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martes, 7 de noviembre de 2023

DEFINICIONES


Definiciones Juicio político a la Corte Suprema, una cortina de humo
Pablo G. Tonelli
Se acerca el momento de las definiciones en el intento de juicio político a todos los integrantes de la Corte Suprema de Justicia que promueve el kirchnerismo en la Cámara de Diputados. Por lo que parece oportuno aclarar y destacar la verdadera causa de esa embestida contra el más alto tribunal de la república.
La decisión del gobierno nacional de promover el juicio político a todos los jueces de la Corte Suprema tuvo su origen en una sentencia del tribunal. Concretamente, en la medida cautelar dictada el 21 de diciembre de 2022, por la cual se ordenó al gobierno del presidente Fernández restablecer, en buena medida, la coparticipación federal a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que había sido brutalmente recortada mediante el decreto 735/2020, impugnado por la Ciudad.
El cuestionado decreto, a su vez, tiene su propia historia. A principios de septiembre de 2020 la policía de la provincia de Buenos Aires reclamaba incrementos salariales y llegó a rodear la quinta de Olivos, residencia del presidente de la Nación. Con el fin de auxiliar al gobernador Kicillof y proporcionarle recursos para satisfacer las demandas de la policía, para que los uniformados depusieran su actitud, el Presidente no tuvo mejor idea que sacarle fondos de la coparticipación a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y pasárselos, así de un plumazo, a la necesitada provincia.
Esa arbitraria decisión fue impugnada judicialmente por la Ciudad y, luego del trámite de rigor, originó la medida cautelar del 21 de diciembre de 2022.
Lo primero que dijo el Presidente, al enterarse de la decisión de la Corte Suprema, fue que no la cumpliría. Sí, tal como suena. El Presidente se alzó contra uno de los poderes del Estado y violó muchos artículos de la Constitución nacional. Y eso que se jacta de ser profesor de Derecho.
Entonces, para que el alzamiento institucional y la violación del régimen republicano no fueran tan evidentes y para justificar el incumplimiento de la sentencia, el Gobierno decidió acusar a los jueces de la Corte Suprema por mal desempeño y promover su juicio político. El fundamento, de acuerdo con la singular mirada del oficialismo, fue que la decisión de la Corte Suprema afectaría a todas las provincias porque les restaría fondos de la coparticipación. Sin embargo, el argumento se torna ridículo a poco que se advierta que la coparticipación que recibe la ciudad se descuenta de la coparticipación primaria, o sea de la parte que le corresponde al Estado nacional. En nada afecta a las provincias, que, sin excepción, conservan los respectivos porcentajes de coparticipación establecidos en la ley. Lo dice claramente el cuestionado fallo de la Corte Suprema, no una sino tres veces.
Ante esa incuestionable verdad los impulsores del juicio político replican que lo que ocurre es que la Nación pierde fondos con los cuales podría ayudar a las provincias, sea realizando obras de infraestructura o auxiliándolas financieramente, y que allí se encuentran el perjuicio y el agravio al sacrosanto federalismo.
Pero también este argumento choca contra un óbice insuperable. Porque el dinero o porcentaje de coparticipación del que se privó a la Ciudad Autónoma de Buenos fue íntegramente asignado a la provincia de Buenos Aires. En efecto, y como ya se dijo, el mismo decreto 735/20 mediante el cual se quitaron fondos de coparticipación a la Ciudad contiene la decisión de asignar a la provincia la totalidad de esos mismos recursos, para lo cual crea un fondo “de fortalecimiento fiscal”.
Para que se entienda: el gobierno nacional redujo, sin previo aviso y de la noche a la mañana, la coparticipación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires del 3,50% al 1,40%. Y el 2,10% de diferencia se lo asignó íntegramente, y mediante el mismo decreto, a la provincia de Buenos Aires. No hubo ni habrá beneficio alguno para las restantes 22 provincias, que contemplaron pasivamente cómo esa masa de fondos coparticipables pasaba, sin explicación ni justificación alguna, de la ciudad a la provincia, para que Kicillof siga dilapidando recursos a fin de solventar su populismo revolucionario.
Como es fácil comprender, para las provincias es exactamente igual que esos fondos beneficien a la ciudad o a la provincia, dado que en ambos supuestos nada hay para ellas. Pero los gobernadores peronistas, siempre dispuestos a ser obsecuentes con el poder central, igual se quejan y patalean interpretando el guion del gobierno nacional y contribuyen al absurdo relato del oficialismo. Según ellos, si el dinero va a la ciudad se los perjudica, pero si va a la provincia está muy bien y nada objetan.
La “afectación del federalismo” les pareció poco a los impulsores del juicio político y, por eso, agregaron otros fundamentos igualmente deleznables, referidos a sentencias dictadas entre uno y cinco años atrás, durante los cuales nada habían dicho ni objetado respecto de la actuación del tribunal. De repente, el Gobierno advirtió supuestas irregularidades en esos añejos fallos y descubrió que algunos afiliados se quejaban por un aparente mal funcionamiento de la obra social del Poder Judicial, del que serían responsables los jueces del alto tribunal. Imagine el lector cuántos juicios políticos deberían promoverse al presidente de la Nación si se lo hiciera responsable de los inconvenientes que suele padecer cualquier afiliado al PAMI.
Lo cierto es que la arremetida contra la Corte Suprema es una excusa, una verdadera cortina de humo, para disimular el incumplimiento de una sentencia que el Estado nacional, al día de hoy, sigue sin cumplir. Conducta que, en cambio, suscita la responsabilidad política del Presidente, que resulta ser quien sí debería ser sometido a enjuiciamiento por el Congreso. Pero la investigación a los cuatro jueces de nuestro más alto tribunal es absurda, carece de fundamentos o motivos serios y constituye, en definitiva, un nuevo ataque del kirchnerismo contra el Poder Judicial y su independencia. Por eso es que desde la oposición no permitiremos que avance.
La “afectación del federalismo” les pareció poco a los impulsores del juicio político y, por eso, agregaron otros fundamentos igualmente deleznables, referidos a sentencias dictadas entre uno y cinco años atrás

Diputado de la Nación (Juntos), integrante de la Comisión de Juicio Político

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jueves, 23 de marzo de 2023

DEFINICIONES


Guido Sandleris dijo que el Gobierno no tiene alternativa y va con un “plan aguantar”
El expresidente del Banco Central opinó que es probable que haya más restricciones para el acceso al dólar oficial
Gabriela Origlia


“Sin credibilidad –este gobierno no tiene nada de credibilidad– y sin un plan económico consistente –hay solo un ‘plan aguantar’–, no hay alternativas. El Gobierno está atrapado en su propia red”, dijo ante empresarios cordobeses el expresidente del Banco Central Guido Sandleris, quien también es asesor estratégico del Instituto de Investigaciones Económicas de la Bolsa de Comercio de Córdoba, donde habló y compartió su exposición la titular de Pro y precandidata a la presidencia Patricia Bullrich y el diputado nacional y economista Luciano Laspina, parte del equipo de Bullrich.
Sandleris admitió que una salida ante la pérdida de reservas del Banco Central sería un salto devaluatorio que, hasta ahora, el Gobierno evitó, pero cree que “va a resistir ese camino” y, en cambio, “seguirá creando dólares especiales para seguir ‘rascando la olla’. Eso se vuelve cada vez más inefectivo”. Si hubiera un nuevo dólar soja, por ejemplo, la sequía le limitaría el alcance.
También proyecta que habrá más restricciones a las importaciones, “aun cuando golpea a la actividad” y es una de las razones del 4% de caída del PBI que proyectó para este año. La estimación de Sandleris es que, sin nuevas medidas, las reservas netas serían negativas por US$5000 millones en octubre, al momento de las elecciones. “Eso no pasó nunca. Están usando dólares que no son propios. Ese monto de reservas negativas no es sostenible ni razonable. Tendrían que estar haciendo algo ya”, subrayó.
El exfuncionario macrista planteó que es probable que haya“más restricciones” para el acceso al dólar oficial :“A lo mejor piensan en mover el dólar turista más cerca del paralelo. Son todas posibilidades malas, ninguna soluciona el problema. Lo quedes aconsejo fuertemente al Gobierno es usar los dólares de los depósitos, porque generaría riesgos de corrida”.
Por su parte, en su exposición, Laspina –quien todo el tiempo habló como referente de Bullrich en materia económica y se refirió a un “equipo” que trabaja en un programa para ella– sostuvo que el producto bruto interno (PBI) per cápita habrá caído, al final del actual gobierno, 13%, y estará en el mismo nivel de 2006. “La crisis del populismo llevará a una inflación del 120% anual; hoy ya navega al 7% mensual”, completó.
“Ningún arreglo nominal podrá arreglar los problemas que tiene la economía; no habrá estabilidad sin reformas estructurales –añadió Laspina–. La Argentina llegará al próximo gobierno con un problema de credibilidad enorme; las reformas estructurales que hagamos serán claves. Lo primero que hay que hacer es desarmar el régimen económico del kirchnerismo”.
Además, el economista indicó que hay que cambiar el esquema de incentivos “con el que se toman las decisiones de consumo, inversión, exportación y generación de empleo”, y entre las reformas a realizar enumeró un nuevo régimen monetario y cambiario que elimine el control de capitales; una “simplificación” de regulaciones, de tasas e impuestos; un nuevo pacto fiscal entre la Nación y las provincias (“hay que volver más temprano que tarde al de 2017”); una modernización de la regulación del mercado de trabajo; la integración al mundo y una reforma fiscal basada “en el principio de austeridad republicana”.
Laspina hizo dos referencias a cuestiones que“aprendieron” en la gestión macrista. Una de ellas es, según dijo, que las inflaciones de tres dígitos no se paran con medidas aisladas e inconexas, sino con un plan sólido y coordinado. “La inflación es un monstruo de varias cabezas, y si uno agarra una a una puede que lo termine comiendo la otra”, agregó. Y la otra es que se debe haber precios relativos alineados antes de la estabilización y no después.
También adelantó que es “indispensable” ponerle “límites estrictos” al BCRA para que “no pueda poner restricciones a los capitales”. Después, Bullrich afirmó que entre las primeras leyes que impulsarán, si ganan, es que el Central no pueda prestarle fondos al Tesoro.

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miércoles, 13 de noviembre de 2019

MIGUEL WIÑAZKI, DEFINICIONES



MIGUEL WIÑAZKI
Alberto contra el Correcaminos, Bugs Bunny y Mickey
El presidente electo compone un personaje nuevo y vintage en simultáneo.
Se abrió un nuevo frente de confrontación internacional. La confederación de personajes animados desde Hollywood hasta Tokio debe haber recibido ya los estiletazos del presidente electo de la Argentina. Junto a José Pepe Mujica en un conversatorio en la Universidad de Tres de Febrero, Alberto Fernández​ expuso con tono filosófico una crítica demoledora en la línea dura y retro del conocido libro de Armand Mattelart y de Ariel Dorfman: “Para leer al Pato Donald”.
Para Alberto, Disney y la Warner montaron sistemas de control social. Refutó muy duramente a Bugs Bunny al que calificó de “estafador”. Reivindicó al Coyote y a sus miles de trampas frustradas, que busca comida y siempre queda estrolado y burlado por un vivo: el Correcaminos. El “bip bip” sería la onomatopeya del imperio.
Siguiendo hasta las últimas consecuencias esa línea de pensamiento el Coyote debería devorarlo.
El albertismo cultural tendría entonces que trabajar ya en una versión vengativa en favor del Coyote que en los nuevos tiempos y desde el cono sur habría de ser ponderado como el justiciero que condena a las aves veloces a su merecido destino entre las fauces de los pobres carnívoros latinoamericanistas y hasta ahora perdidosos.
El presidente electo cuestionó que un ratón, Mickey, tuviera un perro, Pluto. Es un asunto serio y relevante. Un roedor dominando a un perro es efectivamente un truco malintencionado y provocador. Dylan no lo permitiría nunca. Es información.
El presidente electo refutó también la violencia del animé japonés. Esas visiones beligerantes que auspician la contienda como senda sangrante del ascenso social. Se definió a sí mismo como deudor de la revolución hippie, que cuestionaba el consumo y convocaba a la paz mundial. Se asumió como heredero de Joan Baez, de Bob Dylan y de Walt Whitman.
Las críticas de Alberto Fernández a Bugs Bunny desataron una avalancha de memes
Alberto, reproductor epigónico de la pastoral solidaria universalista, lucrativa, laica pero evangelizadora y occidental. El futuro presidente evocó a Aristóteles y a Fernando Savater, cuestionó al posmodernismo que valora más la estética que la ética, que postula al individualismo y a la meritocracia como regla, que propicia el consumismo y la bulimia y la anorexia. Culpó Alberto, por esas distorsiones de la ingesta a la muñeca Barbie, responsable protagónica de la peste de los desórdenes alimenticios globales.
La vieja Barbie en rigor pasó de moda. Se aggiornó a la revalorización de las mujeres. Hoy se la ha rediseñado de acuerdo al imaginario de las múltiples profesiones antes cercadas por el machismo. La pérfida muñequita pese a todo no debe ser olvidada, ni perdonada.
Es evidente que los emblemas diseñados en el norte feroz han secado las venas abiertas de América Latina.
Los mercaderes de la diversión imperial nos han delegado al rol de esclavos jibarizados por la movida del consumismo que asumimos sin evaluar sus serviles consecuencias.
Hemos sido hipnotizados desde niños para digerir esas baratijas que nos envenenan para explotarnos.
Finalmente Alberto colocó en el podio de sus predilectos a Luis Alberto Spinetta, “un poeta surrealista”. Exalta “Elementales leches”. Cree que el mensaje más profundo está en éste texto: “Lo que está y no se usa nos fulminará”.
La paradoja es que la nueva administración plantea estimular al consumo, precisamente
El catecismo que viene se perfila con claridad, con enjundia nostalgiosa de juventud y con precisión universitaria.
Fernández, filósofo y poético, introduce nuevas prácticas discursivas muy distantes de las módicas intervenciones protocolares del ingeniero Macri.
El presidente electo compone un personaje nuevo y vintage en simultáneo. Propone la felicidad como camino. En su discurso de la victoria del domingo convocó a los suyos “a disfrutar”. El slogan es “volver a ser felices”.
Para Aristóteles la felicidad es deseada pero nunca concretada. El camino del deseo no concluye cuando gobierna un determinado color político.
Alberto: anti posmodernista, hippie sin barba y con bigotes pesados, trovador y apólogo de la revolución cultural del sesentismo tardío.
En simultáneo desde ciertos extremos de la coalición triunfante advienen síntomas no muy hippies y sí filofascistas: el abogado Eduardo Barcesat plantea y planea mecanismos para liberar a los “presos políticos” con Amado Boudou a la cabeza. Es un per saltum encubierto para presionar a la Corte y ordenar abrir las compuertas de las cárceles para los encumbrados militantes K, aún para los que ya tienen condenas firmes.
A la vez, los afiches que asocian al CONICET con el Frente de Todos, reflejan, aunque prima facie pareciera un hecho menor, una tendencia hacia la apropiación total por parte de una facción de un organismo que no pertenece a nadie en particular.
Volvió el progresismo teórico y retórico.
Falta ver ahora que hacen con la economía real.