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domingo, 23 de diciembre de 2018

GEORGE GERSHWIN


El trágico final de George Gershwin
George Gershwin es uno de los mayores talentos musicales del siglo XX. Su presencia es tan poderosa que se nos olvida que murió con 38 años.

George Gershwin era un músico popular, un compositor de canciones y musicales exitosos, pero también tenía una sólida formación académica que había cultivado con los músicos más notables de sus tiempos. Conoció a Serguéi Prokófiev, a Arthur Honegger, a Francis Poulenc y especialmente a Maurice Ravel, quien admiraba su capacidad de improvisación y solía escucharlo varias horas mientras ejecutaba el piano.
En febrero de 1937 George Gershwin era mundialmente famoso, su ópera Porgy and Bess lo había consagrado como compositor y director de orquesta, a punto tal de ser invitado a dirigir la Sinfonía de los Ángeles. En plena ejecución su mente se puso en blanco y olvidó la partitura pero gracias a su oficio pudo continuar dirigiendo. Camino al hotel se quejó del olor a goma quemada, mientras expresaba cierto malestar y nauseas que se convirtieron en un terrible dolor de cabeza. George Gershwin atribuyó este dolor a la exacerbación de un malestar que lo había perseguido por años, su “estomago de compositor”, una especie de terror escénico que lo atormentaba periódicamente.
Después de esta crisis, sus ejecuciones al piano se hicieron “excéntricas” y la conducción de su automóvil peligroso. Un día trató de empujar a un amigo con el coche en movimiento.
En junio de 1937, durante una cena a la que había sido invitado, no pudo sostener su tenedor ni servir su copa. Algo le estaba pasando a Gershwin…
Sus amigos insistieron en que consultara a un profesional y a fin de examinarlo fue admitido al Cedars of Lebanon Hospital y sometido a varios exámenes para descartar el origen orgánico de sus conductas. Sin embargo, después de tres días de estudios, Gershwin se resistió a que le hicieran a una punción de liquido lumbar que, probablemente hubiese revelado el origen de su cuadro clínico.
Al negarse a dicho estudio, fue dado de alta bajo el diagnóstico tentativo de “histeria”.
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¿Hubiese revelado la punción lumbar la presencia de un tumor? Probablemente sí, pero seguramente no hubiese cambiado el pronóstico. (Querido lector, usted no sabe lo afortunados que somos de contar con tomógrafos y resonadores, antes los diagnósticos en neurología eran imprecisos y tardíos).
A los pocos días, George Gershwin entró en coma y en este estado fue internado en el mismo hospital. Debía ser intervenido a la brevedad. Para la cirugía fue convocado el doctor Harvey Cushing, célebre como neurocirujano, con varios cuadros clínicos que llevan su nombre (incluida la hipersecreción de corticoides), pero éste se había retirado y recomendó en su lugar a Walter Dandy.
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El Dr. Dandy se encontraba navegando por la bahía de Chesapeake, en donde fue localizado y transportado inmediatamente a un aeropuerto para abordar un avión privado. Sin embargo, el estado desesperante del músico, obligó al doctor Naffziger de San Francisco a realizar la cirugía que duró cinco horas. La anatomía patológica demostró que se trataba de un glioma, un tumor de alta malignidad.
Durante la intervención se pudo extirpar todo el tumor, pero las secuelas y las limitaciones del mismo hubiesen convertido a la convalecencia en una “lenta muerte progresiva”. El músico falleció a las pocas horas de concluida la intervención.
George Gershwin había estado en tratamiento psiquiátrico desde 1934. 
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Cinco veces a la semana concurría a la consulta del doctor Gregory Zilboorg. Parte de su cuadro clínico, su “afección estomacal”, su nerviosismo, ¿fueron signos del compromiso cerebral por el tumor? Probablemente no. La cacosmia (oler feos olores) recién había comenzado en 1937, así que resulta difícil de atribuir estos desordenes subjetivos al inicio de su enfermedad. Lo cierto es que Gershwin es una estrella más de esa constelación de ídolos, como Mozart, Bellini y Schubert, que dejaron de brillar cuando aún tenían mucho que entregar.

viernes, 1 de junio de 2018

HISTORIA DE VIDA.....GEORGE GERSHWIN


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Judíos en la música-George Gershwin
(Jacob Gershvin; Brooklyn, Estados Unidos, 1898 - Beverly Hills, id., 1937) Compositor estadounidense.-Hijo de una familia de inmigrantes rusos de origen judío, su talento para la música se manifestó a temprana edad, cuando, mediante un voluntarioso aprendizaje autodidacto, aprendió a tocar el piano de oído. En un país que, hasta el final de la Primera Guerra Mundial, había dependido en el ámbito musical casi exclusivamente de modas, compositores e intérpretes llegados de Europa, George Gershwin fue el primero en hacer oír una voz inequívocamente autóctona, aunque capaz, al mismo tiempo, de conquistar el éxito fuera de las fronteras de su patria. Y lo hizo a través de unas obras en que hábilmente se sintetizaban elementos procedentes del jazz y de la tradición clásica, y que le permitieron destacar por igual en campos tan dispares como el de la música sinfónica y la popular.
Hijo de una familia de inmigrantes rusos de origen judío, su talento para la música se manifestó a temprana edad, cuando, mediante un voluntarioso aprendizaje autodidacto, aprendió a tocar el piano de oído. Ante su entusiasmo, su padre decidió hacerle estudiar en serio con un profesor, Charles Hambitzer, quien le descubrió el mundo sonoro de compositores como Liszt, Chopin o Debussy. Sin embargo, los grandes referentes de Gershwin en aquellos primeros años fueron Irving Berlin y Jerome Kern, reyes del Broadway de la época gracias a sus canciones y sus comedias musicales. El deseo de triunfar como compositor en las salas de concierto, aunque latente entonces, no tomaría forma hasta años más tarde.
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Así, abandonó en 1914 sus estudios para trabajar en unos almacenes de música en los que, sentado al piano, presentaba al público las melodías de moda. Pronto se animó él mismo a componer sus primeras canciones, algunas de las cuales consiguieron cierta popularidad y, sobre todo, le valieron la oportunidad de escribir su primer musical para Broadway, La, la, Lucille. Su inmediato éxito significó el verdadero comienzo de su carrera como compositor. A éste siguieron otros títulos como Lady Be Good, Oh Kay!, Funny Face, Girl Crazy y Of Thee I Sing, que contribuyeron a cimentar su fama y a convertirlo en un personaje aún más popular que sus admirados Kern y Berlin.
A partir de la década de 1920, inició también la composición de otros trabajos destinados a las salas de concierto. Fecha señalada en este sentido fue la del 12 de febrero de 1924, cuando estrenó en el Aeolian Hall de Nueva York su Rhapsody in blue, una pieza para piano y orquesta en la que de manera original se sintetizaban algunos elementos del jazz, como la síncopa, con otros de procedencia clásica. La obra fue polémica, sobre todo a causa de esa misma mezcla de estilos «serio» y «ligero» que constituye su esencia, pero en poco tiempo consiguió hacerse con un puesto en el repertorio de los mejores solistas y las más destacadas orquestas.
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Rhapsody in blue fue la primera obra seria en que Gershwin abandonó los fáciles éxitos de las operetas, del cinematógrafo y de los teatros de variedades, e intentó revestir las características rítmicas, instrumentales y temáticas del jazz con los modos sabios de la música europea, la cual estaría representada en este caso por el poema sinfónico de Richard Strauss. Con todo, algo del énfasis y de la megalomanía instrumental del modelo ha pasado a la susodicha imitación americana, sofocando en parte la frescura y la sinceridad de los elementos del jazz.
El "blue", que es, como se sabe, típica expresión americana que indica tristeza, nostalgia o melancolía, sentimiento característico que se infiltra en la ruidosa jovialidad, dio lugar a un ritmo en el que se inspiró Gershwin cuando quiso celebrar, en su primera composición de gran acierto y serias aspiraciones, la vida intensa y tumultuosa de las metrópolis, los torbellinos de las muchedumbres atareadas, el caos de las grandes arterias bulliciosas y palpitantes bajo las moles despiadadas de los rascacielos, la insatisfacción y la tristeza reprimida del individuo perdido en medio de la muchedumbre. Fenómeno típicamente americano; la flor del sentimiento brota tenue y delicada del árido suelo de cementos y asfaltos en la geométrica rigidez de la vida moderna.
Musicalmente, Rhapsody in blue está compuesta de varios órdenes de elementos: los gritos lacerantes y descarados de una abigarrada instrumentación de jazz, atractiva con la insignificancia de su fácil y clamorosa alegría; el angustiado replegarse en la nostalgia de los instrumentos de cuerda y de los saxofones; y por debajo de todo esto, el ritmo obstinado y frenético del jazz, ininterrumpidamente palpitante como el cuerpo gigantesco de la gran ciudad, como el pisoteo de los pies de la enorme muchedumbre atareada. Rhapsody in blue no es una obra ligera y burlesca, como podría darlo a creer su exterioridad espectacular y brillante; en ella está profundamente sentida y parcialmente expresada la trágica contradicción de la vida moderna en las grandes metrópolis apresuradas, rígidas y desecadas en sus construcciones geométricas de cemento y acero. Una especie, en suma, de Dos Passos musical, incluso por su ingenua afición a la sensacional exterioridad técnica.
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El éxito de Rhapsody in blue no hizo olvidar a Gershwin sus numerosas lagunas técnicas, por lo que prosiguió sus estudios musicales con la intención de enriquecer su estilo y abordar metas más ambiciosas. En 1925 llegó otra composición concertante, el Concierto para piano en fa, a la que siguió la pieza sinfónica Un americano en París.
Estrenada el 13 de diciembre de 1928 en Nueva York, Un americano en París es una partitura colorista y brillante en la que Gershwin intentó describir las impresiones de un turista estadounidense mientras pasea por la capital gala. Y lo hizo con un envidiable sentido del humor, evidente en algunos originales recursos instrumentales, como el sorprendente uso de bocinas de automóvil o la cita de melodías de variopinta procedencia. La orquestación es del propio Gershwin, y en ella interviene destacadamente la batería, así como las cuatro bocinas de auto adquiridas por el compositor en un establecimiento situado en la avenida de la Grand'Armée. El cine, de la mano del director Vincente Minnelli y el actor y bailarín Gene Kelly, contribuirían a la celebridad de la pieza.
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Representación de Porgy and Bess
La culminación de su carrera como compositor llegó en 1935 con la ópera Porgy and Bess, en la que el autor, fiel a su estilo, sintetizó las dos tradiciones que conocía: la estadounidense, representada por el jazz y el espiritual, y la sinfónica europea. Gershwin escogió para su primera y única ópera (su prematura muerte truncó la realización de nuevos proyectos) un argumento en el que se describe de forma vívida y poética la vida de una comunidad negra en el sur de Estados Unidos, concretamente en la localidad de Charleston.
Sus protagonistas principales son el inválido Porgy y Bess, una joven con problemas de adicción a las drogas. El conflicto estalla cuando Crown, el amante de ella, mata a un hombre durante una partida de dados y huye. Cuando Bess busca refugio al lado de Porgy, el amor nace entre ellos dos. La felicidad de ambos, sin embargo, no será posible: Crown regresa y Porgy se ve obligado a matarlo. Con Porgy en la cárcel, Bess cederá a las insinuaciones de Sporting Life, un traficante de drogas, para marchar a Nueva York con él. Cuando el inválido sale de la prisión y se entera de la noticia, decide partir en busca de su amada.

Compuesta sobre un libreto escrito por su hermano Ira, su habitual colaborador, y Du Bose Heyward, sobre una novela original del segundo, Porgy and Bess no sólo es el título de la obra fundamental del repertorio operístico estadounidense, sino que también es el de una de las más extraordinarias óperas del siglo XX. Una de las características más sorprendentes de esta ópera es el uso que su autor hace del jazz (asociado primordialmente al personaje de Sporting Life) y del espiritual afroamericano. Ya en obras anteriores Gershwin se había distinguido por su habilidad para sintetizar recursos de estos lenguajes con la tradición clásica europea, pero es en su ópera donde esta síntesis alcanza sus mejores resultados. Números como Summertime (una de las canciones más universales de todo el repertorio estadounidense), Oh, I got plenty o'nuttin o Bess, you is my woman now son absolutamente inolvidables. Ellos son los que, junto a algunas páginas corales, hacen de Porgy and Bess una obra irrepetible y fascinante.
El estreno de Porgy and Bess tuvo lugar el 30 de setiembre de 1935 en Boston, provocando el desconcierto de algunos críticos por su innovador uso de fórmulas procedentes del jazz y del espiritual africano, dos estilos alejados de la ópera convencional. A pesar de esa inicial resistencia por parte de la crítica especializada, Porgy and Bess se impuso rápidamente en los escenarios de todo el mundo, hasta el punto de que hoy es la ópera estadounidense por antonomasia. George Gershwin, sin embargo, no pudo disfrutar durante mucho tiempo de su éxito: un tumor cerebral truncó prematuramente su vida, privando a la música estadounidense de uno de sus compositores más representativos y universales.