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martes, 2 de mayo de 2023

DÍA DEL TRABAJADOR


Día del Trabajador: por qué se conmemora cada 1° de mayo y a qué mártires se les rinde honor
La fecha fue elegida en honor a los Mártires de Chicago. La huelga que empezó en el epicentro industrial de Estados Unidos y cómo se desató la Revuelta de Haymarket donde murieron 38 obreros. Quiénes eran los líderes y qué reclamaban ese 1ro. de mayo de 1886
La fecha se conmemora en honor a los mártires de Chicago 
Si previo a la revolución industrial se trabajaba de sol a sol para el sustento, con el éxodo a las ciudades y sus fábricas de producción a gran escala, los trabajadores debieron hacerlo al ritmo frenético de las máquinas en espacios cerrados, sofocantes y sin ventilación.
A mediados del siglo XVIII se iniciaba el mundo moderno, gracias a la invención de la máquina a vapor en Gran Bretaña que aceleró los procesos e incrementó al producción. Sin embargo el progreso no había llegado para mejorar la vida de los trabajadores, las jornadas laborales eran extenuantes, con turnos que superaban las 12 horas, tareas perjudiciales para la salud y sueldos paupérrimos. Sobre estas insoportables condiciones de vida, tiempo después, Charles Chaplin dejó una obra inolvidable, llamada Tiempos modernos, una joya del cine mudo, donde criticó -haciendo uso del humor- el trabajo en cadena, el nuevo modo de organización laboral donde nacían los trabajadores especializados, de tareas repetitivas, que debían sostener el ritmo impuesto por las máquinas. Y por quienes las dirigían.
Los empleados en los Estados Unidos debían cumplir extenuantes jornadas de 12, 16 y hasta 18 horas. La única limitación que existía en algunos Estados era la prohibición de que una persona trabajara 18 horas seguidas sin una causa justificada. La multa por obligar al empleado a esa jornada era de 25 dólares.
Una ilustración de la revuelta de Haymarket
Frente a la explotación laboral, durante el siglo XIX los trabajadores comenzaron a organizarse para reclamar por un trabajo digno. Comenzaron a pedir mejoras de las condiciones y tuvieron lugar las primeras huelgas y manifestaciones, que eran rápidamente sofocadas. Ante el descontento de esa nueva masa obrera asalariada, el gobierno de Estados Unidos decretó en 1868 que el turno máximo laboral debía ser de 8 horas, así podrían dedicar 8 horas al trabajo, 8 horas a dormir y 8 para la recreación. No obstante, algunos empresarios no hicieron caso a la nueva ley. El acatamiento no fue inmediato y generó mucha resistencia.
Esta ley, llamada Ingersoll, fue firmada por el presidente estadounidense Andrew Johnson, tras décadas de reclamos de los trabajadores, con cláusulas que permitían que esas horas se extendieran.
El antes y después
El Día Internacional del Trabajador conmemora el 1º de mayo de 1886, fecha que marcó un antes y un después en la historia del movimiento obrero organizado. Aquel día comenzó una huelga en reclamo de la jornada de 8 horas que se extendió hasta el 4 de ese mes, cuando se produjo la Revuelta de Haymarket.
Tras la bomba tirada a la policía, se abrió fuego de manera indiscriminada contra los manifestantes
Ese 1 de mayo de 1886 en Chicago, miles de trabajadores salieron a las calles y se enfrentaron con la policía. La huelga iniciada en el epicentro industrial del país, se terminó expandiendo al resto del país. Los obreros de las fábricas exigían a los empresarios que se cumpliera la jornada de ocho horas.
Comenzaron manifestándose unos 80.000 trabajadores. Y la cifra aumentó cuando casi medio millón de obreros se unió al paro en 5000 huelgas en todo el país. Las movilizaciones no cesaron durante los días 2 y 3 de mayo.
Tras varios episodios de represión policial contra los huelguistas, donde incluso hubo muertos, se convocó a una manifestación en Haymarket Square, el 4 de mayo. Los manifestantes habían conseguido un permiso del alcalde Carter Harrison para celebrar un acto en esa plaza, quien estuvo allí presente para ofrecer seguridad. Mientras el pastor metodista socialista y anarquista Samuel Fielden daba un discurso, una persona escondida entre la multitud, que nunca fue identificada arrojó una bomba incendiaria contra las fuerzas policiales que mató a 6 efectivos e hirió a otros 60 uniformados. Por lo que las fuerzas de seguridad abrieron fuego de manera indiscriminada, dejando un saldo de 38 obreros muertos y 115 heridos. Aquella jornada pasó a la historia como la “Revuelta (o Masacre) de Haymarket”.

Por los graves acontecimientos, los líderes fueron inmediatamente detenidos. De 31 acusados por el hecho, el 21 de junio de 1886 fueron condenados ocho, quienes serían conocidos como los mártires de Haymarket: Samuel Fielden y Michael Schwab (estadounidense, 36 años, vendedor) recibieron cadena perpetua, a Oscar Neebe (estadounidense, 36 años, vendedor) le dieron 15 años de trabajos forzados y George Engel (alemán, 50 años, tipógrafo), Adolf Fischer (alemán, 30 años, periodista), August Spies (alemán, 31 años, periodista), Louis Lingg (alemán, 22 años, carpintero)y Albert Parsons (estadounidense, 39 años, periodista) fueron condenados a la pena capital. Parson no había estado en el lugar de los hechos pero se entregó para estar con sus compañeros. Lingg no llegó a la horca. Se suicidó en su celda, un día antes de la ejecución, un 10 de noviembre de 1886. El proceso estuvo plagado de irregularidades y no se respetaron las garantías de los acusados. La culpabilidad de los condenados nunca fue realmente probada.
Los Mártires de Chicago
Luego de recibir la condena, los anarquistas tomaron la palabra.
August Spiess dijo: “La voz que van a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora”.
“Solamente tengo que protestar contra la pena de muerte que me imponen porque no he cometido crimen alguno... pero si he de ser ahorcado por profesar mis ideas anarquistas, por mi amor a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad, entonces no tengo inconveniente. Lo digo bien alto: dispongan de mi vida”. Adolph Fischer.
“No, no es por un crimen por lo que nos condenan a muerte, es por lo que aquí se ha dicho en todos los tonos: nos condenan a muerte por la anarquía, y puesto que se nos condena por nuestros principios, yo grito bien fuerte: ¡soy anarquista! Los desprecio, desprecio su orden, sus leyes, su fuerza, su autoridad. ¡Ahórquenme!”. Louis Lingg
El 11 de noviembre de 1887, día en que los anarquistas fueron a la hora, un desfile fúnebre de unas 25 mil personas llenó las calles de Chicago para rendirles homenaje.
Un año más tarde, en Illinois, se reconoció que el juicio no había respetado el derecho de los acusados. El 26 de junio de 1893, el gobernador de Illinois, John Peter Altgeld, indultó a los tres condenados que no habían sido ejecutados (Samuel Fielden, Oscar Neebe y Michel Schwab) y consideró que las condenas y ejecuciones fueron el resultado de la “histeria, jurados empaquetados y un juez parcial”.
También alegó que “nunca se descubrió quién había tirado la bomba que mató al policía y la evidencia no muestra ninguna conexión entre los acusados y el hombre que la tiró”. Además, responsabilizó al gobierno de Chicago por permitir que la agencia de seguridad Pinkerton utilizara sistemáticamente armas de fuego para reprimir las huelgas.
Fue en París en 1889, durante un congreso de la Segunda Internacional (asociación de partidos socialistas, laboristas y anarquistas de todo el mundo), que se estableció el 1 de Mayo como Día del Trabajador para conmemorar a los Mártires de Haymarket.
Sin embargo, en los Estados Unidos y en Canadá celebran el Labor Day (Día del Trabajo) el primer lunes de septiembre. El origen fue un desfile realizado el 5 de septiembre de 1882, en Nueva York, organizado por la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo. La celebración nunca cambió al 1° de mayo porque el presidente norteamericano Grover Cleveland temió que el día festivo reforzara el movimiento socialista en los Estados Unidos.

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martes, 23 de mayo de 2017

¿LO SABIAS ?



¿De dónde viene la palabra "trabajo"?
Según la Real Academia Española, el origen es horrible: "Del latín tripaliare. Torturar. Derivado del latín tardío tripalium, instrumento de tortura compuesto de tres maderos".
Así que, según su etimología, el trabajo es un tipo de tortura.
En efecto, el tripalium ("tres palos") era un cepo con tres puntas que se usaba en el Imperio Romano para inmovilizar caballos, cerdos, o bueyes, y así poder herrarlos o examinarlos. Luego se usó para castigar esclavos.
De "tripalium" surgieron, entonces, las palabras "trabajo", "travail" (francés) "travaglio" (italiano), y "trabalho" (portugués).
Pero también en las lenguas germánicas y eslavas el origen de "trabajo" tiene que ver con el sufrimiento. En alemán, "arbeit" sugiere esfuerzo y sufrimiento. En inglés, "work" viene del gótico "wrikan", que implica persecución. Y en eslavo, "rabota" significa tarea forzada.
El 1° de mayo conmemoramos en muchos países el "Día Internacional del Trabajador". Pero no en Estados Unidos. Lo que es curioso, porque fue en Chicago, EE.UU., donde sucedieron los hechos que derivaron en la creación delDía del Trabajador.
En 1884, la Federación de Trabajadores de Estados Unidos y Canadá convocó a los trabajadores a reclamar por una jornada laboral de ocho horas. El lema, que se repitió también en otros países, era: "Ocho horas para el trabajo, ocho para el sueño y ocho para la casa".
En esa época era usual que la jornada laboral fuera de 12 y 16 horas diarias. A veces, según la legislación norteamericana, podía llegar hasta las 18 horas.
La Federación de Trabajadores, además, declaró que los obreros iban a cumplir la jornada de ocho horas a partir del 1° de mayo de 1886.
En 1886, el entonces presidente de Estados Unidos, Andrew Johnson, siguiendo el reclamo de la Federación, promulgó una ley que estableció la jornada de ocho horas de trabajo diario. Pero los empleadores se negaron a acatarla.
Huelgas y represión
Entonces, trabajadores de la ciudad de Chicago iniciaron una huelga el 1º de mayo. Comenzó con una manifestación de más de 80.000 trabajadores. Luego, el conflicto se fue extendiendo a otras ciudades de Estados Unidos: más de 400.000 obreros en 5000 huelgas simultáneas entraron en paro.
La magnitud del conflicto preocupaba al Gobierno y al sector empresarial. Creyeron ver en las manifestaciones el inicio de una revolución.
En Chicago, las movilizaciones continuaron el 2 y 3 de mayo, con violentos enfrentamientos entre los huelguistas y la policía. El punto culminante se produjo el 4 en la plaza Haymarket.
Durante la manifestación, una bomba, cuyo origen no pudo ser determinado, mató e hirió a varios policías. La policía abrió fuego, matando e hiriendo a un gran número de trabajadores. El Gobierno declaró el estado de sitio y toque de queda. Detuvo a numerosos huelguistas. Y los paros cesaron.
Los "Mártires de Chicago"
El 21 de junio de 1886 comenzó el juicio a un grupo de obreros acusados de haber sido los promotores del conflicto de Haymarket. Todos fueron condenados: dos a cadena perpetua, uno a 15 años de trabajos forzados, y cinco a la muerte en la horca.
Esos sindicalistas, provenientes de sectores anarquistas, pasaron a ser conocidos como los "Mártires de Chicago".
Después de los juicios, las empresas comenzaron paulatinamente a aceptar la jornada de 8 horas.
Y En 1887, el nuevo gobernador de Illinois, el estado donde se encuentra Chicago, criticó el juicio realizado en el 86 y perdonó a los sindicalistas que se encontraban en prisión.
En 1889, el congreso de París de la Segunda Internacional (una organización formada por partidos socialistas y de los trabajadores) acordó celebrar el Día Internacional del Trabajador el 1° de mayo, para conmemorar a los"Mártires".

lunes, 1 de mayo de 2017

HOY ES NUESTRO DÍA...FELICIDADES A TODOS LOS COMPAÑEROS TRABAJADORES


Diez ficciones sobre el mundo del trabajo
Como escenario, como crítica, como denuncia: el trabajo está presente en novelas que convierten la rutina, la arbitrariedad, la pobreza y la supervivencia en experiencia literaria
En la literatura, como mediación, espejo o escudo, el trabajo se representa de manera indirecta, crítica o utópicamente. "Muchas figuraciones del mundo del trabajo en la literatura argentina se enfocan en las desigualdades de clase, en la explotación y en condiciones que violentan a los trabajadores -dice Sandra Gasparini, investigadora y doctora en Letras por la UBA-. En 'El matadero', Esteban Echeverría representa el mundo de los mataderos porteños, en las afueras de la ciudad, para hablar de Rosas y su aparato de violencia. Más adelante, en El juguete rabioso (1926), de Roberto Arlt, el ingreso de Silvio Astier en el mundo del trabajo se da en una miserable compraventa de libros opuesta a su fantasía de patentar inventos. Las humillaciones allí padecidas generan el ensueño de un incendio reparador que no llega a propagarse."
Las ideologías entran en conflicto a la hora de mostrar el mundo del trabajo en ficciones realistas. "En`Emma Zunz' (1949), de Jorge Luis Borges, una operaria de una fábrica de tejidos busca justicia a través de la venganza -agrega Gasparini-. Emma urde una trampa para culpar a quien (antes gerente y ahora dueño de la textil) involucró a su padre en un desfalco que lo llevó a la quiebra y al suicidio. La excusa para el encuentro es delatar secretos de una inminente huelga." Gasparini menciona otras dos huelgas históricas en ficciones locales: Los dueños de la tierra (1958), de David Viñas, y Seis buitres (2016), de Celso Lunghi, que narran dos episodios en los que los peones de la Patagonia trágica y de La Forestal en el Chaco santafesino luchan contra con las condiciones infrahumanas de trabajo.
"Cuentos de la oficina (1925), de Roberto Mariani, un clásico de temática social y vinculado con la literatura boedista, está poblado de seres que aguardan expectantes la inminencia de la 'patada patronal' -señala Rocco Carbone, profesor de la Universidad Nacional de General Sarmiento e investigador del Conicet-. Sus personajes están emparentados conceptualmente con el Erdosain de Los siete locos y Los lanzallamas de Arlt. La oficina es retratada como el espacio del trabajo y la repetición, es el ´aquí' opresor que presupone un ´allí' feliz. Lo que separa estos dos lugares es la puerta o la ventana de la oficina. Y en ese cruce de coordenadas el empleado es el hombre pequeñoburgués presionado por la alienación urbana y el eterno riesgo de la proletarización."
¿Cómo se representa el trabajo en obras literarias del siglo XXI? Elegimos diez títulos de escritores argentinos en los que esa cuestión se discute y sirve de impulso para la fantasía o la reflexión.
De este lado del charco. Mariana Komiseroff, Conejos, 2015


Cuando Mariana Komiseroff publicó su primera novela, la escritora Ana Ojeda la incluyó en la tradición de "escrituras de la pobreza" del Río de la Plata, en la que también aparecen nombres como Álvaro Yunque y Elías Castelnuovo. "Muchas veces como lectora me pregunté de qué viven los personajes literarios -señala Komiseroff-. En De este lado del charco traté de responderlo con el desarrollo de la ficción. El personaje principal, el Nari, trabaja desde muy chico en una panadería del centro y por la distancia se queda a dormir ahí; es una comodidad en un contexto en el que no cabe cuestionar el trabajo infantil. La madre, que trabaja durante muchas horas en casas de familia, debe delegar el trabajo doméstico, que incluye el cuidado de los más chicos, en la hija más grande. Mantener una familia en una casa que se inunda, en la que hay que sacar agua de una bomba manual en el patio, implica un trabajo extra más allá de la labor que se ejerce para sobrevivir. Es el trabajo extra, no remunerado, que implica ser pobre."

El hombre de las ideas. Pablo Schiaffino, Dakota, 2016


Alfredo de los Palotes, protagonista de la primera novela de Pablo Schiaffino, teme que el desempleo pueda aumentar las probabilidades de suicidio. "El trabajo era dinero, pero el dinero es siempre más que dinero -observa el autor, que es, además, economista-. El trabajo se cruza en la obra como el eje organizador y fundamental de la vida moderna; es el espacio donde los seres humanos pasan la mayor parte de su vida, es lo que tranquiliza a cada uno de los personajes sobre su propia existencia. Hay, sin embargo, una distinción elemental entre los oficios tradicionales de la clase media y las auténticas vocaciones. Sin importarle el dinero, Alfredo quiere elegir un trabajo que lo reafirme en su ser y, además, lo convierta en exitoso. Pero no tiene talento. Sueña, anhela, elige dentro del mundo de los oficios: es una suerte de Bouvard y Pécuchet del mundo laboral. El resto de los personajes no tiene esa posibilidad de elección: el trabajo es trabajo y tiene que hacerse. A cambio, se les garantiza cierta satisfacción material y un umbral mínimo de amor propio."

Leer y escribir. Ariel Bermani, Emecé (reed. en Interzona), 2006


"No sé por qué, pero mis personajes no tienen una buena relación con el trabajo -dice Ariel Bermani, narrador y editor-. Ahora que pienso en esto, creo que sólo trabajan los de la biblioteca de Leer y escribir y eso de que trabajan es una manera de decir. Bartel, el protagonista de la novela, se pasa las tardes en la biblioteca, pero como si fuera un usuario más. Lee. Nunca se lo vio atendiendo a un usuario. Tal vez porque nunca entra nadie en la biblioteca. De todas maneras, no es posible saber si Bartel se levantaría de su silla para atender a alguien, si ese alguien existiera. El director duerme, las chicas (que también se ocupan de la atención al público) conversan y se pintan las uñas. Jopia no va o va cuando no tiene otra cosa para hacer. Tampoco trabajan los empleados de servicios generales. Es más, tienen un sistema que les funciona a la perfección: bloquean la entrada de los hipotéticos lectores para no dejarlos pasar." Bermani publicó este año en Santos Locos su primer libro de poemas: No sé nada de ballenas.

La vida interesante. Máximo Chehin, Bajo la Luna, 2014


"Hay algo frecuente en la dinámica de las grandes empresas: suelen tomarse decisiones, ejecutarse cambios, darse marchas y contramarchas cuya lógica es completamente incomprensible para los empleados -comenta Máximo Chehin sobre su primera novela-. Lo sorprendente es que la gente en general toma estos cambios, de los que muchas veces es víctima, con absoluta normalidad, e incluso llega a justificarlos. En La vida interesante busqué llevar esa situación al límite del absurdo, con un protagonista que no tiene jefe hace meses, a quien le asignan un proyecto sin objetivos y cuyo vínculo más fuerte es con dos personas que viven en las antípodas y con quienes nunca habla. Este personaje busca salvarse de la alienación tratando de escaparse del trabajo, pero lo alienante está en el sistema en que vive. La novela deja voluntariamente afuera el componente de camaradería y amistad que también es parte de la experiencia laboral." El escritor tucumano ganó este año la primera edición del premio de Fundación El Libro por un libro de cuentos editado con el título Salir a la nieve.

El oficinista. Guillermo Saccomanno, Seix Barral, 2010


"En el despacho del jefe, con sus ventanales que enmarcan las nubes oscuras, la única luz proviene de la lámpara del escritorio. Del jefe sólo se ven sus manos gigantes y el anillo imponente. El resto del cuerpo permanece en la penumbra. Quien entra a este despacho se siente en inferioridad", se lee en esta distopía levemente desquiciada del presente. La novela es una suerte de antiépica de un hombre dispuesto a soportar cualquier clase de humillación y peligro para conservar el empleo en una oficina, donde examina presupuestos, autoriza pagos y estudia la contabilidad de una empresa capitalista comandada con mano de hierro soviética. Protagonizada casi exclusivamente por tres personajes (el jefe, la secretaria y el oficinista), que en parte conforman un angustiante triángulo amoroso, El oficinista representa una rareza en la obra del autor del barrio de Mataderos, aunque se puede decir que su reciente libro de cuentos, Cuando temblamos, de 2016, retoma algunos ejes temáticos y discursivos. En 2010 la novela recibió el premio Biblioteca Breve.

Ladrilleros. Selva Almada, Mardulce, 2013


Después del éxito de El viento que arrasa, su primera novela, la escritora entrerriana dio a conocer una historia ambientada en la atmósfera soñolienta y por momentos opresiva de un pueblo del monte chaqueño. Allí dos personajes jóvenes, Pajarito Tamai y Marciano Miranda, reconstruyen sus vidas al borde del último suspiro en un descampado, luego de una pelea fatal. Ambos han crecido juntos, mancomunados por la falta de padres (en el mejor de los casos) y la aceptación a golpes de una suerte mezquina. La estructura de la novela revela de a poco la comunidad que los personajes habitan. En ella, los mayores repiten las tareas de los antepasados, sin esperanza alguna, mientras los jóvenes pelean, roban lo que pueden, toman alcohol, compiten en masculinidad y esquivan el trabajo. Durante la agonía de los dos protagonistas, emergen los recuerdos y las escenas de la vida de las dos familias de ladrilleros, a las que la ley narrativa confina en un universo sin salida. Aunque se trata de una novela costumbrista, Ladrilleros mitiga con el uso poético del lenguaje una mirada sombría sobre las clases populares.

Nadie baile el tango. Luisa Peluffo, Gárgola, 2009


"En Nadie baila el tango, Inés deja a Julito, su marido, por violento y encuentra una opción de trabajo preparando caterings en su casa -cuenta Luisa Peluffo, autora que reside en Bariloche desde 1977-. Le gusta cocinar, eso le permite sobrevivir. Inés recuerda a Nieves, la lavandera y planchadora de su infancia y su oficio humilde y mal pago. De hecho Nieves se ve obligada a traficar cigarrillos importados para subsistir. El marido de Inés, que en los años 70 fue un turbio empresario trepado a la bicicleta financiera (y quizá delator al servicio de los militares), en democracia enseña tango a los turistas." Cuando escribía Nadie baila el tango, l a autora escuchaba tangos interpretados por la pianista Arminda Canteros. "En los años 30 la contrataron en una radio, con una condición: usar un seudónimo masculino, Juancho. Aunque la pianista inspiradora no aparece en mi novela, es el iceberg que sustenta la evocación del trabajo de la mujer en un contexto machista." Peluffo trabajó como periodista en Buenos Aires y dictó talleres de escritura en Bariloche. Recibió el Premio Regional de Narrativa, el de Literatura del gobierno porteño y el Emecé.

El trabajo. Aníbal Jarkowski, Tusquets, 2007


"Escribí El trabajo a partir de la crisis económica y social que provocó el menemismo -recuerda Aníbal Jarkowski, narrador y docente-. Todas las mañanas, de camino al colegio donde doy clase desde muy temprano, veía las largas filas de desocupados que se presentaban a entrevistas laborales con vanas ilusiones. Yo cotejaba con los avisos en el diario y veía que las veinte, treinta personas que formaban la fila se postulaban a una única vacante. Cuando la oferta era para un puesto de secretaria, recepcionista, empleada, veía que en pleno invierno las mujeres se presentaban con minifaldas y zapatos de tacos altos para cumplir con el sórdido ideal de la ´buena presencia'. Recuerdo también que veía a las mujeres vestidas así en el subte, a la mañana, impecables para presentarse en las oficinas del microcentro, y a la nochecita volvían aplastadas por el cansancio. Mi padre, después de décadas como matricero en una fábrica metalúrgica, también había sido despedido y andaba extraviado buscando un nuevo trabajo cuando ya tenía más de sesenta años. Creo que el resentimiento me sostuvo durante todo el tiempo en que escribí la novela."

Lo que no se sabe, Giselle Aronson, Modesto Rimba, 2016


"Desde el origen quería que Javier tuviera un trabajo sin horarios preestablecidos y que su actividad implicara cierto despliegue creativo -dice Giselle Aronson sobre el protagonista de su segunda novela?. Y que lo hiciera dentro de su casa. Así llegó la idea del luthier con un taller en la planta baja de su hogar. Jimena apareció dueña de un bar desde el principio, incluso desde antes de que Javier se prefigurara en mi mente. Cuando Jimena lo invita a cenar, tiene que hacerlo en su propio bar, le resulta más práctico que una salida. La vida de los personajes transcurre sin diferenciación entre el ámbito laboral y los demás espacios. Porque la vida de muchos de nosotros es así: conocemos personas, recibimos noticias, lloramos, nos desesperamos, recordamos, nos estremecemos, nos gustamos, besamos, nos puteamos. Todo eso y más pasa durante las horas de trabajo. No es sencillo deslindar la vida laboral de todo lo demás; para quienes no trabajan en una oficina o con horarios específicos, eso es casi imposible, ficticio y hasta injusto." Lo que no se sabe transcurre en un barrio del oeste del conurbano bonaerense.

Hospital Posadas, Jorge Consiglio, Eterna Cadencia, 2015


La cuarta novela de Jorge Consigilio lo consagró como un narrador sólido y provisto de una lente de aumento para detectar fisuras en el entorno. "En Hospital Posadas, el trabajo se presenta como un fenómeno complejo que articula dos aspectos que se complementan -señala el autor-. Por una parte, es un espacio en el que los protagonistas se están mirando y midiendo constantemente. Es un campo de tensiones, un lugar de ensayo de estrategias y de calibración de reacciones; allí sobrevive el ?lector' más perspicaz, el que puede anticiparse a la reacción de los otros. En este sentido, el trabajo, puro movimiento, dispone una dialéctica en la que se deben combinar intuición y agudeza. Por otra parte, el trabajo es dador de identidad y espacio de legitimación social, pero también importa por las puertas casuales y repentinas que abre. Los personajes acceden a los pliegues más recónditos de sus destinos a través de esos espacios. Ya en otro orden, los ámbitos de trabajo de la novela ?salas de hospitales, oficinas, bares y calles? sostienen, en un nivel superficial, la estabilidad cotidiana, aunque por debajo son un tembladeral, la más pura incerteza."
D. G.

DÍA DEL TRABAJADOR


Día del Trabajador: por qué se celebra el 1º de mayo
En 1886 un grupo de trabajadores de Estados Unidos llevaron a cabo una serie de huelgas en reclamo de mejores condiciones laborales; años más tarde la Segunda Internacional instituyó la fecha para recordar esos acontecimientos
En Argentina también se realizaron varias marchas por mejores condiciones laborales.
 En 1886, el grupo de sindicalistas anarquistas conocidos como los Mártires de Chicago fueron ejecutados. Además, ese mismo año la organización de trabajadores Noble Order of the Knights of Labor cediera ante la presión de las huelgas por todo Estados Unidos.
En ese contexto, el presidente Andrew Johnson, promulgó la Ley Ingersoll y establicó así ocho horas de trabajo diario. Sin embargo la ley no se cumplió ya que los empleadores no la respetaban por lo que los trabajadores se movilizaron y lograron llevar a cabo más de cinco mil huelgas.
El hecho más famoso de estos reclamos fue el ocurrido en la Haymarket Square de Chicago cuando una bomba provocó la muerte de varios policías durante una manifestación contra la represión de una reciente huelga. Nunca se pudo descubrir quién fue el responsable de este atentado pero cuatro líderes anarquistas fueron acusados, juzgados y ejecutados.
En julio de 1889, la organización Segunda Internacional instituyó el " Día Internacional del Trabajador " el 1° de Mayo para recordar los hechos ocurridos en mayo de 1886 en Chicago.
En Argentina el 1° de Mayo es feriado nacional según la Ley 21329 de Feriados Nacionales y Días no Laborables, y para los trabajadores rigen leyes como la 4661 de descanso dominical; la 9688, que establece la obligación de indemnizar los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales aunque no medie culpa patronal; la 11.544, que limita la jornada laboral a 8 horas y la "Ley de despido", que trata del preaviso y de las indemnizaciones correspondientes.