantuve una larga, profunda y apasionante tertulia acerca de la catástrofe peronista. En privado y en esencia, su opinión no difería de la mía: el peronismo le parecía un desastre y el cristinismo, una tragedia. Entre los infinitos videos que giran por las redes, hay uno que representa cabalmente aquel fuero íntimo: "El peronismo fue todo y eso no vale. Fue conservador con Luder, neoliberal con Menem, conservador popular con Duhalde, progresista con Kirchner y solo patético con Cristina. Porque fue el partido del oportunismo y de la obediencia: votó la 'democratización' de la Justicia, la estatización de Ciccone y el pacto con Irán... ¿Queremos seguir siendo ese partido del que alguna vez dijo con sorna Felipe Solá: 'Corremos presurosos en auxilio del vencedor'? Seguir haciendo política de ese modo es una falta de respeto. Y debemos entender que somos parte del sistema democrático y hay un peronismo republicano, y que debemos respetar las instituciones". ¿Se equivocó la paloma, se equivocaba? ¿O la paloma era un halcón? El asunto del "presente griego" daría para el humor si no fuera una trampa mortal. Aquel augur se murió literalmente de risa: otro vidente predijo la fecha de su fallecimiento, y cuando llegó el día, Calcas se empezó a reír por el desacierto y se asfixió. Pero era demasiado tarde; para entonces ya había ardido Troya. A cantarle a Odiseo.
VACA MUERTA....CUIDAR EL AMBIENTE
Vaca Muerta: preservar el ambiente es vital para ser sustentables
Las multas millonarias y la condena social obligan a las firmas a invertir en seguridad, ya que un error cuesta caro

ÑELO, Neuquén.- La industria hidrocarburífera siempre está bajo la lupa por las consecuencias que puede generar un pequeño error en la seguridad de los empleados y del medio ambiente. En este sector no hay margen para las distracciones, porque una equivocación puede significar la vida de un trabajador, la contaminación de la naturaleza y el costo de millones de dólares para la compañía. "Somos muy meticulosos en seguridad y eso no es barato. Hay todo un protocolo que seguir, porque no puede haber equivocaciones, un problema de seguridad puede afectar a toda la empresa", admiten las petroleras.
La producción de petróleo y gas se considera una de las actividades más riesgosas. Y la extracción no convencional, en particular, tiene aun mayores complejidades, ya que utiliza la técnica de fractura hidráulica -más conocida como fracking- para romper la roca y liberar los hidrocarburos que no pudieron escapar a las "trampas", donde generalmente están situados los convencionales, dada la impermeabilidad del terreno (es compacto como un mármol).
El mecanismo de estimulación hidráulica necesita de mucha agua y mucha arena, no solo para generar las pequeñas fisuras por las que se filtrarán los fluidos, sino para mantenerlas abiertas. Este proceso se genera a más de 3000 metros de profundidad y, a diferencia del método convencional, se necesita que los pozos sean perforados en forma de "L" .
Al hablar de la técnica del fracking siempre surgen varias preocupaciones que tienen que ver con la cantidad de agua utilizada, la contaminación de la napa subterránea y su incidencia en los sismos. "La estimulación se realiza a 3 kilómetros de profundidad, mientras que los sismos se generan a entre 100 y 200 kilómetros. Es muy difícil que se estimule una falla geológica y eso produzca un sismo", explica en primer lugar Silvia Barredo, geóloga y profesora en el ITBA.
"El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres), que tiene sede en San Juan, hace un monitoreo en todo el país y hasta ahora no pudieron comprobar que los sismos que se produjeron en Neuquén hayan sido provocados por elfracking. Lo que hay son unos movimientos que para el hombre son imperceptibles, pero un animal los detecta", agrega. En las compañías aclaran además que si se encuentra una falla geológica, automáticamente se suspende el proceso y se cierra el pozo.
Con respecto a la contaminación del agua y su uso, Barredo dice que las probabilidades de que la extracción afecte la napa de agua dulce es 0,1% en un millón, ya que los acuíferos se encuentran a pocos metros de la superficie. "El proceso está bastante monitoreado, lo que no significa que no pueda pasar, pero la contaminación del agua se genera principalmente por el crecimiento de la población en la zona", señala.
En el mismo sentido coincide Pablo Macchi, biólogo e investigador del Instituto de Investigación en Paleontología y Geología de la Universidad Nacional de Río Negro. "Nosotros medimos la calidad del agua y no encontramos evidencias científicas atribuibles al fracking en el río. Se encontró una vez en Rincón de los Sauces un derrame de hidrocarburos sobre el río Colorado", dice, y aclara que hay una degradación en la calidad del agua atribuible a los residuos cloacales y al crecimiento urbano. En cuanto al uso hidráulico, los especialistas indicaron que mayormente se utiliza la misma agua salada que sale del yacimiento y que no ven una variación en el nivel de los ríos.
Aun con todas las medidas de seguridad que se llevan adelante, los derrames de hidrocarburos son un problema en la actividad. Según los datos oficiales de la Subsecretaría de Ambiente de Neuquén, a los que accedió el diario Río Negro, en los últimos cuatro años hubo 3368 incidentes ambientales producidos por la industria. Del total, el 80% de las contingencias provino de los yacimientos convencionales de la cuenca neuquina. El último derrame de magnitud fue el que se produjo en octubre pasado en el yacimiento Bandurria, de YPF. La provincia sancionó a la compañía con una multa de $32,9 millones y la suspensión de la licencia ambiental para ese yacimiento.
"Cada derrame tiene su particularidad, se afecta el suelo, las vegetaciones y todas las posibles fuentes de provisión de agua. Neuquén es una zona desértica y el agua es bastante escasa. La provincia tiene que controlar que se cumpla la normativa y que se preserve el patrimonio nacional, sobre todo porque se le destina 1,6% del PBI en subsidios a la producción de hidrocarburos y debe haber mucho más responsabilidad en el funcionamiento de las empresas", dice Andrés Nápoli, director ejecutivo de Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).
En Greenpeace, por su parte, señalan que Vaca Muerta es inviable en el contexto de crisis climática y calentamiento global. "Todos los esfuerzos deberían estar destinados a reducir las emisiones de gases para cumplir con el Acuerdo de París. Estamos en una situación límite, y para llegar a la meta propuesta se necesita reducir el uso de carbón en un 80%, de petróleo en un 37% y de gas en un 25% a nivel mundial", dijo Mauro Fernández, directivo de esa ONG.
En los yacimientos también se lleva adelante un estricto proceso de regulaciones en temas de seguridad. Aun así, en los últimos 15 meses ocho operarios fallecieron en la cuenca neuquina como consecuencia de la actividad. El accidente más reciente ocurrió en Fortín de Piedra, de Tecpetrol, donde dos operarios de la empresa subcontratista Pecom fallecieron al caer en una pileta de la planta de gas.
"Hubo descuidos en el tema de seguridad. La actividad petrolera es riesgosa, tiene que haber controles. Por eso trabajamos junto con la provincia para que controle que se estén cumpliéndo todos los protocolos. Asimismo, pedimos que se cambie la jornada laboral de 14x7 (14 días de trabajo por siete de descanso) por 10x5, porque 14 días son mucho para estar lejos de la familia y aumenta la distracción", dijo Guillermo Pereyra, secretario general del sindicato de petroleros privados.
El subsecretario de Trabajo de Neuquén, Ernesto Seguel, señaló que en la actividad hidrocarburífera se llevaron adelante un centenar de inspecciones de seguridad e higiene en 2018. "Se verifican las condiciones en las que están trabajando, las máquinas y herramientas utilizadas, el hábitat y los uniformes. En caso de encontrar una falla, se documenta y se labra el acta pertinente", indicó.

Aun con todas las medidas de seguridad que se llevan adelante, los derrames de hidrocarburos son un problema en la actividad. Según los datos oficiales de la Subsecretaría de Ambiente de Neuquén, a los que accedió el diario Río Negro, en los últimos cuatro años hubo 3368 incidentes ambientales producidos por la industria. Del total, el 80% de las contingencias provino de los yacimientos convencionales de la cuenca neuquina. El último derrame de magnitud fue el que se produjo en octubre pasado en el yacimiento Bandurria, de YPF. La provincia sancionó a la compañía con una multa de $32,9 millones y la suspensión de la licencia ambiental para ese yacimiento.
"Cada derrame tiene su particularidad, se afecta el suelo, las vegetaciones y todas las posibles fuentes de provisión de agua. Neuquén es una zona desértica y el agua es bastante escasa. La provincia tiene que controlar que se cumpla la normativa y que se preserve el patrimonio nacional, sobre todo porque se le destina 1,6% del PBI en subsidios a la producción de hidrocarburos y debe haber mucho más responsabilidad en el funcionamiento de las empresas", dice Andrés Nápoli, director ejecutivo de Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).
En Greenpeace, por su parte, señalan que Vaca Muerta es inviable en el contexto de crisis climática y calentamiento global. "Todos los esfuerzos deberían estar destinados a reducir las emisiones de gases para cumplir con el Acuerdo de París. Estamos en una situación límite, y para llegar a la meta propuesta se necesita reducir el uso de carbón en un 80%, de petróleo en un 37% y de gas en un 25% a nivel mundial", dijo Mauro Fernández, directivo de esa ONG.
En los yacimientos también se lleva adelante un estricto proceso de regulaciones en temas de seguridad. Aun así, en los últimos 15 meses ocho operarios fallecieron en la cuenca neuquina como consecuencia de la actividad. El accidente más reciente ocurrió en Fortín de Piedra, de Tecpetrol, donde dos operarios de la empresa subcontratista Pecom fallecieron al caer en una pileta de la planta de gas.
"Hubo descuidos en el tema de seguridad. La actividad petrolera es riesgosa, tiene que haber controles. Por eso trabajamos junto con la provincia para que controle que se estén cumpliéndo todos los protocolos. Asimismo, pedimos que se cambie la jornada laboral de 14x7 (14 días de trabajo por siete de descanso) por 10x5, porque 14 días son mucho para estar lejos de la familia y aumenta la distracción", dijo Guillermo Pereyra, secretario general del sindicato de petroleros privados.
El subsecretario de Trabajo de Neuquén, Ernesto Seguel, señaló que en la actividad hidrocarburífera se llevaron adelante un centenar de inspecciones de seguridad e higiene en 2018. "Se verifican las condiciones en las que están trabajando, las máquinas y herramientas utilizadas, el hábitat y los uniformes. En caso de encontrar una falla, se documenta y se labra el acta pertinente", indicó.
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