miércoles, 31 de marzo de 2021

HORACIO LAVANDERA EL 24 DE ABRIL


¡VOLVEMOS A TOCAR!

Se viene una gran fecha presencial en el Teatro Coliseo el sábado 24 de Abril.
Tendremos un programa con los grandes clásicos de George Gershwin y, por supuesto, del gran Astor Piazzolla con PIPI Piazzolla como artista invitado
Conseguí tus entradas en Ticketek Argentina o en el siguiente link: http://bit.ly/38YWekN
¡Los espero!



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LA PÁGINA DEL DR. JUAN CARLOS DE PABLO


Caso M: ¿por qué una vecina sabía más que la policía?
El episodio resalta la importancia que tiene la información específica, que solo poseen quienes viven o trabajan en la cercanía de los acontecimientos.


Juan Carlos de Pablo

Recorrido por el Barrio Cildañez donde vivia M, la niña que estuvo secuestrada durante tres días
Que sobre el paradero de M, una niña de 7 años, una vecina supiera más que la policía no tiene nada de sorprendente. La burla al gigantesco operativo policial, entendible en el plano periodístico y político, no debe hacernos perder de vista la importancia de la información específica, que rara vez puede ser reemplazada por tecnologías sofisticadas, pero que operan sobre la base de información general.
Para aclarar más la cuestión conversé con el ruso Jacob Marschak (1898-1977), quien desarrolló su carrera en cuatro países: Rusia, Alemania, Inglaterra y Estados Unidos. Nacido en Kiev, fue ministro de trabajo en Georgia, al comienzo de la revolución menchevique.




 Según Tjalling Charles Koopmans, Marschak es un buen ejemplo de aquello de que se puede sacar a un ruso de Rusia, pero no se puede sacar a Rusia de un ruso. En Estados Unidos enseñó en la New School for Social Research, y en las universidades de Chicago, Yale y California-Los Ángeles. Presidió la Asociación Americana de Economía, pero falleció mientras ejercía el cargo, por lo cual no existe la conferencia presidencial que se pronuncia al final de cada mandato. Según Roy Radner, se pueden identificar por lo menos tres áreas donde realizó contribuciones fundamentales: decisión estocástica, valor económico de la información y teoría de los equipos.

–En Chicago usted presidió la Comisión Cowles, que se había mudado desde Colorado Springs, mostrando su capacidad de liderazgo mantenimiento de los equilibrios.

–Así es. En aquella Cowles participaron economistas de la talla intelectual de Koopmans, Lange, Arrow, Klein, Hurwicz, Patinkin, Debreu y –ocasionalmente– Modigliani, Papandreu, Stigler y Friedman. En sus memorias, Hebert Alexander Simon apuntó que la primera impresión que se llevaba un visitante al seminario de la Comisión era que todos hablaban al mismo tiempo, cada uno en un idioma diferente. La impresión no era totalmente incorrecta. Había acentos austríacos, polacos, italianos, noruegos, ucranianos, griegos, holandeses y del centro de los Estados Unidos. El enfoque de la Cowles era muy diferente al del departamento de economía de Chicago, y por esto más tarde la Comisión se trasladó a Yale.

–En 1967 usted hizo un punto muy importante, referido a cómo los seres humanos y las máquinas procesan información y decodifican. ¿Sigue estando vigente?

–Sí, pero permítame que plantee la versión 2021. El cerebro humano es muy inferior a las máquinas para retener números telefónicos, multiplicar o recordar cómo formaba la delantera de su club de fútbol preferido hace medio siglo; pero, en cambio, en decodificación la cuestión es diferente. Escriba en su computadora una instrucción que contenga un error tipográfico y la máquina se detendrá o, en el mejor de los casos, le preguntará si lo que quiso escribir es esto o aquello. Por el contrario, pídale a cualquier mozo de bar un café con “liche” y no tendrá ningún inconveniente en servirle un cortado.

–En la Argentina, hace poco, se montó un gigantesco operativo policial para dar con el paradero de una niña de siete años, quien finalmente fue localizada por el llamado de una vecina. ¿Qué enseñanzas surgen del referido evento?

–La primera cosa que hay que aclarar para entender lo que ocurrió es que no fue una sola vecina la que estaba alerta, sino muchísimas personas. Una de las cuales tuvo el buen tino de advertir la similitud entre lo que estaba viendo, lo que se decía en los medios de comunicación, y de llamar a la policía.

–Buen punto. ¿Qué más?

–El episodio resalta la importancia que tiene la información específica, que solo poseen quienes viven o trabajan en la cercanía de los acontecimientos. Cada uno conoce, en su casa, en el edificio donde vive y en el barrio por el que circula, cosas que los extraños no saben. No es que cada uno de nosotros es más inteligente que el resto; es la proximidad la que nos proporciona información imposible de lograr desde una central de inteligencia, por más modernos que sean los equipos o lo inteligente que sea su personal.

–Entiendo. A la luz de esto, ¿qué le parece habilitar más líneas telefónicas para hablar con el 911 y despedir a parte del personal policial?

–Una exageración. Porque tampoco nos vayamos al otro lado. La información específica es importante, pero no siempre es precisa. ¿Cuántas vecinas llamaron al 911 jurando haber visto a M? No me extrañaría que varias. A propósito: además de los vecinos, quien también tiene información específica es el “vigilante de la esquina”. Me refiero al personal policial que no rota. Quizá la rotación busca evitar la colusión entre el policía y las contravenciones o los delitos menores, pero en términos informativos es costosa. Ahora bien, más allá de este episodio, corresponde hacer un punto más importante.

–¿Cuál es?


–Que para tener buenos diagnósticos hay que evitar lo que se denomina la falacia de composición, que significa que lo que le ocurre a “la Argentina” es lo que le pasa a alguien multiplicado por el número de habitantes. Si en 2020 un local vendió la mitad de la unidades que había vendido en 2019, la economía “no cayó 50%”, porque algunas personas dejaron de comprar en el referido local para comprar en otro o vía Internet.

–¿En qué quedamos entonces?

–En que hay que combinar las dos fuentes informativas. Hace bien el comerciante que atiende con la radio encendida, no sea cosa que hubiera cambiado la política económica y fuera necesario adoptar decisiones. Pero, más allá de la macro, ningún comerciante adopta sus decisiones ignorando lo que le “dice” el mostrador.

–¿Los funcionarios tienen que hacer lo mismo?

–Efectivamente. Tienen que mirar los indicadores estadísticos, que en el caso de las cuentas nacionales, empleo, pobreza, etcétera, se publican con mucho retraso, dada la vertiginosidad que tienen los acontecimientos en su país; pero, además, tienen que saber lo que está ocurriendo en la calle en ese momento. La fantasía es que el ministro de Economía de una nación invita a tomar un café a un economista para anunciarle que va a devaluar; la realidad es que el ministro lo convoca para preguntarle qué es lo que está palpando y qué preocupaciones les plantean sus clientes. Porque, lamentablemente, los ministros no pueden caminar por la calle, mientras que los economistas sí.

–El caso M desnudó otro aspecto de la realidad.


–En efecto: que la indigencia, la pobreza y la situación de calle son categorías heterogéneas y que incluso a un Estado gigante, como el que hoy tienen ustedes, le cuesta llegar a determinada porción de la población. Lo menciono haciéndome cargo de la dificultad de la tarea. Es muy complicado hacer funcionar un país integrado por ejecutores chambones y fiscales severísimos.

–Don Jacobo, muchas gracias.

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VOLVER AL PASADO VISITANDO LAS VIEJAS PULPERÍAS


Las viejas pulperías: caña, gauchos y un viaje en el tiempo tierra adentro
Di Catarina. En Mercedes, una casona de 1830 junto al río Luján, que ofrece picadas, empanadas y recuerdos centenarios
M. L. 
En el siglo XIX fueron censadas 350 pulperías, esquinas y almacenes en la campaña bonaerense; hoy solo subsiste un puñado de estos boliches, dispersos en la etnografía de la pampa, que resisten a la soledad desde hace más de un siglo21 de marzo de 2021
La pulpería es un apostadero remoto, parada de gauchos, refugio de viajeros en la inmensidad del campo argentino. Toma su nombre del pulque, bebida fermentada de fuerte picor. Es una taberna campestre; en su interior nunca falta agua ardiente, caña quemada o licores ásperos. Hay coplas, payadas, cartas… y hay palenque para desensillar y atar caballos. En el siglo XIX fueron censadas 350 pulperías, esquinas y almacenes en la campaña bonaerense. Hoy solo subsiste un puñado de estos boliches, dispersos en la etnografía de la pampa. Resisten a la soledad hace más de un siglo. Aquí algunos mojones en ese camino, que invitan a viajar al pasado.
ESQUINA DE ARGÚAS. Es acaso el más viejo de estos apeaderos: es posta desde 1817. Según cuenta la leyenda José Hernández visitó este boliche y se inspiró en las escenas aquí vividas para algunos de sus versos del Martín Fierro.
La Esquina de Argúas, una posta de 1817
Situada en la huella de la estancia El Durazno, en el partido de Coronel Vidal, la pulpería fue parada obligada de carretas que se dirigían a Mar del Plata en el siglo XIX. La construcción de adobe, con techo a dos aguas –situado en el campo Tierra Fiel– tiene piso de tierra, mostrador de madera y una antiquísima reja.
Detrás de los barrotes de hierro el pulpero despacha caña quemada, caña de durazno, ginebra o caña ombú desde el amanecer hasta que cae el sol. Los viernes a la noche se reúnen puesteros o encargados de estancias vecinas a jugar al truco o a la taba. De día es cobertizo para el gaucho que se detiene a calentar el cuerpo con un trago.
Detrás de los barrotes de hierro el pulpero despacha caña quemada, caña de durazno, ginebra o caña ombú desde el amanecer hasta que cae el sol
SAN GERVASIO. Detrás de un monte sembrado de paraísos y eucaliptos un rancho y un aljibe descubren sus muros de color rosa tan viejo como el apeadero. Cuando atardece en el campo, la única luz del sol de noche brilla como una estrella en el cielo: aquí, dentro de la pulpería, hay una barra para tomar una caña, una ginebra o una copa de licor para templar el espíritu.
San Gervasio. De 1855, pertenece a la comunidad Salesiana
El boliche que lleva el nombre de San Gervasio fue parada, refresco y descanso del viajero desde tiempos en que las carretas no habían sido sustituidas por los autos.
Fundado en 1855 en el paraje Campodónico –a 23 kilómetros de la ruta 51 que conduce a Tapalqué– pertenece a la comunidad de hermanos Salesianos. En otros años fue espacio para pruebas de riendas y jineteada con tropilla. Ahora, en tiempos de pandemia, los gauchos se detienen a jugar a las bochas o al tejo. El trago que sirve el pulpero en vaso de vidrio, precede al plato del día: empanadas picadas… o asado, en caso de llegar con aviso.
MIRA MAR. En un paraje rural entre Carlos Casares y Bolívar, la antigua pulpería Mira Mar no tiene vista al océano, sino a la extensa llanura.
En este paraje recóndito que también se llama Mira Mar, situado a 30 kilómetros de Bolívar, ofrece copas a los lugareños que hace siglos se proveen en el lugar de los elementos más variados: desde alpargatas hasta elementos para trabajar la tierra. La pulpería –que aún conserva su reja original frente al mostrador– fue desde 1899 estafeta postal, despacho de prendas de vestir, de herrajes y de alimentos. Nunca faltaron las copas, para invitar a los gauchos que llegan a tomar un descanso en el camino.
Bolívar: la pulpería Mira Mar es propiedad de Mariano Urrutia, que promote mantenerla abierta mientras viva
EL TORITO. La pulpería se destaca en el paisaje rural de la pampa húmeda en Baradero: es la única de estos pocos boliches que tiene sello postal y un teatro. El rancho tiene un toro pintado en tinte colorado, que da nombre al establecimiento. Un palenque y un arado completan la fachada del recinto, construido con ladrillos y adobe.
El Torito. En la zona rural de Baradero, es la única que tiene sello postal y teatro
Tiene pista de baile al aire libre y pista de doma con tres palos. El lugar, que permanece abierto, es centro de referencia de cultura popular gauchesca. Además del teatro en el mismo complejo hay una pista de doma donde realizar carreras de sortijas o jineteadas.
En el interior del boliche sobre el mostrador, aún se conserva una reja hendida por una puñalada. En las paredes hay pieles de puma, gato montés y zorrino.
En el interior del boliche sobre el mostrador, aún se conserva una reja hendida por una puñalada. En las paredes hay pieles de puma, gato montés y zorrino. En las estanterías se amontonan una máquina manual para moler maíz, otra para hacer chorizos y un pararrayos de cuatro estrellas. Sobre la barra del mostrador, las botellas de Hesperidina, Cubana sello rojo y Cubana sello verde se confunden con otras de licores añejos.
El lugar visitado por el Che Guevara en 1940 fue declarado de interés cultural por el gobierno. Ahora es visitado por unos pocos paisanos que se acercan a tomar unas copas, entre las jornadas de trabajo. Tan singular es la pulpería, que tiene un sello postal propio. Miles de estampillas con la foto de su reja original dan la vuelta al mundo.
LA PAZ. El rancho de adobe establecido en el paraje La Paz desde 1859 y su contiguo almacén de ramos generales, son los más emblemáticos de Roque Pérez. Situado en caminos que en el siglo pasado recorrió el guacho matrero Juan Moreira, ha tenido la audacia de persistir 162 años con sus puertas abiertas hasta hoy. Sirven picadas y aperitivos. Cada año, en la noche de los almacenes –que se celebra en verano– hay música que suena hasta el amanecer.
La Paz. Emblemático almacén de ramos generales de Roque Pérez, desde 1859
EL ALMACÉN DE PAYRÓ. En Payró, partido de Magdalena, frente a la vieja estación de tren, sobre la esquina, se erige una antigua pulpería que lleva el mismo nombre que el pueblo que la alberga. Desde su fundación en 1875, este boliche supo ser punto de encuentro para aquellos paisanos deseosos de beber unas cañas o jugar a la taba, bolsa de trabajo para chacareros y peones, almacén de ramos generales y estafeta postal. Incluso, años más tarde funcionó como corresponsalía del diario LA NACION.
DI CATARINA. En Mercedes junto al puente del río Luján un cartel anuncia: “La última pulpería. El último Pulpero”. El lugar es de 1830. Fernanda Pozzi, sobrina y ahijada de Roberto Di Catarina, tomó las riendas del apeadero cuando falleció el último pulpero en 2015.
La pulpería que en otros siglos frecuentó Don Segundo Ramírez, inmortalizado por Güiraldes en Don Segundo Sombra, resiste el paso del tiempo.
Recuerdos de todo tipo en la pulpería Di Catarina
En septiembre volvió a abrir: comenzó a ofrecer picadas de queso de campo y salame quintero con empanadas picantes y pasteles. Ahora ofrece, también, asado al asador. Los fines de semana hay cantores que con bombos y guitarras hacen gala a los versos del poeta gauchesco.

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MASACRE REPUBLICANA


Más cerca de Venezuela.
El retiro del gobierno argentino del Grupo de Lima implica la convalidación del régimen dictatorial de Maduro y sus violaciones de los derechos humanos
El retiro del gobierno argentino del Grupo de Lima implica la convalidación del régimen dictatorial de Maduro y sus violaciones de los derechos humanos.
Después de meses de gestos que anticiparon la decisión, el gobierno del Frente de Todos tomó la decisión de abandonar el Grupo de Lima, el conjunto de 14 países conformado en 2017 para buscar una salida democrática de la crisis social, política y económica de Venezuela. Las diversas críticas realizadas por el presidente Alberto Fernández a su funcionamiento, su deseo de reflotar la Unasur, la decisión del gobierno argentino de abstenerse en una votación de la Organización de Estados Americanos (OEA) en la cual se rechazaron las últimas elecciones de diciembre de 2020 y la ausencia en las reuniones del grupo presagiaban la desafortunada medida conocida recientemente.
La pertenencia al Grupo de Lima resultaba un problema para Alberto Fernández, ya que el sector ligado a la vicepresidenta Cristina Kirchner y afín al gobierno de Nicolás Maduro le exigía que abandonara el foro regional, requerimiento que al cumplirse muestra otra claudicación del Presidente a favor de la facción más dura dentro de la coalición gobernante.
Por medio de un comunicado la Cancillería afirmó: “La República Argentina formalizó su retiro del denominado Grupo de Lima, al considerar que las acciones que ha venido impulsando el grupo en el plano internacional, buscando aislar al gobierno de Venezuela y a sus representantes, no han conducido a nada. Por otro lado, la participación de un sector de la oposición venezolana como un integrante más del Grupo de Lima ha llevado a que se adoptaran posiciones que nuestro gobierno no ha podido ni puede acompañar”. Se refirió así al reconocimiento que ese foro hizo del presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó.
El comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores también señaló: “Una vez más, reiteramos que la mejor manera de ayudar a los venezolanos es facilitando que haya un diálogo inclusivo que no favorezca a ningún sector en particular, pero sí a lograr elecciones aceptadas por la mayoría con control internacional. Es claro que no pueden las autoridades venezolanas desconocer, sin embargo, que producir las condiciones para un diálogo que resulte productivo es primordialmente su responsabilidad. Un diálogo del que deben formar parte, pero del que no puede apartar a la oposición en su conjunto. Un diálogo que sin duda se vería enriquecido con voces provenientes de los principales actores sociales del país, como la Iglesia, el sector empresario y las organizaciones no gubernamentales, sin exclusiones”.
Sobre el particular, nuestra cancillería ignora alevosamente los sucesivos intentos de diálogo propiciados por la oposición venezolana y que fueron desestimados por el dictador Maduro, como así también las fracasadas gestiones llevadas a cabo para la realización de elecciones libres y transparentes, que no llegaron a concretarse, al tiempo que avaló también los comicios en los cuales Maduro resultó reelegido y que estuvieron seriamente sospechados de fraudulentos.
Llama la atención que en otro pasaje del comunicado, la Cancillería afirmó: “Es importante señalar que las sanciones han afectado el goce de los derechos humanos de la población venezolana, de acuerdo con lo que se constata en el informe de la relatora especial sobre las repercusiones negativas de las medidas coercitivas unilaterales en el disfrute de los derechos humanos”.
Al respecto, y en materia de derechos humanos, cabe recordar los lapidarios informes realizados por la alta comisionada para los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Michelle Bachelet, quien describió descarnadamente las atrocidades y violaciones cometidas por las fuerzas de seguridad que responden al régimen imperante en el país caribeño.
De igual manera que la Cancillería convocó al “diálogo inclusivo que no favorezca a ningún
En línea con su convocatoria a un “diálogo sin exclusiones” en Venezuela, nuestra Cancillería no puede desconocer las flagrantes violaciones a los derechos humanos sector en particular, un diálogo sin exclusiones”, no debió quedarse al margen de la condena internacional a la sistemática violación de los derechos sufrida por buena parte de la sociedad venezolana, llamando al cese inmediato de las acciones que la ocasionan.
El Grupo de Lima fue creado con el objetivo de dar seguimiento y buscar una salida pacífica de la crisis en Venezuela a través de elecciones libres y la liberación de los presos políticos, y para denunciar las constantes violaciones de los derechos humanos de las últimas dos décadas. También, para oponerse a cualquier intervención militar externa con la convicción de que los problemas debían ser resueltos por los venezolanos.


Podrá cuestionarse la falta de avances concretos por parte del Grupo de Lima en la solución de la crisis venezolana, pero retirarse del foro es lisa y llanamente no compartir los objetivos para los que fue creado y convalidar sin más la situación política que aqueja a Venezuela y que ha derivado en graves violaciones de los derechos humanos.

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MARIO VARGAS LLOSA RECOMIENDA


Pasado y presente de América Latina, en su literatura
Un libro de reciente aparición, traza el mapa de las letras, la luchas y las vicisitudes políticas latinoamericanas


Mario Vargas Llosa
Un libro sobre la literatura latinoamericana.....Alfredo Sábat

Fue una suerte para América Latina que, en su infancia, Michi Strausfeld viera esos documentales de Hans Domnick que mostraban las suntuosas ruinas de los aztecas y los mayas en México y Guatemala, y las enigmáticas piedras del santuario militar de Machu Picchu, en el Perú. Porque de ello resultó una crítica y editora latinoamericanista que ha hecho por la difusión de la literatura de América Latina en Alemania más que todas las universidades juntas de su país.
No exagero nada. Ella estudió Filología inglesa y románica y se doctoró con una tesis sobre la obra de García Márquez. Viajó por todos los rincones del Nuevo Mundo, las grandes ciudades y los pequeños villorrios perdidos, se hizo amiga de escritores y editores, aprendió las lenguas que allí se hablan (además de los infinitos dialectos), el español, el portugués, el francés y el inglés, y, como editora, primero en la editorial Suhrkamp y luego en la S. Fisher, publicó traducciones de muchos autores latinoamericanos, además de organizar simposios, mesas redondas y hacer invitar a Alemania a infinidad de autores. Lo dicho: más que todas las universidades de Alemania juntas.

Y, como si todo esto fuera poco, acaba de editar en español un espléndido libro de más de medio millar de páginas que se titula Mariposas amarillas y los señores dictadores (Debate), que termino de leer. Ante todo, hay dos cosas por las que felicitar a Michi Strausfeld.
La primera es que se refiere a la literatura de ese vasto continente como un todo integral, muy variado pero orgánico (¿qué diferencias esenciales hay entre las literaturas del Ecuador, Perú y Bolivia, o entre la argentina y la uruguaya?) y, la segunda, que juzga y se refiere a la poesía, el cuento, el ensayo y la novela como algo esencialmente ligado a la historia; así lo estuvo en Europa en el pasado, y, sobre todo, en el siglo XIX. Eso le permite, en su frondosa investigación, referirse no sólo a los libros literarios más originales y creativos, sino, también, a fabulaciones de menor importancia por lo que aportan como testimonios e investigaciones particulares de la violencia que recorre ese continente derivada de las dictaduras, de la lucha contra ellas, de la discriminación de la mujer, y, en los últimos años, como consecuencia del tráfico de drogas. El libro está muy bien escrito y, pese a su envergadura, se lee con amenidad y simpatía, porque las sesudas nomenclaturas y rigurosos análisis están aligerados con anécdotas, chismes, confidencias y alarmantes paseos por regiones inhóspitas, dominio de las guerrillas y sede de asesinatos sin cuento.
Como a muchos intelectuales europeos, a mi amiga Michi Strausfeld le encantan las revoluciones y le gustaría que los escritores estuvieran siempre del lado de esos rebeldes que luchan por las buenas causas –no siempre es así y algunos intelectuales latinoamericanos estamos muy lejos de las pistolas y las bombas y aspiramos a que América Latina sea un continente pacífico y democrático, sin pistoleros ni explosivos, como ocurre ahora en Alemania, por ejemplo–, pero hay que decir en su favor que no discrimina a nadie según criterios políticos, y que da tanta cabida a Mario Benedetti y Eduardo Galeano como a Octavio Paz y Sergio Ramírez en las páginas de su fascinante libro. La única omisión mayor que he encontrado en estos capítulos donde hay más de un centenar de libros y autores estudiados –en análisis generalmente penetrantes y acertados– es la del chileno Jorge Edwards, novelista, cuentista y ensayista de alto nivel, que hubiera merecido figurar en este original panorama de las letras latinoamericanas.
El libro comienza con el descubrimiento, es decir, en octubre de 1492, cuando Colón escribe al papa Alejandro VI que tiene la impresión de “que estos parajes son los del Paraíso terrenal”. Los principales cronistas, Bernal Díaz del Castillo para México y el Inca Garcilaso de la Vega, del Perú, están bien estudiados, con páginas que conservan intacto el maravillamiento de los españoles con los palacios, plazas y caminos, al mismo tiempo que descubren tribus primitivas, civilizaciones refinadas de exquisitas arquitecturas y ciudades lacustres. El libro da un salto sobre los años coloniales –sin dejar de citar, por supuesto, a sor Juana Inés de la Cruz, lejana discípula de Góngora–, en que las novelas estuvieron prohibidas en América, por una misteriosa razón que, hasta ahora, nadie ha sabido explicar. La prohibición no funcionó en lo que se refiere a la importación de libros, porque el contrabando era muy intenso –se dice que los primeros ejemplares del Quijote llegaron al Callao ocultos en una barraca de vinos–, pero sí a la de publicar, pues la primera novela que se imprime en América es El periquillo sarniento, en México, sólo en 1816.
El libro se intensifica en los siglos XIX, XX y el XXI, a medida que las colonias se independizan y comienza el período de las dictaduras militares, en que América Latina, con excepciones para las que sobran los dedos de una mano, se dedica a entrematarse, a robar y a destruir las flamantes repúblicas, que, traicionando el legado de Bolívar, en vez de unirse a la manera de América del Norte, se dividen y subdividen y se dedican a guerrear entre sí y con los vecinos, hasta convertir el nuevo continente en un aquelarre siniestro. Este es el momento en que surgen, con gran fuerza, la poesía y las novelas, como una floración literaria de la guerra y los múltiples problemas sociales. Michi Strausfeld insiste mucho, y de manera convincente, en que esta literatura llena los vacíos que deja la historia, y exalta y diversifica hasta el extremo lo que los grandes hechos históricos no están en condiciones de detallar: el sufrimiento inicuo de las víctimas, la crueldad en que se traducen para los pobres las enormes divisiones sociales, la manera como Estados Unidos ampara a las compañías norteamericanas sobornando o atropellando a los gobiernos que inician procesos de reforma agraria y estableciendo los primeros síntomas –en la educación pública– de la igualdad de oportunidades.
Estas son las páginas más interesantes de su libro: la manera como la literatura se infecta de la problemática social y la va reflejando, a veces aumentada, a veces disminuida, pero siempre a caballo de una realidad viva, aunque imagine un pueblo de muertos, como Juan Rulfo, o el espectáculo de un país devastado por un dictador loco, erudito y sanguinario, como el doctor Francia, en las novelas de Augusto Roa Bastos. Ella advierte, con muchísima razón, que en la literatura es donde comienza a documentarse la condición de la mujer, y las luchas, ahora extendidas por todo el continente, por su emancipación, un proceso lento y terrible ya en marcha y con logros ciertamente alcanzados.
El problema de la droga ocupa buen número de páginas y con mucha razón: los cárteles han acumulado riquezas que ciegan y generado una violencia infernal, sobre todo en Colombia y en México; en aquel país subvencionaron medio siglo de guerrillas y sus masacres espantosas, y en éste la violencia ha alcanzado unas cuotas de horror sobre el que nos ilustran las “crónicas” del periodismo, género al que Michi dedica, muy justamente, buen número de páginas.
Ella lamenta que, luego del famoso y ya difunto “boom” de la literatura latinoamericana, Europa se haya desinteresado ahora de ésta, sobre todo pensando en los años sesenta y setenta del siglo pasado. No debería. Ya estamos allí, también en Europa, y no somos nada exóticos, no valemos por el mundo del que venimos sino en función de lo que hacemos, ni más ni menos que los franceses, los ingleses, los italianos, los alemanes y los otros europeos. ¿No era eso lo que queríamos?

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martes, 30 de marzo de 2021

MALÉFICA ES POCO, LA ENFERMEDAD DEL ODIO...SOCIOPATÍA


Goles en contra con jugadas preparadas de antemano
Martín Guzmán tenía esta semana el terreno bastante preparado para correr el arco y llevar hasta después de las elecciones de octubre el inevitable acuerdo con el FMI para reprogramar los vencimientos por 40.000 millones de dólares, pero la política metió la cola

Néstor O. Scibona


Goles en contra con jugadas preparadas de antemano
Martín Guzmán tenía esta semana el terreno bastante preparado para correr el arco y llevar hasta después de las elecciones de octubre el inevitable acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), para reprogramar los vencimientos por 40.000 millones de dólares que se concentran en 2022 y 2023 y resultan a todas luces impagables por la endeble situación del sector externo de la economía.
No es un escenario impensable si se considera que el Gobierno carece de un programa económico poselectoral (salvo su intención de frenar hasta entonces la aceleración inflacionaria a base de “anclas” de todo tipo, más controles de precios, restricciones a importaciones y multas a empresas) y que el staff del FMI busca evitar otro fracaso como el crédito otorgado en la gestión de Mauricio Macri, que el oficialismo se encargó ahora de judicializar internamente con final tan lejano como incierto.
Pero la política volvió a meter la cola. Como ocurre cada vez que Cristina Kirchner recurre al micrófono para hablar en público y Alberto Fernández busca complacerla con posturas populistas, la cancha quedó súbita e inoportunamente embarrada.
Días antes de viajar a los Estados Unidos, el propio ministro de Economía ya había adelantado su estrategia de negociación en el reportaje con Carlos Pagni por el canal LN+: cancelar los pagos al Fondo de este año (US$ 5000 millones) con el ingreso extra de Derechos Especiales de Giro (DEG), que el organismo dispuso asignar a los países miembros para contrarrestar los efectos de la pandemia y, paralelamente, refinanciar con el Club de París el vencimiento de US$ 2400 millones a fines de abril (que incluye dos meses de gracia), con plazos más largos y tasa de interés más baja que la acordada en 2014 por el entonces ministro Axel Kicillof.
En Washington DC tuvo además una racha favorable de buenas noticias que inclinaron la cancha a su favor. Por un lado, el directorio del FMI amplió la asignación global de DEG (su unidad de cuenta) de US$500.000 millones a 650.000 millones, con lo cual el bonus que le corresponderá a la Argentina –sin incrementar su deuda– se elevará a US$4354 millones y prácticamente “autopaga” los vencimientos de este año. Además, el Banco Mundial confirmó desembolsos de créditos por US$2000 millones que, si bien tienen destino específico, refuerzan las reservas del Banco Central (BCRA). Por otro y en el mismo sentido, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estimó que, pese a la sequía (que redujo la cosecha en 10%), las exportaciones de granos y subproductos totalizarán US$34.642 millones, con un ingreso extra de casi 10.000 millones, debido a los mayores precios internacionales de la soja (65%) y el maíz (49%) respecto de la campaña agrícola anterior. Este resultado aportará además ingresos fiscales por retenciones al sector equivalentes a US$3740 millones.


Cronológicamente la secuencia será inversa, ya que el proceso de reasignación de DEG llevará alrededor de tres meses y el BCRA podrá contabilizarlos sobre el final de la temporada alta de liquidación de agrodólares.

Aun con esta perspectiva favorable, que en teoría permitiría evitar sobresaltos cambiarios hasta las elecciones, el equipo de Guzmán sufrió desde el propio oficialismo tres goles en contra que agravan la desconfianza externa en el país debido a sus crónicas políticas pendulares, a la vez que en el plano interno desnudan las diferencias ideológicas dentro del Gobierno, desconciertan a quienes buscan cierta previsibilidad en su gestión y ensanchan la grieta con la oposición.
Tampoco pueden atribuirse a errores, distracciones o casualidades. Tanto el discurso de CFK contra el FMI en Las Flores como la decisión oficial de retirar a la Argentina del Grupo de Lima en un respaldo implícito al régimen autocrático y populista de Venezuela, se produjeron el mismo día (24 de marzo). Todo indica que fueron jugadas preparadas para aprovechar la coincidencia con la fecha de conmemoración y repudio al drama de la dictadura militar de 1976. Solo una mirada más simplista sugeriría que ambas apuntaron a consolidar el voto de los sectores más radicalizados del heterogéneo Frente de Todos; pero su impacto no inmediato abarca al conjunto de los argentinos.
Cristina no hizo más que reiterar la postura que el bloque de senadores del FdT había planteado en una carta dirigida a la directora gerente del FMI a fin de 2020. Allí surgió el reclamo de extender a 20 años el plazo de reembolso del crédito stand by aprobado en 2018 y reducir la tasa de interés (mucho más baja que la del mercado). Su frase “No podemos pagar. No tenemos plata”, estaba destinada a ser título periodístico.
Pero el Fondo no es un acreedor privado; está integrado por países y se maneja con un estatuto común para todos sus miembros. Siguiendo con la analogía futbolera, es como si la Argentina reclamara disputar en 2022 el Mundial de Qatar con 14 jugadores en el campo y que no se les cobre penal si tocan la pelota con la mano dentro del área. De ahí la lacónica respuesta negativa del vocero del FMI. El conflicto es que esto ocurrió mientras en Washington, Guzmán discutía los términos de un acuerdo de facilidades extendidas que permitiría obtener otro crédito equivalente a los vencimientos concentrados entre 2022 y 2023 para refinanciarlos a 10 años (el plazo máximo previsto por el organismo). Y el propio Alberto Fernández mantenía una videoconferencia con el titular del Banco Mundial, David Malpass, para afirmar que la Argentina va a honrar sus deudas. Luego Hebe de Bonafini acusó al Presidente y al ministro de “engañar a los argentinos”. No por azar el riesgo país se aproximó a los 1600 puntos y los bonos argentinos del canje de 2020 cotizan a menos de un tercio de su valor nominal, aunque no entrañen riesgo de default hasta 2024. El staff del Fondo finalmente habló de las consabidas “reuniones constructivas” y se alineó con el discurso de Guzmán para calmar las aguas.
Hay quienes sostienen (como el politólogo Andrés Malamud), que CFK buscó darle cobertura al ministro de Economía para cuando llegue el momento de cumplir otra exigencia del organismo: que el Congreso apruebe previamente el programa junto con un sendero trianual acordado con la oposición en materia fiscal, monetaria y cambiaria. Sin embargo, no parece probable que ello vaya ocurrir tras las fuertes críticas a Macri y la oposición de Juntos por el Cambio.
A su vez, como el portazo al Grupo de Lima colisiona con la política de Joe Biden hacia el régimen de Nicolás Maduro, podría influir en el voto decisivo de los EE.UU. cuando el directorio del Fondo deba aprobar el programa con la Argentina. Para colmo, el argumento de la Cancillería, de que las restricciones económicas de otros países (con EE.UU. a la cabeza) impiden respetar los derechos humanos del pueblo venezolano, acaba de ser desvirtuado por el propio Maduro al rechazar el envío de 2,4 millones de dosis de vacunas de Astra Zeneca gestionadas por la oposición con fondos liberados por el gobierno estadounidense.


Finalmente, el último gol en contra de Alberto Fernández, de amenazar con la ruptura con los socios del Mercosur, resulta más opinable y tal vez requiera del VAR. Hay quienes lo atribuyen al irascible carácter presidencial, a la ausencia de política exterior, a la influencia del Instituto Patria o a los tres factores. De hecho, no pocos empresarios recuerdan que, en charlas privadas, el canciller Felipe Solá se mostró proclive a avanzar en el acuerdo del bloque con la Unión Europea, al considerar que abre un plazo de 10 años para adaptar el tratamiento de los distintos sectores productivos.

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ODISEA ARGENTINA DE CARLOS PAGNI


El cuchillo del lawfare puede cortar al kirchnerismo
Funcionarios que presionan, jueces que obedecen, medios que crean clima, empresarios que financian: el kirchnerismo se está convirtiendo en una usina de su propio ardid para eludir las causas judiciales que lo sacuden

Carlos Pagni


Alberto Fernández y Cristina KirchnerPrensa del Senado


El oficialismo sigue atrapado en un problema de difícil solución. Debe competir para las elecciones legislativas mientras continúa sacudido por causas judiciales que se abrieron a raíz de innumerables escándalos de corrupción ocurridos entre 2003 y 2015. Intentó eludir el obstáculo con un ardid: postuló a uno de sus acusadores, Alberto Fernández. Tuvo éxito. Sin embargo, impulsados por un caudal de pruebas indisimulable, los procesos siguen avanzando. Para este nuevo turno proselitista, la “presidenta”, como fue presentada ayer por la locutora oficial, ensaya otra salida: poner en primer plano la teoría del lawfare. Es decir, explicar que las escenas en las que aparecen funcionarios o empresarios amigos del poder apropiándose de recursos públicos, son un espejismo montado por el capital financiero internacional, los Estados Unidos, la prensa crítica y la administración de Mauricio Macri, a cuyo servicio se puso todo el sistema judicial.
Que los tribunales de Comodoro Py se parecen a una ciénaga, está fuera de toda duda. Que la señora de Kirchner ha sido allí víctima de arbitrariedades, también. Como tantos otros ciudadanos.
 Pero, aún así, la doctrina no funciona. Quien mejor desbarató la tesis de esa maquinación persecutoria fue Horacio Verbitsky refiriéndose a las peripecias de Amado Boudou. Explicó que en la totalidad de las instancias del proceso intervienen no menos de diecisiete jueces y seis fiscales. Más allá de la opinión que puedan merecer todos ellos, sostuvo Verbitsky, “nadie puede poner en duda con alguna seriedad que están dadas todas las garantías de transparencia y ecuanimidad”.
Estos argumentos son inocuos para impugnar la fantasía del lawfare. Esa teoría está a salvo de cualquier refutación porque es una papilla destinada a quienes ya creen en ella a priori, con independencia de evidencias fácticas o inconsistencias lógicas. Aun así, el abuso del concepto y su extravagante banalización, están produciendo un chiquero institucional frente al cual el Gobierno no parece invulnerable. Sobre todo el Presidente, que en una carrera acelerada hacia la autodestrucción va despojándose de los rasgos diferenciales por los que lo fueron a buscar.
Uno de los daños que el oficialismo se inflige a sí mismo deriva de la ocurrencia, formulada por la titular de la AFI, Cristina Caamaño, de codificar la figura del lawfare como un nuevo tipo penal a escala latinoamericana. Tal vez no sea la mejor estrategia que la vocera del saneamiento judicial sea la jefa de los servicios de Inteligencia. Queda mal. Hay otra razón por la que sería más conveniente cambiar de idea. Con ese cuchillo se pueden cortar. Si hay que legislar sobre lawfare, quiere decir que todavía no es delito. El día que lo sea, su aplicación no podrá ser retroactiva. Es decir, Macri y sus colaboradores estarán amparados de cualquier acusación. En cambio, podrán ser acusadores. Argumentos no les faltarían. Casi todas las denuncias que reciben están firmadas por dirigentes kirchneristas como Martín Soria, Rodolfo Tailhade y Leopoldo Moreau. Los planteos de esa “mesa judicial” son asumidos por jueces condescendientes. Por las dudas, desde su cuenta de Twitter la “presidenta” indica a los magistrados qué se espera de ellos. Los que no obedecen son denunciados en el Consejo de la Magistratura, donde existe una mayoría oficialista. Mientras tanto, una red de medios asociada al poder crea el ambiente para la “condena”. Es decir, para la difamación.
Para entender cómo la coartada del lawfare puede ser un búmeran para el kirchnerismo, basta detenerse en un expediente que ha quedado en primer plano en estos días. Es la causa en la que los empresarios Cristóbal López y Fabián de Sousa se declaran víctimas de una extorsión por parte de Macri y varios colaboradores. El más destacado, el abogado Fabián “Pepín” Rodríguez Simón. López y De Souza fueron procesados por comprar compañías con los 8000 millones de pesos de la AFIP, que se quedaron ellos.
El caso está envuelto en un entramado de complicidades personales y políticas. Y deja al desnudo la pegajosa intimidad que existe entre el actual gobierno y el grupo de López y De Sousa. Hace falta remontarse mucho en el tiempo para encontrar, si es que se lo encuentra, un ejemplo semejante de contaminación entre el poder y los negocios. La ostentación de este vínculo desnuda un aspecto desagradable del Gobierno que hasta ahora Fernández consiguió disimular.
El corazón del desaguisado está en la obediencia con que la jueza María Servini de Cubría y el fiscal Guillermo Marijuan, conocidos desde hace unos días en tribunales como “Nu y Eve”, revisan las comunicaciones de Rodríguez Simón, y llegan de ese modo a unos 70 contactos, entre los que hay blancos predilectos del kirchnerismo. Entre ellos, el presidente de la Corte, Carlos Rosenkrantz, viejo amigo de Rodríguez Simón; otro ministro de ese tribunal, Horacio Rosatti, con llamados anteriores a su designación como juez; directivos del Grupo Clarín, periodistas de ese diario y también de LA NACION. Entre los intercambios que se quieren investigar están los que mantuvo Macri durante los cuatro años en que fue Presidente. Se pretende saber, además, dónde se encontraban los titulares de esas líneas cuando conversaban entre sí.
El contenido de la investigación es publicado por los medios de López y De Sousa mucho antes de que se enteren los acusados. Lo que incluye comunicaciones de personas que ni siquiera están imputadas en la causa. Servini y Marijuan están practicando lo que en tribunales se conoce como “excursión de pesca”. Se piden informaciones en masa, a la espera de que aparezca algún dato político o procesal interesante.
No es la primera vez que Servini presta estos servicios. Apenas llegó Macri al poder, a pedido del jefe de la AFI, Gustavo Arribas, intervino durante cuatro meses el teléfono de Oscar Parrilli, en un expediente extraoficial. Así se conocieron las ya célebres conversaciones de Cristina Kirchner con Parrilli. El fiscal era Marijuan. Otra vez, “Nu y Eve”.
Servini explicó después que ella había ordenado la destrucción del material. Pero esas intervenciones fueron divulgadas por la prensa. Igual que los contactos de Rodríguez Simón. Parrilli, ya como senador, intentó penalizar la publicación de ese tipo de datos. Una aberración: el periodismo tiene la prerrogativa, y muchísimas veces la obligación, de dar a conocer informaciones, con independencia del modo en que sus fuentes las hayan obtenido. Esto vale para ambos casos. Como quedó consagrado en la memorable sentencia de “United States vs. The New York Times”, en un Estado de Derecho la responsabilidad es de los funcionarios que filtran contenidos resguardados por la ley.
Los intercambios telefónicos de Rodríguez Simón son detectados por una Dirección que depende de la Corte. La encabeza Juan Rodríguez Ponte, yerno de Alfredo Mangano, el crucial secretario de Servini. Más allá del orden formal, Cristóbal López estableció en su momento un productivo vínculo con Antonio Stiuso, de antigua convivencia con Servini. Máximo Kirchner fue, hace unos años, víctima de esa contratación.
Rodríguez Ponte es un protegido de Ariel Lijo y de Ricardo Lorenzetti. Esto no autoriza a afirmar que la maniobra esté alimentada por la legendaria rivalidad de Lorenzetti con su sucesor Rosenkrantz. Tampoco hay que especular con que detrás de Servini esté su amigo el binguero, Daniel Angelici, quien se odia con Rodríguez Simón.
Así como Servini ha sabido alegrar los días de sucesivos oficialismos, también conoce el mundo de los casinos, imperio de Cristóbal López. Ya en 2007 el Partido Obrero la acusó de ayudar a ese empresario, clausurando una sala de juego que podría ser tomada por trabajadores despedidos. En este caso Marijuan, cuya lucha contra la ludopatía es proverbial, estuvo ausente.
Los afectados por las indiscriminadas investigaciones de Servini y Marijuan sobre jueces y periodistas han pedido su nulidad a los camaristas de Casación Liliana Catucci, Eduardo Riggi y Juan Carlos Gemignani.


 Riggi y Gemignani fueron denunciados por el kirchnerismo en el Consejo de la Magistratura. Según la “presidenta”, sería un típico movimiento de lawfare.

Si el expediente de López y De Sousa tiene rasgos sorprendentes, se vuelve escandaloso cuando emerge su vinculación con la política. El abogado de De Sousa es Carlos Beraldi, el defensor de la señora de Kirchner. Fue el padrino de Marijuan en su ingreso a Tribunales. Son curiosidades al lado de este episodio insólito: anteayer, Aníbal Fernández apareció en C5N, el canal de López y De Sousa, para hacer una defensa desaforada de ambos empresarios. Y, de paso, pedir la captura de Rodríguez Simón, quien podría afectar la investigación ya que “se mete en la vida de los demás”. Este Fernández cruzó una nueva frontera. Porque, además de haber sido abogado de esos hombres de negocios, es funcionario del Poder Ejecutivo. Está al frente de la intervención de Yacimiento Río Turbio. Una curiosidad: Aníbal pidió cárcel para “Pepín” porque puede alterar las pruebas. Apenas llegó al poder, él pidió libertad para su amigo Julio De Vido, imputado por manejos en Río Turbio. De Vido puede, por lo tanto, influir en esa empresa. Con el criterio de Fernández, ¿no debería estar detenido? Siempre se sospechó sobre la calidad del título de abogado de Aníbal. Ahora hay quienes dudan, malvados, del diploma del colegio secundario.
El otro Fernández, el hijo del juez, el profesor de Derecho, guarda silencio. Sin embargo, debería explicar por qué un funcionario de su gabinete pide prisión para un ciudadano en defensa de empresarios que en su momento le pagaban el sueldo. Debería explicarlo sobre todo porque también él, el Presidente, cobraba honorarios de Cristóbal López. Pocas veces se vio semejante confusión entre lo público y lo privado, entre un gobierno y una empresa. Con un detalle: esa compañía pertenece a un sector, el juego, al que se benefició con dos reformas impositivas. Una de ellas está en curso: el actual proyecto de Ganancias elimina la tasa especial con que está gravada esa actividad.
Funcionarios que presionan, jueces que obedecen, medios que crean clima, empresarios que financian: el kirchnerismo se está convirtiendo en una usina de lawfare. Al coro se suman voces hora a hora. Ayer, cuando se conmemoraba el día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, Estela de Carlotto aconsejó que “a Macri hay que meterlo preso lo antes posible”. Para alinearse con esta concepción hemipléjica de los derechos humanos, Alberto Fernández eligió la misma efemérides para abandonar el Grupo de Lima en solidaridad con la dictadura de Nicolás Maduro.
Como sostuvo Verbitsky, el sistema penal argentino, con sus imperfecciones, garantiza, por la sucesión de revisiones, una aceptable calidad en los procesos. Lo experimentó anteayer el juez Mariano Martínez de Giorgi, a quien los camaristas Mariano Llorens y Leopoldo Bruglia ordenaron desarchivar las operaciones a través de las cuales el supuesto farmer Pedro Etchebest intentó corroer la causa por los cuadernos de Oscar Centeno. El famoso “Operativo Puf”. Etchebest es un personaje del submundo kirchnerista, asociado en su momento al falso abogado Marcelo D’Alessio. El modo en que montó su denuncia contra el fiscal Carlos Stornelli no fue bien investigado por De Giorgi, según los camaristas. Tampoco se sabe lo más interesante: si hubo empresarios procesados que financiaron la maniobra. Temas para Julián Ercolini, a cargo ahora del caso.
Sobre Martínez de Giorgi cae lluvia ácida. Como publicó en este diario Hugo Alconada Mon, llegaron desde Brasil pruebas sobre las coimas pagadas por Odebrecht, en una operación organizada por Ángelo Calcaterra y Jorge “Corcho” Rodríguez, para el soterramiento del Sarmiento. Para evitar que involucraran a sus hijos, el colaborador de Ricardo Jaime, Manuel Vázquez, había confesado ante el fiscal Franco Picardi cómo fueron las negociaciones. Vázquez quedó internado por un problema cardíaco. Martínez de Giorgi aprovechó para sobreseer a su familia. Cuando el exfuncionario llegó al juzgado, ya no era necesario ratificar su versión ante Picardi. Le dijo al juez que había mentido. El juez aceptó. Confiaba en que, como le habían prometido en el Gobierno, lo nombrarían camarista. El responsable político del caso era Arribas.
Alberto Fernández dialogó ayer con el presidente del Banco Mundial, David Malpass. ¿Sabrá que fue quien, desde la Subsecretaría del Tesoro, levantó el pulgar para que el FMI diera el crédito para la Argentina? Tal vez no está enterado. En el comunicado que emitió después de la reunión, Malpass comenzó consignando que, en el Día de la Memoria, el Banco reafirmaba su compromiso con la transparencia y la fortaleza institucional en la región. Se ve que él sí sabía con quién estaba hablando.

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