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sábado, 1 de abril de 2023

CONGRESO DE LA LENGUA


Brauni, baipás, jáquer: la RAE adopta palabras extranjeras, mientras sigue la batalla por “sólo”
En el Congreso Internacional de la Lengua Española, en Cádiz, se presentó el Diccionario Panhispánico de Dudas, un volumen destinado a resolver dudas como estas
Daniel Gigena
¿Brownie o brauni? La RAE dice que ambas son correctas
“Le pedí al mozo que te trajera un brauni”, “Mi tío se hizo un baipás”, “Pobre, la engañó un jáquer”. Según los representantes de la Real Academia Española (RAE) reunidos en Cádiz para celebrar el IX Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) esas frases son totalmente válidas. La RAE y la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale) presentaron la segunda edición del Diccionario panhispánico de dudas (DPD), obra de consulta compuesta de más de siete mil entradas y en la que se responden los interrogantes habituales que plantea el uso del español, fonográficos (pronunciación, acentuación, puntuación), morfológicos (plurales, femeninos, formas de la conjugación), sintácticos (problemas de construcción y régimen, concordancia, leísmo, dequeísmo) y lexicosemánticos (impropiedades léxicas, calcos semánticos inapropiados, neologismos y extranjerismos, gentilicios de grafía dudosa).
Como el español no es idéntico en todos los lugares donde se habla, las veintidós academias de la lengua española participan en la preparación del DPD, con el objetivo de respetar las variantes de uso y, a la vez, preservar la unidad del español. La primera edición data de 2005, y es la que actualmente se puede consultar en la versión electrónica.
Tras destacar que un diccionario de dudas no es un diccionario de la lengua y contar el trabajo del Departamento de Español al Día, su director, Salvador Gutiérrez Ordóñez, anunció recomendaciones en las grafías (es decir, en el modo de escribir) de palabras que provienen de otras lenguas o extranjerismos. Con el aval del DPD y las academias de la lengua española, se podría escribir “jol” en lugar de hall, “jáquer” en vez de hacker, “trascenio” en vez de backstage, “brauni” en lugar de brownie, “wiski” por whisky, “báner” en vez de banner y “baipás” en lugar del anglicismo by-pass (de baipás derivaría incluso el verbo “baipasear”).
“Si triunfan, bien, y si no, no pasa nada”, señaló Gutiérrez Ordoñéz, cuya instructiva y simpática ponencia se puede ver en el canal de YouTube de la RAE. “Balé” por ballet no fue aceptado aún por la Asale. “Les pareció arriesgado hacer esta propuesta”, dijo el académico.
Antes de proponer una adaptación gráfica de los extranjerismos, la RAE recomienda usar una equivalencia de una palabra existente en español, como “pasatiempo” en vez hobby, “acosar o acoso” por bullying y “matón” en lugar de bully. Con instinto maternal, la RAE ha adoptado palabras extranjeras: “blog”, “emoji”, “coltán” y “bótox”.
También se consignan palabras con doble acentuación, como “órtesis u ortesis” (en referencia a un aparato ortopédico; ambas formas son invariables en plural), “Ilíada o Iliada” (para designar la epopeya homérica; además, se señaló que el artículo “la” no forma parte del título), “deixis o deíxis” (facultad de algunas palabras de referirse al contexto situacional o textual, como los pronombres personales o adverbios de lugar y tiempo) y “aspérger o ásperger” (aunque no se debe usar tilde en el apellido del psiquiatra austriaco Hans Asperger al escribir “síndrome de Asperger”).
Se introdujeron palabras como “matrón y matrona” (persona que asiste a parturientas), “sambernardo” (para designar a los encantadores perros) o “aviar y aviario” (relativo a las aves), y se sugirieron formas simplificadas de otras, como “contratacar y contrataque” (en vez de “contraatacar y contraataque”), “prestreno” (por “preestreno”) y “rembolso” (”reembolso”, pero la doble r se mantiene en “contrarrembolso”).
Sólo/solo, la vedette del encuentro
Por supuesto, la vedette de la presentación de la nueva edición del DPD fue la tilde en el adverbio “solo” que sirve para distinguirlo del adjetivo “solo”. Tradicionalmente se tildaba en la primera sílaba: “sólo”, pero como la RAE consideró que ese uso de la tilde no estaba justificado (dado que ambas son palabras tónicas), decidió que el uso de la tilde en el adverbio no fuera obligatorio sino potestativo, para ser usada solamente en casos de ambigüedad: ”¿Estaré solo un día?” o “¿Estaré sólo un día?”. “Sería ideal no escribir ‘solo’ con tilde”, se ilusionó el director del DPD. Por ahora, entonces, es obligatorio escribirlo sin tilde cuando no entrañe riesgo de ambigüedad y tildarlo cuando, a juicio del que escribe, entrañe algún riesgo de confusión. Parafraseando a Karina Jelinek, la tilde de “sólo” queda a su criterio.
“El Diccionario panhispánico de dudas no es normativo como el Diccionario de la lengua española; responde las dudas de los hablantes”, recordó el académico. También se presentaron en Cádiz el Corpus del español del siglo XXI, el Glosario de términos gramaticales y los avances en el Diccionario de la lengua española, cuya nueva edición está prevista para 2026.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

lunes, 1 de abril de 2019

LA PÁGINA DE JORGE FERNÁNDEZ DÍAZ, , CONGRESO DE LA LENGUA,


El lenguaje, un campo de batalla político e histórico


Jorge Fernández Díaz
"Si el pensamiento corrompe el lenguaje, el lenguaje también puede corromper el pensamiento", decía Orwell. Y este parece ser el eje más o menos invisible que atraviesa el Congreso de la Lengua de Córdoba, un foro que vuelve a discutir cuestiones literarias y lexicográficas, pero que viene además a denunciar implícita o explícitamente las acechanzas que se ciernen sobre el uso político, nada ingenuo, del territorio verbal en tiempos de redes sociales, burbujas de sentido y polarizaciones ideológicas.
Históricamente, los argumentos han sido más peligrosos incluso que las balas, o incluso las han precedido.
Esos argumentos crearon el fascismo y el estalinismo, y sirvieron de coartada para sus crímenes y vejámenes. Su resistencia también fue en primera medida argumental, porque las palabras a veces son el veneno y, en ocasiones, el necesario antídoto.
Pero antes los argumentos eran patrimonio de políticos, intelectuales y periodistas; hoy se han agregado a la gran "conversación" ciudadanos, militantes, operadores y hasta robots. Este fenómeno ha expandido la democracia, pero también multiplicado los enconos, las simplificaciones, las campañas psicológicas y los populismos binarios. El lenguaje es -más que nunca- un campo de batalla, y observamos una verdadera "guerra de palabras". Por poner un rápido ejemplo, y sin ir al fondo del tema, quienes en la Argentina luchan contra la legalización del aborto han logrado autodenominarse "provida", lo que implica tácitamente decir que sus oponentes son "promuerte". Los combates culturales se libran así sobre la lengua y tienen por propósito, para bien o para mal, vencer y crear un nuevo sentido común temático. El periodismo está emboscado por estas nominaciones intencionadas, y por una cierta dejadez que se contagia de la cultura digital: cuando el error gramático u ortográfico es tolerable, también el error periodístico termina siéndolo, para desprestigio de los medios y regocijo de los demagogos y los propaladores de "posverdades".
Otras discusiones que cruzan este Congreso no son menos políticas. Ciertos sectores de la Madre Patria han insinuado públicamente que el llamado "lenguaje inclusivo" debería ser adoptado ya mismo como lengua oficial por la RAE. Ese lenguaje, que es síntoma de una de las grandes y buenas noticias de Occidente (la igualdad de géneros), no puede ser incluido en un diccionario hasta que no se masifique y se manifieste de un modo perenne. "Todes" entrará en los diccionarios el día en que la calle lo consagre, puesto que las palabras se inscriben de abajo hacia arriba, y no al revés. El diccionario es un registro, no una doctrina, por mejores intenciones que esta tenga.
Una tercera cuestión política signa el encuentro de Córdoba. Y es la ocurrencia de que España representa el imperialismo lingüístico y de que detrás de esta movida se encuentra la intención de hacer de esta vasta región un hipotético mercado cautivo y sojuzgado. Hace rato que todas las academias latinoamericanas se han hermanado con la RAE para defender las diferencias y colaborar en la diversidad de los distintos españoles. Pero para un nacionalismo progre, transnacional y retrógrado, cualquier institución es neoliberal y cipaya: siempre pagan bien la emoción "emancipadora" y la paranoia. Y este Congreso no ha estado ajeno a esa visión pueril y tribunera. De eso trata, en el fondo, la respuesta de Vargas Llosa al pedido de López Obrador: el rey Felipe debe pedir perdón. Mario explica la contradicción que aqueja a cualquiera de nuestras naciones, donde a pesar de la independencia de la corona española persistieron y persisten "tantos millones de indios marginados, pobres, ignorantes y explotados". También aludió a las masacres de las que los indígenas fueron víctimas durante estos dos siglos de autonomía, aunque olvidó mencionar que el imperio mexicano hacía sacrificios humanos en masa, y ejercía una crueldad no menos intensa que la de los inexcusables conquistadores. Unos días antes, Pérez-Reverte había sido más contundente con López Obrador: "Si cree lo que dice es un imbécil; si no lo cree es un sinvergüenza". Política, periodismo, polémica, historia. Hoy más que nunca todo, absolutamente todo es lenguaje.

domingo, 31 de marzo de 2019

CONGRESO DE LA LENGUA,


La lengua es juego. La vuelta al día en 80 Julios, Les Luthiers y el triunfo de la risa
Aun sin Marcos Mundstock, Les Luthiers reunió a unas 24.000 personas en su espectáculo, organizado por la secretaría de Cultura de la Nación
La conmemoración de Rayuela puso a Cortázar en el centro de la escena, con Vargas Llosa, en el día de su cumpleaños, como uno de los oradores; el grupo humorístico-musical actuó al aire libre
A puro jazz, la voz del homenajeado leyendo el capítulo 7 de su novela colosal sobre un fondo de un saxo tenor, empezó anoche en el Teatro Real la presentación de la edición conmemorativa de Rayuela. Tras ese momento musical, un sexteto de expertos -incluidos Mario Vargas Llosa y Sergio Ramírez- analizó la obra ante una sala colmada. Precisamente, el Nobel peruano, en "La trompeta de Deyá", un espléndido artículo que le dedicó aRayuela en 1991, Vargas Llosa nos recuerda que en el departamento vecino a la rue de Sèvres y en la casa de la rue Général-Beuret, dos de sus viviendas parisienses, Julio Cortázar solía refugiarse en lo que denomina el cuarto de los juguetes a jugar a tocar jazz, como si fuese un niño.
Es fácil imaginarlo en esa circunstancia, con su estatura monumental y sus grandes manos sobre el instrumento, disfrutando de esas largas improvisaciones como solo lo permiten el jazz y la infancia: en el más puro estado de libertad. Así escribía Cortázar, que al abrigo de esa idea de la libertad derrumbó todas las barreras de lo permitido y emancipó a los escritores que lo sucedieron -entre los que hubo y hay muchos imitadores, pero no un discípulo, según la precisión que hace el nicaragüense Ramírez en otro texto recogido en la edición que le rinde tributo- de las ataduras del lenguaje y los grilletes de la corrección lingüística.
En 1963 había que ser un niño -y si ese niño estaba entre los más revoltosos, mejor- para atreverse a trastrocar la lengua de un modo tan escandaloso, a ponerlo todo patas arriba, contra la solemnidad y las normas preestablecidas, con tan inusitada cantidad de variaciones lingüísticas. Rayuela fue eso y más. Juego en estado puro desde su insólita estructura, que el mismo autor invitaba a transitarla a capricho, más allá del tablero de direcciones.
"Probablemente ningún otro escritor dio al juego la dignidad literaria que Cortázar, ni hizo del juego un instrumento de creación y exploración artística tan dúctil y provechoso -anota el Nobel peruano en ese texto ejemplar-. Para él escribir era jugar a divertirse, organizar la vida -las palabras, las ideas- con la libertad, la fantasía y la irresponsabilidad con que lo hacen los niños o los locos".
Vargas Llosa, en el homenaje a Rayuela
El VIII Congreso Internacional de la Lengua tiene en Cortázar a uno de sus grandes protagonistas. Debe de haber sido -junto a otros grandes nombres de la literatura en lengua castellana, de San Ignacio de Loyola a Juan Rulfo y de Sor Juana Inés de la Cruz a Borges- el que con más frecuencia mencionaron los académicos y los expertos, algo que le habría provocado cierta gracia al creador de 62, modelo para armar, tan poco dado a los homenajes y a las rigideces de las academias. Esa admiración indeclinable, que más que menguar pareciera acrecentarse con el paso de los años y de los lectores, tuvo su cumbre anoche.
La edición que conmemora ese prodigio incluye los textos antes citados y otros, aunque su gran novedad es el "Cuaderno de Bitácora", que Cortázar escribió de puño y letra, y que constituye no tanto un boceto de la novela como una serie de bosquejos de escenas, listas, ordenaciones de capítulos, citas y meditaciones que el autor fue anotando conforme avanzaba en la historia.
Apenas el lector hojea la edición, se topa con ese estilo único e irrepetible, esa prosa de soplo metafísico y sin embargo liviana y diáfana, lúdica siempre, escrita con la precisión de un orfebre y la inspiración de un ilusionista, que vuelve a leerse desde su insinuante línea inaugural ("¿Encontraría a la Maga?") con la sensación de que el libro acaba de salir de imprenta, tanta es su frescura y tanta su potencia narrativa, pruebas de que seguirá cautivando a nuevos lectores.
La arena de la política
A primera hora de la mañana, Luisa Valenzuela, que mantuvo una amistad muy estrecha con Cortázar, combinó afirmaciones punzantes con vetas de humos. "El español es una lengua hospitalaria, pero morosa -dijo la autora de Cambio de armas-. En ambos sentidos de la palabra: se demora y está en deuda. No es que los vocablos migrantes lleguen en tropel, pero a muchos les cuesta obtener carta de ciudadanía. Son vocablos ocupas, indocumentados, pero aquí están para quedarse. La RAE va incorporando neologismos y localismos con académica parsimonia. Viaja en carrozas mientras la lengua galopa. La Academia es real porque alude a la realeza; la realidad de las mutaciones lingüísticas y lexicográficas tiene otro ritmo".
Y agregó, con esa amabilidad que les permiten a algunas personas decir sin siquiera elevar la voz: "Nos legaron esta, nuestra lingua franca, tan útil y rica, a costa de ir diezmando, junto con la población, la enorme variedad y riqueza de las lenguas locales -La voz llenaba la sala entera. El tono era amable, sin énfasis, apenas nimbado de un aire socarrón y despreocupado que le daba un aire juvenil-. Muchos aún parecerían temerle al lenguaje inclusivo, como si simbólicamente amenazara la supremacía masculina o quizás hasta el propio monoteísmo". El aplauso celebró su inteligencia y su cercanía.
Hubo, además, otro momento de política franca. Claudia Piñeiro se hizo acreedora del aplauso más sostenido y apasionado de las dos primeras jornadas. Lo hizo denunciando el femicidio y exhibiendo su postura en favor del aborto seguro, legal y gratuito. Citó el trabajo que realiza Mariana Carrizo sobre al arte de la copla andina, el de Charo Bogarín sobre las mujeres qom y, finalmente, refirió una canción de Miss Bolivia: "Puño en alto y ni una menos -dijo, su propio puño en alto y un pañuelo verde amarrado a la muñeca-. Vivas nos queremos. Paren de matarnos. Paren, paren. Paren de matar".
Final de juego
A última hora, Les Luthiers (sin Marcos Mundstock, que padece una dolencia persistente) ofreció un espectáculo al aire libre como final de juego. Pocas expresiones artísticas han dado cuenta a lo largo del último medio siglo (Gerardo Masana fundó el grupo en 1967) de semejante ingenio para jugar con las palabras.
Hemos escuchado tantas veces "Las majas del bergantín" o "Sgt. Pepper" (aunque bautizado en rigor con el extenuante nombre de "Pepper Clemens Sent the Messenger, Nevertheless the Reverend Left the Herd", y, pese a esa afortunada obstinación, es inevitable desternillarse de risa con los juegos de palabras y los cambios de sentido, y también con invenciones musicales en la que caben scherzos, sonatas, divertimentos y cantatas, pero también chacareras, calypsos, cumbias y boleros, una prueba de la síntesis que, con ánimo indeclinablemente paródico, el grupo hace de la alta cultura y la cultura popular.
El espectáculo era doble. Estaba sobre el escenario, pero también en la platea. No hubo quien no se riera a carcajadas -las manos tomando el estómago o cubriendo los rostros- del desparpajo con que los músicos jugaban otra vez con el lenguaje, ellos también un poco niños como Julio, alterando el significado de las palabras o traicionando su acentuación, acudiendo a la malicia del retruécano, dejando en el camino letras para transmutar el sentido de las palabras, todos recursos que siempre alientan el malentendido y la risa franca del agradecido espectador.

V. H. G.

sábado, 30 de marzo de 2019

CONGRESO DE LA LENGUA


Pilar Reyes: "La lengua tiene que unirse, trabajar para su visibilidad"

Su abuela Alicia, dueña de una memoria prodigiosa, recitaba poesías. Era una mujer atípica para su tiempo, recuerda Pilar Reyes. A ella le gustaban los libros, las reuniones con intelectuales, la vida cultural. "Y cuando estés viejita,/ casi tan viejita como ahora estoy yo/ de pronto recuerdes que fue tu abuelita/ la que con cariño te dio Corazón", escribió una dedicatoria en el libro de Edmundo de Amicis. Editora de Mario Vargas Llosa, Arturo Pérez-Reverte y Javier Marías, Reyes acaba de ser designada directora editorial de Penguin Random House (PRH). Tras la muerte de Claudio López Lamadrid, el grupo editorial realizó una reestructuración de su organigrama. Reyes, hasta entonces responsable de Alfaguara, pasó a liderar la división integrada por todos los sellos literarios de la compañía; esto es, además de Alfaguara, Lumen, Caballo de Troya, Literatura Random House, Reservoir Books, Debate y Taurus. Es una directora de editores, una tarea que en inglés se conoce como publisher.
Nacida en Bogotá es hija de Carlos José Reyes, dramaturgo, historiador y quien fuera director de la Biblioteca Nacional de Colombia durante diez años. "Tengo una relación tan natural con el libro como con la comida", señala. Sube la escalera corriendo. En la planta superior está su oficina. No es tanto el vértigo de su rutina cotidiana, sino la emoción de compartir el último lanzamiento de la editorial. Baja con la misma destreza y acaricia un ejemplar de la edición conmemorativa de Rayuela.
A pesar de hacer malabares con su agenda internacional de ferias y congresos, conserva como editora algunos autores que confían ciegamente en ella a la hora de entregarles su creación. Además del premio Nobel peruano y de Pérez-Reverte y Marías, Rosa Montero y sus compatriotas Juan Gabriel Vásquez y Héctor Abad Faciolince son sus escritores mimados. Mantiene un trato especial y diferente, pero siempre artesanal, con cada escritor: "Hay autores a los que no les gusta mostrar nada. Lo que siempre hay es una conversación. Javier Marías es muy reservado y de pronto te va llevando un conteo de cuántas paginas escribe por mes. Ni siquiera me adelanta la trama, sino que me adelanta algunos datos que me hacen a mí crear una fabulación de lo que está haciendo. Es como un juego, una parte fascinante del proceso creativo". En algo se igualan todos los autores: "Los escritores son seres frágiles".
Directora editorial de un sello que publica en la segunda lengua más hablada del planeta, admira "la maquinaria y el mercadeo absoluto de los grandes vendedores de libros internacionales que son los anglosajones". "La maravilla del español es que estamos hablando con vocablos diferentes y nos entendemos. Tenemos un capital cultural tan amplio, una riqueza y eso le da juego a la lengua. Me preocupa por qué hay autores latinoamericanos que funcionan mejor traducidos que en España. Es tremendamente llamativo. Los suecos y noruegos lo entendieron perfectamente después de Stieg Larsson. Tras ese fenómeno fueron a vender su cultura. La lengua española tiene que unirse entre sí, trabajar para su visibilidad en el mundo. ¿Cómo hacemos para que nuestra lengua tenga un peso internacional fuerte?".
Reyes no considera que el mercado editorial o la literatura sean machista: "Siento que las mujeres somos enormemente protagonistas del mundo del libro. El dato impresionante es España: cerca del 60% de lectoras de ficción son mujeres. Pero hay un malentendido dañino. Cuando una mujer llega a un puesto de decisión es como si feminizara un ambiente. Tengo la sensibilidad para publicar a hombres y mujeres, pero no siento que feminice el sello porque soy mujer".

L V.