martes, 1 de marzo de 2022

TURISMO ASTRONÓMICO


San Juan. Una nueva ruta iluminada por la luna y las estrellas
Con cerca de 300 días al año de cielo diáfano, el sur provincial impulsa el turismo astronómico, que contempla caminatas y cabalgatas nocturnas, campamentos a cielo abierto y visitas a observatorios para disfrutar también del turno noche
Ana Belén EhuletcheEncuentros de divulgación en el Observatorio Félix Aguilar
El eclipse solar total del 2 de julio de 2019 marcó un antes y un después para la vida turística de San Juan. La posibilidad de observar cómo la luna se interpuso en el camino de la luz del sol por al menos dos minutos despertó el interés de millones de personas en el mundo.

Este escaso lapso de tiempo sirvió para hacer rendir el trabajo de más de tres años de agencias y emprendedores que se propusieron hacer del cielo y sus características naturales una nueva oportunidad. Así nació en el sudeste de la provincia un nuevo circuito, la ruta de las estrellas, que impulsa el turismo astronómico y busca posicionar a San Juan como su capital a nivel nacional.
“La repercusión que tuvo el eclipse, que iba a tener 2 puntos de observación y terminó con 8, con amplia convocatoria, generó mucho interés; la gente quedó muy entusiasmada y, como especialistas, empezamos a buscar qué opciones podíamos ofrecer para aprovechar el cielo como recurso turístico natural”, cuenta Silvina Cintia, licenciada en turismo y coordinadora de Conociendo nuestro cielo, que realiza salidas grupales al Área Protegida Loma de las Tapias a solo 20 km de la Ciudad de San Juan y otras actividades vinculadas a la astronomía.
A través de una nueva normativa (la ley 27.513 del 28 de agosto de 2019) San Juan se convirtió en destino astronómico por excelencia a nivel nacional y esto motivó que los distintos operadores de viajes y productos de la economía regional se reúnan para ser parte de la conformación de esta nueva ruta que tiene a la luna, las estrellas, nebulosas, cúmulos y planetas como protagonistas en una provincia que es reconocida por su particular geología donde se emplaza el Valle de la Luna.
El efecto positivo del eclipse se interrumpió parcialmente por la irrupción de la pandemia, pero ya en los últimos meses de 2020, con la ventaja de ofrecer opciones al aire libre, la actividad, que desde hace siglos ha cautivado la atención del hombre en busca de respuestas sobre sus orígenes, se reactivó con propuestas dinámicas e itinerantes. Hay caminatas, cabalgatas, recorridos en bicicleta y campamentos a cielo abierto acompañados por leyendas sobre la cosmovisión de los pueblos originarios de la región andina, que se combinan con la observación de astros con telescopios, visitas a observatorios y un museo con la explicación de guías especializados.
“Este nuevo producto turístico se desarrolla en San Juan por la condición natural de su cielo, despejado prácticamente todos los días del año, con sol pleno y limpio de contaminación”, destaca Silvia Yafar, socia gerente de Money Tur, agencia sanjuanina especializada en estas salidas, y aclara que existen pocos lugares en el mundo con estas condiciones. “La naturaleza nos da 2 mm anuales de lluvia, la misma cantidad de agua que puede caer en dos tardes en Buenos Aires”, describe


Cielos limpios
El astroturismo se encuentra en pleno crecimiento en todo el país con una interesante oferta que se busca expandir a partir de iniciativas públicas como el plan “50 Destinos”. En Gancedo, Chaco, por ejemplo, se está desarrollando una torre de observación astronómica con equipamiento solar.
Al sudeste de la capital sanjuanina, en Barreal, una localidad ubicada sobre la margen izquierda del Río de los Patos, cerca del nacimiento del río San Juan, se encuentra el Complejo Astronómico El Leoncito (Casleo) que depende del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y la Estación de altura Carlos U. Cesco de la Universidad Nacional de San Juan.
En estos puntos se accede a visitas guiadas por astrónomos.
El Casleo se caracteriza por la gran oscuridad de su cielo nocturno, con más de 250 noches por año despejadas de nubes, casi sin viento, y con una atmósfera que en general es diáfana y exenta de contaminación, con un escaso contenido de vapor de agua. Por su parte, la Estación Cesco permite percibir la magnificencia del paisaje cordillerano destacándose hacia el oeste el Cerro Mercedario y la Pampa del Leoncito –reconocida por ser sede de competencias de carros a vela–, la Cordillera de Ansilta con sus siete picos, y hacia el este las cumbres de El Tontal.
Además, en la ciudad de San Juan se encuentra el Observatorio Félix Aguilar y el Museo Astronómico Reinaldo Carestia. “Son todas experiencias que te sumergen en las maravillas del universo, pero, puntualmente, el observatorio de Barreal permite visualizar estrellas de horizonte a horizonte, y, con luna nueva –cuando el cielo está más oscuro– parece que podés tomarlas con la mano, es increíble”, repasa Yafar, que ofrece la experiencia Ischigualasto a la luz de la luna hace más de 20 años.
La provincia recibe turistas de todo el mundo que llegan para observar la geoforma del Valle de la Luna bajo la luz natural que irradian los cuerpos que componen el sistema solar.

DATOS ÚTILES




Visitas nocturnas Complejo Astronómico El Leoncito. Sábados, domingos, lunes, y martes a las 20.30. Reservas: visitas@casleo.gov.ar
◗ www.casleo.conicet.gov.ar
Estación de Altura Carlos Ulrrico Cesco, Calingasta. Visitas de jueves a domingo. Reserva online: $500 nocturna y $300 diurna; menores de 8 años no pagan.
◗ www.cielodesanjuan.com
Observación directa Museo astronómico Reinaldo Carestia. Lunes a viernes de 8 a 12. Jueves y viernes, a partir de las 20. Entrada, $ 200. Reservas: 0264-4231467 – 4238494.
◗ www.oafa.fcefn.unsj-cuim. edu.ar
Noche de luna llena
El paseo por el Parque Provincial Ischigualasto incluye un paseo privado interno, espumantes sanjuaninos, bocadillos dulces regionales, guía y músicos, Tiene una duración aproximada 3 horas. Tarifa: $7000. Money Tur: +549264 5 044522.

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GASTRONOMÍA....SINGLE MALT ANDINO



Single Malt Andino. El whisky más alto del mundo nace en Mendoza y se añeja a 5000 metros de altura
Andina Compañía Destilera
La destilería The Williams Casanegra ha comenzado a añejar uno de sus spirits cerca del paso fronterizo Agua Negra, en San Juan
Sebastián A. Ríos

Jabez Bennett Williams partió de Londres el 13 de enero de 1905 a bordo del trasatlántico Imperial Prince, con destino a Buenos Aires. Experto “Capitán de Mina” de la región de Cornwall, tras una breve estancia en Chile, se instaló finalmente en San Juan como administrador del grupo minero D´Arcy, y ya no regresó al Reino Unido. Sin embargo, algo lo mantuvo unido con su patria: su hobby, la destilación artesanal de whisky, actividad que hoy sus bisnietos llevan adelante bajo el nombre The Williams Casanegra, elaborando whiskies que poseen particularidades que los hacen únicos en el mundo.
Destileria de whisky en Mendoza
“Somos tres hermanos, Gastón Cristian y yo, que venimos de la industria vitivinícola, pero que de alguna forma siempre tuvimos en nuestros genes el tema de la destilación y la pasión por el whisky, Además, con nuestro apellido... ¡que otra cosa íbamos a hacer!”, dice entre risas Gabriel Williams, uno de los tres socios de Compañía Destilera Andina, establecida en La Consulta (Luján de Cuyo, Mendoza), donde producen los gins Belladona y The Perfumist, los vodkas Antártica y Narciso Negro, las ginebras Hierba Mala y Diavolezza y los citados whiskies, de los cuales el primero –aun en proceso de crianza– se estima que llegará al mercado en dos años.

Gabriel Williams, en la sala de barricas
“La idea del proyecto surgió en 2012. Como apasionados y amantes del whisky queríamos hacer algo único y que fuera irrepetible en el mundo, algo que pudiera capturar la geografía y la cultura andina –explica Gabriel–. Es así como surgió la idea de hacer algo con alma y corazón, dando nacimiento al primer Single Malt Andino en el mundo: The Williams Casanegra, un whisky con genética e identidad andina, apelando a una nueva denominación de origen”.

Los hermanos Williams en la sala de destilación que alberga 14 alambiques
Materia prima mendocina
Construido con enormes ladrillo de adobe recuperados de viejas bodegas mendocinas que fueron demolidas, el imponente horno maltero –con capacidad para maltear 300.000 kilos anuales de cebada– es el punto de partida para la elaboración de los whiskies que, con añejamientos de entre 6 y 18 años, apuntan a competir en mercados internacionales junto con los de origen escocés y japonés, con precios que partirán de los 200 dólares la botella.

Horno construido en adobe donde se maltea la cebada para hacer whisky
“En lo referente a la materia prima principal, contamos con nuestra propia producción de cebada de altura. Trabajamos con un grupo de pequeños agricultores locales de Valle de Uco [Mendoza], quienes siembran para nosotros la cebada en campos que se encuentran a más de 2000 metros metros sobre e nivel del mar, campos que son irrigados exclusivamente por lluvias y nevadas, imprimiendo la tipicidad del terroir y la pureza del agua en la calidad y el sabor de nuestra cebada y, por ende, en nuestro Single Malt Andino”, cuenta Gabriel.
La cebada es malteada (horneada) en forma artesanal en el mencionado horno maltero propio, y después de ser destilada es añejada en barricas que previamente contuvieron vino y que fueron tratadas especialmente: las barricas de vino blanco no se restauran para que la madera transfiera notas cítricas y florales al destilado, mientras que las de vino tinto se restauran y se vuelven a tostar para evitar transferencias de color.
Un aspecto interesante del proyecto The Williams Casanegra, es el “terminado” de los whiskies, que es el periodo final de añejamiento que puede realizarse en barricas de procedencias diferentes para conferir a los spirits ciertos aromas y sabores particulares. “Añejamos otros destilados de producción propia, como calvados de pera y manzanas, brandy y pisco, entre otros, pero solo con el objetivo de poder luego utilizar dichas barricas en la terminación de nuestros whiskies. De esta forma, nos aseguramos que dichas barricas hayan tenido productos de excelente calidad, para obtener terminaciones sutiles y complejas”, dice Gabriel y agrega:
“Por último, una vez que se termina el añejamiento de nuestros single malts, los mismos pasan a ensamblarse y blendearse en tinajas de terracota de 500 a 2000 litros, donde reposan un par de meses. Esto nos permite obtener un producto singular y con una calidad inigualable. Estas tinajas, las fabricamos en nuestro taller en el NOA Argentino, conjuntamente con un artesano, retomando y revalorizando un arte ancestral perdido en la Argentina, algo que nos llena de orgullo”.
Hasta aquí, una idea general del proyecto de whiskies andinos que en un par de años llegará a los consumidores (con destino de exportación principalmente). Sin embargo, de entre el futuro portfolio de whiskies hay uno que se destaca por una particularidad adicional, que de alguna manera cierra una historia que comenzó cuando Jabez Bennett Williams se afincó en San Juan.

Paisaje de Agua Negra, San Juan, a 5000 metros sobre el nivel del mar
En medio de la nada, a 5000 metros de altura
A 5000 metros sobre el nivel del mar, cerca de Agua Negra, paso fronterizo en el que la ruta 150 conecta a la provincia de San Juan con Chile, los hermanos Williams añejan una partida especial de unos de sus spirits mendocinos, que a la fecha es el whisky de mayor altura del mundo.
“Poder añejar barricas a 5000 metros sobre el nivel del mar no solo significa una altitud importante, que de hecho lo es, sino que tiene un trasfondo técnico aun más relevante –explica Gabriel–. La altura provee un añejamiento más sutil y muy diferente a cualquier otro. La altura extrema que hemos buscado, nos permite obtener un whisky con mejor evolución, más equilibrado y con mayor elegancia, todo dado las extremas condiciones climáticas que se producen a dicha altura: calor extremo, frío extremo, menor presión atmosférica. Además, en Los Andes argentinos la radiación solar UV, que es la que mayor energía emite, pasando los 4000 metros de altura cuenta con los mayores niveles sobrepasando el 20%, del total de la radiación solar, siendo que normalmente debería ser del 9% del total. En los Andes, a los 5.000 metros de altura, ¡todo es diferente!”

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LA PÁGINA DE JORGE FERNÁNDEZ DÍAZ


Los “emancipadores” quedaron del lado de los imperialistas

Jorge Fernández Díaz
Existe un izquierdismo residual, melancólico y falaz, que imaginó a Putin como la reencarnación de sus fantasías revolucionarias –escribió Jorge Sigal en Twitter mientras las tropas rusas ingresaban a sangre y fuego en Ucrania–.
¡Despierten, no vuelvan a ser cómplices de otro genocidio; no esperen a que se desclasifiquen los archivos para descubrir los crímenes!”. Mucho antes de ser escritor, editor y periodista, y un activo intelectual del Club Político Argentino, Sigal viajó clandestinamente a Moscú y estudió en la escuela Konsomol para militantes y fue más tarde un dirigente relevante del Partido Comunista; luego rompió con ese dogma, publicó un libro fundamental y doloroso –El día que maté a mi padre– y se volvió un estudioso de las creencias ciegas y de las taras progres. Su tuit del último jueves tenía por destinataria una comunidad dominada hoy por el kirchnerismo –allí anidan también excamaradas suyos vueltos milagrosamente peronistas–, pero también por tribus nómades de “almas bellas”. Un territorio discursivo y un tanto inarticulado que sin embargo tiene mucha pregnancia en el mundo del espectáculo, la cultura, los medios, las aulas y las cátedras, los barrios cool de Buenos Aires y otros reductos de hippies con OSDE y revolucionarios de café. A esa vasta grey, irreflexiva y puerilmente antioccidental, pretende siempre representar –aunque con irregular suerte– la arquitecta egipcia: con sus múltiples internas y matices, se trata de un colectivo gaseoso y de un “sujeto histórico” sin capacidad efectiva para hacer historia, pero resulta estratégico para la “batalla cultural” y decisivo para el blindaje del poder. Se autopercibe al mismo tiempo de izquierda, antimperialista, feminista, no binario, diverso, ecologista, moderno, pacifista, compasivo y solidario: está atravesado por banderas opuestas como los violentos ideales setentistas y la corrección política, y presume continuamente de encarnar el Bien. Miró para otro lado, no obstante, cuando los Kirchner corrompían con dinero y partidismo los organismos de derechos humanos y mientras las dictaduras del palo cometían delitos de lesa humanidad. Y aspiró, más o menos secretamente, a que Xi fuera un nuevo Mao y Putin, un improbable Lenin redivivo. El enemigo de mi enemigo es mi amigo, proclamó tácitamente, y es así como celebraba una y otra vez el crepúsculo de la “democracia liberal”, obviando la prosperidad igualitaria que alcanzaron las naciones desarrolladas. Justo en esas naciones, y no en otras, es donde avanzan en serio las reformas pedidas por los políticamente correctos. Las autocracias no alientan ni toleran los “nuevos derechos” ni las ideas de vanguardia, ni son porosas a los grandes reclamos de los individuos y las minorías; pregunten, si no me creen, en los alrededores del Kremlin, o en el Gran Salón del Pueblo de Pekín. Nacionalismo y diversidad son conceptos antagónicos, y sin reconciliación posible. Donde reina un partido único, no hay espacio para divergencias políticas, identitarias, lingüísticas, sexuales ni sociales. El nacionalismo despótico es un veneno global creciente, y la corrección política, que a veces comete la insensatez de transformarse en una nueva y patética Inquisición, actúa paradójicamente como un inesperado antídoto. Son dos trenes emergentes que corren por la misma vía y en sentido contrario, y que acuden presurosos a una colisión espeluznante. No ha nacido todavía una autocracia que articule como ideología propia la diversidad militada, flor de suma delicadeza que solo crece en el jardín libre de las “decadentes” democracias representativas. Como sea, todos saben quién es y el modo en que piensa el monarca de Moscú. Es un retrógrado y su proyecto consiste no solo en anexar territorios ajenos sino en defender los valores del “tradicionalismo” (sic) frente a la “degradación moral” de Occidente. Los progres argentos, contra toda evidencia, mantuvieron igualmente su admiración por el zar, y es por eso que no pusieron el grito en el cielo cuando Cristina Kirchner relativizó en 2014 la gravedad de que se hubiera merendado la península de Crimea. Y por eso también toleraron que Alberto Fernández se arrodillase ante su trono: “Haberle ofrecido al autócrata Putin ser la puerta de entrada de Rusia a nuestro continente será recordada como una de las peores defecciones de la política exterior argentina –escribió a continuación Sigal–. La frivolidad en momentos bisagra de la Historia, tarde o temprano se paga”.
El nacionalismo despótico es un veneno global creciente, y la corrección política, que a veces comete la insensatez de transformarse en una nueva y patética Inquisición, actúa paradójicamente como un inesperado antídoto
Hemos coqueteado con el violador mientras nos rasgábamos las vestiduras por las violaciones, hasta que el psicópata entró en acción y nos dejó mudos. Cuando comienzan los tiros y las masacres, las fantasías se hacen añicos. En una vuelta de tuerca espectacular, resulta entonces que la izquierda defendía a la derecha. Que los “emancipadores” quedaron del lado de los países poderosos y expansionistas, y en contra de los pequeños que se resisten a ser colonia. Los orgullosos soberanistas del kirchnerismo –los mismos que ejecutaron la pérdida de nuestra soberanía energética– apoyan a una república imperial que niega con balas y bayonetas la independencia de su vecino. Resulta entonces, para sintetizar, que los progres defendían a los reaccionarios, los demócratas a los autócratas, los pacifistas a los halcones de la guerra, los antimperialistas al imperio, y “les feministes” a uno de los regímenes más misóginos y homófobos del planeta.
Admitamos, nobleza obliga, que los progres nacionales y populares no están solos en estas lúgubres bobadas. Rusia operó en Europa alentando a partidos antisistema de izquierda y de ultraderecha; no le interesaban, como se ve, las ideologías sino hundir el centro, es decir: la mismísima democracia. Que suele ser fiel al capitalismo, como señaló Felipe González, aunque este no le responda con la misma lealtad, puesto que muchas veces se transforma en mafioso y acompaña tiranías: fascismo de mercado, como le dicen. Moscú también financió toda una corriente de opinión internacional a la que se sumaron alegremente profetas de cuarta ansiosos por vender humo encuadernado y a buen precio. Anunciaban la “buena nueva”: el sistema democrático está agotado. La alternativa quedaba siempre difusa, pero la ofrecen ahora por contraste el PC chino y el zarismo ruso, que el jueves lanzó una guerra colonialista y consiguió de ciertos estadistas y bocones no un repudio, sino un atronador silencio. O, en todo caso, algo así como una nueva “teoría de los dos demonios”, igualando las culpas del matón del recreo con las del alumno vapuleado. No se trata de una invasión sangrienta, dicen los camaradas, sino de un conflicto de partes. Como si durante la dictadura de Videla, mientras el Estado terrorista cazaba y asesinaba, otros países igualaran y llamaran al “diálogo y la reconciliación de los dos bandos en pugna”. Aquí el progresismo que se ilusionó con Putin recita con regocijo toda la liturgia nacionalista. El nacionalismo, como el whisky, en pequeñas dosis es reconfortante; en grandes, te convierte en un adicto peligroso con delirium tremens. Suele ser un camino de ida, que trabaja el “orgullo nacional” e industrializa los resentimientos colectivos, que tiene la patria siempre en la punta de la lengua y el gatillo en la yema de los dedos, y que al final produce catástrofes. Sobre todo, cuando la gestión no da buenos resultados y hay que perpetuarse mediante un “acto heroico”. Hace hoy 40 años exactos, Galtieri tuvo una de esas ocurrencias.

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JUEGO LIMPIO


Juego limpio, de Tove Jansson
Destellos cotidianos de una vida compartida
Mariano Vespa


Gran parte de las fotos isleñas de Tove Jansson (Helsinki, 1914-2001) y su compañera, la artista visual Tuulikki Pietilä, que circulan en la Web irradian una amalgama de amistosa ternura. En 1965, cuando ya era reconocida en los países nórdicos por la saga de los Mumin, cómics y libros sobre una familia de hipopótamos, la escritora finlandesa de lengua sueca decidió construir una cabaña remota en un archipiélago, similar a la de un pescador. Esa casa de veraneo, donde residieron más de veinticinco años sin luz eléctrica, aún conserva variados objetos, investidos de esa armonía: cofres de madera, cubetas enlozadas, alfombras tejidas, polaroids por toda la casa, fichas con anotaciones, piedras de mar, frascos reutilizados con especias.
Juego limpio, publicada originalmente en 1989, recrea un escenario similar: Mari es escritora y Jonna se dedica a las artes plásticas. A veces conviven en un departamento en la gran ciudad, donde cada una tiene su estudio, y otras veces lo hacen a la vera del río, en una pequeña construcción. Algunas referencias dispersas, como el cine de Fassbinder o una canción del grupo América, sitúan la trama en los años setenta. No hay exactitud en la edad de los protagonistas, pero parecería que tienen cerca de setenta años . O, en todo caso, lo que intenta hacer Jansson es olvidarse de la progresión temporal para situarse en el núcleo hogareño, en lo apacible de la intimidad compartida.
Cincelar, tallar, enmarcar: verbos recurrentes que no solo tienen que ver con el ejercicio artístico, sino también como una manera de pensar la cotidianidad, donde las conversaciones fluyen en tanto formas de pensamiento y de interrogación. Algunos viajes, como la visita a cementerios en Francia son movilizantes: “Frente a esas [tumbas] se quedaba mucho tiempo, parecía feliz en medio de la vegetación desenfrenada que jugaba a la jungla sobre la tierra sagrada”, describe la narradora. A los diálogos creativos y los recuerdos familiares, Mari suele imprimir una dosis de existencialismo, cada tanto se detiene en entender el sentido del arte, el destino de sus vidas.
Las ondulaciones de la historia la traen los personajes esporádicos, que, desde lo excéntrico e imprevisto, producen giros: un marionetista de noventa años, una empleada de hotel bromista, una fanática de la madre de Mari que tiene miedo a las tormentas, y tantas otras apariciones que, sin modificar el entorno, dejan algo. Construidos como “islitas”, breves, con cierta independencia, ni tan floridas ni tan minimalistas, los capítulos de esta novela –la tercera, después de El libro del verano y La verdad increíble que es traducida directamente del sueco original por Christian Kupchik– hablan del día a día como un boceto, pero a la vez como grandes instancias nebulosas.


Juego limpio

Por Tove Jansson

Cia. Naviera Ilimitada. Trad.: Christian Kupchik

136 páginas, $ 1300

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EL ANÁLISIS PROFUNDO


Cerca de Putin en el peor momento

Joaquín Morales Solá
En el lugar equivocado, en el momento inoportuno. Ahí estuvo Alberto Fernández cuando hace poco más de veinte días se le ocurrió pasar por Moscú y abrazarse con quien ahora se convirtió en un criminal de guerra. El extraño encanto del kirchnerismo por los hombres fuertes y por el estilo de los matones. Putin es el reverso de las democracias occidentales. Mejor, entonces. Putin refuta a las democracias burguesas, según gran parte de la facción política gobernante que abreva en los paradigmas de hace 50 años. A los kirchneristas les encanta también que alguien los atemorice. Hay algo de masoquismo político en esos gustos. Néstor y Cristina Kirchner gobernaron y gobiernan con métodos que muestran sus preferencias a ser, como Putin, más temidos que amados. 
Ahora no quieren nombrar a Putin y se resistieron a mencionar a Rusia. El primer documento del Gobierno se refirió a la “situación en Ucrania”; no escribió el nombre de Rusia. ¿Qué pasaba en Ucrania? ¿Sufría una ola masiva de contagios de coronavirus o había sido sacudida por algún estrago de la naturaleza? Los historiadores que lean ese documento tendrán que recurrir a otras fuentes para saber que estaba siendo invadida por su vecina Rusia, una de la principales potencias militares del mundo. El segundo documento avanzó un poco más y habló de “acciones militares de Rusia en Ucrania”. ¿Cuáles eran las acciones militares? ¿Hubo un desfile militar o un acto en homenaje al soldado desconocido? La agresiva invasión rusa por tierra, aire y mar estuvo muy lejos de esa edulcorada fraseología. Cristina calla sobre Rusia y Alberto Fernández eligió la neutralidad en la OEA frente a la invasión, cuando ni el silencio ni la neutralidad son ya opciones morales.
Casi ochenta años más tarde, el peronismo resucitó la Argentina de la Segunda Guerra; entonces también eligió mantenerse neutral entre Hitler y las democracias occidentales. Neutralidad entre el nazismo y la democracia. Perón estaba en aquel gobierno de la neutralidad. Entonces comenzó la debilidad peronista por los regímenes autoritarios. Putin es el nuevo nombre del expansionismo nazi. ¿Otro ejemplo? La eterna seducción del kirchnerismo por el duro régimen chino, una dictadura vertical e implacable, es contradictoria con los principios históricamente proclamados por el peronismo: nadie hizo más por la degradación de las condiciones laborales en el mundo que el Partido Comunista chino. El estado de bienestar europeo comenzó a desaparecer cuando Europa debió competir con China, que tiene a sus trabajadores a pan y agua.
¿Cómo pedirle un mínimo ajuste de cuentas púbicas a un gobierno que decidió subsidiar la mitad de las vacaciones de verano de todos os argentinos pobres o ricos que quisieron descansar cerca del mar o de la montaña?
El kirchnerismo “malvinero”, como se define esa facción política, es también paradójico. No se puede comparar la ocupación de las islas Malvinas por parte de Gran Bretaña con lo que está haciendo Rusia en Ucrania. La ocupación de las Malvinas sucedió en 1833, cuando no estaban vigentes los principios de las relaciones internacionales que rigen desde el fin de la Segunda Guerra, en 1945, según los cuales ningún país tiene derecho a ocupar por la fuerza el territorio de otra nación. Pero el pretexto básico de Putin es la defensa de las autoproclamadas repúblicas autónomas de Lugansk y Donetsk, que pertenecen a Ucrania y donde predominan sectores sociales prorrusos. La timidez del gobierno argentino frente a ese ultraje es un pésimo precedente para el caso de las Malvinas. ¿Con qué autoridad moral la Argentina se negará en adelante a los deseos de autodeterminación de los habitantes de las Malvinas si fue indiferente ante la proclamación de repúblicas independientes en el centro de Europa, con el argumento de la autodeterminación y bajo la protección de una potencia militar? También a las Malvinas la protege otra potencia militar, Gran Bretaña, desde hace 190 años. Otra vez: ¿por qué nadie le advirtió al Presidente sobre la confusión diplomática en la que se está metiendo?
Es probable que Biden no tenga más remedio, ante un cambio tan significativo en el mundo, que seguir propiciando el acuerdo de la Argentina con el Fondo Monetario. Pero las cosas se oscurecieron un poco en los últimos días, porque el staff del Fondo (los funcionarios estables del organismo) advirtió que Martín Guzmán le había hecho sarasa cuando le prometió bajar el déficit al 2,5 por ciento del PBI. ¿Cómo lo haría si no había una propuesta de aumento sustancial de las tarifas de gas y electricidad o, para decirlo con otras palabras, una baja importante en los subsidios para consumir energía? No hay muchas opciones: el déficit se bajará con un aumento de las tarifas de la energía o con una inflación que vaya licuando los salarios y las jubilaciones. Ya la propia directora del Fondo, Kristalina Georgieva, adelantó que el propósito del organismo era bajar la inflación argentina.
Quedan solo las tarifas. El problema de Alberto Fernández consiste en que las tarifas no son una cuestión que las decide él. Dice, mordaz, un funcionario cercano al Presidente: “Los aumentos de tarifas los resuelve el subsecretario de Energía, Federico Basualdo, en el Senado o en Juncal y Uruguay, depende de dónde esté Cristina”. Cuando Alberto Fernández accedió a la presidencia se comprometió ante varios interlocutores que jamás consentiría un atraso en el precio de las tarifas de servicios públicos. No sabía entonces que la vicepresidenta tomaría por asalto las oficinas donde se decide el precio de la energía. Pero, ¿cómo pedirle un mínimo ajuste de las cuentas públicas a un gobierno que decidió subsidiar la mitad de las vacaciones de verano de todos los argentinos pobres o ricos (el famoso Previaje) que quisieron descansar cerca del mar o de la montaña? ¿Cómo, cuando el país que hace ese despilfarro tiene un déficit enorme, carece de crédito internacional, está sin dólares y emite desbocadamente pesos espurios?
El precio de la energía aumentó en el mundo. En el directorio del Fondo están sentados representantes de gobiernos que en sus países debieron pagar un costo político por el aumento de la energía ante sociedades insatisfechas. ¿Por qué tolerarían el populismo argentino que aspira a seguir subsidiando el consumo de energía? Hay que parafrasear a Alberto Fernández: “Con Biden solo no alcanza, sin Biden es imposible”. Justo, además, cuando Biden hizo trascender su desagrado por la ingratitud del presidente argentino durante aquel viaje infeliz a la madriguera de Putin.

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LA POLÍTICA DE LA IGNORANCIA Y EL ¡¡¡YO NO FUI !!!!


Dirigentes que escapan de la realidad

Sergio Suppo

Como animales que huyen de los incendios correntinos, chamuscados, una parte significativa de la fauna política huye de las negociaciones que deben terminar en un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) o, peor, con el anticipo de otro incumplimiento argentino frente a sus recurrentes endeudamientos.

Todo ocurre mientras queda expuesto el resquebrajamiento de las formaciones que gobiernan o aspiran a hacerlo, a la vez que el descontento social por los fracasos repetidos abre las puertas a personajes que prometen barrer con el sistema de poder.
"Nadie quiere hacerse cargo del costo político, económico y social que deberán seguir afrontando una vez que la Argentina haya cerrado con el Fondo"
La endeblez de la economía depende de un acuerdo con el FMI, complejo de asumir y difícil de ejecutar sin un perentorio esfuerzo. Mientras, las relaciones internas de las alianzas aparecen sacudidas por una precipitada oleada de especulaciones hacia la todavía lejana disputa por el poder, a fines del próximo año.
Nadie quiere hacerse cargo del costo político, económico y social que deberán seguir afrontando una vez que la Argentina haya cerrado con el Fondo, si es que la alianza gobernante al fin se pone de acuerdo en concretarlo.
Los sondeos que cerraron 2021 y abrieron 2022 muestran el enojo social con el Gobierno y con los dirigentes en general. Hay quienes, parados en los siempre inestables datos de la opinión pública, se atreven a insinuar un clima parecido al “que se vayan todos” de dos décadas atrás.
Javier Milei atraviesa un veranito de popularidad con solo decir que no pertenece a la dirigencia que provocó los problemas y con la facilidad de resumir la solución en un ajuste sobre los gastos de la política. ¿Así de fácil? Personajes similares han prosperado en Brasil, Estados Unidos o Gran Bretaña, montados en el descontento social y los ensayos fracasados y consecutivos de los espacios partidarios tradicionales. Donald Trump, Jair Bolsonaro y Boris Johnson comprobaron que no era tan sencillo solucionar problemas concretos como embestir verbalmente contra sistemas políticos quebrantados.
En el interior de las grandes coaliciones también se cocinan soluciones extremas para una clientela rabiosa que espera la magia de la felicidad inmediata que le cambie el humor.
Un aire de ajenidad sopla en el kirchnerismo respecto del gobierno que su propia jefa inventó una vez que descubrió que ella por sí misma no podría regresar a la presidencia. Cristina Kirchner consumó una maniobra sorpresiva cuando hizo presidente a Alberto Fernández luego de una recorrida previa que recogió los pedazos rotos de un peronismo disgregado en los últimos años de su mandato.
Esos peronistas entraron a la misma bolsa que habilitó la actual vicepresidenta en un acto de liderazgo y habilidad, contrapuesto con la frustración que la segunda mitad del mandato de Mauricio Macri había provocado en sectores decisivos del electorado.
Es ahora la propia Cristina la que rompió con su propio invento, socia en las buenas, alejada en los malos momentos. Su juego ya se insinuó cuando su hijo Máximo dio vuelta la primera carta: expondrá a Alberto Fernández a pagar todo el costo de las condiciones del acuerdo con el Fondo Monetario y se guardará un posterior: “Yo les avisé; yo tenía razón”.
Ese ensayo de resguardo se basa en la certeza de que la situación de la economía no mejorará lo suficiente como para ser competitivos el año que viene y, además, en la convicción de que cumplir con lo que se pacte con el Fondo impedirá atender al núcleo electoral que la sostiene, en las profundidades del abismo de pobreza y marginación del conurbano.
El acuerdo con el Fondo parece una mancha venenosa, pero lo que en realidad complica al Gobierno, como a sus alternativas futuras, es la inevitable necesidad de un reacomodamiento de las variables de la economía y de las finanzas. El tan maldecido ajuste se hará por la vía de un plan asumido por el Gobierno o lo terminará haciendo la propia realidad, con la brutalidad conocida de los estallidos de otros tiempos.
"La idea de Carrió le ahorra a la oposición un debate que pasará, es inevitable, por la decisión de Macri de contraer un fenomenal endeudamiento"
Mientras Cristina presiona para morigerar el ajuste y coparticipar su costo entre su exsocio Fernández y los opositores de Juntos por el Cambio, desde ese costado Elisa Carrió lanzó un globo de ensayo al proponer que el acuerdo con el Fondo no pase por el Congreso y sea asumido por completo como un acto del Poder Ejecutivo.
Es un giro que expresa que el Presidente no tiene los votos para aprobar ese pacto con el FMI y que apunta a evitar que Juntos por el Cambio reemplace con sus votos o sus abstenciones las adhesiones que el kirchnerismo le negará a su propio gobierno.
De paso, la idea de Carrió le ahorra a la oposición un debate que pasará, es inevitable, por la decisión de Macri de contraer un fenomenal endeudamiento a poco de observar que los prestamistas privados se disponían a cerrarle el grifo.
Juntos posa en fotos de unidad que en realidad confirman una guerra de egos y especulaciones que separa a sus principales dirigentes y pone en riesgo sus posibilidades de aprovechar las chances que les ofrecen la división del oficialismo y el avance de la crisis económica.
Unos y otros, los que están y los que quieren volver, comparten el riesgo de quedar unidos por el fracaso compartido. Es lo que explican las maniobras para despegarse de la tragedia. Es lo que expone a los dirigentes en su ingenio y en su miseria.

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lunes, 28 de febrero de 2022

LA BATALLA DE CASEROS


La batalla de Caseros: ruptura, continuidad y sutura de la historia argentina
A 170 años de un combate que dio origen a una nueva Argentina en la que Mitre cumpliría un papel clave, conviene volver a ese hecho crucial desde la perspectiva del presente
Marcelo H. Garabedian
Una escena de la batalla de Caseros, en una litografía del artista italiano Carlos Penutti
La batalla de Caseros fue el escenario donde convergieron aproximadamente unos sesenta mil soldados de ambos ejércitos y combatieron durante seis horas. Las operaciones se iniciaron en el Palomar de Caseros y culminaron en los terrenos de Palermo. Se han cumplido 170 años de ese hecho histórico.
Los aniversarios siempre se convierten en circunstancias inmejorables de intervención para definir las identidades nacionales. Suelen aprovecharse, además, para fijar posicionamientos políticos en relación con el presente.
En el ejercicio de analizar la historia existen las “rupturas”. La batalla de Caseros ha sido presentada como una de ellas, pero también existen las “continuidades” y por supuesto, las “resignificaciones” o “suturas” historiográficas. Estos elementos conviven dentro del gran ciclo de la historia, abriendo y cerrando pequeños capítulos de un examen, en principio, interminable.
Tanto Caseros como el bando triunfador, los constitucionalistas encabezados por Juan José de Urquiza, han sido presentados como una bisagra de nuestra historia moderna. Esto obedece a que se reivindicaron dos principios generales. El primero fue el objetivo de lograr la Organización Nacional sobre la sólida base de la redacción y promulgación de una Constitución Nacional para terminar con otro tipo de organización no institucionalizada, fundada en el equilibrio político con los caudillos provinciales que habían convivido con el predominio del gobernador bonaerense Juan Manuel de Rosas.
"En la década de 1850 se dio un gran debate sobre la forma que debía adoptar la Nación"
Rosas ejercía las veces de representante de la Confederación en el exterior, facultad delegada y renovada periódicamente por el conjunto de las provincias. La nueva época abrió un nuevo escenario en el que se manifestaron tensiones y enfrentamientos entre Buenos Aires y la Confederación de las Provincias Unidas, en una disputa que duró toda la década de 1850 y culminaría con la batalla de Pavón, en septiembre de 1861.
El segundo aspecto tiene que ver con la forma de gobierno, la República federal, que garantiza la aclamada libertad individual y la autonomía que reclamaban para sí las provincias desde los comienzos de la etapa independiente. La libertad fue un pilar fundamental y debía garantizarse incluso por sobre las voluntades dominantes de turno.
Durante la década de 1850 se produjo el debate más fecundo sobre las nuevas formas políticas que debía adoptar la nación en construcción. Muchas de nuestras principales obras constitucionales, históricas y políticas datan de este período: Argirópolis (1850) y Campaña del Ejército Grande aliado de Sud América (1852), ambas de Sarmiento; Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina (1852), de Juan Bautista Alberdi; Historia de Belgrano y de la independencia argentina (1858), de Bartolomé Mitre; y el Código de Comercio de Buenos Aires (1859), redactado por Dalmacio Vélez Sarsfield y Eduardo Acevedo.
Existieron también continuidades. El legado de autoridad del Estado que emanaba desde el Pacto Federal de 1831 fue imprescindible, tal como señaló Alberdi, dado que las montoneras se resistían en disciplinarse y, por lo tanto, continuaban existiendo como proyectos políticos regionales y paralelos, enfrentados con los constitucionalistas. Esa problemática se extendió durante los siguientes treinta años, en los que no sólo se ejerció la fuerza, sino que se dieron grandes debates sobre los acuerdos políticos e institucionales que han quedado registrados en las páginas de los diarios de la época.
Un día después de la batalla de Caseros, que se libró el 3 de febrero de 1852, el coronel Virasoro ingresaba en la ciudad de Buenos Aires como avanzada del Ejército vencedor. Rosas había optado por el exilio en Southampton y los puestos de autoridad habían quedado acéfalos. Benito Hortelano, un librero e impresor español afincado en la ciudad, autor de una autobiografía muy interesante, se apresuraba a quitar de la puerta de su librería el cartel obligatorio que rezaba “mueran los salvajes unitarios”.
Mitre, joven periodista
Este cronista de la ciudad editaba varios periódicos que divulgaban en su mayoría información comercial. En medio de la parálisis provocada por la guerra, el 5 de febrero Hortelano propuso a sus socios continuar con la edición del diario y dado el nuevo escenario político analizó los cambios posibles. Entre los más importantes, planteó: “Había venido en el ejército un joven precedido de alguna fama como periodista y hombre de esperanzas, este joven era el comandante D. Bartolomé Mitre, quien pronto se puso en relaciones con nosotros y a quien encomendamos la dirección del diario con la asignación de 4000 pesos papel mensuales. Propuso, al hacerse cargo de la redacción, el cambio del nombre de El Agente por el de Los Debates, para que no tuviese punto de relación alguna con las doctrinas que El Agente había sostenido. El 1° de marzo se hizo cargo con tan brillante éxito, que el público corrió a suscribirse al diario de moda, y a fe que lo merecía, porque fue un diario como no había habido otro, ni después ninguno lo ha igualado”.
"Mitre quería dejar atrás los confictos del pasado reciente"
Bartolomé Mitre tenía 30 años de edad. Había realizado una experiencia en el mundo de la poesía, las obras de teatro, el periodismo y también como militar, en Uruguay, y sobre todo en Bolivia. En Valparaíso participó activamente en el mundo de la prensa, al lado de figuras como Sarmiento y Alberdi.
La década de 1850 encontrará a Mitre entregado a la tarea central de la organización nacional y, después del resultado de Caseros, al objetivo de lograr las necesarias suturas de la historia. Su labor historiográfica así lo atestigua. También desde la prensa, y en especial en Los Debates, expresó sus ideas sobre un orden duradero e impersonal que contuviera a las provincias y ofreciera previsibilidad al desarrollo del país.
Este orden virtuoso no fue logrado de inmediato; surgieron proyectos antagónicos y alternativos. Y, por supuesto, no colocó en un pie de igualdad a todas las provincias. Aun con estas características, debe encomiarse el esfuerzo emprendido por las dirigencias nacionales y provinciales de la época, que confluyeron en una Constitución Nacional y en un orden que permitió la paulatina llegada de inmigrantes, las inversiones en infraestructura y la renovación urbanística de las principales ciudades del país. Si bien eran muchas las diferencias políticas que dividían a las dirigencias nacionales y provinciales, esos objetivos centrales fueron un proyecto de encuentro a lo largo de muchas décadas.
La labor de Mitre en el periodismo porteño se inició el 1° de abril de 1852 con el primer número del diario Los Debates. El editorial “Profesión de Fe”, que comenzó con una cita de Lamartine sobre la importancia de la prensa como garantía para la libertad, fue una declaración política de apoyo a una república federal y a la promulgación de una Carta magna que diera por resultado la organización nacional. Mitre miraba el futuro y quería dejar atrás los conflictos del pasado reciente.
Esta fue una decisión política que compartió con Justo José de Urquiza, incluso en los momentos previos y posteriores a la batalla de Pavón, que los tuvo como contendientes. El intercambio epistolar entre ambos, entre 1860 y 1868, es una muestra cabal de que aun en el conflicto no podía perderse de vista el proyecto de una organización política que contuviera al conjunto, como único medio para alcanzar la integración y la prosperidad de la Nación que comenzaba a articularse.
Usos de la historia
A lo largo del tiempo, estas fechas se han presentado como estandartes para los proyectos políticos en pugna, reivindicando o silenciando su legado. El Centenario de la batalla de Caseros, en 1952, llegó bajo la presidencia de Juan Domingo Perón, que había logrado la reelección inmediata luego de la Reforma Constitucional de 1949. La prensa ligada al gobierno no mencionó el suceso, reservando un espacio para la evocación del combate de San Lorenzo, que por casualidades de la historia también se había desarrollado un 3 de febrero, pero de 1812. En cambio, los diarios LA NACION, con Arturo Capdevilla, y La Vanguardia, órgano oficial del Partido Socialista, recordaron la batalla de Caseros y todo lo que con ella cambió en la historia argentina y su devenir político.
"El legado de Caseros sigue vigente en nuestros días"
En el sesquicentenario de Caseros el país estaba bajo los estragos de la peor crisis económica, social, política e institucional desde la recuperación democrática de 1983. Ya habían pasado la sucesión de efímeros presidentes de los últimos días de 2001. En la vorágine de noticias, la evocación de Caseros permitió revalorizar las preguntas sobre la organización nacional, en momentos en que estaba en duda la misma continuidad de la Argentina como comunidad política de destino.
La vigencia del legado de Caseros demuestra que tanto la democracia como las formas republicanas son pilares fundamentales que nuestra sociedad debe repensar permanentemente a fin de garantizar la convivencia armoniosa entre los argentinos y buscar los consensos necesarios para asegurarles un futuro de prosperidad.



Investigador. Museo Mitre
El combate de Caseros, el enfrentamiento entre las tropas de Juan Manuel de Rosas y Justo José de Urquiza librado el 3 de febrero de 1852 que marcó un punto de inflexión en la historia argentina, ha sido objeto de múltiples abordajes académicos y bibliográficos. En el recién publicado Caseros. La batalla por la organización nacional (Sudamericana) un grupo de especialistas analizan la batalla en su dimensión militar, política, económica, diplomática y social, en la idea de que en ella se resuelven, en buena medida, los conflictos y las tensiones que el país había acumulado desde la Revolución de Mayo.
“Caseros representa la caída del gobierno de Rosas, el inicio de un proceso de organización constitucional, la implementación de la libre navegación de los ríos y el reacomodo de las relaciones de fuerza entre los países vecinos de la cuenca platense”, señalan en el prólogo Ignacio Zubizarreta, Alejandro M. Rabinovich y Leonardo Canciani, los tres doctores en Historia, editores del libro.
Más allá de volver al combate en sí, el prólogo ofrece una clave de lectura del libro, que apunta a profundizar en el conocimiento del pasado en función de las preguntas del presente: “La historia es inmutable; la historiografía es completamente dinámica, porque evoluciona al mismo tiempo que la sociedad. Por ese motivo no ha existido, ni existe, una única interpretación de lo que significó Caseros para la Argentina y la región, sino muchas”.
El libro propone seis capítulos. “De gobernador a Jefe Supremo. La construcción del orden rosista”, a cargo de Zubizarreta y Canciani; “Justo José de Urquiza y el Ejército Grande de la América del Sud”, por Roberto Schmit, doctor en Historia; “Juan Manuel de Rosas y el ejército de Buenos Aires”, por Agustín Galimberti, doctor en Ciencias Sociales; “3 de febrero de 1852. La hora de la verdad”, a cargo de Rabinovich; “El saqueo y la muerte. El día después de la batalla”, por el doctor en Historia Gabriel Di Meglio, y “Entre rebeliones y constituciones. El violento camino a la paz”, por María Fernanda Barcos, doctora en Historia, y Zubizarreta

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