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sábado, 19 de octubre de 2024

Aldo Sessa, revelado: Polaroids gigantes, cámaras de detectives y retratos fantasmagóricos


Para agendar
Pinta BAphoto, del 24 al 27 de octubre en La Rural (Av. Sarmiento 2704). Special Project de Aldo Sessa en el VIP de EFG y acto en homenaje a Sessa, Luz Castillo y Pedro Roth, el sábado 26, a las 18. Entradas en laruralticket.com.ar/event/pinta-baphoto



Aldo Sessa, revelado: Polaroids gigantes, cámaras de detectives y retratos fantasmagóricos
Juan Melé, retratado por Aldo Sessa en 2005
Desde el jueves próximo, cuando cumpla 85 años, uno de los fotógrafos más reconocidos de la Argentina protagonizará una sección especial en la vigésima edición de Pinta BAphoto, en La Rural
Celina Chatruc
Sandro
sonríe con aire seductor, mientras ensaya varias poses. Roberto De Vicenzo mantiene una pelota en el aire con varios golpes de su palo de golf. Mercedes Sosa canta y René Favaloro opera con su equipo en el quirófano. Ellos ya no están, pero quedan las imágenes tomadas por Aldo Sessa. Y los videos que conserva en su estudio del Pasaje Bollini, donde trabaja cada día de 10 a 20.
Aldo Sessa en un retrato de Bruce Weber de 2010
A los 85 años, que cumplirá el jueves próximo, uno de los fotógrafos más reconocidos de la Argentina protagonizará una sección especial en la vigésima edición de Pinta BAphoto, donde además será homenajeado por su trayectoria junto con Luz Castillo y Pedro Roth. Este reconocimiento no sólo lo encuentra editando tres libros, que se sumarán a más de medio centenar ya publicados; también está experimentando con muñecos de madera articulados y su cámara de visión nocturna, con la cual hizo por ejemplo inquietantes retratos de Juan Melé.
Julio Le Parc, en 2016Gentileza Aldo Sess
“Yo podía verlo por el visor, pero él a mí no. Le expliqué que iba a tocarle la pierna para que supiera que estaba cerca, luego disparé a centímetros de su cara”, recuerda Sessa sobre aquella memorable sesión con el artista fallecido en 2012. Una de las más de 1600 realizadas con los personajes más reconocidos de la Argentina y del mundo del espectáculo internacional: desde Julio Le Parc, Rómulo Macciò, Marta Minujín, Manuel Mujica Lainez, Ernesto Sabato, Adolfo Bioy Casares, Mario Vargas Llosa, Charly García y Martha Argerich hasta Antonio Banderas, Jean-Paul Belmondo y Sean Connery.

Mario Vargas Llosa retratado por Aldo Sessa en 2019
De su encuentro con el “Gato” Dumas se destaca una toma del antebrazo del chef mientras rompe un huevo, en la cual se ven la yema y la clara al caer, que integrará un libro de casi trescientas páginas con sus mejores fotos. Otro de los que prepara está dedicado a Nueva York, ciudad donde suele pasar largas estadías, y un tercero a ampliar la edición original de Cosmogonías, dedicada a Jorge Luis Borges y publicada por primera vez en 1976.
Esta imagen del "Gato" Dumas integra un libro que reúne las mejores fotos de SessaAldo Sessa

Más de sesenta de esas imágenes que integran un archivo que supera las 800.000 fueron donadas por él al Museo de Arte Moderno de Buenos Aires en 2020. Dos años después de haber inaugurado allí una muestra que abarcaba seis décadas de trabajo. Las 700 fotografías que cubrieron entonces la sala del piso al techo no sólo abarcaban los retratos de celebridades, sino también el registro de sus viajes por la Argentina y el resto del mundo, y una selección de sus múltiples ensayos fotográficos, como los dedicados a La Boca y el Teatro Colón.
Teatro Colón, Vasiliev y Maximova en 1987: una de las fotografías donadas al Moderno
Había también en esa exposición varios ejemplos de las naturalezas muertas y escenas callejeras tomadas desde 1964 con cámara Polaroid. Esta marca lo convocó en 1995 para realizar tomas en gran formato, de 56 x 71 centímetros, de las cuales guarda una decena en su estudio. En los distintos niveles de esa antigua casa remodelada conviven también las fotos registradas con su celular que expuso en la galería Maman en 2019 y con una colección de antigüedades que se remonta a los daguerrotipos del siglo XIX.
Polaroid de 56 x 71 centímetros, tomada por Aldo Sessa en 1995
“Este es el antecedente de la Polaroid”, dice Sessa  mientras señala una pequeña caja de madera con la leyenda “Dubroni”. Un anagrama del apellido de su inventor, Jules André Gabriel Bourdin, quien patentó en 1864 esta suerte de laboratorio portátil: acompañada por un pequeño maletín con productos químicos y embudos, permitía el revelado “instantáneo” de la placa de vidrio que llevaba en su interior.
Cámara Dubroni (1864), de la colección de Aldo y Teresita Sessa
A su lado, resguardadas bajo llave detrás de una vitrina, se exhiben varios ejemplos de “cámaras de detective”, ocultas en bastones, relojes de bolsillo y prismáticos de hipódromo. Para verlas basta coordinar una visita guiada con Luis (sessa.luis@gmail.com), uno de los tres hijos que tuvo con Teresita García Hamilton, su mujer desde hace seis décadas.
Cámara para detectives oculta en un reloj, de 1905
Cuando se casaron ya estaba formado en pintura en el Taller De Ridder y había fundado un estudio fotográfico con su amigo Eduardo Quirno. A comienzos de los años 60 también comenzó a colaborar en la sección rotograbado de LA NACION y estudió cinematografía en Hollywood. En los 70 trabajó en los Laboratorios cinematográficos ALEX, empresa fundada por su abuelo en 1928, y exhibió sus pinturas en las sedes que la Galeria Bonino tenía en Buenos Aires, Río de Janeiro y Nueva York. Fueron las primeras muestras de las más de 250 que realizó; entre ellas, las que alojaron el Museo Nacional de Bellas Artes (1989), el Palais de Glace (1994) y Colección Fortabat (2012), visitadas por cientos de miles de personas.
Aldo Sessa en sus épocas de pintor
Su tríptico Antes del principio (1976) fue obsequiado por el gobierno argentino al de los Estados Unidos, con motivo del bicentenario de ese país, y exhibido en el Centro Espacial Lyndon Johnson de la NASA en Houston. Con ese mismo espíritu espacial iniciaría la década de 1980: junto al escritor Ray Bradbury presentó el libro Fantasmas para siempre, y expuso las ilustraciones en el Planetario de Buenos Aires y en Observatorio Griffith de Los Ángeles.
Uno de sus trabajos experimentales recientes, con muñecos articulados
Ganador de importantes distinciones como el Premio Trayectoria del Fondo Nacional de las Artes (2021), Sessa fue el último fotógrafo en documentar Ejercicio plástico, el mural de David Alfaro Siqueiros en la quinta Los Granados en Don Torcuato, en 1990. Ese mismo año fue nombrado académico de número por la Academia Nacional de Bellas Artes, y año siguiente miembro honorario de la Federación Argentina de Fotografía. Representado en colecciones de prestigiosas instituciones como el Victoria & Albert Museum y la National Portrait Gallery, en Londres; el Whitney Museum y el International Center of Photography, en Nueva York, y otro museos en Zúrich, Lausanne y Viena, forjó una carrera internacional gracias a su atención a los detalles.
La mirada de José Luis Cabezas (2010)
“Fijate, ahí arriba”, dice mientras señala el ojo de José Luis Cabezas, reproducido en una gigantografía, dentro del cual se ven reflejadas las piernas de alguien que camina. Y en la esquina superior, muy tenue, otra aparición fantasmagórica: escrita sobre un camión, también reflejado sin haberlo buscado, la palabra “OCA”. “La fotografía es magia pura -opina-. Primero, hay que aprender a ver algo fugaz; y después, lo que aparece en el revelado”.
Autorretrato de Aldo Sessa

Para agendar
Pinta BAphoto, del 24 al 27 de octubre en La Rural (Av. Sarmiento 2704). Special Project de Aldo Sessa en el VIP de EFG y acto en homenaje a Sessa, Luz Castillo y Pedro Roth, el sábado 26, a las 18. Entradas en laruralticket.com.ar/event/pinta-baphoto

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA   


domingo, 18 de marzo de 2018

ALDO SESSA EN EL MODERNO


Aldo Sessa: 60 años de fotografía en seis imágenes
El artista elige lo mejor y más personal de su retrospectiva en el Moderno
Un Aldo Sessa desconocido, experimental, investigador, viajero, cronista..., que va más allá de las icónicas imágenes de sus libros. Ahora vuelve desplegarse de la manera más completa el mundo creativo de este artista en la muestra "Archivo Aldo Sessa 1958-2018: 60 años de imágenes" en 400 metros cuadrados del subsuelo del Museo de Arte Moderno.
Son 700 fotos de entre 1958 y la actualidad, seleccionadas tras una investigación en su archivo de 800.000 imágenes por Victoria Noorthoorn y equipo, con montaje teatral creado por la diseñadora, escenógrafa y cineasta brasileña Daniela Thomas.
La muestra en el Moderno (Av. San Juan 350) podrá visitarse a partir del miércoles, de martes a viernes de 11 a 19, y los sábados y domingos hasta las 20.
Puesto a elegir, Sessa decidió hacer de guía en un recorrido por sus temas recurrentes en seis imágenes que resumen seis décadas de mirada y de arte.
Traslado del féretro de Perón a San Vicente, 2007

El núcleo Fotoperiodismo (1969 - 2007) recorre sus inicios como colaborador de la nacion y La Gaceta de Tucumán, y la pasión de registrar hechos históricos. "Comencé a los 17 años. Me gusta mucho la adrenalina que se vive en momentos peligrosos, políticos. En el traslado del féretro de Perón había una muchedumbre y yo estaba con mi Leica. Levanté la cámara y disparé sin mirar. La escena duró unos segundos: el gorro y las flores desaparecieron dos pasos más allá. Me robaron el teléfono y la billetera, ¡pero no la foto!"
"Volviendo a casa", La Boca, 1959

Corresponde al núcleo Vieja Buenos Aires (1958 - 2001), en el que se agrupan fotos de esta obsesión de toda su vida que es la ciudad. "Iba todos los sábados a La Boca, sobre todo cuando el día estaba nublado. En esos años estaba muy influido por el cine italiano. Como me fascinaba la fotografía, miraba las películas a pleno, pero observaba cómo resolvían las tomas, la luz, los colores. Veía cómo Antonioni no descuidaba ni un cuadro desde el punto de vista fotográfico. Yo buscaba lo mismo. Los colores de esta foto están en una gama, ninguno se molesta. Es muy monocromática. Y hay una historia contenida en ese tren de carga que se está moviendo lentamente y le imprime movimiento, mientras ella, estática, espera".
Annemarie Heinrich, Buenos Aires, 1994

En el núcleo de Retratos (1957 - 2017) hay una selección de fotógrafos, artistas visuales, arquitectos e intelectuales relacionados con la biografía de Sessa o con la historia de este museo. "Annemarie fue una fotógrafa que yo siempre admiré, inclusive antes de fotografiar. Una retratista eximia. Era el símbolo de la gran calidad y el buen clima en todas sus fotos. Dominaba la técnica, pero tenía ese golpe artístico, además de que manejaba la luz espléndidamente, como los fotógrafos de su tiempo. Un día la invité a mi estudio para hacerle un retrato, y le hice esa foto. Teníamos una muy buena relación, siendo ella tan importante y yo un fotógrafo menor", dice. Las cámaras con las que posa son de Sessa: una Leica A de 1928 con un trípode de época que a Heinrich le gustaba muchísimo. Detrás, hay una cámara de gran formato que perteneció a Alejandro Witcomb, otra leyenda de la fotografía.
Vladímir Vasiliev, Teatro Colón, 1982

Sin flash, sin trípode, Sessa registra la espera de los músicos, los gestos y el instante en que el bailarín vuela. "Vasiliev está esperando entre bambalinas, y la luz es la del escenario. Le preguntaron qué opinaba de mis fotos. Dijo: 'Se mueve como un gato y fotografía como si lo hiciera a través del ojo de una cerradura'. Me encantó".
Flatiron Building, Nueva York, 2016

Parece un collage, pero no: es toma directa, como todas las fotos de Sessa. "Fue sacada en el cordón de la vereda, después de una nevada, donde hay un poco de nieve de un lado, y hielo y cemento del otro. Me divierte resolver todo en toma".
PARA AGENDAR
Centro Cultural San Martín (Sarmiento 1551). Martes a domingos, de 15 a 21. Entrada gratuita. Hasta el 5 de abril.

martes, 6 de marzo de 2018

ALDO SESSA EN EL MAMBA


Aldo Sessa, cincuenta años de fotografías con la "pasión intacta"
Un grupo de curadores guiado por Victoria Noorthoorn descubre entre 800.000 imágenes del archivo del artista una mirada diferente; en marzo inaugurarán una muestra en el Mamba
Un archivo con más de 800.000 fotografías no amedrentaron al equipo curatorial del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (Mamba) en su intención de seleccionar 700 imágenes que mostrarán, desde el mes próximo, a un Aldo Sessa casi desconocido. Cincuenta años de hacer el mismo trabajo tampoco intimidan a este artista, que a los 78 sigue haciendo foco con la misma pasión que a los 17.
Después de siete meses de trabajo en el estudio del reconocido fotógrafo, en el porteñísimo barrio de Palermo, dentro de pocos días el grupo de hasta veinte curadores conducido por Victoria Noorthoorn habrá cumplido su propósito.
El 9 de marzo el Mamba inaugurará "Archivo Aldo Sessa 1958-2018" , una de sus grandes apuestas para este año, que se mantendrá abierta hasta el 27 de mayo. "La idea es mostrar al público argentino otra manera de acercarse a la obra de un gran artista al que todos conocemos, pero que no ha sido revisitado de forma amplia", afirma Noorthoorn, directora del museo y curadora de la exposición, que costó unos $2.500.000.
Con más de cuarenta libros de fotografías y tras haber participado en más de doscientas exposiciones, Sessa continúa usando principalmente el sistema analógico, para el que el digital le sirve de respaldo.

Las 700 fotografías seleccionadas propondrán a los visitantes un variado recorrido por espacios geográficos y temáticos que atrajeron la lente de Sessa. Organizadas en nueve secciones sobre los muros de la sala del subsuelo del Mamba, de 450 m2, las imágenes tienen distintos formatos. Las más pequeñas, de 20x20 cm, marcarán según el diseño de montaje de Daniela Thomás, una "línea de horizonte" o hilo rojo que une las distintas secciones: la vieja Buenos Aires, el fotoperiodismo, el Teatro Colón en bambalinas y en pleno show, los retratos de artistas, Nueva York, otros viajes; Argentina, naturalezas muertas y abstracciones.
En el cierre del recorrido de la muestra, o en su inicio, según el rumbo que elija el visitante, un puñado de autorretratos de Sessa que, para Noorthoorn, son "todos experimentales, con un giro de humor, un juego que es muy suyo".
Noorthoorn agregó que de esta forma el Mamba continúa "una conversación con Sessa" que se remonta a 1972, cuando Rafael Squirru, fundador de ese museo, escribió un prólogo para una muestra del fotógrafo y en 1973 el entonces director del Mamba, Hugo Parpagnoli, compró obras suyas para la colección.

"Cuando llegué al archivo no sabía por dónde empezar a seleccionar", admite Noorthoorn, y agradece la generosidad y colaboración de Sessa, que éste le retribuye. "Nunca vi a nadie trabajar con tanta seriedad y eficiencia en un archivo como lo han hecho ellos", dijo el fotógrafo que supervisó la selección de imágenes. "Muchas veces coincidimos en cuál elegir y otras hemos tenido que ponernos de acuerdo", comenta la curadora. Y destacó el orden en el que encontraron los miles de negativos y contactos, en carpetas organizadas por años. "El hijo de Sessa, Luis, trabajó en ese archivo durante 27 años", comenta. "Es que a nosotros siempre nos interesó tenerlo organizado", aporta Luis Sessa, quien considera la muestra a inaugurarse como "un sueño cumplido".
Su padre tampoco esconde la alegría que le produce la iniciativa. "Cuando entre en la sala y sea envuelto por todas esas imágenes frente a mis ojos, tendré una sensación muy rica", pronosticó. Y admitió que pudo hacer todo lo que hizo en más de medio siglo tomando fotografías porque mantiene intacta su pasión.

Sin nostalgia, recordó que, en la presentación de su libro de dibujos y pinturas Cosmogonías, Jorge Luis Borges le dijo que ambos estaban unidos porque eran argentinos y "por una misma vocación, el arte", afirmación que no deja conforme al fotógrafo. "Después de la emoción del diálogo con Borges, con los años siempre recordé esa frase y disiento, porque yo no hubiera podido hacer lo que hice sin el alimento de la pasión, que, con respecto a la vocación, es más irracional. La vocación sola no alcanza. Uno arriesga su vida, trabaja desde que sale el sol hasta que sale la luna y no siente ningún sacrificio por hacerlo; está soñando con empezar un día nuevo para descubrir otras cosas... Así he continuado toda mi vida, alimentado por esa pasión intacta".

S. P.

jueves, 30 de marzo de 2017

ALDO SESSA EN EL C.C.K.....DE CAMPOS Y GAUCHAJE


Fotos de campo; el mundo de los gauchos
El tema favorito de Aldo Sessa vuelve en una muestra de fotografías de gran formato que  se expone en el CCK; "son gente anónima, de lo mejor que tiene el país"
Sessa, ayer, en el CCK, frente al díptico de las "Cabezadas": a la izquierda, una de Entre Ríos, y a la derecha, una de Buenos Aires (ambas de 2016).
Hombres de mirada provocadora, manos callosas y elegantes en su atuendo; hombres que trabajan desde el alba, montados a caballo y desplegando diferentes destrezas, según la geografía argentina que les haya tocado en suerte habitar. Los gauchos que el fotógrafo Aldo Sessa presenta en la exposición que abre al público mañana en el Centro Cultural Kirchner hablan de un personaje atemporal que luce con orgullo tanto su oficio como sus accesorios, en la llanura pampeana, en la estepa patagónica o en los humedales litoraleños.
En suma, Gauchos (la muestra) reúne 45 fotografías en blanco y negro, excepto dos escenas a color, de gran tamaño, 2,70 m x 1,66 m. Un debut para el experimentado Sessa con imágenes de medidas semejantes. "En lo personal es un éxito haber podido ponerme al nivel del lugar en el que se exhiben", dijo el fotógrafo en una recorrida por el montaje en el CCK. Y agregó: "No he visto muchos museos o lugares de exposiciones en el mundo con salas de la envergadura de las de este centro cultural".
Juan José Güiraldes, en San Antonio de Areco, en una toma de 1995. Foto: Aldo Sessa
Las fotografías están desplegadas en los dos niveles de la sala La Gran Lámpara, en el sexto y el séptimo pisos. Fueron tomadas entre 1993 y el año pasado en Alta Gracia (Córdoba), Río Gallegos (Santa Cruz), Tapalqué y Luján (Buenos Aires), Jujuy, Corrientes, San Juan y otras localidades del país. Y las seleccionó entre las 50.000 fotografías gauchescas que tiene en sus archivos. "Sobre el mundo de los gauchos hay mucho para decir. Éste es apenas un telegrama."
Además de las imágenes fijas, la muestra incluye la proyección continua de dos videos con el desarrollo de la secuencia "en vivo" que el fotógrafo capturó en algunos de los lugares donde fueron tomadas.
Sessa viene desarrollando el tema gauchesco en sus proyectos desde hace más de 25 años. Es un especialista. Sabe y enseña que el hombre de campo desarrolla destrezas según su lugar: en el litoral, por ejemplo, son anfibios. Esta exposición implica para él "cumplir una vez más con quienes son parte de lo mejor que tiene la República Argentina. Hacen muchísimo por el país y son gente anónima que está velando por la producción y ocupando espacios que generan riqueza. Es gente muy sana, buena, amable, educada. Mostrarlos en la Capital Federal representa algo muy importante porque la ciudad da la espalda al gaucho".
"El rito del mate", escena fotografiada en la provincia de Corrientes en 2012. Foto: Aldo Sessa
En varios dípticos de fotos (como en "Cabezadas") se evidencia una paradoja en el contraste de los accesorios: de plata entre los aperos de Buenos Aires, donde estaba el puerto y el comercio, y de cuero en el norte del país, la ruta al Alto Perú, donde sí abundaba aquel metal. "Son simplificaciones de una tradición que se mantiene viva", dijo.
Para agendar
CCK (Sarmiento 151). De martes a domingos, de 12 a 20. Hasta el 20 de junio. Gratis
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