martes, 31 de agosto de 2021

UN CIENTÍFICO GENIAL....NO LO PIERDAS

 Dr. CONRADO ESTOL: MARTES 31 DE AGOSTO A LAS 18.00 HS- COVID 19: SITUACIÓN ACTUAL EN ARGENTINA Y EL




  • Acompañando a nuestros amigos 2021

    AMIGOS DE LA UNIVERSIDAD DE TEL AVIV EN ARGENTINA

    Acompañando a nuestros Amigos

    COVID 19: SITUACIÓN ACTUAL EN ARGETINA Y EL MUNDO

    ¿Cuál es la diferencia entre cada vacuna? ¿Se pueden combinar?

    ¿Qué pasa con las nuevas sepas?

    Situación en la Argentina y Latinoamérica

    Dr. CONRADO ESTOL

    Médico neurólogo, experto en ACV reconocido internacionalmente.
    Fundador y Director del Centro Neurológico BREYNA, Stat-Research, Biomakers de Buenos Aires, Director de la Clínica de Prevención de Enfermedad Vascular y Jefe de la “Unidad de ACV” del Sanatorio Güemes.
    Participa activamente en el esclarecimiento sanitario en medios de difusión masiva.
    Recibió numerosos premios nacionales e internacionales, entre ellos el “Premio a la Excelencia Médica”

     

    MARTES 31 DE AGOSTO A LAS 18 HS

    Link de inscripción:

    https://cestol.eventbrite.com.ar

    Informes: info@auta.org.ar

     
    http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

ARGENZUELA.....LA ZARAZA DE GUZMÁN


FMI o Venezuela: el dilema poselectoral del Gobierno

Marcos Buscaglia

El presidente Alberto Fernández y su par de Venezuela, Nicolás Maduro

Amenos de tres años de haber asumido la presidencia de Venezuela y con el petróleo, casi la única exportación del país caribeño, experimentando caídas de precio de un 25% interanual, el gobierno de Hugo Chávez enfrentaba serios problemas económicos. Las reservas internacionales estaban cayendo rápidamente y los precios de los bonos presagiaban un default.
El comandante, al igual que los Kirchner, temía fuertemente no poder pagar la deuda externa, por el impacto político que tendría sobre su gobierno. En ese contexto, a inicios de 2002 pidió a un grupo de sofisticados analistas e inversores de Wall Street que viajaran a Caracas para ayudarlo a encontrar una salida. En la reunión que tuvo lugar pocos días después en el Palacio de Miraflores, y que se extendió hasta altas horas de la noche, uno de ellos le dijo claramente que la solución era devaluar el bolívar contra el dólar. Chávez, mirando al ministro de planificación Jorge Giordani, le preguntó atónito si tenía pensado devaluar y, sin esperar la respuesta, dijo algo así como: “Ajustarse el cinturón sí; devaluar, no.”
Aunque el gobierno efectivamente terminó devaluando el bolívar pocas semanas después de la reunión, la respuesta de Chávez anticipó la política que utilizaría más que nada su heredero Nicolás Maduro muchos años después. Este, que en palabras de la ex secretaria de Estado de los Estados Unidos Madeline Albright tiene “todos los defectos y ninguna de las virtudes del líder al que reemplazó”, restringió fuertemente las importaciones, como principal mecanismo para disminuir la pérdida de reservas cuando, a partir de 2013, comenzaron a caer los precios del petróleo nuevamente (volveré más abajo sobre esto).
Aunque, a diferencia de Chávez en 2002, el gobierno de Alberto Fernández cuenta con precios del principal producto de exportación de la Argentina, la soja, muy cercanos a los más elevados de la historia, enfrentará luego de las elecciones un dilema similar al del comandante en 2002. Sin reservas internacionales y sin acceso al financiamiento, deberá tomar decisiones difíciles.
Al igual que Chávez, Alberto Fernández se moverá entre dos abismos con costos políticos elevados. Por un lado, si no acuerda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), entrará en default con ese organismo, lo que tendría duras consecuencias sobre los mercados y, por último, sobre la economía. Por otro lado, la única forma de ganar reservas será con un tipo de cambio competitivo, que permita generar con un superávit comercial y de turismo, lo que requiere una devaluación del peso en el mercado oficial. Una devaluación también tendría un alto costo político, porque aceleraría la tasa de inflación y por lo tanto la caída del salario real, en una sociedad que ya está muy golpeada.
Es decir, el oficialismo enfrenta la campaña electoral no solo con un relato inexacto del pasado, sino también del futuro. Le oculta a la población que cualquier brote verde que haya en estos meses será solo efímero.
El gobierno del Frente de Todos también comparte otra característica con el de Chávez: perder el poder no es opción para ellos. Según el politólogo alemán Kurt Weyland, los líderes populistas “viven peligrosamente”. Reclamando ser la única voz del pueblo, piensan en las instituciones republicanas como por ejemplo una justicia independiente como un estorbo, y ven a los opositores no como competidores, sino como enemigos. Es así que, por su propia construcción, según Weyland, se quedan sin la red de contención que brinda la democracia (a los dirigentes que pierden el poder), y pueden sufrir caídas catastróficas cuando dejan el poder. Jorge Liotti, en su artículo  del 22 de agosto, lo puso en palabras del propio kirchnerismo: “‘A Cristina le allanaron la casa y vio la cárcel de cerca. Sergio conoció lo que es el desierto político. Ninguno quiere volver a eso’, gráfica un viejo asesor que ahora aporta su arte al kirchnerismo.” Como Chávez y Maduro, buscan permanecer en el poder de por vida.
“El oficialismo enfrenta la campaña con un relato inexacto del pasado y también del futuro. Le oculta a la población que cualquier brote verde que haya en estos meses será solo algo efímero”
Esta visión de la democracia lleva a dirigentes populistas a tomar medidas que, aunque resulten muy nocivas para la economía en el mediano plazo, les permiten mantenerse en el poder. De otra manera no se entenderían las políticas implementadas por Maduro en Venezuela, ni tampoco las implementadas por el Frente de Todos.
Esta caracterización de las restricciones económicas y sociales que enfrenta el gobierno y de su propia estrategia política nos permiten demarcar algo el rango de acción del Gobierno luego de la elección de noviembre. Nos falta, sin embargo, un elemento importantísimo para el análisis, que es saber con cuánto poder político emergerá de la contienda electoral. Aunque uno sospecharía que los números de la economía no deberían ayudar al gobierno a ganar la elección, luego del shock económico y social que vivió la Argentina en los últimos años, y del desencanto con las dos principales coaliciones políticas, es muy difícil predecir que pasará con las preferencias electorales. Pero si sabemos que la fortaleza, o no, con la que emerja el gobierno será crucial a la hora de decidir la futura política económica.
Volviendo a la comparación con Venezuela, en 2013 los analistas de Wall Street especulaban con que la capacidad de Maduro de implementar un ajuste dependería de su margen de victoria contra Henrique Capriles. Maduro ganó la elección por solo un 1,5% y nunca llegó a implementar un programa económico consistente. En su lugar, restringió fuertemente las importaciones y amplió el sistema de tipos de cambio múltiples (llamados Sitme, Sicad, Cencoex, Simadi y Dicom, entre otros) y terminó llevando a su país a la hiperinflación y la ruina.
Así, mientras muchos en la Argentina dan un acuerdo con el FMI luego de las elecciones como un hecho, queda claro que no es la única opción que tiene el Gobierno. Si el triunfo electoral es muy estrecho, o si el Gobierno pierde la elección, quizás se vea empujado a intentar llegar al 2023 con parches. Estos podrían consistir en la imposición de tipos de cambio múltiples, y de limitaciones para importar más duras que las vigentes. A diferencia de Venezuela, que tiene una estructura de creación de riqueza concentrada en el petróleo, que es propiedad del gobierno, la estructura descentralizada y en manos privadas de la creación de la riqueza en la Argentina harían un camino así más dañino y difícil aun, y quizás debería ser complementada con medidas más centralizadoras del comercio exterior (no sigo para no dar más ideas).
Para ver cuál es la alternativa, pensemos que es lo que pediría el FMI para cerrar un acuerdo. El objetivo de un programa sería lograr que la Argentina tenga un plan económico que, en un período de varios años, le evite tener crisis de cambiarias y que genere un crecimiento económico y una situación fiscal tales que hagan sustentable a la deuda pública. Para ello, se requiere un plan de reducción del déficit fiscal, con medidas concretas para lograrlo, un tipo de cambio que genere sostenibilidad de la balanza de pagos, y el desarme de muchas regulaciones, entre otras muchas de las cambiarias, que permitan lograr un crecimiento económico sostenido.
“Si el triunfo electoral es muy estrecho, o si el Gobierno pierde la elección, quizás se vea empujado a intentar llegar al 2023 con parches"
Es decir, dejando de lado los eufemismos, se requiere devaluar el peso, ajustar las cuentas fiscales (en parte con subas de tarifas) y desarmar el cepo. Un non starter para el kirchnerismo de paladar negro, especialmente si las elecciones resultan adversas.
Hay quienes argumentan que el FMI está entregado porque la Argentina le debe demasiada plata y se equivocó en dar un préstamo tan grande al gobierno de Mauricio Macri, y por lo tanto le exigiría muy poco al gobierno de Alberto Fernández. No lo creo, pero hagamos el ejercicio para ver qué ocurriría en este caso. Supongamos que el FMI hace la vista gorda y pide solo un super gradualismo fiscal, poco ajuste cambiario y no aboga por la eliminación del cepo.
Pensar esta alternativa muestra que, en realidad, la mayor restricción que enfrenta el Gobierno no es el FMI, sino los argentinos de a pie, que están esperando para ver qué hacen con sus pesos, sus negocios y empresas y, muchos, con su residencia. Porque en un escenario así, la pregunta es: ¿Quién va a financiar al gobierno? ¿Usted, con sus pesos? Yo, no. ¿Quién va a generar exportaciones para que la economía crezca y genere empleo y al mismo tiempo suban las reservas? ¿Usted? Porque yo tampoco.
Así, en este escenario, el Gobierno podría llegar a firmar un acuerdo con el FMI y evitar la formalidad de un default. Pero todos sabríamos que, como en casi todos los acuerdos previos con ese organismo, las metas –incluso si son muy light—se incumplirían en pocos meses. En un contexto así, es probable que el oficialismo termine poniendo de una manera u otras más restricciones para ir tirando, rezando que los mercados, expectantes de un cambio de gobierno en 2023, le den una mano en esta tarea.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

DÍA DEL GAMER....TECNOLOGÍA PARA ARMAR UNA PC


Ideas para armar una PC para videojuegos
Todas las preguntas que te hacés antes de decidir los componentes de una computadora para jugar, y también para productividad, en esta nota; spoiler: algunos precios
F. R.
Una máquina apta para videogames es también adecuada para otras tareas, como la edición de música, video y sonido, simulaciones científicas y hasta para el minado de criptomonedas
Cada 29 de agosto, se celebra el día del gamer. En la Argentina hay más de 19 millones de personas que disfrutan de los videojuegos, según la Asociación de Deportes Electrónicos y Electromecánicos Argentina. Lo usual es disponer de una consola, pero la PC sigue siendo una apuesta válida, especialmente para quienes además la usan para producir audio y video. ¿Por dónde empezar a armar una compu así?
Ocasionales
En todos los escenarios, lo primero es optar por una de las dos plataformas disponibles, Intel o AMD. La elección de una u otra definirá muchos de los componentes que luego debemos comprar, como por ejemplo la placa madre o motherboard.
Para armar una PC apta para un jugador ocasional, seleccionamos componentes que sirven para trabajar y también para jugar cada tanto. Dos buenos procesadores para este rubro son el Core i3 y el Ryzen 3 3200G, ambos con 8 GB de memoria RAM y algún mother de entrada, como el Asus Prime B450m-a/csm Am4, para AMD, o el Gigabyte H410m H, para Intel. Sumamos un disco mecánico de 1 TB y un monitor LED accesible, como el eNova Kit LED de 23,6″ que cuesta $18.000.
Prescindiremos de una placa de video (que en los otros escenarios es clave) y utilizaremos gráficos integrados. Con el tiempo podemos sumarle alguna económica como la ASRock Phantom Gaming D Radeon RX570 4G, que cuesta $60.000. Con teclado, mouse y auriculares, este equipo ronda los $100.000.
Media gama
Con más presupuesto podemos estirarnos a un procesador Core i5 de décima generación o un AMD Ryzen 5 5600G, 16 GB de RAM y un motherboard ASRock B560M Steel Legend, para Intel, o un Asus Prime X570-p Am4, para AMD. En este caso elegimos un disco en estado sólido (o SSD, por sus siglas en inglés) y un disco mecánico de 1TB para el almacenamiento de juegos.
Aquí podemos agregar una placa de video AMD Radeon RX 6600 XT (de MSI o ASRock, que rondan los 150.000 pesos) o bien una Nvidia RTX 2060, que se consigue por algo menos. Ambas combinaciones nos permitirán correr muchos juegos en Full HD sin inconvenientes.
Por el lado de los accesorios, podemos optar por algunos teclados que rondan los $6000, como el Ballista 200S de Primus o el Patriot Viper V730.
Para este equipo elegiremos un monitor más grande, como el LG 27GN750 B de 27″ ($81.000), que da soporte a resoluciones Full HD, a HDR 10 y tiene una relación aspecto 16:9, además de muy buen diseño.
El precio aproximado de esta configuración sin los componentes extras es de $250.000
Una PC premium
Si el objetivo es ser la envidia de nuestro grupo de amigos podemos elegir un gabinete Thermaltake o un Corsair; en ambas marcas encontraremos variedad de precios y modelos, acompañado de una fuente de 800W, necesaria para alimentar las placas de video más potentes, que consumen mucha emergía.
En cuanto a los procesadores, podemos estirarnos a un Intel Core i9 o quedarnos con un i7 de onceava generación. Si la intención es armar una PC AMD, podemos elegir un Ryzen 7 5800X o un Ryzen 9 5900X, acompañados por 32 GB de RAM de buena marca (Kingston, Corsair). A la hora de elegir un mother para AMD podemos optar por el ROG Strix B550-F Gaming, de ASUS, o un Gigabyte B560m Aorus Pro Ax para los chips de onceava generación de Intel. Esto, más discos de estado sólido de 2 TB.
La aceleración gráfica la podemos delegar a una Asus ROG Strix Radeon RX 5700 con 8 GB de memoria o podemos romper el chanchito e ir por una EVGA Nvidia GeForce RTX 3070.
Acorde a lo que estamos armando elegiremos algunos productos de HyperX como el teclado Alloy Elite 2 Mechanical RGB y el mouse Pulsefire Haste Gaming Ultra Lightweight, junto a los auriculares Cloud Revolver 7.1 de esa misma marca. También puede ser el mouse Mad Catz RAT Pro X3. A este combo, no estaría mal sumarle un mando del tipo que usan las consolas de videojuegos. Una elección adecuada puede ser el CAT 7 de Mad Catz.
Si además vamos a transmitir por streaming, hay que optar por algún micrófono de calidad, como el Blazar GM300 de Redragon o el Primus Éthos300P. También podemos sumar la cámara Hitman, de Redragon, que transmite en Full HD.
Como monitor, podemos elegir el Samsung Odyssey G5 ($80.000) con una pantalla curva de 27″, resolución WQHD y 144 Hz de tasa de refresco.
En este caso es más difícil poner un precio promedio, porque por una serie de factores escasean ciertos componentes y los valores, por lo tanto, varían mucho.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

ENTREVISTA AL ECONOMISTA EDUARDO LEVY YEYATI


Eduardo Yeyati: “En el país, la precarización crea más precarización”
En materia de empleo hay un doble desafío, dice el experto
P. U. 

Eduardo Levy Yeyati
“Veo en el mundo una aceleración de las tendencias prepandemia hacia el trabajo remoto y la digitalización de ocupaciones de contacto, sobre todo en el comercio y las finanzas. Hay además una rotación en el comercio internacional hacia la desglobalización de la producción de bienes y la globalización de servicios. En países en desarrollo, esto mueve la demanda de trabajo de las manufacturas y el trabajo manual a los servicios calificados”, dice Eduardo Levi Yeyati, ingeniero civil, doctor en Economía y Decano de la Escuela de Gobierno de la UTDT, un estudioso del mundo del trabajo.
En la Argentina, afirma, estas tendencias nos tocan, pero son menos centrales porque nuestra emergencia laboral es de otra naturaleza. “Hace diez años que no se crean aquí empleos privados formales de ningún tipo y solo sumamos trabajos independientes e informales, o empleo público, que en muchos casos también es precario –señala–. Esta precarización se profundiza en la pandemia, pero no surge de ella. A esto hay que agregar que un trabajador informal o eventual se descapitaliza, con el tiempo le cuesta cada vez más reinsertarse, con lo que, a falta de políticas proempleo, la precarización crea más precarización. Entonces, la emergencia nos desafía por el lado de la tecnología y por el lado de la crisis”.

–¿Cuáles son los trabajos que se vienen?

–Es imposible predecir el futuro. Tal vez los trabajos tengan los mismos nombres, pero involucren tareas distintas, por eso hablar de su eliminación es engañoso. La creación neta de empleo vendrá de sectores con empresas en expansión, servicios digitales o logísticos, por ejemplo. Pero también por ocupaciones de cercanía, tecnológicamente menos sustituibles, al menos por ahora.

–¿Qué debería cambiar en la educación para enfrentar este escenario?

–En la Argentina hay dos frentes a tener en cuenta: la frontera y los rezagados, y desde la política pública estos últimos son más urgentes porque necesitan más apoyo. Hoy la escuela primaria aprueba a muchos chicos con déficit de comprensión de texto, que luego se frustran en el secundario y abandonan o terminan y explican el reciente episodio con Toyota, un botón de muestra de muchos otros casos. Exagerando un poco, diría para empezar que el primario tiene que “volver a educar”. Para esto se precisa una mejor formación docente, una reasignación de recursos hacia las escuelas que más lo necesitan y una integración con tecnologías que no solo familiaricen al alumno con el mundo digital, sino que también ayuden al docente y a la escuela y democraticen contenidos de calidad. Por su parte, el secundario es el cuello de botella de la educación argentina: solo la mitad se recibe en tiempo y forma, muchos con conocimientos insuficientes para conseguir un trabajo. Tanto el abandono como el desempeño reflejan el desinterés del alumno por un currículum y una práctica anticuadas.

–¿Cuáles son y cuáles serán las habilidades necesarias?


–Tengamos en cuenta que las TIC eran las competencias del futuro hace veinte años. Ese futuro ya llegó, y los “trabajos TIC” son hoy los más demandados, pero la tecnología probablemente también los reemplace en parte. Por eso, la educación básica debería incorporar conocimientos blandos como la comprensión y exposición de textos escritos y orales, la exposición de ideas y el desarrollo de proyectos, que suman a la parte “humana”, menos sustituible, de la complementación laboral con lo digital. La paradoja es que muchas de las ocupaciones blandas con expectativa de crecimiento a futuro, desde la docencia hasta las tareas de cuidado, no son hoy bien remuneradas, lo que hace que muchos las vean como una salida laboral antes que como una primera elección de carrera. Este es un problema de incentivos que la política pública debería tratar de atenuar.

–¿Cómo forjar estas habilidades y esta formación con los actuales índices de pobreza?


–Volvemos al principio. Simplificando, hay dos debates sobre el trabajo del futuro. El primero remite a la digitalización y a la necesidad de formación continua (lifelong learning), que es central en el mundo desarrollado con altos niveles de educación y salarización. El segundo es el de la creciente precarización laboral y social, con un número cada vez mayor de excluidos y sin más respuesta que un cheque o un subsidio que solo patea el problema hacia adelante, reproduciéndolo. Hay que tener una estrategia en ambos frentes, sin confundirlos. Para esto es útil recordar que el trabajo decente no es solo el empleo en relación de dependencia (en el sector privado argentino, una minoría) y que se puede ayudar a los trabajadores independientes y a los microemprendedores acompañando y, en algunos casos, condicionando la asistencia social con formación y desburocratización para que en un futuro cercano puedan vivir de su trabajo.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

LECTURA QUE TE ATRAPA


Un antídoto poético contra el virus de los estereotipos
D. G.
ETERNA CADENCIA
88 PÁGINA
850 $
A semanas de la muerte de Tamara Kamenszain, es posible que su último libro de poemas se lea como un réquiem; incluso el título de la sección que lo cierra, “Fin de la historia”, y donde la autora recapitula su plan de acción, se asemeja a una despedida: “serán otras las que al dorso / de una foto del siglo XX / reconozcan nuestros nombres / me digo mientras me voy retirando”. Pero –o “sin embargo sin embargo”, uno de los estribillos de Chicas en tiempos suspendidos– es mucho más que el adiós de la escritora que a lo largo de su obra hizo desfilar a psicoanalistas, padres, exparejas, amigas, filósofos, narradores, poetas y, en este caso, a “poetisas” como Alfonsina Storni, Blanca Varela y Delmira Agustini. Kamenszain recupera anacronismos y crea neologismos para inyectarles un antídoto contra “el virus del estereotipo”.
Escrito durante la extensa cuarentena de 2020, el poema de Kamenszain, que antes había entrecruzado su escritura con materiales autobiográficos y narraciones, asume una original inflexión ensayística y testimonial: hay referencias a la lucha feminista de las “chicas” de pañuelo verde en las calles y a la pandemia tanto como a la fuerza cognitiva de la poesía. También prueba con un uso puntual y poético (como no podía ser de otro modo) del lenguaje inclusivo. Parafraseando el subtítulo de uno de sus ensayos, Kamenszain escribió no solo “con lo que hay”, sino además con ese “algo que sin embargo sin embargo / de ningún modo podemos pronosticar” y que existe en la vida y en la literatura.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

ANÁLISIS DE LAS LEGISLATIVAS PASO 2021


Escenarios electorales. ¿Qué implica ganar o perder para el oficialismo y para la oposición?
Las PASO del 12 de septiembre permitirán múltiples lecturas, tanto a nivel nacional, como bonaerense y porteño
L. S. 

El presidente Alberto Fernández participa de un acto en La Pampa
A diferencia de una elección presidencial, en la que el resultado arroja un claro ganador, en las elecciones legislativas las lecturas suelen no ser unívocas y variar según la conveniencia de los candidatos. Este es el escenario que preanuncian los equipos de campaña del Frente de Todos y de Juntos por el Cambio como también distintos analistas políticos, que se preparan para un “duelo de interpretaciones” del resultado de las primarias del 12 del mes próximo, el primer mojón hacia las generales de noviembre.
Salvo una victoria contundente o una derrota estrepitosa del Gobierno, podría suceder que, en la noche de las PASO, haya más de un frente político que pretenda subirse al podio ganador o bien bajarse del carro de los perdedores. Por caso, si el Frente de Todos triunfara a nivel nacional pero por una diferencia acotada, ¿el resultado los habilitaría a festejar o se trataría, más bien, de un triunfo pírrico? ¿Qué sucedería si en Buenos Aires, bastión de Cristina Kirchner, el oficialismo cayera derrotado? ¿Implosionará el Frente de Todos o se jugará a todo o nada de cara a las generales, recursos del Estado mediante? ¿Qué pasaría si Juntos por el Cambio no supera el umbral del 45-50% de los votos en la Capital, su baluarte electoral?
“Una elección presidencial tiene una interpretación clara en el resultado, un ganador indiscutible. Pero en una elección legislativa de medio mandato, la interpretación de quién ganó es más compleja”, subraya Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría.
Ante esta perspectiva, conviene distinguir tres escenarios –nacional, Buenos Aires y Capital- y las variables que unos y otros barajarán en la noche de las primarias a la hora de analizar el resultado de las elecciones.

ESCENARIO NACIONAL

VARIABLE 1: GANA EL OFICIALISMO. Si la sumatoria de votos de todo el país arrojasen un triunfo acotado del Frente de Todos (con una diferencia menor a cinco puntos respecto de su inmediato rival), en la Casa Rosada lo festejarán como una gran victoria.
“Sería épico porque se habrá podido ganar pese a la pandemia, a la crisis económica, a la inflación y al ‘OlivosGate’”, se entusiasman.
De suceder, Juntos por el Cambio contraatacará el discurso triunfalista con la vara del resultado de 2019, en la que el Frente de Todos se impuso por 16 puntos en las primarias y por 7 en las generales. “Si ganan por menos de cinco puntos habrán perdido mucho capital político”, afirma Patricia Bullrich, jefa de Pro.
En las huestes de Horacio Rodríguez Larreta, devenido en articulador de la estrategia de Juntos por el Cambio en el área metropolitana, creen que una derrota en las PASO por una diferencia menor a 5 puntos frente al oficialismo sería un virtual empate y, por lo tanto, leído por ellos como un triunfo.
“Habremos recortado la diferencia con respecto a 2019 y nos muestra competitivos frente a las generales con posibilidades de ganar si la elección se polariza y predomina el voto útil. Nos permitiría mostrarnos bien parados frente a las presidenciales de 2023”, confían.
El politólogo Gustavo Marangoni coincide en que un un triunfo ajustado del oficialismo en las PASO augura un final abierto. “El Gobierno, obligado a ampliar el margen de votos en las elecciones generales, enfrentará dos fantasmas: un resultado que no es óptimo y sobre el que deberá dar cuentas y, segundo, el antecedente de que Juntos por el Cambio ha demostrado crecer en su caudal entre las primarias y las generales. Así sucedió en 2015, 2017 y 2019”, precisó.
Tanto Fraga como el politólogo Luis Tonelli advierten que, por tratarse de una elección legislativa en la que cada distrito tiene su peso específico –en votos y en bancas-, sería sesgado realizar una “lectura nacional” del resultado.
“Efectuar la suma total de los votos a nivel país es complicado: más que los votos obtenidos, lo que importa aquí son las bancas ganadas por uno y otro espacio. El Frente de Todos cuenta con ventaja pues, además de ser fuerte en la mayoría de las provincias de magnitud pequeña, pone en juego menos bancas: renueva 51 de las 119 que tiene, mientras la oposición renueva 60 sobre 115. Es decir que el oficialismo necesita menos votos para obtener más bancas”, advierte Tonelli.

VARIABLE 2: PIERDE EL OFICIALISMO. Esta es una hipótesis que, encuestas en mano, la Casa Rosada descarta. “De suceder, el presidente Alberto Fernández será entronizado por propios y ajenos como el mariscal de la derrota”, sentencia Marangoni. El politólogo prevé que una derrota en las primarias del oficialismo polarizará aún más la competencia de cara a las generales y que, lejos de bajar los brazos, el Gobierno, una vez recuperado del golpe, jugará a todo o nada.
“Es muy probable que el ministro Martín Guzmán se vea obligado a ‘anabolizar’ la economía con más emisión monetaria e incentivos para el consumo con tal de fagocitar a las terceras fuerzas, como la de Florencio Randazzo. La elección será presentada como un eventual ballotage con Juntos por el Cambio y será aquí cuando Cristina Kirchner pase al frente y tome ella misma las riendas de la campaña”, razona Marangoni.
En la oposición coinciden: una derrota oficialista potenciaría a Juntos por el Cambio aunque precipitaría a la coalición a una disputa encarnizada por los liderazgos internos. “El Gobierno tiene por delante otros dos años de gestión y, si mantiene la unidad de la coalición y endereza su rumbo, puede recuperar su competitividad”, advierte Marangoni.


ESCENARIO PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Con el 38% del padrón nacional, el resultado que arroje este populoso distrito será gravitante en todas las lecturas políticas que se realicen la noche de las PASO. Fraga está convencido que el “efecto ganador” en una elección de medio mandato lo determina la elección bonaerense y no tanto la suma total de votos a nivel nacional. Así sucedió en las elecciones de 2009, 2013 y 2017, cuando el kirchnerismo cayó derrotado en Buenos Aires y el impacto tuvo inmediata repercusión nacional.


VARIABLE 1: GANA EL OFICIALISMO. En la Casa Rosada echan a rodar el escenario que mejor le convendría a Fernández: un triunfo ajustado de Cristina Kirchner en su bastión y un resultado más amplio a favor del oficialismo a nivel nacional.
Otro sería el análisis frente a una victoria por un margen superior a los 7 puntos. “Sería, y con razón, motivo de euforia para una Cristina Kirchner que sobreactuará su victoria. Allí cobrarán todos: Axel Kicillof, Máximo, Sergio Massa, incluso Alberto Fernández”, vaticina Marangoni.
Tonelli ironiza. “Cristina Kirchner no hizo de Buenos Aires la ‘madre de todas las batallas’, sino la ‘madre de toda la guerra’ –apunta-. Festejará aunque gane por un solo voto”. Marangoni coincide. “Será un envión anímico muy importante de cara a las generales”, subraya.
En las huestes de Rodríguez Larreta consideran que un triunfo acotado del kirchnerismo en su territorio significaría, también, un triunfo para la oposición. “Si las listas de (Diego) Santilli y (Facundo) Manes sumadas logran recortar a un solo dígito la diferencia de 12 puntos con que se impuso Kicillof en 2019 ya es un logro, máxime tratándose del debut de ambos en un distrito difícil”, señalan.
Bullrich considera que una victoria ajustada del kirchnerismo en su bastión tal vez pueda ser revertida en las generales por Juntos por el Cambio si, como sucedió en elecciones pasadas, logra que una mayor cantidad de votantes se vuelquen a las urnas en noviembre. “En 2019 logramos que dos millones de electores que no fueron a las PASO concurran a votar en las generales. Buena parte de esos votantes fueron nuestros”, advierte.
El resultado de la compulsa entre Santilli y Manes será clave en la disputa por el liderazgo de Juntos por el Cambio entre Pro y el radicalismo de cara a 2023. “Un triunfo claro de Santilli en las PASO confirmaría el papel de articulador de Rodríguez Larreta en Pro frente a Macri y el radicalismo”, afirma Marangoni. En el radicalismo sostienen, en cambio, que si Manes logra sorprender con una buena elección, el centenario partido quedará bien parado para disputar el liderazgo de la coalición opositora.


VARIABLE 2. DERROTA DEL OFICIALISMO. Es el escenario soñado por la oposición y si bien la Casa Rosada lo descarta de plano, admiten que los números de las encuestas se anticipan ajustados.
Los analistas políticos son cautos. “Una derrota en Buenos Aires desatará un fuerte pase de facturas interno y el primer desafío de la coalición gobernante será mantener la unidad frente a las elecciones generales –coinciden-. En este escenario pierden todos: Cristina, Alberto, Kicillof, Massa y Máximo Kirchner”.
Frente a este hipotético escenario, aunque auspicioso para Juntos por el Cambio, no significa que se haya ganado la carrera, advierte Bullrich. “Seguramente el Gobierno hará un derroche del gasto público para ganar a como dé lugar en las generales de noviembre. El poder del aparato estatal será gravitante y nosotros tendremos que denunciarlo”, advirtió.


CAPITAL FEDERAL-LOS DESAFÍOS DE RODRÍGUEZ LARRETA

Todas las encuestas vaticinan una victoria del oficialismo porteño, aunque la vara a superar en estas elecciones es muy alta: deberán alcanzar entre el 45 y el 50% de los votos si pretenden renovar al menos los ocho diputados que Juntos por el Cambio obtuvo en 2017.
“Un resultado óptimo para Rodríguez Larreta será alcanzar los 50 puntos sumados los resultados de las tres listas que compiten en las elecciones internas con 20 de diferencia respecto del Frente de Todos”, anticipa Marangoni. “Un resultado menor sería demasiado austero”, advierte.
Pese a correr con ventaja en un distrito marcadamente antikirchnerista, Juntos por el Cambio enfrenta la sombra de los libertarios de Javier Milei, que podrían morderle una porción de su electorado. Por ello su obsesión es que sus votantes más leales concurran a votar en las primarias y en las generales, una de las formas de contrarrestar la amenaza. La otra es que la lista de Ricardo López Murphy, que confronta a la de Vidal en la interna, logre preservar para Juntos por el Cambio el voto de derecha que le disputa Milei.
“La mejor ecuación para Rodríguez Larreta es sacarle la mayor ventaja posible al kirchnerista Leandro Santoro pero, al mismo tiempo, que Vidal haga una buena elección aunque el resultado no sea tan aplastante para que López Murphy logre integrarse a la lista y neutralizar a Milei. Es un equilibrio demasiado fino”, resume Marangoni.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

lunes, 30 de agosto de 2021

EL ANÁLISIS DE LUCIANO ROMÁN


“El Pata” y D´Elía, ¿el regreso de las patotas?
Detrás de las apariciones de esta semana asoman interrogantes sobre la fortaleza institucional

Luciano Román


Supuestos seguidores del Pata Medina amenazan a jueces y fiscales
Dos regresos estelares a la escena pública, los de “El Pata” Medina y el piquetero Luis D´Elía, instalaron esta semana un interrogante inevitable: ¿Vuelven las patotas?
La foto de Medina con gesto desafiante al frente de un acto en la sede platense de la Uocra fue como un viaje en el tiempo. Es mucho más que una imagen: reedita una atmósfera en la que la violencia y la extorsión se habían naturalizado en la capital de la provincia de Buenos Aires.
Medina lo dejó en claro: vuelve con espíritu revanchista. La cárcel y las causas pendientes (por lavado de dinero, asociación ilícita y coacción agravada) no parecerían haber calmado sus audacias ni ambiciones. El impedimento de realizar actividad gremial no es algo que lo detenga. Lo mismo se ocupó de explicitar D´Elía: convirtió su excarcelación en un acto de fuerza; rompió la tobillera (que es un bien del Estado y le hubiera correspondido a otro detenido) para recordar, una vez más, que él se ubica por encima de las normas.
El problema, sin embargo, excede a dos personajes que deberían ser marginales en el sindicalismo y la política. La pregunta que tal vez debamos hacernos es por qué se sienten cómodos para exhibir, con arrogancia, esas actitudes desafiantes. ¿Hay un contexto en el que perciben que su regreso es posible y que el pasado en el que fueron impunes no ha sido sepultado? ¿Sobrevive el sistema que amparaba a los Medina y los D´Elía? Quizá allí resida la preocupación de fondo.
D´Elía y Medina no son lo mismo. Si les hubiera tocado compartir un pabellón carcelario, es posible que hubieran aflorado entre ellos más desacuerdos que coincidencias. El líder piquetero está apegado a un dogmatismo ideológico que lo llevó a acercarse a Quebracho y al extremismo iraní. Por ese camino llegó al desvarío de reivindicar a Hezbollah. Medina se identifica, en cambio, con una anacrónica y rústica ortodoxia peronista. Hay algo, sin embargo, que los une: creen en la fuerza y en la violencia como método de acción política. Se ubican en los márgenes de la institucionalidad y actúan sin reconocer límites.
Hay algo que une a Medina y a D´Elía por encima de sus diferencias: creen en la fuerza y en la violencia como método de acción política. Se ubican en los márgenes de la institucionalidad y actúan sin reconocer límites.
Si los dos, con sus semejanzas y diferencias, actuaran en un país en el que impera la ley, D´Elía y Medina serían un problema de la Justicia penal. Pero se han convertido en un problema nacional, porque su protagonismo, su fuerza y sus regresos desafiantes a la escena pública son un espejo de la debilidad institucional de la Argentina. Ninguno de ellos sería lo que es si no viviéramos en un país que ha tolerado la corrupción, la extorsión, la violencia y la impunidad hasta extremos patológicos.
“El Pata” Medina edificó, en las narices de varios gobernadores bonaerenses, un imperio sindical basado en “el apriete”. Tejió una red de complicidades e impotencias que lo sostuvo, durante décadas, como “el patrón” de La Plata. En la capital de la principal provincia argentina, no se podía construir sin arreglar con “El Pata”. Cualquier obra (chica o grande; pública o privada) costaba un 25 por ciento más por “el peaje” de la Uocra. Hubo jueces, empresarios y políticos que, en el mejor de los casos, miraron para otro lado. Muchos se refugiaron en la indiferencia; a otros los doblegó el miedo. No fueron pocos los que se enredaron en la telaraña.

Luis D´Elía en la marcha en la que rompió la tobillera como gesto de desafío a la Justicia
El caso de D´Elía tiene matices e ingredientes distintos: su liderazgo no se amasó en una estructura sindical sino en las organizaciones piqueteras que se fortalecieron con la debacle social. Desde ahí forjó un poder político que le sirvió como trampolín para ser funcionario nacional (en el gobierno de Néstor Kirchner) y luego diputado provincial. Como un reflejo de la Argentina, debe haber sentido –sin embargo- que su mayor fortaleza no estaba en el escenario institucional sino en la lucha callejera y en el imperio de la fuerza.
Así llegó a tomar una comisaría (la causa por la que finalmente estuvo preso) y dejó la banca para volver a los piquetes. Su territorio siempre fue el de las comunidades arrasadas por el desempleo y la pobreza, donde la dependencia del dirigente, el puntero o el jefe de la organización social se explica por las necesidades más extremas. Medina, en cambio, construyó su poder en el corazón institucional de la provincia de Buenos Aires: los que se subordinaron ante “el patrón” de la Uocra fueron gobernadores, funcionarios, contratistas, cámaras empresarias y profesionales. Eso ocurría alrededor de una universidad que supo recibir a Einstein y que hoy se moviliza para presentar los cuentos de Daniel Gollán.

Pata Medina, en un acto en el que desafió a la Justicia
El poder de “El Pata” sintonizaba con el penoso paisaje de degradación institucional que colonizó a la capital bonaerense en las últimas décadas. En aquella ciudad, que dejó de ser “la Atenas de América” para llegar a ser “Patalandia”, pisaban fuerte otros “patrones”: el exjuez César Melazo (ahora preso por liderar una banda delictiva) marcaba el ritmo en los tribunales; el sindicalista Marcelo Balcedo (detenido en Uruguay con una fortuna inexplicable) copiaba y perfeccionaba los métodos audaces y “heterodoxos” del pseudo sindicalismo-empresario. El camarista Martín Ordoqui (con un jury pendiente bajo la acusación de vender fallos) era otro actor protagónico.
Todo había alcanzado extremos tan obscenos, que un día se desmoronó. Pero hoy vemos con inquietud que, como el monstruo del lago Ness, reaparecen figuras que creíamos extinguidas. ¿Volverán las instituciones a doblegarse ante las patotas? Esa es la pregunta que asoma detrás de las marquesinas que anunciaron esta semana “el regreso de los muertos vivos”.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA