domingo, 1 de noviembre de 2020

CARRETEL...MADEJA...NI DOS AGUJAS NI CROCHET


Nuevas organizaciones para los nuevos tiempos

Juan L. Iramain

Un Borges apócrifo que escribiera hoy "El idioma analítico de John Wilkins" probablemente diría que los beneficios del Covid se dividen en: a) los chicos lavan los platos y se hacen las camas, b) bajó la polución ambiental, c) Mirtha ungió a Juana como sucesora, d) Arjona suspendió sus recitales, e) volvió el pan casero de masa madre, f) el Estado y el Gobierno hicieron evidentes sus niveles de incompetencia, y g) surgieron ciertas iniciativas privadas esperanzadoras. El autor quizá también haría notar que los puntos f y g guardan cierta relación entre sí. Y que estamos en el primer capítulo de una nueva historia.Sobre el punto f, primero hay que distinguir incompetencia estatal de gubernamental: se parecen pero no son lo mismo. Incompetencia estatal es la incapacidad constitutiva que tiene el Estado para hacer ciertas cosas, sin importar quién gobierne. Por ejemplo, crear riqueza. No puede porque fue diseñado para otra cosa. Incompetencia gubernamental, en cambio, es la torpeza de los gobiernos para hacer bien lo que sí se espera del Estado: impartir justicia, proveer servicios de salud, educación y seguridad, y generar las mejores condiciones posibles para que los individuos puedan trabajar, producir y prosperar. Las dos incompetencias se alimentan entre sí: cuando el Estado se pone a hacer cosas para las que no está hecho, le salen mal, y de paso incrementa las chances de no hacer lo que debe. Administra (mal) una aerolínea y no logra controlar el delito.
Alejandro Agdamus
Si la Argentina es competitiva en un sector de la economía, es en el agro. Nadie lo duda. Todo lo que sirva para atraer inversiones para aplicar más tecnología al campo suma: genera más productividad, lo que redunda en más recaudación fiscal. Más para repartir a los que menos tienen. Lo único que necesita el sector es respeto a la propiedad privada, reglas claras y razonabilidad en la presión fiscal. Sin embargo, el Presidente anunció que resolvería los problemas de Vicentin, de larga data, estatizando la empresa. Los inversores, que ya consideraban que la Argentina era campo minado, entraron en pánico. Aunque Fernández retrocedió ante la indignación social, el amague hizo lo suyo minando de nuevo la confianza. Además, el sector más ideologizado del Gobierno aprovechó para defender el vandalismo de los silobolsas con argumentos surrealistas. Grave error.
En estos días de pandemia, miles de individuos descubrieron que podían trabajar desde sus casas, conectados a internet, sin necesidad de viajar horas hacinados en trenes, colectivos y subtes. Varias organizaciones empezaban a sentirse a gusto con la idea. Menos gastos, menos traslados, menos polución. Además, una pyme de Munro podía emplear a un vecino de General Acha o Cañada Ombú con cierta flexibilidad. Una nueva oportunidad de promover además el federalismo
En estos días de pandemia, miles de individuos descubrieron que podían trabajar desde sus casas, conectados a internet, sin necesidad de viajar horas hacinados en trenes, colectivos y subtes. Varias organizaciones empezaban a sentirse a gusto con la idea. Menos gastos, menos traslados, menos polución. Además, una pyme de Munro podía emplear a un vecino de General Acha o Cañada Ombú con cierta flexibilidad. Una nueva oportunidad de promover además el federalismo. Pero no: el Congreso aprobó en pocos días una ley de teletrabajo que agrega rigidez a las formas de contratación y desanima a las compañías que empezaban a entusiasmarse. Pergolini haría célebre su opinión sobre los senadores y diputados que apoyaron la ley: "Son un grupo de imbéciles".
Si se quiere atraer inversiones y proteger el valor de la moneda, nada como dar certezas. No muchas, las básicas: que la propiedad privada va a ser inviolable, que el capital va a poder moverse más o menos libremente y que la Justicia va a ser independiente de los demás poderes del Estado. Nadie invierte donde reina la arbitrariedad. El Presidente busca animar el espíritu aventurero de los empresarios con frases amistosas sobre la nueva Argentina productiva, inclusiva y federal. Parece no advertir que su gobierno envía señales alarmantes sobre la legitimidad de la toma de tierras; refuerza el cepo, que impide mover dólares libremente, e impulsa iniciativas al menos sospechosas que impactan en el Poder Judicial. El perfecto autoboicot.
Pero no todo lo que pasó en estos meses es malo. Además del acuerdo con los bonistas sobre el pago de la deuda soberana -un logro del Gobierno-, aparecieron iniciativas de ciudadanos u organizaciones que podrían ser una luz al final del túnel. El valor de estos proyectos no depende tanto de su efectividad, sino del paradigma disruptivo que los anima: somos mayores de edad, no necesitamos de papá Estado para resolver todos nuestros problemas. A pesar de su obviedad, es una idea nueva para nosotros. Y su potencial es todavía desconocido para el país.
En el lejano marzo, cuando inaugurábamos la cuarentena, los más vulnerables ya empezaban a sentir hambre. El Gobierno hacía evidente su impericia para comprar y distribuir alimentos y el problema no podía esperar. Entonces, un grupo de personas y organizaciones religiosas, sociales y empresarias se organizó bajo el nombre de #SeamosUno y encararon el problema con eficacia. Con todos sus procesos de donaciones, administración, compras y logística auditados por Deloitte, EY, KPMG y PWC, llevan distribuidos millones de cajas de alimentos y productos de higiene en la ciudad de Buenos Aires y el conurbano. El Gobierno solo indicó en qué localidades estaban las mayores necesidades. Iniciativa privada para resolver un problema social: raro en la Argentina.
La inactividad forzada de sectores enteros generó un problema serio en las empresas: caída abrupta de ingresos y dificultad para reducir costos fijos, agravada por la prohibición de despidos. Pero cuando una puerta se cierra, se abre una ventana. Los sectores que incrementaron su actividad durante la cuarentena tienen necesidad de personal extra y pueden absorber de manera temporal a empleados inactivos de otros. Unilever, General Motors, Mercado Libre, Le Pain Quotidien, McDonald's, Burger King y la Cámara del Software, entre otros, firmaron diversos acuerdos que resolvieron problemas a todas las partes y salvaron cientos de puestos de trabajo. El Gobierno se limitó a no entorpecer. Inusual.
Y hay un tercer caso, que es más simbólico que efectivo por ahora, pero que podría terminar siendo una bisagra en la historia argentina: el 21 de julio de 2020 se recordará como el día en el que lo más granado del establishment empresarial y sindical conversó durante una hora y media sobre el futuro del país sin que el Gobierno los hubiera convocado. Los miembros de AEA y la CGT sellaron su reunión de Zoom con un documento que parecía escrito por Churchill: le pedían al Gobierno una rebaja de impuestos y que llegara pronto a un acuerdo con los acreedores internacionales para darle previsibilidad y competitividad a la economía argentina. Absolutamente excepcional.
Si bien es cierto que una golondrina no hace verano, cuando aparecen varias en el cielo se acerca el cambio de estación. Podría estar pasando eso: que ya no se espera todo del Estado, que los individuos y las organizaciones empiezan a encontrar formas colaborativas eficientes, que aparecen nuevos estilos de liderazgo más imaginativos y horizontales. Si esta tendencia se profundiza, podría pasar que los públicos empiecen a exigir a las empresas y otras organizaciones lo que antes esperaban del Estado: que con ellas se coma, se cure y se eduque. Quizá sea tiempo de prepararse. El futuro se nos vino encima.

Socio director de Infomedia

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ANECDOTARIO....FEDERICO GARCÍA LORCA


Popular, vanguardista y poético, Lorca sigue cautivando



Junto con los grandes exponentes del Siglo de Oro Español, Federico García Lorca es el dramaturgo más representado dentro y fuera de su país.
Involucrado en todas las facetas de la escena, este artista completo, conocedor de varias disciplinas (dirección, vestuario, escenografía, etcétera), no renegaba de un teatro popular. Por el contrario, le daba la espalda al plácido y complaciente estilo burgués de su tiempo y buscaba, a través de su estilo sofisticado y de su dominio poético, conmover a los espectadores, no necesariamente ilustrados.
Aquel sueño universitario que emprendió con la compañía La Barraca, cual cómico de la legua, evidencia este compromiso temprano que tuvo con un público al que cautivó de inmediato.
Por otra parte, un guiño con aquellos admiradores transatlánticos se advierte en Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores, donde la trama mira hacia la Argentina.
En su extensa producción dramatúrgica hay obras afines al modernismo (Mariana Pineda), otras que se ubican dentro de un ciclo de farsas o teatro para títeres (La zapatera prodigiosa) y también están las tragedias o dramas rurales (Bodas de sangre, La casa de Bernarda Alba, Yerma). Lorca escribió además dos obras de rara avis, difíciles de catalogar en su tiempo: El público (de estreno póstumo) y Así que pasen cinco años. Aunque no tan populares como las piezas de pasiones viscerales ambientadas lejos de Madrid, resultan sofisticadas por la exploración en los modos y temas que narran.
Lorca era una usina de ideas y constantemente derribaba las fronteras textuales y genéricas. Las vanguardias también influyeron su producción y es posible hallar elementos surrealistas en sus versos y propuestas.
Hay que destacar que en la dramaturgia lorquiana hay heroínas y villanas, mujeres de fuertes convicciones, valientes, damas que no reprimen sus deseos ni su voluntad y alzan su voz. Desde Mariana Pineda hasta Bernarda Alba, estas criaturas inmersas en un mundo masculino no se amedrentan ante los corsets que les impone la sociedad de su tiempo.

L. V.

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PELÍCULAS ESENCIALES


El oficio más viejo en primerísimo primer plano

La charla empieza con el tono ligero de cualquier conversación trivial, una en la que dos hombres extraños se preguntan si el otro prefiere el champagne o la cerveza. Pero cuando el más joven diga que elige "una Beck's, porque rima con sex", el clima se pondrá cachondo. "¿Cuánto me pagás si tenemos sexo? 300 euros es muy poco", arriesga el joven (sin intenciones de espoilear, van a terminar arreglando en 500): así recuerda Florin uno de sus primeros rebusques. El oficio de los trabajadores sexuales es el tema de Blue Boy, el sensacional cortometraje documental que se puede ver este mes en Mubi: dirigido por el argentino Manuel Abramovich y ganador del Oso de Plata en el Festival de Berlín, es una mirada íntima sobre el oficio más viejo del mundo en primerísimo primer plano.
Blue Boy, el corto del argentino Manuel Abramovich
El bar Blue Boy de Berlín es un antro de levante que está abierto las 24 horas. Allí, jóvenes inmigrantes se sientan y miran a cámara. Estáticos ante la lente, escuchan la grabación previa de sus propias palabras con las que explican su oficio: algunos contienen la risa, otros reprimen las lágrimas. En un rejunte lúbrico se mezclan los dilemas religiosos, los problemas con la policía o los tironeos por la tarifa: todo en menos de veinte minutos, tal vez lo que dura un servicio. No hay narrador en off ni imágenes de archivo ni testimonios a cámara: solo los rostros quietos de Florin, Razvan, Stefan, Mihail, Marius, Rafael y Roberto mientras escuchan (y también escuchamos) lo que contaron un rato antes. Este ejercicio especular genera la inquietud de descubrirnos observados mientras observamos: nosotros los miramos y ellos nos miran. En un acto casi telepático a través del vidrio de la pantalla oímos las voces y vemos las caras mudas de los siete taxi boys que dejaron sus países para lograr el gran sueño alemán y así el documental logra en el cine lo que la literatura consiguió con el monólogo interior o el flujo de conciencia: un soliloquio del discurso mental de los personajes. Para el voyeur será un hallazgo: si el fisgón típico se excita al espiar el cuerpo del otro, acá lo que se develan son sus pensamientos.
¿O acaso no dicen que el órgano más erógeno es la cabeza? Las relaciones de poder se desnudan mientras los chaperos reviven algunas anécdotas estrambóticas o se emocionan al recordar al cliente del que podrían haberse enamorado. Ahí donde la relación íntima cotiza en euros, la transacción es inevitable. En Blue Boy, trabajadores y clientes luchan por el control mientras protagonistas y espectadores cambian de posición: como a veces sucede en el sexo, los roles son intercambiables.

Listamanía
Cinco películas esenciales sobre acompañantes masculinos
1. Perdidos en la noche, 1969. La consagración de Jon Voight como el cowboy ingenuo que pretende conquistar la durísima Nueva York con sus dotes varoniles.
2. Gigoló americano, 1980. En la cima de su esplendor físico, Richard Gere es un acompañante masculino que se ve involucrado en un misterioso asesinato.
3. Mi mundo privado, 1991. Una adaptación muy libre de Enrique IV de Shakespeare y la consagración de River Phoenix como un chapero con narcolepsia.
4. Brothers of the Night, 2016. El testimonio de los jóvenes búlgaros que viajan a Viena para trabajar como taxi boys y cumplir el sueño de una vida próspera.
5. Salvaje, 2018. Una de las películas francesas más duras de la época: la saga vital de Leo, un joven de 22 años que deja su cuerpo en las calles de París.

N. A. 

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VISITEMOS, COMPREMOS Y ENCARGUEMOS...."LA SEDE"... COLABORAR CON ESE ENORME ESFUERZO


La librería más pequeña de Buenos Aires, en una baulera de 7 metros cuadrados en Villa Crespo
La librería La Sede, con mínima sede en Villa Crespo, le gana unos metros a la vereda 
En Villa Crespo, en una zona de outlets de distintas marcas de ropa, galerías de arte y parroquias se encuentra la librería más pequeña de Buenos Aires. Desde mediados de julio, cuando el gobierno de la ciudad de Buenos Aires habilitó la reapertura de las librerías, La Sede estrenó local en una baulera de la planta baja del edificio ubicado en Gurruchaga 1041. En siete metros cuadrados, se encuentran libros seleccionados por tres amigas y socias: la poeta y editora Jacqueline Golbert, la narradora Gianina Covezzi y la artista y cineasta Jazmín López. La Sede es tan chica que si entran dos clientes al local, la encargada debe salir a la vereda para que puedan curiosear los libros a gusto. La librería se especializa en literatura contemporánea de sellos independientes, teatro, libros para chicos, ensayo y arte. Por ahora se la puede visitar lunes, miércoles y viernes, de 15 a 18, aunque la idea es abrir de lunes a sábado, por la tarde.
La Sede es un espacio cultural "nómade" que existe hace varios años en la ciudad. Antes tenía domicilio en la calle Acevedo; allí se daban talleres de artes visuales, letras, danza y filosofía, y había un sector reservado a la venta de libros. A inicios de este año, cuando estuvo a punto de cerrar, le ofrecieron a Covezzi continuar con el proyecto. Pese a la crisis que atraviesa el sector editorial y librero, aceptó el desafío hasta que, pandemia mediante, se decretó la cuarentena estricta a mediados de marzo. Eso la obligó a cerrar las puertas de manera definitiva. Sin embargo, con un presupuesto acotado, los libros y la asociación con Golbert y López (que refaccionó el local), una baulera de la calle Gurruchaga pasó a albergar la nueva sede de La Sede. Para eso, hubo que tirar abajo una escalera de concreto, colmar de estantes las paredes y agrupar los libros por editorial. Títulos de Adriana Hidalgo, Mansalva, Metales Pesados, Socios Fundadores, Iván Rosado, EMR, Literatura Random House, Caja Negra, Blatt & Ríos, Chai y Libretto, entre muchos otros sellos, esperan a los lectores.
El interior del local donde funciona la librería más pequeña de la ciudad 
La oferta de talleres online volverá a la librería el año que viene. Por ahora, la licenciada en letras Adriana Kogan, especialista en literatura brasileña, brinda "La búsqueda de la propia cosa", un taller de lectura de cuentos y crónicas de Clarice Lispector, a tono con el centenario del nacimiento de la autora de Lazos de familia, que se celebrará el próximo 10 de diciembre. "Queremos que esa sección crezca en 2021 -dice Covezz. La librería es pequeña, pero a través de lo virtual, las recomendaciones de escritores y los talleres, la idea es que sea mucho más grande que sus siete metros cuadrados". Desde Villa Crespo, se hacen envíos de ejemplares a localidades de las provincias y, gracias a las redes y la página web, la comunidad de lectores crece. Entre otros jóvenes escritores, Olivia Gallo, Tali Goldman, Sofía de la Vega, Delfina Korn, Mariano Blatt, Camila Fabbri y Paula Trama recomiendan con entusiasmo visitar la flamante y minúscula librería. Algunos de sus libros se encuentran en La Sede.
"No queríamos que nuestra propuesta se interpretara como querer hacer pasar por moda algo que es un horror, como esas tendencias de vivir en casas minúsculas, sino que fue un proyecto decidido como la aventura de materializar algo pensado para ese espacio, como una obra de arte", aclara Covezzi. "Es decir, transformar en algo bello un rincón de la ciudad. Nos inspiramos mirando fotos de librerías pequeñas de todo el mundo; son nuestra comunidad y tenemos el proyecto de entrevistar a los libreros que las dirigen". El mes pasado debutaron con una sección, Asociación Mutual del Libro, que funciona como un club del libro personalizado, con newsletter incluido. También se hacen lecturas en la vereda, como la que tendrá lugar hoy, de 16 a 18:30, con la participación de Luki la puti, Cyn Alemis, Manuel Alemian, Uno Aries y Jorge Dreschler (en caso de lluvia se reprograma).
En Instagram, la cuenta es @libreria_la_sede.
Miles de libros de editoriales independientes caben en siete metros cuadrados
Según cuentan las libreras, los vecinos del barrio les "tiran la mejor onda". "Están súper sorprendidos y aunque tal vez no sea el público de nuestros libros, de repente nos piden alguno en particular y tratamos de conseguirlos". Muchos les dicen que no parece un lugar de Buenos Aires, sino que les recuerda pequeños comercios de calles encantadas de Roma, Bruselas, Praga y Tokio. La imaginación literaria no tiene fronteras y, como se comprueba en La Sede, puede convertir una baulera en un palacio.
Jazmín López, Jacqueline Golbert y Gianina Covezzi, artistas, amigas y socias

D. G.
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FESTIVAL INTERNACIONAL DE COLONIA....POR STREAMING


El Festival de Colonia, ahora, por streaming

Entre el 11 y el 14 de noviembre, lo mejor del teatro y la música

En tiempos de pandemia de coronavirus, la tercera edición del Festival Internacional de Colonia, Uruguay, se ofrecerá en versión online y gratuita a través de la página de este encuentro en el que conviven la música y el teatro (www.festivalcolonia.org).

La nueva versión de este festival se desarrollará entre el 11 y el 14 de noviembre. El nuevo capítulo de este propuesta permitirá repasar lo más destacado de los dos encuentros anteriores, videos promocionales de la ciudad que este año celebra el 25ª aniversario de la declaración como Patrimonio de la Humanidad y otros atractivos turísticos de Uruguay.
Uno de los programas incluirá la presentación de las obras seleccionadas y premiadas en la II Bienal Colonia 2020, concurso organizado por el festival curado por un jurado internacional, al que se presentaron más de 250 artistas de todo el país.
Otros programas incluyen actuaciones de la reconocida actriz Estela Medina en un homenaje a su maestra Margarita Xirgu; música de Enrique Granados, Joaquín Turina y Xavier Montsalvatge; la Filarmónica de Montevideo dirigida por Ligia Amadio en conciertos para múltiples pianos y orquesta; un concierto sinfónico con la Camerata del Festival dirigida por Jooyoung Ahn y solistas; tangos con el quinteto La Mufa, folklore con el Trío del Sur y jazz por Juan Nevani, Hércules Gomes y el Quinteto Benny Goodman.
El programa previsto para las cuatro jornadas de este festival dirigido por el pianista Enrique Graf incluye a destacados músicos de Inglaterra, México, Brasil, Argentina, Estados Unidos, Taiwán, Corea del Sur y Uruguay. El Festival Internacional de Colonia está dirigido por el pianista Enrique Graf y es una organización sin fines de lucro que promueve el turismo cultural y que apunta a la excelencia.
La misión del Festival es contribuir al turismo cultural presentando programas del más alto calibre artístico manteniendo una dedicación a los artistas jóvenes, un compromiso con casi todas las formas de las artes escénicas y plásticas, una pasión por la innovación contemporánea y un entusiasmo por ofrecer oportunidades de desempeño inusuales para artistas establecidos. Desde sus sucesivas ediciones , la oferta se fue enriqueciendo y ya es un clásico de Colonia.

E. M.

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ÚSELO Y TÍRELO....DESCARTABLE




Un presidente para usar y descartar

Héctor M. Guyot
La escena política cambió esta semana. La Justicia impuso la ley en sentencias que fueron acatadas. Las usurpaciones en Guernica y en el campo de la familia Etchevehere eran casos testigo de un fenómeno anárquico que se multiplica en el país con la anuencia de una parte del oficialismo (o con su protagónico, ya que Juan Grabois es un aliado de la vicepresidenta). Con esos fallos, la Justicia dijo que no convalida el delito aun en los casos en que el poder lo promueva o apañe. En un país en que la ley y el relato pulsean con resultado abierto y sin lugar para el empate, no es poca cosa. Es cierto, falta que la racionalidad del Estado de Derecho se extienda de la misma forma a otras tomas, como las de Villa Mascardi, y sobre todo falta la definitoria sentencia de la Corte Suprema sobre el caso de los jueces Bruglia, Bertuzzi y Castelli, pero hoy el músculo del brazo de la ley parece un poco más firme.
La pulseada en la que se juega la suerte de la Argentina tiene resultado impredecible. La carta de Cristina Kirchner lo confirma. Aunque omnipresente, la vice ocupó con ella el centro de la escena para recuperar, desde allí, el control. Actúa sin pausa desde el Senado, apoyada en la verticalidad que desde la cima ejerce sobre los suyos
La pulseada en la que se juega la suerte de la Argentina tiene resultado impredecible. La carta de Cristina Kirchner lo confirma. 
Aunque omnipresente, la vice ocupó con ella el centro de la escena para recuperar, desde allí, el control. Actúa sin pausa desde el Senado, apoyada en la verticalidad que desde la cima ejerce sobre los suyos, pero la efectividad de ese ejército disciplinado estaba reclamando un cambio de lubricante; es decir, una reorientación estratégica del relato. De allí la carta. Cristina no aparece, no se muestra. Ella es solo su voz y con eso domina. Relato puro. La carta es más de lo mismo. Allí se martiriza, rehúsa hacerse cargo de sus actos, marca y demoniza al enemigo, humilla a los suyos. También, con astucia, le dice a cada cual lo que quiere escuchar y hasta logra que sus palabras expresen lo contrario de lo que su literalidad enuncia. Así, el Presidente agradece la misiva como un acto de apoyo cuando sabe que le están soltando la mano.
Como llegada de Marte, la vice se horroriza de "la incertidumbre generalizada agobiante" que se ha adueñado del país. La pandemia provoca estragos y desbarata las certezas, qué duda cabe, pero la desconfianza y la zozobra cotidiana en la que hoy vivimos están determinadas por su decisión de aprovechar este estado de fragilidad para colonizar las instituciones de la democracia a fin de imponerles su capricho y consagrar su impunidad. Ya subordinó al Poder Ejecutivo, maneja el Senado a su antojo desde una botonera y avanza sobre la Justicia desde varios frentes.
Ella no tolera otra voz que no sea la suya, pero llama al diálogo. La convocatoria a un gran acuerdo sectorial no es sino la trampa de siempre en la que, una y otra vez, tantos han caído. Nadie pone en duda la necesidad de acuerdos para salir del pantano, pero sería de una ingenuidad supina sentarse a una mesa sin exigir y comprobar en los hechos que el kirchnerismo ha puesto freno a su voraz avance sobre la división de poderes y la ley, perpetrado hoy desde el mismo poder político. No va a ocurrir. El "vamos por todo" es el mandato de esa pulsión mesiánica que no cejará hasta imponer la hegemonía o resultar derrotada, ya sea por la ley o por las urnas. Si hubiera una posibilidad de diálogo con el kirchnerismo, el país no estaría donde está.


A pesar de incinerar la investidura y la credibilidad presidencial con sus exigencias, en su carta Cristina Kirchner se refiere al Gobierno como si no formara parte de él. Primera en la línea de sucesión, se preserva como la redentora que, ante el reclamo de las circunstancias, tomará la antorcha y corregirá el rumbo. La crueldad de la vice cosifica al Presidente como objeto de uso y descarte. Quien llevó a Alberto Fernández a la primera magistratura y después lo dejó anémico, ahora lo toma de la mano para acompañarlo hasta el borde del abismo y soltarlo allí. La voracidad de la vice se está tragando al Presidente y también al viejo peronismo, que con mansedumbre no muestra reacción y se deja deglutir. Alberto Fernández nada en medio del río. ¿Hacia qué orilla acudirá? Por más que la ha buscado, la orilla del kirchnerismo se le aleja cada vez que bracea con esfuerzo hacia allí. ¿Buscará entonces la del otro peronismo, que aún no se atreve a emanciparse de la vicepresidenta? 

Sin caja, con el país en estado crítico, la rancia maquinaria de poder del PJ se muestra dividida y desconcertada.
"Cada vez que tengo que tomar una decisión me pregunto qué haría Néstor", dijo el Presidente en soledad frente a la estatua recién inaugurada del expresidente santacruceño, aferrándose a lo único que permanece quieto a su alrededor. Sin embargo, haría bien en dejar la sombra de esa tutela que, al tiempo que le concede una legitimación vicaria y dudosa, lo ata a un mito mejor usufructuado por aquella que con toda lozanía ahora se desmarca de sus desventuras. Un mito, además, que lo condena a la insignificancia y lo devuelve a su condición de jefe de Gabinete. ¿No es hora de que el Presidente empiece a pensar por sí mismo, sin preguntarse a cada paso qué harían o quieren hacer los Kirchner?


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MILAN KUNDERA ; LECTURAS RECOMENDADAS


Milan Kundera. El escritor que no es profeta en su tierra
Milan Kundera
Un reciente libro biográfico, best seller en su país natal, explora en forma polémica las ambiguas relaciones con el régimen comunista del novelista checo más celebrado en el mundo
En los últimos meses una racha de buenas noticias hizo pensar a muchos lectores del mundo que el conflictivo vínculo entre el escritor Milan Kundera y su país natal, la República Checa, podría tener un final feliz.
La recuperación de la nacionalidad checa del escritor en noviembre pasado se potenció con la entrega de su archivo a Brno, la ciudad en que nació, y luego con la obtención del prestigioso Premio Franz Kafka, otro escritor que también supo tener sus vaivenes a los ojos de los checos: de cierta indiferencia propulsada por el comunismo a devenir casi una atracción turística.
Sin embargo no todas son rosas y lo que hasta el momento no trascendió tanto a nivel mundial es que, hace apenas unos meses, también se abrió camino entre las librerías de Praga y otras ciudades una voluminosa novedad de color muy negro y título preciso: Kundera, su vida y época en Checoslovaquia.
Para algunos maliciosa hasta la médula y, para otros, seria y exhaustiva la obra se dedica a pegarle a Kundera por todos los frentes: por su colaboración con el comunismo, por su extraña forma de ser e incluso también por su literatura.
En muy poco tiempo, esta biografía de casi mil páginas no solo se convirtió inmediatamente en un best seller -incluso antes de llegar a las librerías- sino que también generó una polarización al mejor estilo argentino entre los defensores de Kundera y los del autor del libro, el autor Jan Novák, un escritor checo que vivió muchos años en Estados Unidos y es principalmente conocido por Hasta aquí, todo bien, su premiada novela sobre unos controvertidos y célebres hermanos que, en la década de 1950, decidieron enfrentar al régimen comunista armados y sin medir consecuencias.
Entrevistado en un bar de Praga, Novák califica de esquizofrénica la relación de los checos con Kundera: "Hay gente que lo respeta solo porque se autocatapultó como un autor de clase mundial, el escritor más famoso que ha tenido Checoslovaquia desde la guerra. Y los que están del otro lado de la moneda son quienes quedaron resentidos por el hecho de que Kundera se haya transformado en autor francés y negara su nacionalidad".
En efecto, son muchos los lectores checos que hoy recuerdan haber tenido que leer obras de su gran escritor en otros idiomas porque él recién en la década de 1990 autorizó la publicación de algunos de sus libros en República Checa.
Jan Novák le reconoce a Kundera algunos méritos literarios, sobre todo por algunos de sus relatos y, tal como él mismo dice, por su excelente novela La vida está en otra parte. Pero ni siquiera menciona ese libro con título irresistible que, al menos en Argentina, terminó de catapultarlo a la fama: La insoportable levedad del ser tuvo además una popular adaptación al cine filmada en parte en la ciudad francesa de Lyon (por ciertas semejanzas con Praga) y con una notable dupla protagónica formada por Juliette Binoche y Daniel Day-Lewis.
Novák expresa, sin embargo, que esa fama mundial no necesariamente se traduce en calidad literaria. Considera, por ejemplo, que algunos libros de Josef Skvorecký (escritor que tuvo que exiliarse en Canadá durante el comunismo) y Bohumil Hrabal (el autor de Trenes rigurosamente vigilados) son muy superiores. Solo que, en su opinión, esos dos autores no se esforzaron tanto como Kundera en proyectar su carrera en el plano internacional.
En ese mismo sentido, Novák asegura que no siempre se tiene en cuenta el excelente trabajo que hizo uno de sus principales traductores al inglés, Michael Henry Heim, como si en algún punto hubiera pulido una escritura original que él considera algo despareja. Novák concluye la idea con una frase muy fuerte: "Es una gran injusticia: los escritores más poderosos consiguen a los mejores traductores mientras los demás deben conformarse con traductores mediocres que los arrastran hacia abajo".
Por otro lado, Novák entiende que la importancia de la literatura del novelista checo también se debe a que ofreció una especie de guía sobre la vida durante el comunismo: "Kundera escribe de una manera muy simple, fácil de traducir, estructuralmente clara. Pero, sobre todo, creo que gran parte de su fama radica en explicarle al resto del mundo la vida en el comunismo, como si revelara ese gran enigma y hasta su atractivo, cuando el comunismo no estaba bien visto en casi ningún lado a excepción de China, Vietnam y Cuba".
Precisamente, llama la atención que en la biografía de Jan Novák no se haga tanto énfasis en el escándalo que surgió en 2008 cuando el semanario checo Respekt accedió a las actas policiales que, al parecer, mostraban que, a los veinte años de edad, Kundera había delatado a su compatriota Miroslav Dvorácek ante la policía comunista. En todo caso, la mayoría de los dardos se dirigen a sus convicciones comunistas, aun cuando Kundera ya llevaba unos buenos años viviendo en Francia, país al que emigró en 1975.
Esa especie de perseverancia -aun cuando todo, según Novák, parecía desmentirlo- constituye para el autor del libro sobre Kundera algo casi imperdonable: "A pesar de los problemas que tuvo con el régimen, Kundera se mantuvo como un comunista ortodoxo, quizás hasta el día de hoy. Y no tengo dudas de que era un privilegiado: pudo viajar al exterior en la década de 1950 cuando casi nadie podía y ganó un premio nacional con una ridícula obra de propaganda que ahora no permite que se publique en otros idiomas. Fue un privilegiado hasta el final. De hecho en 1975 le dieron permiso para dar clases en Francia y, probablemente, hubiera hecho gustoso las paces con el régimen pero no se lo permitieron".
Para emprender su ataque, Novák llega a recurrir incluso a pasajes concretos de la obra de Kundera, un tipo de análisis que muchos denostaron, básicamente, por romper el principio de autonomía literaria.
Novák reconoce haber tenido muy en claro que, en especial, el mundo académico suele establecer una separación casi sagrada entre la obra y el escritor. Pero al mismo tiempo argumenta que tanto Marcel Proust como su autor favorito, V. S. Naipaul, entienden que solo es posible esconderse en la no ficción ya que "la psicología básica de alguien, sus deseos y miedos más profundos, se revelan en la ficción". Y si bien Kundera, al estallar la controversia de 2008, dijo que no estaba enterado de nada, Novák está absolutamente convencido de que en La vida está en otra parte hay un enorme conocimiento sobre la psicología de alguien que traiciona y delata a otra persona.
"También puedo asegurar que todo el libro La broma está basado en incidentes reales de su vida. El personaje de Ludvik es una figura autobiográfica, compuesta por las ideas y la fe de Kundera en un partido que también lo terminaría expulsando".
Cuando se le pregunta cuál fue el objetivo de un trabajo que por la cantidad de ataques a un único blanco podría compararse quizás con El libro negro del psicoanálisis, Novák responde que quiso revelar todo lo que hay detrás del marketing y la mitología de Kundera. "De hecho, él siempre reescribe todo para generar el máximo consenso posible. Cuando autorizó la publicación en República Checa de El libro de la risa y el olvido eliminó una observación despectiva sobre el popular cantante Karel Gott, 'el idiota de la música'. De la misma forma en la versión francesa de La fiesta de la insignificancia hay una oda a Stalin, lo cual me parece en algún punto imperdonable, que no llegó a la versión checa".
Por último, Jan Novák le dedica un último ataque a Kundera que es, al mismo tiempo, un elogio para nuestro escritor más importante, ese que hoy parece gozar de una legitimidad casi unánime aunque cada tanto no deja de recibir también algunos ataques por sus decisiones (u omisiones) políticas. Quizá porque, en definitiva, tal vez sea un poco cierto eso de que nadie es profeta en su tierra: "También me parece que Kundera, a diferencia de un autor como Borges, es muy superficial. Conocí a Borges en la década del 70 en la Universidad Northwestern de Chicago donde dio un discurso en un inglés maravilloso, respondiendo preguntas muy ingeniosas, fue una velada muy impresionante. La obra de Borges es tan erudita como maravillosa, te abre la mente".

J. P. B.