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miércoles, 24 de mayo de 2023

INTERNA KK


“Si Cristina se lo pide, Kicillof será candidato a presidente”, afirmó su jefe de asesores
Carlos Bianco ratificó que la vicepresidenta será quien defina si hay PASO, a los postulantes y si se desdoblan las elecciones bonaerenses
En medio de la incertidumbre que atraviesa el oficialismo, sin un candidato claro para intentar retener la Casa Rosada ni un método para consensuarlo, las definiciones se solapan sin orden aparente. Así, luego de la postal “presidencial” que se tomó al mediodía el ministro del Interior, Eduardo de Pedro, por la tarde el jefe de asesores de Axel Kicillof, Carlos Bianco, volvió a abrir una ventana para que el gobernador dé un paso al frente: “Si Cristina se lo pide, Axel será candidato a presidente”.
“No es real que Axel se resiste o no quiera... Axel va a hacer lo que tenga que hacer”, afirmó la mano derecha de Kicillof al inicio de una entrevista en Radio con Vos, y a contramano de los mensajes que irradiaron desde La Plata en los últimos meses, donde la tropa de Kicillof siempre dejó en claro que la prioridad del mandatario era dar la pelea para retener el sillón de Dardo Rocha.
“Nos cansamos de decirlo y explicarlo: acá no hay ningún proyecto individual, ninguna aventura personal. Lo único es que hoy Axel es el gobernador de la provincia, es el candidato natural a la reelección”, afirmó Bianco, para insistir en que no hay “resistencia ni capricho” de Kicillof a dar la pelea nacional.
“Si nuestra fuerza política decide que eso es estratégicamente lo mejor, Axel no va a tener problema de ser candidato a presidente”. Y aclaró: “Cuando digo nuestra fuerza política, digo Cristina”.
La aclaración no es nueva. Desde hace semanas un sector de La Cámpora y en particular su líder, el diputado Máximo Kirchner, abogan para que Kicillof sea candidato a presidente, con el argumento de que es el dirigente que mejor retendría los votos de Cristina Kirchner. Garantizaría “el piso” en un escenario de “tres tercios”, si se toma en cuenta la nueva nomenclatura que estableció la vicepresidenta el jueves pasado, durante la entrevista con C5N.
Kicillof y Máximo Kirchner, además, comparten una relación tirante, que quedó expuesta tras la derrota de 2021, cuando el diputado presionó para modificar el gabinete bonaerense con el ingreso de intendentes y la salida de los funcionarios más fieles del gobernador, entre ellos Bianco, que debió dejar su lugar en la Jefatura de Gabinete a Martín Insaurralde (Lomas de Zamora). Kicillof, por su parte, siempre dejó en claro que reporta a Cristina Kirchner, sin intermediarios.
“Cristina es la que tiene que definir la estrategia política. También va a definir si hay PASO, candidato de consenso y desdoblamiento [de las elecciones bonaerenses]”, agregó Bianco, en alusión a la posibilidad de que la provincia de Buenos Aires defina sus representantes en una fecha distinta al 22 de octubre.
Por último, Bianco ratificó el argumento que Kicillof dio hace dos semanas, cuando admitió que existen posibilidades de desdoblar los comicios provinciales porque la
Bianco rechazó que Kicillof se “resista” a una candidatura presidencial discusión nacional “opaca” el debate bonaerense. “Creemos que el gobierno que está llevando Axel merece un análisis propio”, dijo, en una crítica elíptica a la gestión de Alberto Fernández. “Probablemente, lo primero que hace falta para tomar una decisión sobre desdoblar o no las elecciones sea conocer quiénes son los candidatos”, completó.
Por último, Bianco apuntó contra los candidatos opositores en la provincia. “Ninguno enamora al pueblo bonaerense como Cristina y Axel”, dijo, y rechazó estar preocupado por una caída del votos del oficialismo. “En las encuestas que miro permanentemente veo que el escenario de Juntos por el Cambio es mucho peor que el de 2021: en todos los distritos mide 10 o 15 puntos menos de lo que sacó en 2021, y eso es fundamentalmente lo que se va para candidatos antisistema, llámense Milei, Burlando o Espert”, afirmó.

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Gesto kirchnerista para instalar a De Pedro
El kirchnerismo profundiza el plan para instalar su candidatura, ya sea para que compita como candidato a gobernador o a presidente
El ministro De Pedro, ayer, en el centro de la foto, rodeado por Máximo Kirchner e intendentes
Máximo Kirchner motorizó ayer un acto con intendentes del conurbano para respaldar al ministro del Interior, Eduardo de Pedro, que aspira a ser uno de los candidatos centrales del kirchnerismo este año. Aunque se propone como aspirante a la presidencia, podría ser una opción en la provincia en el caso de que el representante nacional oficialista sea Axel Kicillof.
El ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, escenificó ayer el respaldo de la mayoría de los intendentes oficialistas de la primera y la tercera sección electoral, en un encuentro en Quilmes del que fue parte Máximo Kirchner. El ministro y dirigente de La Cámpora continúa sumando así apoyos de los jefes comunales, una carta de presentación útil tanto para sostener sus ambiciones presidenciales como para instalarse en la provincia de Buenos Aires, si el ala dura del oficialismo impone su intención de lanzar al gobernador Axel Kicillof a la pelea por la Casa Rosada.
El Centro de Producción Audiovisual Leonardo Favio, ubicado en la localidad de Bernal, fue el punto de encuentro para De Pedro y los intendentes, con Mayra Mendoza (jefa comunal de Quilmes) como anfitriona y Máximo Kirchner entre los presentes.
La lista incluyó a una veintena de jefes comunales, entre los que estaban Fernando Espinoza (La Matanza), Mariel Fernández (Moreno), Gustavo Menéndez (Merlo, de licencia, reemplazado por Karina Menéndez, también presente en el encuentro), Mariano Cascallares (de licencia en Almirante Brown, reemplazado por Juan Fabiani, que también se acercó a Quilmes), Julio Zamora (Tigre), Ariel Sujarchuk (Escobar), Andrés Watson (Florencio Varela), Fernando Moreira (San Martín), Gastón Granados (intendente interino de Ezeiza) y Lucas Ghi (Morón).
El movimiento de intendentes a favor de la candidatura de De Pedro tiene el aval de Máximo Kirchner y al jefe de Gabinete bonaerense, Martín Insaurralde, como impulsor. En la foto de Quilmes, los apoyos que exhibió el titular de la cartera de Interior representan a distintas tribus del peronismo provincial. Además de La Cámpora (su agrupación, que mostró en esa imagen a Máximo Kirchner, a Mendoza, a Juan Ignacio Ustarroz y a Facundo Tignanelli), hubo allí representantes del Movimiento Evita (Mariel Fernández), de Nuevo Encuentro (Ghi), e intendentes como Moreira, un alfil de Gabriel Katopodis, ministro nacional de Alberto Fernández.
El intendente de Tigre, Zamora, enfrentado con Sergio Massa y Malena Galmarini por el control de su distrito, anotó su presencia para respaldar a De Pedro. En cambio, no participó en la reunión Juan Andreotti, el intendente de San Fernando, aliado de Massa y una de las autoridades del Frente Renovador en la provincia.
Ayer por la mañana, De Pedro se había mostrado con Mario Secco -intendente de Ensenada e impulsor del “operativo clamor” por la candidatura presidencial de Cristina- en un acto de entrega de computadoras a alumnos de escuelas secundarias. En los últimos días, encadenó ese tipo de actos en distritos como Merlo y Almirante Brown.
Según pudo saber la nacion, en la charla entre los presentes el diputado Máximo Kirchner deslizó que, en caso de haber internas en el Frente de Todos, habrá en todas las categorías.
La imagen de tono electoral que ayer se difundió desde el kirchnerismo incluyó a integrantes del gabinete de Kicillof, como el ministro de Infraestructura y Servicios Públicos e intendente de Malvinas Argentinas en uso de licencia, Leonardo Nardini. Otro de los presentes fue el presidente de la Cámara de Diputados bonaerense, Federico Otermín, hombre de confianza del lomense Insaurralde.
La recorrida del ministro por el distrito de Quilmes continuó con un acto en la Asociación Obrera Textil (AOT), donde estuvo nuevamente con la intendenta Mendoza y otros jefes comunales. La mandataria quilmeña le dedicó un mensaje de apoyo a De Pedro para una hipotética candidatura. “Llegó la hora de los hombres y mujeres leales al pueblo que vengan a reparar el daño que provocó el macrismo, y Wado es un compañero leal al modelo de país que la Argentina necesita. Lealtad a las ideas y a Cristina”, escribió Mendoza en su cuenta de la red social Twitter.
El ministro De Pedro continuó su recorrido de fotos con mensaje político anoche, cuando visitó la sede de la CTA de los Trabajadores en la Capital Federal, donde lo recibió su líder, Hugo Yasky, diputado nacional por el Frente de Todos.

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sábado, 20 de mayo de 2023

INTERNA KK


Cristina defendió a Massa y admitió la debilidad electoral del oficialismo
Dijo que el ministro “agarró una papa caliente”; el objetivo es “entrar al ballottage”
Cristina Kirchner, en los estudios de C5N, con el conductor Pablo Duggan
La vicepresidenta Cristina Kirchner agitó anoche la interna en el Gobierno con una entrevista en la que defendió la gestión del ministro de Economía, Sergio Massa, y admitió la debilidad electoral del Frente de Todos, al decir que “lo importante es entrar al ballottage”.
En su paso por el canal oficialista C5N no le preguntaron a qué candidato presidencial apoyará o si avalará que el nombre se defina en las primarias. Pero en su análisis del tablero de juego, enfatizó que se trata “de una elección de tercios”, en la que la clave es “garantizar el piso” para pasar a la segunda vuelta. “Va a ser una campaña difícil”, amplió.
Fue muy crítica de Alberto Fernández, atacó a la Corte, volvió a declararse “proscripta” y pidió revisar el acuerdo con el FMI. “Massa agarró una papa caliente”, dijo, al rescatar las gestiones del ministro para conseguir asistencia extraordinaria en medio de la grave crisis de reservas.
Cristina Kirchner agitó anoche la interna del Gobierno con una entrevista televisiva en la que apoyó al ministro de Economía, Sergio Massa, en sus gestiones ante el Fondo Monetario Internacional (FMI); atacó a la Corte Suprema, a la que acusó de ser “garante de una persecución” contra todo el peronismo, y disparó duras críticas contra Alberto Fernández por su actuación desde la campaña de 2019 hasta hoy.
Su decisión de participar en el programa Duro de domar, en la señal kirchnerista C5N, puso en guardia a todo el oficialismo. No solo fue la primera visita a un estudio de televisión desde la campaña electoral de 2017, sino que además sucedió a la carta pública que difundió el martes último para ratificar su decisión de no ser candidata a ningún cargo este año.
En el inicio de la charla de 1 hola ra y 12 minutos con el conductor Pablo Duggan –que no le hizo la mayoría de las preguntas que desvelan al mundo político, como por ejemplo en qué candidato presidencial está pensando– se impuso la cuestión judicial. “La Corte se ha convertido en un dispositivo de persecución”. Cuestionó el episodio de Lago Escondido y habló de las declaraciones en la Cámara de Diputados del exadministrador de la Corte Héctor Marchi contra tres de los jueces del máximo tribunal. “Es una camarilla de tres personas, vienen por el sistema democrático”, enfatizó.
Ante una pregunta sobre el fallo que suspendió las elecciones de Tucumán y San Juan de la semana pasada, insistió en el discurso de su “proscripción” como candidata: “Basta con una cautelar para suspenderme”.
Al entrar en la cuestión de la crisis económica, cuestionó que el acuerdo con el FMI se estableciera una tasa de interés positiva. “Me preocupa la deuda que toma el Banco Central, es déficit cuasi fiscal. Pero el acuerdo con el FMI establece tasa de interés positiva”, dijo, y volvió a buscar la culpa de la inflación fuera de la gestión de su gobierno.
Luego de que el conductor dijera que “ahí está Sergio Massa haciendo magia”, Cristina Kirchner respondió: “Sí, agarró una papa caliente. Necesitamos revisar el acuerdo con el FMI”.
La incógnita que atraía como las miradas del ambiente político era si daría alguna pista más concreta de a qué postulante presidencial apoyaría, cómo ve la disputa en la provincia de Buenos Aires (cuyo gobernador, Axel Kicillof, analiza desdoblar las elecciones) y si explicaría cuál es su visión respecto de la presión de la Casa Rosada para que oferta del peronismo se defina en las primarias del 13 de agosto.
Ante una pregunta específica sobre el desdoblamiento bonaerense, evitó pronunciarse. Solo dijo que esta es una elección “de pisos y no de techos”. A su juicio, lo importante es garantizarse el paso a la segunda vuelta: “Van a ser unas elecciones atípicas, de tercios. No como en 2019. Lo que importa es, más que el techo, el piso. Para entrar al ballottage”.
De esa forma reconoció las dificultades que enfrenta el oficialismo de cara a los próximos comicios.
Sobre la campaña que ganó Alberto Fernández, cuestionó que después de las PASO se cambió el manejo de las decisiones, del Instituto Patria a las oficinas del candidato presidencial. Y que eso le hizo bajar puntos al Frente de Todos. “Ahí se decidió decir que el dólar a 60 pesos estaba bien. Eso fue un error”, dijo, en otra crítica a Alberto Fernández. La vicepresidenta no dejó ninguna posibilidad de subirse a una candidatura. “Me parece que está muy claro. Hay comprensión de texto en la gente. Ya lo había dicho el 6 de diciembre (después de la condena en el caso Vialidad). Yo no me manejo hormonalmente, me manejo con las neuronas”. ¿Por qué no pelear contra eso?, le preguntaron. “¿Y dejar al peronismo sin candidato en pleno proceso electoral? No, gracias. Yo quiero hablar lo más descarnadamente posible: en el año 19 cuando un 18 de mayo como hoy se vio aquel video en el que lo proponía a Alberto como presidente no fue algo porque sí o porque no nos alcanzaban los votos. Había que reagrupar todas las fuerzas, sumar a Sergio –Máximo fue el gran artífice de ese acercamiento– y a los gobernadores. Y fue una buena estrategia”. Pero se despegó fuertemente de la gestión de Fernández. Habló de una “regresión en la distribución del ingreso” y dijo que ella fue advirtiendo de los problemas que iba detectando.
Advirtió que la campaña “va a ser difícil”.
También habló con emoción del atentado que sufrió el 1º de septiembre. “Estamos viendo la complicidad del principal partido de la oposición con el aparato judicial”, dijo, al quejarse por el avance de la investigación del caso. “Cómo no pensar que Dios y la Virgen estaban ahí”, insistió. Le preguntaron si perdonaba a Fernando Sabag Montiel, el hombre que intentó dispararle: “No sé, todavía no sé. Porque quiero saber qué pasó”.

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martes, 9 de mayo de 2023

INTERNA KK


Arrastre invertido: el argumento de Kicillof para aferrarse a la provincia
Se resiste a ser candidato a presidente y sostiene que una victoria suya en Buenos Aires apuntalaría al postulante del Frente de Todos
María José LucesoleEl gobernador se mantiene en campaña y busca la reelección
LA PLATA.– El 24 de junio: esa es la fecha límite que se dará Axel Kicillof para decidir si desdobla las elecciones en la provincia de Buenos Aires. Mientras tanto, el gobernador continúa su campaña para ser reelegido y resiste en la interna del Frente de Todos a quienes lo empujan para que dispute la presidencia. “Arrastre invertido” es su consigna.
“Algunos creen que la provincia de Buenos Aires es la madre de todas las batallas. Yo creo que es la madre de nuestro triunfo”, repite Kicillof. Según esa lógica, el Frente de Todos tendrá chances en las elecciones nacionales a partir de una victoria en el distrito que acumula 14 millones de electores en su padrón.
El arrastre invertido es el mástil al que se ata Kicillof para explicar su negativa a ser candidato a presidente. Avanza con éxito, al menos por ahora. Su tesis desafía lo que para el peronismo es sentido común electoral: que en las elecciones bonaerenses son los extremos de la boleta (presidente e intendente) los que más traccionan al conjunto, tanto para arriba como para abajo.
“Esto no es una decisión individual ni una cuestión de aventuras personales. Hemos vivido este tipo de circunstancias, lo vemos en la oposición”, dijo el gobernador el jueves, para deslizar que buscar la reelección en la provincia es lo natural.
Cuando faltan seis meses para los comicios generales, Kicillof se reserva una jugada: el desdoblamiento de las elecciones provinciales, en caso de que finalmente el candidato presidencial del Frente de Todos no despegue en las encuestas. La decisión de desdoblar o no se tomará en junio, salvo que antes la vicepresidenta Cristina Kirchner, la única jefa que reconoce Kicillof, le pida ser candidato a presidente.
“Él cree que es el único que puede asegurar el triunfo en la provincia, para fortalecer las chances del Frente de Todos a nivel nacional”, dijo una fuente del entorno de Kicillof. “Pero Axel no juega solo en el kirchnerismo. Sabe que es muy difícil hacer campaña sin un candidato fuerte a nivel nacional. Si Cristina se lo pide, lo tendrá que evaluar”, agregó otro funcionario en La Plata.
Definiciones y especulaciones
“Puede ser más difícil ganar en la provincia para el Frente de Todos si Cristina no está en la boleta. Es la mejor candidata para ganar las elecciones en la Nación y en todos los distritos. Nosotros queremos que se postule para tener más votos”, admitió el jefe de asesores de Kicillof, Carlos Bianco, en las últimas horas.
“Todavía falta para definir cómo serán las elecciones en la provincia. Nadie ha sugerido que el gobernador sea candidato a presidente. Está trabajando para ganar en la provincia”, agregó Bianco, un hombre de extrema confianza del gobernador. Fueron varios los que señalaron esa posibilidad, entre ellos el diputado Máximo Kirchner. “Nadie”, dijo Bianco, porque Cristina Kirchner no se ha expresado.
“Los intendentes, las organizaciones sociales, los sindicatos del peronismo y el pamperonismo le están pidiendo a Kicillof que se presente como candidato a gobernador”, subrayó Bianco.
Por ahora el gobernador está totalmente entregado a la campaña por la reelección. Las últimas semanas aceleró diversos encuentros con gremios y referentes de los movimientos sociales. Fue proclamado por Somos Barrios de Pie y el Movimiento Evita. Recibió la bendición de Juan Grabois, líder del Movimiento de Trabajadores Excluidos. Y las proclamas de la CGT y CTA. Tiene el apoyo de Suteba y ATE, los sindicatos docentes y estatales más fuertes.
Encuestas y PASO
“Axel está ahora en un empate técnico en las encuestas que hacemos en tercera sección electoral. Y administra los recursos para inclinar la cancha”, dijo un intendente del Gran Buenos Aires que no da por segura una victoria en la provincia en los comicios de octubre.
Ajeno a las críticas, Kicillof invita a quien quiera desafiarlo a una interna en las PASO de agosto. No lo perturban los movimientos de algunos sectores del albertismo, como los intentos de armar listas de la ministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz (ver página 15). Entiende la jugada como una partida de ajedrez, para ganar espacios en un tablero electoral donde todos los actores internos se buscan posicionar.
Mientras tanto, en la calle le piden que suceda a Cristina Kirchner. “Si no es Cristina sos vos”, escucha a menudo cuando camina por la provincia. Los militantes del kirchnerismo lo abrazan y aplauden más que a ningún otro político oficialista en este territorio clave para cada elección.
Kicillof se reserva para otra ronda. “Yo hoy trabajo para que sea reelegido este proyecto en la provincia de Buenos Aires, que es un proyecto para la salud, para la seguridad”, dijo el último jueves, mientras anunciaba la puesta en marcha de una nueva fuerza de seguridad integrada por 3500 policías. “Y, por supuesto, estoy disponible para esa tarea”, agregó el gobernador bonaerense.

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sábado, 18 de marzo de 2023

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La política pone la mira en 680.000 nuevos votantes bonaerenses
Son los mayores de 16 años que se suman al padrón; Kicillof apuesta por becas, viajes de egresados y shows
María José Lucesole

LA PLATA.– La provincia de Buenos Aires tendrá en los próximos comicios un padrón de 14 millones de personas. Habrá unos 882.000 votantes que se sumarán respecto de la última elección general a gobernador, en 2019. De estos nuevos electores, 687.769 son nativos y casi todos ellos son jóvenes que desde los 16 años se incorporaron al padrón nacional, según informó la Justicia Electoral.
El volumen de este electorado equivale a la población de algunos de los distritos fuertes del Gran Buenos Aires. Así, el voto joven será gravitante. Los principales candidatos a gobernador tienen que conquistar este segmento joven. La elección en la provincia se gana por un voto, sin ballottage. Cada apoyo cuenta.
Según marcan encuestas y analistas políticos, Javier Milei se posiciona fuertemente en este segmento de votantes jóvenes. Ante este escenario, los candidatos de las grandes coaliciones promueven acciones específicas para atraer a la juventud y no perder terreno.
El gobernador Axel Kicillof, que anunció que buscará la reelección, corre con ventaja. El aparato del Estado tuvo durante los últimos tres años políticas sumamente proactivas para conectar con este sector.
El gobierno provincial ya invirtió más de 6000 millones de pesos para que 120.000 chicos tengan su viaje de egresados. Para este año hay 220.000 elegibles para viajar, lo que no significa que todos estén anotados ni subvencionados. Lo cierto es que, para octubre, buena parte de ese universo tendrá al menos la opción de viajar gratis, financiado por la gestión de Kicillof.
Pero esta no es su única propuesta para el segmento joven. El programa Recreo, que tuvo lugar con mayor impacto en la costa, supone una inversión superior, dedicada principalmente a recitales itinerantes.
Kicillof suma otra herramienta fuerte para el sector: el programa Envión, que otorga “becas jóvenes” de $6500 por persona, orientadas a los adolescentes de entre 12 y 21
años, que actualmente tiene 51.834 destinatarios. Además, otros 3501 tutores cobran 10.500 pesos mensuales para asistir a los beneficiarios, según datos oficiales.
Frente a estos programas, los opositores apuestan por propuestas alternativas. Diego Santilli juega fuerte en Tik-Tok, Instagram y Facebook. “Los jóvenes son los más apáticos con la política tradicional”, dijo un asesor de Juntos por el Cambio. Para captar su atención, en este espacio consideran esencial que el contenido sea lo más “blando” posible: utilizan desde videos hasta memes para difundir sus propuestas. “Es un delicado equilibrio entre temas de agenda y los temas del metro cuadrado que moviliza a los jóvenes”, argumentaron. Juntos por el Cambio ya presentó un proyecto de ley para bajar las cargas patronales a las Pymes que contraten a menores de 35 años.
“A los jóvenes hay que escucharlos para entenderlos. Se trata de acompañarlos y entender su problemática, ya que son perjudicados por la incertidumbre y el caos al que los somete el gobierno de Kicillof”, dijo Cristian Ritondo, precandidato de Juntos. “La provincia es tierra libre para delincuentes y, en los jóvenes, esto afecta su vida cotidiana. Es una odisea salir de noche, ir a estudiar o circular por la calle, sumado a la falta de oportunidades para el trabajo”, dijo el exministro de Seguridad de María Eugenia Vidal.
El diputado nacional por Avanza Libertad José Luis Espert indicó que para dar respuesta a los jóvenes “es clave tener en cuenta la calidad de la inserción laboral”. Y agregó: “Por eso, queremos avanzar en un esquema de desgravación impositiva de aportes personales y contribuciones patronales, durante los primeros dos o tres años, para lograr la inserción de los jóvenes en el mercado laboral, que accedan a su primer empleo. Porque un chico joven que no estaba trabajando, no estaba generando ingresos para el Estado ni aportes personales o contribuciones patronales”. Espert propuso, además, facilitar el alquiler joven, bajando las exigencias para acceder a una vivienda.
La izquierda, que siempre fue fuerte en este sector de votantes, también hace su apuesta. “Necesitamos un Frente de Izquierda capaz de canalizar la bronca de la juventud contra los políticos del sistema, que son los políticos capitalistas”, expresó a la nacion Néstor Pitrola. “La mayor virtud de la juventud es su rebeldía. Y tenemos que llegar con el mensaje de que quienes luchamos todos los días por su futuro, por el trabajo, por la educación pública, contra la superexplotación laboral, por tierra y por vivienda. Somos también la opción electoral a los políticos del FMI, de la represión y de la nefasta opresión del narcotráfico”, dijo el candidato a gobernador del FIT.
Los números oficiales del padrón aún no están cerrados, porque hay plazo hasta el 19 de mayo para informar cambios ante la justicia electoral. La masa electoral de 12.518.211 nativos y 669.676 extranjeros que votó en un 2019, se incrementó a 13.200.000 nativos y 869.970 extranjeros.

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sábado, 18 de febrero de 2023

INTERNA KK


El kirchnerismo copó la escenografía y le enrostró al Presidente los carteles de Cristina
La zona que rodea a la sede partidaria estuvo llena de afiches de la vicepresidenta; sus militantes levantaron carteles alusivos cuando ingresó Alberto Fernández
Javier Fuego Simondet
Política PJ
La delegación de dirigentes leales que acompañó al presidente Alberto Fernández a la reunión de la mesa política del Frente de Todos bajó en plena calle Matheu, a las 19.45, con el tránsito cortado. Ante el despliegue de seguridad y la presunción de que en esa caravana venía el jefe del Estado, la veintena de militantes cristinistas que aguardaban en la esquina de Matheu e Yrigoyen levantaron sus carteles, con consignas como “No a la proscripción”, “Cristina 2023″, o “Cristina es esperanza”. Una hora más tarde, solo permanecía en la esquina una mujer que, apoyada contra una valla, portaba una cartulina rosa con fotos de la vicepresidenta y leyendas en su apoyo.
Las señales de apoyo a Cristina fueron los únicos rastros de liturgia peronista en la calle, mientras se esperaba el arranque de la reunión. Afiches, un pasacalle y el grupo de simpatizantes que pronto se redujo, construyeron esa escena que, con el avance de la noche y la caída de la temperatura, quedó desdibujada.
El kirchnerismo puso su impronta en las paredes de la sede del PJ. Allí aparecieron pegados los afiches que la tribu fiel a Cristina Kirchner desperdigó en los últimos días. Rezan “Proscripción un carajo. Cristina 2023. La patria es el otro”.
Política PJ
En la vereda de enfrente al PJ nacional se instaló un pasacalle que decía: “Si hay proscripción, no hay estrategia electoral”.
Pero la nota saliente del kirchnerismo la aportó la presencia inesperada de Máximo Kirchner, quien entró raudo, sin tomar contacto con la prensa. Su asistencia no estaba anunciada y sorprendió con su arribo, a las 19.05, a una reunión que comenzó más de una hora después. Lo hizo junto con el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, algo similar a lo que hizo Alberto Fernández con su nuevo jefe de Gabinete, Agustín Rossi. Con una diferencia: los primeros estaban en territorio propio; los otros en espacio ajeno. Quizás por casualidad Fernández exhibió un rostro adusto al ingresar.
Salvo por algunas breves palabras del gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, del intendente de Ensenada, Mario Secco, y del titular de la CTA, Hugo Yasky, la mayoría de los dirigentes optaron por la misma estrategia que el diputado y jefe de La Cámpora: un ingreso rápido y sin declaraciones periodísticas.
Secco, otra presencia que no se contaba en la agitada previa, dejó en claro su cristinismo antes de entrar. Consultado sobre la posibilidad de que la vicepresidenta sea candidata, señaló en varias oportunidades que no hablaba por ella, pero aclaró que la exmandataria lo “conduce”.
Otra presencia no anunciada fue la de la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, referente de La Cámpora.
Algunos de los grupos internos del Frente de Todos que participaron de la reunión llegaron sincronizados. Lo hicieron los kirchneristas, como Eduardo “Wado” de Pedro y Máximo Kirchner (que recibió saludos por su cumpleaños, que coincidió con el día de la reunión), pero fue más notorio en el caso de los albertistas, con el arribo conjunto de Santiago Cafiero, Victoria Tolosa Paz, Julio Vitobello y Juan Manuel Olmos. El gobernador de Chubut, Mariano Arcioni, fue el último en llegar. El anteúltimo fue su jefe político, el ministro de Economía, Sergio Massa.
Pasadas las 21.30, la reunión política seguía, con discursos y degustación de un menú variado, que incluía desde brownies hasta bondiola braseada, pero en la esquina no quedaba nadie del grupo de simpatizantes de Cristina. Solo los afiches y el pasacalle seguían en sus lugares.

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El PJ se sumó a la presión de Cristina contra la Justicia y avaló una PASO presidencial
Fernández, Massa y, sorpresivamente, Máximo Kirchner se reunieron en una cumbre
Maia JastreblanskyFernández ingresa con gesto adusto y acompañado por Agustín Rossi
La cumbre del peronismo, que se reunió anoche para definir la interna del Frente de Todos, concluyó con una sensación de empate, en un clima de fuerte tensión.
Por un lado, el kirchnerismo, que pareció jugar con mayor volumen en un terreno propio, presionó para lograr su objetivo de que el PJ acompañe un plan de acción que “rompa la proscripción” de Cristina Kirchner. Por el otro, el albertismo logró colar un aval para que la candidatura presidencial del espacio se resuelva mediante una PASO.
La reunión, realizada en la sede del PJ, convocó a 33 dirigentes de todos los sectores de la coalición, encabezados por el presidente Alberto Fernández; el ministro de Economía, Sergio Massa, y la presencia inesperada de Máximo Kirchner.
También hubo representantes de los gobernadores y de los sindicatos, pero no de los movimientos sociales.
Con diferencias de fondo abismales entre los principales socios de la coalición, el Frente de Todos mantuvo el primer encuentro de conducción política del año electoral. Treinta y tres funcionarios y dirigentes se dieron cita en la sede nacional del PJ, en Matheu 130. La intención de Alberto Fernández fue consensuar un puñado de acuerdos electorales básicos y validar el mecanismo de las PASO en un documento conjunto y ratificar la unidad del espacio con una foto. Pero el kirchnerismo irrumpió con fuerza en la reunión e impuso su agenda, con un fuerte pedido para que se acuerde “un plan de acción que rompa la proscripción” de Cristina Kirchner, antes de fijar cualquier estrategia para los comicios.
El kirchnerismo plantea que la vicepresidenta está “proscripta”, pese a que la Justicia no le impide presentarse como candidata porque la condena de Vialidad no está firme.
La gran sorpresa de la noche fue la presencia del diputado Máximo Kirchner, cuya participación no estaba anunciada. Hacía casi un año (desde que se votó el acuerdo con el FMI) que el hijo de la vice y Alberto Fernández no se veían las caras. “Fue decisión de Máximo, es un gesto positivo”, dijo un encumbrado colaborador del kirchnerismo al inicio de la reunión. Pero cuando el encuentro llevaba dos horas, el clima se caldeó. El kirchnerismo insistió con “priorizar la situación de Cristina”.
Frente a la sede del partido los K desplegaron una pancarta que anticipó el objetivo. El cartel rezaba: “Si hay proscripción no hay estrategia electoral”. La Cámpora, a último minuto, agregó dos sillas al lote del kirchnerismo: la de Máximo y la de la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, que tampoco estaba en la lista inicial.
La vice envió como representantes, además, al ministro del Interior, Eduardo “Wado” De Pedro; al ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense y armador territorial, Andrés “Cuervo” Larroque; a la senadora cercana a Cristina Kirchner y titular del PJ de Mendoza, Anabel Fernández Sagasti; al jefe de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Abel Furlán; y al titular del gremio La Bancaria, Sergio Palazzo, que en las últimas horas anunció un paro. Algunos de ellos pidieron que la vice sea la candidata presidencial del espacio.
Con Fernández como anfitrión, la cúpula del Frente de Todos se completó con el ministro de Economía, Sergio Massa, cuya presencia no estuvo confirmada hasta último momento. Los asistentes se congregaron durante más de dos horas en el primer piso de la sede partidaria, en una mesa en “U”. Se ubicaron mezclados. Primero hizo una presentación el Presidente, y luego pasó la palabra a los asistentes que la fueron pidiendo. “Hubo planeos agudos expresados amablemente”, describió uno de los sentados a la mesa cuando promediaba el encuentro. Todo se puso más espeso con el correr de los minutos.
Un grupo reducido de funcionarios trabajó durante largas horas un documento conjunto que se pulió hasta avanzada la reunión, con la intención de tener una base en común. La Casa Rosada había aceptó incluir un pronunciamiento por la “proscripción” de Cristina Kirchner y logró un aval a las PASO como mecanismo válido para dirimir candidaturas.
El primer punto, el de la proscripción, es el que más le interesaba al kirchnerismo, que advierte que el Gobierno “no puede hacer como si nada pasara”, en sintonía con la narrativa que construyó la vicepresidenta tras la condena en la causa Vialidad. “Hablar de candidaturas es hablar de frivolidades si no entendemos la gravedad institucional que tiene esto”, advirtió un colaborador del kirchnerismo.
El segundo punto, el de las PASO, obedecía en cambio a la obsesión de Alberto Fernández, que insiste con dirimir los liderazgos en una interna, de la que él podría participar, o no. “No más una lapicera que defina entre cuatro paredes”, comentó uno de los intendentes cercano al jefe de Estado.
Quedó en claro que hay otras cuestiones de fondo que hoy no permiten un entendimiento interno, principalmente entre Fernández y el kirchnerismo.
Los seguidores de Cristina consideran errado el mensaje optimista que transmite continuamente la Casa Rosada. Sostienen que no reconoce las dificultades económicas que se palpan en la calle, ni los errores a corregir. Fernández no quiere que se habilite un debate en torno a las medidas de gestión. “No es que el kirchnerismo se mete en la gestión de Alberto. El kirchnerismo es la columna vertebral del frente, sin Cristina no existiríamos”, replican en el campamento K. El otro “elefante en la sala” fue la potencial candidatura de Fernández. El Presidente mantiene viva la llama de su reelección ofuscado con sus socios por la falta de reconocimiento a su trabajo. Eso irrita profundamente a la vicepresidenta. Según pudo saber la nacion, Massa pretendía que la mesa del Frente de Todos contemple a la ruta económica para encarar la estrategia electoral. Pese a que se le escabulle la cifra de la inflación –que marcó 6 puntos en enero– cree que su gestión económica cambió la expectativa electoral del Frente de Todos.

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domingo, 5 de febrero de 2023

INTERNA KK


El Gobierno convoca a sindicalistas y piqueteros a la mesa electoral oficialista
El kirchnerismo quiere que se discuta también la política económica; el Presidente pretende acotar el temario a la estrategia para la elección; podría reunirse el 24 de febrero
Cecilia Devanna presidenciaEl vicejefe de Gabinete, Juan Manuel Olmos, a cargo de la convocatoria, al asumir en el cargo en agosto del año pasado
Una semana después del recrudecimiento de la pelea interna en el oficialismo, el Gobierno comenzó a dar los primeros movimientos para avanzar con el armado de una mesa electoral de cara a las presidenciales de este año.
Se trata de un pedido del ala dura del Frente de Todos, que el presidente Alberto Fernández terminó por aceptar en medio de las tensiones.
Cerca del mandatario se esfuerzan en remarcar que se trata de una “mesa electoral” para “ordenar y diagramar la estrategia nacional y en los distintos distritos”, según detallan en Casa Rosada.
Allí sostienen que el mandatario “no puso como condición su candidatura, pero sí que haya PASO”.
Y muestran cierto escepticismo sobre las definiciones que puede surgir de la mesa: “No esperen espectacularidad, es coordinación y tranquilidad, más que nada para el frente interno”, describen.
Sin embargo, la expectativa está instalada entre los diferentes sectores del Frente de Todos.
En la coalición oficialista dan por descontado que los convocados a sentarse a esa mesa serán “todos los que participaron del armado de 2019”.
En esa lista, además de las tres facciones principales del Frente de Todos que responden al Presidente, a Cristina Kirchner y a Sergio Massa, estarán los sindicatos, los gobernadores y los movimientos sociales. Todos quieren ser oídos.
El lugar donde se reunirán no está definido todavía, aunque no son pocos los que creen que la sede del partido justicialista en la calle Matheu es el espacio ideal.
Tampoco se descarta algún predio en la provincia de Buenos Aires, vinculado a alguna intendencia o a un sindicato. La primera opción, sin embargo, tiene más posibilidades porque se considera la más “neutral”.
Si bien todavía no hay fecha definida y admiten que la convocatoria “puede llegar a salir de un momento a otro”, un día que parece picar en punta es el 24 de febrero próximo en vistas del Congreso del Partido Justicialista, que podría hacerse dos días después.
El 24 de febrero se conmemora el día en que Juan Domingo Perón ganó las elecciones por primera vez. Cerca de Alberto Fernández no lo descartan, pero insisten en que “puede sa
En varios puntos del oficialismo ubican a Juan Manuel Olmos, vicejefe de Gabinete y hombre de extrema confianza de Alberto Fernández, como el interlocutor con los distintos sectores.
Entre ellos, Juan Manuel Olmos tiene diálogo con el ministro Eduardo “Wado” de Pedro, desde cuyo entorno comenzó la última semana el nuevo capítulo de la interna oficialista.
Olmos tiene buen vínculo con los distintos referentes del Frente de Todos, donde lo respetan por tener “un diálogo fluido”
Los temores de la Casa Rosada
En medio de las indefiniciones, cerca de Fernández hacen hincapié en que se trata de una “mesa electoral” y “no nacional”. La diferencia la ubican en que esto es “pura y exclusivamente” para debatir cómo será el armado rumbo a las próximas elecciones y no “cuestiones de gobierno”.
El temor en la Casa Rosada es que se convierta en un espacio para poner en discusión las políticas del gobierno nacional.
Sin embargo, en el ala dura del oficialismo no están tan convencidos de ese punto. Creen que lo que se decide a nivel de gestión impacta en el resto.
“El éxito económico no va a posicionar a Massa sino a todos y eso es clave. La gente necesita recuperar poder adquisitivo”, dicen desde el kirchnerismo, donde lo ven como un aspecto excluyente para poder ser competitivos en las urnas.
Los temas
En tren de lo que se debe debatir sobre esa mesa también incluyen: “reglas de juego claras”, “estrategia electoral” y “fortalecer el Frente de
Todos”, según enumeran desde el ala dura del Gobierno, donde también reina el escepticismo sobre lo que puede pasar: “Con Alberto nunca se sabe”, advierten.
Sin embargo, están convencidos de que hay que “ir y negociar”. “Hay muchas cosas por definir. Lo principal es si va a haber unidad o no. Y si un ministro puede ser candidato, porque si Massa, Wado o Manzur quieren ser candidatos y van a las PASO se va a vaciar el Gobierno”, deslizan.
Están convencidos de que tiene que quedar claro poder responder a las pregunta sobre: “¿Qué quiere el Frente de Todos?”, “¿Cuál es su estrategia?”, “¿Vamos a ir a unas PASO, pero cuántos pueden ir?”, “¿Cómo se achica el número de candidatos?”, “¿Massa puede ser candidato?”, “¿Wado puede jugar?”, “¿Scioli vuelve si Alberto no se sube?”.
Entre todas las preguntas coinciden en la certeza de que el tema económico debe estar sobre la mesa. Es tan espinoso como el otro que creen que debe abordarse como un eje central: “enfrentar la proscripción a Cristina Kirchner”, dicen cerca de ella.
El albertismo ya dejó entrever, a través del ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, que cree que su proscripción es verbal y no un hecho fáctico.
La diferencia no es menor, mucho menos al interior de una coalición convulsionada.
Tregua frágil
A días de que la interna oficialista tocara un nuevo pico, en el Frente de Todos hay quienes empiezan a hablar de una tregua. A eso se suma que en los últimos días hubo intercambios vía Telegram entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner, que llevaban largas semanas sin hacerlo. De ambos lados son cautelosos y evitan dar más datos sobre cuándo lo hicieron y sobre qué hablaron. El equilibrio es frágil y en ambas orillas son conscientes de que sin unidad no hay posibilidad electoral alguna.
“Se están bajando decibeles, se van a ver gestos”, deslizan en el kirchnerismo. Otras fuentes se animan a postular que esos “gestos importantes” se conocerán “en las próximas horas”.
Todo esto después de que una semana atrás, desde las filas del ministro del Interior y hombre fuerte de La Cámpora, Eduardo “Wado” de Pedro, hicieran trascender su fuerte malestar con Alberto Fernández por no haberlo invitado a un acto junto a Lula da Silva y desatara una crisis.
En la Casa Rosada pretenden que se discutan “pura y exclusivamente” los temas electorales
La convivencia se da en medio de una frágil tregua interna

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sábado, 4 de febrero de 2023

INTERNA KK


Corte Suprema. El inaudito giro de Cristina Kirchner y el peronismo sobre los jueces del máximo tribunal
La vicepresidenta fue la principal impulsora de la reducción en 2006; qué argumentaban el kirchnerismo y los radicales
 Federico González del SolarLa entonces senadora Cristina Kirchner, en 2006
“Estamos dando un paso fundamental”, sostenía ante el Senado la vicepresidenta Cristina Kirchner el 22 de noviembre de 2006. Aquel día se le daría media sanción al proyecto impulsado por la entonces senadora, que pocos días después, tras su paso por Diputados, reduciría de nueve a cinco el número de integrantes de la Corte Suprema.
“Con este volver a los cinco miembros, se cierra un ciclo. Creo que se cierra para este gobierno y para los que vengan”, completó Cristina Kirchner en el discurso que dio en la Cámara alta.
Al anteponer “creo” en su sentencia, la vicepresidenta parece no haberse equivocado. A 17 años de aquella modificación, Cristina Kirchner acompaña en silencio los 27 proyectos que, por decreto, el presidente Alberto Fernández pidió tratar en las sesiones extraordinarias que se extenderán hasta el 28 de febrero. Allí, junto con el juicio a la Corte, se encuentra el proyecto que busca ampliar a 15 el número de jueces del máximo tribunal y que desde septiembre del año pasado cuenta con media sanción del Senado, gracias al impulso del kirchnerismo y de la vicepresidenta Cristina Kirchner. Un cambio abrupto de postura, que se acomodó al calor de las necesidades políticas y judiciales del momento.
Sin embargo, no hace falta saltar tanto en el tiempo para exponer los vaivenes del kirchnerismo en torno a la composición de la Corte Suprema. El presidente Alberto Fernández había manifestado en más de una oportunidad su rechazo a la iniciativa que ahora promueve.
“Está mal pedir más miembros”, sostuvo en 2016, cuando todavía pertenecía al Frente Renovador, de Sergio Massa. “La Corte es una institución del país. Nació con cinco miembros. Cristina tuvo el mérito de volver a cinco miembros para que no se juegue con el número de los jueces para tener jueces adictos”, dijo Fernández.
Más acá en el tiempo, ya siendo Fernández presidente electo con Cristina Kirchner secundándolo en la fórmula del Frente de Todos, en una entrevista con Joaquín Morales Solá, aseguraba: “Nada hay que hacer con la Corte, absolutamente nada. Hay que dejar que la Corte funcione”. Fue en 2019.
Cuando se dio el “paso fundamental”, según afirmaba Cristina Kirchner, el kirchnerismo tampoco ofreció una postura monolítica. Apenas un año antes del proyecto presentado en 2006 por la entonces senadora Kirchner, una de las voces que exhibieron los temblores oficialistas en esta materia había sido, una vez más, la de Alberto Fernández, que para ese año ocupaba el papel de jefe de Gabinete del entonces presidente Néstor Kirchner.
“Lo que han hecho ayer en la comisión con el tema del número de jueces en la Corte, en realidad, es una jugada perversa”, sostenía en agosto de 2005 en una entrevista radial. El Presidente se refería así al dictamen favorable que había recibido en comisión uno de los tantos proyectos que, por aquellos años, circulaban en el recinto.
La mayoría proponía fijar el número en siete miembros y eran impulsados por la oposición, de la cual Fernández destacaba su “vocación desestabilizadora”. Ninguno fue aprobado.
Un año después, un nuevo proyecto que también buscaba recortar el número de miembros de la Corte fue aprobado casi sin objeciones en ambas cámaras. La iniciativa llevaba la firma de la senadora Cristina Kirchner, y el consenso parlamentario fue tal que no se esgrimieron razones técnicas en favor del nuevo número, ni del viejo.
“Retornamos al número histórico, el que durante casi 100 años fue el de los componentes de nuestra Corte Suprema de Justicia”, sostuvo Luis Cigogna, diputado por el Frente para la Victoria y miembro informante de la Comisión de Asuntos Institucionales.
Otros diputados y senadores oficialistas señalaban en la misma dirección: “Hoy nos encontramos en la tarea histórica de retomar una larga tradición en una verdadera revalorización institucional que contribuya a fortalecer la creencia de la sociedad en la independencia de poderes”, dijo a su turno Velaverde Marta Silvia, también del Frente para la Victoria.
Radicalismo
No solo el peso de la historia hizo que la iniciativa para reducir los miembros de la Corte Suprema tuviera un amplio respaldo en el Congreso. La urgencia por querer reformar la integración del tribunal, cuyos polémicos fallos en favor de Carlos Menem le valieron con el tiempo el mote de “Corte adicta”, empujó a la oposición a acompañar masivamente la nueva composición.
Con todo, los diputados radicales no perdieron la oportunidad de denunciar favoritismos políticos en el tratamiento impulsado por Cristina Kirchner.
“Se ha afectado el principio de igualdad aquí entre nosotros. Los proyectos pareciera que no se tratan por el contenido o por el orden de llegada, sino por las firmas que llevan al finalizar el proyecto”, sostuvo el radical Pedro Azcoiti, en alusión al desinterés que el kirchnerismo había mostrado por los otros proyectos que iban en el mismo sentido.
El bloque radical, pese a acompañar con su voto la medida, no dejó de repartir responsabilidades por la conformación de la Corte de nueve miembros durante el gobierno del peronista Carlos Menem.
El máximo tribunal, para entonces, estaba sumido en un profundo descrédito.
“Se habla de volver a la senda de la calidad institucional como si algún ser de otro planeta hubiera sido quien produjo el desvío. Fue el bloque político que hoy viene a decirnos que hemos entrado de nuevo en una etapa de independencia en la Justicia”, machacaba el radical Fernando Chironi, en referencia al giro que había protagonizado el peronismo.
El diputado Mario Negri dio un paso más y recordó que el exsecretario de Presidencia de Néstor Kirchner Oscar Parrilli, quien actualmente preside el kirchnerista Instituto Patria, firmó la aprobación del proyecto que en 1990, con un Carlos Menem recién arribado al poder, llevó a nueve el número de integrantes de la Corte Suprema de Justicia.
El antecedente de Santa Cruz
En aquella sesión, el radical Azcoiti trazó un paralelismo que a sus ojos retrataba la ambivalencia con la que el kirchnerismo afrontaba algunas cuestiones judiciales: “El gobernador de esa provincia [Santa Cruz] impulsó la modificación de la Corte Suprema, la llevó de tres a cinco miembros, modificación que fue similar a la llevada por Menem”, rememoró, en alusión a la gobernación de Néstor Kirchner en la provincia patagónica. Era un presagio.
La diputada Graciela Camaño fue una de los 56 parlamentarios que en 2006 se abstuvo de votar el recorte en el número del máximo tribunal. “Siempre fui reticente a todo lo que ellos presentaron”, dijo Camaño a la nacion. “Una muy buena fuente de Santa Cruz me había pintado un panorama tétrico de lo que habían hecho allí. Se mandaron una reforma constitucional. Entre otras cosas”, recuerda Camaño.
Luego de negociar con la oposición, Néstor Kirchner logró modificar la Constitución provincial para ir en busca de una reelección en 1995, año en el que también puso en marcha una reforma en la composición del máximo tribunal de Justicia de Santa Cruz.
Su empresa fue exitosa, y tal como mencionó Azcoiti en aquella sesión de 2006, la Corte santacruceña pasó a tener cinco jueces en lugar de tres. Con la vacancia en una de las sillas, el expresidente pudo elegir a tres de esos cinco jueces, la mayoría. Una curiosidad: el presidente de aquel tribunal terminó siendo Carlos Zannini, uno de los orfebres de Cristina Kirchner en materia judicial, y quien se opuso desde una perspectiva jurídica a las manipulaciones en la Justicia fue un futuro miembro de la Corte Suprema, Eugenio Zaffaroni.
Este no fue el único plano judicial en el que el kirchnerismo mostró criterios disímiles. Ya con la nueva conformación de la Corte, Néstor Kirchner convocó al pueblo santacruceño a una consulta popular de carácter vinculante –la primera en la historia de la provincia– para así ir por una tercera gobernación.
El resultado fue favorable para el kirchnerismo en ciernes, que en 1998 asumió su tercer mandato en Santa Cruz.
La nueva gobernación se vio interrumpida cuando, con el apoyo del presidente Eduardo Duhalde y ante la ausencia de candidatos justicialistas, Kirchner fue catapultado a la candidatura presidencial. Apenas unos años antes, y contrariamente a lo que su conducta en la provincia indicaba, se había mostrado en contra de la idea de la re-reelección que sobrevolaba en las cabezas menemistas: “Una cosa es resolver cuestiones a nivel del presidente y otra es hacerlo por medio de una gobernación”, se defendió Kirchner en su momento.
La ampliación del número de la Corte Suprema es solo un componente en el ataque emprendido por el kirchnerismo contra la Justicia. Ya en 2015 algunas voces encendían alarmas en torno a la posibilidad de replicar el plan santacruceño de 1995: mientras el kirchnerismo presionaba para la salida del juez Carlos Fayt en razón de su edad, Carlos Zannini, según las versiones que circulaban, elaboraba una ampliación para poder designar a seis de los nueve jueces que su diseño proyectaba; nuevamente una mayoría.
La iniciativa que promueve el kirchnerismo en la actualidad tampoco fue uniforme. El oficialismo barajó la posibilidad de ampliar a 25 el número de cortesanos, al menos uno por provincia, algo que Zaffaroni elogió por su federalismo. Finalmente, ante la falta del apoyo en el recinto, el número quedó reducido a 15. El proyecto final tampoco contaría con chances de prosperar. Juntos por el Cambio, que cuenta con 116 de los 257 diputados, manifestó en reiteradas oportunidades que no permitirá que la avanzada del kirchnerismo se imponga en la Cámara baja, bloqueando así el intento de ampliar el número de cortesanos.
“Más allá de que no pase Diputados, nos deja una Corte condicionada y esta es una Corte de mucha solvencia, de mucho prestigio jurídico”, dijo Camaño a la nacion sobre el proceso actual que impulsa el Gobierno.
A sabiendas de esta imposibilidad, el oficialismo persiste en su plan haciendo que la arremetida oficialista contra la Justicia luzca a los ojos de la oposición como un intento de horadar el prestigio de una Corte que muy posiblemente tendrá en sus manos delicadas causas que comprometen el futuro político de la vicepresidenta Cristina Kirchner. 

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Fernández no se rinde e irrita a Cristina
Claudio Jacquelin
Una combinación inédita de incertidumbre política y económica en el comienzo de un año de elecciones presidenciales empieza a alterar a precandidatos y tomadores de decisiones.
Nunca como ahora las incógnitas de esos dos universos han tenido tanta hondura ni se han prolongado tanto en el tiempo sin que aparezcan señales de despejarse.
La agenda pública sigue dominada por los temas de 2022. El año nuevo fue una auténtica convención sin efectos prácticos: 2023 todavía no empezó, las definiciones no llegan y los problemas siguen. Muchos aumentados. O inflacionados.
El único que celebra, paradójicamente, parece ser Alberto Fernández, a pesar de estar más hostigado que nunca por los propios y contar con el rechazo de casi dos tercios de los argentinos. Cada día que pasa sin que emerja un presidenciable claramente ganador y sin que la economía colapse es para él un día ganado a su fecha de vencimiento.
Desde ahí, en su terca vacuidad, el Presidente desafía e irrita al cristicamporismo, que alguna vez lo aceptó provisional y resignadamente como un puente entre el presente incierto de 2019 y un futuro posible.
Esa provisionalidad es lo que Fernández se atreve a discutir. Y se anima a instar a los pocos que le quedan y a tentar a los peronistas que siempre quieren terminar con el kirchnerismo sin concretarlo a que se sumen a su intento de reelección. Más que un bastón para un pato rengo. Aunque parezca política ficción. Nadie se jubila si no lo jubilan. Y la interna cruje y se fisura como nunca, pero nadie se dispone a quebrarla.
El fantasma de Chacho Álvarez y la deriva de 2001 reaparecen ante cada amenaza rupturista de cualquier lado del oficialismo. Presos de sus demonios todo se reduce a sostener un equilibrio inestable, sin poder evitar que cada tanto alguno sacuda la cuerda floja. Como para llamar la atención de un público cada vez más hastiado del mismo espectáculo.
Así, en el entorno presidencial celebran las contorsiones de los dirigentes de La Cámpora, liderados por el hijo Máximo, para cuestionar al Presidente y su gobierno por no responder a sus planteos distribucionistas, antifondomonetaristas y antiyanquis sin cuestionar (y abrazar) al ministro de Economía, Sergio Massa, al que cuidan casi como propio o disimulan su ajenidad. Hasta que pase el temblor.
En ninguna de sus manifestaciones públicas ni en los off the record que suelen difundir hasta por escrito los líderes camporistas aparece mención alguna al derrotero emprendido por la nueva conducción económica para nada afín con su dogmático catecismo, que incluye un cuestionamiento absoluto al orden internacional. Ese orden al que Massa responde cual alumno aplicado, aunque con muchas concesiones heterodoxas, que inquietan a los ortodoxos de cada extremo.
Nada dicen los camporistas de la “herejía” de que desde mediados de 2022 se fueron licuando jubilaciones y salarios estatales y achicando gastos públicos para llegar a sobrecumplir a fin del ejercicio 2022 las metas del demonizado (por los camporistas) acuerdo con el FMI. Por el contrario, Massa es tenido “entre algodones” (según la jerga maximista) y los entrevistadores amigos no preguntan por esas contradicciones para nada secundarias. Siempre anclados en sus pasados, sobresale su encono con Martín Guzmán, que según las declaraciones del primogénito hijo bipresidencial parece seguir siendo el ministro de Economía. Ficciones nada borgeanas.
El veranito albertista
Fernández y los suyos se ilusionan hasta el espejismo en ese contexto.
“Ya no es ‘sin Cristina no se puede y con Cristina no alcanza’, como en 2019. Ahora es ‘sin el Frente de Todos no se puede y con el kirchnerismo no alcanza’. Y Alberto sigue siendo el que sostiene el frente. Hoy Cristina vale menos que en 2019. No por culpa nuestra. Y La Cámpora no consiguió crear un candidato que asegure 40 puntos, a pesar de manejar el 60% del presupuesto. Ni siquiera juntaron anteayer en Merlo a todos los referentes del peronismo bonaerense para escenificar la supuesta soledad de Alberto”, explican con sorna en la Casa Rosada.
Con la misma lógica desmienten que el anunciado llamado a una mesa política del FDT sea una concesión al cristicamporismo. “Será para la campaña y no para discutir medidas de gobierno, como ellos querían. Además, es Alberto el que llamará cuando a él le parezca”.
La resistencia pasiva o la pasiva agresividad es el arma albertista preferida ante el hostigamiento frontal del cristicamporismo. Fernández siempre es oblicuo y encoge su (ahora) más reducido abdomen.
Así, el entorno presidencial atribuye los ataques de Eduardo (exWadito) de Pedro, Máximo Kirchner yAndrés“Cuervo”Larroqueal“buen mes de enero que tuvo el Presidente”. Aunque ustedes no lo crean.
Sin dudas, 2023 no empezó. La inflación por venir y los efectos de la sequía, apenas atenuados por las lluvias de la última semana de enero, aún no han mostrado toda su entidad y alimentan sueños. El precio de la carne puede ser solo una “muestra gratis” del fin de las vacaciones.
En el inventario de “grandes éxitos del verano albertista”, los suyos cuentan su agenda internacional, que arrancó el mismo 1º de enero, con la presencia en lugar de privilegio en la asunción de Lula. Después suman la visita del presidente de Brasil sin foto con la vicepresidenta, la cumbre de la Celac y la visita del premier alemán. Todo para consumo interno. Del peronismo.
Para la misma audiencia, los albertistas remanentes ponen en el inventario del “mes de Fernández” la brutal escalada contra la Corte Suprema de Justicia como una demostración de centralidad y un gesto hacia Cristina Kirchner o, mejor dicho, hacia los seguidores light (que los hay) de la vicepresidenta. Porque con ella no se ha vuelto a ver desde el día después del intento de magnicidio, hace cinco meses, aunque en los últimos días el Presidente y la vice intercambiaron mensajes vía Telegram.
En este escenario de diálogo escaso, la obsolescencia de la premisa “sin Cristina no se puede”, que pregona el albertismo desde 2019, no se registra. No para todo ni para todos.
Hace bien en ese escenario Sergio Massa a prestar atención a su sentido de la oportunidad (o a su oportunismo) para insistir en su prescindencia para la presidencia.
La extrema tensión en el oficialismo pone en riesgo sus precarias estabilidades. Aun cuando su mayor logro es haber instalado como una verdad la idea de que su creatividad y su plasticidad extrema pueden evitar cualquier colapso. No es momento de anticipar jugadas. Ya lo practicó en 2013 cuando sobre la hora acuchilló el sueño re-reeleccionista de Cristina. Ahora, ella y los suyos vuelven a estar a su merced.
Hasta varios opositores acérrimos admiran, obnubilados, la fábrica de conejos massista. Tal vez porque, como dice Pablo Gerchunoff en su insoslayable “Raúl Alfonsín. El planisferio invertido”, algunos hacen como el expresidente radical, que creía que algunos resultados económicos eran producto de la magia, ya que miraba la economía como los espectadores miran al mago.
De todas maneras, no hay que descartar que en un circo tan precario y poco capaz de generar expectativas cualquier truco oportuno puede cambiar expectativas. Al menos por un rato. A eso también apuesta Massa. Y Fernández. Y desvela al cristicamporismo. Cuestión de oportunidad. Y de suerte.
Opositores en procesión
Fernández desafía su provisionalidad ante un kirchnerismo sin candidatos ganadores
La realidad cotidiana y las expectativas de futuro de la mayoría de los argentinos parecerían contradecir los devaneos oficialistas y más los de Fernández. Sin embargo, el panorama opositor oxigena cualquier ilusión. Incertidumbre política sobre incertidumbre económica, como si no hubiera empezado formalmente el año de definiciones.
La recurrente procesión al santuario macrista de Cumelén de los dos precandidatos presidenciales amarillos y de varios dirigentes cambiemitas en apenas un mes expone la falta de consolidación de los postulantes de ese espacio, así como la centralidad que conserva Mauricio Macri. A pesar del rechazo que concita en más de la mitad de los votantes.
El sostenido goteo que sigue horadando la imagen de Horacio Rodríguez Larreta, traducido en varias encuestas en una leve ventaja de su rival interna Patricia Bullrich, es una evidencia que admiten y encendió alarmas en el larretismo. La última búsqueda de foto-oportunidad por parte del alcalde profundizó la percepción de esa debilidad y la demora de un despegue que no ocurre.
La imagen de Macri y Larreta mirando una bandeja con una taza provocó tanta sorpresa como memes. Muchos hicieron zoom sobre la foto para ver si en esa fuente o en ese recipiente había algún mensaje encriptado. No. Solo una mesa, una taza y una bandeja, en un escenario bucólico, eran el punto de coincidencia del líder y el precandidato.
La posterior foto de ambos con sus respectivas parejas alrededor de una mesa, con el dato de que la compañera de Larreta estaba de espaldas, pareció insuficiente para contrarrestar los dos días de alojamiento y fotos brindados a Bullrich y su esposo. Otra pequeña ventaja para la halcona. Ni más ni menos que eso. Ninguno se llevó ninguna bendición. Pero en esta etapa de definiciones hasta los córners cuentan. Macri sigue siendo juez y parte. Y nadie se despega. En el oficialismo celebran.

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viernes, 3 de febrero de 2023

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Fernández esquivó los conflictos y apuntó contra la ciudad
Presionado por el kirchnerismo, el Presidente viajó a Chaco y se mostró junto al gobernador Capitanich
Cecilia DevannaJorge Capitanich y Alberto Fernández
Buscando dejar atrás un nuevo capítulo de la interna en el que se sumió el oficialismo desde la semana pasada, Alberto Fernández viajó ayer a Chaco. En esa provincia se encontró con el gobernador Jorge Capitanich, quien en los últimos días aseguró: “El Gobierno no puede tener como candidatos al Presidente, a su jefe de Gabinete y al ministro de Economía”.
En tierras chaqueñas Fernández eludió las diferencias en el Frente de Todos y volvió a apuntar a la distribución de recursos en la Argentina, en medio del conflicto por la coparticipación con la ciudad de Buenos Aires. “El país se dice federal pero no actúa como tal”, ya que “concentra mucha riqueza en el centro”, analizó el Presidente.
Lejos de alimentar la interna con frases para los propios, Fernández pareció apuntar al gobierno porteño al sostener: “Yo no me quedo en paz viendo tanta opulencia en una ciudad y viendo tantas necesidades en miles de kilómetros cuadrados de la Argentina. No me siento en paz con mi conciencia. Por eso cuando llegué al Gobierno dije: ‘Quiero gobernar con los 24 gobernadores para poner de pie a nuestra patria’”.
El mensaje tomó más fuerza aún estando allí Capitanich, representante de la Liga de Gobernadores, que por estas horas mira atenta lo que sucede con la Corte Suprema de Justicia en el marco del conflicto por la coparticipación con la ciudad de Buenos Aires, donde esperan que haya novedades en el corto plazo.
Capitanich agradeció a Fernández “por garantizar la alegría de nuestro pueblo y la dignidad de muchas familias”, en lo que más allá de la formalidad pareció un gesto de distensión, como empiezan a querer instalar desde las distintas terminales del FDT luego del pico de tensión de la última semana.
En lo formal, la visita de Fernández fue para inaugurar un Centro de Desarrollo Infantil (CDI), recorrer las obras de un acueducto y entregar viviendas en la localidad de Fuerte Esperanza. A nivel político se trató de mucho más que eso. Fernández estuvo acompañado toda la jornada por los ministros de Obras Públicas, Gabriel Katopodis; de Desarrollo Territorial y Hábitat, Santiago Maggiotti, y de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz. Se trata de funcionarios que en los últimos días tomaron roles centrales en medio de la interna del oficialismo.
Katopodis y Maggiotti se mostraron el martes por la noche en el asado en Merlo que reunió a intendentes bonaerenses junto a Máximo Kirchner, Sergio Massa y Wado de Pedro, en una imagen que dejó completamente afuera a Fernández y en la que el kirchnerismo duro mostró todo su poderío. A lo que se sumó que se dio en los días posteriores al cruce que protagonizó De Pedro con sus críticas al Presidente, lo que fue respondido por Tolosa Paz y Aníbal Fernández.
Tanto Maggiotti como Katopodis fueron los representantes del mandatario en ese cónclave en el que Fernández no estaba incluido. Ambos ministros también lo defendieron en los medios ayer. 

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Un asado peronista para priorizar Buenos Aires
En Merlo, Kicillof pidió enfocarse en la contienda bonaerense; Massa se alejó de la candidatura presidencial y Máximo habló de unidad
Javier Fuego SimondetMassa, Cecilia Moreau y De Pedro, el martes por la noche, en Merlo
El encuentro que el Frente de Todos realizó anteayer en Merlo, en el oeste del Gran Buenos Aires, se prolongó hasta la medianoche. Entre llegadas sobre la hora, fotos, asado y postre, hubo espacio para que cuatro oradores plantearan lineamientos electorales, como la necesidad de priorizar la provincia de Buenos Aires en la estrategia del oficialismo. En medio de la interna que volvió a sacudirse con el enojo del ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, con el presidente Alberto Fernández, se escucharon palabras de unidad, aunque también hubo ausencias y especulaciones sobre mensajes hacia el mandatario.
En la quinta La Colonial, Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa encabezaron –junto al anfitrión, Gustavo Menéndez– una reunión con intendentes de la primera y la tercera sección electoral. El gobernador, el diputado, el ministro de Economía y el intendente de Merlo en uso de licencia fueron los oradores de la cumbre. Los discursos llegaron después del asado y antes del postre. En los momentos previos a la comida y los mensajes, hubo una foto general para la que se aguardó el arribo de Massa, que llegó más tarde tras su jornada en el Palacio de Hacienda.
Kicillof –ya en campaña por su reelección en la gobernación– enfatizó sobre la necesidad de que la provincia de Buenos Aires sea la prioridad en el dispositivo electoral del Frente de Todos. “Hizo una defensa de lo que significa la provincia de Buenos Aires. Dijo que un triunfo es posible y que arrastraría la elección nacional”, resumió a la nacion uno de los presentes en la reunión de Merlo. Otro de los comensales consultados por este diario interpretó el mensaje de modo diferente: “Planteó que hay que fortalecer la provincia de Buenos Aires y que la estrategia nacional tiene que estar en función del triunfo en la provincia”. En el gobierno de Kicillof consideraron que “Buenos Aires tiene que hacer la mejor elección posible para sumar arriba”.
Otra de las definiciones que se escucharon en la larga mesa de Merlo la dejó Massa. Según testigos de la reunión, sostuvo que “es incompatible ser ministro de Economía y candidato a presidente”. No es la primera vez que se autoexcluye de la carrera presidencial.
El ministro de Economía conformó, junto a Gabriel Katopodis (ministro de Obras Públicas) y Santiago Maggiotti (ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat), el grupo de integrantes del gabinete nacional que se hicieron presentes en La Colonial. La participación de Katopodis y Maggiotti fue un punto que rescataron fuentes peronistas del encuentro, para marcar que hubo representación de funcionarios cercanos al Presidente y desmentir, así, que se lo haya excluido.
El discurso de cierre fue de Máximo Kirchner. Tuvo un tono “componedor”, indicaron   dos protagonistas del encuentro. No obstante, el diputado planteó que “con la unidad sola no alcanza”, puntualizó una fuente al tanto de lo conversado en el oeste del conurbano. También Menéndez apostó por la unidad, por la defensa de la gestión y por “no buscar adversarios adentro”.
Más allá de las palabras de unidad, uno de los jefes comunales presentes señaló que le quedó la sensación de que, en la disputa del kirchnerismo con el Presidente, “el objetivo de la reunión era la foto para mandársela a Alberto”.
Entre los oradores del asado no hubo ningún intendente. Tampoco hablaron Martín Insaurralde (jefe de Gabinete provincial) ni De Pedro, quien, tras el conflicto con el albertismo por su exclusión de un encuentro con el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, intentó poner paños fríos a la pelea.
Los intendentes de la primera sección electoral que dieron el presente fueron Karina Menéndez (Merlo), Lucas Ghi (Morón), Mauro García (General Rodríguez), Juan Andreotti (San Fernando), Juan Ignacio Ustarroz (Mercedes), Federico de Achával (Pilar), Leonardo Boto (Luján), Carlos Ramil (Escobar), Mariel Fernández (Moreno), Joaquín Garitonandia (Marcos Paz), Julio Zamora (Tigre) y Javier Osuna (Las Heras).
Por la tercera sección estuvieron Marina Lesci (Lomas de Zamora), Marisa Fassi (Cañuelas), Fabián Cagliardi (Berisso), Jorge Ferraresi (Avellaneda), Mayra Mendoza (Quilmes), Alejandro Granados (Ezeiza), Mariano Cascallares (intendente de Almirante Brown en uso de licencia), Blanca Cantero (Presidente Perón), Mario Secco (Ensenada), Nicolás Mantegazza (San Vicente) y Leonardo Angueira (Punta Indio).
Pero la asistencia no fue perfecta. Faltaron intendentes de distritos importantes y con ascendencia política. Algunos ausentes fueron Fernando Espinoza (La Matanza), Juan José Mussi (Berazategui), Alberto Descalzo (Ituzaingó), Mario Ishii (José C. Paz), Juan Zabaleta (Hurlingham) y Andrés Watson (Florencio Varela). Muchos esgrimieron como motivo del faltazo temas de agenda, vacaciones o compromisos familiares. Sin embargo, una fuente con experiencia en el PJ bonaerense marcó que pudieron haber tallado otros motivos, como enojos con funcionarios provinciales que articulan el armado bonaerense o definiciones de candidaturas que consideran prematuras

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Fernández cede a la presión del kirchnerismo y acepta armar una mesa política
El Presidente puso como condición que le permitan ser candidato
Jaime RosembergLa ministra Tolosa Paz, el Presidente y el gobernador Capitanich, ayer, durante una visita al Chaco
El presidente Alberto Fernández finalmente mandó a decir ayer que aceptaba conformar una mesa política para definir las candidaturas y diagramar la estrategia electoral del Frente de Todos, tal como reclamaba el kirchnerismo.
Sin embargo, puso como condición que le permitan ser candidato a presidente para la reelección en una eventual interna oficialista.
El ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Santiago Maggiotti, ofició ayer como una suerte de vocero político y defendió el “derecho” del Presidente a presentarse a unas PASO. Esa alternativa es justamente rechazada por el kirchnerismo y por la vicepresidenta Cristina Kirchner, que buscan que el Presidente diga que se retira de la competencia electoral.
El anuncio de Fernández llegó luego de una reunión del peronismo en Merlo, de la que había sido excluido expresamente Alberto Fernández.
El ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Santiago Maggiotti, llegó ayer a su Navarro natal pasadas las tres de la mañana. Fue luego de haber defendido, junto al titular de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, la posición del presidente Alberto Fernández, excluido el miércoles de la reunión que, en Merlo, organizaron los caciques bonaerenses del Frente de Todos, con Máximo Kirchner, Axel Kicillof y Sergio Massa a la cabeza.
Horas después de ese cónclave, Maggiotti se encargó de defender públicamente el “derecho” del Presidente a presentarse a la competencia interna del Frente de Todos, la alternativa que rechazan en el cristinismo, en especial la vicepresidenta Cristina Kirchner.
Maggiotti, una de las espadas mediáticas autorizadas del albertismo, confirmó que la posibilidad de competir por su reelección es la condición que, hoy por hoy, pone el Presidente para discutir en una mesa política nacional, como la que reclama el cristinismo, el futuro electoral del Frente de Todos. Máximo Kirchner reclamó el domingo pasado expresamente la conformación de esa mesa, tras una semana de furibundo enfrentamiento interno entre los ministros que responden a Cristina Kirchner y los que obedecen a Alberto Fernández.
“El Presidente tiene claramente la posibilidad de ser candidato, porque es el presidente. La PASO está vigente si entendemos que no tenemos una síntesis. Si existiese una PASO no creo que eso desgaste al Presidente, todo lo contrario, tiene un respaldo de quienes creemos que el Frente de Todos tiene que seguir siendo gobierno. Él es un hombre del proyecto, no es un individualista”, dijo el ministro Maggiotti en declaraciones a AM 750.
Más allá de las notorias diferencias en relación con el presente y el futuro de la coalición, los diálogos entre distintos sectores en el día previo al encuentro de Merlo posibilitaron que se dejaran de lado los golpes bajos.
La diputada Cecilia Moreau, cercana a Massa y Máximo Kirchner; Juan Manuel Olmos (vicejefe de Gabinete y cercano al Presidente), y el ministro Eduardo “Wado” de Pedro (leal a la vicepresidenta) colaboraron para conseguir bajar los decibeles, en nombre de sus jefes políticos.
“Bajaron el ruido político”, describió uno de los testigos del evento, donde solo hubo cuatro oradores: Kicillof, Máximo Kirchner, Massa y el anfitrión local, Gustavo Menéndez.
Cuando les tocó hablar, tanto Kicillof como Máximo Kirchner y Massa enfatizaron la necesidad de la unidad y de “recuperar” los votos obtenidos en 2019. Los tres, cada uno a su turno y con su tono, pidieron replicar la mesa política provincial a escala nacional y se mostraron esperanzados por la “dispersión” opositora.
“Ayer hubo un grado de madurez y convicción de que tiene que haber reglas de juego claras: ningún compañero habla mal de otro compañero; estamos gobernando y tenemos que ganar las elecciones, la sociedad no entiende, no distingue, no se la hagamos más difícil”, pidió Katopodis, luego de una semana en la que las disputas en el oficialismo llevaron a un enfrentamiento directo entre el ministro De Pedro (también presente en Merlo) y sus pares del gabinete Victoria Tolosa Paz (Desarrollo Social) y Aníbal Fernández (Seguridad), con la no invitación a De Pedro a una reunión con Luiz Inacio Lula da Silva convocada por el Presidente como punto esencial de divergencia.
Bajar los decibeles
Más allá de las apelaciones públicas a la unidad y del silencio de radio alrededor de lo que se habló entre achuras y ensaladas, trascendió que Kicillof, Máximo Kirchner y De Pedro plantearon otra vez distintas críticas al Presidente por esta decisión, mientras que distintos intendentes “defendieron la unidad y debatir puertas adentro”, según contó a sus colaboradores uno de los jefes comunales presentes.
“Todos entendieron lo simbólico que representa la foto conjunta, estuvieron todos, y todos con los pies dentro del plato”, destacaron cerca de un ministro próximo al jefe del Estado.
En un claro ejercicio de diplomacia, agregaron las fuentes a la nacion, nadie recordó las declaraciones del camporista Andrés “Cuervo” Larroque, quien días atrás acusó al Presidente de “ingrato” e “irresponsable”, y de “minimizar” el atentado contra la vicepresidenta.
Transcurridas varias horas, cerca del Presidente se plantearon además sus dudas sobre la presencia de Massa, que “habitualmente no concurre” a estas reuniones y envía algún delegado.
“Tenía un compromiso con los intendentes, que le reclamaban un fondo especial para seguridad, vino a cumplir con un acuerdo”, explicaron desde un ministerio albertista para intentar despejar las sospechas sobre un “vacío” conjunto de Massa y el cristinismo contra el Presidente, al menos en territorio bonaerense.
El día después del cónclave, desde los distintos sectores confiaban en que, a pesar de los condicionamientos, la mesa política comenzaría a funcionar “en quince días”.
“Que florezcan mil mesas”, graficaron desde un despacho cercano al del Presidente, quien de todos modos se mantiene firme en su decisión de ser candidato

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