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viernes, 16 de octubre de 2020

CASO GARCÍA BELSUNCE....GANANCIAS...


Caso García Belsunce: el viudo saca un libro y Netflix, un documental
En Carlos Carrascosa, diario de un inocente, intercaló apuntes sobre el hecho y sobre su vida en la cárcel; en noviembre se emitirá el especial vía streaming
Carlos Carrascosa, en la casa donde hoy vive, en Luján
Un homicidio en un barrio privado y custodiado. Una familia acomodada. Una masajista. Un vecino sospechoso. El viudo, en el centro de la escena. Una bala que rebota, queda en un rincón del piso del baño donde fue hallado el cadáver y se convierte en la punta del ovillo de una trama misteriosa. Parece parte del guion de una serie policial. Pero, aunque en noviembre se podrá ver en Netflix una producción sobre el caso, no se trata del fruto de la imaginación de un buen escritor, sino de un hecho que, 18 años después, sigue sin resolución: el crimen de María Marta García Belsunce.
“Lo que más me molesta es que si yo hubiera sido un Juan Pérez esto no habría pasado. Esto fue así porque los medios aprovecharon para ganar plata. El caso llenó las primeras planas. Y por otro lado el fiscal [Diego Molina Pico] se equivocó de entrada, al no hacer la autopsia de inmediato. Y no querían quedar mal parados los fiscales. Entonces ahí trabajó ‘la corporación’”. Así habla Carlos Carrascosa, viudo de la víctima, que pasó siete años y medio preso, condenado como coautor del homicidio, hasta que finalmente fue absuelto por la Corte Suprema de Justicia, en diciembre de 2016.


El viudo de García Belsunce acaba de publicar
Carlos Carrascosa, diario de un inocente. Un amor, una causa, una vida, libro en el que intercala apuntes que fue escribiendo en la cárcel con su historia de vida, su relación con María Marta y todo lo que pasó luego de que ella fuera asesinada.

“Mi intención era escribirlo para regalárselo a mis amigos, pero Jorgelina y Malú me insistieron para que lo hiciera público”, cuenta Carrascosa en una videollamada .Jorgelina y Malú son dos de las tres mujeres que se acercaron a él durante su tiempo en prisión, lo ayudaron a crear un blog en el que subieron toda la información de la causa y lo acompañaron durante todo el proceso judicial hasta la absolución, convencidas de su inocencia.
La publicación del libro se da apenas unas semanas antes de que
Netflix estrene ¿Quién mató a María Marta?, un documental para el que Carrascosa fue entrevistado, al igual que la gran mayoría de las personas que de alguna manera estuvieron vinculadas con el caso todavía irresuelto.
“No me importa si alguien toma esto como entretenimiento; solo quiero crear una imagen para que mi vida sea más fácil; además, cuando termine la cuarentena, será el juicio por el homicidio, y mi objetivo final es que se haga justicia”, dice el viudo.
El juicio al que se refiere es el que tendrá en el banquillo a Nicolás Pachelo, exvecino del country donde ocurrió el crimen y el personaje al que la familia de María Marta siempre señaló como el presunto culpable.
En 2017, cuando Carrascosa ya había sido definitivamente absuelto y la causa por el homicidio estaba por prescribir, los fiscales de San Isidro María Inés Domínguez y Andrés Quintana presentaron nuevas pruebas y mantuvieron el expediente abierto con una acusación formal contra Pachelo y dos exvigiladores de Carmel. El proceso quedó frenado por la pandemia del coronavirus.
Los vaivenes judiciales
El 27 de octubre de 2002, el cuerpo de María Marta fue hallado por Carrascosa en el piso del baño de la casa que ambos compartían en el country Carmel, en Pilar. En principio se habló de un accidente. Se pensó que la mujer se había resbalado y golpeado la cabeza con la grifería de la bañera.
“La primera reacción que tuve ese día creo que la repetiría”, reflexiona el viudo, 18 años después. “Yo encontré a mi mujer en la bañera y no sabía si estaba viva o muerta. Abrir la ventana y gritarle a la masajista ‘¡subí rápido que María tuvo un accidente!’ para mí fue algo natural. Yo me enteré de que estaba muerta cuando el médico me dijo: ‘Carrascosa, mi sentido pésame’”, asegura.
La autopsia, realiza da 20 días después,eliminó de lleno esa hipótesis y abrió un expediente que al día de hoy sigue acumulando fojas: García Belsunce había recibido seis disparos en la cabeza, uno de los cuales solo rozó su cráneo, rebotó y se convirtió en el famoso “pituto” del que se habló en todos los medios, el plomo del proyectil deformado que encontró el medio hermano de la víctima, Juan Hurtig, que arrojaron al inodoro la noche del crimen y que él mismo se encargó de rescatar del pozo séptico.
“Paca fue la única testigo del asesinato de María Marta. Hubiera querido hablar con ella, que me contara... no me dio bola. Era muy inteligente... pero no hablaba”, cuenta en su libro Carrascosa. Paca era la perra de la pareja, que estaba en la vivienda el día del homicidio y que falleció hace un año.
Carrascosa, primero, fue absuelto del homicidio, pero condenado por su encubrimiento. En una segunda instancia la causa dio un giro y el viudo recibió la pena de prisión perpetua como coautor del asesinato. Finalmente, en 2016, fue exculpado definitivamente.
“Estar acusado, antes de que me metieran preso, fue la peor de las cárceles. No tenía energía para nada. Tenía preso el cerebro y libertad ambulatoria. Tenía que hacer trámites y no podía hacerlos tranquilo, mi cara estaba en la televisión”, cuenta Carrascosa . 
“Cuando entré a la cárcel sentí alivio. Porque dije ‘bueno, estoy en el pozo’. Recién ahí empecé a leer la causa, que no había leído nunca. Era una negación total que tenía, una etapa del duelo. Recién cuando estuve bien en el pozo me metí a leer la causa, a pelear por mi libertad, a pelear porque se reabriera la investigación”, asegura.
Y fue en prisión donde empezó a escribir gran parte de lo que hoy forma parte de su libro, Diario de un inocente. Allí cuenta todos los detalles de su vida, desde su nacimiento (“nací pesando cinco kilos y mi madre me tuvo sola”) hasta sus años en la Marina Mercante –lo que, asegura, involuntariamente lo preparó para que el encierro en la cárcel no fuera tan duro–, y su relación con María Marta, a quien conoció en su adolescencia.
La vida en prisión
“Escribía en papeles y los fines de semana se los daba a una sobrina mía que los pasaba a máquina y me iba corrigiendo los errores de ortografía”, dice Carrascosa. El libro alterna capítulos de su vida en la cárcel con fragmentos de su historia de vida. Sobre la prisión, va dando detalles de cómo pasó de convivir con varios internos a tener una celda propia bastante personalizada. “Mandé a pedir un mantel para visitas…”; “me trajeron un black out y quedó perfecto”.
“Hice buenas migas adentro con los muchachos. Conocí la parte buena de los hombres malos. La camaradería. Nos ayudábamos entre nosotros. Todas esas sensaciones las fui escribiendo”, dice Carrascosa. “Los otros no podían creer que yo estuviera preso supuestamente por matar a mi mujer y me viniese a visitar toda su familia”, asegura.
Cuando obtuvo la prisión domiciliaria vivió un tiempo en la casa de un amigo, Héctor. En un capítulo del libro cuenta que en la botamanga de un pantalón que trajo de prisión había quedado un huevo de chinche, lo que derivó en que una plaga de esos bichos invadiera la casa de su amigo. “Mientras desinfectaban tuve que quedarme 12 horas en el patio; no me podía ir a otro lado porque estaba con prisión domiciliaria”, detalla.
Al día siguiente de que la Justicia lo absolvió, su amiga Jorgelina y su familia lo llevaron a una peña. “Ahí volví a sentir lo que significaba realmente estar libre”, dice.
Hoy vive en Luján, solo, aunque mantiene vínculo con las amigas que lo acompañaron durante todo el tiempo que estuvo bajo la lupa de la Justicia (en el libro las llama “los Ángeles de Charlie”) y también con los familiares de María Marta, que viven en distintas partes del país. Toma siete pastillas diarias por diversos problemas de salud (“son preventivas, no tengo nada crónico”, asegura) y dedica gran parte de su tiempo al hobby de toda su vida: jugar al bridge.
En cuanto a si piensa presentar un reclamo al Estado, dice: “La demanda civil está pendiente. Mucho no me preocupa. No tengo herederos. Son juicios que tardan cinco o diez años, y yo tengo 75. Lo voy a hacer más adelante, pero me interesa más que se cumpla lo que dijo el Tribunal de Casación cuando me absolvió: que se le inicie el juicio político al fiscal Molina Pico”.
Y cuando se le pregunta si piensa que, después de tantos años, aún puede haber justicia para el crimen de María Marta, responde: “La esperanza es lo último que se pierde. Si no tuviera esperanza, no seguiría vivo”.

S. A.

viernes, 9 de octubre de 2020

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martes, 29 de septiembre de 2020

ENTREVISTA A JOSÉ NUN


José Nun: "Alberto Fernández actúa como el Jefe de Gabinete de Cristina Kirchner"



ENTREVISTÓ Astrid Pikielny

Preocupado por la situación actual, el politólogo descree de la voluntad dialoguista del Gobierno y dice que en la Argentina aún falta mucho por recorrer si se quiere construir un sistema republicano sólido
AJosé Nun se lo ve muy inquieto por el devenir político de la Argentina y así lo hace saber cada vez que interviene en el debate público. Dirá, entre otras cosas, que la actual vicepresidenta es "la presidenta de facto" y que Alberto Fernández sigue desempeñándose como lo hizo hasta 2008, como su jefe de Gabinete. Dirá también que el país está fracturado entre dos visiones opuestas: por lado, la autocrática, por el otro, una visión republicana y federal que hasta hoy "no ha tenido mucho éxito". De allí que para Nun, autor de originales aportes a la sociología y la ciencia política en América Latina con perdurables estudios sobre marginalidad, desarrollo, democracia y capitalismo, todavía esté pendiente una verdadera transición democrática en la Argentina. "Solamente reduciendo la democracia al voto es que se puede decir que la democracia regresó en la Argentina en 1983", dice este intelectual que se desempeñó como secretario de Cultura entre 2004 y 2009.
En conversación telefónica con La Nación, el politólogo analiza el sombrío panorama de una Argentina con escalofriantes índices sociales y económicos y sostiene que para hacer frente a las protestas, el Gobierno podría apelar a la represión. "Estamos viendo a diario explosiones ciudadanas que en algunos casos son organizadas, pero en muchos otros resultan espontáneas. Por eso el Gobierno apela a los subsidios mientras también busca poner a punto la represión".
Abogado con posgrados en Sociología y en Ciencia Política en la Universidad de París, Nun fue profesor en las universidades de Toronto y Berkeley y en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales de México.
¿Qué es lo que más le preocupa de la realidad actual?
Hay distintos niveles de preocupación, dejando a un lado, desde luego, la maldición de la pandemia. A un nivel general, me preocupa la falta de proyecto de este gobierno, el hecho de que un supuesto seguidor o descendiente político del general Perón y de los planes quinquenales diga que no tiene plan ni quiere tenerlo. Y después, en términos específicos, me preocupan la pobreza, la desigualdad, la desocupación, la informalidad, la falta de crecimiento. La inseguridad también.
¿A qué le atribuye la ausencia de un plan? ¿Tiene que ver con disputas en la coalición?
Yo creo que Cristina Kirchner es "la presidenta de facto" y, en realidad, Alberto Fernández se sigue desempeñando como lo hacía hasta el momento que ella lo echó del cargo, en 2008, es decir, como jefe de Gabinete. Por lo tanto, tiene un margen de autonomía limitado y hace lo que ha venido haciendo, que es cambiar de opinión de un día para el otro, así como la cambió de un año para el otro.
¿Cuántas contradicciones, marchas y contramarchas presidenciales resiste un gobierno?
El movimiento que ha venido haciendo el Gobierno, y en particular la presidenta de facto, es, en primer lugar, adueñarse de todas las cajas, poniendo al frente de lugares como la Anses o la AFIP a personas totalmente adictas y lo mismo está ocurriendo con las fuerzas de seguridad. Hay un malestar ciudadano creciente que se manifiesta en las protestas colectivas que vemos a diario y lo que esto puede llegar a provocar -yo deseo fervientemente que no, pero es una conjetura bastante razonable- es un aumento de la represión. Y la ayuda social va a requerir mucha más emisión, en vista de que hay algo fundamental que se está dejando a un lado y que es una reforma fiscal en serio. Esa reforma requiere tener un proyecto que la justifique; exige un debate público y una discusión en torno a los problemas centrales de la distribución del ingreso. Nada de eso se está haciendo. Desde los tiempos de Martínez de Hoz tenemos la peculiaridad de ser uno de los pocos países en el mundo que pasó de una distribución progresiva del ingreso a un sistema fiscal regresivo en el que los que más tienen pagan menos proporcionalmente que los que menos tienen.
Hace tiempo que usted brega por una reforma tributaria. ¿Qué opinión tiene sobre el impuesto a la riqueza, que se prevé que se cobre una sola vez?
Creo que es un paliativo coyuntural para agregarle fondos a la caja pública, pero estructuralmente no resuelve ningún problema. Lo que hay que seguir es el ejemplo de países desarrollados que introdujeron, desde finales del siglo XIX, impuestos progresivos que en la Argentina serían básicamente los impuestos a las ganancias, a los inmuebles rurales y a las sucesiones. Es muy revelador que en este momento el partido peronista tenga formalmente como presidente a un exgobernador que se ha desempeñado casi como un vocero de la Barrick Gold y de la megaminería a cielo abierto, que es lo más contaminante y lo más conducente al calentamiento global. Y los gobernadores latifundistas se oponen a que se hagan revaluaciones fiscales de los campos.
El Presidente dijo hace poco "que el peronismo es la Argentina misma, es lo que le cuesta entender a todos". ¿Qué lee en esa frase?
En esa frase veo la apropiación de la idea de Perón de que el movimiento era un sistema total, esta idea del totalitarismo fascista, pero la Argentina dista de eso que él dice, al extremo que lo revelaron las últimas elecciones. El gobierno de Macri fracasó estruendosamente y, a pesar de eso, sacó el 41% de los votos. O sea, el gobierno presidido por Alberto Fernández obtuvo el 48%. Es un país que está dividido. Entonces, es absurdo decir eso.
¿Cree que él es un presidente cercado y condicionado por una vicepresidenta con gran volumen político y su facción dentro de la coalición? ¿Es "víctima" de una sociedad que creía poder controlar o socio en este esquema de poder?
Yo a él no lo veo de ninguna manera como una víctima, tampoco lo veo como un socio, lo veo como el jefe de Gabinete de la presidenta real que en este momento gobierna la Argentina. Alguna vez dije que me imaginaba cómo debió haber sido esa reunión a la que estaba concurriendo un Alberto Fernández que desde 2008 se aplicó a una crítica furiosa contra el gobierno de Cristina Kirchner, que plasmó la que fue su pareja, Vilma Ibarra, en un libro conocido. Que Cristina lo haya llamado a él indica que sabía que se trataba de una persona dócil a la búsqueda de una ubicación en la política argentina, pero no de primer plano sino de segundo plano porque fue jefe de campaña de Randazzo, de Massa. Dándole rienda suelta a la fantasía de qué pudo haber pasado en esa reunión, me lo planteo así: que Cristina le dijo "yo sé que vos hablaste muy mal de mí y que estabas furioso porque con el asunto de la 125 yo te eché, y ahora te invito a que sigas siendo jefe de Gabinete; que ganemos las elecciones. Vos vas a ser mi jefe de Gabinete y yo voy a ser la Presidenta, pero vos te vas a llamar Presidente y yo me voy a llamar Vicepresidenta". Por eso digo que se trata de una presidenta de facto.
Pero en un país presidencialista, cuando uno asume la primera magistratura tiene la posibilidad de acumular poder y ejercerlo. ¿No quiso o no pudo construir un albertismo?
¿Con quién iba a construir el albertismo? La ingenuidad de los que apostaron a que lo iba a lograr con los gobernadores olvidaba que los señores neofeudales saben dónde está el poder real y le responden a Cristina Fernández. Por otro lado, ella pone a un ministro de Economía fracasado como Kicillof al frente de la provincia de Buenos Aires. Schiaretti en Córdoba no se somete a los delirios ni de uno ni de otro. Mendoza está en manos del radicalismo. Entonces, la idea que circulaba de que Alberto iba a ser una especie de líder de una liga de gobernadores es una idea sin ningún fundamento, como lo han probado los hechos.
¿Cuál es la agenda de Cristina Fernández?
Yo creo que no tiene ningún plan, por lo menos conocido, salvo el de anular todas las causas en las que están acusados ella y los suyos, y esto lo va logrando con una rapidez pasmosa; y por el otro lado, mantener una base de apoyo electoral declinante en base al reparto de cargos públicos y de ayuda social. No conozco otro proyecto, puede ser que lo tenga escondido, pero tampoco lo mostró cuando fue su segunda presidencia. El primer gobierno de Cristina todavía se beneficia con los precios internacionales y la tasa de crecimiento anual del producto cae a un 3%, que todavía, viendo lo que pasó después, era una tasa interesante. Pero como en el gobierno de Néstor Kirchner no se hicieron los cambios estructurales que hacían falta, y mucho menos en el primer gobierno de Cristina Kirchner, ya su segundo gobierno tiene una tasa de crecimiento cercana a cero, reaparecen con toda su fuerza la espiral inflacionaria y el déficit fiscal, aumentan la desocupación y la pobreza, que crecen varios puntos en relación a lo que ella había heredado.
¿Cómo ve la figura de Máximo Kirchner?
Me parece que es alguien que está siendo preparado para la sucesión. Y desde ese punto de vista, creo que varía sus posiciones entre la radicalización de La Cámpora y una posición más moderada para tratar de obtener algunos aliados. Ahora, hay un elemento muy notable para recalcar y es la forma en la que el Gobierno, al carecer de proyecto, adopta un recurso autocrático conocido, que es responder a cualquier crítica hablando del pasado. Cada vez que hablan Alberto Fernández, Kicillof y Cristina, no dejan de referirse al macrismo, que finalmente estuvo en el poder solo cuatro años. Y esto, lejos de indicar fortaleza indica la debilidad política actual. Es un recurso constante del actual gobierno: toda crítica se responde atacando a Macri. Como si el acusado de un delito se limitase a decir que su vecino es un ladrón. Cuando a Perón se lo cuestionaba, Perón hablaba del futuro y lo hacía porque tenía un proyecto.
¿Cómo ve el hecho de que al peronismo esta vez le toque gobernar en recesión, con monumental crisis económica y un contexto internacional desfavorable?
Mientras conducía al país al desastre, Menem estaba refugiado detrás del telón de la estabilidad monetaria que le proporcionó el plan de convertibilidad. Ahora, el telón detrás del cual se escudan es la pandemia, y la pandemia está tapando el hecho de que el colapso argentino es fuertísimo. La pobreza supera ya el 50% y el 60% de los chicos argentinos está en la pobreza. Eso anuncia un futuro muy negro.
Cuando Cristina nominó a Fernández como presidente, elogió su capacidad de llegada a distintos dirigentes políticos y empresariales con una visión amplia y moderada. ¿Por qué aquello que sirvió para ganar se desactivó para gobernar?
Cuando uno no tiene un marco común no puede hacer acuerdos serios y acá no lo hay porque están enfrentadas dos visiones de la política: la autocrática y la republicana. La visión autocrática de la política es una visión que le confiere al gobierno todas las atribuciones del Estado, no diferencia entre gobierno y Estado, el Gobierno tiene derecho a manejar el Legislativo y el Poder Judicial es un poder al que hay que subordinar. Frente a esta visión, hay otra que en la Argentina ha tenido muy poco éxito real, que es la visión republicana, que se ajusta a la Constitución, que establece un régimen representativo, republicano, federal, con separación de poderes, con controles sobre la administración pública; y a través del cual, la democracia no se define solo por el voto. Solamente reduciendo la democracia al voto es que se puede decir que la democracia regresó a la Argentina en 1983. Pero para volver, algo tiene que haber estado antes. Y la pregunta, desde el punto de vista de una visión republicana, es cuándo hubo antes democracia en la Argentina.
¿Usted duda de que hoy tengamos realmente una democracia?
Efectivamente. Yo creo que tenemos que luchar por iniciar una transición hacia una democracia que merezca ese nombre desde el punto de vista de la visión que sostiene la Constitución Nacional misma. Todavía no hemos empezado una transición y por eso la situación es tan peligrosa y tan compleja.
Alberto Fernández dijo que él venía a "unir a los argentinos". No parece estar lográndolo.
No solamente no lo está logrando sino que no es su objetivo real porque están confrontadas dos visiones de la política totalmente opuestas: por un lado, la del movimiento que quiere transformarse en un sistema total y por el otro, quienes creemos en una democracia republicana, institucional, con deliberación, con participación ciudadana.

martes, 22 de septiembre de 2020

CO PARTICIPACIÓN FEDERAL,


Regímenes unitarios con estandartes federales

Hernán Lacunza
Despojada de oportunismos y mezquindades, la controversia sobre la transferencia de recursos de la Ciudad a la Provincia tiene al menos una virtud: ilumina la arbitrariedad del sistema de reparto de los fondos federales entre las provincias, que no responde a ningún criterio de eficiencia ni de equidad. No estimula la producción ni alivia la pobreza en las regiones postergadas. No alienta la eficiencia recaudatoria ni la austeridad del gasto, porque el que recauda (antipático) no gasta (simpático), y viceversa. Una carencia ya advertida en la Constitución de 1994 que exigía una nueva fórmula de reparto antes de 1996, y que desde entonces procrastinamos. "para el año que viene".
Javier Joaquín
Que en 24 años ninguno de los gobiernos sucesivos -especialmente aquellos que contaron con mayoría en ambas cámaras- haya impulsado un proyecto de coparticipación entre las prioridades de la agenda legislativa refleja un problema superior: nuestro moroso apego a las normas, aun con aquellas de rango constitucional.
Nuestra democracia claudica a la lógica medieval de confundir federalismo con ¨sálvese quien pueda¨. Un enfoque más de conjunto de aldeas que de nación. Como si fuéramos formoseños, fueguinos o porteños, antes que argentinos
Cuando se resigna que la norma anterior (ley 20.221, marzo de 1973, emanada de un régimen no democrático) podía respetar criterios de eficiencia y equidad (población, densidad, brecha de desarrollo) y que la vigente (ley 23.548, enero de 1988) es arbitraria pero difícil de mejorar por la dificultad de alcanzar consensos entre 24 provincias, nuestra democracia claudica a la lógica medieval de confundir federalismo con "sálvese quien pueda". Un enfoque más de conjunto de aldeas que de nación. Como si fuéramos formoseños, fueguinos o porteños, antes que argentinos.
Cuando se modifica por decreto el reparto de fondos presupuestarios y se argumenta su legalidad por la existencia de uno anterior presuntamente análogo, se lesiona la división republicana de poderes del Congreso para asignar recursos y de la Justicia para arbitrar un conflicto normativo. Como si una presunta ilegalidad pudiera subsanarse con otra.
Cuando se reincorpora el oportunismo al debate, se entiende la conveniencia de invocar objetivos nobles de equidad para transferir recursos a la Provincia de Buenos Aires que, bajo el mismo color partidario nacional y provincial, entre 2002 y 2015 sufrió la erosión del 7% de su participación en recursos nacionales automáticos (hasta llegar al mínimo del 18% en 2015), cuando al fondo compensador del conurbano solo le dejaron el nombre, pero no los recursos.
Cuando se reincorpora la mezquindad, se entiende la conveniencia de que la jurisdicción ahora obligada a ceder recursos esté gobernada por el signo político opositor, que coincide con el de la gestión nacional que entre 2015 y 2019 procuró mayor reparto por la autopista normativa y menos por la banquina discrecional: aumentó del 47% al 59% la porción automática de las provincias en la coparticipación primaria. Instituciones federales. Y que devolvió a la provincia de Buenos Aires -la más postergada en el reparto- el 4,5% de coparticipación secundaria, a través del planteo ante la Corte Suprema y posterior aprobación por ley del Consenso Fiscal, respetando la división de poderes, consensuando con 24 provincias (22 legislaturas refrendraron el convenio) a pesar de tener minoría en ambas cámaras del Congreso Nacional. Instituciones republicanas.
Cuando se despejan las pasiones partidarias, hay coincidencia en la discriminación del reparto contra los bonaerenses: reciben $ 0,6 por cada $ 1 aportado a los fondos federales (hasta 2015 recibían $ 0,5). Más aun cuando concentra a casi la mitad de los argentinos pobres, que no son una responsabilidad exclusiva del gobernador de turno: ninguna provincia argentina podrá desarrollarse con este conurbano bonerense. Menos coincidencia habrá respecto a quiénes deberían compensar a los bonaerenses: los porteños que reciben $ 0,3 (la mitad que un bonaerense) por cada $ 1 aportado a la recaudación nacional, o el resto de las provincias, que reciben $ 1,6 por cada $ 1 contribuido. En todo caso, un debate a resolver en el Congreso, no por decreto (división republicana de poderes).
Pero quizás lo más preocupante de la iniciativa no esté en nada de lo anterior. Sino en el "tironeo del mantel" que, en nombre del federalismo, domina la lógica del reparto del presupuesto público; agravado ahora por la Caja de Pandora que habilitó la redistribución discrecional ante una protesta anómica. Reaviva la expectativa dominante de todas las jurisdicciones de reclamar más fondos ante cualquier iniciativa, sea por ley, por decreto o por revoleo, sin importar la forma ni especificar destino. Elastizar el mantel hasta deformalo, sin importar si los víveres -provistos por el sector privado- quedan cubiertos por una capa de impuestos gruesa y amorfa. Importa el mantel público, no los alimentos privados. Como si más de tres décadas de reparto acrítico no hubieran sido suficientes para comprobar que la abundancia de recursos públicos (en promedio el gasto público actual, nacional y provincial, es casi el doble que el de hace 20 años) no garantiza el desarrollo regional equitativo. Lejos de estimular el desarrollo de las actividades productivas -por ejemplo, con menos carga impositiva local- ni infraestructura social básica -agua potable, cloacas, viviendas-, más bien han servido para financiar estructuras políticas (el empleo público aumentó 65% en 20 años, frente al 25% de incremento de la población) que para aliviar las condiciones de pobreza estructural, tanto para los concentrados en el conurbano como para los más repartidos en las provincias.
Un régimen de coparticipación que consagra una vieja tradición argentina: federales para gastar, unitarios para recaudar. Una lógica no tan distinta al de la nación naciente en el siglo XIX: un gobierno central que procura disponer discrecionalmente de los recursos impositivos (en aquel entonces, aduaneros), mientras flamea las banderas federales. No éramos entonces una democracia consolidada, republicana y federal. Apenas una federación errante.
Exministro de Hacienda de la Nación.Exministro de Economía de la Provincia de Buenos Aires

DANIEL BILOTTA PIENSA Y ESCRIBE,


Cristina y un extraño incidente con la policía
Entrevista a Daniel Bilotta (Elecciones en la Provincia de Buenos Aires) |  RadioCut Argentina
Daniel Bilotta


Es natural que el reclamo salarial de la policía haya quedado involucrado en el prolongado conflicto por el control del conurbano entre Cristina Kirchner y los intendentes que conducen el peronismo bonaerense. Se trata del cuerpo encargado de proveer seguridad y, en interacción con la Justicia, garantizar el orden público en lo que usualmente se denomina la calle. Un espacio cuyo manejo adquiere dimensiones casi mitológicas en las creencias del kirchnerismo. Considera su manejo una fuente insustituible de poder. Era inevitable que la protesta realizada la semana pasada por un sector de los uniformados reprodujese ese cuadro de tensión en un momento crítico para los jefes comunales, acorralados por la ley 14.032, que limita a un solo mandato la posibilidad de ser reelegidos.
A menos que renuncien antes de cumplir la mitad del último para quedar en condiciones de volver a presentarse. Necesitan para eso un contexto económico más favorable que el actual. Pero aun así tendrían otro problema. La creciente gravitación de la vicepresidenta. No solo en el Frente de Todos. También en el gobierno nacional y el bonaerense. Es la figura más relevante del oficialismo. El enfrentamiento que mantienen desde hace más de 10 años es suficiente para ser pesimistas. No tendría motivos para concederles el beneficio que precisan: resolver su situación antes del 22 de mayo, cuando vence el plazo para inscribir candidaturas en las PASO. Existe otro inconveniente: es muy difícil que haya lugar para todos en las listas.
Una situación angustiante que los empuja a cerrar filas con Alberto Fernández. Y a reivindicar un oxidado espíritu de cuerpo que intentaron renovar con el plan de seguridad encargado a Jorge Ferraresi, el ingeniero de los intendentes. El Presidente tiene motivos para mirar el conurbano. El Frente de Todos obtuvo allí la ventaja de casi dos millones de votos que garantizó su triunfo. Una región crítica para consolidar la gobernabilidad de la administración central y la bonaerense. La diferencia es que Kicillof cuenta con el respaldo de Cristina, enemiga de los intendentes en ese territorio. Ese enfrentamiento recrudeció por el control de los fondos del plan de seguridad.
Los jefes comunales no se resignan a que el Tesoro bonaerense distribuya entre los municipios el dinero aportado por el gobierno nacional, la base para presentar a Fernández como la solución a la principal demanda de la marcha del 17 de agosto, pero también la clave para que el kirchnerismo desarticule el reagrupamiento de los intendentes bajo una peculiar consigna: “Queremos la nuestra”, como confió uno de ellos. La puja no tuvo en cuenta la caída en los ingresos de los policías por la Compensación de Recarga de Servicios (Cores) que percibían por custodias en espectáculos y otras actividades recreativas suspendidas por la pandemia.
Berni introdujo otro cambio importante el 13 de mayo con la resolución 343. Facultó a los intendentes a proponer al jefe de estación de policía, la figura con la que sustituyó a la organización por departamentos. Esa curiosa democratización no mejoró su relación con ellos, pero despertó en la cúpula policial una contradicción inquietante. La autonomía de los jefes de estación de las superintendencias de seguridad y su acercamiento a los jefes comunales. Otro factor para que un recurso escaso, las horas Cores, sea fuente de disputa. Hasta ahora, habían sido manejadas con discrecionalidad por las superintendencias. El kirchnerismo le atribuye al de la región AMBA Norte Uno, Gabriel Hugo Natiello, la movilización de efectivos a la residencia de Olivos y un vínculo muy estrecho con Massa, enemigo de Berni.
Lo que el ministro caracteriza como “un intento de desestabilización” su entorno lo adjudica a quienes dieron “gobernabilidad a Vidal”. Un eufemismo que permite aludir a un grupo de intendentes sin violar la obligación inexcusable de todo funcionario público ante la sospecha de una conducta delictiva: efectuar una denuncia judicial. Insaurralde (Lomas de Zamora), Mariano Cascallares (Almirante Brown), Fernando Gray (Esteban Echeverría) y Granados (Ezeiza) serían los incluidos en este grupo. Lomas de Zamora y Almirante Brown fueron focos importantes de las movilizaciones, en las que predominaron efectivos retirados, familiares y miembros del comando de patrullas, cuyo titular es designado a propuesta del jefe de estación. Esos municipios duplicaron los cupos de vacantes asignados para la policía local, sin que eso ni la laxitud de los exámenes de ingreso llamara la atención del ministro de Seguridad de Scioli: Granados.
Los efectivos de esa fuerza representan el 40% del total de la policía bonaerense. La Superintendencia AMBA Sur II comprende Lomas de Zamora, Al miran teBrown, Esteban Eche ver ría yEze iza. La concentraciónde efectivo sen olivos derivó en otras peripecias. La más llamativa fue el fracaso de Julio Vitobello y Juan Pablo Biondi en invitar a los policías a dialogar con el Presidente. Las razones de la negativa son un misterio. Pero condicionó la puesta en escena en la que Fernández aparecería activo frente a la demanda ciudadana de seguridad, según el kirchnerismo. Lo mismo que se intentó hace dos semanas con el lanzamiento del plan.
El traspié del secretario general de la Presidencia y del vocero obligó a rectificar la marcha hacia la residencia organizada por Juan Grabois, jefe de los cartoneros del Movimiento Evita. Uno de sus líderes, Fernando Navarro, mantiene fricciones con Berni por la ocupación de tierras. Grabois debió conformarse con la logística en percusión aportada a la protesta en Lanús por Los Inquietos de Acuba. La murga de la agrupación Simón Bolívar de Villa Caraza alineada con la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP).
En Olivos fueron sorprendidos por el anuncio del recorte de un punto de la coparticipación de la ciudad Néstor Grindetti (Lanús), Jorge Macri (Vicente López) y Diego Valenzuela (Tres de Febrero).
Los intendentes de Juntos por el Cambio concurrieron a respaldar al Presidente cuando los efectivos rodearon la quinta. Quedaron en una posición muy incómoda. No pueden criticar un recorte a la ciudad de 30.000 millones de pesos que significarán el ingreso a la provincia de 45.000 millones el año que viene. Valenzuela rechazó desayunar el 10 como le propuso el Presidente para explicarle en detalle la aparente desinteligencia del protocolo oficial. Fernández le achacó a Kicillof no avisarles antes del anuncio que iba a efectuar.
Horas después, el gobernador dispuso aumentar de 37.000 a 44.000 pesos el salario mínimo de la policía. Un 20% de reajuste que contrasta con la alta exigencia promovida por el reclamo: un incremento de 60 puntos. De forma llamativa, la protesta se apagó rápidamente después de esta decisión. El kirchnerismo está seguro de haber superado el desafío de los intendentes a Cristina con el intento de provocar un desgaste a Kicillof y a Berni. Los dos resultaron fortalecidos con la vicepresidenta después de este episodio.
La inseguridad seguirá siendo un asunto complejo mientras no se resuelva una cuestión mucho más profunda, descripta por un comisario a punto de retirarse: “El crimen organizado no existe. Porque la única forma de imponer ese tipo de orden es a través nuestro. Somos la organización que lo articula. Lo que queda fuera de eso es el caos”. Una conclusión que vuelve más extraño el incidente de la policía bonaerense.

HISTORIAS DE VIDA Y DE ARTE,


El hombre que no calla: un ícono de la libertad de expresión que cruzó todas las fronteras
Con el lenguaje universal de la imagen, el artista chino atravesó continentes y disciplinas para denunciar la censura del régimen comunista y la crítica situación de los refugiados en todo el mundo

La actitud desafiante ya estaba ahí, en esa borrosa foto en blanco y negro: con las piernas abiertas y las manos apoyadas sobre la cintura, Ai Weiwei miraba de frente a la cámara en un estrecho pasillo del Metropolitan Opera House de Nueva York. Tenía treinta años y el ves-tuario asignado para su participación como extra en Turandot, bajo la dirección de Franco Zeffirelli. “Nunca lo olvidé. Lo hice para ayudar con mis estudios”, diría más de tres décadas después el artista chino, ya convertido en uno de los más famosos de la escena contemporánea a nivel mundial, cuando se disponía a presentar este año la ópera de Giacomo Puccini en el Teatro de la Ópera de Roma.
Ai Weiwei: biografía, obras y exposiciones
Suspendida por la pandemia, la suya sería una versión politizada de la célebre obra que incluye Nessun dorma, aria sobre la victoria del amor interpretada por Luciano Pavarotti durante el Mundial de Fútbol de 1990. Como director y diseñador de la escenografía y los vestuarios, Ai Weiwei había anticipado que aludiría incluso a las masivas protestas del año pasado en Hong Kong en defensa de las libertades individuales.
Su rechazo al régimen comunista nació muy pronto, cuando observaba a su padre -el poeta Ai Qing, condenado al exilio durante la revolución de Mao- limpiar baños públicos y quemar libros para evitar peores castigos.
Durante la década de 1980 se formó en Estados Unidos y se hizo amigo de Allen Ginsberg, que conocía a su padre. Cuando este último se enfermó, regresó a China para crear un estudio de diseño. El gobierno no sólo lo demolió, en 2011; también detuvo a Ai Weiwei por “presuntos delitos económicos”. Tras liberarlo, 81 días después, le prohibió salir del país hasta 2015.
Ai Weiwei: biografía, obras y exposiciones
Lejos de callar su espíritu crítico, los intentos de censura lo convirtieron en un ícono de la libertad de expresión. Los derechos humanos inspiraron proyectos como el que presentó en la prestigiosa Documenta de Kassel en 2007 y Human Flow, documental que estrenaría una década más tarde con testimonios de 600 personas entrevistadas en cuarenta campos de refugiados en veinte países. Pudo verse en la Argentina durante la muestra que Fundación Proa inauguró a fines de 2017, como otra prueba de que no hay que subestimar el poder del arte para cruzar fronteras.
Nuevo parque con obras de Ai Weiwei, Kusama y más contemporáneos |  Fahrenheit Magazine
“La lección más importante y obvia es la fragilidad de la vida misma”, dijo Ai Weiwei en mayo, en una entrevista con Hugo Alconada Mon, al referirse a las consecuencias de la pandemia. “Es esencial establecer un acuerdo que priorice la vida más que el desarrollo económico o las ganancias”, agregó, antes de destacar que “el aire está más limpio y la gente está mucho más amigable desde que todos compartimos el mismo miedo”.

C. CH.

lunes, 21 de septiembre de 2020

PABLO MENDELEVICH Y SU ANÁLISIS, MITOS ARGENTINOS


La idea de que la calle fue siempre peronista, otro mito argentino

Pablo Mendelevich
Manifestaciones peronistas  Alfredo Sabat
La idea de que la calle siempre fue peronista tal vez forme parte de los mitos políticos argentinos. Los recientes "banderazos" opositores incluso llevaron a algunos de sus artífices a celebrar un quiebre inédito del monopolio del peronismo en la ocupación de la calle, en consonancia con la ausencia de concentraciones oficialistas en el contexto de la pandemia. Sin embargo, en la génesis no fue así.
Se cumplen 75 años de la primera gran protesta callejera de la historia argentina. La Marcha de la Constitución y la Libertad, de marcado tono antimilitarista, aunó el 19 de septiembre de 1945 a vastos sectores de clase media, clase alta y dirigentes estudiantiles con una consigna seria y extravagante: pedía "el gobierno a la Corte". En buen romance, el fin de la dictadura. Junto con el Himno se cantaba la Marsellesa. Iban en andas los rostros de varios próceres, con San Martín a la cabeza.
En un mundo que se acababa de reconfigurar con la derrota nazi y la rendición de Japón, la dictadura militar había levantado el estado de sitio (que enseguida se repondría) y permitió a regañadientes lo que sería la gran marcha "antinazi", del Congreso a la Plaza Francia
En un mundo que se acababa de reconfigurar con la derrota nazi y la rendición de Japón, la dictadura militar había levantado el estado de sitio (que enseguida se repondría) y permitió a regañadientes lo que sería la gran marcha "antinazi", del Congreso a la Plaza Francia. Cuadras y cuadras de gente. Una multitud nunca vista hasta entonces, mucho más importante que la del entierro de Yrigoyen.
Los destinatarios eran un presidente relativamente débil, tan opaco como dócil, el general Farrell, y un vicepresidente fuerte, astuto, más brillante que todos sus camaradas, también el más ambicioso, vicepresidente que en los hechos manejaba el gobierno: el coronel Perón.
Justo ese día los tranviarios resolvieron parar. Perón hizo una arenga por radio para desalentar la concurrencia a la marcha y, otro truco viejo, agitó la posibilidad de que se produjeran desórdenes. Fue entonces cuando acuñó su consejo proverbial para los trabajadores leales: "De casa al trabajo y del trabajo a casa". A los que saldrían a protestar los llamó "elementos foráneos", "políticos desahuciados", "plutócratas egoístas". Solo le faltó decir que después, cuando terminara todo esto, se manifestarían los argentinos de bien.
La marcha detonó las internas militares, desencadenó conatos de golpe, resultó una estremecedora antesala de la crisis de octubre, que pondría a Perón fuera del gobierno primero, en Martín García después, luego en el Hospital Militar y por fin, la noche del 17 de octubre, en el balcón de la Casa Rosada, entre Farrell y las masas entusiastas, entre Farrell y los debutantes "descamisados". Ese miércoles 17, consagrado día del nacimiento del peronismo (que en realidad ya había protagonizado un acto el 12 de julio "contra la reacción capitalista"), selló el destino argentino. Quedaron marcados la segunda mitad del siglo XX y, como mínimo, el primer cuarto del siglo actual. Nutridas columnas suburbanas de una clase social hasta entonces desconocida o ignorada en Buenos Aires se habían apoltronado en la Plaza de Mayo reclamando, con éxito, la reposición del jefe militar al que cuatro semanas antes, también un miércoles, otra multitud numéricamente más robusta y mejor vestida acusaba de nazi y exigía remover.
Ningún historiador discute ya el profundo significado que tuvo la volcánica irrupción obrera en el centro porteño en esa jornada bisagra, la del 17. Precisamente esa trascendencia explica en buena medida que el 17 haya podido eclipsar a la marcha de 28 días antes, a la vez soslayada ex profeso por exigencias del guion "revolucionario". En 1945 el peronismo esquivó decir por qué cuando la "oligarquía" salió a la calle resultó más numerosa que cuatro semanas después, el día que salió "el pueblo". Si la elite dominante era tan numerosa, algo no cerraba. La realidad fue que se trataba, simbólicamente, de medio país, algo que hoy es fácil de comprender. Excluir de modo revanchista al medio país que, prevenido contra el fascismo local -de una consistencia temeraria-, consiguió unirse en la Marcha de la Constitución y la Libertad sirvió para irrigar la antinomia maestra que Perón usaría para marcar a fuego el futuro argentino. Y que 75 años después insiste en reinventarse.
La Unión Democrática, una alianza multipartidaria preexistente, sería demonizada con un cóctel de verdades y mentiras, en ambas categorías hegemonizado por Spruille Braden, el torpe embajador norteamericano cuya obsesión por derrocar a Perón lo llevó a contaminar toda la escena. Que Braden marchó al frente de las columnas aquel 19 de septiembre, como repitió el peronismo toda la vida, no es cierto, pero eso no lo mejora demasiado, porque su injerencia en los asuntos internos de la Argentina de todos modos fue bestial e inaudita. Al cabo, la ayuda de Braden resultó muy eficaz, pero para Perón, que lo usó. Lo explicó él mismo. "Yo lo hacía enojar -rememoró Perón frente a Félix Luna en 1969-, y cuando se enojaba, atropellaba las paredes, que era lo que yo quería". No hay duda de que una de las mayores genialidades de Perón consistió, doce días antes de las elecciones de 1946, en embutir su estrategia en el eslogan "Braden o Perón".
Joseph Page analiza la paradoja de que los "republicanos" antinazis de la Marcha de la Constitución y la Libertad a la vez fueran golpistas: convencidos de ser mayoría, desconfiaban por completo de que el régimen militar ofreciera elecciones libres y querían la caída de Farrell y de Perón por cualquier medio. La historiografía peronista acierta, entonces, cuando dice que la marcha era golpista, pero omite un detalle: había una dictadura militar, no una democracia. Esa dictadura solo le había declarado la guerra al Eje cuando Hitler ya estaba vencido y el poderoso vicepresidente, un gran pragmático cuyo manejo de la ambigüedad haría historia, estaba lejos de que su arte fuera descifrado. Mucho menos bajo el imperio de las ideologías de la época, el amanecer de la posguerra bipolar.
Perón incluso confundía adrede (basta leer la reconstrucción de los diálogos reservados y cables que hizo Alieto Guadagni en Braden o Perón, de Editorial Sudamericana). No solo los partidos de la Unión Democrática tenían sobrados motivos para temer una sucursal mussoliniana, sino también "plutócratas egoístas" más encumbrados, como Truman y Churchill.
Decir que fue la marcha de la oligarquía (sin perjuicio de que incluyera clase alta) se parece bastante a las infaltables descalificaciones estrafalarias de ahora contra cualquier manifestación opositora de un gobierno peronista o kirchnerista. Participaron en verdad el 19 de septiembre de 1945 prácticamente todos los partidos políticos que habían actuado hasta el momento, los líderes del movimiento estudiantil mezclados con los representantes del establishment.
Pero aquella creencia de la política que asimila tamaño de la multitud en la calle con dominio de las urnas sufrió entonces un traspié, luego olvidado: para su sorpresa, la Unión Democrática perdió las elecciones (limpias) en manos de la flamante cría política de la dictadura militar. Obtuvo 1.207.080 votos, 280.000 menos que Perón.
La brecha, no tan diferente de la de 2019, fue de algo menos de diez puntos porcentuales. Cualquier pesadumbre por la circularidad de la historia argentina en cuestión de exclusiones y subdesarrollo persistente corre por cuenta del lector.

LUCIANO ROMÁN ANALIZA,


Buenos Aires, el riesgo de una provincia fallida
Sirvió para correr el velo de un distrito invertebrado, con sus músculos institucionales atrofiados, desconocido para sus propios gobernantes y dominado por la anarquía
Entrevista a Luciano Román, periodista y abogado. | RadioCut Argentina
Luciano Román
La revuelta policial quizá sirva para correrle el velo a la provincia de Buenos Aires. Lo que encontremos tal vez sea una provincia invertebrada, con sus músculos institucionales atrofiados, desconocida para sus propios gobernantes y dominada por torrentes de anarquía que no se sabe a dónde pueden conducirla.
Desde hace décadas, Buenos Aires es gobernada por dirigentes porteños. La mitad de sus últimos ocho gobernadores han sido trasplantados desde la Capital Federal. Pero eso no es lo grave; lo grave es que ni siquiera les ha interesado “hacerse” bonaerenses. Más allá de haberla recorrido o sobrevolado, tampoco se han rodeado de baqueanos. Hoy mismo, una reunión de gabinete en La Plata se parece mucho a la de un consejo académico de la UBA. A varios gobiernos provinciales les han faltado sensibilidad bonaerense y conocimiento profundo de los problemas, los contrastes y las instituciones de la provincia.
Es muy difícil resolver asuntos que siempre han resultado extraños; tan difícil como conducir mundos ajenos. Detrás de la crisis policial no solo hay impericia, hay desconocimiento sobre la transformación cultural de la propia policía. La idiosincrasia bonaerense debe ser interpretada. Y eso no se hace desde ninguna torre de marfil; mucho menos desde un helicóptero. Tal vez en esta ajenidad resida una de las claves para comprender una provincia que parece ingobernable, pero en realidad está ingobernada.
Buenos Aires arrastra problemas enormes y estructurales desde hace al menos cuatro décadas. Ha sido discriminada en el reparto de recursos y está subrepresentada en el Congreso. Tiene profundos desequilibrios territoriales: en el uno por ciento de su superficie viven dos tercios de su población. Es, además, una provincia que ha perdido identidad, que tiene en el conurbano una llaga sangrante y dolorosa, y que más que un Estado tiene un monstruo de mil cabezas que ha dejado de ser eficiente para administrar “un país dentro del país”. ¿Se pueden resolver esos desequilibrios con un manotazo imperial contra la ciudad de Buenos Aires? Lo que se ha hecho es debilitar el federalismo y consagrar la discrecionalidad.
Por impotencia, por la superficialidad de una “dirigencia golondrina” y por su propia fragilidad institucional, la provincia ni siquiera ha sido capaz, en los últimos treinta años, de discutir a fondo un proyecto de regionalización. Ha pegado bandazos de un extremo al otro. Ha degradado la formación de policías y docentes, además de empobrecer la carrera administrativa. No ha sabido defender sus propios intereses. Así fue como quedó cada vez más rezagada en la coparticipación y consintió, con indolencia, la licuación del Fondo del Conurbano. La provincia se ha menoscabado a sí misma con gobernadores convertidos en mendigos de la Casa Rosada. Ahora, las “soluciones bonaerenses” se anuncian desde Olivos. Los intendentes, mientras tanto, son invitados a los actos más como parte del decorado que como los actores y socios fundamentales que deberían ser en la administración de los problemas.
Argentina no tiene solución, por Lorenzo Bernaldo de Quirós
¿Quiénes representan en el gabinete de La Plata la voz del interior bonaerense? ¿Quiénes la del conurbano profundo? Uno solo de los quince ministros fue intendente municipal. ¿Quiénes aportan, en el equipo de Kicillof, experiencia y sensibilidad desde el sector privado? ¿Quién tiene el mapa de la provincia en la cabeza, no enmarcado en la pared? Por supuesto, no hay que ser chacarero para manejar Asuntos Agrarios. Pero tampoco se puede tener con ese mundo una completa ajenidad. Se necesita, al menos, actitud de aprendizaje. Los problemas de la policía, por caso, son demasiado complejos como para conducirlos con eslóganes y arrebatos actorales. Berni ha pasado más horas en los estudios de TV que en una comisaría. A los intendentes ni los atiende y a muchos los ha destratado. Si miramos en Salud, Gollán nació en Santa Fe, se recibió de médico en Rosario y vivió años exiliado en Alemania. No se ha formado en el sistema hospitalario bonaerense. La directora de Educación (de la que dependen 18.000 escuelas, 375.000 docentes y casi 5 millones de alumnos) viene de los laboratorios pedagógicos. No se trata de nombres propios, sino de una cultura de gobierno. El inmenso desafío de la provincia necesita dirigentes comprometidos, conocedores y dispuestos a sumergirse en los problemas. Necesita humildad para escuchar y vocación para embarrarse.
Hoy empiezan a explotar crisis previsibles, que se vienen incubando desde hace años. Hay fuerzas descontroladas que se han desatado, y eso se ve en las periferias urbanas –donde avanza el narcotráfico–, en las tomas de tierras –donde impera la ley de las mafias–, en la inseguridad –justificada por la ideología zafaroniana– y en un repliegue institucional que erosiona la autoridad de la provincia. ¿Dónde está el Poder Judicial bonaerense? ¿Dónde están los partidos políticos? ¿Dónde están los liderazgos bonaerenses? ¿Dónde está el poder simbólico de la capital de la provincia? No hay una intelectualidad que se identifique con Buenos Aires. Hasta cuesta encontrar rasgos de un orgullo bonaerense. Lo más parecido a una identidad provincial parece archivado en las caricaturas de Molina Campos.
De los ocho gobernadores que tuvo la provincia desde el 83, seis están vivos y en actividad. ¿Se reunieron alguna vez? Es una provincia que hasta parece haber extraviado la noción del diálogo. ¿Qué impide la conversación entre Kicillof y Vidal? Tenemos un gobierno que usa lenguaje inclusivo, pero divide a la sociedad en “argentinos de bien y de mal”, además de reabrir una grieta absurda entre la Capital y el interior.
La Nación le ha garantizado a Kicillof los fondos que su mismo gobierno les había negado a Scioli y a Solá. Ha comprometido un refuerzo presupuestario de 65.000 millones de pesos más 45.000 millones por el zarpazo contra la Capital. Es mucha plata. El riesgo es que se escurra en el barril sin fondo del clientelismo y de un Estado inviable, mientras los problemas estructurales siguen sin resolverse.
Arrancan Fernández y Kicillof con ajustes e impuestazos? | BAE Negocios
Por viejos y nuevos motivos, hoy tenemos una provincia a la deriva. La cuarentena se ha desarmado de manera anárquica y desordenada, ante un gobierno que ha apelado al miedo como única estrategia. Se ha quebrado la economía sin salvar la salud. Pero detrás de la pandemia asoman los escombros de una provincia en ruinas: en la policía se ha roto la cadena de mandos; el sistema sanitario está al límite (y lo estaba antes del coronavirus); las escuelas siguen cerradas; la Justicia y la Legislatura funcionan a media máquina; el Servicio Penitenciario es una bomba de tiempo; el IOMA está al borde del colapso, y el IPS acumula un déficit explosivo. El Tribunal de Cuentas ha sido loteado entre tribus del peronismo y produce fallos con atrasos increíbles. La Fiscalía de Estado se ha consolidado como el coto de una facción universitaria. Un entramado de intereses sindicales ha colonizado el sistema educativo y la administración, además de enclaves estratégicos como la empresa Aguas Bonaerenses. El centralismo burocrático opera como una máquina de impedir. El Tesoro vive “en rojo” y el Banco Provincia, sobregirado. Mientras tanto, el conurbano bulle en un caldo de miseria y exclusión. Hay barrios en los que gobierna el narco y funciones que el Estado ha delegado en las organizaciones sociales.
Una alarma ensordecedora sonó con la rebelión policial. ¿Los bonaerenses sabremos escucharla? ¿O seguiremos jugando con fuego? Buenos Aires está peligrosamente cerca de ser una provincia fallida.
Hoy empiezan a explotar crisis previsibles que se vienen incubando desde hace años
Hay fuerzas descontroladas que se han desatado

STREAMING ¿QUÉ MIRAMOS?,


Para ver en streaming
Ralph Macchio, Pat Morita, en Karate Kid
Todo el mundo habla de Cobra Kai, o todo el mundo ve Cobra Kai. Claro, todo el mundo es una inexactitud y Cobra Kai es una serie, no una película, pero se basa en una saga de películas [las de Karate Kid] y retoma a Daniel Larusso (Ralph Macchio) y a Johnny Lawrence (William Zabka) muchos años después. El éxito de la nostalgia, tal como dicen, entre otros componentes; uno de esos debería ser nombrado como "volver a los encantos del cine cuando todavía era cine". Claro, a Karate Kid (1984, John G. Avildsen, el director de Rocky) "la vio todo el mundo". Bueno, tampoco tanto, ni en su momento ni ahora, porque en el mundo hay mucha gente y nace mucha gente en un día -¡y también muere mucha gente!-, y si alguien de los vivos quiere verla por primera vez o revisarla -y no la tiene en formato físico- la puede ver por HBO Go, Google Play o Apple TV. A Karate Kid II (1986) la ofertan en todos esos medios y también en Claro Video. Y a la tercera (1989) en HBO Go, Google Play, Claro Video y Movistar Play. Y hay una cuarta, de 1994, que pueden conseguir en HBO Go, Google Play, Claro Video y Apple TV como El nuevo Karate kid, y ya es otra cosa -o doblemente otra cosa, porque siempre otra película es otra cosa- dado que está el sr Miyagi (Pat Morita), pero ya no Daniel (Macchio) sino que la aprendiz en las lides karatecas por caminos sinuosos es una chica, llamada Julie Pierce (Hillary Swank).
Mucho después, en 2010, vendría eso que llaman reboot y que también podríamos denominar como "en el siglo XXI a nadie se le ocurre una nueva idea". Hace diez años hubo entonces una nueva Karate Kid, con el hijo de Will Smith y Jada Pinkett Smith, llamado Jaden Smith, y nada menos que con Jackie Chan en el papel del maestro. Esa Karate Kid, que tal vez sea la mejor junto con la original de 1984, la pueden ver en HBO Go, Movistar Play y Claro Video. Pero si ya están cansados de Karate Kid y sus derivados en formato de cine o de series y a la vez quieren ver más películas de o con artes marciales... esta es una pequeña selección que no necesariamente es de las mejores películas o de las más conocidas sino más bien una búsqueda de alguna clase de diversidad o extremos o rarezas entre lo que está más al alcance del corredor de las pequeñas distancias del streaming.


Los tres dragones (1988)
Los Tres Dragones (1988) — The Movie Database (TMDb)
Mencionamos a Jackie Chan, algo así como un héroe -y un ser aparentemente indestructible- desde hace más de cuatro décadas para el público del cine de acción. Pero, lamentablemente, entre las muchas películas disponibles con este ejemplar humano extraordinario en la pantalla, hay una evidente tendencia a que las más profusamente disponibles no sean las mejores (Impacto inminente, de 1996 y de las más recomendables, está solamente en Apple TV). Lo mejor de Chan es en general lo de los ochenta y los noventa y eso brilla casi completamente por su ausencia. Pueden ver Los tres dragones (1988) en Amazon Prime y Movistar Play y también en YouTube gratis (aunque en español latino). De todos modos, Los tres dragones es de las "más graciosas", pero no de las mejores y más potentes. Hay que conseguir Masacre en Nueva York y abrir los cines para verla.

The Bodyguard y The Raid
DPS Role: The Bodyguard | Murloc Parliament
Mientras tanto, para estos tiempos en los que el cine, junto con sus vibraciones, pasiones y emociones parecen menguar a niveles bajísimos, pueden ver una película de hace pocos años llamada The Bodyguard (Netflix). 
The Raid: Redemption (2011) - IMDb
Fue exhibida en el Bafici 2016 con la presencia de Yue Song, su protagonista, director, guionista y aventurero de cada secuencia. Esta es una película flamígera de superacción y super sin exageraciones. Una película de kung-fu en modo iridiscente, con un creador que recorre convencido el sendero de Jackie Chan y como en una de Jackie Chan, hay que ver los créditos finales. Una película con citas -Titanic, James Bond, Kill Bill y también el melodrama más superficial- a una velocidad absurda y que se ríe de cada convención llevándola al máximo, y con algo así como devoción por el movimiento. Y si quieren más acción de la fuerte, tienen las dos The Raid de Gareth Evans, una en Movistar Play y otra en Claro Video.
Operación Dragón e Ip Man
Operación Dragón - Descarga Mas
Operación Dragón, la inevitable con Bruce Lee de 1973, está disponible solamente para alquilar o comprar en Google Play. 
Amazon.com: Ip Man: Legend: Kevin Cheng, Chrissie Chau, Cecilia Han, Liu  Xiafeng, Bruce Leung, Hu Kai, Zheng Wei, Fan Xiaotian, Charcoal Tan, Fan  Xiaotian, Zhu Yili
Hacemos votos para su mayor presencia en el universo digital, y también para pedir que regresen las deslumbrantes películas de Prachya Pinkaew. Mientras tanto, tienen las de Ip Man -"el maestro de Bruce Lee"- en Netflix.



Las películas de King Hu

El wuxia, o el wuxia pian, es -grosso modo- el cine situado en el pasado, histórico o no tanto... de peleas bastante voladoras con espadas aunque a veces sin ellas. Para algunos puristas esto está más bien fuera del cine de artes marciales más estricto.
Ver La posada del dragón online en HD - Películas en Qubit.tv
Pero no entremos ahora en esas discusiones, no vaya a ser que por cuestiones menores de etiqueta se pierdan las películas de King Hu (1931-1997). La más famosa, Un toque de Zen, causó revuelo en el Festival de Cannes en los setenta e influyó en, por ejemplo, Quentin Tarantino y Kill Bill. Un cineasta del movimiento, un cineasta de la plasticidad y la elegancia, y en Qubit pueden ver sus tres películas más imprescindibles: Come Drink With Me (1966), La posada del dragón (1967) y la mencionada Un toque de Zen (1970). 
Un toque de Zen-Xia Nu-King hu-Kung Fu-Reedición francés pequeño Movie  Poster | eBay
¿Y El tigre y el dragón? Bueno, justamente... mejor vean las de King Hu y, en las fiestas, sean el alma de las conversaciones sobre películas de gente que pelea en el aire.
J. P. F.

HISTORIA DE UNA VIDA,


El huracán ambiental que representa a toda una nueva generación
La adolescente sueca, impulsora de los #Fridaysforfuture que convocan a miles de jóvenes alrededor del globo, se convirtió en poco tiempo en el rostro de un activismo de nuevo cuño
Greta Thunberg asegura que el mundo superó un ″punto de inflexión social″ |  El Mundo | DW | 20.06.2020
El cuerpo menudo, las trenzas, la sencilla camisa a cuadros. Una niña subida al estrado de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, como tantas otras veces se han subido colegiales o colegialas a este tipo de eventos, a decir algo bajo la mirada condescendiente de gente ocupada que rápidamente pasará a otra cosa.
Pero en diciembre de 2018, sobre ese estrado de la ONU, la adolescente de trenzas y tono monocorde no se dirigió a una humanidad abstracta, sino a los muy reales y concretos funcionarios que estaban en el recinto. Y sin que se le alterara por un instante la voz los tildó de inmaduros, les reprochó desidia, les recordó la catástrofe ambiental en marcha, los responsabilizó por estar sacrificando una civilización, el futuro de sus hijos y la idea misma de un mañana. “No podemos resolver una crisis sin tratarla como una crisis. Y si las soluciones dentro del sistema son imposibles de encontrar, quizá debiéramos cambiar el sistema”, dijo. “Se quedaron sin excusas y nosotros nos estamos quedando sin tiempo”, remató.
La 'estrambótica' familia de Greta Thunberg: padre actor y madre cantante  de Eurovisión
Greta Thunberg, la oradora, aún no había cumplido los 16. Hasta ese momento había sido una anónima estudiante sueca, una chica más bien introvertida que se sentaba al fondo de la clase y apenas formulaba palabra. Pero aquella conferencia en la ONU la hizo conocida en todo el mundo.
Al inicio, antes de la fama, hubo un gesto que parecía destinado al fracaso. Harta de leer informes sobre la gravedad de la crisis medioambiental, escuchar los llamamientos de la comunidad científica y ver cómo las propuestas del Acuerdo de París eran sistemáticamente desoídas, Greta decidió, un viernes de agosto de 2018, no ir a la escuela. Faltaba menos de un mes para las elecciones generales de Suecia, y en los medios las vicisitudes políticas compartían protagonismo con una inusual ola de calor y alarmantes incendios forestales. Greta pintó a mano un cartel que decía “Skolstrejk för klimatet” (huelga escolar por el clima), se plantó frente al Parlamento sueco y allí se quedó, decidida a exigir que el gobierno de su país hiciera lo necesario para reducir las emisiones de carbono. Sus padres –una cantante de ópera y un actor– intentaron disuadirla, sus compañeros de clase no la acompañaron. Pero ella insistió con la protesta, firme con su cartel hasta que se realizaron las elecciones, y luego cada viernes, mientras avanzaba el calendario escolar.
Dieciséis niños, entre ellos Greta Thunberg, presentan una queja histórica  ante el Comité de los Derechos del Niño
Comenzó a estar menos sola. Se le acercaron curiosos, otros estudiantes, activistas. La huelga ya no tan solitaria de Greta tenía un antecedente: el movimiento contra la tenencia de armas iniciado por estudiantes secundarios de una escuela de Parkland, en los Estados Unidos, a principios de aquel año. Como aquellos chicos, Greta y quienes comenzaban a agruparse a su alrededor apuntaban los dardos a un mundo adulto al que juzgaban incapaz de brindar protección a las nuevas generaciones.
Meses después de aquella primera sentada frente a la Legislatura, Greta fue invitada a participar en la manifestación Rise for Climate, en Bruselas. Luego, la convocaron a una charla TEDX en Estocolmo. Llegó la noticia de que múltiples organizaciones estudiantiles en Australia, Canadá, los Países Bajos, Finlandia, Estados Unidos, Reino Unido y Japón comenzaron a organizar sus propias huelgas contra el calentamiento global, amparadas en el hashtag #Fridaysforfuture. La ONG Climate Justice Now llevó a Greta a la Cumbre del Clima en Polonia; poco después, la adolescente viajó a Davos y, con su habitual estilo intenso pero no exaltado, les lanzó a los asistentes al Foro Económico Mundial: “Los adultos dicen: tenemos que dar esperanzas a la próxima generación. Pero no quiero su esperanza. Quiero que entren en pánico, que sientan el miedo que yo siento todos los días, y luego quiero que actúen”.
Greta no entiende cómo la humanidad no pasa, de una vez por todas, a la acción. Su tesis es sencilla: sabemos que las temperaturas suben, que los hielos se derriten, que la biodiversidad retrocede, que nuestra propia existencia está en riego. Sabemos también que la principal medida, ya no para revertir sino para detener el proceso, es la reducción de emisiones de CO2. Entonces, ¿qué demonios estamos esperando? “Si las emisiones tienen que parar, que paren”, sostiene la adolescente. “Si todos sabemos que los combustibles fósiles son nocivos, dejémoslos bajo tierra”, insiste.
En su propia historia, optar por la acción tuvo que ver con renunciar a una quietud mortífera.
Greta Thunberg a los líderes del mundo: “Los ojos de todas las generaciones  futuras están sobre ustedes” - EntreOjos.co
Tenía unos ocho años cuando, en la escuela, asistió a la proyección de un documental sobre el cambio climático. Al finalizar la película, sintió como nunca el aguijón del pánico. También descubrió algo que de allí en más la torturaría. Sus compañeros, conmovidos como ella mientras miraban el documental, poco tardaron en olvidarlo, tan tranquilos y apenas atentos al timbre del recreo. ¿Cómo podían volver a la rutina?
A los 11 años, la pequeña Greta se derrumbó y cayó en una depresión profunda. Meses sin comer, pozo emocional, kilos y kilos de peso perdidos. Le diagnosticaron síndrome de Asperger, TOC, mutismo selectivo. “De todas maneras, creo que nosotros, los que tenemos el síndrome, somos los normales y el resto de la gente es bastante extraña –dijo en una charla TED que cuenta con más de 16.000 reproducciones en la Web–. Porque todo el mundo dice que la crisis ambiental es muy grave pero sigue su vida como si nada”.
Para quienes tienen Asperger –explica Greta en esa misma charla– las definiciones son siempre en blanco y negro; son personas incapaces de mentir, que no disfrutan del juego social. “Por eso solo hablo cuando lo creo realmente necesario”, ilustra la adolescente. Por eso también, en ese universo blanco y negro, no hay espacio para las medias tintas.
“Lo que hagan o no hagan los adultos hoy, mi generación no lo podrá deshacer después”. Greta se proyecta en el tiempo, bastante más allá del escaso futuro que, asegura, el egoísmo de las dirigencias actuales permite atisbar. Se imagina con 70 años, quizás con hijos y nietos, rodeados de un mundo moribundo o ya muerto. No quiere que esa visión se haga realidad.
Imágenes de una manifestación en Amberes, impulsada por estudiantes belgas para exigir medidas contra el cambio climático: distintos activistas juveniles se suceden en un palco.
 Se los ve entusiastas, festivos. Hacia el final del acto, ceden la palabra a la invitada de honor. Entre aplausos aparece Greta, bajita entre la plana mayor de la convocatoria. “Nosotros vamos al paro estudiantil porque hacemos nuestro trabajo. Ellos no hacen el suyo”, dictamina, en referencia a las elites globales. Estallido de aplausos, risas, coreo de consignas. Greta sonríe apenas. Dijo lo que debía decir. Ya está. Se retira del podio con gesto satisfecho, deja a los otros la fiesta; se sabe: lo de ella no pasa por la adrenalina del juego social.
Blanco o negro. En su universo, se habla cuando es necesario y se asume lo que se dice. Por eso es vegana desde hace años, dejó de viajar en avión y logró que sus padres también renunciaran a ese medio de transporte. Todo sea por reducir la huella de carbono.
Científicos de la ONU se apoyan en Greta Thunberg para amplificar la  emergencia - El Independiente
Quienes la atacan, sostienen que está siendo manipulada por organizaciones ambientalistas. O que su rostro, como tantos otros, finalmente será presa del consumo frívolo. Ella se defiende: no está afiliada a ninguna organización y asegura que sus desplazamientos (en tren) son solventados por su familia.
El año pasado, miles de adolescentes participaron en muchos de los #Fridaysforfuture que se convocaron en todo el mundo. Greta y otros activistas, que en agosto se reunieron con Angela Merkel en Berlín, anunciaron que la próxima huelga climática global será el 25 de este mes. Con participación en las calles o en las redes, según lo que la pandemia permita. “Dado que nuestros líderes se comportan como niños, deberemos asumir la responsabilidad”: la voz de Greta sigue tronando.
D. F. I. 

domingo, 20 de septiembre de 2020

STREAMING ¿QUÉ MIRAMOS?,


Cinco películas con Jude Law a propósito de su nueva serie, El tercer día.


El talentoso Señor Ripley
El estreno de la miniserie anoche de El tercer día por HBO coloca el carisma de Jude Law en un extraño escenario, el de una comunidad de costumbres ancestrales que habita en los contornos de una isla perdida en el territorio británico. Si en sus últimas apariciones en televisión, vestido con el blanco atuendo papal de las sátiras de Paolo Sorrentino –The Young Pope y The New Pope–, había ejercitado la ironía que desde sus comienzos habitaba sumergida tras su belleza, ahora se vislumbra su costado más enigmático, teñido de un hermético existencialismo que parece el verdadero signo de ese insular apocalipsis. Algo de ese imaginario turbulento también se filtra en la nueva película de Sean Durkin (Martha Marcy May Marlene), The Nest, anunciada para fines de este mes en los cines abiertos del mundo y unos meses después como desembarco en streaming. Convertido allí en un ambicioso empresario que decide mudar a su familia de los Estados Unidos a Inglaterra a comienzos de los 80, Law deconstruye todas las aristas de su esquivo carácter, ese que se hizo presente de alguna u otra forma en todos sus personajes. Repasar algunas de sus creaciones menos conocidas, cuya esencia parece siempre protegida por una apariencia confiada y estable, permite explorar los distintos pliegues de su condición de actor.

El talentoso Señor Ripley (Anthony Minghella, 1999)
El talento de Mr. Ripley (1999) - Filmaffinity
De la primera etapa de la carrera de Jude Law, previa a la década del 2000, se destacan tres interpretaciones: el condenado diseñador de videojuegos de la Existenz de David Cronenberg, el trágico amante de Kevin Spacey en la sureña Medianoche en el jardín del bien y del mal de Clint Eastwood y, por supuesto, el playboy Dickie Greenleaf en la versión de Minghella de la célebre novela de Patricia Highsmith. Greenleaf había tenido el rostro bronceado de Maurice Ronet en la francesa A pleno sol, en la que René Clement convirtió la desencantada mirada de la autora en una fábula moral. Minghella, por su parte, decide atenerse a la letra del libro, modelar el distante atractivo de Tom Ripley en la figura clásica de Matt Damon, y sellar el destino de Greenleaf en la belleza única de Law. Su cabello casi cristalino y su luminosa sonrisa parecen llamar a la envidia de Ripley en cada una de sus apariciones, en cada rayo de sol que cae sobre su piel. Law consigue convertir a Greenleaf, ese nombre usurpado que imaginó Highsmith como una vestidura más de su carismático villano, en toda una presencia, signada por las oscuridades de ese último verano. Disponible En Cablevisión Flow y Movistar play.

Inteligencia Artificial (Steven Spielberg, 2001)
Será un Mobile de película
La historia de un androide que quiere convertirse en un niño de verdad le permitió a Steven Spielberg modelar una de sus películas más complejas y menos populares. En esa fábula de sueños rotos, casi como la tecnológicaversióndepinochoimaginada por Stanley Kubrick, David (Haley Joel Osment) es un robot con emociones verdaderas. Como su espejo inverso, el Gigolo Joe de Jude Law resulta puro artificio, un hombre de lata y maquillaje definido por su cabello perfecto y rígido. El misterio de la inteligencia artificial nunca es tan complejo para Spielberg como el que habita en el corazón humano. Y sorteando todos los posibles sentimentalismos, acompaña a David en la búsqueda de ese amor para el que fue programado. En el acto central de la película, David y Gigolo Joe deambulan por una feria en la que los androides son destruidos por los hombres. Esa inesperada empatía que David buscaba en los humanos que lo abandonaron la encuentra en uno de su misma especie, habitado por esa extraña supervivencia que define a los marginales. Disponible En Fox premium, Cablevisión Flow, Directv go y Movistar play.

El aviador (Martin Scorsese, 2004)
El aviador / Martin Scorsese | tls-cid
No debe haber una película de Scorsese más incomprendida que el aviador. Quizás la olvidada Kundun, consideraba una veleidad histórica al estilo de El último emperador de Bertolucci, especie de mácula permitida a todos los grandes creadores. Pero El aviador es una película crucial en el universo de Scorsese y lo es por su deformada interpretación del Hollywood del pasado, atravesado por sus grandilocuencias de espectador infantil que modelaba el mundo en una sala de cine. El Howard Hughes de Dicaprio es una figura monstruosa en todos los sentidos, desbordante de energía en un mundo de mesura, caprichoso y extravagante en un mundo demanda datos exigentes y previsibles. Y si la Katharine Hepburn de Cate Blanchett nace de la inolvidable interpretación de La adorable revoltosa, caricatura hawksiana de esa mujer tiránica y devoradora, el Errol Flynn de Jude Law es lo más cercano al imaginario de aquella estrella del cine de aventuras, amante inagotable, borracho irascible y tempestuoso.Law habita esamáscara de su personaje con una ambición que rara vez volvería a revelar.disponible En hbo go y Directv go.

EFECTOS Colaterales (Steven Soderbergh, 2013)
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Como en la reciente Unsane (2018), filmada estratégicamente con la cámara de un celular, Efectos colaterales es la exploración interna de un estado de paranoia. Al empezar, Soderbergh nos anticipa los resultados de un extraño experimento: manchas de sangre dispersas en un departamento. El relato vuelve al comienzo y sabemos que la terapia que inicia la joven Emily Taylor (Rooney Mara) para lidiar con la prisión de su marido y su depresión crónica la lleva a explorar los vericuetos de una mente alterada que resulta ser su peor enemiga. El psiquiatra de Emliy es el mismísimo Jude Law, con esa apariencia de seguridad clínica que sujeta en su enigmática expresión el armazón de todo su poder. Así como Soderbergh desnuda las ambiciones más salvajes del capitalismo contemporáneo en la vertiente de la ciencia psiquiátrica, también enreda el relato hasta convertir a cada uno de sus personajes en una pieza extraviada dentro de un misterio insondable. Y Law resulta el personaje más opaco, representante de ese entramado crítico y con promesas de tragedia que apenas vislumbramos en su interior. Disponible En hbo go, Cablevisión Flow y Directv go.

Anna Karenina (JOE Wright, 2012)
Anna Karenina (2012)
Luego de las magistrales Orgullo y prejuicio y Expiación, deseo y pecado, Wright cierra su trilogía con Keira Knightley con la más ambiciosa adaptación de la célebre novela de León Tolstoi. Si Clarence Brown había convertido a la historia en un vehículo para la consagración de Greta Garbo, ahora en su versión sonora, Joe Wright convierte a la mismísima representación en su estrella, llevando a la adúltera Anna de Knightley a deambular por un teatro único de pasiones y secretas tragedias. Colorida, virtuosa y rabiosamente iconoclasta esta nueva Anna Karenina le ofrece al mustio Karenina literario la radiante apariencia de Jude Law. En esas coordenadas, el conde Vronsky resulta un niño caprichoso, febril oponente a la burguesa rutina que ofrece el matrimonio. Así, Wright cambia las claves del juego y lo lleva a su terreno, vestido con los colores del más ardiente melodrama, que vive de mentiras y de excesos, que muere como Anna bajo el fuego de la pasión. Disponible En Claro video, google play y apple tv.

P. V. P.