Un cóctel incendiario que interpela
Juan Carlos Fontana
libro y dirección: Matías Feldman. intérpretes: Maitina De Marco, Valeria Correa, Vanesa Maja, Juliana Muras, Laura Paredes, Paula Picherskyy Luciano Suardi. teatro :Cervantes, Libertad 815. funciones: de jueves a domingos, a las 20. duración: 150 ‘.
En 2013 Matías Feldman, director, guionista, performer, junto a su grupo Compañía Buenos Aires Escénicas puso en acto un proyecto de investigación teatral, al que llamó Pruebas. De ellas ya ha hecho 7 y en estos días estrenó, en la sala grande del Cervantes, su Prueba 8, La traducción.
Siempre referidas a poner en crisis las formas teatrales, a cuestionarlas, diseccionarlas. Se diría que Feldman busca el Santo Grial en el teatro. Y bienvenido sea que lo haga. Mientras busca, junto a su equipo de intérpretes, arremete y cuestiona las formas, los tiempos, los gestos y la narrativa.
En La Traducción (Prueba 8), propone un diálogo entre lo que sucede en el escenario, en el que armó una especie de “Tableau vivant”, de formas que se arman y desarman, como un rompecabezas, en el que caben tarimas, objetos, pantallas y trastos que desplazan los mismos intérpretes, y la admirable arquitectura de la sala María Guerrero. Su intención con este material es cuestionar la percepción del que observa. Acá las acciones parecen transcurrir en un principio en los años 60, pero luego nos daremos cuenta que no es tan así. Y hay dos hermanas que sintetizan cuestionamientos. Pertenecen a una familia alemana de la burguesía industrial (por momentos los actores hablan en alemán y no hay traducción). Pero como la mujer y el hombre están hechos de debilidades, entran en crisis con su condición social y parecen fanatizarse con las teorías revolucionarias de la izquierda latinoamericana, aunque por instantes también se filtra algún atisbo supremacista.
Dentro de este cóctel “incendiario”, chocan una diversidad de conflictos entre los personajes que oscilan desde lo más trivial, hasta el discutir por ciertos ideales. Pero si todo esto intenta reflejar parte de un cotidiano, que en verdad lo hace, luego se verá que tampoco es tan así. Porque la intención subjetiva del director parece hacernos entender que si se toma en cuenta el título La traducción, que podría ser sinónimo de interpretación, lo que dicen y hacen estos seres humanos, es plausible de múltiples significados de acuerdo al color con el que se los observe, cuestione, acepte o rechace. Y también del matiz político-social con el que se los analice. La propuesta de Feldman parece adherir al “Teatro de la Memoria” del alemán Aby Warburg, el que decía: “a veces tengo la impresión de que, en mi papel de psicohistoriador, estoy buscando diagnosticar la esquizofrenia de Occidente a través del reflejo autobiográfico de sus imágenes”.
La pieza exige de un espectador atento y de paladar exquisito que se enganche en el juego escénico que propone este admirable buscador de perlas teatrales que es Matías Feldman. Lo que sí es indiscutible es que su equipo actoral le responde con interpretaciones que funcionan como un perfecto relojito, muy bien cronometradas. •
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.