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viernes, 16 de junio de 2023

CRIMEN


Feudos y femicidios: Cecilia, bajo la misma matriz del caso María Soledad
Laura Di Marco

En los años noventa, el crimen de María Soledad Morales, una adolescente pobre de provincia asesinada por los hijos del poder durante una fiesta sexual, mostró el costado más siniestro de los feudos peronistas. Tuvo que suceder un crimen aberrante –años más tarde lo llamaríamos femicidio–, con una gigantesca repercusión mediática, para poder ver el lado más sanguinario de las oligarquías provinciales cuando se apropian eternamente del poder.
Treinta tres años después del femicidio de María Soledad, en el feudo del Chaco, comandado por Jorge Capitanich, uno de los barones provinciales predilectos de Cristina Kirchner, se está desarrollando un drama con la misma matriz de aquel caso.
Una joven de clase trabajadora, capturada por una familia del poder, Cecilia Strzyzowski, pareja del hijo del piquetero más temido del Chaco, Emerenciano Sena (el “Milagro Sala” de Capitanich), está desaparecida desde el 1º de junio. Su madre cree que a su hija la mataron y no teme denunciar que, en el fondo de aquel régimen oscuro, incesante productor de pobreza, “ahora también desaparecen gente”.
El femicidio de María Soledad hizo caer al clan Saadi en los noventa, aunque lo que aún permanece intacto es la idea del feudo como concepción política. En todo caso, un matrimonio feudal es reemplazado por otro, a veces, incluso, del signo político opuesto. Años más tarde, un doble femicidio, el de la Dársena, empujó el derrumbe de otro clan: el de los Juárez en Santiago del Estero. No sucedió lo mismo, sin embargo, con el asesinato de Paulina Lebbos en Tucumán, donde la Justicia también investigó a la casta de los Alperovich, pero nunca llegó a los hijos del poder. Hay un dato que, sin embargo, es innegable: ciertos femicidios que ganan visibilidad, producidos en la zona más oscura de los feudos, pueden tener una proyección política impensada. Y llevarse puestos al clan reinante.
¿Será este el caso en el Chaco? ¿Tocará a Capitanich, el señor feudal rompedor de diarios, el caso de Cecilia?
Setenta y dos horas antes de las PASO provinciales, que hasta ahora no se han suspendido, estos interrogantes son un enigma. El humor social no ayuda al emperador de Resistencia y el vuelo mediático que está tomando el presunto femicidio lo va envolviendo, mientras él trata de zafar. Los sucesos, en ciertos contextos, suelen tomar vida propia.
Como ocurre ahora con el caso de Cecilia Strzyzowski, para entender el crimen de María Soledad, enmarcado en aquella sociedad frívola de los 90, no había que mirar solo el expediente judicial, sino también –y sobre todo– el ADN del feudo: esas formaciones predemocráticas, donde todo está mezclado. Jueces, prensa, poder, negocios. Y su resultado final: la impunidad.
El nepotismo y la impunidad de los clanes –o de la casta, como diríamos hoy– son tan absolutos, que estos no solo se arrogan el derecho de apropiarse del Estado y sus negocios, sino también de los cuerpos de las mujeres. Sin embargo, parece haber una diferencia entre ambos casos, separados por treinta años en el tiempo: la sensibilidad de las sociedades con las cuestiones de género es mucho más profunda que en los noventa y el hartazgo por el derrumbe económico de la Argentina, que multiplica la pobreza, agrega peso a la trama chaqueña, donde ya hay siete detenidos, entre ellos, Emerenciano Sena; su esposa, Marcela Acuña, y César, el hijo de ambos y la pareja de Cecilia, hoy en el centro de las sospechas.
El crimen de Leyla Nazar en Santiago del Estero y el posterior asesinato de Patricia Villalba, en 2004, para encubrir la muerte de Leyla tienen muchos puntos de contacto con el femicidio de María Soledad y también con el derrotero de Cecilia. Del mismo modo que María Soledad, Leyla fue “levantada” en un auto manejado por hijos del poder que, después de violarla reiteradamente, arrojaron su cuerpo a un zoológico privado, propiedad de uno de esos “nenes de mamá”.
María Soledad también había sido capturada del mismo modo. Guillermo Luque, que cumplió su condena, no solo era hijo de un diputado, sino ahijado del presidente Carlos Menem. Jóvenes con privilegios, asesores de sus padres en Buenos Aires, que luego volvían el fin de semana a sus provincias para divertirse con mujeres, apropiadas como chiches sexuales.
Horas después del hallazgo del cuerpo mutilado de María Soledad, la madre del entonces todopoderoso Ramón Saadi, deslizó mientras jugaba a las cartas: “Parece que se les ha muerto una chinita”. La “chinita”, uno de los términos más despectivos que se le pueden aplicar a una mujer pobre de provincia, no era un ser humano. No era una adolescente; no era una joven con toda la vida por delante. Apenas era una “cosa” utilizada para el disfrute que, accidentalmente y con tanta mala suerte, se les fue de las manos.
“Habían pasado, apenas, 10 años desde el 83 y María Soledad se había convertido en el primer desaparecido con cuerpo de la democracia”, recuerda hoy, estremecida, Norma Morandini, una de las periodistas que cubrieron con mayor profundidad aquel crimen que conmovió a la Argentina, con sus marchas del silencio.
El nepotismo de los feudos llega a tal grado que, entre los locales, circula un chiste. Cuando jura algún ministro o intendente, la fórmula no es: “Sí, juro”, sino: “Sí, tío”. El tío, obvio, es siempre el que maneja los hilos de la prensa, la policía, la inteligencia y la Justicia. Y, a menudo también, de las mafias locales.
Tal como entonces sucedía en Catamarca y en tantos otros feudos, en el Chaco reina el miedo. El miedo atrapa al periodismo, a la gente y, sobre todo, a la Justicia. Incluso, un parricida como Sergio Schoklender fue amedrentado por Emerenciano Sena y echado de la provincia, cuando tuvo la extravagante idea de ir a husmear en sus negocios. Tan colonizada está la Justicia en el feudo chaqueño que, durante los primeros cinco días que siguieron a la desaparición de Cecilia, el fiscal no avanzó un milímetro, a pesar de las denuncias desesperadas de la familia de la joven.
En la línea del paralelismo, es útil recordar que el primer juicio en torno al crimen de María Soledad fue invalidado porque se logró probar la connivencia entre el tribunal y el poder local.
Marcela Acuña, la esposa de Sena y madre de César, amenazó con violencia a quienes osaran tocar a su hijo. ¿Cómo podían atreverse a tocar a un hijo del poder, a pesar de las fuertes sospechas de que podríamos estar frente a un asesino? Jorge Capitanich fue el padrino en la boda de Emerenciano y Marcela, a quien sindican como más sanguinaria aún que su propio marido.
Más: el campo de los Sena, donde la policía realizó ayer intensos allanamientos en el marco de la búsqueda de Cecilia, fue un regalo del propio Capitanich al hombre que devino fuerza de choque en su provincia. El mismo rol que, durante años, tuvo Rudy Ulloa en Santa Cruz. Los organismos de DD.HH. de Río Gallegos, despreciados por los Kirchner mientras fueron los amos del feudo, siempre recuerdan el papel de Ulloa como represor de las marchas críticas al gobierno provincial. Al parecer, los matrimonios feudales necesitan de ejércitos privados para perpetuarse en el poder. Pero, ojo: no solo el peronismo utilizó los servicios de Sena, sino también los radicales. Como diría Cristina, todo tiene que ver con todo
Emerenciano Sena y su mujer, que eran candidatos de Capitanich para este domingo, ahora graban mensajes por celular desde la cárcel para ser liberados. En los mensajes imparten órdenes a los piqueteros que comandan para que les consigan dinero y metan presión. Capitanich, uno de los favoritos de la “jefa”, trata de tomar distancia con desesperación, mientras la “jefa” permanece ajena al drama. Feminista de la última hora, como si habitara en otro mundo, Cristina no solo permanecía callada o concentrada en tuits con sus causas. El último martes recibía a la ministra de Emiratos Árabes.
Si es que siguen adelante las PASO –la familia de Cecilia pide suspenderlas– este domingo en el Chaco la matriz de impunidad feudal se pondrá, nuevamente, a prueba.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

miércoles, 20 de julio de 2016

EN EL "ESPACIO MENTE ABIERTA"; DOS BUENAS NOTICIAS


Sebastian Galiani
BUENAS NOTICIAS



En entradas anteriores estudiamos las tendencias del crimen y la violencia en Argentina a partir de la Encuesta de Victimización que realiza el Laboratorio de Investigaciones sobre Crimen, Instituciones y Políticas (LICIP) de la Universidad Torcuato Di Tella. Por primera vez, después de más de un lustro de sostenido crecimiento, vemos un cambio de tendencia robusto (ver Figura I) por de 6 meses tanto en el índice de victimización como en la tasa de robos con violencia. Este cambio de tendencia, que comenzó durante el 2015 (recordar que “en todos los casos graficamos medias móviles, es decir, cada dato corresponde al promedio de las últimas doce mediciones”) se viene acentuando en 2016 y de persistir seguramente será el mayor logro del año.
Figura I: Crimen en Argentina



La segunda buena noticia es en realidad una noticia que también era buena hace un par de semanas cuando mire estos números, pero que hoy que los ajuste a sus últimos valores, observo que los mismos lucen un poco menos favorables que entonces. En concreto, la buena noticia es que el precio de la soja muestra una recuperación apreciable para el segundo semestre del año, pero presenta cierto retroceso a comienzos de 2017, aunque quedando en valores más altos que los que se dieron durante el primer semestre de este año (ver Figura 2). Esto no solo es un incentivo a aumentar la inversión y producción sectorial, sino que a través de su efecto riqueza, debería estimular la aletargada economía nacional. Sin embargo, habrá que monitorear la evolución futura de este precio fundamental de la economía argentina.

Figura 2: Producto y Precio de la Soja

sábado, 28 de mayo de 2016

EN EL "ESPACIO MENTE ABIERTA" EL CRIMEN


¿Cómo disuadir el crimen? Algunas reflexiones para América Latina y el Caribe





El crimen y el miedo al crimen afectan el bienestar de los ciudadanos, la asignación de recursos de los gobiernos, las firmas y los hogares. En Latinoamérica y el Caribe (LAC) la inseguridad es la principal preocupación de la población. La región es la más violenta con una tasa regional de homicidios que triplica el promedio mundial, alberga menos del 10% de la población mundial y en ella ocurren un tercio de los homicidios.
En este contexto, los gobiernos de la región están ensayando diferentes alternativas para reducir el crimen, algunos con reformas policiales, o con políticas más punitivas, encarcelamiento masivo, programas de prevención, incorporación de tecnologías y mejora de la infraestructura de seguridad, entre otras. Sin embargo, lamentablemente en muy pocos casos se está estudiando estas políticas para poder generar un cuerpo de conocimiento sobre cómo disuadir el crimen.
Un poco de historia
La idea de que castigos más severos podrían disuadir el crimen no es nueva, y data del famoso tratado “sobre los delitos y las penas” de Beccaria (1764) y los escritos del filósofo Bentham como “introducción a los principios de la moral y la legislación”(1789). Según Beccaria “las penas deben ser tan leves y humanas como sea posible mientras sirvan a su propósito, que no es causar daño, sino impedir al delincuente la comisión de nuevos delitos y disuadir a los demás ciudadanos de hacerlo.” Bentham por su parte tenía la convicción de que las personas hacen cálculos de la utilidad (placer) y castigo (dolor) de sus acciones y deciden cómo actuar para maximizan su bienestar. Bentham postuló una teoría de las penas en las que éstas deben ser proporcionales al delito cometido, y deben ser muy cercanas al delito en el tiempo. Pero fue Becker en su trabajo seminal sobre economía del crimen (1968) quien retomó estas teorías y las sistematizó en el marco teórico que utilizamos hasta hoy (y que introdujimos tiempo atrás en este post).
Según la perspectiva de la teoría económica del crimen, los potenciales criminales miden los beneficios y los costos esperados de cometer delitos y los comparan con los beneficios y costos esperados de realizar actividades legales. El costo esperado de cometer delitos se compone de la probabilidad de ser aprehendido y la sentencia, y se ve afectado por la certeza, severidad y celeridad del castigo. De acuerdo a la configuración de estos parámetros en cada sociedad habrá un nivel de crimen.
El rol de la Policía 



Naturalmente la policía tiene un rol muy importante en esta ecuación. La presencia policial puede disuadir el crimen: desde afectar la probabilidad de arresto de los delincuentes, llegar rápido a los llamados de emergencia, hasta contribuir al éxito de las investigaciones criminales tras la ocurrencia del delito. Todo esto aumenta el costo de delinquir porque afecta la certeza y celeridad del castigo.
¿Hay que aumentar el tamaño de las fuerzas policiales? Algunos estudios que resuelven el problema de identificación que hay al estudiar la relación causal entre policía y crimen encuentran que un aumento en el número de policías reduce ciertos tipos de delitos en contextos muy específicos y áreas muy reducidas (ver por ejemplo aquí para Argentina y aquí para Londres). Sin embargo, dejando de lado las cuestiones de validez externa de estos diseños, aumentar el tamaño de la fuerza policial no siempre es posible ni es costo-efectivo tener en el extremo, un policía en cada cuadra. De hecho, LAC es una de las regiones con mayor cantidad de policías por habitantes: con cerca de 300 policías por 100,000 habitantes en promedio tiene tasas 50% superiores a las tasas de EE.UU. (222 por 100,000 habitantes) y cercanas a las de Medio Oriente. En el gráfico 1 se observa que también en el tamaño de la fuerza policial, la región muestra una anomalía (así como en sus niveles de crimen y su baja confianza en la policía como comentamos antes). La mayoría de los países de la región para sus tasas de homicidios, tienen muchos más policías por 100,000 habitantes que el promedio de los países del mundo (están por encima de la línea de valores ajustados). Expandir el número de policías como respuesta a la creciente inseguridad ha sido una gestión corriente en varios países como Argentina, pero esas fuerzas adicionales muchas veces carecían del reclutamiento, equipamiento y capacitación adecuados.
Grafico 1. Relación entre tasas de policías y tasas de homicidios



Fuente: elaboración propia en base a UNODC y CAF y Ministerios del Interior y de Seguridad de los países. 2012 o último disponible.
Policía más eficiente. En especial en las últimas dos décadas, los departamento de policía en el mundo desarrollado han sufrido importantes recortes presupuestarios, y concentraron los esfuerzos en utilizar mejor los recursos existentes para prevenir el crimen de forma efectiva y eficiente. Varios estudios muestran que el patrullaje aleatorio tradicional, no planificado ni enfocado, no es efectivo. En efecto, el crimen no se distribuye uniformemente: hay una regularidad empírica en la distribución crimen que se cumple independientemente de los niveles y tendencias de crimen. Weisburd (2015) la llamó “la ley de concentración del crimen en el espacio”. En ciudades de países desarrollados y también en la región, aproximadamente el 50% del crimen ocurre en tan solo el 5% de las cuadras (ver Weisburd (2015) para países desarrollados, y Jaitman y Ajzenman (próximamente) para ALC).
Evaluaciones, en su mayoría de EE.UU. y el Reino Unido, muestran que patrullaje con un gran énfasis en el espacio (place based strategies) tiene un gran poder de disuadir el crimen. Por ejemplo, el patrullaje enfocado en los lugares de máxima concentración del delito, que se denominan puntos calientes (hotspots) o estrategias que se basan en detectar y solucionar problemas específicos de la comunidad (POP-problem oriented policing), han mostrado reducciones estadísticamente significativas en determinados delitos. Estas estrategias tienen en común el uso intensivo de la información estadística y el análisis del crimen (Santos, 2014). El desafío aún no estudiado en profundidad en el mundo, es que estas reducciones sean permanentes y no solo produzcan desplazamiento del delito a otras zonas (ver por ejemplo el caso que comentamos de Montevideo, Uruguay). 



En la región existen varios retos para aplicar estas estrategias. En primer lugar es importante conocer cuál es la composición de policías que tenemos, cuáles son sus capacidades técnicas para reducir el crimen y sus habilidades. Además la región tienen una gran crisis de confianza en la policía (ver post). En este sentido varios departamentos de policía están cambiando el currículo, las políticas de reclutamiento, los planes de capacitación, rendición de cuentas, así como también los esquemas de incentivos monetarios y beneficios para atraer mejores policías. Algunos ejemplos recientes son Ecuador, Honduras y Uruguay.
Otro tema es la mejora de la información. Para el estudio del crimen en micro-espacios geográficos es necesario mejorar los sistemas de información y las capacidades de análisis criminal, como por ejemplo lo han hecho en los últimos años Ecuador y Uruguay, y Colombia y Chile antes. A veces para la recolección, uso y análisis de la información se incorporan nuevas tecnologías por su gran poder en hacer procesos más rápidos y eficientes y en expandir la frontera de posibilidades también en este campo. Sin embargo, es muy complejo incorporar tecnología en estos procesos y modernizar instituciones como la policía. La tecnología no siempre soluciona los problemas de fondo (Koper et al., (2015) para EE.UU.; y Galiani y Jaitman (próximamente) para ALC).
El efecto disuasivo de las penas
Las penas más severas, y en el extremo el encarcelamiento actúan por dos caminos concretos en la ecuación afectando el costo de delinquir: pueden disuadir el crimen haciéndolo menos atractivo por las sanciones más duras, y pueden reducir el crimen a través del efecto “incapacitación” en el caso del encarcelamiento ya que (en teoría) durante la condena los criminales están en aislamiento y fuera del mercado laboral ilegal. El efecto de incapacitación depende también de la seguridad dentro de la cárcel y de qué ofensores son los que terminan en la cárcel y por cuánto tiempo.
A su vez, el canal de disuasión puede funcionar por dos vías. Por un lado, existe la disuasión por la amenaza del potencial de penas severas: en una sociedad en donde las penas son más duras y la probabilidad de ir a la prisión es mayor, los potenciales criminales pueden verse disuadidos de cometer delitos por miedo a estas penas. Estudios que analizan cambios en la probabilidad marginal de ir a la cárcel o de sentencias más duras en EE.UU. revelan un bajo efecto del encarcelamiento en la reducción del crimen agregado. Otros estudios encuentran efectos mayores (ver por ejemplo mi estudio sobre GB o Nagin (2013)). No hay consenso sobre la magnitud del efecto ni literatura para la región, pero la evidencia internacional parece indicar que lo que afecta la disuasión son aumentos en la probabilidad de aprehensión (en esto juega un rol fundamental la policía) y condena posterior más que el aumento en la severidad de sentencias largas. Cuando aumentan las sentencias cortas o cambia la probabilidad marginal de encarcelamiento, sin embargo, parece haber un efecto disuasivo, revelando no-linealidades muy interesantes que habría que estudiar en profundidad para informar el debate de las reformas judiciales y el esquema óptimo de penas.
Por otro lado también existe la disuasión por la experiencia individual de encarcelamiento: aquellas personas que ya cometieron delitos y estuvieron en la cárcel, van a internalizar esta posibilidad de encarcelamiento la próxima vez que consideren delinquir. Sin embargo, hay poca evidencia a favor de la reducción en la reincidencia por el encarcelamiento, y existe evidencia que las estadías en la cárcel pueden tener efectos criminológicos que intensifican las actividades delictivas de los ex convictos (Cullen et al. (2011)).
¿Qué dicen los datos? EE.UU. tiene una tasa de encarcelamiento muy alta, más del triple que la de LAC. En EE.UU. se gasta 0.5% del PBI en el sistema penitenciario y está en cuestionamiento el sistema judicial (ver último informe de la Casa Blanca y para más información este post). En EE.UU. el encarcelamiento ha aumentado 19% entre 1995 y 2012, pasando de 595.5 a 709.4 reclusos por 100,000 habitantes. En el mismo período el crimen se ha reducido notablemente. La tasa de homicidios bajó de 8 por 100,000 habitantes a 5 por 100,000 habitantes. En LAC, por su parte, la población privada de libertad ha aumentado en forma exponencial en las últimas décadas. Entre 1995 y 2012, la tasa de reclusos por 100,000 habitantes creció de 101.2 a 218.5, representando un incremento del 116%. Sin embargo, el crimen aumentó más aún en ese período, con tasas de homicidios regionales que se duplicaron de 13 a 26 homicidios por 100,000 habitantes.
Gráfico 2. Tasas de encarcelamiento y de homicidios en EE.UU. y LAC





Fuente: elaboración propia en base a datos de UNODC y World Prison Brief

¿Cuál es la relación entre encarcelamiento y crimen? Muy pocos estudios ofrecen una explicación de los movimientos generales en las tasas de delincuencia nacionales (y regionales) y sus determinantes a lo largo del tiempo. Como comentamos en este post, en estos estudios la distribución de la edad de la población, el número de policías, la severidad de las sanciones y ciertas políticas puntuales respecto de actividades ilegales generalmente se mencionan como factores muy importantes. En EE. UU. tres de los estudios más destacados en la literatura sobre los factores determinantes del crimen destacan que el encarcelamiento tuvo un rol importante en esta tendencia, pero no puede explicar el gran descenso en el crimen (Levitt (2004), Zimring (2006), Baumer (2009)).



En LAC las tasas de encarcelamiento están aumentado, pero aún están muy por debajo de las de otras regiones en donde el crimen es mucho menor. La situación del sistema penitenciario en la región, por otro lado también requiere un riguroso análisis y revisión. Encontramos ciertos factores que favorecen a los efectos criminógenos de la cárcel: altas tasas de hacinamiento (la ocupación en promedio casi duplica la disponibilidad de plazas), carencias en los servicios de rehabilitación y reinserción de los privados de libertad, deficiencia en la infraestructura carcelaria para poder analizar el riesgo de los privados de libertad y darles espacios y tratamientos diferenciados, altas tasas de presos sin condena (que llegan a 80% en algunos países), entre otros. El efecto de la incapacitación también se relativiza si hay altos niveles de violencia dentro de la cárcel y hasta la cárcel es un sitio propicio para delinquir (según datos de NGOs y la prensa local en algunos países el 70% de las extorsiones provienen de la cárcel).
“Lo que más disuade a los ciudadanos de violar la ley no es la exagerada gravedad de la pena, sino la inexorabilidad de la justicia.” Beccaria, 1674
La evidencia muestra que el crimen es muy sensible a la probabilidad de aprehensión y por lo tanto al actuar de la policía, y no tanto a la severidad de las penas o al encarcelamiento. Además políticas que puedan disuadir el crimen sin recurrir a la incapacitación mediante el encarcelamiento serán mucho más costo-efectivas porque los agresores que son disuadidos de delinquir no tienen que luego ser identificados, detenidos, procesados, sentenciados y encarcelados, lo cual es muy costoso y complejo. Hay que considerar que estas conclusiones provienen en general de EE.UU. donde las tasas de encarcelamiento ya son muy altas (más del triple que en la región). En LAC la baja resolución de casos (menos de la mitad que en el mundo desarrollado) y la impunidad hacen que por más que la población privada de libertad aumente, esta amenaza de encarcelamiento a veces no se percibe como probable. Asimismo, es fundamental el rol de los beneficios esperados en el mercado legal para que los potenciales ofensores no decidan delinquir como alternativa de subsistencia (lo abordaremos próximamente). 


En este contexto de reformas policiales y del sistema judicial que atraviesan varios países de la región, los gobiernos deben reflexionar sobre cuál es el portafolio óptimo de políticas de prevención y disuasión (como patrullaje más inteligente o sanciones más duras) para asignar los recursos escasos. Este debate es complejo por la falta de evidencia sobre la relación de costo-efectividad de las intervenciones alternativas para la región. Muchas veces los debates sobre las reformas policiales o el sistema penitenciario no están informados con nociones sobre las penas óptimas, la composición de la policía o los efectos del encarcelamiento. Pero todas estas cuestiones son fundamentales para aprender cómo disuadir el crimen, una pregunta de política de primer orden en la que los gobiernos, la sociedad civil, los organismos multilaterales y los académicos debemos trabajar juntos.

jueves, 3 de marzo de 2016

PASEO RECOMENDADO; TERROR ASEGURADO


Noches de crimen y misterio
Recorridos nocturnos por la ciudad de Buenos Aires para descubrir un poco más de los casos policiales más renombrados de la historia, con visitas al lugar del asesinato y a cementerios
Buenos Aires está llena de leyendas y mitos urbanos, historias lúgubres de amores desdichados, crímenes espeluznantes y apariciones fantasmales que se adueñan de las calles., y también del turismo. A través de relatos orales, en su mayoría basados en hechos reales, los circuitos Buenos Aires Misteriosa I, II y III ya son un clásico entre los circuitos temáticos de la ciudad, a los que cada año se suman nuevas leyendas y casos policiales que dejaron huella: historias verídicas sobre criminales seriales, descuartizadores, envenenadoras y también sobre las víctimas de aquellos atroces asesinatos que conmovieron a la sociedad porteña de diferentes épocas.


Inspirados en circuitos similares que se desarrollan en las principales capitales del mundo, como El destripador de Londres, desde ya hace 15 años los muertos y fantasmas se convirtieron en la gran atracción de un público ávido por escuchar historias y recorrer in situ el lugar donde acontecieron los hechos. "En este tiempo ha pasado de todo, desde personas completamente descreídas hasta otras que se han descompuesto del susto y en el mejor momento decidieron bajarse y abandonar el ómnibus", cuenta Sebastián Cabral, encargado de la narración de estos relatos, a los que imprime una cuota extra de suspenso desde la narración y el vestuario, ataviado con una túnica, pero también desde la ambientación, con música de suspenso y una iluminación tenue en elal interior del vehícubículo.
Las salidas se realizan en un ómnibus turístico y duran unas dos horas y media, incluidas algunas paradas estratégicas.
De Barracas a Chacarita
El misterio despliega su manto sobre los barrios de Barracas, San CristóbalCristobal, San Telmo y Montserrat hasta La Boca, Retiro, Palermo y más allá;, deambula por el cementerio de la Recoleta y ya entrada la noche se detiene en la puerta de la Chacarita para ahondar en historias macabras, siniestras, que aguardan invisibles a la vuelta de cualquier esquina.



Como la del sexto piso de la calle México 1177, donde vivía Mercedes Bernardina Bolla Aponte de Murano, más conocida como Yiya Murano, la envenenadora de Montserrat. En 1979 asesinó a su prima y dos amigas con masitas rellenas de cianuro, y al recobrar la libertad 16 años después, envió una caja de bombones a los jueces que intervinieron en la causa. O el caso de 

Jorge Eduardo Burgos, alias el descuartizadorDdescuartizador de Barracas, que ahorcó a su novia al descubrir que tenía un amante y luego la cortó en pedazos. "Los restos aparecieron en distintos barrios de la ciudad y el Gran Buenos Aires. Las piernas y los muslos en Lugano; la cabeza flotando en el Riachuelo", detalla el guía.

Los circuitos recorren los lugares donde sucedieron los hechos, se detienen en la puerta de una casa o frente a un edificio antiguo, aunque en la mayoría de los casos el acento está puesto en la narración oral, y siempre hay más para imaginar que para ver.

Durante A lo largo de la noche, las historias se van hilvanando una tras otra, aunque transitar frente al lugar de los hechos y con una noche de tormenta, decididamente dispara la imaginación e imprime una dosis extra de dramatismo y suspenso.
El fantasma de Felicitas



Y también hay lugar para las ánimas y los fantasmas, como el reconocido caso de la viuda Felicitas Guerrero, asesinada por un pretendiente despechado en el siglo XIX. "Todos los 30 de enero se dice que el fantasma de Felicitas Guerrero, pálida y solitaria, camina sollozando por el entorno de la iglesia homónima ubicada en las calles Isabel La Católica y Pinzón, en el barrio de Barracas", advierte el guía.
Si bien la mayoría de laos historias están basadas en hechos reales, también hay otros completamente ficcionales, extractos de cuentos como Casa tTomada, de Julio Cortázar,; o la historia de El fantasma excitado del Barrio de San Telmo, de Eduardo Gudiño Kieffer.


Para completar el halo de misterio, tampoco podían faltar las historias satánicas, como el caso de Las hermanas macabras (Silvina, de 21 años, y Gabriela, de 29), que el lunes 27 de marzo de 2000 asesinaron a su padre, Juan Carlos Vázquez, con más de cien puñaladas, convencidas de que algo maligno habitaba en su cuerpo.
A medida que el ómnibus recorre la ciudad de noche, el manto de misterio se descorre lentamente.; Con la lluvia como telón de fondo, algunos asistentes se entregan al relato como niños a los que se les cuenta su historia antes de dormir, mientras otros, descreídos, indagan en cada detalle como si en esllo se les fuera la vida.
"Comenzamos con los crímenes más resonantes de los últimos 200 años y eso nos llevó a rescatar las mejores historias y leyendas urbanas a partir de fuentes muy variadas: desde las noticias publicadas en los diarios hasta las actas policiales, expedientes de la justicia, cuentos, libros de historia y el de boca ena boca que siempre aporta algún nuevo dato", asegura el guía.


En cualquier caso, lo que más llama la atención entre los asistentes es la crueldad y el ensañamiento de los criminales con sus víctimas, historias que se convirtieron en leyendas y se continúan escribiendo con el paso de los años. Para corroborarlo, ya está en gestación la cuarta temporada de esta serie con los casos policiales más resonantes del siglo XXI, entre los que se baraja el crimen de Ángeles Rawson y la muerte enigmática del fiscal Nisman.


Datos útiles

Buenos Aires Misteriosa

Organiza: Ayres Viajes; 4383-9188; (15) 2652-2697. Todas las salidas cuestan 130 pesos. Punto de encuentro: Av. de Mayo casi Salta. Reservas por mail a ayresviajes@gmail.com. Más información: www.ayresviajes.com.ar

A R.