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viernes, 20 de noviembre de 2020

CASAS DE CREATIVOS


Para saber más
Cada detalle cuenta en la casa diseñada por Truus Schröder y Gerrit Rietveld. Y en esos detalles es posible detenerse gracias al sitio web dedicado al museo, que el miércoles próximo reabrirá sus puertas al público tras una pausa impuesta por la pandemia. Allí es posible profundizar en la fascinante historia de sus creadores, ver las fotos familiares y transportarse virtualmente a través de videos, para tener la sensación de verla desde la vereda de enfrente o de recorrer cada rincón. También se puede acceder al archivo Rietveld, administrado por el Centraal Museum. www.rietveldschroderhuis.nl/en
La obra maestra nacida de un vínculo creativo en Holanda
La colaboración entre Gerrit Rietveld y Truus Schröder-Schrader para crear una vivienda familiar dio origen a un hito que hoy se considera Patrimonio de la Humanidad
Una casa diseñada como una obra de arte y habitable como un barco. Con espacios flexibles que logran la máxima función con los mínimos recursos. Eso se percibe al recorrer el hogar que diseñó y habitó durante más de sesenta años en la ciudad holandesa de Utrecht Truus Schröder-Schräder, relegada por muchos a un segundo plano como simple "clienta" de Gerrit Rietveld.
Fue ella, sin embargo, quien marcó varias de las pautas visionarias que convertirían la casa Rietveld-Schröder en un hito de la arquitectura moderna, a tal punto que en el año 2000 fue incluida por la Unesco en la lista de Patrimonio de la Humanidad. Basada en los principios del movimiento artístico De Stijl, parece una versión tridimensional de una pintura de Piet Mondrian.
Mientras este último se inspiraba en las líneas rectas y los colores primarios de sus pinturas para ambientar su pequeño estudio parisino -hoy recreado en tamaño real en su casa natal de Amersfoort-, a comienzos de la década de 1920 Rietveld se mostraba dispuesto a emprender un desafío aún más ambicioso. Ambos integraban el grupo de artistas y arquitectos que abogaron por la búsqueda de la armonía universal a través de la abstracción y las formas esenciales: apelaron a una gama de colores primarios, junto con el blanco, el negro y el gris, y simplificaron las composiciones a una grilla de líneas verticales y horizontales. Confiaban así en la creación de un nuevo orden para la era de posguerra, que integraría arte y vida.
Fachada. Basada en los principios del movimiento artístico De Stijl, parece una versión tridimensional de una pintura de Piet Mondrian 
Hijo de un ebanista, Rietveld había aprendido el oficio y en 1918 impulsó su propia fábrica de muebles, mientras estudiaba arquitectura. Por entonces acababa de diseñar su famosa Silla Roja y Azul, que en un principio tenía un acabado de madera natural. Adoptó los colores que le dan su nombre en 1924, año en que se construyó la casa.
El vínculo creativo entre Rietveld y Schröder se inició a comienzos de la década de 1920, cuando ella estaba casada con un abogado. El matrimonio tuvo tres hijos, y los cinco vivían en el primer piso de un edificio donde él tenía sus oficinas. Por diferencias sobre la independencia de su mujer y la crianza de los chicos, en 1921 el marido accedió a que Truus pudiera reformar como quisiera de uno de los espacios del departamento, a la manera del "cuarto propio" de Virginia Woolf. Entonces convocó a Rietveld, y comenzó a recibir allí la visita de intelectuales como el artista Kurt Schwitters y el arquitecto Bruno Taut, autor del libro El nuevo apartamento: la mujer como creadora (1924).
Al enviudar en 1923, a los 34 años, Truus buscó un terreno para construir su nuevo hogar. Quería tener más contacto con la naturaleza, y lo encontró en las afueras de la ciudad. Imaginó un mirador con amplios ventanales desde el cual pudiera contemplar aquel prado con un pequeño canal, donde hoy se levanta una ruidosa autopista.
Junto con Rietveld, diseñó tanto la casa como sus muebles. Ella quería un espacio despojado que le permitiera compartir momentos con sus hijos, y a la vez tener la necesaria intimidad para cada uno.
Junto con Rietveld, diseñó tanto la casa como sus muebles. Basada en uno de sus lemas, "el lujo de la frugalidad", ella quería un espacio despojado que le permitiera compartir momentos con sus hijos, y a la vez tener la necesaria intimidad para cada uno. La solución que encontraron fue un innovador sistema de paneles móviles, que se ocultaban durante el día para convertir la planta alta en una suerte de pequeño loft.
Otras prioridades para Schröder eran que las camas pudieran ubicarse en el cuarto al menos en dos posiciones diferentes, que cada cuarto tuviera desagüe y abastecimiento de agua directo, y que todos pudieran acceder al exterior desde su propia una puerta. Pese a las limitaciones de la época, lograron cumplir todos esos deseos dentro de una pequeña estructura construida en acero, ladrillo y vidrio. En un barrio de clásicas casas de ladrillo a la vista, de inmediato llamó la atención con su fachada con balcones que juegan con los planos, los colores y las líneas. Tanto, que una de las hijas de Truus llegó un día llorando: les había dicho a sus compañeros que no vivía en "esa casa loca" para que dejaran de cargarla.
Más convencional, la planta baja está dedicada a la cocina, el comedor, una sala de lectura, un estudio, un cuarto de servicio y una alacena. "Lógicamente era muy difícil ajustar esta idea al código constructivo local. Por esa razón, la casa presenta, en su piso bajo, una disposición bastante tradicional. Es decir, con sus muros fijos. En el nivel superior, sin embargo, simplemente añadimos un ático, y en él hicimos la casa que queríamos hacer", dijo Rietveld en 1963, un año antes de morir, cuando ya se había convertido también en su propio hogar.
Paredes móviles. Se ocultan durante el día para ampliar el espacio 
Casado y con seis hijos al iniciar la construcción, se mudó con Schröder luego de que su esposa murió, en 1957. Como consecuencia de la fama que fue ganando la casa -publicada casi de inmediato en revistas de toda Europa y Japón, y visitada por grandes arquitectos como Walter Gropius y Le Corbusier- continuaron colaborando en proyectos de mobiliario y de arquitectura, y escribiendo artículos sobre arquitectura y diseño.
Tras la muerte de Gerrit, Truus impulsó la Fundación Casa Rietveld-Schröder para preservar su legado. El 12 de abril de 1985 ella murió en la casa que habían diseñado juntos y que habitó durante más de seis décadas; restaurada por Bertus Mulder, fue convertida en museo. Los restos de ambos descansan en el cementerio de Bilthoven.

Para saber más
Cada detalle cuenta en la casa diseñada por Truus Schröder y Gerrit Rietveld. Y en esos detalles es posible detenerse gracias al sitio web dedicado al museo, que el miércoles próximo reabrirá sus puertas al público tras una pausa impuesta por la pandemia. Allí es posible profundizar en la fascinante historia de sus creadores, ver las fotos familiares y transportarse virtualmente a través de videos, para tener la sensación de verla desde la vereda de enfrente o de recorrer cada rincón. También se puede acceder al archivo Rietveld, administrado por el Centraal Museum.

C. CH.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

jueves, 19 de noviembre de 2020

CASAS DE CREATIVOS


Un hogar para dos familias: el sueño utópico de Schindler
El arquitecto de origen austríaco que trabajó con Frank Lloyd Wright creó en Los Ángeles su obra maestra; la casa que compartió con su esposa y una pareja de amigos fue sede de reuniones sociales y modelo del estilo modernista en California
Los invitados entraban y salían a cualquier hora de esa pequeña casa ubicada en un corazón de manzana en West Hollywood, Los Ángeles. Entre la década de 1920 y comienzos de la siguiente solían llegar hasta King's Road el arquitecto Frank Lloyd Wright, el fotógrafo Edward Weston y el compositor John Cage. Este último tendría un affaire con la dueña de casa, la editora y promotora del arte moderno Pauline Gibling, casi veinte años mayor.
En aquella época de constantes reuniones la anfitriona estaba casada con Rudolf Michael Schindler, el arquitecto de origen austríaco que había construido ese hogar tan particular. A tal punto que se convertiría en su obra más famosa, y no solo porque se trataba de un diseño de vanguardia. De espíritu modernista pero con un equilibrio entre concreto y madera que aportaba calidez, integraba el interior con el exterior en una planta con forma de molinillo de viento en la cual ningún espacio era igual a otro. Un estilo que caracterizaría toda la obra de este inmigrante que llegó a cumplir su sueño de trabajar con Wright, uno de los maestros de la arquitectura moderna orgánica y célebre autor del Guggenheim de Nueva York.
Pero tal vez lo más innovador era que sus cuatro habitaciones fueron pensadas para permitir la "expresión de la individualidad" de sus habitantes: Schindler, Gibling y sus amigos Clyde Burgess Chace y Marian Da Camara, las dos parejas que convivieron allí con cocina compartida. "La casa fue concebida como un experimento de vivienda comunal", explica el sitio web del Centro MAK de Arte y Arquitectura, que tiene allí su sede.
Equilibrio perfecto. Entre el exterior y el interior, el concreto y la calidez de la madera
"No consigo carpinteros. Dos vinieron hoy, vieron el trabajo, se asustaron y huyeron", se quejaba Schindler en 1922, cuando estaba construyendo aquel refugio de techos bajos con aire de templo oriental. Además de convertirse en el laboratorio creativo donde nacieron sus proyectos más célebres -como el Pueblo Ribera Court (1923) y las casas How (1925), Lovell Beach (1926) y Wolfe (1928)-, el diseño de la casa de King's Road influiría sobre el desarrollo de las prefabricadas que se construyeron en California en los años cincuenta y sesenta. Un modelo que unió simplicidad formal y estructural con la integración del interior y el exterior a través de grandes ventanas.
Pero tal vez lo más innovador era que sus cuatro habitaciones fueron pensadas para permitir la expresión de la individualidad de sus habitantes: Schindler, Gibling y sus amigos Clyde Burgess Chace
Su colega Richard Neutra, a quien había conocido en la facultad en 1912, también vivió en King's Road y diseñó allí su primer proyecto en Estados Unidos: los Jardinette Apartments (1928), un edificio de departamentos en Hollywood. Ambos serían reconocidos como los primeros modernos que crearon un nuevo estilo adaptado al clima local, definido por Schindler como "arquitectura del espacio".
Desde que llegó a Chicago en 1914, Schindler estudió a fondo la obra de Wright y le escribía cartas para conocerlo en persona. Lo logró a fines de ese año, aunque no era un buen momento para el estadounidense: un empleado descontento había prendido fuego su casa de Taliesin, incendio en el que murió su pareja. La esperada oportunidad llegó cuando obtuvo el encargo del Hotel Imperial de Tokio, proyecto que le demandaría largas estadías en Japón, y convocó a Schindler en 1918 para supervisar en su ausencia desde el estudio de Oak Park los proyectos americanos.
La casa donde convivieron durante décadas Rudolf Michael Schindler y Pauline Gibling integra hoy las instalaciones del MAK Center, en Los Ángeles
En 1920, un año después de haberse casado con Gibling, Schindler viajó a Los Ángeles para supervisar la construcción de la casa de Aline Barnsdall, en East Hollywood. La pareja decidió radicarse en aquella ciudad que estaba en pleno crecimiento, y terminaría su propia casa dos años más tarde. Si bien Pauline se separó de Schindler en 1927 y se mudó a una colonia de artistas en Carmel-by-the-Sea, regresó a King's Road a fines de la década de 1930. Vivió allí con su ex marido -en el área de la casa donde habían vivido los Chace, a la que sumó la cocina- hasta que él murió, en 1953, y hasta su propia muerte, casi un cuarto de siglo después.
Para entonces ya había logrado crear una organización sin fines de lucro, Friends of the Schindler House, que compró la casa en 1980 y la restauró hasta dejarla como era en su versión original. En 1944 se llegó a un acuerdo de cooperación con el Museo MAK de Artes Aplicadas de Viena para crear un centro dedicado al arte y la arquitectura, impulsor de muestras y publicaciones. Hace tres años, como parte del proyecto Pacific Standard Time: LA/LA dedicado al arte latinoamericano, se exhibieron en esa casa obras de Florencio Molina Campos.
La casa fue concebida como un experimento de vivienda comunal y la habitaron dos parejas

Para saber más
La casa donde convivieron durante décadas Rudolf Michael Schindler y Pauline Gibling, primero con una pareja de amigos e incluso después de haberse separado, integra hoy las instalaciones del MAK Center junto con otros dos edificios modernos construidos en Los Ángeles por el arquitecto de origen austríaco: los Mackey Apartments (1939) y la casa Fitzpatrick-Leland (1936). La amplia programación de este centro dedicado al arte y la arquitectura incluye un programa de residencias de seis meses para artistas, arquitectos y estudiantes. Toda la información sobre la vida de Schindler, la historia de su proyecto icónico y las actividades que se impulsan ahora están disponibles en: makcenter.org

C. CH. 

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA